Disclaimer: No me pertenecen ni los personajes, ni los lugares, ni ciertas partes de la trama. El saldo de mi cuenta bancaria sigue siendo igual de miserable después de publicar y no creo que mi imagen se revalorice con esto.

TILL DEATH DO US PART

Previously, en Till Death Do Us Part: El curso se acaba y nuestros protagonistas están hartos de tanto estudiar, pero hacerlo en compañía se les hace más llevadero. Excepto quizás a Sirius, que sigue insoportable especialmente con Mary y Marlenne. Lily empieza a tener sus dudas respecto a James. Los chicos tienen un encontronazo con los Slytherin, pero la oprtuna aparición de Slughorn con Lily hace que la sangre no llegue al río.

10. Sumertime Girl

Soundtrack: My girl- The Temptations / I'm a loser- The Beatles

Una vez acabado el último examen, Lily no sabía si estaba más contenta por la perspectiva de las vacaciones en casa o por el hecho de no tener que tocar ningún libro en un mucho tiempo. No quiso pensar en si le había ido bien o mal hasta que no le diesen las notas (aunque era difícil huir de Mary cuando quería comparar las respuestas); lo único a lo que quiso dedicarse los días antes de coger el Expreso de vuelta a casa fue a comer golosinas, vaguear con sus amigas y ponerse al día de los nuevos cotilleos.

Relajarse y pasar unos días de despreocupación anestésica hicieron maravillas con el mal humor y el estrés acumulados en la recta final de estudio; era maravilloso pasarse la tarde entera dejándose acariciar por el calor del principio del verano a la orilla del lago, siendo su mayor preocupación qué habría para cenar.

También hubo tiempo para una fiesta clandestina de fin de curso y para que "alguien" inundara y llenase de pirañas la mazmorra que llevaba a la Sala Común de Slytherin. Aunque no se pudo demostrar nada, la profesora McGonagall decidió que la broma tenía la firma inequívoca de los Merodeadores y para curarse en salud les castigó una semana entera. Sirius más tarde diría que hubiese aceptado de buena gana un mes de castigo si pudiese ver de nuevo a Mulciber corriendo con las manos por dentro del pantalón después de caerse en el improvisado estanque.

Antes de darse cuenta, Lily ya tenía todas sus cosas empaquetadas, las notas de los exámenes firmadas y estaba en el tren con destino a King's Cross. Otro año más, o menos, según se mirase.

Mientras hacía una ronda de vigilancia con Remus por el pasillo, se acordaba de su primer viaje en el Expreso, con Severus. El mismo día que había conocido a Sirius y a James, que de aquella eran dos críos insoportables.

- Bueno, siguen siendo insoportables- dijo riéndose, mientras le explicaba a Remus la historia de su pelea el primer día en Hogwarts- Sólo que un poco más altos.

- La versión que me contaron a mí era un poco distinta- Remus negó con la cabeza, riéndose también- Tú eras mucho mas repelente en su versión.

- Ya me lo suponía- contestó la chica mientras Remus abría la puerta de su compartimento- Cada uno recuerda las cosas como le da la gana.

Dentro estaban Peter y James leyendo una revista y Sirius discutiendo a gritos con Marlenne, de lado a lado del compartimento. Remus suspiró con impaciencia al oír de qué iba la discusión.

- ¿Otra vez estáis con la mierda de la moto?- preguntó el chico, cansado. James y Peter asintieron con la misma expresión.

- ¿¡La mierda de moto! ¿Perdona, Moony? ¡La mierda de moto!- exclamó Sirius enfadado, mientras Remus y Lily se sentaban a su lado- ¡Va a ser apocalíptica!

- Sí, sí… Va a volar, y a ser invisible, y a alcanzar los trescientos kilómetros por hora…- Marlenne bufó con indignación, como si las cualidades de la moto de Sirius fueran una ofensa personal- ¡Es una idea tan tonta que sólo se te podría ocurrir a ti!

- ¡Bueno! ¿Y a ti que cojones te importa?

- ¡No me importa! Pero estoy harta de escucharte fardar todo el día de lo "guay" que vas a ser con tu moto invisible- dijo despectivamente- Puedo dar mi opinión ¿no?

- ¡Pues no, joder!- exclamó Sirius tajante- ¡Porque nadie te la ha pedido! ¿Qué coño haces aquí, por cierto?

Marlenne puso cara de ofendida y cruzó los brazos.

- He venido a desearos un buen verano. A ti no, claro. Tú ojalá te estampes contra un árbol con tu puñetera moto… No va a funcionar, ya lo verás.

- Déjalo Mar- suplicó Remus con cara de estar desesperado - Por favor.

La chica suspiró y se giró en el asiento para darle la espalda a Sirius, cuadró los hombros y sonrió de forma agradable; como si perderle de vista fuese lo único que necesitaba para ser feliz.

Lily se rió. En algún momento Marlenne y Sirius habían pasado de estar enfadados por lo de Hogsmeade a estar enfadados porque Sirius era un pesado y no dejaba estudiar a los demás, luego se habían enfadado porque Ravenclaw había ganado la "Copa de las Casas" inmerecidamente porque son unos putos pelotas de mierda y por último por culpa de la moto, en proyecto, de Sirius. Por algún motivo difícilmente comprensible, la moto voladora de Sirius ofendía a Marlenne gravemente. Lily sospechaba que esa iba a ser la pauta de la relación entre esos dos, estar enfadados y supuestamente sin hablarse, a no ser que fuese a gritos, de forma continua.

- ¿Ya habéis acabado la ronda?- preguntó Peter mirando a Remus y Lily e intentando cambiar de tema- Queda poco para llegar a Londres.

Lily asintió y se levantó del asiento.

- Sí. Sólo venía a despedirme de vosotros hasta septiembre. Os echaré de menos, chicos. O no demasiado- dijo mirando de forma burlona a Sirius, que le devolvió la mueca, pero sonriendo.

- ¿Hasta septiembre?- preguntó James, serio y alerta de repente. Lily le miró con las cejas alzadas, fingiéndose sorprendida por su reacción- ¿No vas… vais a venir a la fiesta de cumpleaños?

