EL HEAVY METAL MI VIDA X
Acontecimientos II
Termino la presentación del grupo. Y Terry frio e indiferente conmigo. No me volteo a mirar ni una sola vez. Me sentí triste y sumamente confundida. ¡Tal vez no le gusto lo que vio! ¿Quizá mi atuendo era….? Nos retirábamos tras bambalinas y menos aun puede dirigirme a saludar a los chicos del grupo, porque fueron interceptados por sus fans. Así que me dirigí presurosa a mi camerino, cuando inesperadamente una mano fría y fuerte me apreso del brazo. Me gire con la esperanza de que fuera Terry. Pero grande fue mi sorpresa de ver los ojos negros brillantes del Jeque Ben Neal Adhi.
Candy, quiero que esta noche seas mi acompañante. Hay gente que reclama tu presencia en el salón y quiero ser el portador mas envidiado de la noche, por tu belleza. ¡Estuviste deslumbrante! Con esa mirada y la fuerza de su presencia, sabía que no aceparía un no por respuesta. Deme un momento. Entre en mi camerino, yendo directamente al espejo. Quería observar mi verdadera imagen ante él. OH Terry! ¿Porque no me miraste? ¿Acaso no te gusto ya? Las lágrimas querían aflorar, pero las contuve. No era el momento. Me retoque el maquillaje y Salí al encuentro de Ben. Quien me miraba con genuina admiración.
¿Dónde estará Candy? La perdí de vista. ¡Estaba tan bella! Ese vestido hacia que su verde mirada se viera más profunda. ¡Y su cuerpo! El sueño de un seductor. Quisiera llevármela fuera de todo este tumulto de gente y amarla. (Esto lo pensaba Terry mientras caminaba por entre en medio de la gente, cuando las admiradoras le daban oportunidad) ¡Odio tener que disimular ante todos que me es indiferente! Cuando en realidad la amo, este tiempo sin ella ha sido difícil. Aun no puedo creer que la haya ¡extrañado tanto! Los paseos a caballo, su espontaneidad, risa y ocurrencias. A Terry se le dibujo una sonrisa en el rostro. La que no tardo mucho en borrársele, en cuanto vio a Candy del brazo de Ben Neal Adhi. Y entonces su expresión de alegría se transformo en una máscara de ira, sus ojos brillaban de coraje. Quería correr hacia ellos y arrancarla del brazo de ese hombre, que parecía su celador. La presentaba a personas que encontraban a su paso y con mucha confianza, la tomaba por la cintura posesivamente. ¡GRRRRR! ¿Quién será ese tipo? Y ¿Qué es lo que hace Candy con él?
¡Terry! Dios, ahora me mira, pero….. ¿Por qué parece que vio a su peor enemigo? Terry mi amor, no sé como ha pasado este tiempo sin verte. ¡Eres tan apuesto! Todo tú despides tanta sensualidad. La forma tan soberbia en que caminas y la elegante forma en que te detienes, con la cabeza erguida de superioridad y arrogancia, opacas a cualquiera que se atraviesa a tu paso. Y tú mirada, ¡la mirada más profunda! Que tienta, a cualquier mujer a perderse en ella.
¡Candy, Candy! Si..Perdón Ben, ¿me decías? ¿Dónde estarán ahora mismo esos pensamientos tuyos he Candy? De pronto escuche la voz de trueno, que más ama mi corazón. (¿Ben? Eres tú, ¡cuánto tiempo!) Y al levantar la cara, ahí estaba el, ¡mi arrogante favorito! (Sé que me sonroje, sentí la sangre correr desde mis pies hasta la cabeza). Terry tenía una línea dibujada de sonrisa, pero sus ojos mostraban fiero enojo. ¡Vaya, vaya! Ben, la chica más deslumbrante de la noche, esta medio sorda. JA,JA,JA Terrence, tu no cambias. Sigues igual de bromista. (Mientras ellos se reían yo sentía el deseo de abofetear a los dos cínicos más insoportables, que me he topado en mi vida) Candy, déjame presentarte al hijo de un viejo amigo de Londres, Terrence Graham Granchester. (La burla en la mirada de Terry no se hizo esperar. Realmente se estaba divirtiendo con migo en este juego) Terrence, esta preciosa Señorita es Candice White. ¡Mi modelo más hermosa! Candy, ¿Qué tal te va? (Me lo dijo con una leve inclinación de cabeza y sorna en su voz. Se burlaba de mi) ¡OH! ¿Pero se conocen? Esto sí que me sorprende.
