He vuelto, a partir de ahora, las cosas daran un giro inesperado xD Disfruten, y un RR please, animan demaciado ^^
Caso 10: "Una pregunta, una decisión"
"Te creías Dios y temía que se te derritieran las alas." – Wilson "Cane and Able" 3 temporada –
No… Aceptar estar loco, significa que no lo estas. ¿Cierto?
Cerró su mano adolorida, ahora vendada, mientras se la miraba con pesar. Amber no estaba, eso era raro pero prefirió dejar de pensar en ella, no valla a ser cosa que se le diera por regresar. Aprovechó para hacer un poco de memoria y recordar su conversación con Wilson. ¿Qué era lo que hacía insistir a Amber montándole todo ese teatrito?
Se acomodó un poco, sentado en su cama, ahora en penumbras debido a que había oscurecido. Llovía afuera, lo que demostraban bastante el estado de ánimo del médico paciente de ojos celestes.
-¿Conoces a Tayrmors? – Se imaginó a un Wilson sorprendido frente a él. Por supuesto que le conocía, y para su desgracia, no era precisamente por las buenas.
- Mierda… - Bufó – No me digas que lo elegiste solo por lo del premio novel mugroso ese…. – Soltó pensativo. – Pero no se si eres tú el centro del problema… - Suspiró. Su médico entró y se lo quedó mirando en silencio.
- ¿Te encuentras bien? – Preguntó tras unos minutos.
- Estoy confundido… - Confesó sin siquiera mirarlo.
- ¿Qué te parece un cambio de aires? –
House lo miró sin prestarle mucha atención, con sus ojos vidriosos producto de la duda.
--
Cuddy acunó a Rachel, pensativa, silenciosa.
La beba reclamó su atención con un sonido que pareció ser un "ma" algo baboso.
- Lo siento Rachel, se que debería prestarte muchísima más atención… - Era cierto, y se sentía culpable por ello – Pero me preocupa mi mejor médico… - Eso también le provocaba culpa. No podía hacer dos cosas al mismo tiempo, ni siquiera podía lidiar con una de ellas.
La beba se acercó a gatas hasta los barrotes de su cuna, y observó a su madre, distante, quien le sonrió con tristeza.
- Me pregunto ¿Qué estarás haciendo ahora? –
--
Wilson no podía dormir.
Eran cerca de las tres y se levantó, resignado a pasar la noche en vela. Arrastró los pies con pesar por el suelo y se preparó un café tras pasar por el baño. Mientras esperaba a que el líquido oscuro estuviese listo no pudo evitar fijar la vista en la taza verde oliváceo que solía usar Amber. La tomó, dispuesto a usarla él, al menos para sentirse un poco más reconfortado y no pudo evitar imaginarse a House, su mejor amigo, reprochándole por eso. Lo extrañaba claro, pero bueno, no podía hacer nada más. De la nada, el teléfono de su casa sonó y Wilson atendió enrarecido.
- Diga –
- ¿Cómo estás? ¿Todo va bien? –
- ¿House? –
- No, habla pedro – Ironizó - ¿A qué otro amigo tienes en el psiquiátrico? –
- Por cristo, ¿Sabes la hora que es? –
- Pues durmiendo precisamente no estabas –
Wilson gesticuló un poco.
- Eh, si tienes razón –
- ¿Sabes algo de mi paciente? -
- ¿No era más conveniente llamar a los miembros de tu equipo? – Protestó el oncólogo.