- Yo sí pensaba ir- dijo Marlenne frunciendo el ceño- ¿Tú no vas a ir, Lily?

- No suelo ir a donde no me invitan- contestó ella con una sonrisa misteriosa y acercándose a la salida- Y ninguno de estos dos me ha invitado.

- ¿Cómo que no te he invitado?- James, confuso, se rascó la cabeza. Remus, Peter y Sirius se empezaron a reír disimuladamente- No puede ser.

Lily se apoyó en la puerta del compartimento. Iba a asestar la estocada final de su pequeño plan de venganza.

- Creo que repartiste las invitaciones en la época en la que decidiste ignorarme, James. Así que… Otro año será- dijo con indiferencia teatral.

- ¡No me jodas Lily! ¡No seas rencorosa!- protestó James mientras sus amigos se reían, ya sin disimular- ¡Está claro que estás invitada!

Ella se rió, pero no dijo nada más antes de salir del compartimento, dejando a James bastante contrariado por su respuesta a todas luces insatisfactoria.

- Eso ha sido malvado, Lily- le dijo Marlenne riéndose, y siguiéndola por el pasillo- Irás a la fiesta ¿no? No lo digo ya por Jimy; si no vas para hacer de fuerza de contención, no sé si voy a aguantar sin asesinar a Black.

Lily se rió y chasqueó la lengua.

- Claro que iré, sí. Sólo me estaba haciendo un poco la interesante. Bueno iré si sobrevivo a la boda de mi hermana- dijo poniendo cara de agobio

Su amiga le dio unos golpecitos de ánimo en el hombro. Pronto llegaron donde estaban los amigos de Marlenne.

- Entonces nos veremos dentro de poco- dijo mientras le daba un abrazo- Cuídate, y escríbeme, echaré de menos nuestras "tertulias para arreglar el mundo".

Lily asintió y prometió escribir pronto. Al llegar a su compartimento sus amigas la esperaban haciendo los últimos planes para el verano.

- Yo me tengo que volver a presentar al examen de aparición- se lamentó Violet con una mueca adorable- Sólo suspendimos Pettigrew y yo, ¡qué vergüenza!

- Te pusiste nerviosa, seguro que con menos presión lo haces genial- la reconfortó Lily. A través de la ventana se empezaban a ver las casas adosadas de los primeros suburbios de Londres.

- Además, que fue por una uña ¡Una uña! Si no las llegas a llevar pintadas ni se hubiesen dado cuenta- Sarah le dio un abrazo- ¡Ánimo, futura señora de Cartwright! ¡Piensa lo entretenida que vas a estar con todos los planes para la boda!

Violet sonrió no muy convencida, luego miró su anillo de compromiso y recuperó un poco de su buen humor instantáneamente.

- ¿Y tú Mary? ¿Ya has quedado con tu amor para veros este verano?- preguntó Sarah guiñándole un ojo.

- No es mi amor, y sí, ya hemos quedado- Mary se acomodó las gafas con un gesto brusco de la mano, sin apartar la vista de la revista que estaba leyendo- Aunque va a estar muy ocupado aprendiendo a moverse por el Departamento de Control de Catástrofes Mágicas, y lo primero es lo primero.

- Eres más seca que el Sahara- dijo Sarah riéndose.

- Pobre Max- se compadeció Lily- Va a tener trabajo en el Ministerio.

Mary asintió y levantó la mirada con gesto divertido.

- Bueno, así no tendrá tiempo de conocer a ninguna secretaria zorrona.

Las chicas se echaron a reír, aunque a Violet no se le olvidó recordarle a su amiga que cambiase el "zorrona" por "pelandusca".

- Hablando de amores… ¿Y Daniel Thorpe, Sarah?- preguntó Lily- ¿Al final qué?

- Thorpe nada de nada- murmuró Sarah frunciendo el ceño y perdiendo su sonrisa momentáneamente- Antes nos hemos visto y me ha dicho "Bueno, entonces nos vemos"… ¿Nos vemos cuando, idiota? ¡Si nos vamos tres meses de vacaciones!

- ¿Le has contestado eso?- preguntó Violet sorprendida.

- No, claro que no. Le he dicho "Vale, pasa un buen verano". Pero tenía ganas de darle un par de bofetadas, en realidad. No es que me lo estuviese tomando muy en serio, ni nada, pero nos lo pasábamos bien. O eso creía yo.

Sarah se encogió de hombros para quitarle importancia al asunto, pero las chicas se dieron cuenta de que estaba más dolida de lo que les quería hacer creer.

- Pues le tenías que haber dado las dos bofetadas, al menos así te hubieses quedado más tranquila- sugirió Mary.

- Da igual- la chica meneó la cabeza y se esforzó por volver sonreír- He decidido que el año que viene no va a haber chicos en mi vida. Tengo que centrarme en el Quidditch para conseguir una oferta de algún equipo.

- Y escapar de Pettigrew- bromeó Mary, haciendo reír de nuevo a sus amigas. Luego chasqueó la lengua- Somos un poco patéticas, todo el día hablando de hombres.

- ¿Y qué quieres? Si tenemos diecisiete años- replicó Sarah- Y a este paso seguiremos hablando de tíos a los treinta, porque será cuando Lily se atreva a admitir que Potter la tiene loca.

Lily bufó, sonrojada y aguantó las burlas de Sarah y Mary como pudo. Se estaba convirtiendo una profesional en tirar pelotas fuera, ya que estaba visto que negar que le pasaban cosas con James era como pretender hacerles creer que Sirius Black cultivaba orquídeas y componía sonetos en su tiempo libre.

Cuando el tren paró y una vez consiguieron bajar todo su abultado equipaje, las chicas se despidieron con promesas de cartas kilométricas y muchas visitas para ponerse al día.

Lily estaba buscando a sus padres en el andén cuando alguien le tocó en el hombro con unos golpecitos. James la estaba mirando con el ceño fruncido y los brazos cruzados, como si le hubiese rallado el mango de su Nimbus de carreras.

- ¿Qué ha pasado?- preguntó extrañada al ver la cara de circunstancias del chico.

