Disclaimer: Los personajes y algunos escenarios utilizados pertenecen a Hideaki Sorachi autor de Gintama.

La imagen de portada tampoco me pertenece, es de kwonrugger. Sólo la historia es mía.

Aclaraciones/advertencias:

- Semi-au

- Los personajes pueden tener Ooc (Out Of Character = fuera del personaje)

- El fic irá "subiendo" de nivel con respecto al lenguaje subido de tono, insinuaciones y posteriormente lime-lemon 7u7, advertiré antes de todas formas.

- cursiva para los pensamientos.

~~

CAPÍTULO 10: "Palabras mudas"

*Pov's Kagura*

Estoy en casa, gracias a Dios llegué justo a tiempo para atrapar a Gin-chan sacando uno de mis chocolates, ahora está golpeado en el piso, espero que la paliza que le di le sirva para que reflexione.

Shinpachi me preguntó cómo me había ido, porque cuando llegué parecía que "algo bueno me había pasado", porque traía una sonrisa, si supieras Patsuan...

Dejé todo lo que había hablado con Mai-chan y hecho para reflexionarlo cuando fuera a dormir. No quería aturdir mi cabeza de pensamientos. Ni mostrar algún cambio que pudiera notar Gin-chan o Shinpachi, demasiado bien venía llevando mi actuación de que no pasaba nada, y así era mejor.

Estoy mirando la pared del armario, la casa está en silencio porque se supone que estamos durmiendo, bueno tal vez Gin-chan y Sadaharu lo estén... en mi caso, me era imposible, todas las imágenes de mi besando al sádico y después de los dos haciéndolo regresaban a mí. Sentí las supuestas mariposas en mi estómago... el beso del sádico me había dejado inusualmente feliz, deseando más. Su beso había sido lento, como si anhelara descubrir el sabor de mi boca, pero también intenso, lo que me provocaba querer más. Pude entrelazar mi lengua a la de él, degustando la menta y mezclándola con mi sabor a chocolate que tenía en ese momento.

Estaba segura que el sádico celeste me gustaba. Pero... todavía faltaba la peor parte. El otro sádico. Tengo dudas sobre él aún, Mai-chan dijo que estaba celoso del otro y puede tener razón, me había mostrado arisca a pelear con él pero el bastardo también tenía culpa, no tenía porqué decirme que usaba relleno para mi pecho después de que como fuera que sucedió me los tocó con su cara. Sin embargo... había demostrado que le importaba... no sé en qué sentido, pero lo hacía. Y... la verdad hemos pasado por muchas cosas juntos. Cuando nos tocaba pelear contra un enemigo hacíamos equipo por mucho que nos "odiaramos", supongo que somos más bien rivales-amigos.

El sádico 2.0 ha tenido conmigo esos momentos en los que me deja sin habla, mi falsa enfermedad fue uno crucial, se había parado frente a mi cama y dicho "ella no se va a morir", "tenemos que arreglar quién es más fuerte" y para cereza del pastel, en mi funeral dijo su estúpida frasecita rencorosa de "Si te aman, lo notarán" porque los idiotas con los que trabajo nunca se dieron cuenta de nada, ahora pienso que podría haberle contestado "Tú te diste cuenta bastardo, ¿estás admitiendo que amas a la gran Gura-sama?" "JA! El desgraciado ama a la loli" o algo así, pero tenia catorce y en ese entonces no diferenciaba o conocía los tipos de amor, ahora con dieciséis sabía que el cariño que sentía por Gin-chan o Shinpachi era un amor fraternal, casi como el de papi y el idiota de Kamui. Por Soyo-chan o Mai-chan era cariño de amigas muy cercanas, y estaba ahora el "cariño" que sentía por el sádico o... los sádicos.

Pienso en qué haré si llego a saber quién era al que vi... O si coincide con mi "ángel guardián", Mai-chan dice que avance con la relación... sé a lo que llama "avanzar" pero, ¿estaría lista para eso? me llenaba de curiosidad ahora pensar en ello. Mi sueño de hoy debía ser lo que llamaban "sueños húmedos" no veía otra posibilidad, me incomodé, ¿por qué justamente tenía un sueño así y con uno de ellos?. Demonios, todo esto pasó por querer ir a agradecerle a ese par de estúpidos, ¿en qué mierda estaba pensando cuando me escondí en su armario? Podía haber esperado sentada afuera...pero nooo, yo y mis grandes ideas.

Me comentó Gin-chan que mañana tenían que seguir a un marido el cual, su esposa presumía le era infiel, voy a ir con ellos. Ya me había recuperado y no quería quedarme sola, espero no encontrarme al sádico celeste porque no sabría cómo actuar frente a él con Gin-chan y Shinpachi, si lo insultaba o golpeaba a modo de saludo, el bastardo podía decir "Prefiero que me beses como lo hiciste ayer para saludarme" y su estúpida sonrisa ladina de ganador porque Gin-chan no podría decirle ni hacerle nada porque fui yo. De todas formas... No quiere decir que de un paso afuera y ¡PUM! lo voy a encontrar.

