DARK YUGI - 9 LAS SOMBRAS ENTRE NOSOTROS
*DISCLAIMER: Yu-Gi-Oh! y todos sus personajes pertenecen al maestro Kazuki Takahashi.
Oscuridad...
Oscuridad absoluta...
Esa era la descripción más acertada para el lugar donde se encontraba. Si es que aquello se podía definir como "lugar". No veía absolutamente nada, aunque más bien le parecía que no tenía ojos. No tenía cuerpo alguno.
Al instante comenzó a recordar. El duelo con Danny G. Master... la ira de este... y el ataque de un monstruo llamado LIGHT&DARK ULTIMATE COMMANDER (I) el cuál lo había dejado sin puntos de vida. Luego, un dolor extremadamente insoportable, y luego se encontró en ese lugar.
Cayó inmediatamente en la cuenta de dónde se encontraba.
"Puede ser este... ¿El Reino de las Sombras?"
Podía pensar, luego existía. De modo que aquel era el reino de las sombras. No era acogedor, daba miedo, incluso. Sin embargo, había pensado que era un sitio lleno de criaturas malignas, salidas de los más oscuros rincones del infierno, ¿o acaso aquel no era el infierno? Parecía demasiado... tranquilo. "¿Qué voy a hacer ahora? Si al menos hubiese algo que pudiera guiarme..."
De inmediato notó que comenzaba a moverse. Era una sensación extraña, pero de algún modo sabía que se estaba trasladando. Una luz dorada apareció muy a lo lejos. ¿Luz en el reino de las sombras? Comenzaba a dudar que realmente se encontraba en tal sitio. A medida que se acercaba, la luz se intensificó, y Yugi comprobó no sin sorprenderse que el resplandor provenía de algo conocido: el Espejo Milenario, solo que este espejo era tan grande como la Kaiba Corp., posiblemente mucho más.
Se acercaba a toda velocidad. La superficie del enorme espejo le mostró algo impactante: era el Puzzle Milenario, el objeto que una vez había pertenecido a Atemu, su antiguo compañero de aventuras. Se detuvo justo frente al espejo, observando la enorme pirámide que se extendía ante sus ojos. Una piedra rectangular, que hacía las funciones de puerta de entrada, se deslizó muy lentamente, como si invitara al joven Yugi a entrar. Yugi sabía que no tenía opción. Se encontró a sí mismo atravesando el espejo.
Una vez lo hubo atravesado, descubrió que había recuperado su cuerpo, ya que podía verlo. También vio el puzzle gigante en forma de pirámide, y la entrada abierta, esperando por él. Se veía en el interior un pasillo cerrado, repleto de jeroglíficos e iluminado por una larga hilera de antorchas situadas a cada lado del corredor. Yugi, sin miedo, avanzó hacia el interior, y luego a través del iluminado pasillo.
Los jeroglíficos contaban una especie de historia, y a medida que los observaba Yugi descubrió que era su propia historia. Vio pasajes importantes de su vida reflejados en la piedra antigua, el día que había hecho amistad con Jounouchi, Honda y Anzu. El día en que por primera vez Atemu, o Yami, había tomado el control de su cuerpo, para defenderse del malvado Ushio. El enfrentamiento con el egipcio Shadi. Todas las aventuras que pasaron en el horrible juego que Kaiba preparó solo para él, el Death-T. (Nota: Todo esto ocurre en los primeros volúmenes del manga de Yu-Gi-Oh! y en la serie de 26 episodios que lanzó Toei antes de que saliera DM)
Los torneos del Reino de los Duelistas, Ciudad Batallas, la lucha contra el Orichalcos, la aventura en el Mundo de la Mente de Atemu, todo estaba allí, incluso llegaba hasta el duelo entre Yugi y Danny. Y luego... no había nada. Las paredes a partir de ese punto estaban completamente vacías, y Yugi comprendió que era así porque lo que iba a continuación aún no ocurría. Justo en ese momento cayó en la cuenta de que el pasillo llegaba a su fin, y es que se había entretenido mirando las paredes y no había puesto atención al camino que recorría.