- Lily, voy a ser muy claro. Si no vienes a mi fiesta de cumpleaños me va a sentar muy, muy mal. Como una patada en los hue… en el culo, de hecho. Y francamente, creo que ya hemos tenido suficientes disgustos y dramas para todo el año, no nos hace falta ninguna movida más ¿Qué me dices a eso?- le preguntó, casi retándola.

Lily estaba haciendo grandes esfuerzos para no reírse y aguantar la mirada desafiante del chico; no podía seguir con la broma viendo lo serio que se había puesto él. Con el ceño arrugado y ese pucherito casi infantil. Suspiró intentando camuflar una sonrisa tonta, sacó un bolígrafo del bolso y con un gesto delicado cogió a James de la muñeca y empezó a garabatearle en el antebrazo.

- Esta es mi dirección. Escríbeme este verano ¿vale?- le miró a los ojos y él sonrió de esa manera que le gustaba, chispeante y atrevida- Y claro que pensaba ir a tu fiesta, ¿cómo no iba a ir?

James chasqueó la lengua e inclinó la cabeza, pensándose lo que iba a decir.

- No lo sé, no eres una chica fácil de entender, Evans.

Ella sonrió y sin pensarlo mucho, porque sabía que si no se iba a arrepentir, se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla; un leve roce labios en la piel suave de su pómulo y luego un escalofrío emocionante y compartido.

- Nos vemos pronto, Potter- dijo intentando aparentar una seguridad que ya no sentía, dándose la vuelta rápidamente para confundirse entre la multitud.

Cuando aún no le había dado tiempo a alejarse demasiado pudo oír claramente como James gritaba "¿Has visto eso Padfoot? ¿Quién es el puto amo? ¿Eh?". Era un comentario estúpido, infantil y pretencioso, pero Lily aún seguía riéndose cuando minutos después encontró a sus padres.

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- Lily, hija, ¿puedes recoger lo que está tendido atrás? Seguro que esta seco.

Lily levantó la vista de la revista que estaba leyendo, sentada en el sofá de un pequeño salón muy luminoso. Su madre, una mujer de rostro dulce y pelo tan rojo como el suyo la miraba desde la puerta con los brazos en jarra.

- ¿Tiene que ser ahora, ahora mamá? Estaba leyendo.

- Bueno, Lily, iría yo, pero tengo mucho trabajo… tengo que ordenar toda la vajilla y secar las copas…- empezó a enumerar la mujer con expresión agobiada- y ya sabes que no me gusta que le dé tanto el sol a la ropa, pierde el color.

- Vale, ya voy- dijo la chica con un suspiro y abandonando con reticencia la revista. Sabía que el victimismo de su madre era fingido y estudiado, pero aún y así se sentía culpable si no accedía a lo que le pedía. Debía tratarse de algún súper-poder que se desarrollaba al tener hijos.

Hacía dos semanas que había llegado de Hogwarts, pero no había tenido un verdadero día de descanso hasta entonces. La casa había estado patas arriba con los preparativos de la boda de Petunia y, en medio de todo el caos de comida, flores y millones de lazos de color pastel, su hermana había sufrido varios episodios de ansiedad que inevitablemente acababan culpando a Lily de algo. Afortunadamente, la ceremonia había pasado, Petunia y Vernon se habían ido tres semanas de luna de miel y la casa de sus padres volvía a ser un hogar y no la peor de sus pesadillas hecha realidad.

El día era brillante y una bofetada de aire caliente le dio la bienvenida al salir al patio de atrás de la casa. Recogió la ropa y la dejó en el cuartito que su madre usaba para planchar; un ruido de cristales rotos la sorprendió.

- ¡Madre mía!- chilló su madre desde la cocina.

- ¿Estás bien?- preguntó Lily antes de asomar la cabeza por la puerta

La señora Evans recogía del suelo pedazos de lo que parecía una copa. No se había cortado.

- Se me ha caído al secarla, vaya mala pata. Me encantan estas copas.

- Déjame a mí- Lily se agachó y sacó la varita del bolsillo de sus pantalones cortos- Reparo.

Los pedacitos de cristal se recompusieron para formar una elegante copa de vino que le tendió a su madre, muy sorprendida y sonriente.

- Muchas gracias, cariño.

Lily hizo otro movimiento de varita y las copas, como con vida propia, empezaron a secarse y a guardarse de forma ordenada en la alacena, seguidas por los platos.

- Nos hubiera venido bien tu varita estos días de preparativos- dijo la señora Evans observando como los armarios se cerraban y su cocina quedaba impecablemente recogida.

- ¿Y que a Petunia le diese un ataque? No creo que hubiese sido muy buena idea, mamá. Odia esto- dijo Lily observando su varita con gesto pensativo.

- ¿Una limonada?- Lily asintió y se sentó en una de las sillas de la cocina, su madre le tendió un gran vaso lleno de limonada casera y se sentó a su lado- Tu hermana no odia la magia, cariño.

Su hija la miró con incredulidad.

- ¿Ah, no? Pues hace muchos esfuerzos para que parezca lo contrario.

La señora Evans suspiró y puso una mano sobre la rodilla de su hija.

- Petunia no es como tú. Ella quiere una vida normal, con un marido normal y una familia normal con vidas normales. Y querría que su querida hermana pequeña quisiese lo mismo que ella, porque ella cree que es lo mejor.

- Mamá, no tengo tres cabezas. Me gusta pensar que soy bastante normal.

- No lo eres, Lily. No eres para nada convencional- dijo la mujer con una sonrisa cálida- Pero eso no es algo malo, es algo extraordinario. Papá y yo estamos muy orgullosos de ti.

- Que es lo que Petunia no entiende- añadió Lily con una mueca.

- Que es de lo que Petunia está celosa- la corrigió su madre, con un apretón cariñoso en el hombro.

La chica levantó la vista con un gesto de contrariedad.

- También estáis orgullosos de Petunia, aunque se haya casado con el eslabón perdido entre las morsas y los humanos.

- ¡Lily!- la riñó su madre- Deja ya el tema de Vernon, tu hermana le eligió y sólo nos queda esperar que la haga muy feliz. Cosa que creo que hará.

Ella bufó para dar a entender que tenía sus dudas al respecto, pero no dijo nada más. La señora Evans le dio un sorbo al vaso de limonada.

