Hola! :D

Creo que este es el capitulo que me ha quedado mas largo x3

Les iba a poner una advertencia pero naah, x3 mejor lean por ustedes mismos xD

¡Disfruten!

Capítulo 10

La herida le estaba comenzando a doler.

Aunque sólo se habia cortado levemente el dedo índice de una de sus manos, la sangre salía deliberadamente de ésta mientras trataba de detenerla con una servilleta de tela que le habia dado Sakura momentos atrás.

Pero ahora la cortada era lo que menos le importaba.

Frente a ella estaba ese sujeto quien la observaba divertido tras esa mirada lasciva.

Momentos antes, cuando se encontraba hablando con los padres de Naruto, Sakura habia llegado a su encuentro formando parte de la plática con los mayores. Después de un rato la pareja se despidió de ellas pues aún tenían invitados a los cuales saludar, dejando a las dos chicas solas. Fue entonces cuando se habían dirigido por algo de beber a la mesa de refrigerios y ese sujeto las habia abordado.

Hinata tenía un vaso de fino cristal en la mano lleno de limonada cuando ese hombre llegó a ellas con sonrisas falsas y cumplidos mal ensayados. En uno de esos momentos que Sakura se volvió tan sólo un poco para tomar un bocadillo, el hombre se habia acercado a susurrarle a la peliazul y temblando de pies a cabeza, escuchaba las obscenas palabras que le dedicaba a su figura al mismo tiempo que sus nervios la traicionaban al quebrar el vaso del que no se habia dado cuenta que sostenía con mucha firmeza.

Tras eso Sakura corrió a su auxilio llevándole una servilleta de tela para que se cubriera la herida mientras salía nerviosa a buscar ayuda antes de que Hinata pudiera detenerla para que no la dejara sola con ese sujeto.

Y ahora ahí se encontraba. Los dos solos frente a la mesa de bocadillos.

-Creo que será mejor que yo te trate esa herida, querida. – habló de pronto el mayor tomándola de la mano lastimada y sonriendo satisfecho al escucharla gemir, mientras la arrastraba lejos del salón.

Sin poder detenerlo, sintiéndose impotente ante las miradas a su alrededor, Hinata se dejó halar hasta entrar a un baño donde Osore aseguró la puerta tras él.

Asustada, Hinata retrocedió hasta chocar con el lavabo de marfil del elegante baño mientras ponía sus manos frente a su pecho como un escudo protector.

Ante su reacción, el de mirada gris sólo pudo reír extasiado.

-Me encanta verte acorralada así, mi pequeña paloma. – decía mientras caminaba lentamente hacia ella. Le tomó uno de sus largos mechones sueltos y acercándoselo a la nariz aspiró fascinado su aroma. – Eres tan pura, y tan frágil pequeña. – ante sus palabras Hinata comenzó a temblar deliberadamente aguantando las lágrimas que se agolpaban en sus ojos. – Me estas volviendo loco. – Entonces la excitada mirada se cambió de pronto por un ceño fruncido y una oscuridad invadió sus grotescos ojos. - Y ahora que he conseguido entrar en los laboratorios, el no poder verte más me matará. Pero créeme – sonrió nuevamente. – no desaprovechare esta oportunidad.

Y con sus asquerosas intenciones reflejadas en sus ojos, el hombre la tomó bruscamente de la nuca acercándola a él para besarla.

Las lágrimas de Hinata cayeron entonces desesperadas al sentir como los labios de ese hombre se oprimían contra los de ella. Y una sensación de repulsión creció en su estómago mientras sentía como la lengua de él comenzaba a atacarla.

Desesperada, Hinata comenzó a estrellar sus puños contra el duro pecho de él. Pero fue en vano. Osore se rio sobre sus labios por el intento débil de la chica de separarlo de él, y con una de sus gruesas manos acorraló las de ella sobre su cabeza.

Su asquerosa boca comenzó a descender por su cuello dando fuertes mordidas a su sensible piel y causándole dolor a la peliazul quien intentaba inútilmente separarse de él y librarse de su agarre. El mayor llevo rápidamente la otra mano libre sobre el estómago de la peliazul para detener su frenético forcejeo. Recorrió su abdomen, su cintura y sus pechos en salvajes caricias una y otra vez mientras Hinata, con la vista borrosa por sus lágrimas, soltaba gritos de protestas que el mayor sofocaba entre sus grotescos labios.

Hinata se estaba hundiendo en la desesperación, no quería rendirse, no dejaría de luchar. Habia probado un poco de luz esa noche después de tanto tiempo y no la quería soltar. Se aferraría a ella aun en su último aliento, pero no la soltaría. Naruto un momento atrás en el vals le habia dado esa esperanza. Ese halo de luz en la oscuridad, y le habia dado la fuerza que necesitaba para juntar su valor.

