Capítulo 9
Hank Pym era un hombre pacifista, él siempre había pensado que todo podía resolverse con un poco de dialogo, eso lo sabían perfectamente cada uno de sus compañeros de equipo. La culpa y el menosprecio por las acciones que realizo mal le habían costado tiempo y la confianza de sus amigos, cosa que no pensaba perder nuevamente.
Pero Yellow Jacket no era Hank Pym, ni lo sería jamás pese a ser la misma persona.
Esta era una continua pelea entre dos partes de una misma persona, una misma personalidad. Por ello cuanto Hank más trataba de concentrarse en sacar cada uno de sus instrumentos de su bolcillo Pym, YJ solo quería salir y arrancarle las bolas a Torbellino. Seguramente una intrusión en la cárcel de la Zona Negativa sería fácil con sus habilidades.
El teléfono de la habitación de Janet comenzó a sonar, él le ignoro de inmediato mientras arreglaba todo para comenzar a revisar a su novia. ¿Por qué haría algo así? Romper la confianza de la avispa en su ímpetu por saber; seria todo menos la respuesta correcta. Hank necesitaba comprender hasta donde le habían causado daño a su mujer. Porque ella lo era desde hacía mucho tiempo, exactamente en el momento en que se supo cautivado por su sonrisa.
La observo dejando su vergüenza y pudor de lado, sabía que ella no había querido ir al médico pero no tenía ni idea de lo que le paso al cuerpo de Janet. Por ello mismo pese a todo y los movimientos de la dama, agrando se tamaño sobre la cama para una revisión exhaustiva. Comenzó observando los moretones en distiendas áreas de la piel clara de la mujer, se notaba por la tonalidad casi verdosa que ya tenía varios días, así como que habían disminuido de tamaño, estos se encontraban más que nada en sus piernas, muñecas y tobillos.
Frunció el ceño de inmediato tocándola para reducir su tamaño, necesitaba verificar hasta donde le habían lastimado, porque la frustración y molestia en sus ojos azules fueron cuando notaron la falta de ese obsequio que le diera tiempo atrás. Cuando lo hizo lo que menos espero ver u oír fue como Janet se retorcía y gritaba aun estando sedada; pese a que eso ya había pasado, pensó por un instante que era porque aún estaba medio despierta. Gran error.
—Tranquila Jan…—susurro lo mejor que pudo al tenerla de un tamaño de 10 centímetros, estaban confirmadas sus sospechas, Janet había perdido sus alas, y por lo rudimentario del asunto había sido algo con ninguna intención de realizar, puesto que se veían apenas las raíces de las mismas. Su espalda comenzaba a cicatrizar pero el esfuerzo que estaba poniendo la mujer en resistirse era demasiado que desistió dejándola volver a su tamaño, el cual en cuanto alcanzo dejo de moverse, como si nuevamente volviera a estar completamente sedada.
— ¿Quién te hizo algo así? —se preguntó más a su mismo que a ella, girándola levemente en la cama antes de fijarse en el rostro de la mujer, lleno de lágrimas y escucho salir de sus labios varios quejidos. Como cuando se quedó dormida hacia unos minutos en el baño.
No lo soporto más Hank cubrió el cuerpo de Janet y llamo de inmediato a alguien que pudiera revisarla y tuviera su confianza. Jane Foster.
