Disclaimer | Shingeki no Kyojin 進撃の巨人 no me pertenece. Esta obra es realizada sin fines de lucro, únicamente recreativos. Por MagiAllie a la plataforma de FanFiction. Cualquier modificación o re-subida a un sitio diferente sin autorización será reportada en Support de Google. Todos los derechos reservados. El título pertenece a amante bandido de Miguel Bose.
Advertencias | RiRen. Magia y palabras raras. Parejas secundarias. Sexo homoerótico. Capítulo largo.
Arco 2:
Del amante bandido
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Capítulo 9:
Nadie a ti te conoce, desplantes de niño
Peleas, discusión
Y tu grande pasión.
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Levi abrió con zancadas mareadas la puerta de la casa, cayéndose del mareo increíble que tenía y con la mano sobre la boca para no vomitar, sujetándose de la pared y tropezando con sus propios pies. A menudo se pasaba el cabello detrás de la frente que estaba completamente sudada y se sentía desfallecer.
Todos en la casa se le quedaron mirando cuando llego a trompicones hasta los sillones. Isabel fue a auxiliarlo rápidamente. Eren entró detrás con una sonrisa a manera de disculpas y las llaves del auto en las manos, se encogió de hombros cuando le miraron con la interrogación bailándole en los ojos.
— Le dije a Levi que sabía manejar…
— Fue mentira. — dijo Levi reclinándose en uno de los sillones mientras Isabel le daba aire en la cara con un abanico —. Eres la peor persona manejando.
— No soy tan malo, tú eres demasiado débil. Solo fueron un par de curvas… además tú no podías manejar. No sé porque te quejas tanto.
Levi lo fulminó con la mirada, por instinto Eren retrocedió un pasito y dejó las llaves sobre la mesa encogiéndose de hombros. Levi le arrancó el abanico a Isabel y señaló a Eren con molestia mientras el castaño se apartaba del enfermo.
— Eres el peor conductor que existe, habría preferido morirme de una aneurisma cerebral que volver a subirme contigo a un automóvil.
— Es tu culpa Levi — murmuró Armin entrando a la conversación —. Eren apenas conoce este mundo, lo obligaste a traerte aquí, él aprendió rápidamente. No deberías portarte tan mal con él. Después de todo están vivos.
— Gracias a Dios — gruñó Levi reclinándose —. Me siento demasiado mal…
Eren apretó los puños y se mordió los labios, después arrojo una silla al piso con toda la fuerza de sus brazos pero conteniendo el coraje que ansiaba sacar. Un par de quejas no estaban mal, pero ¡Dios!, Levi se quejaba como si hubiera sido lo peor de su vida. De no ser por él se hubiera quedado en el desierto solo, y pensándolo mejor no debió romper su maldito auto-sello.
— ¿Qué te pasa?
— Eres un grosero, maleducado, deja de quejarte, pude dejarte ahí, es más pude dejarte con tu sello, deberías de ser más agradecido… te comportas como un niño pequeño. — le gritó Eren. Levi se frotó las sienes.
— ¿Yo me porto como un bebé y tú arrojas las cosas? — se levantó de la silla —. No tengo porque compórtame, esta es mi maldita casa puedo hacer lo que se me venga en gana. Yo puse la maldita primera piedra de este lugar… yo construí esto.
Levi extendió los brazos como si con eso pudiera mostrarle a Eren que él era el dueño y señor de ahí, que si quería quejarse como un maldito loco estaba en todo su derecho de hacerlo. Que nadie ahí en esa casa se iba a poner contra su voluntad, que él no era la excepción y que no iba a controlarle. Eren frunció el ceño y tomó las llaves que había dejado en la mesa, Levi abrió los ojos, por un segundo pensó que iba irse.
Su corazón dio un vuelco y latió rápido.
Eso no paso.
Pero las llaves volaron hasta estrellarse con su cara, Eren se las arrojó de manera que fueran proyectadas sobre su blanca frente y Levi tuviera que cerrar los ojos por el dolor. Una marca roja apareció en su cara, los demás miembros del clan se cubrieron la boca y se alejaron por seguridad. Levi abrió los ojos y lo vio, estaba molesto…
— Yo no quería venir aquí. Tú me trajiste aquí. Yo no quería nada de esto, no quiero, solo quiero irme. Quiero recuperar a mi familia ¡Odio esta vida! ¡Odio la magia! ¡Te odio Levi!
— Tú me has pedido ayuda.
— No te he pedido nada — Eren se llevó la mano a los ojos —. Ya no tengo nada, sólo me quiero morir. ¡Perdí a mis padres! ¡Toda mi familia está muerta! No he podido ni darles un entierro digno, no sé que estoy haciendo aquí y no sé qué estoy haciendo con mi vida…
— Eren. — murmuró Mikasa intentando acercarse al castaño que comenzaba a llorar, pero este la apartó con las manos quedándose solo, llorando con frustración.
Era verdad que desde que los padres de Eren habían muerto él de luto no había hecho, poco o nada, salvo el primer día, había llenado su corazón de odio y ganas de vengarse. Ahora había explotado, no podía soportar que Levi le hablara de ese modo, en realidad no soportaba nada de lo que le pasaba en esta casa, era una triste y absurda situación.
No quería que sintieran lastima por él. Así que tomo uno de los platos que estaba sobre la mesa y arrojó la fruta a Levi, la que fue esquivada rápidamente, después llego el plato y se estrelló en pedazos contra el piso.
— ¡Ya basta Eren! — gritó Armin —. Estás haciendo una pataleta.
