Otra vez nos encontramos...

Pueden lincharme, sé que los he dejado en la miseria infinita con como terminó el capítulo pero no teman, uno de los fanfic que leo me dejo de la misma manera. Se siente horrible.

Siento haber tardado diez días, casi once en actualizar pero he tratado de hacer lo más interesante posible este capítulo. Será un año intenso para todos.

Gracias a todos aquellos que han empezado a seguirme.

A todos aquellos que me dejan sus Review.

Los personajes no son míos.

La idea tampoco pero la trama, ¡por Cirse que lo es!

Agradecimientos: Como siempre en orden.

V.R Morales: ¡Eh! Que puedo asegurarte que mi mamá es una santa -notese el sarcasmo- ¡Gracias, gracias, gracias! Me encanta que me llamen genio indirectamente. Y pídele disculpas a tus padres de mi parte porque en un futuro gritaras aún más fuerte. La sangre sucia que corrompe a las nuevas generaciones, vaya, eso me gusta. Sí, yo también lo pensé: Ahora son una familia multi-racial. Oh vaya que los gemelos encontraron a su ideal en Blaise, que todos sabemos, es un loco de remate. Créame, busqué en mas páginas de Harry Potter un hechizo que pudieran usar para huir en caso de problemas, la aparición no se me hizo muy "interesante" y además será hasta... eso es misterio. Oh, Potter, Potter, Potter... el salvador del mundo mágico y Hermione... aún hay algo que tengo que echar en ese "relación" (si puede llamarse así) para que prospere como deseo. ¡Yey! ¡Draco la ama! Siento tardar mucho en que avance su relación pero no me parece propio llenarlo de comentario que me darán diabetes en los ojos, si sabes a que me refiero. Obvio, sobre el anillo, pensaré en ti cuando eso suceda, ¿alguna sugerencia? Me alegro que por fin haya arreglado lo de tu problemilla con las actualizaciones y siento la espera. ¡Besos! Y gracias por seguirme desde un inicio...

AdaliaLeon: ¡Woah sí! Final impactante como en las telenovelas. Gracias, habrá mucho Nottgood en un futuro cercano. Obvio, serán la pareja que más ames en el Fic... claro, después de Draco y Hermione. Jajaja, gracias por seguirme.

Nathaku002: Yah, eres la tercera del grito en el cielo, me alegra haber causado esa reacción. Y sobre el futuro que depara a nuestros "heroes"... oh, vienen tiempos oscuros. Siento la tardanza, pero aquí la actualización.

rubenchoellocoxd: Casi me siento decepcionada, casi. Siempre eres el primero en comentar, ¿qué paso, mi querida Slytherin? (Porque espero que seas Slytherin y no Gryffindor) Oh, la trama se intensifica. ¿Te deje bien en tu momentito Notgood? Tendrás muchos más de ahora en adelante. Y sobre el Estado niebla en Luna, no lo había pensado. Pero sobre Hermione, lamento decirte que con lo involucrada que esta en la magia negra, su rastro será negro, lo siento. Sí, Navidad será de los Malfoy, te lo prometo. Y obvio, tus ideas me dan un momento de felicidad, vaya que realmente sigues el hilo de los acontecimientos. Y créeme, estoy buscando el animal perfecto para Draco en su patronus.

EzriaSydiaTrash: Lo siento, te haré esperar un poquitín más sobre el Dramione. Y sobre el bebé en camino, tal vez sea la luz que se necesita en estos momentos de oscuridad, el cambio en el final de quinto. No lo sé, lo he estado pensando. Gracias por empezar a seguirme y dejarme tu Review, significa mucho.

dianetonks: Muchas gracias, me alegro no haberte decepcionado. Oh, vamos, no me importaría leer todo un libro sobre tus comentarios referentes al fanfic, me encanta que me digan que les ha gustado y emocionado, o disgustado y decepcionado. Y sobre Draco y el lado oscuro... aún no sé si cambiar su destino o seguir el trayecto de los libros. ¡Gracias por seguirme!

herkyo: Yah, todos dicen sobre el final impactante, ¿me quedó cool, no? Me alegro que te guste Luna, le dará un toque a los chicos en un futuro. Y Blaise, todos amamos a Blaise, yo lo sé. Aww, a mi también me encantó esa parte, casi me muero de ternura. Ginny... Blaise... aún no lo sé, ¿qué opinas? El anillo... magia oscura vendrá.

diva-akira: Eres la octava, el número simétrico según Dead The Kid (lo siento, loca fan de anime), siento lo de tu fritura... bueno la verdad no, me alegró haber causado esa impresión. Sí, Hermione es algo... ciega, pero tranquila, se lo haremos ver a la fuerza. ¡Gracias por tu comentario! Saben que los leo en el momento... bueno, a menos que sea las tres de la mañana porque le tengo pánico a esa hora. Bueno, aquí el capítulo.

Danny: Gracias, eso quería. Embarazada, Theo diría algo como: Oh My Slytherin, me gustó. Jajajaja, siento la tardanza pero espero te guste.

SALESIA: Oh, SALESIA, chica. Me encantan leer tus comentarios y otra vez gracias por dejármelo en cada capítulo. Yah, que yo igual me hubiera lanzado al agua, no importa si estaba nevando. Yo también espero que Blaise le haga caso a Draco... ojala, ojala... ¡Sí! Me alegro dejar en claro las cosas de una vez porque luego se me olvida porque escojo las cosas. Tranquila, Potter no sabe nada... por ahora. Oh, sobre Ojoloco y Quirrell, no te preocupes ya encontré la solución. Obvio microbio, mi Marcus es fiel a su palabra. Aunque no te confíes mucho... algunos Slytherin tendrán el dilema sobre si seguir a sus padres o a su hija de muggles. Aww... ya no podré decir: los campeones y Potter.

Oh, en contrario a lo que creen todos, Vincent y Gregory serán unos expertos en sus áreas de estudio. Y sobre Sirius... aún no sé que haré con él. Sí, Luna y Theo, será asombroso. Yo también digo: ¿Qué carajos J.K? ¿Un águila? ¿Me estas jodiendo? Y sobre la tejona no lo había pensado... gran propuesta. Tranquila, James no fue mal padre, desatendido sí, pero no golpeaba a Harry.

Nao Satome Malfoy: No te preocupes, a todas nos pasa. Y vaya que habrá más en el futuro, tiempos oscuros se acercan para nuestras serpientes. Lo sé, que inconscientes, ¿no? Eso les pasa por no usar protección. No, no, no. Y sobre la relación de Draco y Hermione te haré esperar un poquito más, lo siento. ¡Y me alegra que sea una de tus favoritas! A mi me encantan todas tus hisotrias. Nos leemos pronto.

carlys. love: Las reacciones... ou... las reacciones... o.o

Viana D´Ascolli: Woah, ¡stop ahí! No saques conclusiones tan rápido. Te soy sincera, aún no sé que pasará con Snape, Fred, Colin, Bellatrix, Dobby, Dumbledore, Sirius... Sí, el grupo se enterará de porque Snape odia a James. Aún no se que pasará con E.D. Créeme, todos pusieron cara de sorpresa, me lo han hecho saber. ¡Gracias por tu comentario! Nos leemos pronto.


Agosto, 2. 1995

-Mierda, aún tengo que practicar el aterrizaje -dijo Theo, agachándose para tomar su tobillo entre sus manos. Una leve punzada se deslizaba de su tobillo hasta si rodilla.

-Sí, deberías hacerlo -dijo Hermione, materializándose detrás de él. Habían tomado el Estado niebla en un callejón alejado de su casa, volaron por Londres Muggle hasta llegar a un centro comercial alejado de su hogar. El último mes había sido bastante ajetreado. Nicholas había insistido en que aprendieran hechizos de protección bastante complicados- No entiendo la necesidad de ustedes los chicos de siempre ganar en todo -se quejó, metiendo la mano en su bolsa de correa negra, antes de salir de la casa había hechizado la bolsa con la varita de Nicholas. Un encantamiento de extensión indetectable. Saco una hoja blanca, con todo lo que necesitaban para ese mes.

La salidas eran contadas y supervisadas.

Hermione se acomodo el cabello, colocándose la capucha de su sudadera negra por encima de el. No entendía porque era necesaria tanta seguridad, se suponía que Nicholas aún mantenía una actuación creíble para con su señor. ¿Entonces porqué abrían de dudar de él?

Negando con la cabeza y tratando de alejar los pensamientos, salio del oscuro callejón con Theo detrás de ella y se adentraron en las calles muggles. Sólo estaban dos calles lejos de su destino, así que se tomaron su tiempo para llegar al supermercado.

El inconfundible timbre que siempre sonaba al entrar a un lugar les dio la bienvenida al centro comercial. Theo tomo un carrito metálico y Hermione fue delante de él, tomando todo lo necesario de la lista y cruzando con una línea negra todo lo que ya habían conseguido. El viaje fue rápido, en menos de media hora estaban en las cajas listos para pagar. Sólo había un hombre delante de ellos con una mujer y un pequeño niño de dos años.

-¿Traes el dinero muggle? -preguntó Theo detrás de ella, estirando el cuello para verla sobre la montaña de cosas que traían. Hermione volteo a verlo a una velocidad sorprendente, por poco rompiéndose el cuello, y lo fulmino con la mirada.

-Dinero, sólo dinero, Theo -Theo alzo las manos, con gesto sorprendido.

-Vale, lo he entendido -dijo, como si sólo con sus manos pudiera detener un ataque de Hermione- Sólo recuerdame porque el Ministerio no puede rastrearnos su usamos magia.

Hermione hizo una mueca.

-Te lo he explicado mil veces -se quejó- No hemos usado varitas.

-¿Hermione? -una ronca voz delante de ellos hizo que detuvieran su discusión y voltearan a ver al intruso. Un hombre pasado en años se encontraba delante de ellos. Cabello café medio ondulado, ojos del mismo tono que los de Hermione y barba de varios días. Su vestuario consistía en una camisa de polo azul y jeans de mezclilla. La rubia despampanante al lado de él se volteó para ver a los adolescentes, con un lindo niño de cabello risado en sus brazos.

Hermione se congeló en su lugar.

-¿Mione? -preguntó otra vez el señor, dando un paso hacia Hermione en el mismo momento en que Theo corría desde detrás del carrito y jalaba a Hermione de la mano, poniéndola detrás de él. Theo no sabía quien carajos era el intruso, pero Hermione claramente no se sentía cómoda en su presencia.

-¿Puedo ayudarle en algo, señor? -preguntó Theo, evaluando al hombre, a la joven mujer a su lado, al bebé en sus brazos y de vuelta al hombre. Los hombros del hombre decayeron un poco y le lanzó una mirada lastimada a Hermione.

-Mione...

-Hermione -cortó ella, moviendo a Theo hasta que se colocó a su lado- Es Hermione Nott ahora, si no es mucha molestia.

El hombre pareció herido por las recientes palabras de Hermione. Removiéndose incomodo en su lugar, miro la punta de sus zapatos.

-¿Cómo esta tu madre? -preguntó, evitando mirar los ojos de la chica. Hermione se enderezo de los hombros, mirando con enojo al hombre.

-Se casó, hace un año -dijo- Espera un hijo -agrego viendo como el hombre asentía- Él es Theo, mi medio hermano.

-Mucho gusto -dijo el hombre, mirando ahora a Theo. Theo, viendo de reojo a la rubia, asintió.

-Theodore Nott -se presentó- Pero, disculpe mi osadía, ¿quién es usted?

-Jason Granger -se presentó el hombre. Theo tuvo el porte de no mostrar sorpresa alguna ante el padre de Hermione- Ella es Victoria Granger, mi mujer.

-Este es Eddie, nuestro hijo -dijo la mujer con una voz demasiado aguda para el gusto de Theo- Hola Hermione -dijo la mujer- Ha pasado mucho tiempo.

-Sí, cinco años -acepto Hermione- Es un gusto haberlos visto de nuevo -mirando de reojo a su padre- A ambos, pero tenemos que regresar pronto a casa.

-Mi padre se preocupara si no volvemos a tiempo -añadió Theo, viendo con cierta satisfacción como el hombre se tensaba en su lugar, teniendo la decencia de lucir avergonzado.

-Eh... sí, sí -dijo, tomando las bolsas de plástico de la caja. La cajera parecía bastante entretenida con la charla. Jason Granger miro el carrito de compras de los adolescentes. Pañales, mamilas, fórmula, toallas húmedas, ropa de bebé, shampoo, papillas, juguetes- Déjenme pagar por ustedes -ofreció.

-Oh, no se preocupe -dijo Theo antes de que Hermione saltara ante lo dicho- Tenemos dinero de sobra -el hombre asintió, pensando. Después de unos segundos tomo la mano de la rubia.

-Hasta luego.

-Hasta nunca -corrigió Hermione, viendo con cierto regocijo culposo como su padre de encogía en su lugar. Sabía que no debería siquiera sentir un rastro de remordimiento por lo dicho a ese hombre. ¡Las había abandonado por su niñera! ¡Su niñera! Mientras su madre se mataba la espalda quedándose horas tardías en la clínica, esos dos se revolcaban en su casa. Tomó un poco más de tiempo del esperado pasando los productos.

Hermione paso su mano sobre la bolsa que llevaba, sintiendo un poco de culpa al haber robado. Bien, no habían robado como tal, dejarían el dinero en su totalidad por todo lo comprado, pero es que ya no había espacio en el carrito y debían regresar rápido a la casa. Así que toda la comida que necesitarían para ese mes, los productos de higiene he inclusive los de limpieza para el hogar... los habían metido en la bolsa a espaldas de las nuevas cámaras de seguridad que habían implementado en el super-mercado. Cuando el incesante pitido que se escuchaba al pasar un producto terminó, Hermione saco de la bolsa una pequeña bolsita de terciopelo rojo y saco el dinero necesario para toda la compra, incluida la ilícita y tomando las bolsas salieron del centro comercial.

