¡Hola de nuevo!
Parece que me quedó más largo :o estuve añadiendo más cosas... siempre pasa lo mismo xDD
¡Nos leemos abajo!
'On my way.'
Capítulo 10: 'Yume'
Hacía un buen día, no llovía, apenas había nubes por el cielo.
Perfecto para pasar unos días en la playa, dando un respiro del trabajo matutino. Con sus arenas blancas, las aguas cristalinas y claras al estar impecables.
Resguardados en una gran casa que no faltaba de nada, incluido los sirvientes.
Todo era perfecto.
Suspiró amargamente mirando su alrededor mientras se masajeaba la sien.
Todo sería perfecto para ore-sama si no se hubiera auto invitado toda la tropa.
¿Cómo ha podido acabar así?
Se preguntaba cada dos por tres mirando a los presentes que soltaban sus cosas e inspeccionaban cada rincón de la mansión.
Al decirme "ellos", juraría que se refería a los que estaban presentes…
Se dijo mirando de reojo a Eiji, Momoshiro y Ryoma, los cuales toqueteaban todo lo que veían. Aunque su plan era, además de invitar a Sakuno, traer a Ann y a sus compañeros, de vestuario cabe decir. Giró su mirada hacia Sakuno, o más bien a la persona que estaba junto a ella además de Ann.
Cuando dijo "traeré una amiga", no caí en ese momento de que se trataría de aquella niña ruidosa…
Volvió a suspirar intentando aceptar los hechos. Tendría que aguantarlos todo el fin de semana, pero por lo menos su razón de hacer la invitación funcionó.
Sakuno se acercó a Kintarou al no verle con Shiraishi, la verdad no había hablado mucho con él, pero tenía cierta curiosidad.
-¡Ah! Él no vino, prefiere aprovechar estos días para relajarse, sobre todo sabiendo que estará solo en casa- Respondía Kintarou bastante alegre. –Él se lo pierde- Sakuno rió con él.
Luego miró a todos lados y suspiró, temía que llegara la hora de la verdad. Ahora se arrepentía el haber ido, no quería salir a la playa… llevar sobre todo el traje de baño. Se maldijo por no dejarlo en casa y así sacar una excusa, aunque no serviría de nada sabiendo de lo que disponía Atobe. Capaz era de preparar algo en esos casos, tener una habitación repleta de trajes de baños, no era para nada exageración tratándose de él.
Tomoka jaló a Sakuno para subir y ver sus habitaciones, había suficientes, pero prefieren compartir estando ellas dos con Ann juntas en una.
Una de las sirvientas de Keigo les indicó el camino, al abrir la puerta y ver su interior, Sakuno quedó maravillada. La habitación era enorme, con tres grandes camas, dos cuartos de baño, lo que más le llamó la atención a la castaña fue el balcón que estaba al fondo del cuarto, en el cual se podía ver toda la playa, de noche tendría que ser espectacular, pensaban las chicas.
Osakada miró de un lado a otro buscando algo y frunció el ceño. Atobe entró en la habitación al ver la puerta abierta y se acercó a ellas.
-¿Qué os parece?- Preguntó de manera presumida.
-¡Es genial!- Exclamó Sakuno volteando nuevamente a mirar por el balcón.
-Sí, no está mal- Afirmó Ann observando la habitación detalladamente. –Es pasable-
-¿Cómo que pasable…?- Al ver la risita de Ann arqueó una ceja, sabiendo que era algo para molestarle y la ignoró. Vio como Tomoka no decía nada y seguía buscando algo con la mirada. -¿Se te ofrece algo?-
Tomoka lo alcanzó a ver frunciendo el ceño.
-Hai¿dónde diablos está el jacuzzi?- Preguntó poniendo una mano sobre el mentón. –Se supone que estás forrado y en este tipo de casas siempre hay uno por cada habitación-
-Tomo-chan…- Intentó intervenir Ryuzaki.
-No, no hay jacuzzi…- Respondió tajante Atobe con un tic en el ojo izquierdo.
-Pues vaya mierda…- Bufó Tomoka entrando en la habitación y tirándose sobre la que sería su cama. –Al menos las camas son cómodas-
No hay jacuzzi… porque para eso tienes el mar de la playa mocosa…
Atobe carraspeó intentando calmarse.
-Oh, es Momoshiro-kun- Dijo Ann mirando por el balcón. –También están Kikumaru-kun y Echizen-kun-
Sakuno la imitó y los observó, Eiji arrastraba a Ryoma por la fuerza hacia el mar, por atrás le seguían Kintarou, Jiroh y Sengoku.
Atobe miró y arqueó una ceja al ver que Jiroh les entregaba a Momoshiro y Eiji unas tablas de surf tan feliz de la vida.
¿Cómo se atreve a coger el equipo de surf sin pedir mi permiso?
Keigo se dirigió rápidamente hacia la puerta y se giró a verlas. –Os quiero listas para ir a la playa¿entendido?- Ordenó. –Sobre todo tú, pequeña dama- Sakuno tragó saliva mirando hacia otro lado.
Al marcharse, Ann cerró la puerta y alcanzó su bolsa donde metió su equipaje buscando su traje de baño.
-En todo lo que llevo de verano, no he podido ir ni una sola vez a la playa- Comentó sonriendo. –Pienso disfrutarlo en estos días- Al fin sacó su traje de baño de una pieza, de color anaranjado y blanco.
