Juvia dejó de llorar al pasar varios minutos, y se obligó a apartarse de Gray unos cuantos centímetros. Todavía tenía intención de mantenerse fría, aunque le costaba más de lo que creía.

Gray dejó que ella se alejara, pero no pensaba rendirse tan fácilmente.

-Oye Juvia- le dijo.- ¿Tú y yo qué somos?

Ella no se tomo bien esa pregunta.

-Usted y Juvia son compañeros de gremio, debería saberlo, ya que es lo que ha querido siempre.- decía ella dolida.- Ni amigos, ni siquiera compañeros de equipo.

-No creo que estés siendo sincera.- dijo él sin molestarse demasiado.

-Juvia le ha dado a Gray-sama la contestación que siempre ha querido escuchar, ¿no es así? Juvia no quiere incomodarle.

-¡Deja ya de atacarme así, maldición!- estalló al fin él.

Juvia se incorporó un poco y Gray pudo ver su rostro dolido.

-¿Quiere que Juvia se humille más? ¿Quiere escuchar que Juvia ha estado enamorada de Gray-sama desde el primer momento?- gritó, volviendo a explotar en llanto.

-Me he disculpado ya, pero no me importa volver a hacerlo. Yo no he querido humillarte jamás, es lo último que querría. Maldita sea, Juvia, sabes de sobra que te quiero y reaccioné como un idiota cuando me hiciste darme cuenta de ello…- confesó Gray.

-¿Gray-sama quiere a Juvia de verdad?

-Eso he dicho. Pero quiero que me llames solo Gray.- dijo el mago.- Así me da la sensación de ser más cercano a ti.

Juvia se rindió. Ante la sinceridad de Gray tuvo que rendirse, así que se levantó, todavía cubriéndose disimuladamente su cuerpo medio desnudo y caminó de nuevo hacia Gray.

-Gray…- se atrevió a decir ella.

Gray también se levantó, poniéndose frente a ella. Entonces la cogió de las manos.

-Entonces, ¿me perdonas?- dijo él algo enrojecido.

Juvia asintió con energía, y ante esto Gray no pudo controlarse y la abrazó como nunca antes había abrazado a alguien.

Ella correspondió al abrazo también. Había quedado demostrado, otra vez, que juntos era mil veces mejores que separados, en todos los aspectos.

Sin apenas darse cuenta, se fueron acercando al suelo hasta tumbarse, uno al lado del otro, mirándose y sin soltarse.

Fue entonces cuando Gray se atrevió a buscar los suaves labios de Juvia. Mientras la besaba se sintió totalmente reconfortado, y no dejó de acariciarla por allá donde pasaban sus manos.

Juvia se dejaba llevar por el beso, que respondía con pasión acariciando el pecho de Gray.

Él empezó a sentirse más fogoso, y dejó una mano libre para posarla sobre el vientre de Juvia y arrastrarla lentamente hasta el sexo de Juvia. Lo acarició, una vez llegó, por encima del bikini, pero aun así lo sintió caliente y reconfortante.

A Juvia le costaba respirar y tuvo que reducir la intensidad con la que correspondía a los besos de Gray para tomar aire.

-Gray…- gemía.

Él no respondió con palabras, pero sí se atrevió a pasar su mano por debajo de la prenda que acariciaba, hasta que topó con la vagina, humedecida y cálida. Al principio la acarició superficialmente, pero no tardó en empezar a introducir dos dedos. La acariciaba y estimulaba interiormente, y ella solo tenía fuerza para pegarse al cuerpo de Gray mientras se apoyaba en su hombro, respirando agitadamente y apretando sus uñas en su espalda.

Algo les sorprendió de repente.

La voz del maestro se escuchó por toda la isla.

"Las lácrimas de visión quedan desactivadas por empezar el horario nocturno. Serán reactivadas con un nuevo aviso, así que estad atentos. Que paséis buena noche."

Gray se detuvo en seco, dejando sus dedos dentro de Juvia.

-Las lácrimas…- dijo él sorprendido.

Juvia no se deshizo del abrazo, pero Gray notó que estaba completamente roja de vergüenza.