-A que eso fue fácil -dijo Theo, caminando hacía el callejón con premura y metiendo con rapidez las cosas que habían comprado para todo un año del bebé. Sabían que sus padres, en especial Jane, no podrían salir de la casa a menos que fuera estrictamente necesario, así que se abastecieron de lo necesario para ese mes en lo que respectaba a alimentos. Tendrían que encontrar la manera de comprar los alimentos una vez que estuvieran en Hogwarts. Nicholas no podía ser visto comprando en un super-mercado muggle.

-¿Hermione? -Theo y Hermione se congelaron, ambos con bolsas en las manos y con la pequeña bolsa en el suelo. El callejón estaba abandonado, inclinándose rectos, al inicio del callejón, Jason Granger los veía con ojos desorbitados.

-¿Cuanto viste? -preguntó Theo, viendo como el hombre daba dos pasos dentro del callejón.

-¿Cómo es que cabe todo eso allí? -cuestiono con voz temblorosa. Hermione maldijo su suerte, no era el mejor momento para que su padre se enterara de su condición de bruja.

-Magia -dijo Theo. Hermione lo fulmino con la mirada y Theo se encogió de hombros- ¿Qué? ¿Querías que le mintiera? ¡Él nos vio!

-Maldigo el momento en que no aprendimos magia sin varita -dijo Hermione en voz baja y terminando de meter las compras dentro de la bolsa. Theo la imitó, dejando a un estupefacto Jason Granger pidiendo por respuestas.

-¡Hermione Granger! -grito el hombre, haciendo que ambos se sobresaltaran en su lugar- ¡Exijo una explicación!

-¡Obliviate! -el hombre se quedo petrificado en su lugar mientras un joven de tez pálida y cabello platinado vestido en un traje (exorbitantemente caro) salía detrás de él.

-¿Es que pueden ser más tontos? -se quejó Draco, viendo despectivamente al muggle- ¿Ese es tu padre?

-Progenitor -corrigió Hermione.

-Tú no viste nada, da la vuelta y vete por donde viniste -dijo Draco, arrastrando las palabras. El hombre asintió, solemne, y caminó fuera del callejón.

-¡El Ministerio puede rastrearte, Draco! -se quejo Theo, viendo con reproche al rubio.

-No soy idiota, Theo -dijo Draco, poniendo los ojos en blanco y caminando hacia ellos- Tome la varita de mi madre prestada. Los localice por un hechizo de rastreo y me vine en Estado Niebla, ¿contento? -Theo gruñó- Ya te pareces al gorila de Krum.

-¡Draco! -se quejó Hermione, agachándose y cogiendo la bolsa del suelo.

-Lo que sea -dijo Draco, viendo por sobre su hombro- ¡Insonorus!

-¿Qué es tan importante para que vinieras a los suburbios muggles? -se mofó Theo una vez Draco terminó de pronunciar hechizos. Draco lo fulmino con la mirada. Que estuviera bien y haya admitido que la pureza e impureza de la sangre no existía, no significaba que fuera aficionado de los muggles. A excepción de la madre de Hermione.

-Ayer en la noche se llevó a cabo la misión que Lord Oscuro les encomendó a tu padre y al mío-dijo Draco.

Theo y Hermione se miraron.

-Jane nos hizo jugar un juego de mesa muggle -respondió Theo con un suspiro- Pensé que era porque quería pasar tiempo con nosotros.

-Esto llegó segundos antes de que saliera de Malfoy Manor -dijo Draco, sacando algo de su bolsillo, apuntando con la varita: ¡Engorgio!

El profeta tomo tamaño real. Draco se acerco a ellos y se los tendió.

El profeta de ultimo momento.

Fuga en masa de Azkaban.

Hemos confirmado que diez prisioneros de alta seguridad de Azkaban, a primeras horas de la noche de ayer, escaparon. Por supuesto, el primer ministro muggle ha sido advertido del peligro. Tenemos la fuerte sospecha de que la fuga fue planeada por un hombre con experiencia en escapar de Azkaban: el conocido asesino en masa Sirius Black, primo de la fugitiva Bellatri Lestrange.

La foto en movimiento de Cornelius Fudge era la portada del profeta.

-¿Sirius Black? -cuestiono Hermione.

-Los Dementores están bajo las ordenes de Lord Oscuro -dijo Draco, viendo como Hermione se estremecía- Padre dijo que que sólo fue necesario un Bombarda.

-¿Eso era tan importante que arriesgaste tu fachada al venir aquí? -preguntó Theo. Draco negó.

-No he podido contactar con ustedes y pensé que era necesario que lo supieran -bajando un poco el tono de voz, prosiguió- Antes de que saliera a escondidas de Malfoy Manor, varias personas llegaron. Estoy seguro de que eran los presos.

-Bellatrix Lestrange -dijo Hermione.

Draco asintió.

-Tengo la sensación de que tendré una tarde... ajetreada -sonrió de medio lado- Vi a Snape antes de irme. Robe la varita de madre y con el encantamiento llegué a ustedes.

-¿Snape? -Theo frunció el ceño- Pensé que estaba del lado de Dumbledore.

-Yo igual lo pensé -dijo Draco- Pero mientras no estemos seguros, saben que no podremos decirle nada. ¿Han estado practicando la Oclumancia? -Hermione asintió.

-Y hechizos de protección.

-Bien, debo irme -Hermione y Theo asintieron- Los veo en Hogwarts... nada de cartas.

-Entendido -dijo Theo.

-Ni ha Vincent, Gregory y Blaise... tampoco a Marcus. Los bandos se están formando -Hermione volvió asentir. Draco se dispuso a irse, antes de regresar en sus pasos y atrapar a Hermione en un abrazo. Hermione enterró el rostro en el pecho de Draco y se aferró a su cintura- Cuiadala -dijo, viendo a Theo.

-Siempre lo hago -sonrió, intentando calmar sus nervios y los de Draco- Por cierto, tendremos un hermano.

Draco pareció asombrado. No era un buen momento para la llegada de un niño en las condiciones que prevalecían en el mundo mágico pero si los Nott seguían adelante con ello, él no se opondría.

-Enhorabuena -Theo asintió. Draco se separó de Hermione y volviendo a su perfecta mascara de indiferencia, tomo el Estado niebla, volviéndose invisible. Una leve ráfaga de viento les aviso que se había marchado.

-Es hora de irnos, Mione -dijo Theo después de unos segundos. Hermione no había separado la vista de donde había visto desaparecer a Draco. Sabía que Draco había reconocido a su padre, las primeras veces que Draco usó Legeremancia con ella lo había descubierto todo sobre su pasado. Así que le agradecía internamente no haber dicho nada.

-Sí, vamos.


Zabini Manor.

Agosto, 2. 1995

Dos horas antes.

-¡Le han... le han picado los ojos! -la carcajada que Blaise soltó resonó en todo su cuarto, haciendo eco. Cayó de su enorme cama, de rodillas en el suelo, golpeándolo con el puño y con lágrimas en los ojos, un pequeño libro en su mano derecha: "La cenicienta de los Hermanos Grimm"- Unas... unas palomas... ¡Por Merlín! ¡Unas benditas palomas! -Blaise rodó por los finos pisos de madera pulida, dejando caer el libro y tomando su estómago con ambas manos.

No supo cuanto tiempo estuvo tirado en el suelo, pero fue el repentino "Plop" el que lo saco de su sufrimiento. Una elfina vestida con una funda de almohada nueva y el escudo de la familia Zabini bordado en su pecho.

La elfina de la familia Zabini siempre había tenido miedo de entrar al cuarto del joven amo, nunca se sabía lo que se podía encontrar allí. A los pies de la enorme cama, un Blaise Zabini reía a carcajada suelta con un libro muggle a su lado.

-Amo Blaise -dijo la elfina con un chillido en su voz. Blaise se incorporo, aun riendo con lágrimas en los ojos, y le hizo señas a la elfina para que se acercara a él. La elfina, temerosa, se acerco al joven.

-¡Oh, por Cirse! Que esa estuvo buena. Recuerdame robarle otro libro a Theo cuando lo vuelva a ver -dijo Blaise, limpiándose los últimos residuos de sus lagrimas- Ahora dime, pequeña Mirthy, ¿por que me has honrado con tu presencia?

-¡Oh! No, joven amo. Es usted quien honra a Mirthy con su presencia -dijo la elfina, sin percatarse que Blaise tenía una sonrisa de superioridad en su rostro y el pecho hinchado de orgullo- Le ha llegado una carta, joven amo -la elfina chasqueo los dedos, apareciendo la carta que había traído una lechuza con un extraño pelaje rojizo en el regazo de su amo. Blaise la despacho con un gesto de mano y la elfina desapareció, contenta, del cuarto.

Blaise levantó el sobre de su regazo, un sello de oro con la letra "W" plasmada en él. Viendo con desconfianza el sobre, lo abrió con cuidado.

Querido Blaise Zabini.

Ha de ser una sorpresa para ti el que te escribamos, pero consideramos necesario el comunicarnos contigo. Este día planeamos dar a conocer a nuestra familia nuestro nuevo negocio. Nuestra intención era enviar esta carta a Draco, pero con el ambiente que rodea a su familia, decidimos elegirte a ti como representante.

Concideramos nesecario que te aprazcas cerca de la Madriguera.

Te esperamos pronto.

Atentamente: Los gemelos Weasley.

Blaise veía entre sorprendido y divertido la carta, ¿en serio estaban considerando invitarlo a su casa? Bien, su familia no estaba relacionada en publico con los ideales de Lord Oscuro, pero las habladurías nunca estaban de más. Suspiro, pensando como declinar con elegancia su invitación sin herir los sentimientos de los gemelos, si tenían alguno.

Otro "Plop" lo saco de sus pensamientos.

-Joven amo -Mirthy, con su usual rostro de alerta permanente, lo veía con cuidado- Ama pide su presencia en el salón principal. Habrá un festejo.

Los ojos de Blaise se abrieron desmensuradamente, analizando sus opciones. Los Weasley o su madre, su madre con una copa llena de veneno. Sí, serían los gemelos.

-Resulta, Mirthy, que tengo que ir al castillo de los Nott -agradeciendo internamente que los Nott estuvieran... incomunicados- Sólo una pregunta, Mirthy. ¿Puedes hacerme un encantamiento de rastreo? Tengo que pasar por un regalo antes, no queremos que los Nott se ofendan si no aparezco con lo necesario.

-Lo que guste, joven amo -la elfina hizo un pronunciado inclinamiento.

-Perfetto -Blaise se froto las manos- ¿Donde queda la colina de los Weasley?


La Madriguera.

Blaise se materializo del Estado Niebla cerca de la colina de los Weasley. Mirando su ropa muggle, que Mirthy le había conseguido, se sacudió la camisa. Una camisa blanca de botones, arremangada hasta los codos, jeans negros y botas negras algo pesadas. Mirthy las había llamado, botas estilo militar. No tenía ni idea, pero le quedaba bien. Hasta vestido como los muggles tenía un porte elegante.

Camino por el espeso follaje, viendo a lo lejos una casa... o un intento de ella, como de cinco pisos. Se reclinaba mortalmente en el aire, lista para ceder en cualquier momento. Suspiro, no había sido tan buena idea.

Piso una superficie blonda y un pequeño chillido hizo que saltara. Donde su bota había pisado, había un gnomo de jardín. Hizo una mueca de desagrado, rodeando a la criatura y fijando su vista en el suelo hasta que llegó a la puerta de la inestable casa. Allí ya lo esperaban los gemelos, de seguro había algún encantamiento de protección a intrusos

-Mis queridos gemelos -saludo, sonriendo torcidamente y golpeando las suelas de sus botas contra el escalón de madera.

-Blaise, ¿cómo llegaste? -preguntó Fred, mirando detrás de él.

-Oh, ese es un pequeño secreto mio -dijo, excluyendo que Ginny, Theo, Draco, Hermione, Vincent y Gregory también lo sabían.

-¿Te teletransportaste? -preguntó George, mirándolo con desconfianza.

-¿Ya pasaron su examen de teletransportación? -preguntó Blaise, ignorando su pregunta.

-¿Te trajo algún elfo domestico? -cuestiono Fred, ignorando la suya. Blaise puso los ojos en blanco.

-¿Me dejaran pasar o no? -preguntó ahora él.

-¡FRED! ¡GEORGE! ¿QUÉ ES TODO ESTO? -el grito que Blaise escucho desde dentro de la casa hizo que su piel se volviera chinita. La mujer no parecía nada contenta.

-¿Saben qué? Mejor los veo en Hogwarts. Me cuentan que tal les fue -dijo Blaise, despidiéndose y dando la vuelta. Los gemelos lo tomaron de los brazos, arrastrándolo dentro de la casa. Pataleando y mascullando por debajo fue como entro en la apretada cocina de la casa de los Weasley.

-Mamá, papá. Les presentamos a Blaise Zabini, un amigo nuestro -dijo Fred, volteando a Blaise y dejándolo delante de ellos. Una mujer pelirroja y regordeta con un delantal de cocina estaba delante de él. Tenía las características pecas de los Weasley y lo veía con desconfianza.

El señor Weasley, al que había visto una vez de niño en el Ministerio de Magia, parecía verlo con atención, evaluándolo. Tenía inicios de calvicie en su flaco rostro, pelirrojo y con pecas. Ginny estaba sentada al lado de su padre, viendo a Blaise asombrada. En frente de Ginny estaba el pelirrojo que había ido al Torneo de los tres magos. A pesar de estar sentado, daba muestras de ser más alto que los gemelos, tenía rostro duro y el cabello sostenido en una coleta, como suele usarla Nicholas Nott. Y al lado del pelirrojo, estaba Lee Jordan de Gryffindor.

-¡Oh! Bella singnore -exclamo Blaise, haciendo acopio de su extensa educación sobre modales. Camino hasta donde estaba parada la mujer y tomo su mano entre las suyas, agachándose y besando su dorso- E ´un piacere incontrarti finalmente.

-Oh, Molly Weasley, cariño -dijo la mujer, avanicandose con la otra mano y con las mejillas sonrojadas, bajando la guardia. Blaise sonrió triunfante y miró al resto de la familia.

-Blaise Zabini -se presentó, haciendo una reverencia después de soltar las manos de Molly Weasley. Ginny puso los ojos en blanco.