- Por cierto, ¿Me vas a contar algún día lo de la cicatriz que tienes en la pierna? Ahora ya tenemos tiempo- dijo anticipándose a la excusa que le había dado su hija durante esos días.

Lily se tocó la cicatriz y suspiró. No le apetecía contarle a sus padres el asunto de Hogsmeade. Por supuesto que les había puesto sobre aviso de la situación que se vivía en el mundo mágico, a grandes rasgos, y por qué había protegido la casa con varios sortilegios. Pero decirles que ella había sufrido directamente una ataque, que podía haber muerto, era difícil. No sabía cómo se lo iban a tomar; en el peor de los casos le pedirían que abandonase la escuela, y era una cosa que no estaba dispuesta a hacer. No quería llegar a verse en una situación tan difícil.

- Me da vergüenza mamá, fue una tontería, con las chicas…- dijo apartando la mirada, muy arrepentida de estar mintiendo a su madre e intentando acallar la vocecita que le decía que debía contárselo todo.

Se lo acabaría diciendo, se dijo a sí misma para sentirse mejor, pero más adelante.

- ¿No sería una tontería relacionada con…?- la señora Evans hizo un gesto elocuente con la mano, como si estuviese bebiendo de una botella.

- ¡No mamá!- exclamó Lily ofendida- Estás obsesionada con que en los internados la gente se pasa el día borracha; ves demasiadas películas de sobremesa.

- Cuando el río suena…- dijo su madre levantando un dedo y con una expresión de saber mucho del tema. La chica puso los ojos en blanco- Sólo digo que deberías de ir con cuidado.

El timbre de la puerta de entrada sonó justo en ese instante, dándole a Lily una prórroga en el interrogatorio que había empezado a hacerle su madre. Se levantó rápidamente para ir a abrir la puerta, deseando que fuese alguna de las vecinas pesadas que venía a cotillear sobre la boda de Petunia. Eso mantendría entretenida a su madre.

Pero la visita no era una mujer de mediana edad ávida de informaciónn

- ¿¡James! ¿Qué haces aquí?- exclamó sorprendida al ver de quién se trataba.

- Vaya, hola. Yo también me alegro de verte… ¡Eh!- protestó el chico al ver que Lily le apuntaba con la varita.

- Dime qué día llegué a Hogwarts después de las vacaciones de Navidad- preguntó ella con determinación.

James la miró con gesto interrogante.

- Lily…

- ¡Tengo que asegurarme que eres tú!- exclamó ella con impaciencia, sin bajar la varita. Tenía a los mortífagos demasiado presentes como para dejar entrar a cualquiera a su casa- Contesta.

- Llegaste el día de Navidad, por la tarde, sola- dijo James alzando las cejas, como si considerase que todo eso era una tontería- Y tardaste como tres minutos en pillarte un cabreo y subirte a tu habitación enfadada como una mona.

Lily le dedicó una mirada afilada al chico, pero bajó la varita.

- Sólo tú puedes ser tan agradable- dijo haciendo rodar los ojos.

- Vale ahora te toca a ti…- James sonrió y ladeó la cabeza- ¿Quién es el mejor buscador de Hogwarts y el tipo más encantador de toda la escuela?

Lily se echó a reír y se apoyó en la puerta.

- Vaya, no lo sé. Tendrás que retenerme.

- Vale, me parece una medida correcta y necesaria- contestó James alzando las cejas de forma sugerente.

Lily volvió a reírse, pero no pudo contestar algo ingenioso porque su madre se acercó a la puerta con cara de curiosidad.

- ¿Quién es, cariño?

- Un amigo de la escuela- la chica abrió del todo la puerta, un poco reticente a la idea de presentar al chico a la señora Evans- James, mi madre. Mamá, este es James Potter, de Gryffindor, como yo..

James y su madre estrecharon las manos. Lily no pudo evitar hacer rodar los ojos al ver la sonrisa radiante de su madre; le había gustado James y estaba elucubrando a marchas forzadas sobre si estaba saliendo con él o no.

- ¿Te ha invitado a pasar y tomar algo, James? Apuesto a que no. Esta niña es un poco arisca.

- No me ha dado tiempo- protestó la chica mientras su madre le indicaba a James que la siguiese. Lily cerró la puerta y tras una mirada divertida de él, entró en la cocina arrastrando los pies.

Si no paraba a su madre, estaba segura de que tardaría cinco segundos en invitar a James a cenar y diez en empezarle a contar cosas vergonzosas sobre ella.

- ¿Quieres tomar una coca-cola?- la mujer rebuscaba en la nevera, llena aún de paquetes con los restos de canapés de la boda- Creo que están en el fondo…

James miró a Lily con gesto interrogante y ella sonrió. Obviamente James no sabía lo que era una coca-cola. Sacó la varita e hizo un gesto, dos latas rojas salieron volando de la nevera hacia sus manos.

- Iremos fuera, mamá. James y yo. Tú puedes quedarte aquí, dentro- dijo alzando las cejas.

La señora Evans frunció el ceño, captando perfectamente la indirecta de su hija.

- Está bien. Ya os dejo solos – dijo en tono ofendido. Lily la miró de reojo para hacerle saber que no iba a sucumbir a su mirada de "madre abandonada".

Salieron al patio por la puerta trasera y a ella no se le escapó que el chico estaba tratando de disimular una sonrisa. Se sentaron en las sillas de jardín que su padre había colocado a la sombra de un manzano.

- Ni un comentario sobre mi madre- dijo la chica pasándole una lata de refresco a James- Ya sé que es una cotilla.

James se encogió de hombros.

- Es muy simpática. Y es madre. Quiero decir, a estas alturas mi madre ya te estaría enseñando las fotos de cuando era un bebé… ¿Cómo mierdas se abre esto?- preguntó mientras examinaba con curiosidad la lata.

- Si no te gusta, hay limonada- contestó ella después de abrirle la lata. James probó el refresco y pareció sorprenderse con el gas- ¿Raro?

- Está muy bueno- dijo él, intentando ver el líquido a través de la abertura para beber- ¿Cómo meten las burbujas aquí dentro?