-¡Uah¡Es muy bonito Ann!- Exclamó Tomoka al verlo. –El mío también es de una pieza, pero negro- Rió. –Sakuno¿qué trajiste tú?-
Al voltear a verla ya no estaba en la habitación. ¿Adónde habrá ido?
-¿Sakuno?-
Minutos después es traída a rastras por unas sirvientas de Atobe, la chica gritaba que la soltaran, pero no hacían caso.
-Ah…, es cosa de Atobe. Sakuno-chan se sentirá vigilada- Rió Ann al verla entrar junto con las sirvientas.
-¡Mou!- Se quejó Sakuno sentándose en la cama. –No quiero ir…- Una de las sirvientas cerró la puerta y la otra había traído unos trajes de baño. –No pienso ponérmelos…- Advirtió.
-Pero señorita…, el señorito Atobe nos encargó en que estuviera lista para la salida a la playa- Comentó una de ellas. –Se verá bastante bien con alguno de éstos, son bastante normales ¿no cree?-
Sakuno los observó de reojo, no podía negar que eran bonitos, pero el problema era ponérselos.
-¡Mira Sakuno!- Tomoka le tendió uno rosado pálido. –Éste te iría de perlas- Sakuno apartó la mirada.
-No es cuestión de que no me gusten, no quiero llevar traje de baño…- Respondió la castaña sin mirarla.
-Ah, haberlo dicho antes- Osakada le mandó una sonrisa cómplice a Ann.
-No sabía que te iba el ir al desnudo Sakuno-chan- Ann parpadeó fingiendo estar sorprendida.
Ryuzaki enrojeció de repente y las miró frunciendo el ceño.
-¡No¡Es el no ir a la playa!- Aclaró. –Mou…, como lo complicáis…- Ambas chicas rieron ante la reacción de Sakuno.
-Perdón. Pero por favor Sakuno, hemos venido a divertirnos. Ponte éste rosado que es muy bonito y te irá muy bien- Insistió Tomoka. –Si es porque te da vergüenza al haber demasiados chicos no hay problema, estoy yo aquí por si alguno intenta propasarse contigo- Declaró golpeando heroicamente su pecho, a lo cual frotó adolorida al darse algo fuerte.
No es por eso…
Se dijo la castaña con una expresión de tristeza. Las miró y ellas le sonrieron insistiendo a que se pusiera el traje de baño, las asistentas le asintieron.
Sakuno suspiró resignada y tomó el traje de baño en sus manos.
-Es… de dos piezas- Dijo Sakuno al verlo mejor.
-¡Sí¡Pero es muy bonito!- Tomoka cogió la parte de arriba y se la puso por delante viendo como quedaría. –Es perfecto Sakuno- Sonrió.
-Está bien…-
Espero no arrepentirme…
Por mucho que Atobe protestara sobre las confianzas de coger los equipo de surf y otros, los demás ignoraban y usaban como querían. Nuevamente pensó que sería la primera y última vez que pisaran sus playas privadas.
Miró a todos lados notando la ausencia de alguien, al girar hacia la entrada de la casa, justo en ella, en la cual había una pequeña mesa con un par de sillas bajo la sombra, lo encontró leyendo un libro. Rió con arrogancia y se fue acercando a él lentamente.
-¿Te diviertes…?- Levantó una ceja y sonrió de manera presumida. -¿…Tezuka?- El chico lo miró y se ajustó las lentes, seguidamente prosiguió leyendo. -¿Tanto disfrutas leyendo?- Insistió Atobe mirando al resto divertirse en el mar, exceptuando a Ryoma que se sentó en la orilla con expresión aburrida.
-Trato, mejor dicho- Corrigió Kunimitsu y miró a los demás divertirse. –Con este escándalo no hay quien lea tranquilamente- Atobe le dio la razón. -¿Dónde están los demás?-
-Dentro, tal vez inspeccionando la casa, cambiándose, quién sabe- Keigo pilló una silla y sentó a un lado de Tezuka. –Pero las chicas están por venir-
Kunimitsu le lanzó una mirada de "Y a mí qué me importa".
Por más que mirara, por más que le mostraran de lo tan divertido era subirse a la tabla de surf, para luego caer en picado al mar, no le encontraba la gracia. Se arrepentía el haber ido, pero, cuando Sakuno le preguntó si quería ir, Momoshiro y Eiji estaban delante y lo miraban acusadoramente, por lo tanto tuvo que aceptar. Lo más estúpido era observar como Eiji y Jiroh montaban en una sola tabla de surf, ambos de pie e intentando mantener el equilibrio sobre el mar, cosa que al final no lograban y caían al agua. Encima lo intentaban muchísimas veces y no se cansaban.
Kintarou tan sólo nadaba a sus anchas, aunque muchas de las veces Eiji y Jiroh caían sobre él al surfear.
Sengoku miraba a todos lados con un brillito en los ojos, como buscando algo o alguien. Al parecer no entendió nada lo que suponía ser "playas privadas", ni que fuera a aparecer chicas de la nada. Takeshi se sentó junto a Ryoma empapado y con una gran sonrisa mientras observaba a Jiroh y Eiji.
-¡El agua está en su punto Echizen!- Exclamó emocionado el chico. -¡Deberías meterte y nadar un poco!- Ryoma bufó sin mirarle.
-No quiero- Contestó secamente.
-¿Por qué¡Eres un amargado!– Replicó. -¡Vamos, anímate¿O es que no sabes nadar?- Preguntó divertido por si fuera aquello.