-¡Vaya! Alguien quiere caerle bien a mamá -dijo Ginny, cruzándose de brazos.

-¡Ginevra Weasley! -riño la señora Weasley, tomando una espatula de sobre la estufa y apuntando con ella a Ginny. Blaise rio entre dientes.

-Me han enseñado modales, Ginevra -dijo Blaise- Un placer verte de nuevo, pelirroja.

Ginny rio.

-Nos vimos hace un mes.

-Un´eternitá -prosiguió Blaise, acentuando su sonrisa- Lamento anunciar que Draco no podrá presentarse, ha tenido problemas familiares recientemente -dijo Blaise viendo como el rostro del señor Weasley se ensombrecía.

-¿Qué hace este Slytherin aquí? -cuestiono Lee Jordan, viendo con desconfianza a Blaise.

-Fui invitado.

-¿Cómo llegaste? -prosiguió el escrutinio.

-Asunto mio -dijo, siendo consciente de la sonrisa de Ginny. Jordan abrió la boca, dispuesto a rebatir lo dicho por Blaise cuando un pelirrojo a su lado lo interrumpió.

-Bill Weasley.

-Un gusto -dijo Blaise.

-He visto a tu madre muy seguido por el banco de Gringotts -prosiguió el pelirrojo- Trabajo ahí.

-Oh, a mi madre le gusta estar enterada sobre como van sus finanzas -contesto Blaise, evitando la mirada del pelirrojo.

-Basta de interrogatorios -dijo Molly Weasley- Siéntate, cariño -dijo la mujer, invocando una silla al lado de Ginny, Blaise agradeció internamente y tomo asiento.

-¿Y Weas... Ronald? -preguntó, viendo como la mujer llevaba a base de magia los platos, cubiertos y ollas con comida. Un gran banquete, casi como el de Hogwarts.

-Fue a pasar las vacaciones con la familia Potter -dijo Molly, tomando asiento entre Jordan y su esposo. Los gemelos se sentaron al lado de él y Bill Weasley.

Una vez terminada la comida, los gemelos tomaron la palabra.

-Hemos decidido crear una tienda de bromas -dijo Fred Weasley.

-¿¡PERO ES QUE ESTÁN LOCOS!? -grito Molly Weasley casi enseguida- ¿De donde sacaran el dinero? ¿Piensan que su padre y yo podemos solventarlo? ¿Qué pasará con la escuela?

-Sobre el dinero no deben preocuparse -dijo George- Tenemos socios en el negocio.

-¿Socios? ¿¡Quien estaría tan loco para darles dinero!? -grito Molly, viendo con el ceño fruncido a sus hijos y luego a Lee Jordan- ¿¡Fuiste tú, Lee!? Que Merlín me amparé. Sabes que te consideramos de la familia, pero esto es una locura.

-No fui yo, Molly -dijo Jordan, con las mejillas sonrojadas. Los ojos de Molly vieron a todos en la mesa, hasta que cayeron en Blaise. Blaise alzo sus manos, deteniendo los gritos antes de que llegaran.

-Juro por la memoria de mi querido padre que no fui yo -dijo Blaise- Sí, estaba enterado. Pero no he dado ni un solo Knut.

Molly Weasley lo escudriño con la mirada.

-Mamá, si Blaise dijo que no fue él, deberías creerle. No es de los que mienta -intento apaciguar Ginny. Blaise la miro como si hubiera perdido la cabeza, la mentira era la base para salir de cualquier problema, o empezarlos. En fin, si Blaise tuviera otro nombre, sería mentira. El señor Weasley, al lado de Molly, bebió de su taza.

-Fue Draco Malfoy -dijeron los gemelos al mismo tiempo. El señor Weasley escupió sobre la mesa.

-Pensé que Marcus era el único en hacer eso cuando se enteraba de algo que no le gustaba -dijo Blaise por debajo.

-¿¡Malfoy!? -preguntó el señor Weasley, limpiándose la barbilla- ¿El hijo de Luicus Malfoy?

-Y la querida Narcissa -dijo Blaise- Una mujer encantadora, certamente.

-Sí, el hijo de Lucius Malfoy -dijo Fred, ignorando a Blaise.

-Es un buen chico una vez que lo conoces -dijo George, apoyando a su hermano.

-¿Estamos hablando del mismo Draco Malfoy que llamó a su madre...? -Jordan guardo silenció ante la mirada que le dieron los gemelos.

-Y uno de los pocos amigos que tengo en Hogwarts -dijo Ginny Weasley, saliendo en la defensa de sus hermanos y Draco- Recuerden que cuando Ron dijo que fui yo quien abrió la cámara de los secretos, todos me retiraron la palabra en Gryffindor. Draco Malfoy, Blaise Zabini, Theodore Nott, Hermione Granger, Vincent Crabble y Gregory Goyle fueron lo únicos en dirigirme la palabra, aún a pesar de las creencias de su casa.

-¿Granger? -prguntó Bill Weasley.

-Una nacida de muggles -dijo Lee Jordan. Blaise se tensó en su asiento.

-Y nuestra mejor amiga, si no te importa -siseo Blaise. Dirigiendo una mirada despectiva a Jordan.

-¿En Slytherin? -se asombró Molly Weasley. Blaise se levantó de su asiento, tirando su silla en el proceso.

-Sí, una sangre sucia en Slytherin si eso a lo que quieren llegar -soltó Blaise, con veneno- Y ahora, si no les importa, me iré. Fue un gusto conocerlos, familia Weasley -Blaise, dio la vuelta, con la espalda completamente tensa y se apresuró a la salida. Cuando bajo el escalón de madera, Ginny apareció a su lado.

-Sabes que no quisieron decir eso -animo Ginny, caminando a su lado.

-Eso es todo lo que las demás piensan y dicen. ¡Por Cirse, Ginny! Que he escuchado a un montón de Gryffindor´s decirlo -respondió Blaise- Pobre nacida de muggles, rodeada de Slytherin´s -escupió Blaise. Ginny lo detuvo por el brazo- Hasta la insolente y estúpida de Brown.

-Mis padres no creen en el estatus de la sangre, Blaise -dijo Ginny en un suspiro- Sólo estaban asombrados, sabes que nunca ha habido una chica como Hermione en Slytherin -Blaise resopló, relajándose un poco.

-Lo sé, lo siento. Es sólo que estamos acostumbrados a que nos vean así -susurró Blaise- A mi madre le encanta llamarla: La pequeña sanguijuela.

-Lo siento, Blaise -dijo Ginny, acariciándole el brazo.

-No, yo lo siento. No tuve que atacar a tus padres así -se disculpo Blaise- Pero no puedo volver a entrar, iré a casa de Draco -Ginny asintió, se levanto en puntitas y le dio un beso a Blaise en la mejilla.

-Te veré en Hogwarts.

-Igual -dijo Blaise, Ginny lo soltó y Blaise se materializo en niebla, haciéndose invisible y surcando los cielos.


Malfoy Manor.

Agosto, 2. 1995

4:00 P.M

-¿Qué haces aquí, Blaise? -preguntó Draco, tomando forma humana al lado de Blaise. Él estaba recargado contra las puestas de metal que protegían Malfoy Manor. Tenía los brazos cruzados.

-También es un placer verte, Malfoy -se mofó Blaise. Draco rodó los ojos- Vengo de la casa Weasley -Draco asintió y camino hasta su lado. Blaise se levantó y las enormes puertas se abrieron. Ambos adolescentes caminaron por la entrada pavimentada y el enorme jardín de la mansión.

-No es un bueno momento, Blaise -dijo Draco.

-Lo sé -dijo Blaise, quitandole a Draco la varita y apuntándose así mismo. Su vestuario se transformó a un traje negro, completamente limpio- Leí el profeta, ¿de donde vienes?

-De tu casa -dijo Draco, quitandole la varita.

-Asombroso, ¿qué tal mi madre? -preguntó Blaise- ¿Y su hermano?

-Ambos bien, encontré a tu abuelo -dijo Draco. Las enormes puertas de madera tallada se abrieron ante ellos.

-¿Cómo esta ella? -preguntó Blaise, siguiendo a Draco por el hall de entrada. Era enorme y completamente de época. Las enormes paredes de un tono oscuro. A Blaise siempre le daba escalofríos entrar a Malfoy Manor.

-Bien, no parecía afectada.

-¡Mi querido sobrino! -Blaise y Draco se tensaron en su lugar. Draco apretó con fuerza la varita y Blaise agradeció mentalmente su uso del Estado niebla, podía salir de ahí en cualquier momento. Se dieron la vuelta.

Delante de ellos, saliendo de la habitación contigua, una mujer con un vestido pasado de años caminaba a ellos. Su cabello negro era ondulado y caía más abajo de sus hombros. Pero su rostro era lo que llamaba la atención. Era pálido, con ojos marrones desquiciados y una sonrisa torcida en él, mostrando sus putrefactos dientes. Estiro los brazos, con su varita en una mano, como si estuviera esperando un abrazo.

Draco y Blaise sintieron al instante la intromisión en sus mentes, bloqueándolas con rapidez, miraron a la mujer.

-Es de mala educación inmiscuirse en la mente de alguien sin su permiso, tía Bella -siseo Draco, ganándose una sarcástica risa.

-¡Oh!, querido Draco -dijo la mujer, mirando con un tipo de cariño retorcido en sus ojos- Es de mala educación no mostrarle a tu tía lo que quiere ver -Draco asintió, dándole una mirada a Blaise. Ambos abrieron sus mentes, ocultando todo recuerdo que tuvieran de Hermione, su relación con ellos y todo lo que tuviera que ver con la familia Nott. Una vez termino de invadir sus mentes, la mujer desquiciada sonrió- Tu padre me hablo de la sangre sucia amiga de ustedes.

-Es una sangre sucia -dijo Blaise, sonriendo con malicia- No somos estúpidos, conocemos los estatus de la sangre. Y la importancia que ello conlleva para con nuestro señor.

Bellatrix Lestrange asintió, complacida.

-Pueden retirarse -hizo un ademan desdeñoso. Blaise escuchó a Draco mascullar por debajo, pero tomándolo del codo, lo jalo hacia las escaleras. Quería estar lo más lejos posible de esa desquiciada mujer.


Septiembre, 1. 1995

Expreso de Hogwarts.

-Barty Crouch Jr. murió durante la fuga -dijo Draco una vez Vincent y Gregory insonorizaron el compartimento.

-¿Qué? -Hermione frunció el ceño- ¿Cómo es que el Ministerio no dijo nada?

-No les conviene -respondió Blaise, bajando las persianas- ¿Murió o lo mataron?

-Un Avada -dijo Draco- Resulta que Barty Crocuh Jr. había usado Multijugos y tomado el papel de Ojoloco Moody el año pasado en Hogwarts. También han de saber que mató a su propio padre.

-¿¡Qué!? -gritó Vincent.

-¿¡Cómo!? -preguntó Gregory.

-Snape me lo dijo -dando una mirada significativa a sus amigos, prosiguió: No saben como logró escapar de Azkaban la primera vez pero Barty Crouch vio mucho mientras estaba en Hogwarts.

-Incluyendo que son amigos de una hija de muggles -dijo Hermione. Draco asintió.

-Fue el mismo Snape quien lo mató -Hermione ahogo un grito- Dijo que no importaba qué, él estaba de nuestro lado.

-Y con Crouch muerto, El innombrable no sabrá sobre nuestra relación -dijo Theo, asintiendo.

-Yo supongo -Draco se encogió de hombros- Aunque hay algo que Snape oculta.

-Mientras no nos perjudique a nosotros, puede llevarse ese secreto a la tumba -dijo Blaise, cruzando sus brazos por detrás de su cabeza.

-Este año no será bueno -dijo Vincent.

-Ni que lo digas -prosiguió Draco- El Ministerio ha metido sus narices en los asuntos de Hogwarts.

-Tendremos un hermano -dijo Hermione cuando el silencio se propago en el compartimento. Theo sonrió, orgulloso. Sería un hermano ejemplar y mantendría a la pequeña bestia lejos de Hermione, no quería que el niño o niña fuer una obsesa del control como su hermana, ya tenía suficiente con una.

-Vaya -dijo Blaise, sonriendo con malicia- ¿Tu papi no pudo mantenerse fuera de la mami de Granger? -Blaise meneo las cejas. Theo se volvió blanco mientras Hermione hacia arcadas- ¿O es que le gustaba mucho estar sobre ella?

-Juro, Blaise -siseo Draco, con el rostro más pálido- Que si no te callas, te moleré a crucios.

Blaise se rió con malicia.

-Vamos, que a tu padre de seguro estar por encima de tu madre -se mofó Blaise- Ambos sabemos que le gusta el control.

-¡Oh, por Salazar maldito! ¡Callate! -dijo Draco, tratando de no vomitar. Blaise se carcajeo.

-¿Entonces tendrás un hermanito? -preguntó Vincent, ignorando a Blaise. Hermione sonrió aunque miraba a Blaise con asco.

-Sí.

-¿Podré conocerlo? -preguntó Gregory, Vincent asintió en apoyo.

-Claro que sí -Hermione rió- Todos somos familia, Greg.

Una extraña calma se expandió por el compartimento haciendo que Blaise dejara de reír pero que sonriera de verdad, conmovido por las palabras de Hermione. La puerta del compartimento se abrió, mostrando a Luna Lovegood con una gafas chistosas, su inolvidable collar de corchos de cerveza de mantequilla, su varita por encima de su oreja y su revista de cabeza.

-Hola -su vocecita rompió el silencio en el compartimento.

-¿Se te perdió algo, Luna...? -Hermione le colocó la mano en los labios a Blaise antes de que pudiera seguir su oración.

-Hola Luna -dijo Hermione, sonriendo con demasiado ímpetu.

Luna Lovegood inclinó la cabeza.

-Hola Hermione Granger -dijo la rubia después de un momento de silencio.

-Hermione, sólo Hermione -dijo ella, quitando la mano de la boca de Blaise- Somos amigas, ¿no? Ginny me ha hablado de ti -por no decir que una vez Theo le preguntó quien era ella. La rubia guardo silencio por bastante rato, paracía que era habitual en ella.