Ya siento sueño y mañana debemos trabajar, así que me voy quedando dormida. Recuerdo la sensación del beso del sádico, para ser mi primer beso no estuvo mal... también me enorgullecí de no mirarle el paquete y mantenerme calmada. Gracias a Díos, el beso no había pasado a mayores... aunque estábamos en el medio del parque, no debía pasar a mayores. Me toqué los labios recordando el tacto de de la boca del sádico sobre la mía y me dormí.

*Al otro día*

Estoy de mal humor, no pude dormir bien anoche por mis estúpidos sueños con esos infelices. Me desperté a mitad de la noche toda sudada, y húmeda ahí abajo. Había soñado que pasaba a "tercera base" después de un apasionado beso con uno de los sádicos, seguro fue culpa de lo que Mai-chan me contó. Lo peor era ¡que seguía sin saber a cuál de los dos era al que se lo hacía!Me enojaba también que YO, o sea, la reina de Kabukichou era la que hacía eso. ¿Por qué no ellos a mí? Ah!? Ah!? *¡Basta Kagura! ¡Deja que tus hormonas se tranquilicen!* me digo, sacudí mi cabeza para alejar esos pensamientos e intentar dormirme de nuevo. Y con mucho esfuerzo después de ir al baño a cambiarme las bragas mojadas, logré dormir un poco.

Shinpachi me despertó y lo insulté por despertarme de mi sueño de belleza. Gin-chan alegó diciendo "Ya se olvidó lo que dijo ayer sobre que era hermosa y blah blah blah", refunfuñé contestándole "Por eso estás solo maldito permanentado, porque no entiendes a las mujeres". Me levanté molesta y desayuné, después al propósito para hacerlos rabiar al par de idiotas, me vestí y peine a velocidad tortuga y además saqué uno de los chocolates para restregárselo a Gin-chan MUAJAJAJÁ ¡tomá ricitos idiota!.

Ahora vamos caminando al lugar donde trabaja el hombre para comenzar a seguirlo. Gin-chan está chantajeándome para que le comparta de mi chocolate.

—Oye Kagura, si te comes todo el chocolate te saldrán granos y quedarás horrible. —dice intentando parecer desinteresado. Se le ve la baba.

—Mmmm pero es que está TAAAAAN rico Gin-chan, ni modo, le pediré a Anego alguna crema si me salen granos. —respondo inocentemente enfatizando el "tan". Gin-chan muestra una cara inexpresiva, pero sé que está ideando una forma para engañarme y quitarme el chocolate.

Estuvimos unos minutos en silencio, pero Gin-chan no despegó sus ojos de mi chocolate, lo iba comiendo lentamente para hacerlo sufrir más. Pero se hartó de eso.

—KAGURAAAAA POR FAVOR! DAME CHOCOLATE! RECUERDA QUE SOY TU TUTOR MOCOSA! ¡Tienes que compartir! ¡Yo no te crié así! —dice regañándome, se cree que me voy a dejar chantajear.

—Mira, maldito permanentado, nos tienes de esclavos a Shinpachi y a mí. Eres un adulto, compórtate como tal. —le respondo seria—. Ahora... veamos —digo pensando y sonrío sádica—. Sí me ruegas y dices que soy la reina de Kabukichou tal vez te comparta.

Gin-chan me mira rendido. Pobre, parece un niño.

—DALEEEEE KAGURA, DAME UN POCO MALDITA MOCOSA SÁDICA!

—Di las palabras mágicas Gin-chan. —le muestro el chocolate a centímetros de su cara.

—Por... por fa... por favor, dame chocolate —musita en voz baja.

—Mmmm cerca... no escuché bien ¿qué querías decir? —enarco mis cejas sonriendo malévola.

—Reina de Kabukichou ¿puede darme un poco de su chocolate? Por favor. —pide.

Así es como deberían tratarme imbéciles. Sonrío complacida y parto el chocolate.

—Toma maldito permanentado. —le digo a Gin-chan dándole el dulce. Me lo saca de las manos.

Se come el chocolate sin decir nada. Frunzo mi ceño.

—Se dice gracias, maldito cerdo malagradecido. —digo enojada.

—Gracias Kagura. —murmura con la boca llena.

—Jum! Sólo te di porque me daba lástima la cara de idiota que ponías. —respondo mirando a otro lado.

Después de eso nos la pasamos esperando afuera de la empresa al hombre hasta el horario del almuerzo. Ahí salió y comenzamos a seguirlo sigilosamente, el tipo se encontró con una mujer bastante más joven que él.

—Ey Patsuan —habló Gin-chan mirando a la chica—. Si esa señorita abre las piernas para un viejo como ese, debería abrirlas para mí ¿no?

Patsuan le respondió sin dudar.

—Gin-san, el señor tiene dinero y tú no, no creo que esa señorita estuviera interesada en ti.

—Tal vez al viejo no tiene disfunción eréctil como tú Gin-chan, capaz que a la chica le gusta cojer... —comencé a decir pero no me dejaron terminar. El permanentado me interrumpió.

—Kagura ¡¿qué es esa manera de hablar niña?! —me reta Gin-chan poniéndose una mano en la boca simulando estar sorprendido.

—¿Qué tiene de malo? Tengo dieciséis, Shinpachi a mi edad traficaba revistas porno y no sé si recuerdas a Eromes... —digo con cara sin expresión.

Shinpachi se puso colorado de la vergüenza.

—Ay Kagura-chan no digas eso...