- Eh, veamos, es sábado por la noche, Foreman y Trece seguro que deben estar de noche loca, Taub debe estar con su mujer, así que mejor no lo molesto… -
- Uy, habló el santo ¿Qué medicación te están dando? –
- No se, pero me marea bastante –
- Aja –
- No, te llamé a ti porque eres al que más confianza le tengo –
- Eso es bueno saberlo – Soltó Wilson algo enrarecido. – Pues, bien, veamos, tu paciente está estable, tiene, además del mal desconocido –uso un tono despectivo- una neumonía que fue lo que, aparentemente, lo hizo llegar a nosotros…. Y, luego de eso, nada más –
- ¿Seguro? –
- Si,… - Recapacitó un momento – Ah, si, su esposa… -
- Ah, ella tiene la enfermedad celíaca –
- ¿Qué? ¿Cómo…? –
- Compruébenlo si quieren – Bostezó. – Un análisis, antibióticos y ya -
- ¿Cómo es posible que te dejaran salir de tu habitación? –
- Llegamos a un acuerdo con mi médico –
- Claro… - Sonrió sarcástico – ¿No será que lo habrás sobornado? –
- ¿Con qué? ¿Me viste cara de banco? –
- Bueno – Soltó Wilson, ambos quedaron en silencio - ¿Realmente conoces a Tayrmors? –
- ¿Sigues con eso? –
- House… -
El médico cojo puso los ojos en blanco, miró a su alrededor y confesó
- No… -
- No te creo –
- Bueno, si – Soltó mordaz el nefrólogo - ¿Te sientes mejor? –
- No, para nada – Aclaró rápidamente el oncólogo - ¿De qué lo conoces? –
- Viejo rival de la universidad… -
- ¿Rival? –
- Si, Wilson, rival, esa persona que te jode la vida cada vez que puede y se te caga de risa, entonces vas tú, lo jodes, y te reconforta en el alma… -
- Si… - Rió.
- Hazme un favor, ¿Quieres? –
- ¿Qué? – Wilson fue a la cocina y se sirvió el café que ya estaba listo.
- Vigila a Tayrmors por mí –
- ¿¡Qué!? House ¿Me viste cara de agente secreto? –
- No, solo te pido que vayas, le eches un ojo de vez en cuando y luego sigas con tu miserable vida oncológica de siempre. Aunque no vendría mal un zapatófono al estilo agente 86… –
- Si, claro –
-… Si no puedes contra el enemigo… Únetele. – Hubo un ligero silencio corto -O al menos intenta hasta que esté listo para atacar… -
- ¿Le vas a hacer algo? –
- Uy, me salta el mensaje de que me quedo sin dinero Wilson, nos vemos. Chao – Cortó de golpe – Mierda, ¿Por qué siempre harás tantas preguntas? – Rengueó a su cuarto. Tenía sueño, quería dormir. Para su suerte, había podido poner en práctica otra vez su lengua filosa, ya la extrañaba.
--
- ¿La enfermedad celíaca? – Soltó Foreman dentro del despacho de Wilson al lunes siguiente - ¿House tiene la bola de cristal o qué? –
- Solo hazle la prueba, si se equivoca, tienes todo el derecho de ir y regocijarte en su cara – Wilson empujó levemente con su lapicera, la pelota de House que se había traído de su oficina tras su último encuentro con Tayrmors.
- ¿Pero no se supone que está en rehabilitación? –
- Yo también pensaba lo mismo hasta que me llamó a las tres de la madrugada del domingo – Se sinceró Wilson encogiéndose de hombros.
- Hasta por teléfono nos quiere cagar la vida… -
- Los extraña, se nota mucho – Sonrió el oncólogo.
Foreman rió irónico.
- Bueno, haré la prueba, si no es nada… Perdimos el tiempo – Salió del despacho de Wilson tras recibir su asentimiento. – Ahí te dejo el café – Añadió y cerró la puerta.
Transcurrieron unos diez minutos de silencio que el oncólogo aprovechó para seguir revisando biopsias estudios y análisis hasta que alguien llamó a la puerta
- Pase… - Soltó aún concentrado en sus papeles y la puerta se abrió. Wilson levantó la vista y se llevó una gran sorpresa - ¿Dr. Tayrmors? –
- Dr. Wilson – Habló con cortesía el recién llegado y cerró a puerta tras él.