— Vete al diablo — explotó Eren —. Toda mi familia está muerta. Me voy a largar de este maldito lugar. No quiero volver a ver a ninguno de ustedes…
Eren se giró y salió por la puerta por la que había entrado, los dragones se quedaron callados, viendo las llaves tiradas en el piso y los pedazos de plato sobre el suelo, las frutas regadas. Sus días de ocio habían sido perturbados por ese huracán andante. Levi ya no se veía enfermo, se veía inestable, desestabilizado, Eren había salido por la puerta principal convertido en un huracán.
— Deberíamos ir tras él… — murmuró Mikasa tomando las llaves del automóvil del piso —. Es mi hermano, no puedo dejarlo irse así. Todo es tu culpa Levi, lo has estado obligando a hacer cosas que no quiere… ¿Dónde estuvieron?
— Solo… salimos – murmuró Levi —. No vayas tras él.
— ¿Acaso crees que lo dejaré irse por su cuenta? Está bien, esto se terminó, si Eren quiere irse déjalo que se vaya. ¿Entendiste?
— No. Tú eres la que no entiende. — Levi le arrebató las llaves del automóvil —. No quiero y no voy a dejar que Eren se vaya…
— No puedes obligarlo a permanecer aquí, no es un prisionero. Es una persona, un ser humano ¡Déjalo ir! No debiste gritarle, es un chico… perdió todo.
— Todos aquí hemos perdido cosas Mikasa — gruñó Levi apuntándole con las llaves —. Lo dejaré ir, con una condición.
— ¿Qué clase de condición? — le preguntó Mikasa retrocediendo, como si esperara que Levi dijera algo temerario, que propusiera algo que tuviera que ver con cadenas mágicas o cualesquiera cosas similares. Sin embargo, Levi metió las llaves a su bolsillo y bajo los ojos.
— Dame el día de hoy para convencerlo de quedarse.
Si esto fuera un drama colectivo, todos habrían gritado 'Ohhh' al unísono, pero nadie se atrevió a hacerlo, sólo se reflejó en sus miradas la fuerte incredulidad, las pupilas dilatadas y los cabellos alborotándose uno tras otro, por el hecho de estar aún sorprendidos por la extraña afirmación del líder del grupo.
Mikasa frunció el ceño, demasiado sorprendida como para poder negarse, sólo se quedó callada y asintió.
— De acuerdo, si… hazlo. Convéncelo, pero si no lo haces. Nos iremos, Armin, Eren y yo… tendrás que dejarme ir y podrás suplantarme para siempre con quien quieras. Ayudaré a Eren a encontrar a quien le ayude a curar su alma y esto quedara como un mal recuerdo.
Levi se repitió esta frase en la mente y asintió lentamente usando su mentón. Giró el cuerpo con agilidad y salió de la casa, siguiendo los pasos de Eren que había desaparecido. Seguro al irse corrió a quién sabe dónde. Levi metió las llaves en el auto y arrancó.
Había que buscar al mocoso.
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Cuando Eren ya estaba un poco sofocado por el calor fue cuando dejo de correr, el sol le quemaba la piel, aun traía encima el sudado pants con el que Levi lo había sacado de la cama. La sal de las lágrimas se le había pegado a las mejillas. Quería aferrarse a algo pero sólo había cactus y arena del desierto.
Miró hacia atrás, aun se veía la casa. Si seguía caminando a un lado de la carretera podría encontrar Duncan y con mucha suerte podría salir, pero no podía darse el lujo de ir por ahí, si alguien salía a buscarlo no podría ir a campo traviesa puesto que lo encontrarían fácilmente. Aunque las púas de los cactus se clavaban en él, siguió caminando.
Levi era un tonto, sólo lo trataba mal y lo obligaba a hacer cosas que él no quería. Cuando intento ayudarlo esta mañana él sólo le gritó y lo trató mal. Nadie debía de tratarle de ese modo nunca, no es un esclavo ni un arma. Estaba harto de que lo vieran de ese modo y mejor decidió irse.
Ya encontraría la manera de seguir con su vida, vengarse de sus enemigos él solo, desaparecer de la vida de aquellos que no merecían tenerlo a su lado.
El sol le quemaba la cara, sus mejillas se ponían rojas y tenía marcas de sol debajo de los hombros. Era una molestia.
No estaba hecho para el desierto sofocante, él necesitaba el bosque, los árboles…el lugar donde había crecido, necesitaba a sus padres.
— Debí quedarme con el señor Mike, era mucho más amable y más alto… mucho más alto, ese enano presumido de Levi no es nada comparado con él.
Eren hablaba solo y comenzó a sentir sed. ¿Tal vez debería de regresar? Pero era demasiado orgulloso para eso, aun había cosas que conservaba y su orgullo no se iría al caño sólo por un poco de agua, o eso pensó hasta que escuchó el rugido de pantera del motor de un auto. Un auto que él conocía bien porque esta misma mañana lo había estado conduciendo.
— Mierda… — Eren sin mirar atrás comenzó a correr alejándose lo más posible del camino, pero ya era tarde. Ese auto corría como loco, no importaba cuanta ventaja le llevara, si ya lo habían visto sería difícil que no lo alcanzará en un par de minutos.
Aunque para eso tendría que pasar por muchos cactus y rallar la pintura del auto. Tal vez Levi no era tan arriesgado para hacer eso, basándose en esa conjetura, Eren decidió girar el rostro para ver quién era el que lo seguía y si estaba muy lejos o cerca de arruinar su huida.