-Nunca antes he tenido una amiga -confeso la rubia.

Blaise soltó una carcajada, una que rápidamente se convirtió en tos cuando Theo, Draco y Hermione le patearon la pierna.

-Lo siento, los torposoplos -se defendió el moreno, haciendo que sus amigos rodaran los ojos y bajaran la cabeza avergonzados. La rubia asintió.

-Suelen ser algo molestos, aunque no vi ninguno cerca de ti. Sólo estan sobre sus cabezas, en medio de todos -los chicos alzaron por inercia la mirada, al recordar que probablemente no había nada, la bajaron de nuevo, apenados.

-Eh, sí... -Theo carraspeo- ¿Gustas sentarte con nosotros?

Luna Lovegood volvió a guardar silencio.

-Si no es mucha molestia.

-Para nada -dijo Vincent, sonriendo con aprehensión. Lovegood entró al compartimento, con su baúl flotando detrás de ella. Gregory se levantó para ayudarla a colocar el baúl en las barras de arriba y una vez terminó, cerró la puerta y se sentó al lado de ella.

-No encontraba compartimento, siento haber invadido el de Slytherin. Pero es que en los de mi casa ya estaban ocupados, los de Hufflepuff estaban llenos de nargles y en Gryffindor habían varios fuegos artificiales.

Los chicos asintieron, era la primera vez que Lovegood pronunciaba tantas palabras.

-¿Por qué siempre llevas esa revista al revés? -preguntó Gregory, con las mejillas rojas. No había podido detener su curiosidad. Luna estaba en frente de él, justo en medio de Hermione y Gregory. Theo, a su lado, lo miro con reproche y Draco, al lado de Theo, rió.

-Sí, Lovegood -dijo Draco, ganándose una mirada de reproche de Theo- ¿Por qué traes esa revista al revés?

-¡Oh! No sabía que tenían tanta curiosidad, Malfoy y Goyle -dijo la rubia, quitándose los estrafalarios lentes y poniéndolos a su lado.

-Draco, Greg -corrigió Draco, tratando de ser amable.

-Draco, Greg -la rubia parecía analizar las palabras, letra por letra- Mi padre es el escritor del Quisquilloso.

-¿¡Ese viejo loc... ah.. ah...!? -Blaise se paso la mano por el brazo, justo donde Hermione le había soltado un pellizco.

-Esta bien, no me molesta que le llamen loco -dijo Luna, mirando con tanta tranquilidad a Blaise, que este empezó a removerse en su asiento- A mi suelen decirme Lunatica.

-Algunos son malas personas -dijo Hermione, mirando con cierto cariño a la rubia.

-Supongo, pero no puedes culparles -respondió Lovegood, encogiéndose de hombros.

Theo volvió a carraspear.

-Sobre la revista.

-¡Oh! -volvió a exclamar, volteando la revista que estaba en su regazo- Mi padre, cada vez que hace una nueva publicación, suele dejarme acertijos ocultos en la revista. Es una costumbre que tenemos él y yo.

-¿Me dejas ver? -preguntó Vincent al lado de Luna, ella asintió y volteando otra vez la revista, yendo a la hoja en la que estaba, se acercó a Vincent y juntos empezaron a descifrar el acertijo.

-Eso es tan... -Gregory veía a su amigo y a la rubia leer el Quisquilloso al revés-... bizarro -negando con la cabeza se levantó en su asiento, le tendió la mano a Hermione y cuando ella, dudativa se la tomo, la levantó y se sentó donde antes estaba ella, estirando el cuello para poder leer el acertijo.

-Ah... tú -señaló Hermione, Draco se rió, negando con la cabeza y jalo a Hermione de la (como no, ya se había puesto la ropa del colegio), la sentó a su lado, moviendo a Theo en el proceso.

-Por cierto, ¿no deberían estar en el vagón de prefectos? -preguntó Theo después de un rato en silencio.

Draco abrió la boca, de seguro dispuesto para maldecirlo por su bocota, pero Hermione se paro como un resorte en su asiento.

-¡Llegamos tarde a la reunión de prefectos! -gritó, recordando que Marcus solía decirle que primero debía ir a las reuniones, tomo la mano de Draco y salió corriendo del compartimento.

-Por cierto -dijo Blaise una vez Draco y Hermione salieron por la puerta- ¿como resolvieron sus problemas referentes a las salidas de la casa? -preguntó Blaise, recordando la charla que habían tenido antes de que Draco les pidiera a Vincent y Gregory insonorizar el compartimento.

-Conseguimos un elfo domestico -dijo Theo- Pero no le digas a Hermione.

-¿Tan mal? -se burló Blaise. Theo fingió un estremecimiento.

-Habló sobre un nueva plataforma que había creado para los derechos de los elfos -respondió Theo.

-¡Ya quiero ver eso! -Blaise se frotó de las manos, anticipando todos los rostros asustados de aquellos elfos a los que Hermione incordiaría con sus derechos.


Hogsmeade.

Sendero a Hogwarts.

-¿Cómo es que perdimos a Lunatica del tren para los carruajes? -preguntó Blaise, tomando asiento dentro del carruaje. Theo, a su lado, le soltó un golpe en la nuca. Draco rió, ayudando a subir a Hermione y Vincent y Gregory subieron al último.

-Dijo que había visto unos... ah... -Vincent miró el cielo oscuro, tratando de recordar lo que Luna había dicho.

-Weasley y Brown son los prefectos de Gryffindor -dijo Hermione una vez el carruaje empezó a avanzar.

-¿Weasley? -preguntó Theo, estupefacto- ¿Así de mal esta Gryffindor en notas?

Draco se encogió de hombros.

-¿Qué podemos decirte?

-Oigan, ¿este año aprenderemos magia sin varita? -preguntó Gregory cuando el carruaje se balanceo debido al inestable terreno.

-Sí, aprenderemos magia sin varita, Greg. Pero tendremos que tomar horas en sábado y domingo -dijo Hermione- Draco y yo estaremos haciendo rondas por la noche.

-Ugg -dijo Blaise, cruzandose de brazos por detrás de la cabeza- Que bueno que no soy prefecto.

-No eres prefecto porque eres el más bajo en calificación -dijo Theo rodando los ojos. Blaise lo miro ofendido.

-¡Eso es mentira!

-No lo es -dijo Draco, sonriendo con malicia ante el arrebato de Blaise- Hermione va en primer lugar, le siguo yo, luego va Theo, Vincent y Gregory. Estoy seguro que después sigue Pansy, Daphne, Millicent, Flora... y al final tú.

-¡Eso no es justo! -se quejó Blaise- Me niego rotundamente a que me traten de a troll.

-Entonces sube tus calificaciones -dijo Hermione, cruzando las piernas- Por cierto, ¿tomaran las pruebas al equipo de quidditch? -preguntó a Theo, Vincent y Gregory. Los tres asintieron.

-No te preocupes sobre entrar, Mione -dijo Vincent- Estoy seguro que Marcus habrá dejado su lugar para ti. De seguro se lo pidió a Adrian.

Hermione sonrió, complacida.

-¡Oh! Lo bueno de tener un padrino -se mofo de los chicos. Draco y Blaise rieron, negando con la cabeza.

-Este año seré capitán -dijo Draco- Marcus me dejo el puesto.

-¿No será Adrian? -se sorprendió Hermione. Draco negó.

-No, pero estoy seguro que montó una rabieta cuando se enteró -viendo a Theo, Vincent y Gregory, agrego: Todos aquí sabemos que tienen su lugar asegurado.

-¿Decías, hermanita? -preguntó Theo, sonriendo de medio lado. Hermione resoplo, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. Tomando una pose completamente altiva y tratando de parecer indiferente ante lo dicho.

-Vete al infierno, hermanito -las carcajadas resonaron en carruaje de las serpientes.


Vestíbulo de Hogwarts.

-¿En donde te habías metido? -preguntó Vincent cuando Luna cruzo las enormes puertas de Hogwarts. Luna, alzando la mirada del Quisquilloso, miró a Vincent por un momento con frialdad antes de relajar un poco sus hombros.

-Me ha tocado venir en carruaje con Harry Potter, Neville Longbottom, Ronald Weasley, Lavander Brown y una de las hermanas Patil -susurró, bastante molesta.

-He de suponer que te han hecho algo -dijo Theo, tensando los hombros. Blaise y Draco, al ver este gesto, sonrieron con malicia.

-¡Oh! Bella pazzo -Blaise paso un brazo por los hombros de Luna, dirigiendo miradas de odio y superioridad a todo Gryffindor que se interpusiera en su camino- ¿Qué te han hecho?

-Ronald Weasley ha dicho que el Quisquilloso era pura basura, que todo el mundo pensaba eso -dijo Luna, algo cabizbaja.

-Será idiota -dijo Gregory, encogiéndose de hombros.

-Hemos visto la revista, Luna -dijo Vincent- No es basura.

-¿Esta todo bien aquí? -la chillona voz de Lavander Brown se coló por sus oídos. Potter, Weasley, Longbottom, otros dos Gryffindor, Lavander y Patil caminaban hacia ellos. Alternando sus miradas entre ellos y Luna. Cualquiera pensaría que la estaban intimidando.

-Métete en tus asuntos, Brown -dijo Hermione, viendo con frialdad a la rubia. Brown la miró molesta.

-Que seas prefecta no te da derecho a molestar a los demás -dijo Patil, viendo los broches en el pecho de Hermione y Draco.

-¿Quien esta molestando a quien? -preguntó Theo, viendo con total indiferencia y superioridad a los recién llegados.

-Están molestando a Lunati... -Patil se mordió el labio.

-Patético -respondió Hermione mordaz- Vayan a jugar con sus infulas de héroes a otro lado. Luna es amiga nuestra.

-Somos suscriptores del Quisquilloso -dijo Blaise, viendo con cierta satisfacción como Potter y Longbottom parecían avergonzados- Ya sabes, la revista basura sobre la que has hablado, Weasley.

-Vamos -dijo Draco, arrastrando las palabras sin siquiera ver a los Gryffindor- Que este lugar ya apesta a estupidez -Vincent y Gregory rieron, Blaise sonrió con malicia jalando a Luna hacia el Gran Comedor y Theo y Hermione caminaron sin expresar emoción alguna al lado de Draco.


Gran Comedor.

Cuando Hogwarts comenzaba su andadura

y yo no tenía ni una sola arruga,

los fundadores del colegio creían

que jamás se separarían.

Todos tenían el mismo objetivo,

un solo deseo compartían:

crear el mejor colegio de magia del mundo

y transmitir su saber a sus alumnos.

¡Juntos lo levantaremos y allí enseñaremos!,

decidieron los cuatro amigos

sin pensar que su unión pudiera fracasar.

Porque ¿dónde podía encontrarse

a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?

Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,

a ellos podía compararse.

¿Cómo fue que todo acabó mal?

¿Cómo pudieron arruinarse

tan buenas amistades?

Verán, yo estaba allí y puedo contarlees

toda la triste y lamentable historia.

Dijo Slytherin: Sólo enseñaremos a aquellos

que tengan pura asendencia.

Dijo Ravenclaw: Sólo enseñaremos a aquellos

de probada inteligencia.

Dijo Gryffindor: Sólo enseñaremos a quellos

que hayan logrado hazañas.

Dijo Hufflepuff: Yo le enseñaré a todos,

y trataré a todos por igual.

Cada uno de los cuatro fundadores

acogía en su casa a los que quería.

Slytherin sólo aceptaba

a los magos de sangre limpia

y gran astucia, como él,

mientras que Ravenclaw sólo enseñaba

a los de mente muy despierta.

Los más valientes y audaces

tenían como maestro al temerarío Gryffindor.

La buena de Hufflepuff se quedó con el resto

y todo su saber le transmitía.

De este modo las casas y sus fundadores

mantuvieron su firme y sincera amistad.

Y Hogwarts funcionó en armonía

durante largos años de felicidad,

hasta que surgió entre nosotros la discordia,

que de nuestros miedos y errores se nutría.

Las casas que, como cuatro pilares,

habían sostenido nuestra escuela

se pelearon entre ellas

y, divididas, todas querían dominar.

Entonces parecía que el colegio

mucho no podría aguantar,

pues siempre habia duelos

y peleas entre amigos.

Hasta que por fin un mañana

el viejo Slytherin partió,

y aunque las peleas cesaron,

el colegio triste quedó.

Y nunca desde que los cuatro fundadores

quedaron reducidos a tres

volvieron a estar unidas las casas

como pensaban estarlo siempre.

Y todos los años el sombre seleccionador se presenta,

y todos saben para qué:

yo los pongo a cada uno en una casa

porque ésa es mi misión,

pero este año iré más lejos,

escuchen atentamente mi canción:

aunque estoy condenado a separarlos

creo que con eso cometemos un error:

Aunque debo cumplir mi deber

y cada año tengo que dividirlos,

sigo pensando que así no lograremos

eliminar el miedo que tenemos.

Yo conozco los peligros, leo las señales,

las lecciones que la historia nos enseña,

y les digo que nuestro Hogwarts está amenazado

por malignas fuerzas externas,

y que si unidos no permanecemos

por dentro nos desmoronaremos.

Ya les he dicho, ya están prevenidos,

Que comience la selección.

Los aplausos resonaron en el Gran Comedor cuando el sombrero seleccionador se quedo quieto. Varios murmullos se alzaron mientras los alumnos de primero veían el sombrero con cara de espanto.

-Saben... -susurró Hermione, justo cuando McGonagall llamaba al primer niño- Nunca supe como es que quede en Slytherin.

Draco, Blaise, Theo, Vincent y Gregory se tensaron en su asiento.

-Porque estas aquí es sólo cosa de esa vieja baratija -dijo Draco, aplaudiendo cuando el segundo niño fue sorteado a Slytherin- No importa la sangre que tengamos. Sí el sombrero te ha puesto con nosotros será por algo.

-Quiero saber porqué, Draco -dijo Hermione, exasperada.