Si Ben Terry era mi jefe antes de venir a España y ser modelo de tu campana. A decir verdad Ben; Candy me cambio por el glamur de ser modelo, ¿No es así Candy? (Ben nos miraba con cierta incertidumbre. Es un hombre listo y tal vez podía sentir la química sexual que había entre nosotros, que sin tocarnos flotaba en el aire).
Le lance una mirada asesina. ¡Gracias! Qué buena recomendación le das a mi nuevo jefe, Terry. El se encogió de hombros y dijo; No creo, que decir la verdad, tenga algo de malo. Y de cualquier forma, para lo que haces no necesitas recomendaciones. ¡LO tienes todo! (su mirada sugerente recorriendo mi cuerpo, me dejo helada).
(Ben carraspeo. siendo un hombre acostumbrado a la atención, no podía quedarse callado y mucho menos excluido en el juego de palabras) ¿Cómo está tu padre, El Duque, Terry? Tiene tiempo, que he querido visitarlo.
Con acento desdeñoso, Terry contesto. La verdad es que no he hablado en mucho tiempo con él. Pero me imagino que estará como siempre ¡excelente! Ni yo ni Ben dejamos de notar su sarcasmo. De pronto, alguien nos interrumpió y reclamo la presencia de Ben. Me quede a solas con Terry. ¡Quería abrazarlo! Solo Dios sabe cuánto quería, decirle que lo amaba y que me besara, hasta perderme en sus brazos.
Pero Terry seguía muy molesto y mirándome con mucho rencor. Terry si me sigues viendo así, se te van a quemar los ojos. ¿Tú crees que sea posible, que me queme mas y arda por dentro Candy? No entiendo ¿porque estas molesto Terry? Se acerco lentamente y entre susurros me dijo; ¿Qué demonios haces con ese tipo, Candy?
¿Qué?... No te hagas la inocente, porque vi como te agarraba de la cintura con mucha confianza y posesión. ¿Acaso es otro Hombre a la lista? TERRY, ¡no te permito! Ben es solo… mi jefe y ¡nada más! ¡Y tú eres un grosero! Me di media vuelta y emprendí la retirada. Las lágrimas luchaban por salir, y no quería que Terry me viera llorar.
¡Tonta, tonta! Terry no te ama y tal vez nunca te amo.
Me aleje lo más posible, La verdad es que ya no podía estar un momento más en la celebración. La gente se arremolinaba más en la pista para bailar, Y el calor era insoportable. Decidí ir a tomar un poco de fresco, al jardín del hotel.
El jardín estaba en penumbras y la noche se me hacía más oscura que de costumbre. A unos pasos encontré una pequeña banca y me senté. Recapitulaba lo ocurrido y llegue a la conclusión de que Terry estaba celoso de Ben.
Pero ¿Por qué? Acaso no sabe, lo que yo siento por él, No puedo mirar a nadie más como lo veo a él y menos a un hombre tan peligroso, como Ben ¡Hay Candy, olvida! Tu compromiso no es con Terry, si no con Anthony y es a él al que de verdad estas traicionando. (Anthony, perdóname, pero mi corazón y devoción son de Terry). Mientras me debatía entre lo que debía y no hacer una figura oscura se acerco a mí. Yo brinque y me pare del susto del susto. El individuo me agarro de la cintura y con su mano derecha tapo mi boca y me dijo: No grites.