- ¿Qué… Hace usted aquí? – Preguntó con cuidado el oncólogo, bastante sorprendido. Bueno, le había ahorrado el trabajo de tener que levantarse e ir a verlo, pero aún así lo tomaba por sorpresa que aquél médico estuviese parado delante de él.
- Solo vine a aclarar unas cosas que me hicieron pensar de nuestro encuentro pasado… - Lo miró con atención. - ¿No le molesta? Solo será un momento… -
- Ah, no hay problema, lo escucho… -
- No sabía que usted tenía algo con la señorita Cuddy… -
Wilson le paró el carro.
- No, espere, no se confunda, yo no tengo nada con la Directora del Hospital, solo es mi amiga y punto –
- Bueno, lo siento, es bueno que aclare –
- Continúe –
Ese trato tan formal entre ambos, trazó una atmósfera de tensión en el lugar.
- Le repetiré la pregunta de la otra vez, y espero que no me conteste con evasivas – Wilson lo miró expectante - ¿Dónde está Gregory House? –
- ¿Por qué lo busca? –
- Es un viejo amigo mío de la Universidad, y cuando me enteré de que trabajaba aquí quise verlo otra vez, hay algo que tengo que decirle – Se apoyó en el escritorio, lo que hizo que la pelota de House se hiciera a un costado y cayera al suelo, hasta rodar a una esquina, cerca de Wilson. – Oh, otra vez… -
- No se preocupe - Wilson, sonrió y se agachó a recogerla. Cuando se acomodó en su asiento nuevamente, siguieron conversando. – Le diré donde está –
- Gracias –
- Está en un congreso en oriente – Una mentirita blanca, siempre funciona.
- ¿Congreso en oriente? – Tayrmors parecía un poco reacio a creérselo.
- Si –
- ¿Cuándo regresa? –
- No estoy seguro, no me lo dejó muy en claro… - Se encogió de hombros. – Pero se fue hace como una semana – Intentó darle un poco más de fiabilidad a lo que estaba diciendo. Tomó el baso de telgopor grande, con tapa, que le había traído Foreman hacía un rato, y bebió un poco del café que había dentro de el.
- Ah, bueno, gracias, es usted muy amable… -
- No hay de qué, cuando llame le diré que lo busca –
- No – Soltó Tayrmors acercándose un poco a Wilson - Mejor que sea una sorpresa -
- Como usted diga… - Wilson se encogió de hombros asiéndose el tonto, aunque sabía perfectamente que aquél tipo tramaba algo.
- Bueno, me alegra que hayamos podido arreglar nuestras diferencias Dr. Wilson – Le extendió la mano – Ahora está todo aclarado –
- Por supuesto – Wilson le estrechó la mano con la suya – Eso es bueno –
- Ahora si me disculpa, lo dejo seguir con su trabajo… - Se dirigió hacia la puerta, apurado – Buen día –
- Buen día – Tayrmors abandonó el despacho del jefe de oncología con apuro.
- ¿Y a este que le dio? –
Siguió con sus papeles y en menos de quince minutos ya se había acabado su café. Salió de su despacho con los sobres de estudios en su mano derecha y caminó por el pasillo, rumbo a los consultorios para comenzar con las sitas de sus pacientes. Resopló, de repente le había dado mucho calor. Dobló, le quedaban apenas unos veinte metros hasta llegar al ascensor así que caminaba tranquilo. De repente notó que respiraba agitado y transpiraba demasiado. Se miró la mano izquierda y notó que le temblaba notoriamente
- ¿Qué me pasa? – Se apresuró a trotar hacia el ascensor y la vista comenzó a nublársele al mismo tiempo que el pecho le dolía considerablemente. - Ayuda… ¡Ayúdenme! – Cayó al suelo al mismo tiempo que las puertas del ascensor se abrían, a unos cinco metros más adelante.
- ¿Wilson? ¡WILSON! – Oyó gritar a una mujer - ¡UNA CAMILLA, PRONTO! – De repente, todo se oscureció.