-Tal vez nunca sepas la respuesta -dijo Blaise- Pero estas aquí, entre nosotros. Eres una serpiente. Eso es todo lo que importa.

Hermione frunció el ceño, entre enojada y aliviada. Cuando la selección terminó, el banquete dio inicio.

-¡Eh! Nuevo capitán -un pedazo de pan recién horneado salió volando cerca del rostro de Draco, que lo evitó por poco. Adrian, del otro lado de la mesa a dos asientos, hacia aspavientos con las manos.

-¿Qué quieres? -preguntó, removiendo la sopa en su cuenco con una cuchara.

-¿Estoy en el equipo, no? -preguntó. Draco asintió- Lamento decirte que no será así.

-¿Qué? -Draco, dejando de lado su camino, miro a Adrian con confusión- ¿De qué diablos hablas?

-Pues de qué... ¿que es un diablos? -preguntó, frunciendo el ceño. Draco rodó los ojos.

-Continua, que quiero seguir comiendo -Adrian rodo los ojos.

-Lo que sea. Este año tomaré clases extras para mis notas y un curso extra con Flitwick y Sprout -hizo una mueca de desagrado- Así que no podré estar en el equipo.

-¿Me estas jodiendo? -se quejó Draco- ¿De donde carajos sacaré un remplazo?

-Haz las pruebas -Adrian se encogió de hombros- Te he avisado con tiempo -dijo, volviendo su platica. Draco resoplo, molesto.

-Oye, Draco... -Pansy lo miraba con un brillo de esperanza en los ojos- ¿Puedo tomar la prueba?

-¿Juegas quidditch? -preguntó Blaise, tapándose con una servilleta la boca.

-¿Sabes montar una escoba? -preguntó Vincent. Pansy, furiosa, le lanzo un cuenco con patatas. Vincent lo esquivó por poco.

-Claro que juego, idiotas -dijo Pansy, con las mejillas sonrojadas- ¿Puedo tomarlo o no? -preguntó, ahora dirigiéndose a Draco. Draco se encogió de hombros.

-Como gustes. De todas formas haré las pruebas -Pansy, gustosa, aplaudió con entusiasmo.

-No te fallaré -dijo en un chillido.

-Acabas de desatar a la fiera -se burló Theo.

Dumbledore se paro de su lugar, listo para empezar el discurso.

-¿No habrá un sólo año en que ese viejo tenga la boca cerrada? -preguntó Gregory en un susurro, viendo como casi todas las casas le prestaban atención. Acababa de anunciar que tendrían nuevos profesores para Cuidado de Criaturas mágicas y Defensa Contra las Artes Oscuras.

-¿Se han dado cuenta que cada año cambiamos de profesor en Defensa? -preguntó Vincent, viendo a la nueva profesora. Era bajita, regordeta, vestía un odioso traje rosado y su cara, era simplemente la perfección de un horrible sapo. Hizo una mueca de desagrado.

-Es Dolores Umbridge -dijo Daphne mirando con desagrado el traje de la mujer.

-¿Y ella es...? -preguntó Hermione, tratando de no sonar grosera.

-Trabaja en el Ministerio, es algo así como la nueva mano derecha de Fudge -contestó Pansy- Ella estuvo en la auditoria que se le hizo a Potter este verano.

-¿Auditoria? -preguntaron Theo, Blaise y Draco. Pansy rodó los ojos.

-Y eso que tu padre trabaja en el Ministerio, Draco -le acuso- Sí, por lo visto una semana después del atentado en Azkaban, Potter usó un encantamiento en frente de un muggle. Creo que era su primo.

-¿Encantamiento? -preguntó Gregory.

-Sí -Daphne asintió, interrumpiendo a Pansy- El encantamiento patronus.

Hermione abrió los ojos sorprendida.

-Eso es un encantamiento muy avanzado.

-Yo que sé -contestó Daphne- Resulta que estaba de vacaciones en un vecindario muggle. Potter dijo que un dementor había intentado atacarlo. Inclusive su tía muggle, intentó defenderlo. Diciendo que ella estuvo allí junto a otra anciana squib. Fue el mismísimo Dumbledore a evitar que los expulsaran de Hogwarts.

-El problema es que el Ministerio no quiere darse cuenta que los Dementores ya no le responden al Ministro -susurró Panys en voz baja- Todos sabemos a quien son fieles.

-Basta, Pansy -siseo Draco- De eso no se habla en público.

-Pero Draco... -intento seguir Pansy pero Draco la mando a callar con una mirada. Justo en ese momento se dieron cuenta que Dumbledore había dejado de hablar. Los ojos del director estaban fijos en Umbridge. Como no era mucho más alta de pie que sentada, se produjo un momento de confusión ya que nadie entendía por qué Dumbledore había dejado de hablar; pero entonces Umbridge se aclaro la garganta, "Ejem, ejem", y los alumnos se dieron cuenta de que se había levantado y de que pretendía pronunciar un discurso.

Dumbledore sólo vaciló unos segundos; luego se sentó con elegancia y miró con interés a Umbridge, como si lo que más deseara fuera oírla hablar. Otros miembros del profesorado no fueron tan hábiles disimulando su sorpresa. Las cejas de la profesora Sprout habían subido hasta la raíz de su airosa melena, y McGonagall tenía la boca más delgada que nunca. Era la primera vez que un profesor nuevo interrumpía a Dumbledore. Muchos alumnos sonrieron; era evidente que aquella mujer no tenía ni idea de cómo funcionaban las cosas en Hogwarts.

-Gracias, señor director -empezó Umbridge con una sonrisa tonta-, por esas amables palabras de bienvenida.

Tenía una voz muy chillona y entrecortada, de niña pequeña, y Hermione de repente sintió una aversión hacia ella que no podía explicar; lo único que sabía era que todo en ella le resultaba repugnante, desde su estúpida voz hasta su esponjosa chaqueta de punto de color rosa. Umbridge volvió a carraspear ("Ejem, ejem") y continuó su discurso.

-¡Bueno, en primer lugar quiero decir que me alegro de haber vuelto a Hogwarts! -Sonrió, enseñando unos dientes muy puntiagudos.

-Por favor, dime que no estuvo en nuestra casa -suplicó Vincent en voz baja.

-Lo estuvo -dijo Flora, sonriendo ante la cara de espanto que Vincent mostró.

-¡Y de ver tantas caritas felices que me miran!

Hermione, Theo y Draco se movieron en su banco, inclinando el cuerpo atrás con rostro sorprendido. Nadie en el Gran Comedor tenía un rostro feliz. Más bien al contrario, todos parecían muy sorprendidos de que se dirigieran a ellas como si tuvieran cinco años.

-¡Estoy impaciente por conocerlos a todos y estoy segura de que seremos muy buenos amigos!

Al oír aquello, Hermione miró a Dracon con gesto burlón. Draco se tapó la boca con una mano, intentando ocultar una sonrisa burlona. Blaise tuvo el descaro de reír por lo bajo, inclusive Theo Vincent y Gregory parecían sentir algo de pena ajena.

-Estoy dispuesta a ser amiga suya mientras no tenga que ponerme nunca esa chaqueta -le susurró Millicent a Flora, y ambas rieron por lo bajo.

La profesora Umbridge se aclaró la garganta una vez más ("Ejem, ejem"), pero cuando habló de nuevo su voz ya no sonaba entre cortada como antes. Sonaba mucho más seria, y ahora sus palabras tenían un tono monótono, como si se las hubiera aprendido de memoria.

-El Ministro de Magia siempre ha considerado de vital importancia la educación de los jóvenes magos y de las jóvenes brujas. Los excepcionales dones con los que nacieron podrían quedar reducidos a nada si no se cultivaran y desarrollaran mediante una cuidadosa instrucción. Las ancestrales habilidades de la comunidad mágica deben ser transmitidas de generación en generación para que no se pierdan para siempre. El tesoro escondido del saber mágico acumulado por nuestros antepasados debe ser conservado, reabastecido y pulido por aquellos que han sido llamados a la noble profesión de la docencia.

Al llegar a ese punto la profesora Umbridge hizo una pausa y saludó con una pequeña inclinación de cabeza al resto de los profesores, pero ninguno le devolvió el saludo. Las oscuras cejas de McGonagall se habían contraído hasta tal punto que parecía un halcón, y a Hermione no se le escapó la mirada de complicidad que intercambió con la profesora Sprout, mientras Umbridge carraspeaba otra vez y seguía con su perorata.

-Cada nuevo director o directora de Hogwarts ha a portado algo a la gran tarea de gobernar este histórico colegio, y así es como se debe ser; pues si no hubiera progreso se llegaría al estancamiento y a la desintegración. Sin embargo, hay que poner freno al progreso por el progreso, pues muchas veces nuestras probadas tradiciones no aceptan retoques. Un equilibrio, por lo tanto, entre lo viejo y lo nuevo, entre la permanencia y el cambio, entre la tradición y la innovación...

-Salazar maldito, callala de una jodida vez -siseo Blaise, pasando ambas manos por el rostro. Hermione dio una mirada al Gran Comedor. El silencio que siempre se apoderaba de este cuando Dumbledore hablaba estaba rompiéndose, pues los alumnos se acercaban unos a otros y juntaban las cabezas para cuchichear. En la mesa de Ravenclaw, Luna leía amenamente el Quisquilloso, en la de Hufflepuff, Ernie Macmillan era uno de los pocos que seguían mirando fijamente a Umbridge, aunque con los ojos vidriosos. En la de Gryffindor, los gemelos Weasley hablaban con unos chiquillos, seguro mostrandoles los productos de "Sortilegos Weasley". Ginny estaba recargada en su mano, bostezando.

Los ojos de Hermione chocaron con los de Potter, que también parecían evaluar las expresiones a su alrededor. Los orbes oscuros de Potter quedaron prensados a ella, inclinaba la cabeza levemente, como si tratara de descubrir que pensaba.

-Potter quiere saber, por que tú, que eres la que siempre presta atención en todo, no escuchas el testimonio de Umbridge -dijo Draco a su oído. Hermione se enderezó, mirando de reojo a Potter, que aún a veía fijamente y miró a Draco.

-No entiendo porque abría de prestarle atención -dijo decidida- Lo que dicen son puras estupideces, no hay nada que pueda aprender de ella -Draco sonrió de lado.

-Ahora se pregunta como es que eres amiga nuestra -Hermione imitó la sonrisa de Draco, que se había vuelto maliciosa.

-¿Por qué será? -Draco negó con la cabeza, divertido- Aquí es donde nos volteamos y le saludamos -Hermione volteó hacia la mesa de Gryffindor, donde Potter aún mantenía la vista fija en ella y Draco. Alzó la mano al mismo tiempo que Draco, sonriendo abiertamente, lo saludó. Potter se enderezó en su asiento, mirandolos con repugnancia y volteó el rostro con rapidez hacia Weasley y Longbottom.

-Oh, Mione. Eres mala -dijo Draco, Hermione rió bajito, empujandolo con el hombro. Draco negó , pasando un brazo por sus hombros. Hermione miro fijamente el cuello de Draco, dándose cuenta que él era mucho más alto que ella. Más bien, todos lo eran. Sus ojos se elevaron por la pálida piel del cuello, hasta llegar a la barbilla de Draco, luego a boca, pómulos, nariz, ojos. Draco estaba atento, o intentaba hacerlo, a lo que decía Umbridge.

Se veía hermoso.

Hermione negó con la cabeza, frunciendo el ceño disgustada. Draco era su mejor amigo, eso era todo. Paso su mirada por la mesa de Slytherin, todos hablaban entre ellos, aunque Blaise miraba a la mesa de Gryffindor con una sonrisa, de seguro viendo a Ginny. Vincent y Gregory hablaban sobre como entrarían a la sección prohibida para un nuevo libro, Theo era el único que prestaba atención a Umbridge. Hermione suspiró, volteando hacia donde Umbridge pero en el camino sus ojos se toparon con los de Astoria, que la miraba con enojo y envidia.

Hermione frunció la boca, regresando su atención a Umbridge.

-... porque algunos cambios serán para mejor, y otros, con el tiempo, se demostrará que fueron errores de juicio. Entre tantos que se conservarán algunas viejas costumbres, y estará bien que así se haga, mientras que otras, como desfasadas y anticuadas, deberán ser abandonadas. Sigamos adelante, así pues, hacia una nueva apertura, eficacia y responsabilidad, decididos a conservar lo que haya que conservar, perfeccionar lo que haya que perfeccionar y cortar las prácticas que creamos que han de ser prohibidas.

Y tras pronunciar esa última frase la mujer se sentó. Dumbledore aplaudió y los profesores lo imitaron, aunque Hermione notó en varios de ellos sólo juntaban las manos una o dos veces y luego paraban. Unos cuantos alumnos aplaudieron también, pero al final del discurso, del que en realidad sólo habían escuchado unas palabras, halló desprevenidos a casi todos, y antes de que pudieran empezar a aplaudir como es debido, Dumbledore ya había dejado de hacerlo.

-Muchas gracias, profesora Umbridge, ha sido un discurso, sumamente esclarecedor -dijo con una inclinación de cabeza- Y ahora, como iba diciendo, las pruebas de quidditch...

-Sí, sí que ha sido esclarecedor -comentó Theo en voz baja.

-No me irás a decir que te ha gustado -repuso Blaise, alejando su mirada de la mesa de Gryffindor- Ha sido el discurso más aburrido que he oído jamás, y eso que una vez tuve que escuchar al antiguo esposo de mi madre hablar sobre finanzas. Créeme, ese hombre era más soso que el mismísimo Percy Weasley.

-He dicho que ha sido esclarecedor, no que me haya gustado -puntualizó Theo- Ha explicado muchas cosas.

-¿Ah, sí? -dijo Vincent con sorpresa- A mí me ha parecido que tenía mucha paja.

-Tú ni oíste nada -dijo Gregory.

-Escuche el principio -Vincent se encogió de hombros.

-Había cosas importantes escondidas entre la paja -explicó Theo con gravedad.

-¿En serio? -se extrañó Hermione, que la verdad todo le entró por un oído y le salió por el otro.

