XVIII
Tomoyo despertó por segunda vez en la mañana, un tanto confusa por no reconocer el lugar. Luego vio el cuerpo desnudo de su hermano colocado hermosamente a su lado, y sonrió al recordar lo vivido la noche anterior.
¡Lo había conseguido! Realmente lo había logrado.
Lejos estaba de arrepentirse. Es más, no quería arrepentirse. Estar con Touya era de las cosas más placenteras que podía esperar y realmente quería más, mucho más. Se sentó en la cama y desperezó con ganas. Se puso de pie y se dirigió a la cocina para tomar un vaso de agua. Enfocó su mirada en el ventanal que allí había y observó la costa pensando en lo que había ocurrido más temprano.
Lo de esa mañana….lo de esa mañana había estado muy bien.
Se había despertado alrededor de las seis y no había podido volver a dormir. Simplemente dedicó su atención a observar a Touya totalmente embobada. Su pelo negro y espeso, sus cejas gruesas, su nariz aguileña. La sombra de su barba rodeando su mandíbula masculina. De los hombre más bellos que había visto.
Sus parpados se abrieron para encontrarla a ella cómodamente acondicionada en su cama, desnuda de la cintura para arriba. Enseguida le dedicó una mirada que ella interpretó como culpa, culpa de estar en esa situación a su lado en esa cama.
- No- le suplicó, no lo arruines.
Touya la observó el silencio, mientras ella acercaba su mano a su cabello y acariciaba su cabello entre sus dedos. El cerró los ojos unos segundos para disfrutar de ese momento. Ella se acercó a sus labios y plantó un tierno beso en sus labios. Para su fortuna, él no la alejó sino que retuvo sus labios profundizando el beso. No tuvo que rogarle para que no parase porque el beso continuó graduando de hambruna. Dejó que la arrastrase hasta quedar pegados y eran ahora sus dedos los recorrían el cabello de ella.
La colocó debajo de él y continuó besándola hasta quedar sin aire. Siguió el maravilloso patrón de su cuello y clavícula, mientras sentía su mano en uno de sus senos. Gimió al sentir su lengua en sus senos y su mano bajando hacia la entrepierna. Mordiéndose el labio, soportó toda clase de caricias en esa posición hasta que no pudo más, y llegando a la deriva.
Touya se incorporó, sentándose en la cama y haciendo que ella se colocase en su regazo. Sentía su masculinidad latente y la quería en ella de inmediato. Pero Touya parecía tener otros planes a la hora de meter dos dedos en su intimidad. Ya cuando estaba al borde de la locura, el se introdujo dentro de ella perezosamente. Dejó que se acomodara a su presencia y luego continuó penetrándola ridículamente lento.
Pero eso no bastaba para Tomoyo. Ella quería mucho más de él.
- ¿Por qué tengo la sensación de que quieres protegerme?- le susurró al oído.
- ¿A que te refieres?
- A que me tratas como si me fuese a romper.
El la alejó de su hombro y la observó con intriga.
- Quiero que me tengas como a una de tus amantes.- le suplicó.
Sintió como su mirada la examinaba con detenimiento, intentando procesar sus palabras. Se doblegó a su pedido mientras la colocaba en el medio de la cama de forma horizontal, abría sus piernas con intimidación y se agachaba sobre su piel mientras volvía a estar en ella con una sola y dolorosa estocada. Sus manos quedaron sujetas a las suyas, mientras sentía a Touya más suyo que nunca.
Ya no había culpa o pecado, solo necesidad.
No importó el dolor, porque el placer machacaba toda incomodidad. Solo importaba el momento, el goce y el hecho de que en ese momento se estaba convirtiendo en una mujer a manos del hombre que ella deseaba. Observó con afán el gozo de su amante, y gimió a la par de las embestidas. Ya cuando los músculos y las sensaciones no pudieron más, ambos se fueron en un espiral de sensaciones.
Una vez que recobraron el conocimiento, Touya le dio un tierno beso en la frente y le susurró:
- Duerme.
Se apoyó de costado en el vidrio y volvió a recordar las caricias, los besos y las entregas. La ausencia de Touya durante aquel mes la había desanimado un poco. Había tenido su oportunidad en sus manos que se desvaneció como agua. Las siguientes semanas fueron de total tortura cuando Touya pareció borrarse de la mansión. Pero estaba muy equivocado si creía que se iba a rendir. Ya tendría una nueva oportunidad de estar cerca de él.
Y su tan esperada oportunidad llegó un jueves por la tarde, cuando la aburrida profesora de lengua anunció que debían realizar un trabajo sobre alguien quien considerase digno de admirar.
Su madre se había ofrecido como ejemplo, pero sugirió algo que podría hacer todo mucho más interesante.
- ¿Porque no utilizas a Touya? Es un gran ejemplo de perseverancia y trabajo duro. Será un gran ejemplo para ti.