—Kagura tú eres una niña pura e inocente y no debes hablar así, ¿qué va a decir tu calvo padre? —dice Gin-chan nervioso.

—Gin-chan no seas idiota, papi no puede decir nada, él no está aquí. Aparte... No voy a ser "pura e inocente" para siempre, algún día... también coj...

—CÁLLATE KAGURA POR FAVOR! ¡¿POR QUÉ DICES ESO?! ¿¡ACASO TE GUSTA ALGÚN CHICO?! ¡¿NO ME DIGAS QUE TIENES NOVIO?! ¿¡QUÉ ES AHORA?! ¿¡UN GOBLIN, UN SHINIGAMI, UN NINJA?! —grita dolido tapándose la cara. Ruedo los ojos.

—Gin-chan no seas exagerado, muchas chicas de mi edad ya lo han hecho. Que tú ni Patsuan tengan sexo nunca quiere decir que a mí me va a pasar igual... —les digo arqueando una ceja. A los lentes se les quiebra Shinpachi y Gin-chan quedó blanco. Idiotas. Si supieran lo que vi... y lo que hice ayer...

Gin-chan estuvo a punto de decir algo pero las gafas lo detuvieron.

—Gin-san estamos llamando mucho la atención y el señor nos va a descubrir, después en casa hablaremos contigo Kagura-chan... —dicen los lentes acomodándose la persona.

—Tsk tienes razón Patchie, aparte, por este trabajo nos pagarán bien salga el viejo siendo infiel o... fiel. ¿Tienes la cámara Patsuan? —Gin-chan chasqueó su lengua y un poco molesto todavía.

Nos pasamos todo el día siguiendo al viejo ese, Shinpachi le sacaba fotos a la pareja tomados de las manos, al viejo tocándole el trasero a la chica, Gin-chan hacía comentarios irreverentes sobre la chica y yo tenía hambre, sueño y estaba aburrida. Me molestaba la situación, maldito viejo, si no quieres más a tu esposa, separate de ella. La señora parecía cuando fue muy triste, ella no quería creer que su esposo le era infiel pero... Ahí estaba el infeliz.

Ahora íbamos caminando por la zona donde estaban los moteles, la pareja iba muy acaramelada más adelante. En una la chica le sonreía al viejo juguetona y se metieron a un callejón. Gin-chan y Shinpachi les sangraba la nariz *Hombres* pensé. Nos fuimos a asomar para ver que hacían y vi como la pareja se besaba apasionadamente, me puse nerviosa, ni en las novelas había visto algo así... *¿Qué se sentiría que te besen así?* sin querer dirigí mis pensamientos años sádicos... Y recordé lo que dijo Mai-chan "Seguro el Oficial Okita rojo sería más salvaje" mi cara instantáneamente se puso colorada.

Vi como el hombre iba bajando a besarle el cuello a la chica, a ella parece gustarle porque tiene sus párpados cerrados... Shinpachi saca algunas fotos pero parece que se le va salir el alma, más virgen de lo que ya es queda actuando de esa forma. Yo quería evitar imaginarme la situación conmigo de protagonista y al otro bastardo, ¿Por qué justamente pensaba en él?.

Y entonces la chica dirigió su mano al pantalón del hombre. Pero, ahí terminó mi visión, Gin-chan me tapó la cara.

—Contenido no apto para menores de edad Kagura. Como tu padre de la tierra no puedo permitir que sigas viendo. Me daría algo si después sales con que quieres hacer lo que pienso que va a hacer la señorita. —dice Gin-chan serio.

Me intento quitar sus manos de los ojos.

—Gin-chan, quita tus manos. No es para tanto sólo le tocó el pen...

—Kaguraaaaa! Deja de decir esas cosas por Dios! —Gin-chan levanta un poco su voz.

—¡Pero si nuestro anime es un noventa por ciento de chistes sobre penes y pelotas! ¡No sería nada nuevo! —le respondo subiendo mi tono.

—¡Eso es distinto! ¡Tú la arruinaste diciendo hoy que algún día vas a tener sexo! ¿¡Qué clase de heroína dice eso?! —me regaña Gin-chan.

—¡¿Y qué problema hay con eso?! —le grito molesta.

—Kagura-chan, Gin-chan ¡¿pueden callarse?! —intervienen los anteojos.

—Tú no te metas virgen! —le respondemos al unísono Gin-chan y yo.

—¿¡Pueden dejar de decirme virgen!? —grita Shinpachi.

Sentimos ruidos raros, la pareja paró para mirar en nuestra dirección, el hombre estaba colorado y se tapaba la entrepierna, la chica se rió y lo agarró de la mano. Nosotros nos escondimos detrás de unos tachos de basura y vimos pasar la pareja. Después de unos segundos salimos también de nuestro escondite Gin-chan salió siguiéndolos, seguido de Shinpachi y yo al último.

Vimos al par entrar en uno de los moteles. Fuimos hasta allí y observamos que el lugar se llamaba "Love and SM", Gin-chan se rió.

—Oi Shinpachi ¿Crees que el viejo sea masoquista? —le pregunta.

—Mmm —Patsuan se acomoda los lentes—. Ella no tiene cara de ser masoquista, así que sí. —concuerdan los dos.