No se dejaría vencer por ese hombre…

Pero aun así tenía mucho miedo.

Su cuerpo temblaba frenéticamente, sus lágrimas no dejaban de salir, y la sensación que se arremolinaba apretujándose en su estómago le decían que el miedo estaba invadiendo su cuerpo rápidamente. La sobrellevaba, a ella y a toda esa fuerza que la habia inundado momentos antes en la pista de baile.

El miedo era algo con lo que no podía luchar. Al menos no sola.

La oscuridad la volvía a invadir, y la sombra que la habia acechado por tanto tiempo la estaba consumiendo lentamente.

Tal vez sería mejor si dejara de luchar… si no ponía resistencia.

-Está bien Hinata. Sólo aférrate a mí.

Pero entonces la imagen del rubio diciéndole aquellas palabras en el baile la volvió a la realidad. Aunque habían sido unas palabras con otro significado, Hinata se aferró a ellas. Y no se dejaría vencer, tenía que defenderse a sí misma. Y aunque estaba segura de no poder ganarle en fuerza a ese sujeto, al menos no se lo dejaría tan fácil.

Las lágrimas no paraban de salir de sus ojos pero la peliazul jamás dejo de forcejear, intentando liberarse del doloroso agarre de ese hombre. Sentía sus caricias sobre sus pechos, magullándolos y apretándolos mientras su asquerosa boca le besaba el cuello y sonreía con cada gemido lastimero que salía de los labios de ella.

Si bien la peliazul no dejaba de luchar, su miedo aún seguía palpable y éste crecía con cada dolorosa caricia que él le hacía a su cuerpo y el pensamiento desesperanzador aumentaba en su pecho pues ya no habia nada que ella pudiera hacer. Él era muy fuerte y ella habia comenzado a cansarse, sus músculos se habían entumido sobre su cabeza y estaba perdiendo fuerzas.

Fue entonces mientras la boca de él estaba sobre su cuello y una de sus manos sobre su pecho, que la puerta se abrió estrepitosamente.

Entre sus ojos empañados por las lágrimas, Hinata vio como una alta figura entraba como remolino por la puerta.

-¡HIJO DE PERRA!

Y sus fuerzas regresaron al escuchar esa voz.

Un alivio subió rápidamente por su pecho al ver como Naruto se acercaba precipitado hacia ellos al mismo tiempo que alzaba su brazo envuelto en un puño y, tomando al hombre que estaba encima de ella por la nuca, lo volvió hacia él asestándole un golpe directo en la cara.

Osore cayó al suelo en un golpe seco con la mandíbula casi desfigurada, de su nariz brotó sangre y Hinata se quedó por un momento impactada ante la situación en la que estaba.

Todo habia sido muy rápido. El cortarse el dedo, que ese hombre la introdujera al baño y la acorralara para después aprovecharse de ella en contra de su voluntad. Y al sentirse casi pérdida por eso, que fuera Naruto quien entrara por esa puerta a ayudarla la habia dejado demasiado desconcertada. Habia sido demasiado para sus nervios. Para su cuerpo oprimido por el terror que habia sentido en esos momentos. Y de pronto se sintió débil.

-¡Hinata! ¿¡Estas bien!?

La peliazul habia ido hacia el rubio y se dejó envolver por los brazos protectores de él mientras escondía la cabeza en su pecho.

Desde el suelo una risa comenzó a brotar del hombre que yacía ahí.

Naruto puso a Hinata tras su espalda al ver como Osore se incorporaba del piso y los miraba divertido escupiendo un poco de sangre de su boca hacia un lado.

-Ahora llegó el héroe de la historia. – señaló burlesco refiriéndose al rubio.

Naruto apretó los dientes mientras sus ojos azules lo miraban rabiando.

-Sera mejor que te calles cabrón sino quieres que te rompa la cara. Y ahora sí no me voy a contener.

Ante eso el mayor soltó una risotada.

-¿Y entonces qué? ¿Eh? – le retó. – Alguien vendrá al ver lo que has hecho y ¿a quién crees que creerán su versión de los hechos? – su voz sarcástica estaba comenzando a molestar al rubio. – ¿A un profesor respetado por casi todos los presentes en esta fiesta o a un crio mierdica como tú, que sólo hace esto por llamar la atención? – escupió. – Y que hablar de la pequeña Hina-chan – continúo sonriente mirándola tras la espalda de Naruto, mientras ésta temblaba al escuchar su nombre. – ¿Crees que tu padre le creerá a su torpe e incompetente hija?

Otra carcajada se dejó escuchar proveniente del mayor.