Ojala no hubiera volteado, como la carretera estaba un poco en picada, pudo ver perfectamente como Levi había estacionado el auto en la carretera y lo veía subiendo. Tenía unos fabulosos lentes de sol, incluso se había cambiado la ropa, ahora vestía de negro y parecía un fabuloso chupa sangre, o sólo un consumidor de energía de la gente.
— Eren… — gritó Levi creando un micrófono con sus manos —. Baja. Hablemos.
— No quiero hablar, Levi. — le contestó en un tono medianamente decente y siguió subiendo por la arena.
— Anda. — pidió Levi tocando la bocina del auto —. Mientras más subas más lejos estarás de Duncan, vamos trae tu bendita presencia.
Los ojos de Eren lo esquivaron con desdén, ignorando también los constantes pitidos del claxon del auto. Quería gritar que se callara, pero prefirió ignorarlo y seguir subiendo. No podía seguir cediendo a los caprichos de Levi, a su 'te golpeo y luego te pido perdón'. No había tenido buen tino en sus decisiones, así que mejor seguir a su instinto. Y el instinto le decía 'aléjate, mierda'
— Si no bajas voy a subir por ti — le gritó Levi —. Al diablo la pintura del auto, pero voy a matar muchos cactus inocentes.
— Como si te importara matar cactus — le gritó Eren haciéndole una seña obscena —. Tú matas gente, eres un asesino.
— Al menos sabes de lo que soy capaz.
La puerta se azotó, Eren se encogió de hombros. El auto se encendió, el ronroneo era fuerte, marcado. Se escuchaban las llantas sobre el asfalto y el auto dando la vuelta. Eren giró la cabeza y lo vio, abrió las pupilas como si no creyera lo que veía.
Levi le regreso la seña obscena y aceleró. Eren se arrepintió muchísimo, porque era verdad, los cactus guardaban pequeños animales que no merecían ser aplastados sólo por uno de sus berrinches, pero Levi ya estaba avanzando. Se odio a si mismo por no ser lo suficientemente insensible.
Dio zancadas hacia abajo, y levantó los brazos, cuando Levi ya había recorrido la mitad del camino, Eren brincó hasta el automóvil y cayó sobre el cofre.
— ¿Qué diablos haces? — preguntó Levi frenando de golpe.
— Estas desesperado. — le regañó —. Ya bajé, ya bajemos…
— Seguiré avanzando.
— Estoy en el cofre del maldito auto, sólo baja.
Levi siguió avanzando y Eren se sujetó como pudo contra el vidrio. Cerró los ojos al sentir la velocidad del aire impactándose contra su espalda, los cactus siendo destrozados, cuando Levi volvió a frenar rápidamente, Eren pudo abrir sus ojos y habló suavecito.
— Ya baja, hablaremos. Lo prometo.
— Escúchame bien Eren, tú y yo vamos a pasar todo el día juntos y por una vez en la vida vamos a comprendernos ¿Has entendido bien?
Levi parecía serio y denotaba la fuerza de voluntad. Eren no pudo negarse, de nuevo, eso no era raro. Asintió con torpeza y Levi le hizo una seña para que este trepara por el vidrio hasta llegar a los asientos del auto con descapotable. Eren hizo caso y llegó hasta su asiento como copiloto, justo cuando Levi dejo caer el auto al soltar el freno de mano.
— ¡No hagas eso! — gritó Eren cuando llegaron de nuevo a la carretera.
— Fue una pequeña venganza por el paseo de esta mañana.
Eren rodó los ojos y se puso el cinturón de seguridad viendo como el automóvil comenzaba a andar por la carretera. Miró de reojo a Levi y vio determinación en sus ojos, reflejos en sus lentes de sol y pequeñas marcas rojas del sol sobre su piel. Suspiró.
— ¿A dónde vamos a ir? — le preguntó con cierta frialdad.
— Es una sorpresa.
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Después de manejar bajo el sol por una cantidad desorbitante de minutos, terminaron con quemaduras de primer y segundo grado, sudor recorriéndoles el cuerpo y un abanico formado a partir de un panfleto para Eren que insistió en tomar de una de las loncherías por las que pasaron en Duncan. El panfleto sirvió de abanico por el resto del camino.
Levi tomó una desviación de la carretera y subió por las colinas desérticas, esta vez sin cactus, adentrándose en dunas y rocas gigantes de un cráter que Eren desconocía. Pero Levi parecía tener un camino formado en su cabeza, sabía exactamente a donde quería llegar. No había razón para desesperarse.
Eren notó que cada vez la arena se hacía menos y los caminos de piedra roja se hacían más notorios, no había nada más que rocas gigantes y montañas. Lugares donde ponían bombas para explotar libremente sin dañar la identidad de nadie.
— ¿Estamos cerca?
— Sí, algo así. — contestó Levi y frenó rápidamente.
Frente a ellos había una larga montaña de piedra rojiza, rodeada de dunas de arena, a simple vista no era más que parte del paisaje desértico de este desolado país. Pero si mirabas más detenidamente había una abertura entre las piedras grandes, parecía una especie de cueva. Levi quitó las llaves del coche, abrió la guantera y sacó una pequeña lámpara de baterías.
— ¿No tienes magia de luz o algo así?
Levi no contestó nada y salió azotando la puerta del auto convertible. Eren rodó los ojos, salió del auto igual que él y tomo su botella de agua — otra de las pocas cosas que compraron —, que estaba a punto de terminarse.
— Vamos a entrar, está un poco oscuro al principio. Te aconsejo no separarte de mí. — Eren tragó saliva con miedo —. No estoy intentando matarte, así que no te preocupes.