Lily se encogió de hombros y le dio un trago a su refresco. No se veía con fuerzas de explicarle lo que era el ácido carbónico.

- Deberías tomarte más en serio lo de las preguntas de seguridad… - dijo para cambiar de tema-¿Cómo has conseguido pasar los hechizos protectores de la casa?- preguntó, dándose cuenta de repente que ninguna de las alarmas la había alertado de la presencia de un mago.

James se encogió de hombros.

- He notado que había sortilegios; supongo que como me diste tú misma la dirección y además mis intenciones son buenas…- Lily le miró divertida- En serio, pasaba por Surrey, de casualidad y he pensado que me apetecía tomarme una cacacola.

- Coca-cola- le corrigió Lily- Ya, claro. Pasabas por Surrey. Así en general.

James sonrió de manera culpable.

- Recibí tu carta ayer. Y me apetecía venir a verte… porque eres mi amiga- dijo con rentintín, imitando la frase que ella le había dicho en la enfermería para explicarle por qué había interrumpido su duelo con Snape- ¿Me perdonas la vida?

- Te perdono- concedió Lily con fingida solemnidad e intentando evitar que esa sonrisa y esas palabras traspasasen las capas de indiferencia con las que se había barnizado- Pero sólo porque estoy de buen humor, se acabó por fin la boda.

- ¿Te lo pasaste bien?

- No demasiado. Pero estrené unos zapatos muy bonitos.

James sonrió y le dio otro trago a su bebida. Ella se miró las uñas, fingiendo estar distraída. Había decidido tomarse la situación con James con mucha calma y cuidado; todo fluía demasiado deprisa entre ellos y le daba miedo equivocarse en un punto en el que no hubiese marcha atrás. James era su amigo, un gran amigo, se podía decir, y si las cosas salían mal entre ellos (y dado su historial de enfados era muy probable que así fuese) tenía mucho que perder.

Así que su mejor opción parecía esperar y esforzarse para que las cosas no cambiasen; una decisión muy bonita sobre el papel, pero que tenía tanta consistencia como un castillo de naipes cuando James Potter se plantaba en su casa con cara de estar haciendo una travesura y esa sonrisa que le hacía cosquillas en la boca del estómago.

- ¿Puedo conseguir más de esto para la fiesta?- preguntó el chico después de darle otro trago a su bebida, interrumpiendo su diálogo interno- Está cojonudo ¿Dónde lo venden?

- En cualquier sitio, casi. No te preocupes, ya te llevaré algunas botellas.

- No hace falta que te molestes.

- ¿Y esa educación?- preguntó Lily alzando las cejas con cierta altivez.

- Me ofendes.

- No creo.

James se echó a reír y chasqueó la lengua.

- Ya veo que la herida te ha curado bien- murmuró mirándola de reojo, con los ojos brillantes- ¿Y esos pantaloncitos? No te los había visto en la escuela.

Lily bufó, sonrojada, y tiró del bajo de sus pantalones cortos sin conseguir demasiados resultados.

- Hace calor. Y no esperaba visitas- se defendió intentando sonar despreocupada.

- No, si a mí me encantan… Me tendrás que decir dónde te los has comprado, te regalaré diez o quince para que no te quedes sin.

- Eres un poco insolente ¿no crees?

- Te estoy viendo las piernas, creo que tengo derecho a frivolizar sobre ello. ¿O prefieres que me ponga en plan matador-Sirius-Black?

Lily le dio un golpe en el brazo para reñirle, pero no pudo esconder la risa. Y en su interior, en un rincón vergonzoso, estaba bastante orgullosa de sus piernas por captar la atención de James.

- Lo cierto es que no he venido sólo para verte, Lily- dijo James cuando ya llevaban un rato hablando en el jardín- Hay algo más.

Lily levantó la vista y sus miradas se cruzaron; inmediatamente sintió esa sensación extraña en el estómago a la que ya empezaba a acostumbrarse.

- ¿Y bien?- preguntó al ver que se quedaba callado.

James suspiró y desvió la mirada hacia su ya segunda lata de refresco, como si no le apeteciese decirle lo que tenía que decirle.

- Dumbledore quiere que nos reunamos de forma discreta, aprovechando la fiesta.

- ¿Nos reunamos? ¿Nosotros dos?

El chico negó con la cabeza y volvió a mirarla a los ojos, con una expresión que Lily no era capaz de clasificar.

- Sirius, Remus, Peter, Marlenne, tú y yo.

- Oh- murmuró Lily frunciendo el ceño, un poco incómoda por lo serio que parecía ahora él- ¿Dumbledore quiere hablar con nosotros? ¿De qué?

Él ladeó la cabeza, valorando cómo contestar esa pregunta.

- Lily, ¿has oído algo sobre un grupo de gente que lucha contra Voldemort, en misiones secretas y tal?

La chica sintió y frunció aún más el ceño.

- He leído algo en "El Profeta"… Y lo he hablado con Marlenne- añadió recordando el día que Sirius les había dicho a las dos que deberían ser más prudentes.

- Pues ese grupo existe de verdad. Dumbledore es el líder. Lo llaman la Orden del Fénix. Y creo…- inspiró como para infundirse ánimos y ladeó la cabeza- estoy casi seguro de que nos va a ofrecer formar parte de él.

- ¿Cómo puedes estar seguro de algo así?- preguntó Lily sorprendida- ¿Cómo sabes que existe siquiera esa organización y que no es una mamarrachada de "El Profeta"? ¿La Orden del Fénix? ¿En serio?- dijo en tono incrédulo.

James la miró con una sonrisa divertida.

- Ya, el nombre es un poco hortera, hasta que te acostumbras… Y si estoy seguro es porque puede que estuviese en un sitio que no debía estar, en un momento que no debía estar y escuchase información… clasificada.

- ¿Espiaste a Dumbledore?- exclamó Lily con cara de enfado.

- Joder, lo dices como si lo hubiese hecho a propósito- protestó el chico a la defensiva- yo estaba en el despacho de Dumbledore… y de repente entró él con el Ministro de Magia… Y me tuve que esconder. Y puede ser que luego investigase un poco con los chicos- acabó con tono inseguro.

Lily volvió a dedicarle una mirada afilada.