-"Trate de reaccionar con él y de ayudarlo pero su estado de embriaguez no me dejo. No sé qué le habrá llevado el hacer esto, y aunque me haya lastimado, no soy capaz de golpear a uno de mis queridos estudiantes." – su oración fue dicha en un tono tan falsamente creíble que Naruto se exasperó. Este bastardo se inventaría toda una treta para salir libre de lo que habia hecho. Y con la cara que le habia dejado Naruto por el golpe, era suficiente evidencia para que le creyeran antes a ese sujeto que a él. – ¿Respóndeme Uzumaki, quien es el héroe ahora?

Naruto gruñó, furioso, más de lo que jamás pudo haberse sentido. Y sin medir lo que iba a hacer, se acercó un paso adelante dispuesto a propinarle otra madriza al bastardo que tenía enfrente. Pero entonces la leve presión que sintió en su mano lo hizo volverse hacia atrás topándose con la mirada perlada de Hinata quien lo observaba llorosa y suplicante. No le decía nada, al parecer no podía, pero Naruto entendió.

Tenía que sacarla de ahí.

Tomando a Hinata una vez más entre sus brazos y ocultando su rostro en su pecho, salieron inmediatamente del baño.

Pero no sin antes volverse hacia aquel despreciable hombre y, con sus ojos azules afilados por la furia, lo amenazó con grave voz:

-Esto no terminara así Osore. Si es necesario yo mismo iré a por ti y te matare. – el aludido lo miraba expectante tomándose divertidas las palabras que le dirigía el rubio. – No me importa si me pudro en la cárcel por hacerlo, pero al menos tú te estarás pudriendo en tu tumba.

Y tras esas palabras el rubio salió de un portazo de ahí con la desquiciada risa de Osore retumbándole en los oídos.

o-o-o-o-o

Una furia que jamás creyó conocer en él lo habia invadido. Pero el sólo hecho de recordar como habia encontrado a ese hombre encima de Hinata en aquel baño lo volvía completamente fuera de sí. No era una furia normal, algo dentro de él habia querido proteger a Hinata con todo su cuerpo de ese bastardo al ver como su cara se llenaba de lágrimas y de sufrimiento.

¡Maldición!

¿Por qué no pudo llegar antes? Antes de que ese cabrón la arrastrara con él y la metiera en el baño. Hubiera podido evitar todo el sufrimiento por el que Hinata habia pasado. Y ahora se odiaba por eso. La rabia invadía su ser. La impotencia por no haber podido hacer algo antes, desde mucho tiempo antes, lo carcomía por dentro. Ese bastardo habia vivido con ella por más de dos meses, dos meses en los que Hinata pudo haber estado en peligro y mientras tanto él ni siquiera habia hecho por recordar su nombre, su pasado. El pasado que habían compartido juntos.

La frustración y la ira comenzaron a nublar los sentidos del rubio. Sus ojos azules ahora se habían oscurecido por sus pensamientos y apretando la mano de Hinata aún más entre la suya, entraron a una habitación de la mansión.

Cuando salieron del baño, el pasillo estaba vacío, era mejor si nadie se enteraba de lo que habia pasado ahí, y se apresuró a llevar a Hinata a algún lugar más seguro y tranquilo.

Entraron en lo que era su cuarto ahí en la casa de sus abuelos y al cerrar la puerta tras él, se volvió hacia la peliazul quien se encontraba dándole la espalda.

De pronto el semblante del rubio se relajó al ver como los pequeños hombros frente a él temblaban deliberadamente. Desde que habían salido del baño Hinata no habia dicho ni una sola palabra y Naruto la comprendía. Hinata habia estado controlando sus nervios, pero ahora que se veía fuera de peligro parecía que el mundo se le estaba viniendo abajo. Eso hizo que toda su furia desapareciera. Al verla tan frágil queriendo parecer fuerte frente a él, hizo que su corazón se oprimiera. Hinata no se merecía nada de esto. Nada de lo que le estaba pasando.

Con la pesadumbre reflejada en sus ojos, Naruto se habia acercado lentamente a Hinata posando sus manos sobre sus pequeños hombros para que éstos dejaran de temblar. Ante su tacto vio como la peliazul daba un pequeño respingo y los sollozos que tanto intentaba ocultar salieron de pronto lastimeros por sus labios.

Volviéndose hacia el rubio, de pronto Hinata se vio llorando frente a él soltando toda la presión que habia sentido momentos antes. Su llanto comenzó a cobrar vida entre gemidos e hipidos. Rápidamente sus lágrimas comenzaron a salir incontrolables y escuchaba sus gemidos tan fuertes como si de una pequeña niña se tratase. Hinata quería controlarse, quería decirle a Naruto que todo estaba bien, que no habia pasado nada, pero sería una vil mentira. Aunque habia tratado de ser fuerte frente a Naruto, habia estado al borde de la desesperación al recordar como ese hombre la habia atrapado, y el pensar en lo que pudo llegar a hacerle si Naruto no hubiera llegado a tiempo sólo la hacía llorar con más fuerza.