(Sal, limón, pimienta, chile piquín etc)
El perfume embriagador y el timbre de la voz, no me engañaba. Era Terry, ¡el hombre que amo! Terry, pero ¿Qué haces? ¡Acaso pretendes matarme de un susto! No crees que ya hayas sido lo bastante cruel.
Candy, ¡lo siento! No debí comportarme así, pero no soporto que otro hombre te toque. A mi ningún hombre me interesa, solo tu Terry.
¡Te he extrañado tanto, mi tarzan con pecas! ¡Terry! Me aprisiono en sus brazos, acercándome a su cuerpo, poco a poco y me beso. ¡Como yo quería que lo hiciera! (Apasionadamente, ardientemente). Su beso fue posesivo, me devoraba. Su lengua se abrió paso entre mis labios. Saboreando el interior, inspeccionando cada rincón de mi boca. Y yo extasiada, me bebía su pasión. No sé cuanto duro. Solo sé que cuando nos separamos, me ardía el cuerpo de deseo. Y extrañe sus labios.
Terry, con los ojos brillosos y ardientes de deseo, me dijo; No puedo mas Candy, te necesito, te deseo. Jamás había necesitado y deseado a alguien, como a ti, Candy. ¡Quiero que seas mía! Hoy, esta noche. ¡Vámonos! ¡Salgamos de aquí! Quiero enseñarte, como se ama con el cuerpo. Y demostrarte como te puedo amar yo.
No podía pensar con claridad, aun estaba embebida por el beso. Pero sabía que lo amaba y que yo también lo deseaba. Si Terry, yo también quiero amarte. Quiero hacer el amor contigo y que tú seas el primero. (Para mis adentros también dije; y el ultimo. No quería a nadie más en mi vida. ¡Solo a Terry! mi único amor).
Salimos del hotel, como ladrones en la noche. Rumbo a….. No sé dónde. Tomamos un Taxi, Terry dio indicaciones explicitas al taxista. Afortunadamente Terry hablaba bien el español. Yo no podía dejar de pensar en lo que esta noche significaría para mí, Y me sentía nerviosa. No quería defraudar a Terry. Si tal vez no era lo que él esperaba de mí. El con tanta experiencia, tal vez está acostumbrado a algo, y yo, siendo una total ignorante de los placeres carnales. Pareció que el intuyo mis pensamientos, o tal vez mi cara de preocupación se lo dijo todo. Porque, en un leve susurro, me dijo. Esto depende de mí, pecosa. Su voz como la seda, me provoco un escalofrió, que recorrió mi espalda hasta mi nuca. El sonrió con cierto placer y se acerco más a mí. Deposito un suave beso en mi hombro desnudo, otro en mi cuello, hasta llegar a mi oreja. ¡Dios! Me hizo estremecer con el más leve roce de sus labios, ¿cómo será lo que viene?
Llegamos a una pequeña cabaña rodeada de pinos. Con acceso restringido, en las afueras de la ciudad. Terry ¿Dónde estamos? Shhsh No hagas preguntas, solo disfruta. Pero…. -Pero nada Candy. Me abrió la puerta y al entrar en el interior, me quede sin palabras. Todo era tan rustico y acogedor. Madera en el piso y las paredes. Los muebles de madera con tapiz rojo de cuero y la cama grande, de sabanas muy blancas y repleta de cojines de todos tamaños. Había una alfombra en medio de la pequeña sala en color café oscuro, deliciosamente suave a la vista. Y una chimenea enfrente, que por el tiempo no se usaría. Además me dije; el fuego lo traemos Terry y yo no necesitamos más. (Ja,ja,ja reí para mis adentros, pero sabía bien que eran nervios).