Se encontró en un sitio muy familiar. Era el interior del puzzle milenario, un interminable conjunto de escaleras y puertas que desafiaba por completo la lógica. "No otra vez" se lamentó. Mas esta vez observó fascinado cómo las escaleras cambiaban de lugar a conciencia, juntándose unas con otras justo frente a él, y conformando a la vez una escalera que terminaba, en lo alto, con una puerta dorada que ostentaba el ojo de Horus. Yugi, sin pensarlo dos veces, escaló cada uno de los 134 peldaños hasta llegar arriba.
La puerta dorada se abrió por sí sola, permitiendo a Yugi adentrarse en un lugar que le desconcertó por completo. Era su propia habitación. Estaba justo como la había dejado aquella misma mañana. Pero algo en ella lo sorprendió, e hizo que abriera los ojos sorprendido, y las lágrimas asomaran en ellos.
En la silla giratoria se hallaba Atemu sentado. Llevaba la misma ropa que Yugi recordaba, estaba idéntico a la última vez que lo había visto. Incluso, de su cuello colgaba el puzzle milenario.
- Has crecido mucho, Yugi - dijo Atemu al verlo. Yugi no tenía palabras. Además no sabía qué decir. Ver a su querido amigo, no, a su hermano ahí, le provocó tal sentimiento, que las lágrimas se salieron por sí solas de sus ojos, gimió el nombre y se lanzó hacia el faraón para abrazarlo. ste lo recibió también llorando, y por mucho tiempo, no sabrían decirlo, estuvieron así, disfrutando el reencuentro.
- ¡Atemu! ¡Atemu! ¡Atemu! ¿Es esto un sueño?
- No, querido amigo, no lo es - respondió Atemu, mirándolo fijamente - Aunque ciertamente, esto no es real.
- ¿No es real? - preguntó Yugi, desconcertado - ¿Cómo que no es real? ¡Estás aquí, delante de mis ojos! Si no existieras, yo no podría verte.
- No necesariamente - replicó Atemu frunciendo el ceño - Ni tú ni yo existimos, Yugi, y este mundo tampoco existe, pero eso el algo que escapa a tu comprensión. Tendrías que estar muerto para darte cuenta...
Yugi abrió mucho los ojos, sorprendido.
- ¿Significa eso que no estoy muerto?
Atemu asintió con la cabeza.
- Exactamente - dijo - Tu cuerpo sigue en el mundo real, aunque tu alma se encuentra aquí, conmigo. Al parecer, fuiste derrotado por alguien con poder oscuro, y ahora estás en el Vacío.
- ¿El... vacío?
- Sí, es un no-espacio a medio camino entre el mundo real y el Reino de las Sombras. Es a donde van almas que son tan puras, que no tienen cabida en el reino de lo oscuro. Tal como tú, y yo.
- Entonces, ¿te has pasado todo este tiempo atascado en este mundo... vacío?
Atemu solo asintió con la cabeza.
- Aquí no se tiene noción del tiempo, y no hay demasiado que hacer, tampoco. Pero, dime, ¿en qué condiciones fuiste derrotado?
En ese momento, Yugi se dio a la tarea de explicar a Yami todo lo sucedido. Mientras tanto...
Seto corría hacia Danny G. Master, fuera de sí. Su única intención era matarlo, pero, antes de que llegase al joven, este se desmayó de fatiga y cayó al suelo de espaldas. Casi de inmediato, una figura blanca salió de entre las sombras. Blanca digo, puesto que su ropa irradiaba luz, como una luciérnaga en medio de la noche.
- ¡Erika! - exclamaron Fray y Lily, que se habían mantenido al margen de la situación.
- ¿Quién demonios eres tú? - exclamó Seto - ¡Será mejor que te quites de en medio! O tendré que acabar contigo también.
- ¿Es posible que el que una vez fue de piedra, Seto Kaiba, ahora se haya vuelto tan suave como el algodón? - preguntó Erika, divertida, y Lily pudo sentir, emanando de ella, un aura maligna. Esa no era la misma Erika que había conocido. ¿O lo era?