Te…Tenia tanto miedo!

Su voz salió quebrada entre sus fuertes lamentos y llevó sus manos a sus ojos tratando de limpiarse las lágrimas sin éxito pues éstas salían una tras otra. Su pecho subía y bajaba en fuertes sollozos y Naruto no pudo contenerse más. Ante esa visión de sufrimiento que Hinata le estaba mostrando a él, no pudo contenerse más. La haló fuertemente hacia su pecho y cubriéndola completamente con sus brazos trató de apaciguar su llanto.

-Ya, tranquila. Todo está bien Hinata. – su voz se mecía en un suave murmullo haciendo que la peliazul se relajara entre sus brazos. La apretó tanto a su cuerpo que sentía como se fundían lentamente en el calor del otro. Quería que ella se sintiera protegida, quería transmitirle seguridad a través de sus brazos. Pero sobre todo quería que dejara de llorar. – Tranquila. Aquí estoy Hinata, aquí estoy.

Sus sollozos se hacían cada vez más bajos y sólo algunos hipidos salían de vez en vez al sentir como el rubio le acariciaba tiernamente la cabeza tratando de calmarla.

De pronto Hinata se sintió exhausta. Habían sido tantas las veces que ese hombre habia querido abusar de ella, que no habia podido dormir por resguardar la puerta de su habitación, que ni siquiera habia podido descansar en la seguridad de su propia casa temiendo a que ese hombre se apareciera; que ahora que habia pasado por el más peligroso de sus maltratos, no habia podido esconderlos más. Naruto la habia salvado y estaba segura que ahora sabría sobre sus problemas, problemas que quería resolver ella sola y de los cuales sabía que no podría hacerlo. Era por eso que al ser salvada por el rubio y ver como éste la protegía de esa persona, se habia desmoronado en lágrimas frente a él. Ya no podía guardar nunca más esos sentimientos reprimidos al querer esconder su situación. Habia tenido mucho miedo, un miedo que creyó que no existía, y si no fuera por Naruto, no quería ni imaginarse como habría terminado esa noche.

Pero ahora entre sus brazos se habia sentido segura una vez más.

-No dejare que nada te pase. Te protegeré, lo prometo. – Naruto habia vuelto a hablar, con voz tranquila pero firme. Y aunque no pudiera ver su semblante sabía que su mirada reflejaba determinación.

Y con esas palabras se sentía como cuando tenían siete años otra vez y Naruto la habia abrazado de la misma forma, calmando así su llanto y haciéndola sentir mejor. Fue entonces cuando Hinata habia cerrado sus ojos, exhalando el último aliento de tranquilidad antes de caer desmayada en los brazos del rubio.

o-o-o-o-o

Cuando abrió sus ojos se sintió confundida, las luces pasaban veloces a través de la ventanilla que tenía delante de ella. Y entonces se dio cuenta que se encontraba arriba de un coche en movimiento.

-Sasuke, me he ido de la fiesta.

Se volvió rápidamente a la conocida voz que habló a un lado de ella topándose con Naruto al volante, y con una de sus manos sosteniendo el celular mientras hablaba. Al parecer el rubio aún no se percataba de que Hinata habia recobrado el conocimiento.

-Sí, me la he traído conmigo. Dile a Sakura que se invente algo frente a sus primos, que se quedara esta noche en su casa o algo, no creo que a su padre le importe. – después de un corto silencio el chico volvió a hablar esta vez apretando los dientes. – ¿y qué pasó con ese cabrón? – un murmullo se escuchó del otro lado de la línea. – Mph ¿un accidente? – bufó. – Me imaginaba que se inventaría alguna excusa por el estilo, maldito hijo de perra.

Después de otro silencio y murmullos del otro lado de la línea, el chico colgó tras un:

-Está bien, cualquier otra cosa márcame. Y… gracias Sasuke.

Al terminar la llamada el rubio reparó entonces en los ojos perlas que lo miraban expectantes.

El chico suavizó su semblante al verla, pero sus ojos azules mantenían una mirada que Hinata no supo cómo interpretar. ¿Frustración? ¿Preocupación? ¿Enojo? ¿Alivio? ¿Una mezcla de todo eso? No tenía idea, pero lo que si sabía era que le gustaba. La hacía sentirse segura y que era importante para él.