- ¿Tú crees?- cuestionó Tomoyo, no pudiendo creer su suerte-. No estoy muy segura de que acceda a mi entrevista.
- ¿Acaso no llevan muy bien?- preguntó Sonomi, preocupada.
- No es eso. El no es un tipo muy fácil de lidiar. Puede ser muy cerrado a veces…
- Es cierto que Touya puede ser medio seco a veces…- reconoció su madre pensativa-. Pero es un buen sujeto. Es cordial, inteligente y protector con los suyos. Es muy parecido a su padre en muchos sentidos.
- Ya lo creo…es un tipo muy guapo y carismático. De todas maneras, yo hablaré con él para que te ayude con tu trabajo. Seguro que no me dirá que no- le aseguró, mientras le guiñaba un ojo.
El viernes anterior a la entrevista no durmió ya que sus ansias la estaban consumiendo. Preparó la cámara, las preguntas y la grabadora. Su vestido blanco angelical, el labial que iba a utilizar y su tanguita de la buena suerte. Si todo salía como ella esperaba, Touya sería suyo.
Y allí estaba…al lado de aquél increíble hombre.
Fue al baño para lavarse la cara y peinarse su cabello alborotado. Su reflejo le sonreía con picardía. Se lavó el rostro y cuando se incorporó, vio el rostro de Touya observándola por el espejo. Cruzaron sus miradas y Tomoyo temió que se estuviese arrepintiendo de todo lo vivido.
- Buen día…- le dijo Tomoyo, sonriendo ampliamente-. ¿Cómo has dormido?
- Bien –dijo con voz ronca, mientras la observaba pensativo.
- ¿Sucede algo?- inquirió ella.
- ¿Cómo te encuentras'- le preguntó él, preocupado.
- Ya dije que estoy bien. - Y se adelantó a sus pensamientos-. No me hiciste nada que yo no quisiera. Yo también lo desee. Por algo te busque…Y que te quede claro que no me arrepiento ni un poco de lo que ha pasado anoche.
Touya la observó con pena. Lo conocía lo suficiente como para entender lo que pasaba por su mente. Se aborrecía a si mismo, y se arrepentía de haber perdido el control.
El sonrió, poco convencido. Y Tomoyo le sonrió calidamente mientras se acercaba y le colocaba un pequeño beso en sus labios. El simple roce la hizo desear nuevamente. Pero él la detuvo gentilmente, y le dedicó una sonrisa tierna.
- ¿Quieres desayunar? Tenemos tiempo de comer algo si quieres.
Tomoyo asintió con entusiasmo, aunque prefería solo quedarse ahí y besarlo.
Se sentó en la mesa del comedor y escucho los sonidos provenientes de la cocina. Touya había puesto café a calentar, servido jugo de naranja en dos vasos. Sirvió fresas en un tazón y preparo huevos revueltos en crujientes tostadas.
Se sentaron en silencio, solo escuchando el sonido de los cubiertos rozando el plato, las mordidas a alguna tostada o el sorbo del café.
Ella no sabía si era algo bueno o malo, pero tenía por seguro que el silencio de Touya no era favorable. Reconocía los gestos de él como el hecho que aún no se podía perdonar del todo lo que había sucedido. Y entonces, lo vio venir.
- Tomoyo…- susurró él, en voz baja-. Esto que pasó fue un gran error.
Tomoyo abrió la boca para decir algo, pero Touya la cayó con la mano.
- Asumo toda la responsabilidad por lo sucedido y te pido perdón por ello. Eso no volverá a suceder.
Sintió como se le formaba un nudo en la garganta. Sabía que no iba ser su novia ni mucho menos. Tampoco quería un lazo formal con él, pero menos no quería sentirse tan descartable como se sentía en ese momento. Entendía las reglas del juego, que podía ser algo pasajero e insignificante, pero igual le molestaba esa actitud.
- Esta bien- le dijo Tomoyo, intentando encontrar su voz-. ¿Puedo darme una ducha antes de irme?
Realmente necesitaba alejarse de Touya y no demostrar lo que estaba pensando o sintiendo. Se dio una larga ducha con la mente confundida. Tenía que admitir que a esa altura, su triunfo le resultaba amargo. Tanto que deseaba no haber hecho lo que había sucedido la noche anterior. Salió del baño decidida a marcharse del apartamento con premura, pero Touya no la dejo marcharse tan fácilmente. Su arrogancia estaba escondida y su autoestima estaba por el suelo.
- ¿Te encuentras bien'.
- Sí…solo un tanto cansada.
- Bien. Nos vemos esta noche.
Cierto. Se le había olvidado por completo. Su madre había organizado una cena familiar para toda la familia. Nada como una reunión familiar luego de revolcarte con tu hermano.