—Vamos a averiguar si van ahí seguido. —propone Gin-chan sonriendo. Maldito permanente pervertido.

—Yo también voy. —digo siguiéndolos.

—Claro que no, eres menor y ya eres demasiado sádica, seguro saldrías con ideas raras. —asevera Gin-chan.

—Tsk. —chasqueo la lengua frustrada.

—Kagura-chan tú vigila por si ves algo raro. —agrega Shinpachi.

—... hagan lo que quieran. Ojalá los aten. —les sonrío falsamente.

—Kagura, a mí no me van a atar, soy sádico, pero Patsuan... ya le viste la cara.

—¿Pueden dejar de opinar sobre mí frente de mí? —interfiere Shinpachi.

—Ya, ya, entremos Shinpachi, y tú Kagura no hagas nada fuera de tu personaje ¿correcto? —me señala Gin-chan.

Pongo mis ojos en blanco.

—Sí, sí, esperaré aquí.

Los idiotas entraron. Me quedé apoyada afuera, con mi parasol tapándome. No quería pensar en nada. Pero... mucho me había pasado para que no lo hiciera, rebobiné el beso de ayer con el sádico, inconscientemente lleve mi mano a mis labios. Se había sentido bien, no fue como el show que había visto de la pareja que seguíamos porque esos parecían comerse el uno al otro pero el sádico sabía besar bien, me había hecho desear más.

No me di cuenta que me quedé mirando a la nada con la mano sobre mi boca hasta que alguien me interrumpió.

—China, ¿Qué haces aquí? ¿Estás buscando alguien con quien entrar? —dijo una voz, me despavilé, era el sádico ojiceleste sonriendo, me agarró desprevenida y me sonrojé. Estaba peligrosamente cerca de mi rostro.

—Ehh, ¿qué dijiste sádico? No escuché. —Y era cierto, no había oído bien lo que dijo.

—Te pregunté que si buscabas entrar con alguien allí china. —dice con su sonrisa ladina.

—Ahh, no, Gin-chan y Shinpachi entraron, los estoy esperando. —respondo.

—No sabía que eran de ese tipo. Vaya. —dice pensativo.

—¿De qué estás hablando? —pregunto extrañada.

—No, de nada. Pero dime china... ¿te gustaría ir a uno de estos lugares conmigo? —pregunta sonriendo pervertido.

—Eres un pervertido! ¿no tienes trabajo que hacer? Soy menor idiota! —le digo, mis mejillas empiezan a calentarse. No recuerdes, no recuerdes lo de ayer ni anteayer Kagura, me digo internamente.

—No te acordaste de eso ayer cuando me besaste. —me sonríe altanero. Malditooo. Me sonrojo.

—Ya te dije que fue mi agradecimiento por todo lo del secuestro y del hospital. —respondo mirando a otro lado. Quiero evitar cruzar sus celestes ojos.

—Pero después no me golpeaste cuando te besé de nuevo. Dime algo, si te beso ahora ¿me corresponderías o no? —pregunta sonriendo de lado arqueando las cejas.

—¿Por qué no vuelves a tu trabajo? Toshi se enojará. —pregunto esquivando la pregunta. Porque creo que sí, le correspondería.

—Así que esquivas mi pregunta eh? Está bien, por hoy te dejaré china, piensa bien en lo que haces... —dice rozando sus dedos por mi mejilla, me erizo. Él sonríe—. Adiós china.

—Adiós sádico pervertido. —lo saludo apenas.

El sádico se fue dejándome sola, me sentí nerviosa con lo último que dijo, ¿qué habría querido decir con "piensa en lo que haces"? acaso no le gustó que no aceptara besarlo? no, eso lo dijo en broma... sabe que Gin-chan y Shinpachi podrían salir en cualquier momento, y lo hizo para desafiarme... menos mal que no había insistido porque tal vez... de nuevo nos hubiéramos besado. No era el momento... aunque había aceptado ayer que me gustaba, todavía había cierta tarea que cumplir, Dios ¿en qué momento había cambiado tanto mi situación?. Todo se había revuelto con la llegada de él, ahora al parecer tenía uno o dos chicos interesados en mí, había intercambiado saliva con uno, otro era un imbecil que según Mai-chan estaba celoso, y si lo estaba a parte de ser porque lo dejé un poco olvidado... debía ser porque sentía algo por mi ¿cierto?, lo veía un poco difícil a eso... pero de todas formas, debería comprobarlo... después de todo, uno de ellos se había pajeado pensando en mi... tragué profundo recordando la escena, después de eso, había tenido sueños raros.

Maldecía profundamente el haber estado ahí, culpa mía era el soñar ahora que hacía sexo oral y... con el miembro que había visto. Mis hormonas se alborotaban, sabían lo que mi subconsciente sentía y yo no admitía. Recordé el beso apasionado que se daba la pareja, ¿llegaría yo a estar en esa situación? ¿el estar a punto de tener tener sexo en un callejón culpa de las hormonas o la calentura? ¿sería capaz de hacerle una mamada a uno de los sádicos si me dejaba llevar en algún lugar así? ¡KAGURA! ¡¿TE ESTÁS ESCUCHANDO PENSAR?! sacudí mi cabeza, esto me pasa porque me dejan sola y pienso en puras cosas pecaminosas... creo que mi sexualidad se había despertado del todo.

