Capítulo 10: Explosión de color.
Rose no podía evitar encontrarse enojada con su prima Lucy. Por su culpa estaba atrapada en las tres escobas con Scorpius Malfoy y compañía. Rose sabía que era una mala idea ir con las serpientes a las tres escobas pero cuando había comenzado a negar energéticamente con la cabeza Lucy le había dirigido una mirada tan decidida que Rose se había dado cuenta que no había oportunidad de convencerla de lo contrario. Así que ahora estaba aquí, sentada en una mesa junto a Jeremy, Scorpius y Lucy. Rose trataba de mostrarse lo más descontenta posible. Se giró hacia Lucy tratando que se diera cuenta de lo enojada que estaba. Para su sorpresa Lucy lucia aterrada. Vaya, parecía que se había dado cuenta de el problema en el que las había metido. Lucy parecía haber perdido su decisión en el momento en que se apretujaron en una mesa con los slytherin. Demasiado tarde. Debería haberle hecho caso a Rose desde siempre. Nadie en su sano juicio va a las tres escobas con Jeremy Nott y Scorpius Malfoy. Rose estaba segura que su prima estaba a punto de huir. Rose apretó los labios y negó con la cabeza. Oh no, Lucy las había metido en ese problema y por supuesto que no iba a huir cual cobarde.
– Por favor – formulo Lucy con los labios.
Rose negó con la cabeza.
Lucy suspiro y cerró los ojos. Algo que Rose se había dado cuenta hacia muy seguido cuando estaba en situaciones de estrés. Lo que parecía ser muy seguido en la vida de Lucy Weasley. Lucy se avergonzaba de todo y todo le preocupaba.
– Vaya, ustedes chicas tienen un gran problema. Están en compañía de Scorpius Malfoy, deberían lucir más felices.
Rose rodó los ojos y resoplo
– Tu comentario es demasiado estúpido para contestarlo
Scorpius alzo la ceja y le regalo una sonrisa de medio lado.
– Alguien debería lavarte la boca Weasley.
Rose sonrió.
– ¿Quieres intentarlo Scorpius Malfoy?
Fue demasiado tarde cuando Rose entendió el sentido que algunas personas podrían darle a sus palabras. Fue justo en el momento que los labios de Scorpius se abrieron en una expresión sorprendida. Rose abrió sus ojos azules y negó con la cabeza antes que Scorpius pudiera contestarle.
– Yo… ¿Dónde está Albus? – Rose pregunto intentando desviar el tema.
Scorpius sonrió divertido y le guiño un ojo a la pelirroja. Rose no pudo evitar sonrojarse.
– En la aula de Pociones. Ya te había dicho que tiene algún tipo de amor enfermizo por los calderos y ese tipo de cosas – Scorpius se encogió de hombros – Por eso es que traje a este conmigo – Scorpius señalo a Jeremy.
– Soy su amigo de repuesto – Jeremy sonrió o mejor dicho, le sonrió a Lucy. – Cuando no tiene a nadie con quien pasar el rato me arrastra con él.
– Yo siempre tengo con quien pasar el rato. Soy encantador – Scorpius le volvió a guiñar el ojo a Rose. Oh por merlín. Si Rose no hubiera estado emocionalmente perturbada le hubiera dicho algo como ' Deja de hacer eso idiota, luces como un estúpido'. Pero no. Rose estaba emocionalmente perturbada.
– Voy a morir. Prefiero morir antes de encontrarme fascinada por los encantos de Scorpius Malfoy. Oh por merlín ¿yo acabo de decir eso? – Pensó Rose.
– Lo que tú digas – Jeremy alzo la mano llamando la atención de una mesera.
Una mesera de cabello rubio y facciones dulces llego para atenderlos. Todos pidieron cerveza de mantequilla. Rose debía confesar que si hubiera podido hubiera pedido un capucchino de vainilla. Lástima que en las tres escobas no vendían bebidas muggles y Rose prefería por mucho las bebidas muggles.
– ¿De que color son tus ojos? – Rose le pregunto a Jeremy.
– Uhm.. ¿Grises?
– Si, como los míos... pero creo que los míos son 'grises bonitos' y los de el son mas como 'grises aburridos – Scorpis sonrió y cruzo sus brazos sobre la mesa. Aquel movimiento provoco que se encontrara mas cerca de Rose.
– Yo no describiría sus ojos como 'grises aburridos'. Son bastante bonitos y creo que mas bien son 'grises tormenta' o 'grises hielo... o en palabras simples para que tu cerebro Malfoy comprenda son 'grises azules'. Y me gustan mas que los tuyos.