-Como, por ejemplo, "hay que poner freno al progreso por el progreso". O "recortar las prácticas que creamos que han de ser prohibidas".

-¿Y eso que significa? -preguntó Blaise, impaciente.

-Te voy a decir que significa -respondió Hermione, había captando la insinuación de Theo- Significa que el Ministerio está inmiscuyéndose en Hogwarts.

-Pero eso ya lo sabíamos -le rebatió Blaise- Si eso fue todo, entonces que bueno que no presté atención.

-También dijo que todos vestiremos de rosa -dijo Draco, con tanto aplomo que Hermione casi se convenció, si no fuera porque ambos prestaban más atención en molestar a Potter que en lo dicho por Umbridge.

-¡Me estas jodiendo! -grito Blaise, golpeando la mesa y levantándose de golpe, por suerte se produjo un gran estrépito a su alrededor; era evidente que Dumbledore los había despedido a todos, porque los alumnos se habían puesto de pie y se disponían a salir del Gran Comedor. Hermione se levantó junto a Draco.

-Esta jugando contigo, Blaise -le dijo Hermione, sonriendo.

-Ya lo sabía -se defendió Blaise, sacudiendo una pelusa invisible de su túnica. Theo rodó los ojos.

-Y luego porque no eres prefecto -se burló Theo. Hermione vio a los de primer año, diez en total, que esperaban instrucciones al final de la mesa.

-Nos vemos en la Sala común, recuerden que tenemos que darle la bienvenida a los de primer año -dijo Hermione- Por cierto, la contraseña es: Verde y plateado.

-Sí, suerte que no soy prefecto -dijo Blaise. Vincent, Theo, Gregory y Blaise fueron los últimos de Slytherin en salir del Gran Comedor. Draco mascullo algo como: Que fastidio, cuando caminaban hacia los de primer año.

-¿Porqué cuando nosotros entramos nos recibieron todos? -preguntó Hermione, viendo las caras de los niños. Muchos mostraban altanería y superioridad, por lo visto tratando de ocultar su miedo.

-Porque entraste tú -susurró Draco. Hermione asintió.

-Mucho gusto -saludo a los recién llegados- Soy Hermione Granger, prefecta de Slytherin -se presentó- Y él es Draco Malfoy, el prefecto. Vengan con nosotros, los guiaremos a la Sala común de Slytherin -dijo Hermione, caminando enfrente de los de primero junto a Draco, salieron del Gran Comedor, dirigiéndose a las mazmorras.

-Disculpa -dijo una voz de niño detrás de ellos cuando habían avanzado varios pasillos. Hermione se freno junto a Draco, viendo a los niños con curiosidad, Draco, con aburrimiento. El niño que había hablado tenía el pelo negro y se paraba con la misma altivez que le recordaba a Draco en primero. Por lo visto, ya tenían un pequeño líder.

-¿Sí? -preguntó Hermione sonriendo.

-Dijiste que tu apellido era Granger -siseo el niño. Hermione se tensó y escucho a Draco mascullar.

-Eso dije -contestó Hermione ahora con una falsa sonrisa.

-Y... no recuerdo haber escuchado tu nombre antes -continuó el niño, como si Hermione tuviera la obligación de contestarle. Tensó la mandíbula, ¿así había sido Draco de odioso en primero? ¿Todos ellos?

-No, no lo has oído antes, mocoso -respondió Draco, arrastrando las palabras. El niño dio un paso atrás haciendo a Draco sonreír con malicia- Hermione es hija de muggles.

-¿¡En Slytherin!? -chilló el niño.

-En Slytherin, mocoso -le contestó Draco- Ella, al igual que el resto de la casa, es tu superior. Si vuelvo siquiera a escuchar que hablas sobre su descendencia de mala forma en algún rincón de este castillo, te moleré a crucios.

-¡Draco! -chistó Hermione.

-Y vaya que será mi apellido lo único que recuerdes -continuó Draco, viendo como el niño temblaba de pies a cabeza- Malfoy, sólo para que lo entiendas, ¿cual dijiste que era el tuyo?

-Alexander Borgin -respondió el niño en un susurró.

-Pues, Borgin y seguidores, he aquí las reglas: -Draco camino de un lado a otro, sacando su varita. Hermione se cruzo de brazos, viéndolo con enojo- Los niños no entran a las habitaciones de las niñas y viceversa. No lleguen nunca tarde a clase, desayuno, comida, cena ni los fines de semana, si lo hacen, meritaran un castigo. La perdida de puntos también merita un castigo, el hacer quedar mal el nombre de Slytherin también meritara un castigo. Si creen que pueden ir llorando con el jefe de casa, están muy equivocados -siseo Draco- Los problemas se arreglan con nosotros.

-El jefe de casa es Severus Snape, profesor de pociones -dijo Hermione, viendo como los niños miraban asustados a Draco.

-¿Saben quienes son los sagrados veintiocho? -preguntó Draco, alzando una ceja y viéndolos con frialdad. Los niños asintieron, apretándose unos contra otros- Pues, en Slytherin, a Hermione se le trata como a una. Si veo a cualquiera de ustedes, mocosos, incluso mirarle mal los moleré a base de crucios.

-Draco...

-Por último, la palabra: Sangre sucia -mirando fijamente a cada uno, y moviendo su varita hacia ellos, continuó- Esta prohibida, por lo tanto también meritara un castigo. Aunque este será impartido por todos en la casa de Slytherin, ¿esta entendido? -miró a los niños, que asintieron con entusiasmo- ¿Borgin?

-Sí, lo he captado -contesto el niño.

-Bien, caminen -siseo Draco. Hermione bufo, mientras Draco la jalaba del brazo para que siguiera caminando.

-No hacia falta.

-Claro que lo hacia, ¿piensas que Marcus no les advertía cuando los llevaba? -Hermione se mordió la lengua. Caminaron en silencio hasta que llegaron a la puerta de la Sala Común.

-Verde y plateado

La enorme y pesada puerta se abrió, mostrando el interminable y reconocido pasillo para los prefectos.

-La contraseña se cambia cada semana -recordó Hermione- El fantasma de nuestra casa es el Barón Sanguinario y, el pequeño poltergeist, le es fiel al Barón Sanguinario.

-Por lo cual nunca les hará bromas a ustedes -terminó Draco cuando todos estaban en la sala común- Vayan a dormir, mañana será un día largo.

-Los dormitorios, Draco -recordó Hermione.

-Mierda -maldijo Draco- Por esa razón no quería ser prefecto -dijo, caminando ya hacia las escaleras.


Pasillos de Hogwarts.

Septiembre, 2. 1995.

7:56 a.m

-¿Ya están estudiando para los TIMO´s? -preguntó Hermione, caminando con calma hacia la clase de Pociones que compartirían con Gryffindor. Había estado lloviendo desde que bajaron al Gran Comedor, el usual tranquilo hechizo del clima, ahora mostraba una tormenta eléctrica.

-A penas vamos comenzando el año escolar, Hermione -dijo Draco con exasperación, Hermione era una maniática cuando se trataba de los estudios.

-Pero, Draco. Debes entender que los TIMO´s...

-Importantes. Futuros. Muerte inminente -se mofó Blaise poniendo los ojos en blanco- Lo hemos captado, Hermione.

Hermione frunció el ceño.

-De lo que deberíamos estar hablando es sobre nuestras clases de mafia no verbal y sin varita -dijo Vincent, dando una mirada detrás de él para comprobar que no hubiera nadie más que ellos.

-Estas obsesionado con ello, Vincent -contesto Theo- ¿Se puede saber porque tanta insistencia?

-Estamos en tiempos oscuros, Theo. ¿Necesito recordartelo? -preguntó Vincent con frialdad. Draco se tensó de hombros.

-Les he dicho que de eso no se habla en público -siseo Draco, dándose cuenta que ya habían llegado al aula. Haciéndose a un lado, dejo pasar primero a Hermione, siguiéndola poco después. Los alumnos de Gryffindor ya estaban presentes, junto a Pansy, Daphne, Flora y Millicent. Snape aún no llegaba. Caminaron hasta llegar al frente de aula y tomó asiento junto a Hermione.

-Parece que Potter no lo lleva muy bien -susurró Hermione, dándose cuenta que los escritorios de Gryffindor dejaban una clara línea de separación. Dejando hasta al frente a Potter y Weasley. Longbottom estaba sentado detrás de ellos, con un incómodo Dean Thomas.

-Yo que él hubiera cerrado mi bocota -siseo Blaise, cuando se hubo dejado caer en el asiento de atrás junto a Theo.

-Silencio -ordenó Snape con voz cortante al cerrar la puerta detrás de él.

En realidad no había ninguna necesidad de que impusiera el orden, pues en cuanto los alumnos oyeron que la puerta se cerraba se quedaron quietos y callados. Por lo general, la sola presencia de Snape bastaba para imponer silencio en el aula.

-Antes de empezar la clase de hoy -dijo el profesor desde su mesa, abarcando con la vista a todos lo estudiantes y mirándolos fijamente-, creo conveniente recordarles que el próximo mes de junio realizarán un importante examen en el que demostrarán cuánto han aprendido sobre la composición y el uso de las pociones mágicas. Pese a que algunos alumnos de esta clase son indudablemente imbéciles, espero que consigan un "Aceptable" en el TIMO si no quieren... contrariarme -Esa vez su mirada se detuvo en Longbottom, que tragó saliva- Después de este curso, muchos de ustedes dejarán de estudiar conmigo, por supuesto -prosiguió Snape- Yo sólo preparo a los mejores alumnos para el ÉXTASIS de Pociones, lo cual significa que tendré que despedirme de algunos de los presentes.

Entonces miró a Potter y torció el gesto. Blaise se rió por lo bajo, pero debido a la patada propinada por Theo, su risa se convirtió en tos.

-Pero antes de que llegue el feliz momento de la despedida tenemos todo un años por delante -anunció Snape melodiosamente- Por ese motivo, tanto si piensan presentarse al ÉXTASIS como si no, les recomiendo que concentren sus fuerzas en mantener un alto nivel que espero de mis alumnos de TIMO.

-Hoy vamos a preparar una poción que suele salir en el examen de Título Indispensable de Magia Ordinaria: el Filtro de Paz -Hermione suspiró bajo, lo habían aprendido a prepara el año pasado en sus clases extras de Pociones. Hasta podría jurar que escucho a Gregory relajarse, pociones le sentaba fatal-, una poción para calmar la ansiedad y aliviar el nerviosismo. Pero les advierto: si no miden bien los ingredientes, pueden provocar un profundo y a veces irreversible sueño a la persona que lo beba, de modo que tendrán que prestar mucha atención a lo que están haciendo -Hermione vio de reojo a Draco relajarse y mirar alrededor del aula, desconectando sobre el discurso dado por Snape- Los ingredientes y el método -continuó Snape, y agitó su varita- están en la pizarra -En ese momento aparecieron escritos-. Encontrarán todo lo que necesitan -volvió a agitar la varita- en el armario del material -A continuación, la puerta del mueble se abrió sola- Tienen una hora y media. Ya pueden empezar.

Theo, Vincent y Draco fueron los asignados para ir por todo lo necesario para los seis mientras Hermione se deshacía de su túnica, arremangándose la camisa con el escudo de Slytherin hasta los codos y aflojando su corbata verde y plateada. Metiendo una mano en la túnica de Draco, que se había dejado en la banca para ir por los materiales, se hizo de un liga verde para sostenerse el cabello en una coleta. El cual ya era un poco más controlable, el años pasado Pansy no la había dejado irse hasta que le prometió que usaría casi a diario la poción alisadora.

Suspirando, hizo vagar sus ojos por el aula, en la espera de Draco. Sus ojos marrones chocaron con unos azules, pecas y cabello pelirrojo. Ronald Weasley la veía fijamente.

-Listo, hay que empezar -el tono aburrido en las palabras dichas por Draco en su llegada hicieron que Hermione cortara la mirada que le estaba dando a Weasley. Asintió, entusiasmada porque esta clase la consideraba un repaso.

Echando los ingredientes en el caldero en el orden y las cantidades precisas, removió la mezcla exactamente el número correcto de veces, primero en sentido de las agujas del reloj y luego en el contrario; y había que bajar el fuego, sobre el que la pócima hervía lentamente, hasta que alcanzara los grados adecuados durante un número determinado de minutos antes de añadir el último ingrediente. Un leve vapor plateado salió de su poción segundos después que la de Draco.

-Ahora un débil vapor plateado debería empezar a salir de su poción -advirtió Snape cuando miro hacia los calderos de Draco, Hermione, Theo, Blaise, Vincent y, para su sorpresa, Gregory. Faltaban todavía veinte minutos de clase, lo habían terminado en tiempo récord. Snape, satisfecho de sus alumnos prodigio, decidió dar una vuelta por el aula.

-Eso fue asombroso -dijo Gregory, en los escritorios que quedaban al lado de los de Draco y Hermione. Veía con desorbitada alegría su caldero. Blaise, en cambio, lo veía con una pizca de envidia.

-Tomaré clases extra de Pociones -sentenció cruzándose de brazos. Theo negó con la cabeza, divertido.

-¿Qué se supone que es esto, Potter?

Los estudiantes de Slytherin al otro lado del aula, levantaron la cabeza, expectantes. Hermione debía admitirlo, aunque le diera vergüenza, que le encantaba oír cómo Snape se burlaba de Potter. Desde su primer año, Potter y Draco se habían hecho la vida imposible el uno al otro, sin importar a quien, del bando contrario, hirieran en el camino. Por lo cual, Hermione tenía derecho a detestar a Potter.

-El filtro de paz -contestó el chico, muy tenso.

-Dime, Potter -repuso Snape con calma-, ¿sabes leer?

Draco no pudo contener la risa, un que fue baja y ronca. Blaise soltó una carcajada limpia, Theo una risita, Hermione rodó los ojos, realmente divertida por como Snape sobrellevaba las cosas para con los Gryffindor. Gregory y Vincent rieron divertidos. Pansy, Daphne, Flora y Millicento soltaron risitas tontas.

-Sí, sé leer -respondió Potter sujetando con fuerza su varita.