-¿Cómo estás? – esas palabras la sacaron de pronto de sus pensamientos y, sin saber que fuerza la manejaba, le dedicó una sincera sonrisa al rubio.

-Bien. – con esa fuerza que aun sentía recorrer su piel, tomó la mano derecha del rubio entre una de las suyas. – Ahora me siento muy bien.

Y ante esa reacción, el chico apretó su agarre y acercando a sus labios la mano de ella, le plantó un lento beso en el dorso.

Hinata observó ese gesto sorprendida mientras sentía como el calor de esos labios sobre su piel subía hasta sus mejillas y su corazón daba un brinco por la ternura con la que Naruto habia besado su mano.

Ese gesto por parte del rubio habia sido tan delicado que la habia dejado sorprendida y aliviada por dentro.

De pronto sintió como el carro habia detenido su camino y ahora se encontraban frente a un pequeño pero lujoso edificio departamental.

-Sé que hice esto sin pensar y sin consultarte primero, pero… - el chico atrapó la perlada mirada de ella entre la afilada suya una vez más. – Esta noche dormirás conmigo, Hinata.

o-o-o-o-o

Cuando Hinata se desmayó en sus brazos por todo ese nerviosismo acumulado, Naruto sabía lo que tenía que hacer, y definitivamente esa noche no la dejaría sola.

Habia salido de la casa de su abuelo con una Hinata inconsciente sobre sus brazos y dirigiéndose hacia su departamento, le habló a su amigo azabache para explicarle todo lo que habia pasado con Osore momentos atrás y como ahora se estaba yendo de la fiesta con Hinata.

Entonces después de colgar con su amigo y verla despierta, cuando le preguntó sobre su estado y la peliazul le dedicó una fuerte y tranquila sonrisa, no pudo evitar besar la pálida mano que sostenía la suya. Con ese gesto quería demostrarle cuanto habia llegado a temer por ella y ahora se sentía aliviado de tenerla a salvo junto a él. Pero al parecer Hinata aun lo miraba sorprendida tratando de descifrar su acción.

Fue entonces que llegaron al edificio departamental en donde vivía el rubio y se habia dirigido una vez más hacia la peliazul sentada a un lado de él.

-Sé que hice esto sin pensar y sin consultarte primero, pero… - el chico atrapó la perlada mirada de ella entre la afilada suya una vez más. – Esta noche dormirás conmigo, Hinata. – y ante la sorprendida mirada que le estaba dando la peliazul, continuó. - No dejare que esta noche duermas bajo el mismo techo que ese bastardo.

Tras eso, ayudó a la ojiperla a bajar del coche y se encaminaron en silencio hacia su departamento. Una vez dentro, Naruto camino hacia la estancia desabrochándose la corbata del traje mientras soltaba un ligero suspiro al sentirse más tranquilo y saber que por esta noche todo habia terminado y de que por ahora Hinata estaría segura con él. Pero entonces se percató de como la peliazul tras él se habia quedado en la entrada del recibidor sin moverse.

Se volvió hacia ella mirándola. La habia envuelto con el saco de su traje al salir de la fiesta para que se cubriera del frio y ahora veía como jugaba nerviosa con las mangas que le quedaban demasiado grandes. Su perlada vista se habia ido hacia el suelo y parecía tener un debate mental.

Ante esa reacción el rubio sonrió comprensivo.

-Por favor entra Hinata. – hablaba calmadamente. La chica dudó, lo miró y desvió la vista otra vez. Dio un paso hacia delante y cerró la puerta de la entrada tras ella. – Ha sido una larga noche, así que puedes dormir en mi habitación. No te preocupes por mí, yo dormiré aquí en el sillón. – el rubio se habia sentado en el sofá y se desprendió de sus zapatos. Al ver como la peliazul no reaccionaba, se acercó a ella, al parecer aún seguía conmocionada por lo que habia pasado esa noche. Entonces la tomó de la mano y la dirigió hacia su habitación para que pudiera descansar.

-Duerme tranquila, que no te hare ningún daño ¿está bien? – fue entonces cuando la chica se volvió hacia él con sus ojos completamente abiertos al escucharlo decir aquellas palabras. Naruto comprendió esa reacción y, con una mirada profunda, se acercó a ella acariciando su cabello. – Si no quieres hablar sobre lo que paso esta noche, lo comprenderé Hinata. Pero también quiero que sepas que no dejare que nadie más te haga daño, ¿de acuerdo? Quiero que confíes en mí.

Después de que la chica asintió lentamente, de pronto el rubio guardo silencio y bajó sus brazos a sus costados, cerrándolos en puños de frustración.

