Disclaimer: los personajes aquí mecionados no son de mi propiedad, solo los utilizo para mi diversión sin animo de lucro.
Agradezco a los que estaban esperando este capítulo, creo que ya tenia escrito uno antes que este, pues me daba un poco de trabajo terminarlo hasta ahora.
Gracias a Monica Darkslayer, por orientarme con este capitulo.
Gracias a las chicas por sus recomendaciones de canciones para seguir con este fic. Y por las buenas vibras.
Ahora si les dejo con el capitulo
Disfrútenlo!
Ni valiente…Ni cobarde
La luz del sol caía en ese atardecer, él cuento fresco de julio, inspiraba a comer al aire libre. Él olor agradable de la comida flotaba entre los comensales que disfrutaban de un buen vino. Pero más que nada, ella sentía, él ansioso revoloteo de mariposas en el estómago.
Detrás de su carta de menú veía las facciones de su esposo, sintiéndose cohibida y tímida. Tenían poco que llegaron al restaurante Palace donde había solicitado con antelación su mesa. Lo mejor es que estaban en el exterior. Ella noto por él rabillo del ojo como su marido hacia una seña al camarero. Su pelirrojo hombre le sonrió al captar su mirada, más ella presurosa bajo su vista hacia la carta fingiendo interés.
Bebió un poco de agua que había pedido con antelación, sentía el frescor del líquido inundar su cuerpo, le sudo un poco las manos. Era la primera vez que salían juntos desde que esa mujer extraña llego a destrozar su matrimonio.
Ella se sentía ligeramente mal, los síntomas del embarazo ya estaba empezando a aparecer y su vientre que antes estaba plano, tenía una ligera curva, sus ropas que antaño le quedaban en la perfección ahora los estiraba lo más que pueda para poder entrar en ellos. Últimamente sentía mucho cansancio, a veces nauseas, a veces antojos raros.
Estaba decidida a decirle la verdad a Ron, aunque sentía que su voz se perdía. Ella no era muy valiente que digamos, pero tampoco era una miedosa. Solo tenía un ligero temor de que él no la aceptara, de que el en realidad se haya cansado de ella, de que el solo este a su lado porque solo le inspire lastima.
No era tonta…durante mucho tiempo pensó que su marido, en su noviazgo solo estaba con ella por tener amigos similares, gracias a Harry, Hermione, Neville. Ella era distinta, tenía gustos raros, imaginación demasiado grande.
Sin embargo, ahora adulta se da cuenta que tal vez Ron la quería, pero no la amaba.
Claro ella no podía penetrar en el cerebro de su esposo para saber que pensaba, aunque admitía que de adolescente trato de hacerlo para entender por qué todo mundo la acusaba con el dedo por ser diferente.
Ella amaba ser distinta.
Ella amaba ser ella.
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El pelirrojo despidió al mesero, centro su mirada hacia su esposa, la cual desde que llegaron no había emitido palabra alguna, además que tampoco le había mencionado por que estaban allí, solo miradas furtivas le daba. Si, sentía que aunque hayan pasado 3 semanas desde que el sufrida por la simple razón que ella le rehuía a causa de una maldita mujer, aun así añoraba a su esposa.
Luna estaba hermosa el día de hoy, su vestido, su cabello rubio, sus labios duraznos que brillaban a causa del maquillaje.
Ansiaba con fervor besarla, ansiaba tomar su rostro, acariciar su aterciopelada piel, sentir entre sus labios el sabor de ella.
Ansiaba demasiado, pero estaba decidido a empezar de nuevo si era necesario, a conquistarla poco a poco.
Había empezado con pequeñas cosas que antaño a ella le encantaban, sin embargo noto que no era lo mismo. Tenía que poner más empeño. Tenía que saber si ella lo amaba aun a él.
Su mayor temor, era despertar un día y que Luna le dijera que no lo amaba, que se divorciaba de él.
No era tonto, sabía que aunque habían atrasado un poco el trámite de divorcio no auguraba que este no se lleve a cabo.
Aún estaba buscando pruebas para descubrir a esa arpía de Parkinson, sabía que la pelinegra escondía un pasado. Más aunque Harry siendo bueno en su profesión, no tenían pruebas suficientes para refundirla en la cárcel.
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El mesero interrumpió los pensamientos de la pareja, cuando este trajo unos ricos platillos. Ron sonrió de nuevo a la rubia, ella le devolvió la sonrisa, sin embargo Luna tenía que descubrir si en verdad el pelirrojo la amaba, para eso en su cabecita se formó un plan para saber si Ron seguía siendo su amor.
Tomo aire, aspirando profundo.
-Come-Dijo el pelirrojo, al ver que ella retenía su respiración—enfermaras
El poco valor que ella reunió, se desinflo cual como un globo con un agujero.