- Erika... - dijo Lily - Tú, ¿por qué te noto diferente? Como si... como si fueses otra persona...
Erika no dijo nada. Se arrodilló junto al incosciente Danny, y delicadamente removió la sortija milenaria de su mano. Seguidamente, se alejó de Danny mientras sostenía el objeto con la mano izquierda unos segundos, antes de ponérselo en su anular derecho.
Los demás vieron eso, y al instante comprendieron lo que sucedía.
- No puede ser - exclamó Fray - Erika, tú eres "ella"! ¡La persona que Danny dijo lo había incitado a acometer su venganza!
Erika sonrió, tal y como lo había hecho Danny.
- Así es - admitió - Fui yo. - miró de reojo a Danny casi con desprecio - Qué fracasado, el duelo oscuro fue demasiado para él. - se giró hacia Seto - Bueno, Kaiba, supongo que todavía quieres tomar venganza. Así es que estoy dispuesta a aceptar ese reto.
Llevaba el disco de duelos en su brazo.
- Yo... - comenzó a decir Seto. Sin embargo, un grito lo interrumpió.
- ¡Detente! - exclamó Fray, corriendo hacia él e interponiéndose entre Seto y Erika - ¡Esta pelea es mía! ¡Erika, nos hiciste ser parte de un plan condenadamente maligno! Nos manipulaste a Lily, a mí, ¡incluso a Danny, nos hiciste creer que él era el perpetrador de todo esto, mientras tú eras quien verdaderamente movía los hilos! Demando saber por qué, Erika. ¡DIME POR QUÉ DIABLOS HICISTE TODO ESTO!
La que una vez había sido su compañera, sonrió. No era una sonrisa maniática, ni maligna, solo era una sonrisa.
- Oh, mi querido Fray. Me temo que no comprendes la situación. - activó su disco de duelos - Bueno, ¡por favor permíteme ayudarte!
Una energía oscura, maligna, comenzó a emanar de la baraja de Erika, y de Erika misma.
Sacó una carta de su baraja, y la activó con un rápido movimiento.
- BRAIN CONTROL!
*ERIKA 'S LP: 4000-3200*
De la carta que Erika acababa de jugar salieron un par de manos demoníacas que se lanzaron hacia Fray, que no pudo hacer nada para defenderse. Esas manos lo agarraron por las sienes, y de inmediato sus ojos se volvieron opacos, vacíos.
- Comandadme, ama - dijo en una especie de trance. Seto estaba sorprendido, con solo activar una carta había convertido al chico en su sirviente.
- Ja ja ja ja! - rió Erika, esta vez como una auténtica maniática - ¡Ahora te demostraré mi poder! - sacó otra carta de su baraja y la activó - ¡ARMADURA GUIA DE ATAQUE! Ahora, mi sirviente, Fray, Atrapa a Seto Kaiba!
- Sí, ama - Fray se giró lentemente hacia Seto. Sin previo aviso, dio un estrepitoso grito y se lanzó hacia Seto. Este se echó a un lado esquivando casi milagrosamente el puñetazo que Fray le lanzó. Detuvo un nuevo puñetazo con el brazo derecho, y con el izquierdo golpeó en el estómago a su agresor, que cayó al suelo, adolorido.
Sin embargo, cuando centró su atención en Erika, ésta había utilizado otro BRAIN CONTROL (ERIKA LP: 3200-2400)para poseer a Lily. Y vio que la joven avanzaba hacia él, esta vez, con una daga en sus manos. Maldita sea, no podía golpear a una dama. ¿Qué haría ahora?
Seto decidió olvidarse de la caballerosidad. Su vida estaba en juego...
Yugi terminó su relato.
- De modo que eso fue lo que sucedió - dijo pensativo Yami, apoyando su cabeza en el puño cerrado como El Pensador.
- Así es... - afirmó Yugi.
- Ciertamente es un problema. Has llegado a la nada, pero, ¿tienes alguna idea de cómo regresar a la realidad? Porque, para poder salvar a Kaiba, y quizás al resto de nuestros amigos, tendrás que volver. No hay otro modo.
