Hola chicos :) Volví con otro one-shot. Espero que les guste.

Desvelos.

Se escuchó un ligero suspiro en su habitación antes de que Miguel Ángel decidiera desviar su mirada hacia el reloj de su celular por onceava vez en los últimos quince minutos. Los números marcaban la 01:22 a.m. Mikey suspiró de nuevo, dejando su celular en su mesa de cama y mirando hacia el techo. Llevaba casi tres horas tratando de dormir. Por más que trataba de acomodarse en su cama lo más cómodo posible, cerrar los ojos e intentaba dormir, esa noche parecía imposible. Los minutos se pasaban eternos y lo único que podía escuchar era silencio en la alcantarilla y un ligero ronquido que venía de la habitación de Rafa.

Volvió a tomar su celular y miró el reloj. 01:23. Ya no podía más. Se sentía desesperado. Luego de unos segundos de meditarlo, decidió levantarse de la cama y caminar fuera de su cuarto. Tal vez algo de comida le ayudaría. Caminó por el pasillo donde se encontraban los cuartos de sus hermanos y, en silencio, se dirigió hacia la cocina, cuando de pronto, antes de llegar, escuchó el casi nulo sonido de una música. Se detuvo a ver de dónde provenía, notando que lo hacía del laboratorio de Donatello.

Mikey sonrió y decidió cambiar de destino, caminando hacia el laboratorio de su hermano en lugar de a la cocina. Abrió la puerta del laboratorio lentamente y luego, pudo ver a su hermano sentado frente a su escritorio, con la cabeza apoyada en él, un destornillador en una de sus manos y una taza de café en la mesa. La canción de November Rain reproduciéndose en su computadora.

Miguel Ángel podía escuchar la suave respiración de su hermano mayor. Estaba completamente dormido. Mikey se acercó y consideró su siguiente movimiento. Luego, optó por despertarlo. De todas maneras, no podía quedarse a dormir en su laboratorio.

- Donnie… - Susurró. No hubo respuesta. – Donnie… - Habló un poco más fuerte, esta vez moviendo el brazo de su hermano.

Donatello suspiró y luego, abrió los ojos, encontrando a Mikey mirándolo con una sonrisa en la cara.

- ¿Qué pasa Mikey? – Dijo suavemente, todavía adormilado, aunque tratando de despertar.

- Te quedaste dormido, hermano.

Donatello lo miró extrañado, aunque se podía notar un poco de enojo por la pregunta de Mikey.

- Mikey, ¿de verdad para eso me despertaste? ¿Para decirme que estaba dormido? – Preguntó molesto.

- Pues es que… no quería que te quedaras a dormir en tu laboratorio. – Respondió con una sonrisa apenada.

- ¿Sabes qué? – Bostezó Donnie. – No me importa, de todas maneras, tengo que terminar de arreglar la maldita tostadora que Leo quemó en la mañana. – Suspiró, dándole un sorbo a su café.

- ¿Qué no ya la habías terminado de arreglar ayer? – Preguntó Mikey extrañado.

- Sí, pero hoy en la mañana a Leo se le ocurrió que quería desayunar pan tostado. – Respondió con enojo.

- ¿Y por qué no la arreglas mañana?

- Porque mañana yo quiero desayunar pan tostado. – Se quejó.

Acto seguido, Donnie tomó su taza de café, que aún estaba llena a la mitad, y se empinó todo. Luego, dejó la taza en la mesa y frotó sus manos en su cara, tratando de despertar.

- Mikey, ¿podrías traerme más café? – Le pidió, ahora hablando un poco más rápido.

- Donnie, ¿Cuántas tazas de café te has tomado hoy? – Preguntó preocupado.

- No sé, tal vez entre quince y veinte tazas.

- ¿Es en serio? Donnie, creo que fue suficiente café por hoy, hermano. – Exclamó Mikey alterado.

Donnie solamente puso los ojos en blanco. Tenía demasiado sueño como para discutir con Mikey.

- ¡Ugh, lo que sea! Terminaré de reparar esto y me iré a dormir. – Renegó, tomando el destornillador de nuevo con una mano y los restos de la tostadora en la otra.

- ¡Ay, Donnie! – Se quejó Mikey. – Eso es muy aburrido, mejor hagamos otra cosa.

- ¿Otra cosa? Para empezar, ¿tú qué demonios haces despierto a estas horas de la madrugada? – Hablaba mientras hacía un vago intento de reparar la tostadora por quinta vez ese mes.

- Uh… solo quería pasar tiempo con mi hermano favorito. – Sonrió.

- Ajá… ¿Y qué planeabas hacer ahora que todos están dormidos y yo tengo que arreglar esta cosa?

- Tengo una idea. – Rió, caminando frente a la computadora.

Donnie pudo notar que su hermano había quitado la música de su computadora, pero de ahí en más, no puso atención a lo que estaba haciendo, hasta que de pronto, escuchó unos pequeños maullidos.

Donatello miró hacia la pantalla de su computadora extrañado, notando que Mikey estaba en Youtube y pudo leer en el buscador las palabras "videos de gatitos divertidos".

- ¿Es en serio Mikey? – Preguntó con un tono harto, viendo el video que Mikey había elegido de un gatito jugando con una pelotita.

- ¿Qué? ¿No me digas que nunca has pasado el tiempo viendo videos de gatos? – Le preguntó con una sonrisa, a lo que Donnie respondió negando la cabeza con gran seriedad. - ¿De verdad? ¡Donnie, tienes que intentarlo! – Insistió Mikey sorprendido.

- No Mikey, no lo voy a… - Después de unos segundos de ver el video de un gatito tratando de saltar hacia una mesa y fallando en el intento, Donnie soltó una pequeña carcajada.

- ¿Lo ves? Es divertido. – Rió Mikey.

- Bueno, tal vez unos videos no hagan daño, de todas maneras, puedo terminar de arreglar la tostadora en la mañana.

A la mañana siguiente, las puertas del laboratorio se volvieron a abrir, esta vez, fue por Rafael, seguido por un grito de "¡Los encontré!", avisando a Leonardo y a Splinter, quienes, al ver que a las 10:00 a.m. no llegaron a su entrenamiento, no tenían idea de a dónde podían haber ido esos dos.

Leo y Splinter caminaron hacia la puerta del laboratorio, donde Rafa miraba hacia sus hermanos menores. Donnie yacía recargado en el asiento de su silla, con la boca abierta y completamente dormido, mientras que Mikey se había acomodado boca arriba en el escritorio, con una mano colgando y, al igual que Donnie, sin ninguna intención de despertar. En el suelo del laboratorio se encontraba la tostadora tirada, junto con varios tornillos, el destornillador y la taza de café de Donnie. El único sonido que se podía escuchar en el laboratorio eran los videos de gatos que seguían corriendo en la computadora de Donnie.

- Uh, Sensei… ¿Quieres que los despierte? – Preguntó Leo.

- No, déjalos que descansen. Pobres de ellos cuando despierten… - Respondió su maestro con enojo, dándose la vuelta.

Leonardo y Rafael se miraron mutuamente con preocupación, luego, siguieron a su Sensei, cerrando la puerta tras de ellos.

Bueno, eso es todo :D Espero que lo hayan disfrutado y que me comenten que les pareció y si tienen alguna idea que les gustaría que escribiera en un drabble o one-shot. Soy todo oídos y prometo cumplirla :)

Muchas gracias por leer 3