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Actualizo mi fic todos los viernes sin falta - Aunque ultimamente estoy retrasandome un poco-

Advertencias

Este fic contiene lemon, tortura, violación, incesto, shota, yaoi. Por favor, a quien no guste este tipo de contenido, no lo lea, pues puede quedar con una mala impresión de la misma.

Comentario personal del autor

Ojala LEAN esto!

Aquí les dejo el último capí de mi último fic...

Les agradesco a todas las que apoyaron este fic y a las que también apoyaron todos mis fics, leyendolos y dejando sus humildes reviews, estos meses publicando aquí han sido los mejores y en verdad me sentí muy bien viendo que mi talento era valorado, y comprobando que no era tan mala para hacerlo...

Muchisimas gracias a todas, en verdad jamás olvidaré ésta página web donde conocí a tantas niñas [y niños, pero muy pocos] Hermosas que me brindaron todo su apoyo desde el comienzo!

Las quiero mucho, mucho!

y gracias en verdad!!!!

Con esto me despido para siempre de aqui, con mi ultima creacion, la mas sadica "Secretos de nuestra sangre"

ADIOS!!!!!

The Koroshi Death's end!!!!

Secrets of our blood


Amarte fue mi único pecado

-Mi amor – Pronunció una voz femenina que observaba a su marido aparentemente adolecente, pero con 27 en realidad, levantarse desnudo de la cama después de hacer el amor.

-¿Si? – Preguntó mientras se vestía.

-Siempre quise preguntarte… ¿Por qué tienes esas marcas en tus brazos y espalda?

Quedó en silencio un momento.

Flash Back

Sin salir del cuerpo de Ciel, se subió sobre su cadera y comenzó a golpearle la espalda con la vara, esta misma al hacer contacto desgarró la piel al instante, como si le estuvieran quemando en carne viva; La sangre no tardó en surgir de la destrozada espalda, manchando las hasta entonces inmaculadas sábanas blancas, pero este hecho en lugar de angustiarle, le agradó.

Azotó una vez mas la vara contra la espalda a la par que entraba mas profundo dentro del pequeño; Comenzó a embestirlo con frenesí, importándole poco el hecho de que la sangre comenzaba a emanar de la pequeña entrada, lo azotó al mismo tiempo, no estando conforme sólo con la espalda, también en los brazos.

Fin Flash Back

-Por… Nada… - Musitó algo decaído – Es sólo que hace unos años atrás… Me secuestraron para cobrar una recompensa.

-Pero Christian, nunca me contaste eso.

-¿Para qué? No valía la pena – Abrió la puerta una vez vestido, en ese momento aparecieron dos niños hermosos.

-¡Papá! ¡Papá! – Gritaron abalanzándose sobre el, este les abrazó y sentó a uno en cada pierna.

-¿A dónde irás? – Preguntó uno.

-¡Si! ¡Te llamaron recién mientras estabas ocupado con mamá! ¡Dijeron que te llamarían más tarde por la reservación en un hotel en el extranjero! – Concluyó el otro, Sophie, la madre de los niños sonrió y miró a Chistian.

-Me iré a… A Inglaterra por asuntos del empleo – Respondió.



El asilo de ancianos era horrible, mientras uno de sus trabajadores escuchaba la larga y tediosa historia.

-Entonces al enterarse que el demonio fue su padre… Escapó, pero se dice que por ser demonio, no podía morir, así que debe andar por ahí dando vueltas en el planeta – Terminó uno.

-Dios, y yo que me vine a trabajar por caridad social a la mansión mas vieja y maldita de Inglaterra – Respondió el otro.

Era el año 2015, Sebastián vagaba por la mansión antigua y observaba una puerta con candados, seguros y alambres.

-¡Señor Wesley! – Exclamó un hombre corriendo hasta el - ¿Cómo se encuentra?

-Bien, veo que la mansión está en perfecto estado, incluso lo que pidió mi tatarabuelo sigue como lo ordenó – Musitó el otro, fijándose en aquella puerta con seguros.

-Si, su tatarabuelo fue un gran hombre al donarnos esta mansión para la caridad, aunque no entiendo por qué no podemos usar esa habitación, es la mas espaciosa, podría ser la cocina o algo así.

-Porque aquí ocurrió una violación – Replicó – Esta habitación debe permanecer cerrada por siempre – Miró con ojos amenazantes a aquel hombre frente a el – Y espero que la voluntad de mi tatarabuelo siga siendo respetada.