-Piensa como quieras-
Momoshiro suspiró fastidiado viendo que no había manera de convencerle a que entrara a nadar. ¿Por qué era así de reservado, anti-social?
Atobe giró la silla quedando de lado mirando hacia la puerta de la entrada, la cual se abrió saliendo Ann y Tomoka, a lo que el chico arqueó una ceja al no ver a Sakuno con ellas, pensó que se había escaqueado y se quedó en la habitación.
Se levantó de inmediato para ir a preguntar, pero paró en cuanto vio a ambas chicas jalar a alguien de detrás de la puerta. Sonrió satisfecho al ver a Sakuno aparecer tras ella, aunque no muy contenta, estaba rojísima y parecía bastante apurada, desesperada. Kabaji apareció tras la chica, con una mirada de Atobe comprendió, se acercó más a Sakuno y la recogió para sacarla de la casa fácilmente, mientras que recibía quejas de la castaña.
Momoshiro miró hacia atrás al escuchar aquellos gritos, encontrándose con aquel panorama de Kabaji cargando a Sakuno como un saco patatas. Ryoma siguió la mirada de Momo y arqueó una ceja, preguntándose qué pretendía aquelgorila.
Viendo como se comportaba la chica y la expresión de Atobe suspiró pesadamente haciéndose una idea del asunto.
Siempre hay quienes sufren de las impertinencias de los demás. Si no queremos¿porqué nos obligan?
Kabaji la bajó suavemente colocándola cerca de Atobe y a unos pasos de Tezuka. Sakuno se cruzó de brazos y frunció el ceño mirando el suelo sonrojada.
-¿Estás molesta?- Preguntó arrogantemente Atobe. –Ese color te va de perlas-
-Yo no quería ponerme de esto…- Comentó en voz baja. Al mirar a un lado se topó con Tezuka leyendo, el cual levantó la vista e inclinó la cabeza saludándola. Ella le imitó con una pequeña sonrisa.
La apartó observando al fondo, hacia el mar, donde estaba los demás divirtiéndose y tragó saliva. Tomoka y Ann se acercaron a ella y la fueron empujando poco a poco para llegar hasta donde ellos y meterse en el agua.
Sakuno cerraba los ojos muy avergonzada, se sentía estúpida de pensar así, de ser como es al avergonzarse muchísimo por una tontería. Abrió los ojos al notar que alguien cogía su mano, agrandó sus ojos al verle, pero no le extrañaba.
-¡Sakuno-chan!- Sengoku se había acercado a ella nada más verla aparecer, tenía un ligero rubor en las mejillas y le brillaban los ojos. -¡Te sienta muy bien el traje de baño!- Tomoka le soltó del agarre de Kiyosumi y lo miró desafiante. -¿Uh? Vaya, la amiguita de Sakuno-chan tampoco está mal-
-Vamos Sakuno- Ignorando a Sengoku siguieron su camino. Ann se disculpó en nombre de Osakada, el chico las miraba arqueando una ceja interrogativo por la reacción.
Tomoka mientras jalaba a Sakuno a la fuerza, seguía a Ann que se dirigía donde estaba Momoshiro sentado en la arena junto con Ryoma. Éste primero las vio llegar y sonrió alzando una mano saludando.
Kintarou se acercó a ellas al hartarse de que Eiji y Jiroh cayeran accidentalmente sobre él mientras nadaba, se dirigía a paso lento mirando hacia ellos mientras se rascaba detrás de la cabeza.
-¡Vamos, Sakuno¡Al agua, al agua!- Decía impaciente Tomoka empujando a la chica.
-¡Espera, Tomo-chan, yo no quiero!- Protestaba ella, alejándose un poco de su amiga, que tenía malas intenciones. Osakada frunció el ceño.
Mostró una mirada maliciosa hacia Ryoma y los demás, aunque éste primero ni cuenta echaba en lo que pasaba. Susurró algo hacia Ann, la cual rió un poco ante una desconcertada Sakuno, quien no comprendía de las intenciones de su amiga.
-¿Quién me ayuda a meter a Sakuno en el mar?- Preguntó Tomoka en tono amenazador.
Silencio.
Osakada volvió a fruncir el ceño, viendo a los demás.
-¿Qué es esto¿Os da vergüenza o qué?- Kintarou rió y Tomoka le echó una mirada gélida.
-Es que no se puede obligar a alguien a algo que no quiere hacer- Contestó el pelirrojo y Sakuno suspiró aliviada.
-No es que la obligue…- Murmuró la chica de coletas, mirando de reojo a Sakuno. –Sólo quiero que te diviertas- Ryuzaki le sonrió, haciéndola ver que se lo agradecía, pero no tenía por qué preocuparse.
Momoshiro, que no se le había escuchado hasta el momento, apareció tras Ryoma, con una mirada maliciosa y sonriendo malvadamente. Sakuno lo observó agrandando sus ojos. Momo llevaba un gran cubo lleno de agua, dispuesto a echárselo a Ryoma encima.
¡Eso es ser cruel…!
Se dijo la castaña dirigiéndose hacia él para evitar lo que intentaba. Seguro que Ryoma acabaría de mal humor para el resto del día si llegaba a recibir aquel cubo.
Al ver como empinaba el cubo hacia la cabeza de Ryoma, aceleró, colocándose delante del chico, el cual estaba aún sentado en la arena, se inclinó hacia delante intentando volcar el cubo en dirección contraria a la cabeza del mismo.