-Lo siento mucho.- se disculpó Gray por haber perdido el control.

-Juvia no se arrepiente de esto.- dijo en voz muy baja, a la altura del cuello de Gray.

Y para sorpresa de Gray, ahora fue ella quien bajó sus manos hasta el durísimo miembro de Gray, y estuvo acariciándolo suavemente unos instantes.

Gray también acariciaba ahora el sexo de Juvia.

Ambos se miraros a la cara. Estaban acalorados y exaltados. Les costaba respirar, pero esbozaron una sonrisa. Nada les iba a detener, y menos después de superar la barrera de la frialdad. Se habían entregado el uno al otro y ninguno de los dos iba a retroceder.

-Te quiero.- dijo Juvia con la voz muy clara. Estaba segura de lo que decía.

-Yo también te quiero.- respondió Gray aliviado.

Y entonces reanudaron su deseo. Pasaron a los profundos besos en el cuello y a desnudarse por completo, cosa que no les llevó nada de tiempo, ya que iban con ropa de baño.

Para Gray esto no fue la gran cosa, ya que pasaba más tiempo desnudo que con ropa, pero para su sorpresa, Juvia tampoco se sintió incómoda.

Estaba feliz de haber llegado a ese grado con el hombre que amaba con locura.

-¿Quieres que lo hagamos?- preguntó Gray algo avergonzado.

Juvia entonces se sentó sobre él con decisión y con cuidado introdujo el pene de Gray dentro de ella.

-¿Usted quiere?- preguntó ella entonces.

Y Gray se incorporó un poco, dejando que Juvia se balanceara libremente sobre él mientras acariciaba sus grandes pechos con recelo y la besaba sin parar.

Hicieron el amor hasta quedar sin fuerzas, alcanzando el orgasmo repetidas veces.

Cuando decidieron detenerse no se molestaron en vestirse con la poca ropa que llevaban, se limitaron a dormir abrazados.

-Te demostraré que esto ha sido para bien.- dijo Gray.

-¿Por qué dice eso? Juvia ya lo sabe…

-Te ayudaré a ganar este examen, y verás cómo puedes ser fuerte y… quererme al mismo tiempo.

-¡Pero usted también es candidato!

-A mí eso me da igual, quiero que promociones tú.

-¡Pero si solo Juvia es promocionada, tendrá que hacer misiones que usted no pueda hacer! Debemos aprobar los dos.

-¿Es eso posible?- dijo Gray riendo.

-Juvia no lo sabe, pero vayamos con esa mentalidad. Juvia también le ayudará.- finalizó ella, rodeándolo con sus finos brazos por la cintura.

Gray la besó en la frente.

-Intentemos descansar de momento.- dijo, abrazándola contra él también.

Y así pasaron las horas de la noche, durmiendo plácidamente, hasta que los primeros rayos de sol inundaron la pequeña cueva y la voz de alarma del maestro acompañándolos.

"Buenos días. Las lácrimas se activarán en unos minutos. Y aquí van las instrucciones para el día de hoy: debéis buscar cuanto antes a vuestros compañeros hasta formar grupos de 4 personas. Ayer, los magos de clase S actuales intentaron dificultaros el paso a alguno de vosotros, más concretamente a Natsu, Gajeel y Juvia, pero los tres superaron la prueba exitosamente, así que en total sois 8: Natsu, Lucy, Gray, Wendy, Juvia, Gajeel, Cana y Elfman.

Cuando los dos equipos, de 4 personas cada uno, repito, estén formados haré un nuevo aviso. Buena suerte"

Al escuchar esto, Gray reaccionó.

-Ya somos dos, debemos encontrar a dos más.

-Juvia creía que iría con Natsu-san, Lucy y Wendy-chan… después de todo es su equipo.

-No digas tonterías. Está claro que iré contigo, ya te he dicho que te iba a ayudar a ganar. Ahora debemos apresurarnos a encontrar a más gente. ¿Alguna idea?

Juvia sonrió y cogió de la mano a Gray, y ambos salieron a la búsqueda del resto del grupo.