-Sé… - prosiguió difícilmente viendo hacia el suelo. - que no recuerdo algunas cosas. – ante las palabras que escuchaba, Hinata lo miraba desconcertada, y entonces el rubio alzó su vista deteniéndose en la perlada de ella. – Sé que tenemos memorias juntos. Momentos que no he alcanzado a recordar y que me están volviendo loco.- el chico soltó aire frustrado mientras pegaba gentilmente su frente contra la de ella tomando al mismo tiempo de sus manos. - Loco por no haberte podido recordar estos tres malditos años en el instituto. – cerró los ojos. – Ahora sé también lo que no pudiste decirme aquella vez en el restaurante. – escuchó como la peliazul soltaba un ligero gemido parecido a un sollozo y posando sus ojos una vez más en los perlas de ella acarició sus mejillas sonrojadas tratando de apaciguarla.

Quería que Hinata se sintiera segura con él y para eso tenía que contarle todo lo que habia rondado por su cabeza desde esa vez que Sasuke le habia contado sobre el pasado que no recordaba. Quería que Hinata confiara en él y para eso primero tenía que ser sincero con ella.

–Pero lo único importante que quiero que sepas ahora – siguió el chico. - es que no dejare que nadie más te ponga una mano encima. Está bien si no me quieres contar nada, sólo confía en mí. Está bien si no puedo recordar nada de lo que vivimos cuando éramos unos niños, ahora estamos aquí. – el rubio tomó el rostro de Hinata entre sus manos perdiéndose en esos perlados ojos que lo miraban anhelantes. - Y no dejare que nada te pase, ¿de acuerdo? te protegeré. Lo prometo. – y con una sonrisa tranquilizadora, posó sus labios sobre los de ella en un delicado beso. Sellando así la promesa en silencio que le estaba haciendo a la chica frente a él.

Anteriormente, Naruto habia salvado a Hinata de situaciones comprometedoras con ese sujeto y habia obedecido a lo que Hinata le pedía en cada momento, y aunque en un principio lo habia hecho sólo por un pervertido beneficio para él, para sacar algún provecho de esa pálida chica que acababa de conocer al deberle tantos favores que habia hecho por ella; ahora se daba cuenta que se habia estado engañando a él mismo.

Todo ese cuento de cobrarle los favores a la chica lo habia puesto como una excusa pues habia disfrutado de cada momento que habia pasado con la peliazul. Dentro de él sentía que el estar con ella era lo correcto. Su subconsciente recordaba la tranquilidad y la alegría que esta chica le producía desde que eran niños, y aunque no pudiera recordar esos momentos, podía percibir como esos sentimiento fluían como energía por su cuerpo al estar con ella. Sentimientos que nunca habia querido reconocer hasta ahora.

Sus arranques de furia y enojo que descargaba sobre ella eran causados por él mismo, por el no ser capaz de sacarla de ese peligro inminente en el que se encontraba. Por el no poder alejarla de aquello que le hacía tanto daño, y se enfurecía de sobremanera con él mismo por eso. Pero ahora se daba cuenta que todas esas inexplicables reacciones eran porque siempre habia estado preocupado por ella.

Porque hasta su propia subconsciente habia querido protegerla.

Aunque el beso fue corto y delicado, Hinata sintió crecer una esperanzadora calma en su interior al no poder creer todo lo que el rubio acababa de decirle. Todo el miedo y desasosiego que habia sentido anteriormente habían desaparecido con esas palabras, y con ese roce tan delicado que Naruto habia plantado en sus labios llegando así a reconfortarla.

Ahora Naruto sabía todo sobre ella, sobre lo que le estaba ocurriendo y sobre el pasado que éste aun no podía recordar pero que al parecer alguien le habia ayudado y se lo habia contado. Ahora ya no tenía nada que esconder. No estaba sola y se habia dado cuenta que Naruto habia sido su fuerza todo ese tiempo. Ahora podía sentir como podía enfrentarse a ese hombre ella sola, enfrentarse a él y a su padre, y decirle toda la verdad pues Naruto le habia dado toda la energía y resolución que necesitaba para confrontar sus miedos. Era como el cálido sol calentando a su paso los fríos retazos que habia dejado la oscura noche tras de sí.

Y quería demostrárselo.

Ante las palabras que habia dicho el rubio, Hinata habia llevado sus manos cubriendo los sollozos que comenzaban a brotar de su boca. Todas esas palabras dichas por el rubio la habían dejado estupefacta. Era verdad que no era el mismo Naruto que habia conocido a los seis años, pero amaba definitivamente al Naruto en el que se habia convertido ahora. Fue por eso que no pudo evitar el arrojarse sobre su cuello y envolverlo entre sus pálidos brazos ante la cara sorprendida de él.