Pero lo que logró fue empeorar las cosas. Momoshiro se sorprendió por la intervención de Sakuno, la chica había agarrado el objeto con agua, pero, al inclinarse hacia él, que era mucho más alto que ella, casi no lo alcanzaba y quedaba de cuclillas. Resbaló, haciendo que el cubo volcara hacia ella y el pobre chico bajo suya.
Ryoma no pudo captar qué era lo que había pasado, había notado como la chica se había colocado delante de él y hacía algo desconocido para el mismo. Hasta que cayó agua sobre él y algo más grande, haciéndole caer hacia atrás.
Un silencio invadió los alrededores.
-¿Sa-Sakuno…?- Pronunció Tomoka incrédula.
Ann emitió un sonido de asombro y se acercó frunciendo el ceño hacia Momoshiro, al cual lo agarró de la oreja, regañándole.
-¡Yo no he hecho nada, Ann¡Yo no quería…!-
-Ya, ya… Tenías malas intenciones-
-¡Pero…!-
Ryoma abrió lentamente los ojos, por suerte estaba sobre la arena y no era nada doloroso, pero por delante tenía un gran peso.
Al momento en que miró y supo la razón se quedó estático. Sin saber qué hacer.
Ryuzaki se encontraba sobre él, su rostro escondido entre su mejilla y su hombro y él, tenía puesto una mano sobre su espalda, rozando delicadamente la suave piel de la misma.
Tragó saliva con dificultad, se estaba quedando sin aire, y no por que le faltara el oxígeno debido al peso de la chica, era por la situación. Sentía su respiración entre cortada golpear contra su mejilla y hombro, proporcionándole un ligero cosquilleo.
Nuevamente, sintió un ardor en sus mejillas.
Demonios…
Se maldijo.
Hizo el intento de zarandearla para hacerla reaccionar y, a los pocos segundos ella iba levantando la mirada lentamente, como si no se hubiera enterado de qué ha pasado.
-Ryuzaki…- Susurró como pudo, haciéndola reaccionar.
Sakuno pegó un brinco, alejándose un poco de él, pero seguía estando sobre Ryoma, con ambas manos a sus costados.
Pestañeó varias veces, observando al peliverde extrañada. Ryoma no sabía si empujarla a un lado, gritarle que se apartara o… permanecer inmóvil. Notó que el rostro de la chica fue enrojeciendo cada vez más.
-¡Kyahhh!- Gritó la castaña apartándose del todo, mientras que gateaba por la arena para agarrarse a una pierna de Tomoka.
Tomoka rió levemente y le acarició la cabeza.
-Ya, ya… Ya pasó, Sakuno- Dijo entre risas. –Tú misma te lo has buscado-
-Pe-pero, pero… ¡Moou!- La chica tartamudeaba, mientras escondía su rostro por la vergüenza. -¡Gomen nasai, Ryoma-kun!-
Ryoma se quedó tumbado sobre la arena, tenía un brazo sobre su cara y, con la otra, la alzaba indicando que no había problema.
-Lo has dejado casi muerto…- Comentó Momoshiro riendo levemente.
-¿Tanto pesa Sakuno-chan?- Preguntó Kintarou con ambas manos detrás de la cabeza.
Ann y Tomoka rieron nerviosamente.
-No tiene remedio…- Dijo entre risas Ann viendo a Touyama con expresión de incógnita.
Momoshiro rió nuevamente mirando hacia Ryoma y canturreó. –Por fin las hormonas salen a la…-
-¡Cállate Momo-sempai!- Espetó Ryoma furioso, lo que hizo reír aún más al moreno.
Tezuka los observó desde su sitio, levantando un poco la mirada, luego la fijó en Atobe que sonreía arrogantemente. Volvió a centrarse en su libro mientras le dirigía la palabra al chico.
-No hiciste estos planes por que sí ¿verdad, Atobe?- Preguntó Kunimitsu sin apartar la mirada del libro. -¿A qué se debe?-
Atobe rió un poco notando lo astuto que era Tezuka, se cruzó de brazos fijando su vista en donde estaban las chicas.
-Si te digo que no tenía pensado invitar a todos ellos…- Comenzó arqueando una ceja tan sólo recordando. –Pero bueno, qué más dará ahora. Tal vez junto a ellos…- Al ver que Tezuka lo miraba interrogativo, queriendo saber más la razón, carraspeó. –Pues eso, sólo para pasar el rato- Concluyó dándole la espalda entrando a la casa.
Kunimitsu lo vio entrar, parpadeó varias veces aún con las dudas, pero ignoró y siguió leyendo.
Momoshiro decidió meterse nuevamente en el agua, con la compañía de Ann y Tomoka. Querían que Ryoma y Sakuno los acompañasen, pero, habían notado que en ciertas cosas son muy parecidos. Aguafiestas.
Kintarou, con permiso de ambos jóvenes se unió al grupo de Momo, el cual se acercaron Eiji y Jiroh.
Sakuno y Ryoma quedaron en la orilla, sentados sobre la arena mientras observaban a los demás divertirse en el mar. Entre ellos los invadió aquel incómodo silencio, la castaña miraba de reojo al chico, el cual tenía una mirada desganada mientras observaba a sus compañeros. Intentaba descifrar qué estaría pensando en esos momentos el muchacho, nunca podría adivinar. En cambio ella, era todo un libro abierto.