-Léame la tercera línea de instrucciones, señorita Granger -dijo Snape, obviamente no muy convencido de lo dicho por Potter. Hermione, despejando con su varita el vapor formado, leyó lo escrito en la pizarra:

-Añadir polvo de ópalo, remover tres veces en sentido contrario a las agujas del reloj, dejar hervir a fuego lento durante siete minutos y añadir dos gotas de jarabe de eléboro.

Un tenso silencio se propago por el aula cuando Hermione terminó de leer.

-¿Has hecho todo lo que especifica en la tercera línea, Potter?

Potter mascullo algo.

-¿Perdón?

-No -repitió Potter elevando la voz- Me he olvidado del eléboro.

-Ya lo sé, Potter, y eso significa que este brebaje no sirve para nada. ¡Evanesco! -La pócima de Potter desapareció y él se quedó plantado como un idiota junto a un caldero vació- Los que hayan conseguido leer las instrucciones, llenen una botella con su nombre y déjenla en mi mesa para que yo la examine -indicó luego Snape- Deberes: treinta centímetros de pergamino sobre las propiedades del ópalo y sus usos en la fabricación de pociones, para el jueves.


Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Septiembre, 2. 1995.

1:00 p.m.

Cuando entraron en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, la profesora Umbridge ya estaba sentada en su sitio. Llevaba la suave y esponjosa chaqueta de punto de color rosa que había lucido la noche anterior, y el lazo de terciopelo negro en la cabeza. A Hermione volvió a recordarle a una gran mosca posada imprudentemente en la cabeza de un sapo aún más descomunal.

Esperaron a que los alumnos de Gryffindor decidieran hacer aparición. Tendrían casi todas sus clases ese año con Gryffindor, exceptuando Runas y Astronomía, las cuales habían decidido tomar ese año. Parecía como si el universo confabulara a su alrededor para que Slytherin y Gryffindor pasaran casi cada hora del día juntos. Los alumnos de Gryffindor, usualmente ruidosos cuando entraban a un aula, excpetuando Pociones, guardaron silencio en cuanto entraron en ella. Hermione tenía una ligera sospecha.

La profesora Umbridge todavía era un elemento desconocido y nadie sabía lo estricta que podía ser a la hora de imponer disciplina.

-¡Buenas tardes a todos! -saludó a los alumnos por fin éstos se sentaron. Unos cuantos respondieron con un tímido "Buenas tardes"- ¡Ay, ay, ay! -exclamó- ¿Así saludan a su profesora? Me gustaría oírlos decir: "Buenas tardes, profesora Umbridge." Volvamos a empezar, por favor. ¡Buenas tardes a todos!

-Buenas tardes, profesora Umbridge -gritó la clase, más bien los pertenecientes a la casa Gryffindor. Los alumnos de Slytherin estaban perplejos, ¿quién carajos se creía esa mujer para mandarles?

-Eso está mucho mejor -los felicitó con dulzura- ¿A que no ha sido tan difícil?

-Ya lo dirá usted, maniática del rosa grotesco -susurró Pansy. Daphne rió por debajo.

-Guarden las varitas y saquen las plumas, por favor.

Unos cuantos alumnos intercambiaron miradas lúgubres; hasta entonces la orden de guardar las varitas nunca había sido el preámbulo de una clase que hubieran considerado interesante. La profesora Umbridge abrió su bolso, sacó su varita, que era inusitadamente corta, y dio unos golpecitos en la pizarra con ella; de inmediato, aparecieron las siguientes palabras:

Defensa Contra las Artes Oscuras:

regreso a los principios básicos.

-Muy bien, hasta ahora su estudio de esta asignatura ha sido muy irregular y fragmentado, ¿verdad? -afirmó la profesora Umbridge volviéndose hacia la clase con las manos entrelazadas con esmero frente a su cuerpo- Por desgracia, el constante cambio de profesores, muchos de los cuales no seguían, al parecer, ningún programa de estudio aprobado por el Ministerio, ha hecho que estén muy por debajo del nivel que nos gustaría que alcanzaran en el año de TIMO. Sin embargo, les complacerá saber que ahora vamos a rectificar esos errores. Este año seguiremos un curso de magia defensiva cuidadosamente estructurado, basado en la teoría y aprobado por el Ministerio. Copien esto, por favor.

Volvió a golpear la pizarra y el primer mensaje desapareció y fue sustituido por los "Objetivos del curso".

1. Comprender los principios en que se basa la magia defensiva.

2. Aprender a reconocer las situaciones en las que se puede emplear legalmente la magia defensiva.

3. Analizar en qué contextos es oportuno el uso de la magia defensiva.

Durante un par de minutos en el aula sólo se oyó el rasgueo de las plumas sobre el pergamino. Cuando los alumnos copiaron los tres objetivos del curso de la profesora Umbridge, ésta preguntó:

-¿Tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkhard? -Un sordo murmullo de asentimiento recorrió la clase- Creo que tendremos que volver a intentarlo -dijo la profesora Umbridge- Cuando les haga una pregunta, me gustaría que contestaran "Sí, profesora Umbridge", o "No, profesora Umbridge". Veamos: ¿tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkarhad?

-Sí, profesora Umbridge -contestaron los alumnos al unísono. Hermione escuchó el rechinar de los dientes de Draco.

-Estupendo. Quiero que abran el libro por la página cinco y lean el capítulo uno, que se titula "Conceptos elementales para principiantes". En silencio, por favor.

La profesora Umbridge se apartó de la pizarra y se sentó en la silla, detrás de su mesa, observándolos atentamente con aquellos ojos de sapo de bolsas. Hermione abrió su ejemplar de Teoría de defensa mágica por la página cinco y empezó a leer.

Absorbió todo cuanto pudo del capítulo, lo leyó y reeleyo. No mostraba mucho, no eran más que palabra referentes a cosas que ella ya había aprendido en primero, más bien, antes de entrar a Hogwarts. En ese verano cuando descubrió todo. ¿De qué serviría eso para poder defenderse? ¡Ni siquiera era un tema completo! ¡Se supone que ese año aprenderían a combatir (mínimo entre ellos) sin varitas! Cerró el libro con fuerza, llamando la atención de unos cuantos.

Hermione alzó la mano, esperando que la profesora Umbridge la mirara pero no recibió ni siquiera una mirada de reojo. Sentía las miradas de casi todo el salón en ella y, cuando estaba a punto de gritar de desesperación, la profesora Umbridge la miro.

-¿Quería hacer alguna pregunta sobre el capítulo, querida? -le dijo a Hermione como si acabara de reparar en ella.

Eso la molesto más.

-No, no es sobre el capítulo.

-Mire, ahora estamos leyendo -repuso la profesora Umbridge mostrando sus pequeños y puntiagudos dientes- Si tiene usted alguna duda podemos solucionarla al final de la clase.

-Tengo una duda sobre los objetivos del curso -aclaró Hermione.

La profesora enarcó sus cejas.

-¿Cómo se llama, por favor?

-Hermione Granger.

Los ojos de la profesora Umbridge se abrieron con sorpresa, mirando entre su rostro, corbata, placa de prefecto y el logo de Slytherin cosido en su camisa blanca. Haciendo una mueca contrariada, se aclaró la garganta: "Ejem, ejem".

-¿Granger?

Hermione sintió a Draco tensarse a su lado, formando sus manos en puños. Los alumnos de Gryffindor los veían expectantes, inclusive Potter parecía entretenido por la respuesta que daría Hermione.

-Sí, Hermione Granger -la mujer parpadeo, dos veces. Repitiendo la acción de hace un momento, mirar su rostro, corbata, placa de prefecto y el logo de Slytherin cosido en su camisa blanca. No parecía para nada contenta.

-¿Nacida de muggles? -preguntó con, obviamente, desprecio. Hermione no se dejo intimidar.

-Sí, profesora.

-En Slytherin -dijo la mujer, como si realmente estuviera confundida por ese hecho. Hermione no la culpaba, era la única nacida de muggles que había pisado la casa de Salazar Slytherin, de seguro ese viejo arrogante y prejuicioso se estaría revolcando en su tumba. Que lindo acontecimiento.

-En efecto, profesora -siseo Hermione, tratando de no sonar cortante.

-Mire, señorita Granger, creo que los objetivos del curso están muy claros si los lee atentamente -dijo la profesora Umbridge con decisión y un dejo de dulzura. Se había recuperado rápidamente del golpe dado por Hermione.

-Pues yo creo que no -soltó Hermione sin miramientos- Ahí no dice nada sobre la práctica de los hechizos defensivos.

Se produjo un breve silencio durante el cual muchos miembros de la clase giraron la cabeza y se quedaron mirando con el entrecejo fruncido los objetivos del curso, que todavía seguían escritos en la pizarra.

-¿La práctica de los hechizos defensivos? -repitió la profesora Umbridge con una risita- Verá, señorita Granger, no me imagino que en mi aula pueda surgir ninguna situación que requiera la práctica de un hechizo defensivo por parte de los alumnos. Supongo que no espera usted ser atacada en clase, ¿verdad?

-¿¡Entonces no vamos a usar la magia!? -exclamó Weasley en voz alta.

-Por favor, levante su mano si quiere hacer algún comentario durante mi clase, señor...

-Weasley -dijo Weasley, y levantó la mano.

La profesora Umbridge, con una amplia sonrisa en los labios, dio la espalda. Hermione y Potter levantaron las manos inmediatamente. La profesora Umbridge miró un momento a Harry con ojos saltones antes de dirigirse a Hermione.

-¿Sí, señorita Granger? ¿Quiere preguntar algo más?

-Sí -siseo Hermione- Es evidente que el único propósito de la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras es practicar los hechizos defensivos, ¿no es así?

-¿Acaso es usted un experto docente preparado en el Ministerio, señorita Granger? -le preguntó la profesora Umbridge con aquella voz falsamente dulce.

-No, pero...

-Pues entonces me temo que no está cualificado para decidir cuál es el "único propósito" de la asignatura que imparto. Magos mucho mayores y más inteligentes que usted han diseñado nuestro nuevo programa de estudio. Aprenderán los hechizos defensivos de forma segura y libre de riesgos...

-¿De qué va a servirnos eso? -inquirió Potter en voz alta- Si nos atacan, no va a ser de forma...

-¡La mano, señor Potter! -canturreó la profesora Umbridge.

Potter levantó el puño. Una vez más, la profesora Umbridge le dio rápidamente la espalda, pero otros alumnos también habían levantado la mano.

-¿Su nombre, por favor? -le preguntó la bruja a Vincent.

-Vincent Crabble -la profesora Umbridge parecía gratamente contenta. Si Hermione no lo hubiera vivido hace unos momentos no podría decir con precisión esto: Umbridge era una fanática de la sangre. De seguro era una sangre pura, y estaba contenta de estar rodeada por Slytherin, a excepción de ella, claro.

-¿Y bien, señor Crabble?

-Bueno... -Vincent se rascó la barbilla. Se había propuesto aprender magia de defensa y ataque ese año para poder proteger a sus amigos, sobre todo a Hermione a la cual consideraba una pequeña hermana. Sin ella no podía haber llegado a lo que era, así que con mucho pesar miró hacia donde Potter- Creo que Potter tiene razón. Si nos atacan, no vamos a estar libres de riesgos.

-Repito -dijo la profesora Umbridge, que miraba a Vincent sonriendo de una forma muy irritante, ya no parecía para nada contenta- ¿espera usted ser atacado durante mis clases?

-Durante su clase no, pero...

La profesora Umbridge no lo dejó acabar:

-No es mi intención criticar el modo en que se han hecho hasta ahora las cosas en este colegio -explicó con una sonrisa poco convincente, estirando aún más su ancha boca-, pero en esta clase han estado ustedes dirigido por algunos magos muy irresponsables, sumamente irresponsables; por no mecionar -soltó una desagradable rista- a algunos híbridos peligrosos en extremo...

-Si se refiere al profesor Lupin -saltó Dean Thomas, enojado-, era el mejo que jamás...

-¡La mano, señor! Como iba diciendo, los han iniciado en hechizos demasiado complejos e inapropiados para su edad, y letales en potencia. Los han asustado y les han hecho creer que podrían ser víctimas de ataque de las fuerzas oscuras en cualquier momento...

-Eso no es cierto -la interrumpió Hermione- Sólo nos...

-¡No ha levantado la mano, señorita Granger!

Hermione la levantó la mano a regañadientes y la profesora Umbridge le dio la espalda.

-Tengo entendido que mi predecesor no sólo realizó maldiciones ilegales delante de ustedes, sino que incluso los realizó con ustedes.

-Bueno, resultó ser un maníaco, ¿no? -terció Daphne acaloradamente, todos se habían enterado sobre los sucedido con Ojoloco Moody- Y aun así, aprendimos muchísimo con él.

-¡No ha levantado la mano, señorita! -gorjeó la profesora Umbridge- Bueno, el Ministerio opina que un conocimiento teórico será más que suficiente para que aprueben el examen, y al fin y al cabo para eso es para lo que vienen ustedes al colegio. ¿Su nombre? -añadió mirando a Parvati, que acababa de levantar la mano.

-Parvati Patil. Pero ¿no hay una parte práctica en el TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras? ¿No se supone que tenemos que demostrar que sabemos hacer las contra maldiciones y esas cosas?

-Si han estudiado bien la teoría, no hay ninguna razón para que no puedan realizar los hechizos en el examen, en una situación controlada -explicó la profesora Umbridge quitándole importancia al asunto.

-¿Sin haberlos practicado de antemano? -preguntó Longbottom con incredulidad- ¿Significa eso que no vamos a hacer hechizos hasta el día del examen?

-Repito, si han estudiado bien la teoría...

-¿Y de que nos va a servir la teoría la vida real? -intervino de pronto Potter, que había vuelto a levantar el puño.

La profesora Umbridge lo miró y dijo:

-Esto es el colegio, señor Potter, no la vida real.

-¿Acaso no se supone que estamos preparándonos para lo que nos espera fuera del colegio?

-No hay nada fuera del colegio, señor Potter.