Yugi negó con la cabeza, mostrando una expresión de impotencia.
- No sé qué hacer...
- Bueno, entonces creo que deberías preguntarle al espejo milenario. - sentenció Yami. Yugi lo miró sorprendido - Sí, me has dicho que el espejo milenario te ha ayudado a encontrar las respuestas que necesitas. Entonces, no hay razón para no preguntarle. Claro, no será como la bruja de Blancanieves, pero, quién sabe, quizás te ilumine el camino.
Ahora que lo pensaba, fue el espejo milenario quien ayudó a Yugi a encontrar a Yami. Y ocurrió así porque Yugi había preguntado qué hacer. Entonces...
Notó que lo llevaba en el bolsillo, y hubiera jurado que antes no estaba allí. Fuera como fuere, ahora no disponía de tiempo para pensar en pequeñeces como esa. Lo agarró, entonces, y se miró en él. Su rostro, que no parecía estar hecho de materia, sino de algo más allá de su propia comprensión, le devolvió la mirada.
- Espejo Milenario... - dijo, sintiéndose realmente como la bruja del cuento infantil - Dime, ¿de qué modo puedo regresar al Mundo Real?
Antes de que terminara de hablar, el cristal plateado se iluminó, y un rostro apareció en él. O más bien, un par de ojos y una boca.
- Una sola alma viajó al Reino del Vacío (Término mal utilizado al no encontrar uno mejor) - dijo el espejo - Pero solo dos pueden retornar... - luego, la cara desapareció y el espejo volvió a la normalidad.
No podía ser. Primero, imágenes claras, ¿y ahora de pronto le salía con un acertijo?
- No comprendo. - dijo Yugi, rascándose la cabeza.
- Creo que yo sí - afirmó Yami, y sus ojos carmesí se iluminaron - Yo vine aquí solo. Tú también. Pero antes éramos una misma persona. Lo que ha dicho el espejo, es que para regresar...
- Tenemos que volvernos una sola persona de nuevo - concluyó Yugi.
Ambos se miraron a los ojos.
- He esperado demasiado este momento - dijo Yami.
- Yo también - añadió Yugi. Ambos alzaron los brazos. Luego, se tomaron de las manos y entrelazaron sus dedos.
- Nuestra fraternidad, es indestructible - dijeron a la vez - Y nadie, nunca, ni siquiera el destino, podrá separarnos.
El puzzle en el cuello de Yami y el espejo en el bolsillo de Yugi brillaron como nunca antes. La cadena del puzzle se alargó hacia el espejo y este flotó hacia ella. Cuando se tocaron, una explosión lleno de luz del Mundo del Vacío.
Y luego, Yami y Yugi dejaron de inexistir.
Seto se hallaba en aprietos. Lily y Fray, poseídos por la magia de Erika, lo habían acorralado. Ambos se acercaban a él, tan rápidamente como su estado de trance les permitía, a paso de zombie, podría decirse. Erika, por su parte, reía tal y como lo había hecho Danny.
- Seto Kaiba, ha llegado la hora de que pagues... - decía, divertida.
- ¡Erikaa! - exclamó Seto, habiendo escuchado su nombre cuando Fray la nombró. No conocía a esa persona, y si iba a morir, al menos debía saber cuál era la razón. - ¿Por qué estás haciendo todo esto? No será, ¿por ese idiota de allá?
Miró hacia Danny, que seguía tendido en el suelo. Su enemiga sonrió.
- Claro que no, él solo fue otro instrumento, otro peldaño en mi ascensión al poder. Te lo explicaré, Seto Kaiba, aunque no mereces saber nada... - Fray y Lily se detuvieron, a solo dos metros del joven. Al menos iba a ganar algo de tiempo para pensar un plan.