Echizen miró a su lado, coincidiendo con los ojos rubíes de la castaña, la cual se sobresaltó al ser pillada in fraganti mientras lo observaba descaradamente. Ella apartó la mirada rápidamente, nerviosa.
Él la observaba sin entender, y más al ver que se inclinaba hacia la arena mientras reunía más de la misma en un punto. Seguidamente, comenzó a moldear algo con ella, intentando disimular su nerviosismo.
-¿No eres muy mayorcita para andar haciendo… castillos de arena?- Preguntó irónicamente el chico observando las chapuzas de la castaña.
-¿Hum?- Murmuró ella en interrogación, levantando la mirada hacia él y pestañeó varias veces. -¿Quieres ayudarme, Ryoma-kun?- Pidió amablemente mientras le sonreía.
Hubo unos segundos de silencio, él la observaba, mientras que seguidamente se cruzó de piernas, colocando un brazo en la izquierda y apoyando su mejilla. Sakuno levantó una ceja interrogativa y más al sentirse cohibida por la manera en la que la estaba mirando.
-¿Y bien…?- Insistió ella tímidamente. Él suspiró.
-No quiero- Contestó a mala gana y ella retorció el labio en protesta.
-¿Por qué tanta intriga entonces?- Se quejó inflando los mofletes mientras que seguía moldeando en la arena.
-Es de niños- Prosiguió él sin apartar la mirada.
-Es divertido- Respondió rápidamente si mirarle. Él bufó frunciendo el ceño.
-Entonces aún eres una cría- Atacó tranquilamente, seguidamente se le asomó una sonrisa presumida al notar que ella lo miraba de reojo con reproche.
Apartó la mirada aún más, ese comportamiento le enojaba un poco. Sintió que él se acercaba y hacía algo en la arena, pero, hasta que no apartó su mano no le dio por mirar. Pero fue su error.
-Mada… mada… dane…- Susurró ella torciendo el labio mientras leía aquello escrito en la arena. Se levantó de sopetón sorprendiendo al chico, con su pie fue frotando la arena borrando la escritura y deshaciendo lo que había intentado moldear. –Mou…- Murmuró alejándose.
Ryoma pestañeó, observándola ir. Estaba un poco echado hacia atrás, debido a que la chica mientras borraba aquello de la arena, lo hacía con tan mala idea que se la esparcía al peliverde.
-Psché…-
Comportamiento de cría…
Cuando llegó la hora de la comida, una de las sirvientas se dirigió al gran salón donde estaban todos practicando algunas actividades. Tezuka jugaba al Go con Syusuke, lo cual la partida estaba bastante reñida. Oishi observaba las grandes peceras de la sala junto con Eiji, que hacía muecas imitando la expresión de dichos peces. Kaidoh peleaba con Momoshiro por alguna razón desconocida, algunos afirmaron que era por el hambre. Inui observaba las acciones de cada uno mientras escribía en su cuaderno, Kawamura yacía sentado junto a Ryoma y Kintarou que miraban la televisión, un partido de tenis.
Sakuno, sentada junto a Tomoka y Ann, éstas dos conversaban, tenía en sus manos un gran cuaderno, en el cual anotaba algo o… dibujaba.
La sirvienta hizo gesto de que la comida estaba lista y que podían pasar al comedor, Atobe los esperaba ahí junto con sus compañeros.
Sakuno colocó el cuaderno boca abajo para que nadie lo mirara, encima, para asegurarse de que nadie lo tocase, esperó a que todos salieran para ir la última escuchando las quejas de Ann y Tomoka al querer ver el contenido del cuaderno.
Nada más entrar al comedor quedó nuevamente fascinada, no había dado tiempo o tal vez por timidez a ser cotilla investigando cada rincón de la casa, era grandísimo. Una gran mesa alargada ya siendo ocupada por cada uno de los presentes, todo para ella era nuevo.
Kintarou la empujó levemente por atrás insistiéndola en que se sentara, quedando ella junto a él y al otro lado, Tomoka.
-Espero y seguro que la comida será de vuestro agrado- Comentó Atobe con aires de grandeza al ver los brillitos en los ojos de la gran mayoría al ver la cantidad de comida. –Que disfrutéis-
Todos pronunciaron un "Qué aproveche" para ponerse seguidamente a devorar la deliciosa comida. Admitieron que estaba riquísima, a lo que Keigo respondió con un "Por supuesto".
Sakuno observó a un lado en el que se encontraba Ann conversando alegremente con Momoshiro, a veces hacía una mueca de molestia e inflaba las mejillas, y el chico reía ante ello.
Ryuzaki sonrió al verlos así y sin mirar, iba intentando alcanzar la salsa de soja, a lo que notó como dos manos trataban de pillarla también. Al voltear la mirada se encontró con Ryoma y Kintarou mirándose entre ellos.
-¿La querías Sakuno-chan?- Preguntó alegremente Kintarou al ver su mano en el bote. –Ne, Koshimae, que lo utilice ella primero- Ryoma lo observó para luego fijarse en Sakuno que apartaba la mirada algo sonrojada.
-Me da lo mismo- Respondió quitando la mano.
Kintarou sonrió y le ofreció el frasco a Sakuno, la cual lo aceptó agradecida y echó un poco para luego cedérselo a alguno de ellos, el pelirrojo se lo entregó a Ryoma, para que echara primero. Éste arqueó una ceja, podría haberlo utilizado Touyama primero ya que lo tenía más a mano¿pero se lo tenía que dar a él para quedar bien? Echizen se negó rotundamente, poniendo de excusa de que ya no le hacía falta.