Créanlo o no la que dijo aquello fue nada mas y nada menos que Lucy Weasley.
– Exacto. Pero creo que me gustan mas los de Scorpius. Los de el son como 'gris plata'. – Rose se arrepintió al instante de sus palabras.
– Woah – Jeremy rió – Creo que estamos atrapados en una platica de chicas.
– Creo que si. A continuación se pondrán a describir nuestras barbillas y a comprobar cual de los dos tiene mejores pectorales – Scorpius bromeo provocando la risa de todo el grupo.
– Nosotras no usamos palabras como 'pectoral' – Rose comento.
– Y tampoco estamos obsesionadas con las barbillas ¿Por que todo el mundo piensa eso? – Lucy sonrió y negó con la cabeza. A Rose no le paso desapercibida la manera en que Jeremy veía a Lucy. Por merlín, ya era hora. Ya era hora de que un chico se fijara en Lucy. Lastima que ese chico fuera el mas grande mujeriego de Hogwarts. Rose siempre había vivido extrañada de la invisibilidad de Lucy. Ella era buena en quidditch, amable, divertida y era bonita. Tenia un cabello precioso. Naranja, largo, lacio y brilloso. Rose estaba segura que de todas las chicas Weasley... Lucy era la que tenia mejor cabello. Ademas que tenia facciones dulces y unos bonitos ojos verdes con largas pestañas. Lucy sin embargo, siempre había odiado sus pestañas porque eran naranjas y casi no se veían. Y no hablemos del cuerpo de Lucy, delgada y con largas piernas. ¿Que mas podría pedir?
– Weasley roja y Weasley naranja. He vivido toda mi vida rodeada de chicas y les encantan las barbillas – Scorpius presumió su sonrisa de medio lado – Estoy seguro de eso.
Después de la incomodidad inicial lo siguiente que supo Rose es que se encontraba riendo y bromeando con Jeremy Nott y Scorpius Malfoy. Cualquiera de Hogwarts se habría extrañado viendo la escena que ocurría en la mesa cuadrada junto a la ventana donde un grupo de dos Weasley se divertían en compañía de dos Slytherin.
II.
Albus sonrió mientras le terminaba de explicar a Kenia la poción.
– Está bien. Está bien – Kenia sonrió – Te entiendo.
– Ya hubiera sido mucho si no lo hicieras. Te lo explique cómo diez veces – Albus bromeo.
– Oye - Kenia protesto – No es verdad y ugh, si lo fuera entonces serias un terrible tutor.
– ¿Por qué? – Albus pregunto recogiendo las cosas junto con la pelirroja.
– Bueno… un buen tutor me haría aprender las cosas enseguida.
Albus se rió y movió su varita. Si, Albus podía conjurar hechizos sin decirlos. Un chorro de agua salió de esta e impacto a la chica en la cara.
– ¿Qué? – Kenia se rió – Eres un grosero. Esa no es la forma de tratar a una dama.
– Bueno… tampoco es bueno que le hables así a tu tutor.
Kenia rodó los ojos.
– Eres solo mi tutor ¿sabes? Deja de sentirte superior.
– Soy Albus Potter, hijo de Harry y Ginny Potter. Soy superior – Albus bromeo.
– Sí… y también eres un mal tutor.
– Esta plática es estúpida – Albus negó con la cabeza y abrió la puerta del aula de pociones donde se la había pasado mucho últimamente.
– Lo que tú digas. – Kenia sonrió. –¿Mañana nos vemos aquí o en la biblioteca?
– Uhm… no creo que mañana nos veamos. Es el juego de quidditch.
– ¿Pero que no es en la mañana? – Kenia pregunto apretando sus libros contra su pecho.
– Si pero, si ganamos…
– Van a celebrar todo el resto del día.
– Y si perdemos…
– Vas a encerrarte a llorar – Kenia sonrió – Esta bien lo entiendo. Nos vemos.
III.
La decisión de Lily de romperle el corazón a Lorcan duro dos días. Solo dos días fue lo que Lily soporto jugar con los sentimientos de Lorcan. Y solo dos días tardo en darse cuenta que su idea era estúpida. Estúpida e imposible. Era imposible querer romperle el corazón a Lorcan Scamander. Un chico tierno, divertido y que siempre parecía dispuesto a hacer lo que fuera por Lily. Lily se sentía como si estuviera engañando a un cachorrito. Un cachorrito con cuerpo de supermodelo. Qué raro. Al principio de todo esto la idea de jugar con Lorcan le parecía una gran idea pero ahora después de haber convivido con el slytherin y convertirse en su amiga Lily se sentía incapaz de hacerlo.