- Creo que no te voy a preguntar qué hacías en el despacho de Dumbledore, para empezar.

- Sí, será mejor que no lo hagas- murmuró él de forma evasiva.

- Pero aún no entiendo que es lo que te hace pensar que nos vaya a decir que nos unamos, en caso de que sea verdad que Dumbledore es el líder de esa organización "secreta"-añadió Lily sin poder evitar un gesto de burla.

James la miró con gesto ofendido, pero ella le aguantó la mirada de manera imperturbable.

- Cuando estabas en el hospital, Dumbledore dijo algo. Que pronto, por desgracia, nos tendría que contar más cosas sobre los mortífagos- explicó el chico- Y está claro ¿no crees que es lógico que piense en nosotros?

- ¿En magos que ni se han graduado? No, no me parece que esté tan claro- le contestó ella, pero en su interior la explicación de James no sonaba tan improbable. Quizás una parte de ella esperaba que no pudiese ser verdad.

- Bueno, da igual- se rindió el chico- De manera oficial, sólo tenía que decirte que Dumbledore quiere reunirse con nosotros. Para que te creas el resto, mujer de poca fe, tendremos que esperar.

Lily asintió, aún pensativa, y volvió a tironear del bajo de sus pantalones. ¿Y si James tenía razón? ¿Y si Dumbledore quería reclutarles para lo que fuese? Recordó el encuentro con los mortífagos en Hogsmeade, los maleficios, el cuerpo inánime de Mylor… El miedo, por encima de todo. ¿Sería capaz de volver a enfrentarse a algo parecido? Quería luchar contra Voldemort, estaba segura, pero no sabía si aún estaba preparada… no sabía si alguna vez lo estaría.

- Es fuerte ¿verdad?- dijo James, intentando esconder la sensación de desasosiego que sentía en el estómago al verla preocupada.

Ella asintió.

- Es… importante- murmuró- Si es que es verdad- añadió con una sonrisa, arrancándole un nuevo bufido de disgusto a James.

- Propongo que dejemos el tema- dijo James con contundencia- Ya sé que es complicado, porque tienes que darle mil vueltas en la cabeza a cualquier mierda, pero podemos intentarlo. Total, ni me tomas en serio.

Lily hizo rodar los ojos, pero accedió a hablar de otra cosa.

No fue hasta que el padre de Lily llegó del trabajo que James se dio cuenta de lo tarde que era. Tras las presentaciones y rechazar la invitación de la señora Evans para cenar porque no había avisado a su madre, Lily le acompañó a la puerta.

- A parte de la coca-cola, ¿quieres que lleve algo más? ¿Tengo que ir vestida de etiqueta?- preguntó medio en broma, antes de despedirse.

- No… Aunque bueno, te estaría agradecido si te pusieses estos pantaloncitos tan monos- sugirió James alzando las cejas en un gesto elocuente.

- Déjalo ya, o me veré obligada a maldecirte- le advirtió Lily apuntándole con un dedo amenazante. James se echó a reír y le pidió perdón juntando las manos, en realidad no la estaba tomando en serio. Los dos lo sabían.

- Bueno…ha sido agradable verte hoy… ¿podríamos hacerlo más a menudo?- preguntó el chico con una sonrisa que buscaba ser, y con bastante acierto, encantadora.

- James, no fuerces tu suerte- le contestó ella de forma neutra antes de despedirse. Él no pareció nada afectado por su contundencia y le guiñó un ojo antes de desaparecer.

Cuando entró en la cocina de nuevo, habiéndose dado unos segundos de margen para borrar la sonrisa estúpida que se le había pintado en la cara, su madre ya estaba sirviendo la cena.

- Un chico muy simpático, este James ¿no?- comentó distraída, mientras se servía ensalada- Y guapo.

Lily la miró con suspicacia. El señor Evans, dándose cuenta del intercambio de miradas, frunció el ceño. Dejó el tenedor en el plato y sonrió a su hija.

- Lily, que no te dé vergüenza, si hay algo que quieras contarnos o…

- No- contestó Lily rápidamente, intentando controlar el rubor de sus mejillas- No, papá. En serio, para nada. Son cosas de mamá, que no puede dejar de buscarme novios.

- Bueno, sólo para que lo tengas en cuenta; si algún día tuvieras novio, nos encantaría conocerle- dijo el señor Evans tranquilamente- Y estaría bien que fuese antes de la pedida, no como con tu hermana.

- Yo creo que eso fue un detalle por parte de Tuney- murmuró Lily, ganándose una mirada de reprimenda de su madre- Y no te preocupes, papá. Lo tendré en cuenta cuando tenga que tenerlo en cuenta- dijo mirando a la señora Evans con una mueca de fastidio.

La mujer bufó airada e hizo un gesto con la mano para indicarle a su hija que se callase.

- Bueno, si algo puedo decir con total seguridad es que aquí hay algo- dijo misteriosamente y mirando a su hija como si pudiese leerle el pensamiento.

Lily protestó ruidosamente y empezó a comer sin levantar la vista del plato, intentando ignorar el intercambio de miradas de sus padres y parecer totalmente inerte a los comentarios de su madre. Bastante problema tenía ella con sus propios conflictos y dificultades con el Merodeador como para que encima ellos echasen más leña al fuego.

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Finalmente Sirius se había decidido a alquilar la casita pequeña de Tinworth. Era bastante vieja y James se empeñaba en decir que hasta los cimientos olían a naftalina; a lo que Sirius respondía que ése era el verdadero olor de la libertad. Los chicos le habían ayudado a limpiar y a ordenar sus pocas pertinencias, entre ellas el amasijo de tubos retorcidos que debía convertirse en la mejor moto que ha pisado las carreteras de este pequeño gran país, tíos.

También le habían acompañado en su primera visita al pueblo, la cual les había valido una borrachera y una pelea a puñetazos con un tipo tan fuerte como un bloque de hormigón y un poco menos inteligente. El hombre se había encarado con Sirius porque su novia no dejaba de mirarle; Sirius había acabado con la nariz rota, de nuevo, pero había conseguido el teléfono de la chica y de dos camareras impresionadas.