No me había dado cuenta que de nuevo, no estaba sola. Todavía tenía mis dedos sobre mi labio inferior, los saqué. El sádico 2.0 me miraba, estaba a un par de metros de mí, su mirada era una mezcla entre enojo y creo que tristeza... vaya a saber Dios qué le pasaba. Le saqué la lengua y cambio su semblante al típico sádico, se acerca a mí.

—¿Estás esperando a tu masoquista china? —dice mirando el cartel del lugar y luego a mí.

—Sí, me hace falta una mascota, tal vez un chihuahua. ¿Querés ser tú estúpido chihuahua? —le digo altanera sin pensar.

—Ahora me tienes en cuenta, estúpida china marimacho ¿por qué no buscas al otro bastardo para que sea tu mascota?Seguro aceptaría encantado. —dice en un tono que denota molestia. Vaya, parece que Mai-chan tiene algo de razón.

Sonrío y me miro las uñas con expresión de desinterés.

—Porque te apareciste tú, pero puedo buscarlo, debe estar cerca de aquí. —respondo neutra—. Al parecer siempre lo encuentro...

Él frunce el ceño.

—Si ¿no? al parecer SIEMPRE se encuentran, ya escuché de su boca que ayer le "diste las gracias" por todo lo que hizopor ti. —pronuncia en tono venenoso, me pongo nerviosa, espero que no le haya contado mi forma de "agradecimiento".

—Ah sí, le di las gracias, porque a parte él no es un imbécil como tú. —respondo cortante.

—Así que es cierto... —murmura para sí mismo y me preguntó a qué se refiere.

—¿Qué es cierto? —pregunto.

—Que eres una idiota.

—Y tú un estúpido.

—Horrible.

—Bastardo.

—Marimacho.

—Cara de niña. —digo furiosa, el bastardo y yo nos lanzamos balas con la mirada, no me había dado cuenta que elimbécil está demasiado cerca de mí.

—China cerda. Sabes algo... estúpida? —dice sonriendo sádicamente. Frunzo el ceño molesta, ruedo los ojos, antes de responderle bruscamente, este bastardo me saca de quicio, ¿y se supone que debo besarlo?, su acercamiento me pone los pelos de punta, maldita Mai-chan pienso.

—¿Que cosa maldito sádico 2.0? —logro pronunciar mirándolo directamente, él desgraciado tiene una de esas sonrisas que podrían matarte. Mis entrañas se revuelven.

—Yo también estuve contigo en el hospital y ayude en tu rescate. Te lo recuerdo porque tu atolondrada cabeza parece no recordarlo. —dice molesto y dándome un golpe en la cabeza con sus dedos. Me molesto y me corro a un costado, quedo en la entrada a otro callejón. No sé a donde quiere llegar con esto, pero siento una mezcla de enojo y nervios.

—¿Y qué con eso? Si lo recuerdo estúpido sádico. —digo enfrentándolo. Estamos a centímetros, soy casi de su altura pero él mira levemente hacia abajo, sonríe. Maldito bastardo.

—Voy a cobrarme yo mismo la recompensa que le diste al otro imbécil.

No me dio tiempo a contestarle. El bastardo en un pestañear tomó mis labios entre los suyos violentamente.

Intento separarme poniendo una mano en su pecho, pero él toma mi muñeca y la que sostiene mi sombrilla con una sola mano, llevándolas arriba contra la pared del callejón. La otra la tiene en mi cuello, me niego a responderle el beso, pero... mis ojos se cerraron inconscientemente, y... de a poco... muevo mis labios, me dejo llevar por su beso, todo en mi mente queda en blanco, siento que mi corazón va a estallar, me besa salvajemente, odio que mi amiga tenga razón, él suelta mis manos lentamente y yo las coloco en su cuello, tomando su cabello para intensificar el intercambio de saliva. El sádico con la mano que quedó libre me toma de la cintura posesivamente. No siento nada a mi alrededor, sólo somos nosotros dos. El me muerde el labio inferior y yo abro mi boca en queja, a lo que él introduce su lengua. El beso se profundiza más, entrelazo mi lengua a la de él, su sabor es... único, no sé si sabe a menta, a chocolate, o a qué.

Recorre cada milímetro de mi boca, y yo de la suya. El bastardo nunca ralentiza su ritmo, siento que si alguien nos viera, diría que somos una pareja de adolescentes calenturientos. Él bastardo recorre mi espalda lentamente y su toque me eriza la piel. Yo acaricio y tiro de su cabello, es suave y entrelazo mis dedos en él. Empiezo a sentir la falta de oxigeno, y siento que él también porque sus labios se mueven más lentos, parece no querer soltarme. Y me sorprendo a mí misma pensando que... tampoco quiero que lo haga. Él me besó sin preguntar, y ahora... no quiero despegarme de sus labios y pensar que desearé más.

Pero, por otro lado, me molesta esto. Se supone que yo debía besarlo, no él a mí, y estoy odiando al otro sádico, seguro le dijo sobre lo del beso de ayer. Esto me hace pensar... ¿por qué se molestó tanto? Me dice marimacho, horrible, estúpida ¿y luego me besa? No hay correlación en sus palabras. Maldito sádico orgulloso, lo maldigo, lo maldigo mientras seguimos luchando por quién aguanta más antes de separarse del otro. Él me tiene agarrada con fuerza y yo no suelto su cabello, una de mis manos baja a su espalda. Aún por encima de su chaqueta se notan sus músculos. Maldito.