Lily había tomado otra decisión: alejarse de Lorcan Scamander antes de acabar desarrollando sentimientos hacia él. Y es justo lo que iba a hacer ahora mismo.
IV.
James sonrió y cerró los ojos. Se encontraba recostado en la cama de Jill mientras esta hacia su tarea.
– Por décima vez preciosa: yo no trabajo, ni estudio, ni hago nada.
– Pero… – James escucho la voz de Jill mas cerca y se sorprendió al darse cuenta que Jill había abandonado el escritorio donde hacia su tarea y se había recostado a su lado. Desde el boliche Jill no había estado tan cerca de él. – ¿No quieres hacer algo?
– Hmmm – James murmuro girándose y enterrando su cabeza en el cuello de Jill. El chico la sintió tensarse pero Jill no lo alejo.
– James – la chica susurro – Te estoy haciendo una pregunta seria.
– Lo sé – James contesto levantando su cabeza y encontrándose con los ojos de Jill. – No quiero hablar de eso.
James no quería recordar que era el único de su familia que había sido enviado a Londres porque al parecer no servía para nada más que para ser un bromista en Hogwarts. No quería recordar que sin Hogwarts James no era nada.
Jill le sonrió y acaricio la mejilla de James por un segundo.
– Yo te ayudare.
– ¿A qué? – Pregunto James confundido deseado que Jill volviera a poner su mano en su mejilla. Nunca antes había deseado el contacto de una chica como aquella vez.
– A encontrar tu vocación.
A James aquello le pareció una mala idea (Jill le hablaría de carreras muggles) y algo imposible (James ya se había dado cuenta que no servía para nada) pero si con eso lograba pasar más tiempo con Jill, James haría tantos tests vocacionales como la chica quisiera.
V.
Roxanne por un momento había olvidado que día era…. Hasta que abrió los ojos y vio a todas sus compañeras de habitación cargando con trompetas, lentes gigantes color azul y verde y una especie de escudo con una serpiente y una águila. Era el día de la inauguración del mundial de quidditch. Era el primer juego: Slytheraw (que nombre tan mas estúpido) vs Instituto Durmstrang. Roxanne no pudo evitar reírse al ver como dos de sus compañeras se teñían el cabello mitad azul, mitad verde.
– ¿Por qué no simplemente se ponen una peluca? – Pregunto Roxanne sentándose en su cama y bostezando.
– No es tan genial – Respondieron al unísono.
Roxanne sonrió y se encogió de hombros. Se levantó de la cama y se dirigió al baño para tomar una ducha.
Al salir Roxanne se encontró el cuarto totalmente en silencio. Se cepillo rápido el cabello no queriendo llegar tarde al primer partido de Lyssander y corrió hacia el campo de quidditch. Su sala común estaba vacía, al igual que todo el castillo en general.
– Wow, de verdad se me hizo tarde – murmuro Roxanne.
Al visualizar el campo de quidditch Roxanne se tuvo que detener para observar el increíble panorama. El campo de quidditch estaba increíblemente lleno y no se escuchaba otra cosa aparte de: ¡Slytheraw! ¡Slytheraw! ¡Slytheraw! La chica deseo que su hermano Fred estuviera ahí. Le habría encantado aquello. Roxanne sonrió y corrió los últimos metros que le quedaban para llegar a las butacas pero alguien la intercepto.
– Por Merlín que bueno que llegas – Lorcan Scamander le dijo antes de tomarla del brazo y guiarla hacia el sitio donde el equipo aguardaba para salir al campo. –Lyssander necesita verte.
– ¿Lyssander? – Roxanne pregunto empezando a preocuparse. – ¿Qué pasa con él?
– Nada – Lorcan respondió – Solo es un idiota nervioso que te necesita para que le des un estúpido beso de buena suerte o alguna otra tontería.
Roxanne entro a los vestidores seguida de Lorcan encontrándose con una escena un tanto inusual: slytherin nerviosos, todos excepto Lorcan al parecer. Molly fue la primera en verla, cruzo la habitación y la abrazo.
– Oh gracias a Merlín. En este momento necesito algo de apoyo femenino.
Roxanne sonrió y se alejó de Molly. Era increíble que aquella chica atlética fuera hermana de Lucy, la delicada Lucy. Pero en aquel momento, mientras Molly tenía una cara angustiada, Roxanne les encontré el parecido.