Mientras más se acercaban a la abertura Eren notó que se trataba de un agujero en descenso, algo en sus sentidos se alteró, tal vez el instinto de supervivencia o cualquier cosa parecida. ¿Qué clase de lugar seria ese? No era un lugar para hablar o algo así.
— Conozco bien el lugar. — dijo Levi señalando el agujero con la lámpara —. Demasiado bien, aquí hay un escalón… descenderemos un poco, son casi dos metros. Después se pone lo complicado. Pero no te preocupes.
Eren ya estaba temblando, es decir, era un agujero negro… nadie se atrevería a lanzarse sólo así. Pero cuando pensaba esto Levi ya estaba descendiendo por el agujero. Tal como dijo había una especie de escalón al principio, era irregular y de piedra. Eren le siguió para no apartarse de la luz.
Bajaron por más piedras colocadas de forma irregular que parecían ciertos pliegues en el piso, como escaleras. La distancia entre una y otra no era tanta. Después de unos segundos Eren se percató de que ya estaban completamente adentro, sólo la linterna alumbraba sus pasos y al mirar arriba el agujero por el que habían entrado ya no era más que una mancha lejana de luz.
Levi se detuvo abruptamente y miró a Eren.
— De aquí en adelante ya no hay mas forma de bajar, tendrás que brincar… son como un metro y medio, realmente no es mucho.
— ¿Por qué estamos descendiendo tanto? ¿No dijiste que querías hablar conmigo?
— Sólo estamos un par de metros por debajo, quizá unos siete metros. Aún falta… hablaremos, te lo juro. Ahora esta oscuro, pero pronto ya no lo estará. — Levi no se hizo esperar más, le dio la espalda y se lanzó al vacío, Eren sólo pudo ver la linterna caer junto con el pelinegro.
Cuando descendió abajo, lo alumbro. Eren se cubrió los ojos con la mano al sentir la luz.
— Vamos, salta. No es mucho.
— No puedo hacerlo, no sé lo que está abajo. — se quejó Eren luchando por soltarse de la roca y dejar de tener miedo a la caída —. Solo veo negro.
— Te juro que sólo hay más roca, no tienes de que preocuparte. — bufó Levi —. Estoy aquí abajo, no va a pasarte nada.
Eren no tenía miedo a las alturas o a la oscuridad precisamente, pero si miedo al vacío, es una reacción completamente humana, había formas de luchar contra eso, pero él aun las desconocía. Suspiró y soltó el aire, frustrado y con mucho miedo decidió dar el salto con los ojos cerrados.
El trayecto fue tan corto que apenas tuvo tiempo de sentir miedo, cuando menos se dio cuenta ya había bajado y sus pies tocaban la piedra de abajo. Sus pies torpes y enredados, produjeron un cambio en la física de su cuerpo, cayendo de forma torpe a la oscuridad, su corazón dio un vuelco y extendió las manos para evitar lastimarse la cara, pero no llegó al piso porque Levi lo tomó y él cayó a sus brazos.
— Tranquilo… todo está bien. — dijo Levi sosteniéndolo entre sus brazos.
— Gracias. — Eren se apartó rápidamente mientras se sacudía la ropa, estaba sonrojado. Era la segunda vez en el día que terminaba sobre los brazos de Levi de alguna manera.
Qué tontería.
— Sigamos bajando. Ya falta muy poco.
Tras descender un par de metros más, cuando ya se encontraban al menos a unos diez metros del nivel del suelo, por fin Levi se detuvo y apagó la lámpara que alumbraba pobremente entre la oscuridad de la caverna. Eren dio un respingo cuando la oscuridad los envolvió momentáneamente, pero de nuevo hubo luz rápidamente.
Levi tenía extendida la mano en dirección a una corriente de luz, los cables estaban expuestos y las lámparas estaban colocadas estratégicamente para que alumbraran un solo camino, dejándolo muy bien iluminado. Eren vio la extensión de caverna frente a él, se trataba de un lugar rojizo con varios pasillos, una cueva muy bien explorada.
— ¿Tú hiciste esto? — preguntó Eren refiriéndose a la electricidad.
— Funciona con luz solar. — explicó —. Cuando era niño pase mucho tiempo solo, conocí este lugar por casualidad y pase mucho tiempo aquí, lo arregle de manera en que resultara ser un refugio infantil. Después mis intereses cambiaron, aun funciona… si quieres alejarte del mundo un rato.
Eren miró y escucho atentamente, sin fijarse mucho en la actitud de Levi o las palabras que había dicho. Realmente no había nada más que luz y rocas, pero el sonido era completamente diferente. Sonaba como una marea en las lejanías.
— ¿Qué es este lugar realmente? — preguntó Eren mirando al pelinegro.
Este estaba sentado sobre una de las rocas naranjas, había sacado de no sé dónde un par de refrescos de cola, tomaba uno de ellos con lentitud, el otro se lo lanzo a Eren. Tal vez la caverna aún estaba equipada para recibir visitas, el refresco no parecía caducado ni mucho menos. Eren se lo tomó con rapidez.
— Es un refugio, ya te dije. Lo explore todo, hay cavernas subterráneas… aguas termales en su mayoría, hay luciérnagas. Hay muchas cosas aquí Eren, la casa siempre tiene gente… pensé que este era un mejor lugar para hablar y llegar a comprendernos mejor.
Eren se quedó callado y dejó la botella de refresco en el piso. Miró los muchos caminos que se extendían por toda la caverna. Su corazón latía rápidamente, Levi sonaba sincero. Se tronó los dedos con un poco de frustración.
— Vamos a entendernos Levi, seamos sinceros… seamos derechos.
— Bien — contestó Levi levantándose y tomando a Eren de los hombros —. Entonces sigue derecho.