Lo abrazó aferrándolo a ella desbordando toda la alegría que sentía al tenerlo entre sus brazos. Las lágrimas no salían, pues ya no quería llorar. La felicidad recorriendo su ser la inundaba rápidamente y solamente podía pensar en cómo regresarle al rubio toda la dicha que estaba sintiendo ahora al haberle escuchado decir aquellas palabras.

Las sonrisas y leves risas de la ojiperla salieron cristalinas de sus labios y se separó tan sólo un poco del rubio para dedicarle una amplia sonrisa.

Mientras tanto, Naruto se quedaba por un momento asombrado ante el repentino gesto de la peliazul. Pero no le importó. Le encantaba ver a Hinata una vez más sonriendo como cuando habían bailado esa noche, como cuando sólo eran ellos dos en esa pista de baile.

Y aun con sus frentes unidas, la ojiperla susurró:

-Yo…yo me volverle más fuerte Naruto-kun. Entonces no tendrás que preocuparte. –Hinata acarició una de sus mejillas. Y hundiéndose en esa caricia, Naruto la miró intensamente con un nuevo deseo en sus ojos azules. – Pues yo también podre protegerte.

Impulsado por sus palabras, Naruto la tomó de pronto de la cintura alzándola hasta que sus cabezas quedaron a la misma altura.

-Entonces toma toda la fuerza que necesites de mí.

Apoyándola contra la pared de su habitación Naruto comenzó a besarla en anhelantes caricias de deseo. La apretujó contra él y devoró su boca salvajemente. Era tanta su necesidad de ella que lo estaba volviendo loco. Hinata habia llevado sus brazos alrededor de su cuello una vez más al no poder mantenerse en pie y el chico tomó eso como un gesto para invitarlo a continuar. Abrió su boca con su lengua y rosó la de ella en excitantes embestidas húmedas de placer. La chica gemía sobre su boca y eso provocaba el endurecimiento de su miembro. Sin poder aguantarlo más, la cargo por la cintura hasta la cama y la tendió sobre ésta.

Al sentirlo encima suyo, Hinata gimió de placer. El cuerpo del rubio emanaba un excitante calor que hacía prender su vientre en llamas y, sonrojada hasta el cuello, con una mano temblorosa comenzó a acariciar su nuca, cabello, brazos y espalda, llevándose en el acto la ropa del chico. Mientras tanto Naruto solamente podía reaccionar en guturales gruñidos por las inocentes caricias que la chica le estaba proporcionando y que lo estaban haciendo perder la cordura.

Bajo su boca hasta su delicado cuello dejando estelas de besos y caricias con su lengua hasta el nacimiento de sus pechos. Con su mano libre arrancó el vestido del cuerpo de la chica y se deleitó al observar la delicada ropa interior que llevaba. Con el nerviosismo palpable, Hinata trató de cubrir su rostro avergonzado pero las delicadas caricias del chico se lo impidieron.

-Eres tan hermosa… - ronroneó sobre su oído y la chica se estremeció.

El rubio acarició uno de sus pechos por encima de la tela del sujetador y la peliazul arqueó su espalda excitada, tratando de fundirse en él. Su cuerpo le exigía más y su vientre comenzaba a sentirlo como lava caliente recorriendo su intimidad. Naruto se desprendió de su sujetador y con una mano le acarició el botón rosado que se asomaba de sus senos. Lo masajeó y pellizcó hasta que éste se puso duro, fue entonces que la peliazul soltó un gritito de placer al sentir como la boca húmeda y caliente del rubio se hundía en la piel sensible de su erecto botón. Absorbió y lamió su seno por lo que le pareció una eternidad de placer y para cuando terminó de hacerlo se dirigió rápidamente al otro provocándole las mismas placenteras sensaciones.

Hinata se sentía desfallecer, ¿pero en qué momento habían llegado a este excitante placer? se sentía tan bien que percibía realmente como era invadida lentamente por las energías del rubio. Él habia dicho que le iba a dar de su fuerza y Hinata se estaba sintiendo totalmente embriagada por ella.

Con una de sus manos el rubio recorrió cada centímetro de su sensible piel. Pasó por su cuello, acariciando su abdomen y llegó hasta ese punto tan húmedo, caliente e íntimo para ella. Al sentir como la mano del chico se cernía sobre su sexo, Hinata se sintió mareada de placer. Los gemidos no dejaron de salir avergonzados de su boca y Naruto los sofocaba entre sus labios mientras un dedo juguetón se internaba en la profundidad de su intimidad.

-Eres… tan… perfecta.

El excitante dedo de Naruto entró y salió de ella un par de veces para después de sentir como se volvía cada vez más húmeda, remplazarlo por su miembro. Lo acercó a la húmeda entrada de su cavidad y la peliazul difícilmente pudo detener un leve grito que salió de sus labios al sentirlo dentro de ella.