Al terminar, Atobe agradeció amablemente a Sakuno el hecho de ofrecerse a ayudar en los platos, pero fue convencida por el mismo, que había suficiente personal para hacerlo.
Se dirigió al gran salón donde había dejado su cuaderno, pero se llevó una gran sorpresa al ver que Ryoma se interesaba por dicho objeto y con decisión iba a levantarlo para ver. La chica se apresuró sonrojada para evitar que lo viese, se moriría de vergüenza.
-¡Espera!- Exclamó colocando ambas manos sobre el cuaderno que aún sostenía el chico. –Esto…, es que…- Ryoma la miró abriendo sus ojos ante su reacción, la castaña intentaba decir algo coherente para evitar que observase el cuaderno. –Es un dibujo…-
-Eso noté- Respondió. -¿Y?-
-No me gusta que vean mis dibujos inacabados…- Contestó desviando su mirada al darse cuenta que había visto su contenido. -¿Lo has… visto?-
Echizen volteó el cuaderno entregándoselo, sin mirarlo siquiera.
-No del todo- Confesó. –Vi unas orejas… gatunas- Respondió no muy convencido de lo que había visto. Sakuno suspiró aliviada.
-Ya… te lo enseñaré cuando lo acabe- Ryoma parpadeó varias veces observándola, se metió una mano en los bolsillos y con la otra, acarició la cabeza de Sakuno, seguidamente se marchó de la sala.
Ryuzaki volteó a verle salir, al quedarse sola quedó unos segundos en silencio. Arqueó una ceja tocándose la cabeza y bufó.
-Ya van dos. ¿Acaso tengo aspecto de niña?-
Todos decidieron, o más bien la mayoría ya que el resto fue obligatorio, irse nuevamente al mar. Sakuno prefirió quedarse en la habitación terminando el dibujo, ahora tenía una excusa y Atobe acabó por entender y la dejó. Ya que no podría dibujar con todo aquel escándalo en la playa.
Tomoka y Ann se apuntaron, así que la castaña quedó sola en el cuarto, aunque para ella se estaba la mar de bien en la habitación sin nadie, se escuchaban algunos murmullos provenientes de fuera que se divertían nadando. Pero no molestaban.
Quedó sentada en la cabecera de la cama pegada al respaldar de la misma, lista con el cuaderno delante y con unos lápices y gomas. Al ver detenidamente lo que llevaba dibujado sonrió, sólo la cabeza, sin ojos, y partes del cuerpo.
Espero terminarlo pronto.
Decidió dejar los ojos para el final, ya que le resultaba lo más complicado del dibujo en sí. Siguió dándole forma a la parte derecha del cuerpo, es decir, parte del brazo, muñeca, etcétera.
Al cabo de media hora al fin tenía terminado el dibujo, no a color pero era un boceto después de todo. Sonrió satisfecha al ver su resultado, aunque dudaba en si enseñárselo a Ryoma, no quería que pensara mal de ella al ver el dibujo… aunque bien pensado, tenía algo como excusa por haber dibujado aquello.
También pensó que Atobe querría verlo, y no era plan de enseñarle el que acababa de hacer, a Ryoma ya era inevitable, pero a Atobe le podría engañar con otro ya hecho. Alcanzó su mochila y sacó una carpeta donde guardaba todos sus dibujos y cogió uno al azar poniéndolo sobre el cuaderno. El reciente dibujo lo guardó en la carpeta para que nadie lo notase, cuando llegase el momento se lo mostraría a Echizen.
Al escuchar algunos gritos salió al balcón a observar, rió al ver que jugaban al volleyball. Incluso Ann y Tomoka jugaban, contra Momoshiro, Kaidoh, también estaba Horio, por lo que comprendió al por qué Osakada tiraba con tan mala intención hacia el pobre chico. Era raro no ver a Eiji jugando con ellos, siempre se apuntaba, en ese momento se encontraba muy metido en hacer esculturas de arena y a su lado, Kintarou hacía lo mismo.
Son tal para cual…
Se dijo Sakuno riendo levemente. Notó que no veía a Ryoma por ningún lado y se extrañó, juraría haberlo visto con los demás salir a la playa.
Se dirigió hacia la puerta de la habitación con intención de ir a buscarle, de paso cogió la carpeta con los dibujos, donde guardó el que había hecho recientemente. Al abrir la puerta asomó la cabeza mirando a ambos lados esperando no encontrarse con Atobe, que tampoco lo había visto con los demás. Al fondo vio su habitación, entonces decidió coger el otro dibujo y pasarlo por debajo de su puerta, así mejor no tendría que dar explicaciones.
Justo cuando iba a dejarlo, la puerta se abrió y ella se incorporó rápidamente asustada.
-¿Hmm¿Qué se te ofrece?- Preguntó Atobe mirándola interrogativo, al ver en sus manos una carpeta con un dibujo sobresaliéndole comprendió. -¿Vienes a mostrarme el dibujo?-
-Bu-bueno… Algo así…-
-¿Por qué tartamudeas?- Preguntó Atobe con algo de arrogancia en su voz. -¿Tanto te impone mi presencia?-
¿Pero qué dice…?
-¿Có-cómo…? Yo no…- Murmuró nerviosa, era la primera vez que estaba a solas con Atobe, bien sabía que el chico no era mala persona, pero era un hombre, por lo tanto, se ponía nerviosa irremediablemente.