-Cl… Claro – Musitó con nerviosismo ante aquella intimidante mirada.

El muchacho de 140 años observaba lo que antes fue su mansión, la famosa mansión de la maldita familia Phantomhive, entró lentamente a mirarla, no creía en lo que se había convertido, el paisaje a su alrededor era completamente diferente, antes todo era propiedad de el, ahora estaba todo lleno de poblados a sus alrededores, nada era como fue, todo cambió demasiado.

Entró y buscó lo que antes fue su cuarto, pero en su lugar encontró una puerta llena de seguros y candados ¿Qué significaba todo aquello?

-Buenos días – Dijo un empleado - ¿Viene a ver a algún pariente?

-¿Pariente? – Inquirió.

-Si, este es un asilo de ancianos, señor…

-Señor Smith – Completó – Christian Smith.

-Bueno señor Smith, me refería entonces a que si usted venía a visitar algún pariente.

-No, vengo a hacer un pequeño tour, me han hablado mucho de esta mansión.

-Si, es súper conocida – Dictaminó – Porque dicen que tiene una gran maldición.

-¿Una maldición? ¿Me contaría la leyenda mientras me hace un tour?

Continuaron caminando, recorrieron toda la mansión mientras Ciel escuchaba su historia, tenía bastantes modificaciones que no le agradaban, pero no pudo parar de pensar el cómo se habían enterado de ella y ahora era tan famosa, seguramente Sebastián la difuminó cuando el huyó, como venganza publicó su vergonzosa y humillante vida.

-Y bueno, esta habitación fue la de la violación – Los cabellos de Ciel se erizaron – Creo que incluso una vara fue capaz de meterle – Dijo, comenzando a reír – Es bastante triste la historia, pero para reír, esta bien – Pero ante la mirada rojiza e intimidante de su acompañante, decidió callar, y para corregir su falta – Si quiere puedo dejarlo entrar a la habitación, sólo yo poseo llave, aunque me da algo de miedo los espíritus y maldiciones que pueda guardar.

-Hazlo – Ordenó y la puerta fue abierta, se adentró antes que el acompañante, la puerta se cerró por sí sola mientras el hombre detrás de ella gritaba que saliera, pero Ciel no le escuchó, porque se encontró con una negra y perfecta silueta que el conocía muy bien.

Se quedó en silencio esperando que todo no fuera más que una visión mientras seguía escuchando al tipo afuera golpear la puerta con pánico, seguramente serían esos espíritus de los que tanto temió y ahora por abrir la puerta sería despedido.

El guardia de seguridad notó un movimiento extraño, la habitación abandonada también tenía cámara de vigilancia, más aún así la usaban como hobbie por si algún día pasaba un fantasma y podrían subirla a Youtube, pero eso nunca pasó, aunque ahora parecía lo contrario, activó el sonido de la cámara para escuchar si los espíritus hablaban.

La negra figura volteó, sonriendo altaneramente a su conocido visitante, Sebastián permanecía exactamente igual, eso se debía a que era un demonio puro y fino, pero Ciel en 140 años creció físicamente cinco años, ahora parecía un adolecente.

-Hola… Christian Smith – Saludó sínicamente – Yo soy el señor Wesley – Se presentó - ¿Prefieres esto o es mejor que nos dirijamos de Ciel y Sebastián?

El muchacho comenzó a retroceder, no le agradaba la idea de que no fuera una visión, topó con la pared y volteó para intentar abrir la puerta, más aún así le fue imposible.

-Aunque no lo creas… - Continuó su monólogo susurrando a su oído – En estos 140 años me he vuelto más fuerte, ahora también tengo el poder mental, si no quiero que esa puerta se abra… No se abrirá… - Abraza al menor por la espalda, aún era muy bajo de estatura, aquello lo enternecía retorcidamente – Sabía que volverías… Mí pequeño Ciel Phantomhive…

Mientras tanto el guardia de seguridad.

-¡Pero que cosa! ¡El tatarabuelo al que se refería era el mismo! – Exclamó sorprendido - ¡El señor Wesley es el famoso Sebastián Michaelis de la leyenda! ¡Y ese muchacho es Ciel! ¡¡La leyenda es cierta y se han reencontrado estos demonios ante mis ojos!! – Bramó sorprendido y feliz mientras subía el volumen de los diálogos para escucharlos mejor.

-¿Qué tal si… Te digo "Padre"? – Preguntó volteando y mirándolo a los ojos, para ello requería levantar mucho el rostro, debido a la diferencia de alturas y su cercanía.

