Sana por fin sale de su habitación, lleva puesto su nuevo uniforme, lista para salir a la escuela, se siente como toda una niña de nuevo, sale al comedor para encontrar a su tio. Él mira su celular y parece estar mandando un mensaje con una sonrisa en su rostro, algo raro, peor es interrumpido por Sana y su nuevo atuendo.

Lleva los colores de la escuela con una sonrisa, con orgullo, esa chaqueta gris con detalles verdes, la camisa blanca adornada con la ajustada corbata roja, debajo lleva la falda corta de color verde acuoso oscuro, calcetines negros que apenas se ven sobre sus zapatos marrones.

- ¿Cómo me veo? –

Kazuhiko deja su celular de lado por un momento, tuerce la cabeza mirando a su sobrina de pies a cabeza, un pensamiento pasa por su cabeza, esa falda es demasiado corta, pero no quiere sonar como un padre y decide quedarse con eso para él mismo.

- Siguen usando esos mismos horribles colores ¿Eh? – Bromea el adulto, mantiene su sonrisa al verla, la mira a los ojos y lo nota, ese fuego, esa determinación mezclada con esos colores – Sabes, eres igual a tu madre… pero tienes los ojos de tu padre –

Las palabras la toman de sorpresa, incluso se sonroja un poco, sin saber que decir se acerca a su tío y lo rodea con sus brazos en un gentil abrazo, él no deja de apoyarse en la mesa detrás, pero usa una mano para darle unos golpecitos en la parte baja de la espalda.

- Gracias, tío, gracias por todo –

- Ya, niña, no te creas que este es el final del camino… que por eso vas a la academia, para que gente que sepa más que tu viejo tío te enseñe –

La morena se separan, riéndose, se pasa una mano por su cabello para acomodarlo detrás, exceptuando los mechones que cuelgan sobre su rostro y el blanco que lo atraviesa en diagonal – No lo sé, nadie será tan genial como tu –

- Ya lo sabes, nena –

Debe ser el momento y la comparación con su padre, Sana se queda quieta y solo se queda mirando a Kazuhiko, quiere decirle tantas cosas pero ninguna escapa de su boca, él ha sido un padre para ella a pesar de que quince años los separan, ha soportado cosas que ni siquiera su propio padre tuvo que soportar… y aun así nunca se rindió, nada sería posible sin este hombre.

Abre la boca para hablar pero él solo le da la bofetada mas cariñosa que ella haya sentido jamás – Deja de hablar, vas a llegar tarde –

- Claro –

Sin más que decir por miedo a perder el tiempo Sana toma su cartera y se dirige fuera de la casa, dando un fuerte suspiro antes de cruzar el umbral y desaparecer. Kazuhiko queda a solas, como lo estará todas las semanas a partir de ahora, vuelve a mirar su celular y se pone a escribir de nuevo, una sonrisa pinta su rostro todavía.


Capitulo 10: El primer día de clases – Las pruebas físicas del profesor Aizawa


La caminata es un poco más larga que la usual hecha para la escuela secundaria, tiene más tiempo para pensar y observar el camino a su alrededor, tarda alrededor de quince minutos en llegar si no se apura, una buena cosa para recordar. Por el camino puede ver otras personas yendo hacia el mismo lado, con el mismo uniforme, pero no son demasiadas comparadas con el resto de gente que sale a la mañana a sus trabajos.

Con su propio dinero se ha comprado algo nuevo para llevar sus libros, una cartera de color negro con una correa larga para que cuelgue al lado de su cadera, tiene agarrada dicha correa con ambas manos mientras camina, minimizando la cantidad de veces que esta se mueve por cada paso. Dentro lleva unas carpetas y algunos útiles, lo básico, no sabía que llevar a parte de eso, entonces es cuando su mente comienza a divagar pensando en las posibles clases.

Tratándose de una academia de héroes, tendrían entrenamientos físicos, su cosa favorita para hacer, tal vez historia o algo así. Un pensamiento aterrador cruza por su mente, matemáticas, odia las matemáticas mas que nada en el mundo, ¿Y si tienen ese tipo de materias lógicas? Estaría perdida, sin Shina para obligarla a estudiar todo será más difícil, ya comienza a entristecerse sin siquiera haber llegado al establecimiento.