– Todo va a estar bien. Lo van a hacer genial.
– ¿Sabes contra quien jugamos? ¿No?
– Los príncipes oscuros- Respondió Roxanne con una sonrisa tonta.
Roxanne supuso que si hubiera sido otra prima a la que le hubiera dicho aquello esta se hubiera reído y juntas hubieran hablado de lo atractivo que eran y soltado risas tontas…. Sin embargo era Molly y esta solo pudo fruncir el ceño.
– Durmstrang – Respondio Molly con un suspiro.
– Roxanne – Alguien le toco el hombro a la morena. Roxanne se giró sabiendo quien era el dueño de la voz. La voz que más había escuchado los últimos años.
– Lyssander.
El rubio lucia como siempre. Roxanne volteo a ver a Lorcan preguntándose porque la habría llevado hasta acá si su gemelo parecía estar perfectamente. Sus ojos azules brillaban emocionados y tenía el cabello rubio despeinado. Probablemente en algún momento si había estado nervioso. Roxanne se lo imagino sentado en una esquina de aquel lugar pasándose las manos por el cabello una y otra vez. Pero parecía que Lyssander había recuperado su dosis de confianza y seguridad.
– Me alegra que estés aquí. Temí no poder encontrarte entre las gradas y eso hubiera sido una tragedia.
Lyssander la abrazo y la levanto un poco del suelo. A Roxanne de repente le paso algo raro con su estómago. Se alejó de Lyssander y este la miro extrañada.
– ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – Pregunto Lorcan con un su hermosa cara cargada de preocupación.
– Si. Nauseas. – Roxanne sonrió – ¿Por qué sería una tragedia que no hubiera llegado?
– Porque si no hubiera estado en plan idiota-necesito-a-roxanne-corre-por-ella-hermano-atractivo- ... lo hubieras visto hace un minuto – Lorcan se soltó riendo.
Lysander rodó los ojos y negó con la cabeza.
– Eres mi mejor amiga, Roxie. Necesito a mi mejor amiga en momentos como este.
– Aww, eres un cursi Lysander Scamander. – Roxanne se burló, deseo suerte a los chicos y salió de ahí con dirección al campo de quidittch.
No fue difícil encontrar a su familia. Regla básica para encontrar a la familia Weasley: solo busca un punto rojo y ahí estará. Roxanne se sorprendió al percatarse que las únicas que parecían llevar algo para apoyar al equipo de Slytheraw eran Dominique y Lucy. Roxanne se sintió mal por no llevar nada en apoyo al equipo... después de todo era su casa.
– Mi hermana es parte del equipo – Lucy contesto inmediatamente sonrojándose un poco. Roxanne sonrió e intercambio una mirada de complicidad con Rose.
– ¿Quien eligió esos vestuarios? – Pregunto Roxanne examinando con una divertida sonrisa el vestuario tan original de Dominique y Lucy.
Ambas traían un vestido de dos colores: verde y azul. Con estampado de águila en el lado azul y de serpiente en el lado verde. Traían botas hasta la rodilla color negras. Roxanne tuvo que admitir que a ambas le sentaban bien el conjunto ya que ambas eran de piernas largas y delgadas. A Roxanne siendo tan pequena no le quedaría tan bien. Lo extravagante estaba en el cabello, dos colas de caballo con una serpiente y águila cada una. Además que tenían pintado sus labios de dos colores distintos. Tenían un ojo pintado de azul y otro de verde.
– Una explosión de color – Concordó Rose con una sonrisa.
– Fue Dominique, pero ugh es bonito ¿no? Mi horóscopo me dijo esta mañana que mi día iría bien si usaba mi creatividad – Lucy sonrió – Use la de Dominique pero cuenta ¿no?
La multitud rugió y Roxanne se giró hacia el campo donde el equipo de los príncipes azules daba vueltas. Roxanne pudo jurar que el número siete se le había quedado mirando más tiempo del que ella consideraba normal. Se sonrojo y mariposas recorrieron su estómago.
Nota: No puedo perdonarme lo suficiente. Un mes sin actualizar, woah. Prometo que no volverá a pasar. En fin, quería actualizar ayer pero por alguna razón no podía entrar a mi cuenta de fanfiction. No saben lo asustada que estaba. La buena noticia de todo esto es que pude seguir con el siguiente capitulo y lo mas seguro es que suba el miércoles, si no es que antes. Gracias por los reviews, follows y favoritos. Ustedes son los mejores.