Levantó la mirada hacia él temerosa, Atobe sonrió de manera presumida y colocó una mano en la de ella, donde estaba agarrando el dibujo. Luego se iba acercando a la castaña lentamente, haciendo que la chica se estremeciera. ¿Qué hacía?
¿No intentará…?
Sakuno cerró fuertemente los ojos, a los minutos escuchó una leve risita y notó como algo cálido se posaba en su frente. Al abrir sus ojos se encontró al chico besando su frente y enrojeció.
-¿Na-nani…?-
Cuando Atobe se alejó y cogió la hoja de papel, rió arrogantemente al ver la expresión de la castaña delante de él.
-Muy inocente, pequeña dama- Comentó resaltando el diminutivo. –Es divertido ver cómo te sonrojas por un simple beso en la frente- Sakuno infló los mofletes y él, aún sonriendo de aquella manera se dispuso a ver el dibujo.
-¿Qué… tal?- Preguntó en un susurro aún aturdida por la acción de Keigo.
–Vaya, se te da bastante bien- Comentó al ver detalladamente el dibujo. –Encima porque has dibujado a una chica, y realmente, todo en sí es precioso- Ella sonrió complacida.
-Esto… ¿sabes dónde está Ryoma-kun? Antes vi que estaba con los demás, pero ahora…- El chico señaló con la mirada hacia el final del pasillo. -¿Eh?-
-Su habitación- Respondió. –A mi me da igual lo que hagan los demás, mientras no me causen problemas. Sólo te vigilo a ti, que sé que eres capaz de pasarte todo el fin de semana encerrada-
Sakuno bajó la mirada unos segundos, luego la levantó observando de reojo la dirección hacia la habitación de Ryoma.
Él también es capaz…
Keigo se despidió de ella advirtiéndola de que bajase hacia la playa al menos un rato, Sakuno asintió no muy convencida, primero quería ver a Ryoma.
Nuevamente dio marcha hacia el cuarto algo nerviosa de por si podría molestarle o algo. Ryoma nunca lo decía, pero seguro que más de una vez le estorbaba su presencia. Cuando cada vez estaba más cerca, notaba que la puerta estaba entre abierta, pero pensó que sería mejor llamar… antes de mirar guiada por la tentación.
Sólo tardó en abrirla del todo unos minutos, estaba algo despeinado y con la mirada algo perdida.
Sakuno se llevó la carpeta hasta sus labios horrorizada.
Me temo que lo he despertado…
-¿Ryuzaki?- Nombró pasándose una mano por el pelo. -¿Qué ocurre?-
-P-perdón yo… No quería despertarte…- Articuló agachando la cabeza. –Yo sólo…-
-No importa, no estaba del todo dormido- Aclaró, al ver una carpeta en las manos de la chica arqueó una ceja interrogativo.
Sakuno se aferró más al objeto, decidiendo en si mostrárselo o no, aunque ya había ido hasta allí y se encontraba frente a Ryoma.
Espero que no piense mal.
Se dijo mirándolo fijamente. Volteó la carpeta mostrándole la cubierta, donde ponía "Carpeta de dibujos", Ryoma bajó un poco más la mirada y al final ponía "Yume".
-Te dije que… te lo mostraría cuando lo terminase…- Murmuró la castaña tímidamente.
Para sorpresa de Sakuno, el chico le dejó pasar, sin cerrar la puerta, obviamente. La habitación era igual de grande que las demás, al menos, en la que dormía con Tomoka y Ann. Tres camas, una de ellas estaba algo deshecha, por lo cual supuso que era donde dormía Echizen, las otras dos estaban algo ocupadas, concretamente por ropa u objetos.
Sus dudas fueron aclaradas al escuchar de Ryoma que compartía la habitación con Kintarou y Momoshiro. Al parecer no quería que pensase mal al ver todo desordenado en la mitad de la habitación.
-¿No ibas a enseñármelo?- Sakuno dio un respingo saliendo de sus pensamientos. -¿Ryuzaki?-
-Ah…, sí, bueno…- Apretó más la carpeta hacia sí y se sonrojó más. –Esto… Es que…- Al ver que él la miraba esperando por el dibujo se puso más nerviosa. –No quiero que pienses mal de mí, me… da vergüenza…-
Ryoma rodó sus ojos fastidiado, si estaba ahí con ella, era para que le mostrara el dibujo, que de por sí también le daba curiosidad, total, todo el mundo la tiene. Ahora que había dicho aquello de "No quiero que pienses mal de mí", lo inquietaba aún más¿qué clase de dibujo era?
Decididamente él le tendió la mano, esperando que ella le entregara la hoja de papel. Sakuno lo miraba, y pasaba hacia la mano del chico aún abrazada a la carpeta.
-P-podría…-
-El dibujo- Interrumpió impaciente. -¿Qué tiene de malo?-
Ella suspiró, pero se moría de los nervios.
-Si supieras por qué…- Dijo en un murmullo que no fue alcanzado por Ryoma. –Esto…-
-Ryuzaki- Llamó autoritario. –El dibujo-
Lo miró por encima de la carpeta que aún abrazaba, se le notaba lo cuan mosqueado estaba, harto de hacerlo esperar. Y ella misma fue la que le dijo que se lo mostraría.
Retrocedió unos pasos dispuesta a ir a la salida del cuarto, pero justo notó que él se dio cuenta de ello, ya que aceleró su paso y cerró la puerta rápidamente acorralándola pegada a la misma.