-¿Ah, no? -insistió Potter. Hermione se movió incomoda en su asiento, Potter parecía a punto de explotar.

-¿Quién iba a querer atacar a unos niños como ustedes? -preguntó la profesora Umbridge con un exageradísimo tono meloso.

-Humm, a ver... -respondió Potter fingiendo reflexionar- ¿Quizá... lord Voldemort?

Hermione contuvo la respiración, Draco se tensó en su lugar, Blaise gruñó en su lugar al igual que Vincent y Gregory. Theo se encogió en su asiento. Daphne, Pansy, Flora, Millicent, Lavander Brown, Parvati Patil soltaron un grito. Longbottom casi cae de su asiento, Dean Thomas y Seamus Finnigan veían a Potter como si quisieran matarlo. Weasley parecía estupefacto.

La profesora Umbridge, sin embargo, ni siquiera se inmutó: simplemente miró a Potter con un gesto de rotunda satisfacción en la cara.

-Diez puntos menos para Gryffindor, señor Potter -dijo, y los alumnos de Slytherin y Gryffindor se quedaron callados e inmóviles observando tanto a la profesora Umbridge como a Potter- Y ahora, permítanme aclarar algunas cosas- La profesora Umbridge se puso en pie y se inclinó hacia ellos con las manos de dedos regordetes abiertas y apoyadas en la mesa- Les han contado que cierto mago tenebroso ha resucitado...

-¡No estaba muerto -la corrigió un Potter furioso-, pero sí, ha regresado!

-¿¡Por qué no mejor cierras la boca, Potter!? -gruñó Theo desde su lugar. Los alumnos de Gryffindor ahogaron un suspiro, como si se detuvieran en el tiempo. Theo veía enojado a Potter, desde su lugar había visto como Hermione temblaba como hoja, de seguro pensando que el deparaba el futuro debido a su condición de estatus sobre la sangre. Potter no necesitaba añadir más leña al fuego- No son más que mentiras lo que sueltas por la boca.

-¡No es mentira! -le contradijo Potter furioso- ¡Tú padre estaba ahí! ¿¡O es que no te lo dijo!? El bastardo malnacido que es.

Theo se levantó de golpe de su asiento, apuntando a Potter con su varita, tirando la silla en el proceso. Blaise se tensó en su asiento, había quedado en medio de una batalla campal.

-¡Retira lo dicho, cararajada! -gruñó Theo. Potter se levantó de su asiento, apuntando a Theo con su varita.

-¡Obligame!

-¡Sentados los dos! -canturreo Umbridge, como si el duelo que estaban dispuestos a llevar a cambo no fuera más que una pelea de comida.

-¡Expelliarmus!

-¡Protego!

Blaise se tiró al suelo cuando el hechizo de Theo golpeo la barrera de Potter. Hermione ahogo un grito y Draco se levantó, jalando a Hermione del brazo y llevándola lejos del duelo.

-¡Confundo!

-¡Confringo!

Los encantamientos colisionaron entre ellos, el de Potter golpeo a Pansy, dejándola en un estado de completa confusión antes de que siquiera soltará un grito. El de Theo, por suerte del mismísimo Slytherin, golpeo el escritorio de Umbridge, haciéndolo volar en pedazos, la mujer invocó una barrera a su alrededor para defenderse de los escombros. Habían aprendido ese encantamiento en verano, con Nicholas. Hermione sabía lo que le podía hacer a un ser humano. Nicholas había experimentado con un conejo... Hermione aún seguía teniendo pesadillas.

-¡Diffindo!

-¡Desmaius!

Los encantamiento, otra vez golpearon entre sí. El encantamiento de Theo le dio a Brown, por obra del mismísimo Slytherin (por segunda vez en el día) sólo logro cortarle una parte considerable del cabello, más bien, debajo de la oreja, dejandole el cabello asimétrico. El Desmaius de Potter se dirigió a Draco, que rápidamente invoco un Protego para defenderse.

-¡HE DICHO BASTA! -grito Umbridge, ahora verdaderamente enojada. Sin rastro alguno de su irritante dulzura.

-¡Everte statum!

-¡Duro!

Vaya que el destino era indómito ya que, por tercera vez en menos de diez minutos, los encantamientos pegaron entre sí. Longbottom se convirtió en piedra, con un gesto de asombro en su rostro. Blaise, que se aseguraba ileso en su escondite, salio volando por lo largo del aula, golpeando duramente el techo y volviendo a caer al suelo, inconsciente.

Brown gritó al darse cuenta de su cabello.

Umbridge grito tratando de parar el duelo.

Hermione grito por Blaise.

Weasley grito por Longbottom.

Y Draco, para asombro y estupefacción de todo, ataco a Potter y a Theo, con un simple Desmaius, aprovechando la atención que tenían puesto el uno en el otro, Draco terminó la discusión.

Pansy estaba tirada en el suelo, tratando de dejar que el techo le diera vueltas. Blaise inconsciente y sangrando por la cabeza. Logbottom petrificado, Brown gritando debido a su cabello y Potter y Theo, inconscientes en el suelo.

Sí, parecía que Slytherin y Gryffindor no volverían a tomar clases juntas de nuevo.


Sala de Menesteres.

Septiembre, 6. 1995.

-No deberías estar aquí, Blaise -le dijo Hermione, regañándolo con dulzura- Acabas de salir de enfermería.

-Con más razón -Blaise sonrió en todo su esplendor- ¡Estoy como nuevo! -extendió sus brazos todo lo que daban. Ese verano, había crecido más que Draco y Theo, que eran altos aunque Draco le ganaba a Theo por uno o dos centímetros. Aunque Blaise no era tan alto e imponente como Vincent y Gregory, que ya no eran las moles humanas pero su grasa ahora eran músculos, dándole un aire de luchador muggle. Esos que había visto una vez en la cámara mágica que tenían los Nott, aquella que llamaban: Tevevisión.

Esa semana Blaise había estado recluido en la enfermería, sólo y aburrido. Hermione, Theo, Draco, Vincent, Gregory, Ginny, Fred, George he inclusive Luna habían ido a verle incontable veces. Pero no era lo mismo estar tumbado en una cama al aire libre bajo Richard, su fiel árbol. Había escuchado que perdieron cincuenta puntos ese día al igual que Gryffindor, aunque se restaron a penas ese sábado, que tenían puntos suficientes para ser restados. Potter y Theo habían estado en detención el viernes por la noche. A Theo le habían puesto a limpiar la sala de trofeos a la manera muggle y no se sabe bien cual había sido el castigo de Potter pero Blaise confiaba que fuera igual de aburrido y tedioso que el de Theo.

Inclusive Draco le había contado que cuando Ginny se enteró de lo sucedido, cuando él aún estaba inconsciente, grito enardecida a Potter, tratandole de idiota irresponsable. Weasley, su hermano, se había metido para defender a Potter pero Ginny había terminado maldiciéndolo con el su maleficio personal: Moco-murciélago

.

Blaise sentía pena por Weasley... la verdad que no. Se había enterado que el seguidor de Potter, el de la cámara, lo había grabado todo así que esperaba conseguir su copia. Al final Fred y George habían tenido que intervenir, deteniendo la pelea entre Ginny y la comadreja amiga de Potter. Ginny no le hablaba al trío de oro, completamente indignada ante lo sucedido.

Lo único bueno de todo es que con Draco y Hermione siendo Prefectos, no le habían impuesto un castigo a Theo por la perdida de puntos, aunque Snape fue harina de otro costal (le encantaban los dichos muggles). Les había castigado, a los tres. Sí, a Theo, Draco y Blaise por su imprudencia; Theo por el revuelo que había armado, Draco por no haberlo parado antes y Blaise... por no haberse movido. Que injusto era el destino. Aunque pensándolo bien, no tanto. Ya no tendrían DCAO ni Pociones con Gryffindor, ni Encantamientos, Herbología y Transformaciones, sólo Cuidado de Criaturas mágicas. Las clases las compartirían con Ravenclaw.

Hermione le miro con desconfianza, no muy segura de creerle.

-Deja, si él dice estar bien lo esta -intervino Draco, quien estaba en una esquina leyendo como si nada un libro. Por el lomo del libro, Blaise supo que era uno de la sección prohibida. Genial, no había podido ir a la excursión.

-Eres un idiota -dijo Hermione, cruzándose de brazos.

-Pero me amas -Blaise le guiñó el ojo y le lanzo un beso. Hermione rodó los ojos, nada convencida.

-Bueno, ¿podemos empezar ya? -chistó Ginny, balanceando sus pies en el aire. Estaba sentada sobre la mesa de madera, la cual un año atrás les había servido para comer mientras Vincent practicaba el Estado niebla. La Sala de Menesteres era igual al año pasado cuando la habían usado para practicar su magia.

-Bien -dijo Theo- Deberíamos empezar con encantamientos de ataque, ya que no veremos nada en DCAO.

-¿Ataque? -preguntó Ginny confusa.

-Sí -Theo asintió- A ti te enseñaremos todo lo que sabemos en defensa pero ahora deberíamos practicar encantamientos de ataque. Nos servirán mucho en un futuro.

Todos en la sala sabían a lo que Theo se refería.

-¿Qué es el libro que tiene Draco? -preguntó Ginny con desconfianza.

-Un libro de magia oscura -respondió el nombrado- ¿Crees que los mortífagos o el Señor Tenebroso juegan limpio? -Ginny se mordió el labio, frenando su ataque verbal.

-Si tienes algún problema, rossa, podemos saltarnos ese tema contigo -ofreció Blaise. Ginny negó con la cabeza, mirándolo decidida.

-Si ustedes aprenden yo también lo haré.

-¿Qué les parece empezar con Fuego maligno? -preguntó Hermione, los chicos la miraron atentos- Sé que es el encantamiento muy difícil pero con nuestra habilidad en Oclumancia y nuestra facilidad en aprender encantamientos no debería ser peligroso para nosotros -Draco asintió, analizando la situación. Ginny tenía los ojos abiertos con sorpresa.

-¿¡Oclumancia!? -chilló.

-Draco sabe Legeremancia -dijo Theo.

-Aunque, si nos lo proponemos un poquito, podemos introducirnos en tu mente, Ginevra -se mofó Blaise. A Ginny le recorrió un escalofrío.

-¿Puedes saber qué pienso? -le preguntó a Draco atemorizada. Draco asintió y la sangre del rostro de Ginny se dreno.

-¿Tan mal?

Draco rio con malicia.

-¡Oh por Merlín! ¡Oh por Merlín! Esto no es bueno, él puede saber lo que pienso. ¿Y si sabe lo de esta mañana con...? ¡Oh Merlín! ¡Deja de pensar Ginevra! -se mofó Draco. Blaise se tensó en su lugar... ¿esa mañana qué?

-¡Basta! -chilló Ginny completamente avergonzada. Draco rió con malicia.

-Déjala en paz, Draco -dijo Hermione mirando fijamente el enorme espacio, es como si la sala supiera de ante mano lo que ocurriría por que de un momento a otro aparecieron tres bota viejas.

-¿Y eso...? -cuestiono Gregory.

-Trasladores -respondió Theo con seriedad- Por si las cosas salen mal.

Un tenso silencio antes de que Draco se levantara de su lugar y se acercara al centro del gran lugar.

-Yo empiezo, apártense -los Slytherin y Ginny obedecieron, tomando las tres botas casi en parejas y esperando a que Draco empezara. Draco se puso en posición de ataque, apuntando con su varita al otro extremo de la sala. Se enderezó, manteniendo sus emociones a raya, lo que normalmente era necesario para practicar magia oscura.

Draco dejo escapar el aliento que no sabía que retenía y grito:

-¡Fuego maligno!

De la punta de su varita, el fuego salio apresurado y calmado a la vez, en un extraño momento de balance. El fuego recorrió la cima de la sala de Menesteres, apoderándose de cualquier cosa que se cruzara en su camino. De repente, el fuego se convirtió en una enorme serpiente, mostrando los colmillos y la lengua. Draco, al igual que sus amigos, estaba fascinado.

-Finite -susurro Draco casi con cariño, la serpiente se precipito a él, acompañada del resto del fuego, pero a pesar de lo que parecía una muerte inminente, Draco no movió ni un solo músculo, como si supiera que el fuego no le haría daño. La enorme serpiente siseo y se arrojo directo a su varita, regresando por donde había venido.

El nirvana golpeo a Draco con fuerza haciéndolo sonreír en el proceso. Lo había logrado. Lo había logrado de verdad... en un sólo intento. Ya no podía sentirse mejor consigo mismo.

-Eso fue... -la voz de Hermione lo saco de su ensueño, sus ojos chocaron contra los de ella. Al ver el asombro y el orgullo en los ojos de Hermione, Draco sonrió con más ganas. Lo rectificaba, esa sonrisa que Hermione le dedicaba sólo a él era lo mejor del mundo entero. Tango mágico como muggle-... hermoso.


Ya sé, capítulo sumamente largo.

Haré esto rápido porque ya me duele el trasero de estar tanto tiempo sentada.

Tome partes del libro de "Harry Potter y la Orden del Fénix".

Sé que muchos lo que más quieren es leer el capítulo y a todos aquellos que leen mis comentarios, muchas gracias, lo aprecio mucho.

En capítulo estuvo intenso, ¿no? Pero a pesar de eso, creo que haré tres o cuatro capítulos sobre este año.

¡Hermione demostró que se sentía atraída a Draco, intenso!

¡Magia oscura, intenso!

¡Theo contra Potter, intenso!

¡Bellatrix Lestrange, intenso!

¡Los Weasley, intenso!

Ya me canse de escribir: intenso.

Espero que les haya encantado como a mí, aunque estuvo un porquitín aburrido en unas partes: (en mi humilde opinión)

¡Suma de puntos!

Se preguntaran, ¿qué onda? En serio espero que no me dejen hablando sola. (Bueno, continuo, es que a veces se me va la cabra al monte)

Pueden escoger dos:

a) Hermione y Astoria se pelean.

c) Blaise le reclama a Potter sobre Ginny.

d) Una escena con Albus Dumbledore.

e) A los chicos se les escapa de las manos la magia oscura.