Disclaimer: no es mío. Lo único que me gustaría poseer en estos momentos es un Ian Somerhalder XDD.

A/N: Ahora resulta que estoy productiva, y me alegra que sea con un trozo de Tired, que lo tenía muy abandonado al pobre. Lo he corregido así a la mala, así que si ven algo muy chungo o jodidamente raro, por favor, me lo hacen saber. Lo agradeceré con el alma.

Comentarios y críticas, bien recibidos si se hacen con respeto.

Gracias por pasarse y leerlo.-


Again

Cuando Cho cerró la puerta de la habitación del hospital, Lisbon cerró los ojos y en su rostro se dibujó el pesar que había estado ocultando durante toda la visita de su agente, que tenía como propósito no sólo el saber sobre su estado, sino también, el de informarle sobre los acontecimientos. Una noticia que a pesar de mantener esperanzas de que no ocurriera, no le sorprendió. Lo supo desde el preciso instante en que Jane le pidió que tomara el teléfono de O' loughlin. En cuanto colgó, tuvo la certeza que para el consultor ya no había vuelta atrás.

Se levanta con cuidado de la cama, el dolor de su hombro se vuelve más agudo con cada movimiento que realiza. Mira por la ventana intentando sacudir los pensamientos funestos que plagan su cabeza. La realidad es que no presta atención al panorama frente a ella. Sólo el consultor ocupa su mente, él y sus acciones. Se pregunta si, por esas cosas del destino habría sido diferente si Cho y Rigsby no hubiesen tenido que salir del centro comercial para ir a ayudarles a ella y a los demás. Si alguno se percataría del arma que llevaba Jane, si podrían haberlo detenido. O si ella, en vez de ir con Hightower, hubiese ido con él. ¿Su presencia sería suficiente para evitar que Jane le disparara al hombre que él creía era Red John? ¿O simplemente no existía nada en el mundo que se pudiese hacer para impedirlo?. No valía la pena preguntarse y torturarse de esa manera. El consultor estaba en prisión por asesinato y ella en el hospital con un disparo en el hombro. Ella saldría de allí dentro de dos días y seguiría adelante. Él…quien sabe. No estaba segura de si Jane en algún momento de ese enfermizo recorrido hacia la venganza, se había detenido a meditar en cuánto estaba sacrificando al tan sólo considerar que matar a Red John le haría sacarse el peso de la culpa que cargaba sobres sus hombros. No tenía idea de cuán equivocado estaba. Estaba segura que la paz no podría encontrarla a través de la venganza. De eso, ella sabía más de lo que le gustaría.

Se sintió algo mareada, por lo que decidió que sería mejor volver a la cama. El dolor del hombro aumentaba a cada minuto, por lo que, una vez ya acostada, apretó el botón para llamar a la enfermera. Quizás si le daban algo un poco más fuerte, el dolor desaparecería. Por lo menos el físico lo haría.

Una sensación conocida, pero que hacía mucho no experimentaba, comenzó a agobiarla. La misma que sintió cuando supo del suicidio de su padre, de la muerte de Bosco o la partida de Minelli. Aquella que bien podía identificar como culpa, fracaso. El sentir que ha fallado una vez más, que no ha sido capaz de proteger a las personas importantes en su vida. La culpa por no estar en el momento indicado, de llegar siempre tarde y estar condenada a lamentarse por ello.

Por más que se repita una y otra vez que no puede asumir la responsabilidad de los actos de los demás, no lo puede evitar.

Una vez más, siente que ha fallado.

-oooooo-