El dolor de la primera vez pasó rápidamente entre caricias y susurros suaves provenientes del rubio, para después ser acogida por placenteras embestidas llenas de deseo. La peliazul sintió como sus caderas se movían repentinamente contestando al vaivén del rubio y su deseo aumentaba en cada movimiento. Su espalda se arqueaba hacia el rubio queriendo sentir la cercanía de su piel mientras éste la colmaba de delicados besos y caricias. Quería poseerla hasta que la chica se desvaneciera del cansancio, pero sobre todo quería llenarla de su fuerza. De su exquisita fuerza que entró como semilla en su interior.

Hinata sintió de pronto como se sentía completa al llegar al clímax y llenarse de él. Fue entonces cuando el chico se derrumbó sobre ella, que sintió un enorme cansancio.

Todo lo que habia pasado ese día habia sido demasiado para ella. En realidad habia sido una larga noche. Pero ahora se sentía con una nueva resolución y todo gracias al rubio que en estos momentos la abrazaba pegándola a él.

Ahora Hinata sabía lo que tenía que hacer, tenía que solucionar sus problemas. Y primero tenía que enfrentar ella misma a su padre. Que importa si no le creía, tenía que empezar por algo, y le insistiría todo lo que fuera necesario para que viera la clase de monstruo que era ese sujeto al que llamaba amigo.

Mañana por la mañana seria lo primero que haría, pero no le diría a Naruto, ya habia hecho demasiado por ella. Al menos esto tenía que hacerlo ella sola, por sus propios medios. Y al terminar esa pesadilla que era Momoshiro Osore, entonces le diría a Naruto todo lo que tenía dentro, todos esos sentimientos que desbordaban por él.

Y conforme con esos pensamientos, la peliazul se acurrucó contra el rubio viendo como éste ya se encontraba profundamente dormido. Y viendo su tranquilo rostro descansar, ella se rindió también ante el cansancio.

o-o-o-o-o

El estrepitoso ruido proveniente de su celular lo despertó de su profundo sueño.

Buscó el celular a tientas palpando con una mano el buró a un lado de su cama tratando de tomar su celular mientras trataba de despabilarse del placentero sueño que habia tenido. Anoche todo habia sido tan perfecto, salido hasta de un cuento de maravillas, para que ahora su felicidad se viera interrumpida por el estúpido sonido de su celular.

Al encontrar el maldito aparato, lo tomó y lo acercó a su rostro frunciendo el ceño al ver el nombre de quien marcaba.

-¿Qué? – contestó con la voz ronca.

-Demonios Naruto ¿por qué no contestas? – rugió molesto, del otro lado de la línea, uno de sus amigos azabaches.

El rubio resopló. En estos momentos no estaba de humor para pelear.

-Tranquilo Sasuke. – dio un perezoso bostezo. - ¿Qué pasa?

-Es Osore.

Esa simple palabra basto para que Naruto abriera los ojos rápidamente despabilándose casi por completo pero aun echado sobre la cama.

-¿Qué?

-Es Osore, Naruto. – repitió el Uchiha. Parecía frustrado por algo. - El muy cabrón sabía que Itachi trabaja para la PIT, y hoy ha ido a entregarle las ultimas formulas a Akatsuki. Pero eso no es todo…

De pronto la línea se habia quedado un momento en silencio exasperando así al rubio. Sin embargo algo estaba yendo mal. El silencio de Sasuke le estaba dando un mal presentimiento.

-Tiene a Hinata con él.

Y eso basto para que su desesperación explotara.

No se dio cuenta en que momento tiró el celular lejos de él y, al volverse desesperado, vio como ese lado de la cama donde momentos antes la peliazul se encontraba dormitando, estaba vacío.

o-o-o-o-o

¡Seguimos con el clímax! :3 ¡y acercándonos al final! x3

Y omg como dije desde un principio esta historia seria clasificación M por futuro lemmon x3 espero les haya gustado este capítulo con un poco-mucho de drama, suspenso, acción… jajaja de todo! pero ya saben tenía que poner todas estas situaciones para el desarrollo de la historia x3 ¡Ojala les haya gustado y espero con ansias sus comentarios!

La verdad estoy corta de tiempo y quería subir este capítulo antes de que los días siguieran pasando. Entre a la escuela y me están cargando de trabajo lo bueno es que ya tengo todos los caps, sólo estoy puliendo el ultimo.

¡Muchas gracias por sus reviews! Quisiera agradecerles a cada uno por sus palabras, que ya me había acostumbrado a escribirles :3, pero muero de sueño! X33 jajaja

¡Son los mejores! ¡Y nos leemos en el siguiente capítulo!

Se yaa!~