EN CONTRA CORRIENTE
Capítulo 10
By Tita Calderón
"… Una brisa suave y fresca les removió un poco los cabellos…pero ellos ni siquiera se percataron, estaban muy a gusto besándose como para prestar atención a cualquier otra cosa que no fuera profundizar sus besos, ahora no había poder humano que pudiera separarlos…y el tiempo había adquirido otra dimensión…estando en su luna de miel se habían olvidado del mundo entero, solo existían ellos dos y nadie más…
Ambos fundidos en un abrazo poderoso.
Fundidos en sus besos.
Fundidos en su entrega.
Al fondo se podía escuchar el eco del mar contrarrestar con el sonido de sus besos, y uno que otro jadeo armonizaba sutilmente la atmósfera cargada de amor que los rodeaba…
La habitación daba directamente a la playa, las ventanas estaban abiertas de par en par para que entrara con libertad la brisa marina, pero nada de eso aminoraba el fuego que les consumía por fuera y por dentro…
-Te amo tanto…- le susurró Albert acomodándole varios risos desordenados detrás de la oreja.
-Yo igual – respondió Candy acariciando su rostro con infinito amor
Con él, siempre las cosas habían sido especiales, desde la más pequeña de las sonrisas, hasta la más profunda de las miradas…pero, dejarse llevarse por su cuerpo había sido como viajar a otra dimensión.
Una dimensión donde todo su cuerpo clamaba por él…por sus besos, por sus caricias…
Lo miró profundamente reparando en cada uno de sus rasgos…era simplemente perfecto y era completamente suyo…sonrió ligeramente mientras se acercaba lentamente para besarlo nuevamente con devoción mientras arrancaba de sus labios una queja de debilidad y de placer….
Albert se despertó en medio de la noche, apenas hace un par de horas que se habían quedado dormidos, pero él quería grabar en su mente cada minuto de ésta primera noche juntos…de la primera noche que Candy dormía en sus brazos como su mujer….tantas veces llegó a pensar que esto nunca pasaría, que ella siempre le vería como su mejor amigo, pero ahora su amor era una realidad…
Una realidad tan palpable que había expandido todo su corazón en el pecho mientras se entregaba de lleno a este amor.
Sutilmente empezó a perfilar con sus largos dedos el perfil relajado de Candy, extasiándose en cada detalle que le proporcionaba la penumbra…sonrió tenuemente al darse cuenta que su viaje de vagabundo había llegado a su fin en el preciso instante que contestó al sacerdote "Si, acepto".
A veces, cuando los asuntos de la empresa le agobiaban pensaba que podía tomar su mochila y desaparecer por un tiempo…pero al mirar a Candy profundamente dormida en sus brazos supo que hasta allí había llegado su solitario caminar por el mundo…este mutuo amor le había dado un nuevo rumbo a su vida entera…y agradeció en silencio por esto…porque ella lo amara tanto como él lo hacía. Con devoción, adoración y entrega.
El sol empezó a deslizarse detrás del horizonte mientras Albert admiraba tiernamente el lento despertar de Candy. Su sonrisa se ensanchó cuando sus ojos se encontraron en el que fuera su primer amanecer de pareja.
Luego de otra entrega sin precedentes optaron por salir a caminar tomados de la mano por la solitaria playa, a lo lejos divisaron mil gaviotas surcar el horizonte y esto les llenó de júbilo sobre todo porque estaban juntos…iniciando una vida en común, que no estaría alejada de problemas pero que con el amor que ambos se tenían lo superarían poco a poco.
-¿Crees que alguien se acuerde de nosotros? - preguntó Candy mirando al horizonte con la mano firmemente entrelazada a la de Albert.
-Tal vez…- contestó Albert esperando que todos se olvidaran de ellos como ellos se habían olvidado del mundo entero…
Y la verdad era que si se habían olvidado de ellos, la noticia de su matrimonio había sido aplacada por el escándalo de los Brands…
George caminaba a paso ligero por la calle cuando de un almacén salieron tres mujeres, él se detuvo para darles paso, fue ahí que se percató que una de ellas era Amelia Brands.
-¡George! – Amelia dijo su nombre a manera de saludo con todos los colores en el rostro.