Terry, se acerco a mi y tomándome de los hombros me hizo girar hacia él, con la voz aterciopelada, me susurro ¿Tienes miedo pecosa? (Dentro de mí, si sentía miedo, pero también un secreto placer de pertenecerle a él en cuerpo y alma) N..o. Te amo Terry. Y yo a ti mi dulce Candy. Poco a poco, lo sentí acercarse, su respiración rosaba en mi cara. Sus labios se encontraron con los míos y de manera tierna me besaron, un beso que me sabía a gloria, a miel, a él. Jugo de la manera más sensual con ellos, provocando un leve gemido en mi voz. (Terry tenía mucha experiencia, sabia como guiarme) Después lentamente el beso se hizo más apasionado, y ahora eran nuestras lenguas danzando en complicidad y abierta necesidad. El bebía mi deseo y yo el suyo. Sus manos ansiosas recorrían mi espalda desnuda, en movimientos que me hacían estremecer. No supe en qué momento bajo la cremallera de mi vestido. El que cayó a mis pies como suave seda. Yo me agarre de sus fuertes hombros, y comencé a acariciarle la nuca. Escuche su ronco gemido. Y fui consciente de mi desnudez. Se separo un momento de mi boca y con los ojos brillosos de deseo, se bebía mi cuerpo. Solo contaba con unas pequeñas braguitas en tono blanco de encaje satinado. ¡Eres tan hermosa, Candy! Yo me sonroje, más de lo que ya estaba por lo apasionado de sus ardientes besos. ¡Quería taparme con los brazos! pero Terry me lo impidió. ¡No Candy! La belleza no se esconde y menos ante el ser que ¡te ama como un loco!
Me tomo en sus fuertes brazos y me deposito con ternura sobre la blanca cama. El, se despojo de su camisa, quedando solo con sus ajustados pantalones de cuero. Los que no podían ocultar su potente señal de su deseo por mí. Me hizo sentir ¡hermosa! y toda una mujer, capaz de inspirar una pasión, tan fuerte en un hombre tan arrebatadoramente sensual y bello como Terry. Sus hermosos ojos profundos como el mar me recorrían, como si la visión ante ellos fuera de veneración absoluta. Y los míos no podían dejar de admirar el fuerte torso bronceado y de músculos bien marcados de mi amado. Los fuertes brazos con los que soñaba, que me abrazarán.
¡TE DESEO TANTO CANDY, QUE DUELE! Lentamente deslizo una mano por mis endurecidos senos, en ese momento pensé que el tamaño era el justo. Pues se ajustaban a sus manos. Terry comenzó a torturar mis pezones con caricias oscilantes y certeras. ¡Gemí de placer! Cuando su boca, que mantenía besándome, bajo a mis pezones muy excitados por sus caricias. ¡Empezó a succionarlos, a morderlos! Y yo ¡gemía de placer incontrolable! La mente se me nublaba de oleadas de placer que Terry estaba provocándole a mi cuerpo y la humedad en mi entrepierna comenzó una tortura desconocida entonces para mí. ¡OH! Terry Si mi amor, ¡yo también lo siento! Pero quiero ir lento, para que nunca se te olvide tu primera vez.
Poco a poco Terry fue bajando sus caricias. Primero a mi vientre plano y después y mi intimidad. Sentí su mano caliente por encima de mis braguitas y gemí. ¡Quería más! Terry también gimió, cuando sintió el centro de mi femineidad húmedo. Sus manos no dejaban de recorrerme con ardiente frenesí y las mías tímidamente acariciaban sus anchos hombros, su fuerte pecho.
¡Deseaba más y más conforme Terry avanzaba sus intrépidas caricias! Mis braguitas fueron deslizadas lentamente por mis muslos hasta desaparecer. ¡Ahora sí que estaba totalmente expuesta! Pero no pensaba en eso, si no en el momento de culminar nuestro acto de amor. Terry se despojo de sus pantalones y grande fue mi sorpresa, ¡no llevaba nada más! No podía dejar de mirarlo, era una gran impresión verlo ahí, frente a mí en todo su esplendor y palpitando de deseo por mí. Ahogué un grito de expectación, cuando se recostó a horcajadas sobre mí y continúo con la tortura de sus besos y sus ardientes caricias. Mientras besaba mis labios sus manos acariciaban mi centro introduciendo sus dedos en donde nadie nunca lo había hecho. Yo me movía de manera incontrolable ante tal tortura. ¡Sentía estar al borde de un precipicio y querer caer de manera estrepitosa! ¡Llegar al final!