Sin embargo, sus acciones y palabras me molestan de más, me había dejado sin aliento, el chihuahua me besó de tal forma que perdí la noción del tiempo y de lo que me rodeaba. Pero aquí se terminó.

Le mordí fuerte el labio inferior y él me soltó.

—¿Qué te pasa sádica de mierda? —dice escupiendo sangre.

Lo golpeo. Es un idiota.

—¡¿Qué te pasa a ti imbécil?! —le grito. Siento mi boca hinchada a causa del beso—. ¡¿Por qué me besas sin mi permiso?!

—¡Sólo te besé porque al otro bastardo lo besaste para agradecerle, yo también ayudé a rescatarte, y fui al hospital con el otro infeliz! ¡Me lo merecía maldita desagradecida! —grita, todavía se sostiene el labio. Sonrío soberbia pero estoy enojada.

—¿¡Por qué no admites que estás celoso?! ¡¿O es que acaso tienes fantasías conmigo bastardo?! —respondo gritándole, tal vez así sepa algo sobre el que estuvo cuando fui.

—¿¡Yo, celoso?! ¡Tal vez sí he tenido fantasías pero con tus tetas, no contigo estúpida china! —responde, vaya, me enfurece pensar que fue él. El pene que vi... fue de él... o por Dios... me sonrojo. No puede ser. Lo siguiente que digo fue por impulso y porque mi recuerdos y pensamientos se enredan.

—ENTONCES FUISTE TÚ, MALDITO PERVERTIDO! TU FUISTE AL QUE VI!—lo acuso.

—¿¡DE QUÉ HABLAS?! —pregunta enojado.

—Sabes, maldito imbécil... Él otro día, más bien anteayer, fui a la cucha que llaman cuartel, fui para agradecerles a los dos, ¡SÍ A LOS DOS! Quería asustarlos y... Me escondí en tu asqueroso closet a esperar a alguno de ustedes dos! A los minutos, llegó uno, no sabía cuál era porque no traía su chaqueta y nunca miró a su alrededor, y no me dio tiempo de salir porque el pervertido se tiró en el futón y... y... —maldición, esto no debería estarlo contando, menos si creo que es él. Miro a otro lado para no guiar mis ojos a su pantalón—. Y SE PUSO A TOCARSE EL AMIGO DE ABAJO DICIENDO "CHINA" ¡AHORA SÉ QUE ERAS TÚ! —termino diciéndole furiosa. Tiene que aceptar lo que hizo y lo que siente.

El tiene su ceño fruncido pero su semblante muestra extrañeza, seguro debe estar recordando lo que hizo ese día, maldito idiota pervertido.

—Sí fui yo. ¿Qué te parece? ¿te gustó que te dedicara mi paja? ¿Viste el tamaño de mi Sadomaru? —pregunta sonriendo orgulloso. Aprieto mis puños. Quiero matarlo.

Pero la puerta del motel se abre y sale Gin-chan y Shinpachi. Nos miran raro.

—¿Qué sucede? No comiencen a pelear aquí. —dice Gin-chan.

—Hola Danna, no sucede nada, ya me voy pero le recomiendo que no deje a la china sola afuera de un motel, algún pervertido podría pensar mal y querer entrar con ella. Adiós. —dice el sádico, quiero patearlo. Me dejó con los insultos en la punta de la lengua.

—Está bien Souichiro-kun, adiós. —responde Gin-chan.

—Adiós Okita-san rojo. —saluda Shinpachi.

El sádico se retiró de ahí por donde había venido, estoy frustrada, enojada porque quería insultarlo pero si lo hacía Gin-chan y Shinpachi se enterarían. Ellos después de que se fue el sádico quisieron preguntar qué había pasado pero obvio mentí. Les dije que vino a molestarme y burlarse por verme fuera del motel. No preguntaron más y de ahí nos regresamos a la Yorozuya, Gin-chan dijo que al parecer hacía como dos meses que el hombre iba con esa chica a ese lugar. Y que efectivamente él era masoquista. Reí junto a él.

Lo que quedó del día la pasé rebobinando el beso con el sádico, maldito infeliz, lo odiaba por besarme de esa forma pero también porque al igual que el otro imbécil me dejó deseando más. Sus labios se sintieron suaves pero a la vez posesivos, había sido un beso bastante apasionado... Pero todavía tenía dudas sobre qué mierda sentía el sádico 2.0.

Bueno, por un lado me ahorré mi actuación de hacerme la que me caía para besarlo, por otro lado... creo que... inevitablemente siento cosas por el imbécil. Deberé hablar con Mai-chan, porque me es difícil procesar todo, uno me besó tiernamente y no dudaba en insinuarse o decir lo que sentía, pero el otro me besó apasionadamente y me dejó la mente en blanco, sin embargo se jactaba de que lo había hecho por que "se lo merecía", y era un maldito orgulloso. Si dijera las cosas como el macho que dice ser, todo sería más fácil.

Espero pronto juntarme con Mai-chan y que ella haya conseguido la información de las gardenias.