George inclinó su cabeza en señal de saludo, sin saber cómo dirigirse a "su novia", tragó con algo de dificultad recordando que desde el día anterior estaba comprometido con la señorita que acababa de salir por la puerta…
-Que gusto encontrarlo por aquí, George – añadió la señora Brands de inmediato mientras esbozaba una amable sonrisa - Mira querida – se dirigió a la mujer que las acompañaba – Quiero presentarte al Señor George Johnson el prometido de Amelia.
La aludida levantó las cejas y se fijó detenidamente en el hombre que tenía al frente…era alto, de pelo negro, de ojos marrón profundo y tenía un bigote que le confería cierto halo de importancia y de sensualidad. Estaba impecablemente vestido de negro, de la cabeza a los pies, a excepción de la inmaculada camisa blanca y no dejaba ver ninguna emoción en sus ojos.
-Mucho gusto, soy la tía de Amelia.
-Mucho gusto madame – saludó sin saber si era señora o señorita.
-Estamos haciendo unas compras para el ajuar de Amelia…como ustedes no quieren esperar, tengo que hacerlo todo en un abrir y cerrar de ojos…- comentó la madre de Amelia con naturalidad.
Y era obvio que querían que así fueran las cosas…los rumores que corrían ahora, era que George y Amelia habían estado sumamente enamorados y al no saber cómo defender su amor se habían reunido en la casa de los Andrew para que la señora Elroy les ayudara a defender su amor. Y claro, la "buena de Elroy" no había podido negarse a semejante pedido sabiendo que los dos se amaban con locura…
Era la única manera de tapar la honra perdida de Amelia, sobre todo porque habían llegado a oídos de algunos con lujo de detalles lo que había pasado aquella noche, y las sospechas caían sobre Elisa que se había ido de lengua con algunas de sus conocidas, contándoles la desgracia de Amelia y el chasco que se llevó al no poder seducir al guapo de su tío.
Los rumores incluso habían llegado a la oficina principal de los Andrew y fue ahí que George vio como una familia se estaba yendo a la ruina solo por las habladurías…
Tenía que hacer algo…no podía permitir que la honra de una señorita se fuera a la basura solo por un error, un grave error, que cualquiera que se llevara con Elisa Leegan podría cometer.
Él había visto a la señorita Brands varias veces en la casa de los Andrew rondando a William, aunque sin éxito, le pareció algo tímida y porque no decirlo bonita, pero ella no estaba a su alcance así que nunca la miró realmente, pero ahora era diferente. Era su prometida hace tan poco que aun no le parecía real.
Se había pasado toda una noche en vela meditando sobre los últimos acontecimientos, y vio que tal vez podría hacer algo…estaba muy consciente que pedir la mano de Amelia Brands era una locura, tal vez su padre le mandaría con vientos frescos, pero al menos haría el intento…Así que armándose de valor fue a ver al apesadumbrado padre y le hizo con humildad su propuesta.
-Sé que no soy el mejor partido para su hija, pero al menos quisiera darle una alternativa…no es la mejor, por supuesto…pero mis intenciones son buenas – había dicho George con voz firme al señor Brands.
-¿Está seguro George? – había preguntado el afligido padre - ¿No irá luego a despreciar a mi hija...a hacerla de menos, a maltratarla…a…? – su voz perdió el sonido conforme se imaginaba todo lo malo que le podría pasar a su pequeña…porque aunque estuviera enojado con Amelia seguía siendo su pequeña hija.
-No señor, jamás haría eso. Fue un error lo que pasó esa noche y le aseguro que su hija no hizo nada de lo que pueda avergonzarse…el hecho de estar en la habitación de William en horas no convenientes es lo que empeora los hechos, pero ella no hizo nada…solo estaba ahí, sentada…nada más - aseguró George con voz firme sin tener corazón para ensuciar más la reputación de Amelia de lo que ya estaba.
Esa era la versión que él le había dado al señor Brands…había ocultado intencionalmente todos los detalles escabrosos de aquel encuentro y a eso también se habían adherido el resto de implicadas, menos una, Elisa, que había contado con pelos y señales todo a sus amigas y al que quisiera oírlo…
-Gracias, George, es más de lo que Amelia se merece…
George empezó a mover la cabeza negando lo que acababa de decir el señor Brands pero el hombre levantó la mano para que lo dejara continuar.