Ryoma suspiró hastiado y se alejó un poco de ella molesto.
-No te irás hasta que me muestres aquel dibujo. Ya me dejaste con la duda- Sakuno tenía la mirada en el suelo, nunca pensó que él reaccionaría de aquella manera, y menos por un mísero dibujo. -¿Qué cosa tiene para que te de vergüenza mostrármelo?- Al ver que ella giraba su mirada a un lado sonrojándose tragó saliva retrocediendo unos pasos. –No me digas que… ¿son dibujos obscenos?-
Sakuno sintió subírsele nuevamente la sangre a la cabeza, negó con la cabeza rápidamente con la cabeza, de manera desesperada.
-¿Seguro…? Porque para que te de vergüenza…-
Ryuzaki se adentró a la habitación y posó la carpeta en la cama de él, abriéndola y sacando el dicho dibujo. Él la observaba desde más atrás, seguidamente, ella volteó y lo miró seriamente pero aún con las mejillas sonrojadas. Llevaba consigo una hoja de papel, lo que sería aquel dibujo, se acercó a Ryoma estando a unos metros de él.
-¿Y bien…?- Insistió Ryoma al ver que no se lo entregaba. ¿Qué tenía el dibujo de malo para no poder enseñárselo?
Cerró los ojos fuertemente sonrojándose más y extendió sus brazos volteando la hoja de papel hacia él.
Ryoma parpadeó varias veces asimilando lo que estaba viendo.
Orejas de gato, lo que había alcanzado a ver antes de que la misma Sakuno se lo impidiera.
Ojos gatunos, sonrisa arrogante mientras se relamía la comisura de los labios, como todo un felino.
-¿Qué…?- Lo único que logró articular al ver detalladamente el dibujo.
Era él mismo… pero como un gato. Cuerpo humano con rasgos felinos. Ahora sabía el por qué no lo quería mostrar, el hecho de dibujar a alguien cercano sin tener alguna confianza, aunque no sea demasiada, y de pronto dibujarlo de esa manera, daba algo qué pensar.
Ryoma se tambaleó nervioso y retrocedió.
-E-espera un momento…- Ryoma se pasó una mano por su rostro. –¿Ése… soy yo?- Ella asintió.
-Cuando vi a tu gato…, me recordó a ti- Comenzó a explicar sin mirarle a los ojos. –Siempre se me ocurren ideas extrañas…-
Ryoma avanzó un paso y cogió el dibujo de las manos de Sakuno para mirarlo más atentamente.
Ella apartó la mirada.
En realidad no era por eso…, si no por aquel sueño tan extraño…
-Quitando el como me has dibujado…- Levantó una ceja sin apartar la mirada del dibujo. –Está… bastante bien hecho- Ella lo miró curiosa. –Me hace recordar a Karupin, sí. Más bien es como si fuera él en su forma humana-
-Bastante parecido tendría a ti¿no crees?- Afirmó Sakuno riendo por lo bajo.
-Los animales se le parecen a los dueños, al menos eso siempre he escuchado- Ella sonrió. –Ne, Ryuzaki- Llamó aún viendo el papel.
Ella levantó la mirada hacia él y notó una pequeña sonrisa en sus labios. Poco común en él si no se trataba de una arrogante, presumida.
-Dime…-
-¿Puedo quedarme con él?-
Eso la sorprendió aún más. Eso significaba de que le había gustado muchísimo el dibujo y por dentro, sentía un inmenso alivio.
-C-claro, pero…-
-Thank you-
No dijo razón alguna de porqué lo quería conservar él, lo que más pensaba ella era que tal vez le agradaba el dibujo y eso la tranquilizaba.
Aunque otra posibilidad era de que… lo quería esconder para que nadie más lo viese. Sí, para él, el hecho de que lo hubiesen dibujado como un gatito, era algo embarazoso y más si alguno como Momoshiro, Kikumaru entre otros lo viesen y se burlasen de él hasta la muerte.
Y claro, eso él lo impediría cueste lo que cueste.
Cuando Sakuno marchó de la habitación de Ryoma, él quedó pensativo aún mirando el dibujo, había algo que no salía de su mente.
En la misma carpeta, ponía 'Yume' que significaba 'Sueño' y de por encima al verla pasar algunas páginas había observado varios dibujos bastante extraños.
Y más que había oído de Tomoka que Sakuno a veces dibujaba lo que soñaba.
Miró el dibujo nuevamente y arqueó una ceja. Seguidamente sacudió la cabeza quitándose esa idea de la cabeza, no podría haberlo soñado.
Pero ahora, lo que más le inquietaba era aquella carpeta, algo le decía que dentro había algo que le respondería a muchas preguntas.
Continuará…
Nyaah, el más largo por ahora, creo. Espero que os haya gustado xD y no malpenséis de Atobe sobre aquella escena XD ains, le gusta ponerla nerviosa xD
¡Aún sigue las mini vacaciones!
Capítulo 11: ¿Mansión encantada? ; Queda un día más para disfrutar de las playas privados de Atobe, sería eso posible si el tiempo no hubiera empeorado. Por eso mismo, Inui, al contar una historia, que para él es correcta, hace que todo el mundo, o casi todos, no estuvieran tan alterados.
¿Qué es eso que quieres decirme, Ryoma-kun?
Ya me callo u.u hum, gracias por los reviews! Espero leeros en este x3
Un saludo.