*Pov's Sougo rojo*

No puedo creer lo que hice, besé a la china.

La había observado desde un punto donde ninguno podía verme, con el otro bastardo, este le acarició una mejilla y vi que después de que este idiota se fue ella puso los dedos sobre sus labios. Pensé en lo que dijo el desgraciado anoche, seguro él le había dicho algo sobre el beso y sobre porqué estaba ahí, afuera de un motel para sádicos y masoquistas. El horrible pensamiento de ¿Acaso su relación había alcanzado ese punto de que irían a un motel? se incrustó y sentí una punzada en mi pecho, los dichosos celos hacían acto de presencia.

Ella se había quedado en blanco ¿tanto le había gustado besarse con ese imbécil o lo que le decía él? Mi sangre hirvió, debió sentir mi punzante mirada sobre ella porque me miró. Me sacó la lengua y cambié mi expresión a la imperturbable y sádica de siempre. Decidí que era momento de cobrar la recompensa que le había dado al otro. Ella no sabía que yo era su "ángel guardián", y aunque no lo fuera, de todas formas había dado mi intento de apoyo en el hospital y en el rescate. Me lo merecía ¿no?.

Me había aproximado a ella con sonrisa maquiavélica y la molesté diciéndole que sí esperaba a alguien, ella sonrió altanera y respondió que si no quería ser yo su mascota. Los celos que intentaba dominar no me dejaban y por eso le dije que por qué no buscaba al otro imbécil, ella para mí sorpresa y disgusto respondió que yo había aparecido pero podía buscar al otro sádico porque siempre se lo encontraba ¿hacía falta que me lo recordarás? El bastardo presume a diario de eso pensé.

No medité mucho mis palabras y le solté impulsivo celoso querrás decir —me dice mi voz interna— que parecía que sí, que siempre se lo encontraba y que había Sougo me había contado sobre el agradecimiento por parte de ella. Ella respondió un simple "ah sí, le di las gracias porque él no es un imbécil como tú", murmuré para mí que era cierto y otra punzada sintió mi orgullo y corazón. Me di cuenta que estaba muy cerca de su rostro, de sus hermosos ojos azulados.

La insulté envenenado de celos, y ella respondió a cada insulto. No dejamos de intimidarnos con la mirada, veía sus labios rosas cada vez que repasaba su cara. Me convencí de cobrarme yo mismo el beso que le dio al otro maldito suertudo. Le recordé que yo también había estado en lo todo lo sucedido y ella sádica como es respondió un "¿Y qué con eso? Sí lo recuerdo".

No pensé en mis palabras, sólo en lo que haría, respondí lo primero que pasó por mi mente. "Voy a cobrarme yo mismo la recompensa que le diste al otro imbécil".

Y la besé. Tomé sus labios posesivamente, los ansiaba. Antes de que ella reaccionará del todo tome sus manos y las apoyé en la pared del callejón, agradecía el que ella se hubiera corrido para evitar mi cercanía pero no le valió de nada. Me gustaría apoyarla más a la pared, la otra mano la tengo en su cuello aferrándola a mí, me dedico a conocer la forma y el sabor de su boca. Ella empieza a rendirse y a seguir mi ritmo violento, y no siento tensión por liberarse por lo que voy soltando sus manos. Siento sus dedos en mi cabello, tirando de él para profundizar más el beso, no puedo creer que ella me esté correspondiendo, llevo la mano a su cintura y la pego más a mí posesivamente, muerdo su labio inferior tenuemente y al abrir su cavidad para quejarse, introducí mi lengua a ella.

El beso se vuelve más intenso, la china entrelaza su lengua a la mía en una guerra que no quiero perder. Recorro cada milímetro de su boca ferozmente, ella también lo hace igual. Parece que lo hubiéramos deseado hacer desde hace mucho... lamentablemente me estoy quedando sin aire, no quiero dejar sus dulces, suaves pero a la vez traviesos labios. Paso mis manos por su espalda y cintura, delineando casa curva de ella por encima de su ropa, la beso más lento pero sin dejar de ser posesivo con ella. Me niego a soltarla.

Pero... algo debe haber cruzado su mente. Porque me muerde sacándome sangre del labio. Maldita sádica, no puedo creer que haya cortado el beso así. Me enojo porque mi labio me duele.

Le pregunté casi gritando que qué carajos le pasaba y después de darme un golpe que por suerte no fue tan fuerte, pregunto de igual forma qué me sucedía a mí y que no la besara sin su permiso. Me dolió eso, porque no quería separar mi boca de la de ella. Sabía tan bien, adictiva.

Le respondí reclamándole que sólo lo había hecho porque si besó al otro imbécil para agradecerle, yo también me lo merecía. Estaba dolido y celoso, ella me preguntó justo eso. Que si tenía celos, o que... si fantaseaba con ella, no admití los celos, pero cometí el error de decirle que tal vez sí había fantaseado con sus senos... era en parte cierto. Pero lo siguiente que dijo me descolocó.

Ella me acusó de que era yo, que a mí era al que había visto *¿qué había hecho yo? No podía ser que supiera lo del hospital...* era algo distinto por las palabras que había dicho. Le pregunté furioso de qué hablaba.

