AsaNoya picante porque estos dos me lo pidieron… La verdad ya tenía ganas de hacer algo así porque a estos dos siempre los veo muy ñoños, como colegialas enamoradas y la verdad creo que Yuu debe exigir que le den lo suyo cada tanto. Y veo imposible que Asahi le pueda negar algo so… meh, sepso sin justificación.
10.- AsaNoya: Coca-Cola… ¿qué? xP
Por cierto señoritas, hay creo que varias confundidas con respecto a lo que se está haciendo aquí. Esto no son complacencias para el público. Osea, NO acepto pedidos porque las parejas y los temas ya están establecidos y esto lo hago por y para mi amada Steff. Y, sobre todo porque van 5 ¡CINCO! Veces que me piden KuroTsuki… ¡NO! ¡NUNCA! No puedo pensar en pareja que me guste MENOS que esa, perdón si a ti te gusta, respeto eso, pero no escribiría nunca algo de ellos so…
Quien me quiera seguir leyendo después de las fuertes (?) declaraciones. Bienaventuradas sean…
Asahi siempre había escuchado muchas cosas con respecto a ellos dos. Que no combinaban para nada, que no veían cómo alguien como él podía llevarse bien con alguien como Noya y mucho menos intentar salir con él. Había un mar de diferencias entre los dos muy lejos de sus alturas o personalidades.
Comenzando con lo básico, él alto, Noya pequeño. Asahi dentro de su fornido cuerpo era un osito de peluche achuchable y pateable. Nishinoya tiene la apariencia –y altura- de un niño pequeño, hiperactivo y travieso… y lo es. Asahi es un conservador fanático de Star Trek mientras Noya insiste en que pase al lado oscuro de Star Wars. Aunque es una sorpresa que pueda disfrutar de la ciencia ficción como lo hace. Asahi prefiero la música tranquila. Yuu considera que sin ruido no hay música. Nishinoya prefiere tomar Coca-Cola –con todo y el subidón de azúcar que eso conlleva, dios los salve- y Asahi prefiere las bebidas energéticas. Hay un millón de cosas en las que podría pensar y aun así cree que estar juntos es lo más perfecto que podría pasarle. No sólo su dueto durante los juegos, donde le permite rematar con confianza al saber que hay alguien detrás de él que le dará una oportunidad más para salvar el juego.
Por alguna razón Nishinoya tiene una fe ciega en Asahi como as del equipo, cree en él cuando el mismo Asahi no cree en sí mismo. Él, por su parte, no puede pensar en no confiar en Noya. Tuvo miedo de regresar al equipo al pensar en que decepcionó a Nishinoya. Pero no, le recibió con la misma confianza y sonrisa de siempre y entonces im-po-si-ble pensar que ellos no combinan para nada.
—Hasta acá te escucho pensar —gruñe Noya desde su posición, desocupando su boca en del excelente trabajo que estaba haciendo.
Entre las pocas, e importante, cosas que tienen los dos en común, está ese entendimiento en lo que el otro necesita. Ya sea durante un juego, práctica, una cita o en momentos como ese, en la cama. Han podido complementarse perfectamente y complacer cada uno de los caprichos que les han llegado como buenos adolescentes hormonados que son. Es decir, Nishinoya a veces lo intercepta en la escuela para ambos esconderse en el armario de limpieza y… bueno, lo demás es historia. Porque descubrieron que el baño nunca es una buena opción si quieren follar como conejos. En serio, nunca. No saben cómo hicieron que el voluminoso cuerpo de Asahi pasara por la diminuta ventana del baño para poder escapar de un par de chicos que casi los descubren. El rubor de Azumane duró semanas. Nishinoya aún sigue riendo por ello.
—Asahi-san —gruñe de nuevo Noya, sentado sobre sus caderas, friccionando sus nalgas contra su erección y, mierda, debe dejar de pensar ahora, ya—. ¿Te estoy aburriendo? —Hace un adorable puchero al tiempo que detiene el movimiento de sus caderas.
—¡N-no! No… —Es el grito, casi gemido, del mayor, levantándose de la cama hasta quedar sentado. Sujeta con sus fuertes manos la delgada cintura de Noya, como si temiera que se fuera a ir a algún lado e inconscientemente comenzando de nuevo la fricción—. Tú nunca me aburrirías —ahoga su voz contra el cuello del menor, mordiendo y chupando toda la piel que se encuentra a su alcance.
Yuu ronronea contra su pecho, complacido por sus movimientos y sus palabras, dejando que, poco a poco, esas dos manos, fuertes y algo callosas, comiencen a bajar hasta llegar a sus nalgas y las separe con poca delicadeza. El pene de Asahi comenzó a friccionarse entre la abertura que dejaba al descubierto la fruncida entrada. La punta, ya húmeda, de su miembro rozando sin decidirse a entrar.
—Asahi —gime Nishinoya, enredando sus brazos en su cuello, extasiado por sentir la humedad del miembro contra su entrada, la cual se contrae de anticipación y complacido por la mordida que ha dejado Asahi en su hombro, como si fuera una marca de pertenencia.
La penetración es sin aviso, dura y Noya está seguro que le ha partido en dos y le ha mandado directamente al cielo. Todo su cuerpo convulsiona por el placer. Asahi ni siquiera espera que se acostumbre cuando ya le está embistiendo con toda la fuerza que es capaz. Sabes que así le gusta a Yuu, duro, hasta el fondo y sin pausas. No se va a romper y si lo hace, podrán lo soportaría igual.
Noya sigue aferrado a su cuello, dejando que sus jadeos se pierdan contra su hombro, rozando su erección contra el pecho de Azumane e impulsándose con sus piernas para montar la erección que no deja de machacar su próstata en cada estocada.
El clímax los golpea a ambos casi al mismo tiempo. El primer es Asahi quien estruja entre sus manos el trasero de su compañero, vaciándose por completo en su interior con un gruñido gutural y profundo que Yuu no desea que nadie más, a parte de él, conozca. Por su lado, Noya al sentir las rudas caricias y, para qué mentir, escuchar a Asahi mancha por completo el pecho de ambos con uno de los orgasmos más alucinantes que ha tenido.
Es en el sopor post orgasmo que Nishinoya se pone a pensar. El pecho de Asahi, que es donde está recargado, sube y baja tratando de regresar a la normalidad.
Piensa en las cosas que tuvieron que pasar para que estuvieran juntos y a las cosas que se han enfrentado –y enfrentaran- para que los demás entiendan que estar juntos es correcto, compatibles o no.
Comienza a restregarse, cual gatito, al pecho del mayor, sabiendo que a éste le encantan los mimos a todas horas y él no es quién para negarle nada. Toda respuesta que obtiene son los pesados brazos de Asahi envolviendo su cuerpo y dando la vuelta para quedar ambos de lado. Aunque la forma correcta de decir que terminaron es con Yuu completamente envuelto en músculos y piel caliente. No que le moleste.
—Te quiero, Yuu —ronronea Asahi en su oído, porque es así de cursi.
—Yo más —responde enroscándose más en ese fornido cuerpo, porque, en realidad, él también tiene una vena romántica en algún lado.
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