La tarde después de la visita a Lily, James y Peter escuchaban un partido de Quidditch por la radio mientras Sirius, manchado de grasa de motor, intentaba reparar un carburador y James les contaba su visita a Surrey.

- Debes ser el único tío del mundo que conoce a los padres de la chica antes de darle un beso. Ni un piquito siquiera- dijo Sirius sonriendo compasivamente- Puto calzonazos.

James, sentado sobre un neumático, miró a su amigo con irritación.

- En la enfermería no le di un beso porque no me dio la gana - contestó.

- Y porque te hubiese soltado una bofetada y te hubiese dejado de hablar. Otra vez. Acéptalo, no llevas los pantalones con la prefecta perfecta… Ush, los Falcons están mordiendo el polvo… - dijo escuchando la exclamación del periodista que anunciaba un nuevo tanto para los Pride of Portree

- Desde que echaron a los hermanos Broadmoor no levantan cabeza- murmuró Peter dándole un sorbo a la cerveza- Acabarán a la mitad de la tabla.

- Los hermanos Broadmoor deberían llevar correa y bozal, justo como Padfoot, que está mucho mejor cuando es un chucho- dijo James con una sonrisa traviesa.

- ¿Te deja Evans ser tan cruel?- preguntó Sirius con voz afectada- Deberías preguntárselo en tu próxima carta de amor.

- Voy a por otra cerveza… Necesito estar borracho para aguantarte- le contestó su amigo, sin tomarse demasiado en serio sus burlas. La imagen de Lily en pantalón corto estaba aún demasiado reciente como para cabrearse por nada.

- Trae algo de comer, Prongs- pidió Peter apoltronándose en otro de los neumáticos- Me ha entrado el hambre.

- ¿De mirar como trabajo?- preguntó Sirius mirándole con las cejas alzadas- Debes estar hecho mierda.

James volvió a entrar en el garaje llevando tres cervezas y una bolsa de cacahuetes que le lanzó a Peter, el chico se había sonrojado.

- No le hagas puto caso, Wormy, Padfoot piensa que es el único que hace algo.

- Es que soy el único que hace algo- recalcó Sirius alcanzando una cerveza.

- Arreglar una moto cuenta como hobby, no como trabajo- comentó Peter sin levantar la vista. James se echó a reír mientras Sirius chasqueaba la lengua, fastidiado.

- El único que trabaja es Remus, y dar clases particulares tampoco es como para que te salga una hernia... Por cierto, debería de haber llegado ya ¿no?- James miró el reloj.

Sirius se limpió las manos en un trapo y miró también la hora.

- Debe de estar con McKinnon, quedamos en que él la avisaba. Con un poco de suerte se tropieza, se cae encima de ella y por fin se enrollan- suspiró de forma exagerada.

- Te vengo oyendo desde la puñetera puerta del jardín- Remus entró en el garaje, con el ceño fruncido y aspecto de estar muy cansado- Agradecería que después de la espectacular escena de Hogsmeade y los últimos días en la escuela, dejases de joderme con Marlenne. Ya es suficiente.

- Lo voy a considerar- Sirius le pasó una de las cervezas que había traído James a su amigo- Ya lo he considerado, me parece que voy a seguir jodiendo. Me encanta joder- añadió con una sonrisa de perro satisfecho.

James y Peter se echaron a reír y Remus suspiró resignado, ya sabía que no iba a conseguir nada.

- ¿Hay algo para cenar? ¿O como siempre, nada?- preguntó intentando cambiar de tema.

- Os he traído comida de casa, preparada por Tinx. Pero yo me voy a cenar a casa con mi madre.

- ¿Qué ha preparado Tinx? Dime que es rostbeef con verduras, por favor- dijo Remus ansioso, con los ojos brillantes por la anticipación, conociendo la habilidad para cocinar de la elfina doméstica de James.

- Es rostbeef- afirmó James con una sonrisa.

- Qué mierda- murmuró Peter decepcionado- yo también le he prometido a mi madre que iría a cenar. Si lo llego a saber…

- Si lo llegas a saber Remus y yo nos quedamos sin cenar- dijo Sirius, que parecía satisfecho con el carburador que tenía entre las manos. Se sentó con sus amigos a escuchar el final del encuentro y a fumar un cigarrillo.

- Por cierto ¿Has hablado con Marlenne?- le preguntó James a Remus en el descanso del partido- No has contado nada.

Remus alzó las cejas.

- ¿Y someterme al escarnio de Pad más de lo necesario? No soy tan masoquista.

- Bueno, no seas tan marica, Moony ¿Qué ha dicho? ¿Qué le has contado? Sirius promete comportarse- insistió James.

- Sirius no promete nada- corrigió Sirius, dando un trago a la cerveza- Como mucho puedo intentar callarme hasta que vosotros dos os acabéis de contar vuestras cosas de chicas. Luego procederé a reírme de lo lamentables que sois.

James le dio un puñetazo en el brazo para que se callase y le hizo un gesto de impaciencia a Remus, que suspiró con fastidio.

- Marlenne estaba en casa, hemos ido a tomar algo a Weymouth y le he dicho lo de Dumbledore. Ya está.

- ¿Ya?- preguntó James decepcionado.

- Prongs, a veces creo que suples tus necesidades de compañía femenina conmigo. Déjame que te cuente algo, que tenga amigas no significa que sea una tía- dijo Remus un poco molesto.

- Bueno, no te tiras a ninguna así que yo empiezo a tener mis dudas…- empezó a decir Sirius haciendo reír a Peter.

- ¡No me refería a eso, subnormal!- exclamó James- Quiero saber si Marlenne también piensa que Dumbledore nos quiere en la Orden.

Remus asintió.

- Algo así. Creo que ha estado preguntando y escuchando, más de lo que debía, a sus padres.

James asintió, aparentemente satisfecho de que hasta el momento sólo Lily hubiese dudado de su teoría, y le dio un largo trago a la cerveza. Los cuatro chicos se quedaron unos instantes en silencio, cada uno con sus propios pensamientos, pero a la vez con una preocupación común y recurrente.

A veces eran tan conscientes de la situación del mundo mágico que llegaba a abrumarles, era entonces cuando sentían la necesidad de hacer algo ridículo o peligroso, algo que les llevase por unos segundos a una realidad menos densa. Unas horas de locura feliz y despreocupada, lejos del peso del mundo.