Pronto llega a un largo muro que va a lo largo de la vereda, en frente, a varios metros, la entrada a la escuela, mira hacia a arriba para notar el gran edificio de vidrio que tiene forma de 'H', casi como si fuese a propósito y fuera la H de Héroe.

Su paso se vuelve un poco más lento al llegar, se siente un poco nerviosa, pero también se siente emocionada, se le nota la felicidad en la cara, muchas emociones para tener al mismo tiempo. Escucha pasos a su derecha, los ignora, pero no puede ignorar cuando la persona a la que pertenecen esos pasos le da un toque con su dedo en la mejilla.

- ¡Boop! – La voz es difícil de olvidar, es la chica de la prueba de admisión, su dedo rosa pica a Sana en la mejilla y luego es retirada cuando la morena se cubre.

- ¡Ah! Cielos ¿Qué te pasa? –

- ¿Oh? ¿No me recuerdas? – Imposible no hacerlo, esos ojos negros con dorado, esa piel de color rosa que rivaliza con lo llamativo de sus cuernos y su actitud - ¡Mina Ashido! -

- Hm, no, no me suena – Sana se detiene, lleva su mano derecha a su barbilla y actúa pensando fuertemente - ¿Quieres un autógrafo o algo? –

Mina solo se queda cruzada de brazos, sus labios forman un puchero bastante infantil y bastante adorable, Sana no puede contener la risa y finalmente se rinde, niega con la cabeza comenzando a caminar de nuevo. Se saludan mutuamente, preguntas vuelan entre ellas sobre sus resultados en la prueba, junto con unas gracias por hacerlo posible casi al unísono, lo que causa algunas risas mas.

- A que clase vas entonces, babas – Sana mira hacia arriba otra vez, todavía algo avasallada por el tamaño del edificio principal, todavía no han entrado a clases puesto que faltan unos minutos.

- ¡Ashido! – Su cara se transforma en una que intenta simular odio, Sana solo retrocede un paso hacia atrás y se ataja con las manos.

- ¡Vale! Ashido, ¿A que clase te han asignado? –

- 1-A - Lo dice con orgullo, como un hecho de que ella ha ingresado por su temible habilidad.

- Oh, entonces seremos compañeras, genial –

Al menos, conociendo a una persona de los posibles diecinueve le ayudaría a pasar el primer día con más calma, siempre cuesta comenzar cuando no conoces a nadie, aunque no conoce a Mina mas allá de haber visto su personalidad explosiva y su lado temerario durante la prueba.

- ¡Así tendré a alguien que puede dar fe sobre lo que hicimos en la prueba! –

- Me alegra ser de ayuda – Sana sonríe, luego apunta con su cabeza a la puerta – Vamos a adelantarnos, no quiero ser la última en llegar –

Mina asiente y ambas salen caminando hacia adentro, suben las escaleras buscando el salón designado 1-A, ninguno tiene números por alguna razón.


Sana apoya su mano en la gran puerta de madera y la corre hacia un lado para poder pasar, esto siempre llama la atención de quien sea que esté dentro del salón, es como un rito mirar como perro guardián a un intruso que llega. Su mirada se detiene en la primer cara conocida, Katsuki Bakugou, él no tarda en notarla también, hay una tensión muda entre ellos pero no dura mucho antes de que él vuelve a cerrar los ojos como mostrando que ella no vale la pena.

Mina se desliza por detrás de Sana hasta que ambas quedan paradas frente a la clase por unos incómodos segundos hasta que alguien reacciona.

Un chico de cabellos rojos enseguida las señala sorprendido – Ashido y… bueno, ambas, ustedes atacaron al obstáculo durante la prueba ¿No? –

- Escuché que solo tres alumnos hicieron eso, yo estaba corriendo como loco – Delante del chico de rojo hay otro con el cabello más largo y rubio, se ríe al recordar sobre la prueba.

Mina sonríe y deja su mochila caer sobre la mesa más cercana, luego toma asiento junto al muchacho que comenzó la charla, le dice algo sobre un cambio en su apariencia, pero es algo privado y Sana no quiere inmiscuirse.