…
El lunes Tomoyo se sentía flotando del dolor en sus músculos. Nada mejor que el cansancio luego de maratón de sexo. Se sentía potente, sensual y satisfecha. Esto sobresalía de su exterior ya que Sakura comenzó a hacer preguntas.
- Tomoyo… ¿en donde estuviste este fin de semana?
Estaban sentadas en el patio almorzando animadamente. Tomoyo se atragantó ante la pregunta de Sakura. No solía mentir a su amiga, pero lo tendría que hacer este día. Pero realmente quería contar su primera vez a alguien, obviando cierta información.
- Bueno…ya sabes.
- ¿Estuviste con un chico? Se nota en tu cara porque no dejas de sonreír.
Tomoyo no paraba de sonreír tontamente, reafirmando la teoría de su amiga quien aplaudía enérgicamente.
- ¿Y como fue?. Las primeras veces pueden ser muy complicadas.
- Maravilloso…- dijo ella, sonriendo ampliamente-. Dolió lo que tenía que doler, pero al menos lo goce.
- Yeah, me alegro hermosa. Y la otra pregunta es…¿Quien?. No será Eriol…-
- No. No lo conoces. Pero es un tipo mayor…
- Dicen que los mayores son lo mejor.
- Eso dicen- determinó Tomoyo, frunciendo los hombros.
- Igual lo mejor es cuando se esta enamorada. O al menos, para mí lo fue.
Tomoyo se atragantó con un pedazo de pizza. Según lo que tenía entendido, Sakura y Shaoran aún no había tenido su primera vez. Sabía que habían tenido sus roces pasados de pasión pero jamás supo que habían estado.
- ¿Cómo? ¿Cuándo?
- Fue el viernes de mañana y esto sucedió de noche.
- Buen punto. ¿Y como fue? Quiero saberlo todo.
- Bueno….habíamos arreglado para que sucediera esa noche. Y bueno…fuimos a lo de Shaoran. Preparo todo para que yo estuviese cómoda. Luego del juego previo y las caricias, llego el momento. Fue algo incomodo y los dos estábamos muy nerviosos, pero disfrutamos bastante.
Sakura y Shaoran eran de esas parejas que todos deseaban ser. Se querían con locura y se cuidaban mutuamente. Shaoran era algo así como el chico serio y tierno que toda chica deseaba, que cayó rendido a los brazos de Sakura ni bien la conoció. Pero pasaron varios meses para que el le transmitiese sus sentimientos y semanas para que Sakura se diera cuenta de que ese sentimiento también existía en ella.
Siempre fueron agradecidos con Tomoyo, ya que la consideraban su cupido personalizado. Gracias a su perseverancia, Shaoran se dio cuenta de sus sentimientos y lo empujo a hablar con Sakura. Eran indudablemente la pareja más tierna que había en el instituto.
El timbre sonó cuando aún se estaban contando en secreto lo vivido aquel glorioso fin de semana.
…
El martes se levantó totalmente ansiosa a la espera de algún mensaje o llamado por parte de Touya. Sin embargo, ella no escuchó de él en todo el día. Ni en toda la semana. Y esto hacia muy difícil la bendita tarea. Escribir sobre todos los logros de Touya se le había muy difícil y solo deseaba poner todo lo negativo que podía saber de él. Pero para su pesar, no recordó nada en su contra. El maldito era intachable por donde se lo mirase. Y si tuviese alguna falta, no sería capaz de escribirlo en el reporte.
Cuando habían pasado ocho días de aquel sábado infernal, Tomoyo entregó la tarea. Para cuando habían transcurrido los quince días, Tomoyo ya se había resignado a la idea de que aquél hombre no le volvería a hablar. Comprendió, al fin, que el realmente pretendía no volver a cometer el mismo error. ¿Entonces por que no lo podía aceptar?
Simplemente, le molestaba su rechazo. Pero él se lo había advertido: iba a ser solo por esa vez.
Para cuando su piel quemaba de ansiedad, decidió recurrir a un sustituto predispuesto. Lo hizo con Eriol Hiragizawa en el sofá de su cuarto exactamente un mes de su primera pasión. No estuvo ni cerca de lo que realmente deseaba de él. Las ganas no eran saciadas debidamente haciendo todo el encuentro muy frustrante. Tuvo que repetir varias veces el encuentro para lograr su cometido.
Y, tal vez, con él tiempo, el fuego que sentía por Touya se apagaría y volvería a sentir la misma pasión en otros besos y otras caricias.
Buenas,…
Aquí va un nuevo episodio de estos dos. Es un tanto corto, pero soy de las que piensa que menos es más.
Tenía que poner algo de Sakura y Shaoran ya que son LA pareja Y que nunca falte la charla de la primera vez con la mejor amiga.
¿Qué creen que pasará con Touya y Tomoyo? A quedarse en sintonía…
Como track de este capítulo elegí "Secret" de Maroon 5.
Nos leemos pronto, Aknuk,
