"Vamos coronel, sabe que podemos hacerlo, los jaffas no nos conocen no saben lo que podemos hacer y acabaremos con ellos antes de que se den cuenta." Peter quería ayudar, estaba cansado de ser el hermano pequeño el que siempre se quedaba en la retaguardia y ahora, por primera vez en mucho tiempo sabía que ser útil y ayudar a Daniel.
"Precisamente y yo tampoco se de lo que sois capaces. ¿Crees que es fácil de admitir que ninguno de los dos podáis morir o que tu tengas todas esas habilidades? Además, Claire es casi una niña todavía y el presidente Petrelli dejó muy claro que no debía ocurrirle nada malo."
"¿Acaso mi padre también os dejó claro las veces que nos ha engañado para llevar a cabo sus propósitos o las veces que ha estado a punto de provocar la destrucción de alguna de alguna ciudad, como por ejemplo, no se New York?"
Claire había permanecido callada hasta ese momento, dejando que fuera Peter el que convenciera a Jack de que les dejara hacer la misión, pero ya estaba cansada, todo el mundo idolatraba a Nathan como un gran presidente pero poca gente sabía lo que había hecho a lo largo de su carrera y los errores que podían haber terminado en desastres.
"Coronel, sabemos lo mucho que quiere recuperar al Daniel que usted conoció y para eso creo que nos necesita a nosotros." Peter había estado tan cerca de perder a su hermano demasiadas veces y había arriesgado tanto por mantenerlo siempre a salvo, que comprendía perfectamente todo lo que estaba dispuesto a arriesgar Jack por ayudar a Daniel.
El coronel suspiró con fuerza y se levantó. "Hablad con Hammond, al fin y al cabo él es el jefe de la base. Si el os deja, entonces no tendré nada más que decir al respecto, pero si os ocurre algo no esperéis que corramos para salvaros el culo."
Sam y Teal'c que escuchaban en silencio sabía que lo fácil que era para el coronel hablar de farol. Además lo conocían demasiado bien como para saber que lo que acababa de decir no era cierto. En cuento supiera que Peter y Claire estaban en problemas reuniría al equipo para ir en su busca. Al fin y al cabo ya eran parte del SG-1.
"De acuerdo, entonces nos veremos a la vuelta, el aparato que necesita el Doctor Lee." Concluyó Peter todo seguro de si mismo antes de salir de la sala de breafing y dirigirse, junto con Claire al despacho del general Hammond.
"O el presidente Petrelli confía mucho en ellos o quiere deshacerse de su hermano y su hija." Dijo Jack, con la mirada todavía puesta en la puerta por la que la pareja habían salido. "¿Qué clase de vida han llevado para estar dispuestos correr el riesgo de hacer una misión tan suicida? Bueno es igual, voy a ver a Daniel, quiero ayudarle a recordar."
"Dele recuerdos de nuestra parte Coronel." Sam vio marcharse también a Jack. Allí, en la sala tan sólo quedaban ella y Teal'c. "¿Crees que saldrá todo bien? Daniel y su falta de recuerdos, su relación con el doctor ese, Peter y Claire solos en ese planeta y el coronel tan…"
"Insoportable." Concluyó el jaffa. "O'Neill se siente desplazado en su relación con Daniel Jackson. Siempre ha sido él, siempre a su lado y ahora, tiene a otra persona que cuida de él. No es fácil para O'Neill."
"Las cosas han cambiado mucho Teal'c."
- o -
El movimiento de Mohinder contra su cuerpo despertó a Daniel. Miró al genetista y sonrió, mientras lo observaba dormir. Tenía su cuerpo rodeado con su brazo y le acarició el cabello rizado con suavidad.
Aquella misma noche, Daniel había dormido en una de las habitaciones VIP del SGC y todos sabían que no había estado solo, pues Mohinder se había quedado con él a dormir y a cuidarle.
"Buenos días." El profesor le devolvió la sonrisa incorporándose en la cama. Rozó con su dedo, de nuevo, la herida en la frente de Daniel que ya comenzaba a cicatrizar. "Déjalo ya, no fue culpa tuya." Daniel tomó la mano de Mohinder con la suya y le besó la palma de la mano. "Estoy bien, ¿lo ves? Sólo tengo un hombro dislocado y Janet ya me deja levantarme. No fue tan grave."
"Porque llegamos a tiempo, si no lo hubiéramos hecho…"
"¿Por qué no te relajas un poco y me besas?" Si algo había descubierto el profesor de Daniel Jackson, era que no podía resistirse a su encantadora sonrisa, ni tampoco a esos enormes ojos azules y mucho menos a su encantadora voz. Definitivamente, no había nada a lo que pudiera resistirse Mohinder.
Se incorporó y poco a poco se acercó al rostro de Daniel. Se besaron, como habían estado haciendo durante toda la noche. Daniel rodeó su cuerpo con el brazo sano y lo aprisionó contra él para que no pudiera moverse.
"Desaría quedarme aquí en la cama contigo todo el día." Allí se sentía seguro, entre los brazos de Mohinder, besándole, haciendo el amor con él, contemplando su encantador rostro y escuchando las historias tan fantásticas que le contaba sobre Peter y Claire, sobre Matt y todo lo que el grupo había vivido desde que había descubierto sus poderes.