-Yo le doy la mano de mi hija, George. Confió en usted…- sonrió por primera vez en días…- Sabe algo George, lo peor de todo, es que si William hubiera estado en la habitación, hubiera movido cielo y tierra incluso había utilizado todo el poder que tengo para que él se casara con Amelia…ni si quiera hubiera escuchado razones...y hubiera cometido un gravísimo error…porque no me hubiera importado que él estuviera profundamente enamorado de otra muchacha, como usted me comentó… y no solo Amelia sería muy infeliz….
George respiró aliviado…agradeciendo por haber sido él, el implicado en todo este engorroso asunto y no William.
George, prácticamente lo había visto crecer, había visto su soledad, su tristeza…solo la señorita Candy había logrado devolver a la vida de William la felicidad que desde pequeño le fue negada, con la muerte de casi todos sus seres queridos…no quería ni imaginar la vida de William sin la señorita Candy…
-Le comunicaré a mi hija que no irá a ningún convento.
-Señor, creo que sería mejor que le preguntara a la señorita Amelia, si desea casarse conmigo…no quisiera obligarla ni nada por el estilo…a lo mejor ella tiene otro punto de vista…
El señor Brands lo miró detenidamente…George era un buen hombre y su hija sería una tonta si desperdiciaba esta oportunidad…
-Amelia no había sido tan tonta, la propuesta de George le había dejado fría por un momento, pero era como si le lanzaran un salvavidas en medio de un naufragio…había dicho que si….y luego de arreglarse y cubrir con polvo de maquillaje la hinchazón de sus ojos después de tanto llorar había bajado para aceptar sin más preámbulos la propuesta de matrimonio…
-Señorita Amelia – había saludado George nervioso e incomodo ante su presencia
-Por favor George, llámeme Amelia…- había sonreído con timidez – después de todo nos vamos a casar dentro de poco.
Y con estas palabras Amelia había confirmado su propuesta. George había respirado hondo sinceramente sorprendido, la verdad esperaba que la implicada al menos pidiera un día para pensarlo, pero su respuesta fue inmediata, se iban a casar…y en dos semanas….Se tocó la mente con disimulo tratando de asimilarlo…
-Es una suerte que lo pudimos encontrar aquí – comentó la señora Brands trayendo a George de sus cavilaciones en medio de la calle. – Teresa y yo tenemos que ir a hablar con los del buffet y Amelia ya estaba muy cansada para acompañarnos. ¿Verdad querida? – le lanzó una mirada a su hermana para que la secundara y dejaran a Amelia con su prometido.
-Si, así es….
Amelia se ruborizó sin saber qué hacer.
-Si me lo permite, puedo llevarla a su casa – añadió George educadamente entiendo la sutil insinuación que le acababan de hacer.
-Gracias George, es usted muy amable – sonrió Amelia apenada sin mirarlo.
George utilizaba el coche de los Andrew para hacer todos los trámites de las empresas, pero jamás lo utilizaba para asuntos personales ¿Y ahora que iba hacer?…No podía llevarla caminando, su casa estaba lejos y no traía casi nada de efectivo en los bolsillos…
-¿Le gustaría dar un paseo? – preguntó algo indeciso
-Me encantaría
George tragó seco…nunca había llevado a una mujer de paseo por la calle…Buen Dios, ¿qué iba hacer?
No sabía si ofrecerle o no su brazo…Entonces recordó que cuando William solía caminar con la Srta. Candy, él siempre le ofrecía su brazo y estaba seguro que ese contacto era mucho antes de que fueran novios. Basándose en eso, le ofreció su brazo con cierta incomodidad…
Amelia sonrió tímidamente mientras se apoyaba delicadamente en el brazo extendido. Era la primera vez que caminaba con un hombre que no fuera su padre del brazo. Empezó a sentir una especie de cosquillas en el estómago.
Lo miró de lado mientras caminaban…era un poco serio…si…pero había algo en él que no dejaba de llamarle la atención…era algo en sus facciones, en su manera de hablar…algo que le atraía…Tal vez era solo que lo veía como su héroe…como su caballero medieval que la había salvado del dragón de las habladurías…y no solo eso…cuando su padre le había pedido su versión de los hechos él no había mencionado nada del beso ni de que lo había atraído a sus brazos…definitivamente este hombre era especial.