Irremediablemente volvían al mundo real, donde estaban las preocupaciones, sus responsabilidades y sus valores, pero todo era mucho más llevadero cuando sabías que pasase lo que pasase tus amigos estaban allí. Y que harían que todo valiese la pena, al final.

No eran imbéciles, sabían que las cosas se estaban poniendo cada vez peor, y que aunque nadie lo dijese estaban en una guerra. Ellos estarían en esa guerra. Pero eso no significaba que de vez en cuando no se pudiera desafiar un poco al sentido común y reírse de la vida.

El partido acabó con la victoria de los Pride y James y Peter se despidieron hasta el día siguiente. Peter tuvo que hacer acopio de toda su voluntad para no sucumbir a la cocina de Tinx y dejar plantada a su madre, aunque las amenazas de Remus de provocarle una muerte dolorosa si osaba quitarle parte de su cena también contribuyeron a que el chico se marchase.

Después de la cena Sirius y Remus salieron al pequeño porche que daba a la playa y encendieron unos cigarrillos en silencio. El ecode las olas los mecía en una tranquilidad reconfortante.

- ¿Crees que a James le hace gracia lo de Lily?- Remus se sentó en las escaleras y apagó su cigarrillo sobre un tablón- Nunca le he visto tan preocupado como el día de Hogsmeade, cuando Lily se desmayó. Ni por su madre.

Sirius exhaló una bocanada de humo y miró hacia las estrellas distraídamente.

- Creo que no le hace puta gracia que Lily entre en la Orden. Pero tampoco me puedo imaginar a James con una tía que no tuviese por lo menos el mismo coraje que él- Remus asintió y cerró los ojos, cada vez más cautivado por el sonido del mar- ¿Y a ti lo de McKinnon te hace gracia, Moony?

El licántropo se apoyó en la barandilla, incómodo y miró el perfil de Sirius, recortado por la luz tenue de la luna. Estaba en uno de esos escasos momentos en los que se podía considerar que se tomaba algo en serio.

- Mucha ilusión no me hace.

- ¿Le piensas decir algo?- Sirius le miró con una sonrisa torcida y Remus negó con la cabeza lentamente- Lo suponía. No creo que sirva de una mierda que todos te demostremos que eres normal si tú no te lo crees.

- Sirius, no soy normal- dijo Remus de forma tajante, se levantó del suelo y ayudó a su amigo a hacer lo mismo- Y no quiero hablar de Marlenne, en serio. No quiero discutir contigo; sé lo que me vas a decir y tú sabes lo que te voy a contestar. Así que mejor nos lo ahorramos.

Sirius asintió, como si ya hubiese cedido antes de que Remus le replicase, y se sacudió los pantalones con su brusquedad habitual; como si aún fuese un niño salvaje.

- ¿Vamos al pub del pueblo a emborracharnos como perros? O como perro y lobo… Me gustas más cuando estás pedo Remus, te ríes más.

- Tú hablas menos, lo cual es también de agradecer.

Sirius le miró con un desdén estudiado que a su amigo aceptó con indiferencia mientras recorrían el camino de tierra sin iluminar que llevaba al pequeño pueblo costero.

- Eres un pedante de mierda, Moony. Apuesto a que si sonrieras un poco más, con tus mariconerías y tu cara de poeta enfermo te podrías zumbar a todas las tías que quisieses.

Remus se rió pero decidió no contestar. No se podía ganar una discusión con Sirius, por estúpida que fuese; él nunca tenía nada que perder.


¡Hola! ¿Qué tal el mes de agosto? Espero que no estéis como yo, muerta de calor y quedándome pegada en múltiples superficies, lo cual es peor cuando piensas cuánta gente se ha quedado pegada ahí antes. Y trabajo en un hospital, así que el pensamiento no es muy halagüeño… :S. Las vacaciones vinieron y se fueron, pero soy afortunada y la semana que viene me vuelvo a ir, esta vez a León, otra semana. Así que puede que vuelva a ser una tardona insoportable que tarde un mes en actualizar.

Aunque si esta vez he tardado tanto, también ha sido porque se me complicó el mes. Tuve vacaciones, luego me quedé sola en casa (con todo el trabajo extra que eso entraña, empezando por alimentarme), luego tuve una despedida de soltera (sí, ya tengo DE ESO, casi entro en crisis al darme cuenta de que he pasado de ir de fiestas universitarias a DESPEDIDAS DE SOLTERA). La despedida de soltera acabó en una lumbalgia de cuatro días (no preguntéis por qué), en los que después de ir a trabajar lo único que podía hacer era volver a casa y morir en el sofá administrándome antiinflamatorios. Y sin mi mamá para cuidarme… Hehehe, pero bueno, ya estoy bien y aquí de nuevo!

Espero que os haya gustado el capítulo, nuestros queridos también se van de vacaciones! Mmmm… me da que va a ser un veranito largo… ¿Qué os ha parecido la visita sorpresa de James? ¿No es para comérselo? ¿Y sirius manchado de grasa y manejando motores no os parece terriblemente sexy? Ya veo que sí! Decidme a ver qué tal! En el próximo capítulo prometo alguna sorpresilla y algo más de acción.

Bueno, muchas, muchas gracias por todos vuestros comentarios. Os lo digo siempre, pero es que no quiero que se os olvide: sois parte de la historia, y sois una parte genial, que me ayuda a escribir y me hace esforzarme más para que todo esto salga mejor! No dejéis de escribirme! Hacéis a una mujer con lumbalgia y deprimida porque se hace vieja feliz! Como siempre, las respuestas a los reviews que no he contestado por mp están en el último rr del 9! Hay un review que me llegó sin nombre, he contestado igual, así que si no te ves en la lista y sabes seguro que me escribiste eres "Sin Nombre"!

Disfrutad de las vacaciones, bebed mucho agua si estáis pasando tanto calor como yo y sed felices!

Recordad que: Dejar review aumenta las posibilidades de que el tío buenorro de tu universidad/trabajo/barrio/bar de enfrente se quite la camiseta y se eche un cubo de agua por encima para aguantar el calor!