»Más allá de los infundados deseos de venganza de Danny, yo he tenido siempre un objetivo, y no ha sido la venganza. Mi sueño desde pequeña, fue el de ser escuchada, ser reconocida. Mis padres son la causa de lo que soy ahora. Me enviaron a un convento para hacerme monja, sin consultarme, sin preocuparse por si yo estaba de acuerdo o no. Pensaron que eso era lo mejor para mí. Les rogué que no me hicieran eso, que me permitieran escoger mi propio camino, yo deseaba forjar mi destino por mí misma, ser lo que quisiera ser. Pero no me escucharon. Estaban convencidos de que el mundo exterior era un peligro, algo con lo que no debía tener contacto. Temían que, si iba a una escuela normal, me juntase con "gente inadaptada" como ellos llamaban a los jóvenes, que, según su naturaleza, son rebeldes y solamente respetan una regla: No hacer caso del resto de las reglas. - Erika hizo una pausa, mientras rodaba los ojos, como si estuviese diciendo algo estúpido - De modo que pasé dos asquerosos años en el
Real y Pontificio Convento de la Santa Concordia, en Italia. Pero la vida de monja es demasiado aburrida. El convento no fue de ninguna ayuda para mí: Yo, alguien que creía que uno debía hacer, para hablar en términos vulgares, lo que le venga en gana. Las monjas debían entregarse por completo a la fé en ese estúpido dios que no hace nada sino desviar a las personas de sus propios intereses.
A Seto no le interesaba en lo absoluto la historia de Erika. Sin embargo, se obligó a prestar atención, aunque su mente siguiera trabajando en una posible salida.
- Piénsalo - prosiguió la joven - Desde que "apareció", la religión no ha hecho nada bueno a la Humanidad. En cambio, ha causado miedo entre las personas, dando explicaciones estúpidas a fenómenos normales, como la peste bubónica, atribuida entonces a designios divinos para purgar a la humanidad. Ha provocado guerras, como la Guerra Santa y las Cruzadas, destruyendo civilizaciones y aplastando otras religiones solo por creer de forma distinta. Ha estado en contra del progreso, persiguiendo a grandes científicos y pensadores solo porque intentaban explicar con fundamentos reales lo que su dios no podía. La Inquisición asesinó a miles de inocentes como Giordano Bruno, que solo deseaban contribuir al gran conocimiento de la humanidad. Otros miles fueron quemados solo por tener un comportamiento "raro", asociado siempre con el culto al demonio, falsas brujas y adoradores de Satanás, que un día araban sus campos, y al siguiente,
sin saber por qué, ardían en la hoguera. Allí donde va la religión cristiana, solo hay problemas. Millones de personas en todo el mundo rezan todas las noches a dios para que resuelva sus problemas, pero dios no las escucha, y ¿sabes por qué? Porque dios no existe.
- Todo eso que has dicho... Ha sucedido realmente, no puedo negarlo, pero, aún así, ¿qué tiene que ver todo eso conmigo?
- Entonces, como dije antes, yo siempre he querido ser reconocida. Bueno, para ello, debía obtener poder. Ahora, gracias a las sombras, lo tengo - dijo Erika, mostrando con el puño cerrado el anillo que llevaba en el dedo anular - Pero, para llegar a ser reconocida, tengo que ocupar un puesto en lo más alto posible. ¿Qué mejor puesto para comenzar esa escalada, entonces, que el de presidente de la empresa de juegos más poderosa del mundo, la Corporación Kaiba? Entonces, al haber definido tal objetivo, comencé a elaborar un plan para llegar hasta ti. Danny G. Master, llegó a mí como caído del cielo, un chico inteligente con ansias de venganza, justamente contra la persona que yo deseaba capturar. Así, juntos, dimos comienzo al Proyecto U., de Unknow, bajo ese pseudónimo comenzamos a rastrear a todos y cada uno de los campeones regionales, nacionales, internacionales, del Duelo de Monstruos, uno por uno fueron cayendo todos, en parte gracias a nuestra desbordante capacidad estratégica y en parte
gracias a nuestro artículo milenario. Así, fuimos avanzando hasta llegar a ti, Seto Kaiba. Y ahora, que estás a mi merced, utilizaré mi tercer BRAIN CONTROL para convertirte en mi esclavo mental. Entonces, con Yugi Mutou fuera de juego, todo seguirá marchando tal y como siempre. Y tú dirigirás Kaiba corp. ante el público, siendo yo quien realmente controle todo lo que hagas. De esa forma, seré la dueña de tu grandiosa corporación, y una vez que logre eso comenzará la tercera fase de mi plan: eliminar completamente la religión de la faz de la Tierra.