— ¿Qué cosa?
Levi comenzó a empujar a Eren por el pasillo iluminado que estaba frente suyo, sintiendo cada vez la corriente de agua más cerca, Eren ya se esperaba que llegarían a las aguas termales, donde quizá podrían sentarse y podrían hablar tranquilamente. No conocía este tipo de distracciones, pero imaginaba que se trataba de un lugar pacifico.
Aun así, rebaso sus expectativas cuando lo vio. Se trataba de un círculo perfecto lleno de agua un poco café, por la sal, no había corriente, pero había cierto vapor sobre el ambiente. Al terminar el círculo que hacía las de piscina el agua caía por una pequeña cascada que daba a una corriente.
— Llega a un manantial muy lejos de aquí, intente seguir la corriente varias veces… no es tan fuerte, pero no lo intentes.
Lo miró, Levi se quitaba la camiseta de tirantes y miraba el agua. Claro que con ese cuerpo de nadador experimentado nadie creería que esa corriente es cosa alguna, pero nadar en agua caliente y salada con vapores y minerales debía ser complicado.
— Entremos. — dijo Levi bajándose el pantalón de pants y quitándose el resto de la ropa, dejándola en una de las partes secas y apartadas de las aguas termales.
Eren sintió un flechazo cuando lo vio en ropa interior. Blanco cuerpo y perfectos músculos, pelo negro lacio y espeso, esa nariz perfectamente respingada y los ojos grises hermosos. No podría existir una persona más condenadamente guapa en la faz de la tierra.
— Hay rocas, puedes sentarte — dijo Levi deslizando la ropa interior que cubría sus perfectos glúteos y partes íntimas…
Antes de que Eren pudiera ver más, desvió los ojos. Su piel se había puesto roja de vergüenza, el cuerpo de Levi era perfecto, esculpido en mármol por los dioses. El pelinegro se metió al agua caliente sin prisas ni temores, y se mojó el cabello echándolo con suavidad hacia atrás. Luego nadó hasta una de las piedras y se sentó sobre ella recargando los brazos en otra de las piedras dejándolos afuera.
— ¿No vas a entrar? — preguntó con un poco de impaciencia.
Eren dio un respingo y asintió, dándole la espalda se quitó sus sucias ropas, no de manera tan sensual y lenta como lo hizo su acompañante, más bien concisamente y sin tardarse más que unos segundos. Respiró con profundo nerviosismo y se giró dándole la cara a Levi, se metió en las aguas termales y notó que el pelinegro no estaba mirándolo, estaba concentrado y con los ojos cerrados.
De esa manera Eren encontró el valor dentro de sí mismo para entrar y nadar acercándose hasta donde estaba el otro. Se sentó a su lado en la misma roca grande, con demasiada aproximación y el calor de la deliciosa agua que entraba por sus poros. Se mojó el cabello.
— ¿Te agrada? — preguntó Levi abriendo los ojos.
— Se siente bien. — admitió Eren —. Así que tú… tú descubriste este lugar.
Levi suspiró, se encogió de hombros y miró algún lugar en la nada, como si estuviera viendo sus recuerdos en perspectiva aérea.
— Cuando era niño… mi madre era una puta, no es raro, el 80% de las mujeres en Duncan se dedican a la prostitución. Pasaba demasiado tiempo solo. — Levi levantó las manos y dejo sus codos sobre la parte seca —. De alguna manera llegue a este lugar, lo recorrí valientemente con una linterna pequeña y me encontré a mí mismo sin saber cómo salir, así que pase mucho tiempo aquí. Es un buen lugar para estar solo, como te dije… claro después conocí mis poderes y bueno el resto es historia. Hice esto.
Levi se miraba las manos como con impotencia, como si no supiera que decir después de esto.
— Debió ser… difícil. Descubrir tu magia, no sé qué habría hecho yo sin Mikasa y Armin, tampoco habría hecho mucho… y Mike, él me ayudó muchísimo. — Levi miro a Eren con una ceja alzada —. Probablemente sin ellos, yo estaría muerto… estoy seguro de que sería así.
Esta vez el que se quedó callado fue Levi, mirando a su acompañante. Recordó sus palabras de esta mañana, todas y cada una, su coraje… su desesperación y esa forma de que realmente no sabía que es lo que estaba pasando con él por esos momentos, esa confusión. Lo entendía.
— Eren tú… ¿En verdad quieres vengarte de los que le hicieron eso a tu clan?
El aludido miró a su acompañante. Quizá si fuera otra situación, su corazón habría latido rápido. No era la primera vez que se daba cuenta que Levi de verdad era un hombre atractivo, algo que lo sacaba de quicio a ratos, es que no se podía ser tan perfecto. No imaginaba ni una sola puerta cerrada ante esa belleza. Pero, la pregunta era seria, estaba cargada con energía positiva. No había más que ser sincero…
— No lo sé — contestó con sequedad —. En el momento yo, pensé que era lo mejor… ese sentimiento de venganza que se apoderaba de mi cuerpo, creo que es a donde debo dirigirme. Mis padres ni siquiera tuvieron un entierro digno, toda mi familia se quedó pudriéndose, es justo para mí. Si me lo preguntas, creo que recuperar sus ojos me daría cierta tranquilidad. Aunque de pronto sólo siento que estoy perdiendo el tiempo. Lo que estuviera en mí poder yo haría sin vacilar… para poder volver las cosas atrás, pero de pronto ya no sé, a donde ir.