Camina por la clase y encuentra un lugar, suelta su cartera en la silla y se sienta en la mesa, inmediatamente se ve fastidiada por el hecho de que debe cruzar sus piernas, maldice a los inventores de las faldas, mira a los lados para distraerse. Frente a ella, de espaldas y ocupada en sus propias notas, hay una chica de pelos cortos y cables colgando de sus orejas, o algo parecido, detrás una especie de hibrido entre persona y pájaro, Sana intenta no mirar a nadie fijo para no ser grosera.

Levanta su mano izquierda y se la observa, solo para esperar, el color marfil de esta con los segmentos negros entre cada falange la hace bastante llamativa, se propone preguntar si puede traer guantes a clase…

- ¡Oye! – Un grito se escucha sobre el leve murmuro del salón, todos los presentes voltean hacia el gritón, el chico de lentes que nunca falta en todo grupo de alumnos - ¡Tu! ¡Baja de la mesa! – Sus movimientos de manos hacen que su voz parezca aún más exagerada.

Obviamente se refiera a Sana, varias miradas se dirigen a ella, el hecho de que tiene su mano mecánica arriba hace que la noten, ahí va su idea de pasar desapercibida. Se apunta a su misma y habla con un silencioso '¿Yo?'.

- ¿No tienes nada de respeto por los que usan esas mesas también? Poniendo todos tus gérmenes ahí – Se acerca a gran velocidad y comienza a mover sus manos aun más rápido.

- Oye, viejo, yo no te digo como tienes que sentarte… - Sana intenta decir algo pero parece que él todavía está hablando sobre los contras de sentarse sobre la mesa de esa manera, por lo que ella solo gira y baja de la mesa del otro lado, dándole la espalda, deteniendo la charla también.

Al parecer hay más problemas, el chico desaparece, dando un fugaz gracias, y se dirige hacia otra persona que tiene los pies sobre la mesa en una posición relajada, la morena solo esboza una sonrisa por lo raro que parece y por el hecho de que está intentando enseñarle a Bakugou, de todas las personas.

- A mi no me molesta que se siente así – Alguien dice por lo bajo, ella levanta la mirada y puede ver un enano con pelotas violetas por cabello, una mirada clavada en ella, o más bien, en su falda y lo que podría haber detrás. Por el comentario que no debió escucharse Sana piensa en decir algo, pero es el primer día y solo decide ignorarlo y sentarse 'adecuadamente'.

Una vez sentada puede notar que el mismo chico de pelos rojos que charla con Mina da la vuelta y se inclina hacia ella con una amigable, pero muy puntiaguda, sonrisa.

- Oye, soy Eijiro Kirishima, un gusto –

- Sana Arashi – Ella asiente, le apunta con uno de sus dedos al hablarle - ¿Estabas en la prueba de admisión no? Esa cara es difícil de olvidar – Siguiendo su corazonada Sana relaciona a su compañero con el chico de cabello largo que destrozó la competición durante la prueba de admisión, claro que ha cambiado desde ese entonces y no está muy segura, al menos hasta que él sube un pulgar con orgullo – Recuerdo que destrozaste muchas de esas hojalatas -

- El mismo, aunque lo que tú y Ashido hicieron fue también impresionante –

Desde atrás de Kirishima la mencionada chica de rosa parece reírse, con solo escuchar su nombre tiene una idea de que están hablando.

La puerta de la entrada del salón vuelve a abrirse y esta vez es una cara conocida la que se asoma, haciendo que Sana inmediatamente se alegre mucho mas, es Midoriya y sus rizos verde oscuro. Parece quedar congelado mirando a todos dentro, Sana se dispone a saludar pero Iida corre para interrogar al pobre chico sobre la prueba de admisión, luego se les suma una chica de cabeza redonda y expresión tierna, también hablando de cómo Midoriya pasó la prueba.

- ¿Cómo crees que será el profesor? – Kirishima comenta, todavía inclinado hacia el costado para hablarle – Espero que sea alguien genial y fuerte –

- No creo que pongan a alguien que no esté calificado – Tokoyami, desde atrás, con sus brazos cruzados y su mirada puesta en la mesa, mete un comentario – Esto es U.A, después de todo –

Tiene un punto, no cualquier hijo de vecino enseña en la academia más prestigiosa de Japón, o al menos eso es lo que creen los chicos antes de ver entrar a su profesor y tutor, Shouta Aizawa. La apariencia que tiene deja bastante que desear en cuanto a higiene y simple estética, mira a la clase con sus ojos cansados y se presenta con un murmuro que apenas se entienda, dando a conocer su nombre, o parte de este.