- ¡ESTUPIDECES! - exclamó Seto, sin poder creerse lo que estaba oyendo - ¿Dices estupideces! ¿Estás diciendo, acaso, que toda esta sarta de imbecilidades, todo este plan cuidadosamente estudiado, meticuloso al extremo, casi perfecto, fue concebido para erradicar la religión? - se echó a reir, como si le hubieran contado una broma muy graciosa, algo muy impropio de él - Eso, es completamente imposible. La humanidad siempre ha buscado algo en qué creer, y siempre lo buscará. Todo lo que has dicho sobre el cristianismo es cierto, pero, entonces, ¿por qué sigue teniendo seguidores en todo el mundo? ¿Por qué, acaso lo sabes? No me hagas reir diciendo tonterías como esa, pensando que eres capaz de cambiar algo tan grande como eso! Un rey puede doblegar a sus súbditos, pero no puede obligarlos a que lo amen. No puedes obligar al resto del mundo a dejar de creer, de tener fe. Ese Dios, exista o no, tampoco obliga a los
humanos a que crean en él. Es decisión de ellos hacerlo o no. Es tan simple como eso.
Erika no quería escucharlo. Sus palabras no tenían significado para ella. Seto Kaiba, no era tan inteligente después de todo, pensó. No comprendía, nadie comprendía cómo se sentía. Decidió que había llegado el momento.
- Pensé, que al menos te convencería de que tengo razón, pero veo que no es cierto. Realmente, eres tan terco como pensaba, Seto Kaiba. Bien, si ese es tu deseo, acabaré con tu libre albedrío ahora mismo.
Alzó puño cerrado, apuntando la sortija milenaria hacia Seto, que no supo qué hacer. La reliquia comenzó a brillar, luego, Erika sacó una carta de su baraja, la carta rezumaba energía oscura.
- Hasta nunca, Seto Kaiba... - dijo Erika, sonriendo de nuevo - SNATCH... STEAAAL!
Erika activó la carta mágica, Snatch Steal, y unas manos oscuras provenientes de la carta se lanzaron hacia Seto Kaiba. En ese preciso instante, Danny G. Master abrió los ojos.
No fue capaz de creer lo que estaba presenciando.
Nota post-writing:
HOLAAAAAAAAAAA! Ehem, sí, aquí termina este capítulo, pero no el fic. Cómo decirlo, a medida que escribía, me di cuenta de que el grosor del final de esta historia es demasiado grande como para hacerla en un solo capítulo. Por eso, decidí dividirla en dos, espero me disculpen por ello. De hecho, este tiene unas cuantas palabras, y el segundo tendrá más que este. En otro orden de información, emm, debo aclarar que yo NO CREO NI REAFIRMO nada de lo que dijo Erika en este capítulo. Si hay alguien que haya leído este capítulo y tenga fe en dios, me disculpo formalmente. ¡Pero Seto los defendió, recuerden eso!
Les digo algo, NO ESPEREN SENTADOS (AS) el final de este fic. Es condenadamente difícil sacar tiempo para escribir, de hecho, he eliminado 15 minutos de mi plan de estudio para dedicarlos a mis fics (o en este caso, a ESTE fic). Escribo rápido y no tengo tiempo de corregir, así que probablemente esté plagado de errores que repararé cuando tenga más tiempo.
Eso sería todo, lamento haber dado esta parrafada final (si es que alguien la lee). Reviews serán agradecidos, opiniones, críticas, sugerencias por Mensaje Privado, lo que deseéis. Gracias por haber leído este capítulo.
¡ARIGATO-GOZAIMASU! MATA NE!
Shikai-Dark Yugi: El Oscuro Yugi... (el título del fic)