Eren bajó la cara y miró el agua a su alrededor. No quería llorar, pero tampoco podía hacer otra cosa. Levi lo miró, era débil, era vulnerable, era como él, de alguna manera. Lo entendía y eso le asustaba.
— Cuando mi madre murió, Eren, yo no lloré… no hice nada, ni siquiera recuerdo haberla enterrado. Fue como si un fantasma del tiempo me hubiera tocado y no me hubiera devuelto hasta mucho tiempo después. He olvidado casi todo lo que paso durante ese tiempo. — Eren dejó de llorar para mirar a Levi, verlo contar su historia —. Me sacaron de ahí, me enseñaron a usar mis poderes. Tuve un maestro. Después me convertí en esto… y cierto día el fantasma del tiempo se separó de mí. Tome el auto que estaba más cerca y maneje hasta donde ella estaba enterrada… esto puede sonar cruel y diabólico, pero saque su cuerpo. Lo saque y lo destace pedazo a pedazo, Eren. Habían pasado años, estaba podrida… busque ADN, cabello, busque todo eso. Le quite las uñas.
''Las lleve a un laboratorio clínico al día siguiente y les dije que quería saber con quién diablos se había acostado esa mujer. Había pasado ya tanto tiempo que sólo hubo algunos resultados, pero sirvieron para satisfacerme. Los busque a todos, los mate. Está bien si te digo esto, tú sabes de lo que soy capaz… seguro algunos ya no la recordaban a ella, tal vez tenían familias, tal vez eran buenas personas. Los mate a todos, tal vez mate a mi propio padre y jamás lo sabré. Pero, cuando lo hice… me sentí bien, Eren. Sentí que ese peso de 'tu madre murió por ser una puta' se había ido, porque los que la habían comprado igual estaban muertos''
Eren se quedó quieto, escuchó con atención cada palabra y luego lo miró. Levi tenía los ojos entrecerrados y el ceño fruncido, se lamía los labios constantemente. Eren exhaló, era verdad, ese era Levi… no había forma de no creerlo. Era la clase de cosa que él hacía y lo creía capaz de hacer eso. Y se creía capaz de haber hecho lo mismo.
— Yo te ayudare Eren. — el aludido dio un respingo — Sé que quieres matarlos. Te prometí que te ayudaría, te prometí que acabaría con todos, si quieres meterles un cuchillo en la garganta yo los sostendré mientras lo haces ¿Entiendes? Lo haré, te lo prometo.
El corazón de Eren dio una pequeña contracción, como si se alterara y la sangre bombera más rápido. ¿Eso eran mariposas en su estómago? No supo porque, pero sintió la necesidad de sentarse sobre las piernas de Levi, acunar su cara y besar sus labios. Y siguiendo sus instintos más primarios lo hizo, se sentó a horcajadas sobre las piernas del mayor y atrajo sus labios hasta los suyos.
Lo besó, primero con los labios entreabiertos, sintiendo su textura mojada y un poco salada. Cálidos y dulces como un bombón, una mordida en el labio superior, lamer la parte inferior de sus labios, comerse la boca, saborear la textura de los dientes del otro. Las manos de Levi se clavaron en la cadera baja de Eren, y Eren deslizó sus manos por el cuello de Levi.
La lengua no tardó en encontrarse con la contraria, luchando por posicionarse e incómoda ante la suavidad de la punta contraria. La respiración se agitaba y sus cuerpos se encendían en el apasionado beso que parecía no terminar.
Las uñas se clavaron en la piel de cada uno.
Los labios se separan y las lenguas de ambos quedan expuestas en el aire aun tocándose, aun compitiendo por obtener el sabor del otro. Los ojos cerrados o entre abiertos, una pequeña mordida en la lengua y los labios vuelven a atacar con la fuerza de un huracán.
Arrasando con el sabor de la boca, con la sensación de dopamina generándose en su cerebro, pero asentándose en el estómago, las manos estaban pasándose de la raya cuando Levi abrió los ojos completamente y descendió con su lengua por el cuello del castaño.
Dejó una marca visible y morada en la clavícula del castaño. El otro gimió y apretó los hombros del pelinegro.
El agua estaba más caliente.
¿Era el agua?
Eren pego la cintura con movimientos sensuales, como un baile erótico bajo el agua. Enredó las manos en el cabello del otro, lo jaló y se dedicó a morder su labio inferior. Este beso se estaba pasando de la raya.
El agua quemaba.
— Me quemo… — murmuró Eren delineando con su lengua los labios de Levi.
— Lo sé. — gruño Levi, más como un ronroneo y enterró sus manos en los glúteos de Eren. Pero literalmente, el agua quemaba.
— No. Enserio me quemo… — gruñó Eren y se levantó de las piernas de Levi nadando con rapidez hasta el otro lado, quejándose cuando sus pies tocaban las piedras, el agua había cambiado de temperatura.
Levi se mordió el labio, aun agitado por la excitación, su pecho ascendía y descendía. Eren se subió y salió del agua, Levi pudo verlo desnudo y gimió de placer al verlo. Hecho la cabeza para atrás, olvido completamente que la temperatura sube después de cierta hora. Y que, aunque él estaba acostumbrado Eren no lo estaba.
— ¿Te vas a quedar ahí? Ya es tarde… tenemos que irnos — dijo Eren poniéndose la ropa sobre su cuerpo mojado.
— Tengo la necesidad de besar tu piel y cada una de tus extremidades…
— ¿Qué dices? ¡Ya sal!
Levi rodó los ojos y asintió. Se levantó de la piedra y nado hasta donde estaba el castaño. Uff, el tenia lo que Eren buscaba y era todo para él. Quería atreverse a hacer algo y a sentir algo, algo distinto.