Y lo que contó me dejó mudo. Ella había ido al Shinsengumi para agradecernos a los dos Sougo, Hijikata-san la había dejado pasar a mí habitación y ella se había escondido, y vio que el Sougo que entró, se masturbó pensando en ella. No puedo creerlo. Era a mí al que había visto? No podía ser.

No reflexioné mucho lo que dije después, le pregunté sonriendo sádicamente que sí, que había sido yo, que si no le alegraba que me hubiera pajeado pensando en ella, que qué opinaba del tamaño de mi Sadomaru.

Ella se veía furiosa pero no pudo contestar porque Danna y el cuatro ojos salieron del motel.

No dije mucho, sólo que no dejara a la china afuera de un motel sola, alguien podría insinuarle algo... bueno yo podría ser uno.

Me despedí y salí de allí, tenía que preguntarle a Hijikata-san, porque yo ese día que fue la china...

Llegué después del otro Sougo.

Terminé mi ronda rápido ese día para ir y encontrar a Hijikata-san solo y que pudiera preguntar sin ojos curiosos.

Llegué y como tenía planeado no habían llegado los demás. Me dirigí a la sala donde estaba el bastardo de Hijikata. No había dejado de pensar en eso después de que me lo dijo la china. Estaba con unos papeles y en cuanto toque me miró extrañado. Ja, si, nunca llego temprano, siempre me quedo paveando por ahí. Me deja pasar con un asentimiento.

—Que raro verte aquí tan temprano.

—Ah sí, terminé temprano aunque te cueste creerlo Hijibaka-san. —respondo neutral.

—¿Algo relevante que reportar? —pregunta mirándome.

—No pero quiero preguntarte algo. —respondo, aunque no cambio mi expresión de afuera, siento un poco de nervios por la respuesta que puedo recibir.

—Pregunta que tengo que terminar el papeleo.

—Hijikata-san... la china vino hace un par de días?

—La chica Yorozuya? Sí, vino aquí porque quería darles las gracias dijo. Pensé que se había ido porque se aburrió de esperarlos. Sougo celeste se reportó después de ir a su habitación porque dijo que se había ensuciado su pañuelo. —cuenta.

—Ahh ya veo.

—¿Por qué preguntas?

—Ehhh, hoy me la encontré y dijo que había venido... voy a preguntarle a Sougo. Era eso nomás Hijibaka-san.

Maldito hijo de puta.

Era el bastardo celeste al que la china vio.

Pero iba a preguntarle. Tenía que terminar de atar cabos.

Esa noche tuve la oportunidad cuando estábamos acomodando la ropa para el otro día.

—Oye bastardo, tengo una pregunta. ¿Qué hiciste el miércoles pasado cuando te regresaste temprano aquí? —le pregunto de una.

—Haber... qué hice... ya recuerdo. —dice haciéndose el pensativo—. ¿Enserio lo quieres saber?

—Sí, necesito saberlo para comprobar algo. —respondo seco.

—Bueno pues, me masturbé. Eso hice ¿por qué? —relata. Quiero lanzarme a matarlo.

—Porque me encontré hoy a la china y me dijo que había venido el miércoles aquí a darnos las gracias y se escondió para asustarnos pero uno de nosotros llegó y eras tú y se masturbó. Dime ¿en quién pensabas cuando lo hacías? —pregunto haciéndome el interesado.

—Já! Lo hice pensando en la china. En quién más? Me vas a decir que tú no lo has hecho? —responde sádicamente—. O sea que... la china me vio el Sadomaru? Wow. ¿Y no sabe que fui yo?

—Maldito bastardo, no, no sabe que fuiste tú, piensa que fui yo. —le contesto tosco, quiero acuchillarlo. Como es que no reacciona ¿no se da cuenta el imbécil?

—Jaja, ¿por qué piensa eso? No me digas que le hiciste algo... —pregunta divertido.

—No te incumbe. —respondo. Termino rápido de acomodar la ropa. Voy a dormir. Necesito pensar.

Estoy acostado, pienso en el beso que le di hoy a la china. La maldita sabía dar lucha, me poseyó la boca tanto como yo a ella. Quería volver a besarla así, besar sus mejillas, su cuello delicado, peinar su sedoso cabello. Pero... lo veía difícil. Ella era orgullosa y yo también. No me era fácil aceptar lo que sentía por ella. Podía hacerlo para mí mismo, sé que la quiero más de lo que podría admitir. Pero otra cosa era decírselo de frente. No quería ser humillado. Ella había respondido a mí beso pero no sabía si fue porque yo le gustaba o lo hizo pensando en el otro Sougo.

Decía decírselo.

Me dormí pensando en ella, en sus labios, su sonrisa, su cabello. Me había transformado la vida.

Continuará...

# NOTAS:

- El capítulo cuenta con 6716 palabras en total.

¿Qué hará Sougo rojo ahora? ¿Seguirá de orgulloso o le dirá lo que siente a Kagura? ¿Kagura sabrá diferenciar qué siente por cada uno de los sádicos? ¿Avanzará la relación con alguno? ¿Se viene el lemon? 7u7

MUCHAS GRACIAS POR LEER, POR SEGUIR LA HISTORIA Y SUS COMENTARIOS!! Son unos soles

Nos leemos.

25/03/19 - Re-subido Fanfiction

Flopy.