"¿Así que tan sólo eres un genetista?" Al ver la expresión de cachorrillo abandonado en el rostro de Mohinder, Daniel se echó a reír, se incorporó, sin poder evitar quejarse por el dolor y tomó el rostro del profesor entre sus dedos. "No sabes lo que me encanta que seas un ser humano normal como yo."
"Creo que te subestimas demasiado Daniel. No se lo que era tu vida antes de conocerme, pero algo me dice que eras de todo menos un ser humano normal como yo." Volvió a besarle, no podía evitarlo, pues lo había deseado durante tantos días que ahora necesitaba hacerlo continuamente. "Y por eso precisamente me gustas tanto, porque se que eres alguien especial, que ha hecho un montón de cosas extraordinarias. No me extrañaría nada que hubieras estado en peligro muchas veces."
Entonces las imágenes, completamente inconexas unas con otras aparecieron en la cabeza de Daniel; criaturas a las que les brillaban los ojos, pequeños seres, muy parecidos a los hombrecillos grises de las películas de ciencia-ficción. Sintió el dolor de más de un disparo con esas extrañas armas y tuvo el mismo miedo que debía de haber sentido entonces.
Pero al final se dio cuenta, porque si que había un nexo de unión entre todas las imágenes y justo antes de que pudiera decirlo en voz alta, alguien llamó a la puerta. "Daniel ¿puedo pasar?" Era el coronel.
"Claro, pero danos dos segundos."
Cuando Daniel le llamó, Jack abrió lentamente la puerta, tenía miedo lo que podía encontrar dentro, porque pese a que había visto a Daniel de todas las formas y maneras posibles, encontrarlo en la cama con alguien, era algo que no quería ver.
Pero Mohinder no estaba en la cama con él, sino sentado a su lado. "Voy a ver si hablo con Matt y me pone al día de Molly, seguro que me echa la bronca por no haber ido a casa en dos días."
"Vuelve a prometerme que no tengo que ponerme celoso de Matt, que sólo es tu compañero de piso y el padre de tu hija." Como toda respuesta el profesor besó a Daniel y le revolvió el pelo. "¿Te veré a la hora de comer?" Mohinder asintió y salió de la habitación saludando a Jack.
"¿Cómo estás?"
"No puedo quejar. Tengo a Mohinder que me cuida, te tengo a ti que te preocupas por mi continuamente. Sam y Teal'c." Daniel exhaló aire con fuerza y cerró los ojos. No sabía porque, pero no era capaz de mentir al coronel. "Esto es una mierda."
"¿Por qué lo dices?" Daniel dobló las piernas y se acomodó, empezaba a darse cuenta que aquella conversación iba a ser muy larga. "Daniel, ya se que no puedo pedirte que me cuentes todos tus problemas. No me conoces, no sabes quien soy y no tienes porque hacerlo. Pero yo te conozco muy bien y si hay algo que no te guste es permanecer de brazos cruzados. Creo que puedo ayudarte a recordar."
"Porque eres el que mejor me conoce." Sentenció Daniel en lugar de preguntar. "El caso es que no se muy bien porque, pero si se que es cierto. Me conoces mejor que yo mismo, así que háblame de Daniel Jackson."
"¿Recuerdas cuando te dije que eras mi Space Monkey?" Jack sonrió al ver el rostro de sorpresa en Daniel. "Nunca nos hemos acostado si eso es lo que te preocupa."
"No, es que creo que lo se. Me abrazaste, muy fuerte y dijiste que era tu Space Monkey." Daniel perdió la mirada en la nada, mientras forzaba a su memoria por encontrar una luz al final del túnel. "Recuerdo el tono de tu voz, parecías asustado, pero al mismo estabas feliz. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió para comportarte así?"
Jack se sentó en la cama, se dio cuenta que realmente podía ayudar a Daniel a recordar, tal vez no todo, pero si al menos hasta que estuviera la máquina lista para devolverle todos sus recuerdos.
"¿Jack que ocurrió?"
"Te dimos por muerto en la nave de Klorel. Creí que te perdía. Aunque si sólo hubiera sido esa vez. No se cuentas veces te he visto morir o cuantas he pensado que no saldríamos de un planeta. No se como sigues en mi equipo, pero estoy seguro que has pedido un estupendo aumento de sueldo por peligrosidad."
Jack le estaba dando demasiada información como para procesarla toda en su cabeza, pero aún así, Daniel seguía escuchando en silencio. "¿Cuántas veces me has salvado la vida Jack?"
Su voz sonaba infantil, pero sobretodo Daniel estaba asustado, tenía miedo de no recordarlo todo, que parte de su vida se quedara fuera de su cabeza si la máquina de la que hablaban siempre no estaba arreglada. "¿Jack podrías…? no se si te he pedido algo así alguna vez, tal vez no estés acostumbrado, pero necesito que me…"
Daniel no terminó la frase, sin decir nada Jack abrazó, justo lo que él había deseado, lo que más necesitaba en ese momento para sentirse bien. "Tengo miedo Jack."
"Lo se, yo también. ¿Por qué no empezamos por el principio, por ese arqueólogo que conocí en esta base, con su alergia y que yo pensé que no dudaría ni dos días en Abydos."
"¿Qué es Abydos?" Jack miró a Daniel, desde luego el día iba a ser largo, pero hasta que regresara Mohinder, él tenía todo el tiempo del mundo para su mejor amigo, para ayudarle a recuperar recuerdos.