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— ¡Qué diablos es esto! — gritó Eren mirando la noche desértica, la luna que iluminaba el lugar, la arena ya fría. Y lo más importante el automóvil…
— No me sorprende. — contesto Levi con las manos en los bolsillos y acercándose al coche —. Pasamos por encima de cientos de cactus.
— ¡Pero nos trajo hasta acá! — gruñó Eren pateando el coche —. No puede ser que las llantas se hayan ponchado. ¡Repáralas Levi!
Levi miró el desastre, no se había fijado antes, pero el auto estaba lleno de rasguños por todos lados, las llantas deshechas y por supuesto no había refacciones suficientes para las cuatro, además de que se había averiado el depósito de gasolina, el auto estaba… había estado cayéndose a pedazos. Era imposible moverlo de lugar.
— No podremos salir de aquí.
— Debes estar bromeando. Eres 'Duhamel' puedes reparar el auto. Tienes magia, tienes la magia de muchísimas personas ¿No? Por el amor de Dios Levi, tienes que hacer algo ¿O qué propones?
Levi se quedó pensativo mirando el desastre, se sintió inútil. De alguna manera era un mercenario a sueldo, tenía mucha magia y mucho dinero. Pero había dos cosas que no tenía, poderes de mecánico… o electricidad de menos, y no había traído su celular. Era un inútil, momentáneamente.
— No hay forma de salir de aquí, más que caminando.
La fría noche del desierto comenzaba a tocarlos. Eren no pensaba caminar, es decir ni aunque caminaran toda la noche llegarían, y el sol los alcanzaría a la mitad del camino, morirían de insolación o frio. No era un suicida.
— No sabes volar, ¿Qué clase de mercenario inútil eres?
— Puedo tele transportarme… a la sombra de Jean. — contestó Levi —. Puedes venir conmigo. Pero, no puedo dejar el auto aquí.
— Levi deja de jugar, estamos en medio de la nada. No le va a pasar nada al coche, nadie se lo va a robar.
Levi miró a Eren con suspicacia, no entendía al castaño. Sonaba desesperado por irse, pero realmente no entendía por qué lo estaba tanto.
— ¿Sabes cómo funciona la magia de rastreo? ¿La que usa Armin?
— Más o menos. — admitió Eren con la voz temblorosa
— Si dejo el auto aquí y si alguien me está rastreando, encontrará mis rastros de magia aquí… si llega a mi coche, se lo lleva, encuentra este lugar, encuentra mi escondite. O peor, toma muestras de mi magia de este auto. Lo que quieras, mira hay un centenar de posibilidades. Hay gente mala, que me odia, también gente buena que me odia. Y no puedo arriesgarme. Nos quedaremos aquí, mañana alguien vendrá a buscarnos te lo aseguro.
— Pero tengo hambre. — gruñó Eren cuando Levi había abierto la cajuela del convertible.
Levi sacó de la cajuela dos cosas, una cobija de cuadrados rojos, que más bien parecía afelpada y una bolsa de papitas fritas. Se las aventó a Eren y se metió al coche envuelto en la cobija. Reclinó el haciendo trasero para que quedara como una cama un poco grande y se tiró viendo hacia arriba.
Eren miró las papas, estaban caducadas. Pero se las comió, no sabía porque estaban ahí o de quien eran, pero a caballo regalado no se le ve el diente, o los carbohidratos. Abrió la puerta contraria del coche y se subió también. La cobija no era grande apenas los alcanzaba a cubrir. Se recostó mientras comía y miro las estrellas.
No hay nada como una noche en el desierto.
Aunque sí que eran frías.
Pero el cielo, valía la pena. Mil veces.
— Es realmente hermoso. — admitió Eren mirando las constelaciones que llenaban el firmamento.
— He visto cosas más hermosas. — dijo Levo encogiéndose de hombros.
Eren frunció el ceño, no se lo imaginaba. Había mil cosas bellas en el mundo, pero las estrellas no estaban en este mundo, eran bellas, eran completamente ajenas a este mundo. Tan perfectas, tan ardientes al otro lado ¿Qué podía ser más bonito? Incluso para Levi que había vivido toda su vida en Duncan. ¿Qué podía ser más lindo?
Cuando Eren giró el mentón para preguntarle ¿Cómo qué? Levi lo miraba.
— Tus ojos.
Eren cerró los ojos por instinto. Porque lo estaban observando, porque las pestañas de Levi de pronto le hicieron cosquillas y no supo cómo de nuevo ya estaban besándose. Pero esta vez no había pasión, había cierto reconocimiento… como un terreno nuevo, los labios reconocían el lugar y tomaban parte de una forma.
Eren se subió, de nuevo, a horcajadas, pero con la boca pegada al otro. Era de noche, no había nadie a kilómetros, sólo querían besarse. Se tomaron de los manos y la piel de Eren se puso de gallina por unos segundos, sus manos estaban… juntas. Como si de verdad, se quisieran.
Sus labios se tomaban uno al otro con desesperación, con amor. Con necesidad.
La ropa quedo sobrando, se deshicieron de ella. No hubo razón alguna para permanecer vestidos, ni siquiera el ardor de la piel ni de los roces de uno con el otro. Se perdió, cualquier prenda, cualquier atisbo de cordura, solo querían besarse y tocarse.
La desesperación ya se había apoderado completamente de los dos. No existía en ellos otro sentimiento que no fuera ''Quiero tenerte, poseerte, hacerte mío'' Eren besó el cuello de Levi y ya estaba desnudo cuando sintió el deseo de ser suyo…
En su vientre bajo, en su corazón, en todos lados. Quería ser uno con él.