Con la voz enronquecida Terry me susurró al oído. ¡No puedo más Candy! ¡Eres tan deliciosamente apasionada y sensual, que me vuelves loco! Pero no quiero hacerte daño con mi frenesí.
¡Terry, te amo y te necesito! Calma esta sed que tus caricias me provocan. Mi voz sonó desconocida para mí. Estaba cargada de placer y enronquecida de deseo frenético.
Terry se posiciono entre mis piernas, susurrándome palabras dulces y diciéndome Te amo, lo sabes, ¿verdad Candy?
Si..i. Me volvió a besar y de pronto su pene arremetía en lo más profundo de mí ser. Terry emitió un gemido ronco,ante la ruptura de la barrera que nos separaba. ¡OH Candy! Yo, grite de dolor y tense mi cuerpo. Cerré los ojos, mas Terry me dijo: NO ¡Mírame Candy! ¡Ahora eres solo mía! Y vi la mirada más profunda y mas cargada de ferviente amor, ¡que nunca olvidare! El dolor pasó y dio lugar a la danza más antigua del mundo, donde el amor se culmina y los amantes se vuelven uno solo. El clímax fue incontrolable y yo gemía deseando llegar al final y liberarme de las oleadas intensas de placer, por espasmos de calma y sosiego. No sé cuánto tiempo paso en el vaivén frenético de nuestros cuerpos, pero alcance a tocar el cielo con un orgasmo en el momento que Terry grito y se desplomo encima de mis pechos, yo lo abrace con todo el amor de mi corazón. El depósito un suave beso en mi pelo susurrándome palabras de amor. Así nos mantuvimos hasta que la nube del momento pasó. Terry se incorporo y me miro directamente a los ojos diciéndome. ¿No te arrepientes Candy? Vi preocupación en sus ojos y el corazón se me encogió de tristeza. Lo que acabábamos de hacer, era lo más bello que me había pasado en la vida. Hacer el amor con el hombre que amo y me ama. ¿Cómo podría arrepentirme? ¡Jamás Terry! Me has hecho la mujer más feliz. Y te amo. Y yo a ti mi preciosa pecosa. Gracias por dejarme ser el primero. (En mi mente me dije; ¡Y serás el único!)
Ya hacíamos recostados el uno contra el otro extasiados de amor y rebosantes de recuerdos. Yo estaba feliz de ser una mujer plena y haber conocido la pasión en brazos del amor. Ahora entendía cuando Terry me dijo que con Anthony no podría ser como ha sido con El. ¡Porque yo lo deseaba! Por fin sé lo que es hacer el amor con el cuerpo.
Mi cabello estaba desparramado en el pecho de Terry, el me lo acariciaba con reverencia. ¿Sabes Candy? No solo ha sido tu primera vez, sino la mía también, nunca había experimentado algo similar, sentirme pleno y feliz. (El sexo para mí era vacio y necesario) ahora sé que es ¡más que eso! Es como la entrega de todo lo que soy dentro y fuera. La unión perfecta de dos seres que se aman. Hacer el amor, con todo tu ser y amando con el corazón. No esperando solo recibir, sino dar y sentir lo que el ser que amas siente. ¡Te amo Candy! Y te quiero para mí. Eres tú lo que necesito para ser feliz.
Yo también Te amo Terry. Con estas palabras nos perdimos en un beso y el rictus del amor comenzó de nuevo.
COMENTARIOS; Chicas, me ¡costó mucho! La verdad es que la imaginación en ese sentido se pierde. Espero que logre lo que quiero trasmitir. No olviden sus comentarios. En el próximo capítulo veremos si el Jeque es malo o bueno. ¡mmm! ¿Sabrá que Candy y Terry durmieron juntos? Lean please!!! Gracias a todas. Arely.