Sana inmediatamente se ríe al ver a Kirishima quedar callado – O… podría ser un tipo que aparenta vender drogas detrás de la escuela cuando cae el sol –

Por supuesto, el comentario no pasa desapercibido y el profesor mira en dirección al pequeño grupo que murmuraba, ninguno le devuelve la mirada, cada uno concentrado en parecer inocente.

- Ya, esto sonará apresurado pero… salgan al patio – El profesor da media vuelta y, con su bolsa de dormir en mano, desaparece del salón – Con sus uniformes de gimnasia, ahora –

Se va, y el grupo es envuelto en un murmullo, palabras, comentarios y cosas que se mueven mientras cada uno se toma su tiempo para pararse y comenzar a preparar su uniforme, deberán encontrar un lugar donde cambiarse, y rápido, el profesor Aizawa no parece un hombre de mucha paciencia, al menos cuando está despierto.


- ¡Oye Midoriya! – Sana se acerca caminando al escuálido chico, él se pone nervioso con solo verla acercarse tanto, todavía es algo a lo que no se ha acostumbrado, y Sana empeora las cosas dándole un juguetón empujón con ambos brazos - ¡Estamos en la misma clase! –

- Cierto, es verdad… me alegra mucho – Una de sus sonrisas forzadas se asoma aunque esta no es nada comparada a la cantidad de incomodidad que él tenía cuando comenzaron a pasar el tiempo juntos durante la secundaria.

Ambos están parados fuera, en el patio, esperando que el resto llegue, solo faltan algunos de los alumnos que han tenido que esperar para conseguir sus uniformes, deberían quedarse con estos, cuidarlos y traerlos de ahora en adelante. Frente a ellos Aizawa parece estar mirando el horizonte, no presta atención a lo que sea que hablan sus alumnos.

- Escuché que estuviste haciendo estragos en la prueba de admisión – Un rostro de aparece en el rostro de Sana, ciertamente interesada en los poderes que todavía no ha visto - ¿Algo que decir sobre eso? –

- ¡Um! ¡No! No… nada… solo mi quirk y ya – Él retrocede un poco al verla acercarse, su cara se tiñe de un suave rosa.

Antes de que se prolongue el interrogatorio el resto de los chicos se suman al lugar, ahora le prestan atención al profesor mientras este explica que harán pruebas físicas pero con sus quirks, a diferencia de su educación hasta ahora. Con cara cansada mira a todo el grupo e invita a Bakugou a pasar para hacer una demostración de sus habilidades, este lo hace y dispara la pelota con una explosión lo más lejos posible, por arriba de setecientos metros.

- Nuestros quirks – Mientras algunos de los alumnos mencionan lo divertido que podría llegar a ser este entrenamiento, Sana se habla a sí misma, mira hacia abajo notando que el uniforme tiene mangas cortas y su brazo blanco metálico puede verse claramente a partir del codo, intenta bajar las mangas más de la cuenta pero no funciona.

- ¿En serio piensan que es divertido? – Eraserhead por fin sonríe, una sonrisa algo malévola – Haremos esto, el que saque peores resultados en estas pruebas será expulsado inmediatamente –

- ¡¿Expulsado?! – Fue un grito al unísono de casi veinte jóvenes, tal vez usar la palabra divertido fue exagerar, pero expulsar a un alumno el primer día es exagerar aun más.

Aizawa no hace más que sonreír, ahora es el momento donde sus alumnos le demostrarán el potencial que tienen.


Este capitulo ha sido mas largo de lo esperado! Lamento cortarlo aquí, pero quiero darle a las pruebas que vienen algo de importancia, a parte de unas escenas mas antes de dar por terminado el dia.

Espero les haya gustado, recuerden dejar su opinion debajo o simplemente darle fav o follow a la historia, ¡Eso ayuda mucho!

Gracias por leer! Nos leeremos pronto.

Ciao!