— Eres mío, Eren. — murmuró Levi mordiéndole el labio y penetrándolo lentamente sin preparación alguna.
El menor tembló ante la embestida, el placer y el deseo era demasiado grande como para detenerse, como para detener a Levi, no había necesidad de eso. Se sentía seguro de esto, de esa necesidad de tenerlo cerca, de hacer el amor… de hacerlo.
La piel de Eren había estirado, sólo habían pasado un par de días desde que todo había empezado y ya sentía que encajaba perfectamente en el miembro de Levi, que ya no había necesidad de preocuparse por la sangre que a veces escurría tras sus fuertes embestidas. Ahora ya estaban unidos.
Eren lo montaba y subía con fuerza arriba y abajo, apoyándose en el firme abdomen de Levi, haciendo fuerza. Levi acariciaba los hombros de Eren y luego deslizaba sus manos por la cintura de este y luego encajaba sus uñas en los glúteos del menor. Acariciándolos y amoldándolos a sus manos, sintiendo la agradable sensación del castaño subiendo y bajando.
Lo miró, hacia arriba desde su lugar tenía una excelente vista de todo su cuerpo, del cielo estrellado del desierto. La luna, las estrellas fugaces, cualquier constelación, la cara sonrojada de Eren y sus ojos cerrados. Apretado por el placer. Levi miró su cara, el sudor que bajaba en gotas mientras montaba al pelinegro, lo miró muy bien.
Era tan…
Tenía los ojos cerrados y, aun así. Aun así…
— Levi… me vengo —. Gimió Eren haciendo que Levi volviera a la realidad y apreciara el dorado de los ojos del castaño, los había abierto especialmente para mirarlo mientras se regocijaba en su orgasmo.
Levi deslizó su mano hasta los ojos del castaño, los cubrió con su palma.
— No me mires…. — gimió y sintió como las paredes de Eren se contraían y lo apretaban con más fuerza hasta que finalmente, también se vino.
Se corrió sin mirar sus ojos dorados. Se corrió… solo viendo el resto de su cara y sintiéndolo. Y era, hermoso. Era una sensación, perfecta. Mierda, se había enamorado de Eren. De ese mocoso gritón, se había enamorado de él.
N/A: Quiero pedir una disculpa por el enorme retraso, de verdad que jamás me atraso tanto, pero tengo un gran problema con este Fic y a veces me cuesta actualizarlo, pero como promesa personal esta misma semana que entra lo actualizare de nuevo. Este capítulo fue un poco meloso, pero ya se vienen los problemas.
Gracias a todos los que siguen leyendo.
Deyyechelon1: ¡Gracias por dejarme review! Gracias por leer mi historia y espero no decepcionarte, perdona la tardanza, pero ya estoy de vuelta.
Lía primrose: Obvio pobre Historia, sí que se sintió mal al saber que lo único en lo que era buena, ya no servía si Eren estaba ahí, pero afortunadamente Levi ha descubierto algo importante. Por fin en este capítulo ya se vieron cosas distintas, el siguiente igual será un poco así. Jajajaj el vómito de Levi, gracias por leer nena. Un beso.
Engel Laufen: Y prometo que no decepcionare, jaja este capítulo fue miel. Pero en el siguiente ya habrá mucha cosa seria. ¡Saludos!
Charly: Mi pequeña Charly, aun no sé cómo pagarte todo lo que haces por mí, todo este inmenso amor, pues ten mi vida… te la doy! Ok no jaja basta de cantar, estoy contenta de que te haya gustado y espero que este capítulo igual te guste. Ya se han enamorado irremediablemente, al menos Levi ya cayo redondito. ¡Espero que ya sigas con tu Fic, lo ando esperando! ¡Saludos baby!
Akira: jaja es por eso que jamás debes leer yaoi con tu familia a lado, saludos!
Chica Phantomhive: Estoy súper ansiosa de volver a leer HxH amo esa OTP y es hermosa además de que el manga es muy bueno en sí! Ahhh de verdad lo amo. Gracias por dejarme review pequeña y espero pronto tener noticias de tu Fic.
Fujimy: jaja si definitivamente Eren ya se dio cuenta que Levi está cediendo ante él y ya cayo redondito nena, claro todos nos ponemos tristes cuando descubrimos que alguien hace las cosas mejor que nosotros, pero bueno al menos Levi ya descubrió algo de la habilidad de Eren que será importante, gracias por leer y dejar review. ¡Saludos!
Smilecandy: Creo que eso va a cambiar ya que Levi bum, ya se mega enamoro de Eren, o al menos ya lo admitió. Jeje si pobre Historia, pero bueno al menos Eren ya descubrió más sus poderes y de ahora en adelante veremos más acción entre ellos dos. ¡Gracias por dejar review, saludos!
Nanao himura: jaja Definitivamente Levi ya se enamoró, gracias y que bueno que te gusto. Pobre Historia sí que le dolió lo de Eren, jaja y Levi con su vomito limpio. Gracias por leer, espero que te guste este nuevo capítulo.
Gatita: Claro que sí, eres la única gatita por eso solo contesto tus reviews con Gatita, gracias por leer y por dejarme tus lindas reflexiones sobre el capítulo, espero que te haya gustado mucho este capítulo y muero por saber lo que opinaste de él.
Bossenbroek: Lo lamento igual yo tarde tanto por la escuela. Jaja claro que todos estamos de desacuerdo en lo de los cuartos separados, pero después de hoy… dudo mucho que Eren vaya a querer cumplirlo. Gracias por leer y espero que te guste.