-¿George, cuando podré conocer a su familia…es decir a sus padres? – preguntó Amelia inocentemente tratando de conocer al hombre con el que se iba a casar
-Bueno…soy huérfano…mis padres murieron cuando yo era muy joven – empezó diciendo George… - Considero a los Andrew como mi familia más cercana…
-Oh, siento mucho lo de sus padres…no tenía idea…- su corazón se estremeció al escuchar sus palabras…y algo dentro de ella se removió ligeramente…ella dentro de poco se convertiría en su única familia y eso por extraño que pareciera la halagó…
-¿Le gustan las flores? – preguntó George, tratando de desviar la conversación de él…y enfocarla mejor en ella, sabía que tenían que conocerse, pero lo harían poco a poco…además que él tampoco sabía nada de ella.
Qué extraño era todo.
-Sí, me encantan, en especial…me gustan los ramilletes que tienen de todo…así como esos – señaló a una niña que venía con una canasta llena de ramilletes ofreciéndole a los transeúntes.
George miró en la distancia a la niña y la reconoció, era la niña a la que siempre William compraba flores para llevarle a la señorita Candy. Cada que esta niña se cruzaba en su camino él le compraba todo el canasto.
-A Candy le encantan las flores – le decía cuando compraba todo el canasto con una sonrisa.
Se bolsiqueó el traje disimuladamente un poco con la mano que no tenía ocupada…no tenía tanto dinero como para comprarle todo el canasto a la niña pero al menos podría comprarle un ramillete…
Esto de ser novio de un momento a otro le estaba resultando demasiado nuevo, aunque cuando vio la sonrisa de Amelia cuando le entregó el ramillete supo que no sería tan difícil como pensaba….
Una cosa era segura, de algo le había servido ver madurar poco a poco la relación entre William y Candy…aunque si lo pensaba mejor…creo que William ya estaba un poco enamorado cuando abandonó el departamento que compartía con ella…
-Por favor, George – le había suplicado –…asegúrate de que Candy esté bien en todo momento… - la preocupación que sentía por dentro se había transparentado a través de sus ojos.
-Pierda cuidado…- le había asegurado
-Me preocupa dejarla sola…sobre todo ahora, que voy a Lakewood – la tristeza de su voz había sido casi palpable.
Se había alejado muchas veces de ella pero ésta era diferente porque su corazón ya no era tan suyo…
-No se preocupe….haré todo lo que esté a mi alcance para ver que la señorita Candy se encuentre bien en todo momento y le mantendré informado.
-Gracias George – había agradecido con fervor
Pero aquel agradecimiento no fue nada comparado al que recibió cuando le entregó un volante con su rostro burdamente dibujado en aquel papel, evidenciando lo desesperada que Candy estaba por encontrarlo.
-Gracias George – había dicho William mientras tomaba el volante en sus manos y sonreía con calidez…
Debía admitirlo, era la primera vez que lo veía sonreír de una forma tan cálida…aunque cuando le reveló a la señorita Candy donde podía encontrar al tío abuelo…William estuvo más agradecido que la misma Candy.
-Gracias George… - le agradeció con un fuerte apretón de manos cuando todo se hubo solucionado…
George sonrió con nostalgia y agrado mientras paseaba con su flamante prometida…que no haría por ayudar a William…si prácticamente lo había visto crecer…lo había visto llorar…lo había visto huir…y lo había visto enamorarse….lo único que le apenaba era que no lo había visto casarse…pero estaba tranquilo…había sido por una buena causa.
Ahora lo que le preocupaba era: cómo le diría que se casaba…y para variar con Amelia Brands…Buen Dios, ni él mismo sabía cómo se había metido en semejante lío…"
Continuará…
Notas de la Autora:
Y con este capítulo quiero iniciar la entrega COMPLETA de En Contra Corriente...se que les dije en el primer capitulo que esta historia estaba terminada y asi es... pero antes de publicar cada capitulo siempre hago ajustes antes de subirles y al hacer uno de esos ajustes la historia tomó un rumbo un poquito diferente no podia dejar de mostrarles un poquito más como inició la relación de George y Amelia...y fue ahí que me compliqué un poco...al encajar esta relación sin que pierda relevancia la historia original... luego de releer como cuchumil cuchicientas veces vi que estaba lista para ser publicada completamente y aqui la tienen.
"Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer esta historia y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un review, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics. ¡Gracias!
Si quieren el siguiente capitulo para el lunes, nada mas levanten sus manos por medio de un review.
Gracias por seguir creyendo en mi, y sobre todo leyéndome. Mi intención nunca ha sido faltarles al respeto dejando mis historias inconclusas, pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo por terminarlas poco a poco...