-Ehh—carraspeo un poco, asintió con la cabeza, tomando tenedor y cuchillo, empezó a degustar su comida
Estaba riquísima, devoro el plato, y pidió postre. A causa de los nervios no se había percatado que tenía hambre, por lo visto el niño en su vientre sería igual de glotón que su padre.
El pelirrojo vio con diversión como Luna, su delicada esposa, comía como si no hubiera un mañana, además que hacia ruiditos, como pequeños gemidos de placer al saborear los alimentos.
Añoraba eso de Luna, recordaba cuando ellos siendo novios, pedían de comer y la rubia emitia esos ruiditos que sin saberlo excitaban a Ron.
Claro que el pelirrojo ahora tenía que disimular su excitación, ya que estaban en un lugar público y al aire libre.
A pesar que ella tenía la intención de hablar por los codos con su marido como lo hacían cuando aún tenían la confianza entre ellos…No pudo.
Sentía que había algo más que los separaba, no era la mujer extraña o supuesta amante.
Era solo que… el pequeño hilo se rompió en un tramo del matrimonio, dejando un vacío profundo. Había que empezar a construirlo, sabía que si no se reparaba pronto este se haría más y más grande.
Luna
Ron
Ambos debían aprender a confiar.
¿Pero como puedes pedir confianza, si eres la primera en romperlo?
Esa pregunta se repitió en el cerebro de Luna, su conciencia le decía que el actuó mal, pero ella no se quedó atrás, guardar un embarazo que a la larga se haría evidente, alejar al bebe de su padre, vivir lejos sin que nadie la conociera.
No era valiente…pero tampoco cobarde.
Esta vez, nada ni nadie le impediría decir su secreto más guardado.
-Ron, tengo algo que decirte
Él pelirrojo frunce el ceño de preocupación, más su mirada tenía un brillo de curiosidad, expectante a lo que la rubia le diría.
-¿Luna que sucede?
-Es la razón por la que té invité a esta comida- Luna suspiro tomando valor- diga lo que diga, tendrás que respetar mis decisiones... Sé que es raro que té lo pida pero... Necesito que me lo prometas.
Ron ya estaba carcomiendo su cerebro, ya que intuía que lo que sucedería a continuación no sería de su agradó.
-Prométemelo
Él pelirrojo miró hacia las profundidades azules. Evitando soltar un suspiro, miró hacia su alrededor por lo visto nadie vería lo que haría.
Alzó su mano derecha la altura del corazón, hizo una cruz invisible y recito: "entre todas las palabras, entre todas las miradas, una promesa es más valiosa jurando con los dedos al cruz, y él corazón henchido. Pero más importante es cumplir la promesa...juró solemnemente que tu secreto está a salvo conmigo."
Un poco avergonzado junto los dedos que estaban en su pecho y beso en ellos.
Luna sonrió ante él recuerdo de ese juramento que ellos crearon de niños. Sin embargo su mirada se volvió seria y la sonrisa se perdió.
Tragando saliva, musitó las palabras que Ron tanto esperaba
-Estoy embarazada.
A pesar de saber la verdad, a pesar de conocer el resultado que aun guardaba celosamente.
No pudo evitar, estar petrificado. Una extraña sensación recorrió su cuerpo.
¿Alegría?
¿Alivio?
¿Esperanza?
Todo ello cruzo por su mirada, pero este no se reflejó ante Luna.
La rubia se quedó estática, la angustia se reflejó en ella. Sin pensarlo más sintió e rechazo de Ron al no emitir palabra alguna, a solo ver como el la miraba sin expresar sus emociones.
Ella exhalo el aire que estaba reteniendo.
Las lágrimas asomaban en su mirada.
Tenía razón, no era valiente, ni era cobarde.
Solo tenía miedo de saber que algo más estaba atormentándola.
Y con solo decir unas palabras supo cuál era ese temor.
No estaban preparados para ser padres. En realidad Ron no lo estaba.
Tomo su bolso, sin decir adiós, se fue dejando atrás a un aturdido pelirrojo.
Ron reacciono cuando era demasiado tarde.
-¡LUNA!
Su grito desesperado asusto a los comensales, tomo sus billetes y fue tras ella.
Una maldición fue exclamada al ver que su rubia esposa se subió a un taxi, alejándose de ella.
Sin tomar en cuenta que los demás lo veían como un loco desesperado, con el puño golpeo con fuerza la pared.
-Luna.
FIN DE CAPITULO
Tal vez alargue un poco el fic, tal vez no…Tal vez haya final feliz…Tal vez…NO
¿Qué opinan de este capitulo?
De verdad lamento, si se desesperan por el actuar de Luna, y que no actúa como la luna que conocemos… pero pronto verán otra vez a Luna, yo igual la extraño, aunque no se por qué razón esta luna me sale muy diferente