Sebastián besó al atrevido muchacho que tras protestar unos segundos lo abrazó con fuerzas, descendiendo su cadena de besos suaves y deliciosos por el cuello.

-Dime… - Bramó - ¿Los besos de tú esposa son mejores que los míos? ¿No extrañabas el sentirte dominado? – Terminó por pasar sus manos sobre la tela del pantalón de aquella tan sensible zona.

-Se… Sebastián… - Gimió algo desentendido de la situación, 140 años sin el fueron demasiados y casi no podía contenerse, a pesar del odio acumulado, sus deseos demoniacos habían aumentado a través de las décadas.

-Después de que el maldito de Undertaker te alejara de mí y rompiera el contrato… Lo asesiné – Susurró a su oído, en ese momento, Ciel entró en razón y lo empujó lejos de sí.

-¡Aléjate estúpido animal! – Cerró la cremallera de su pantalón que el demonio había abierto para proseguir su fallido juego – Conocí a una mujer – Comentó – Ella es hermosa, me dio dos hermosos hijos… Después de más de 100 años me di la oportunidad de volver a amar – Decía tranquilamente, no sonaba como protesta, simplemente le estaba contando – Aún así… El otro día me preguntó sobre mis heridas… Realmente esas no son nada comparadas a aquellas que no se pueden ver… - Cerró sus ojos, serio y sin gesto de pesar, lamento o culpa – Yo era un niño… Mí existencia fue planeada por un demonio quien moldeó mi camino y creó mi destino… A pesar de todo lo que hiciste no he podido dejar de pensar en ti – Bramó esta vez molesto, mientras el guardia vigilante bebía un sorbo de coca cola – Jamás fui capaz de olvidar todo lo que me hiciste… Ahora sabía que aquí estarías y quería que me dijeras por qué lo hiciste… ¡¿Por qué?! – Comenzaba a salirse de control - ¡¿Por qué mataste a mis padres?! ¡¿Por qué me mataste a mí?! ¡¿Para qué me enamoraste?! – Así corrió hasta el y tomó su playera, zamarreándola con fuerzas y derramando algunas lagrimas.

-Aunque actúes como un adulto con tú pareja actual y con tus hijos que por cierto se parecen a mi – Se burló – Sigues siendo el mismo niño al que dejé traumado hace poco mas de un siglo – Volvió a besar esta vez su frente, con fingida inocencia - ¿Enserio la prefieres a ella? – Prosiguió – Yo te puedo dar más que ella… Acéptalo… A ti no te gusta follar… Te gusta ser follado – Sonó terriblemente cruel, Ciel se apartó de el como un acto reflejo e intentó abofetearlo, pero el demonio lo detuvo – Bocchan, estas cosas son del siglo pasado – Se burló – Ahora los hombres dan puñetes – Sonrió altaneramente – Estoy a la vanguardia – Extrañamente le pareció que ahora el demonio tenía un mejor sentido del humor.

-¿Por qué me llamas "Bocchan"? En realidad yo nunca fui tú amo… - Dijo apenado y bajando la mirada – Al final el que movía los hilos de todo eras tu… Las ordenes que yo te daba eran las ordenes que tu planeabas que te diera… - En ese breve instante el demonio lo dejó a un rincón del cuarto abandonado.

Entre las telas de araña y la vieja cama del famoso Conde Phantomhive se resguardaba la sangre de las sábanas que estuvieron presentes en aquella noche, que recibieron la sangre de los latigazos y de la penetración, finalmente también serían las mismas testigos de lo que pasaría ahora.

El rincón cada vez se hacía mas pequeño producto de la presión que ejercía el demonio sobre el pequeño y débil cuerpo del adolecente que se indignaba golpeando y pataleando.

-Realmente no pensé que actuara de esta manera tan estúpida, Bocchan – Se burló – En verdad creí que sabrías utilizar tus poderes y te defenderías como corresponde – Dijo a su oído – Pero siempre es bueno recordar viejos tiempos ¿No?

-Cállate y sal de encima – Protestó, sin embargo no hacía nada por quitárselo de encima – No quiero tener que dar explicaciones – Argumentó – Y menos dañar a mis hijos después de sentir en carne propia el peso de la soledad.

-Eso quiere decir que quieres… ¿Aún después de 140 años tienes conciencia? Aún pareces un débil humano.

-Después de ese día que Undertaker me ayudó a escapar… Nunca más volví a utilizar esos poderes… No quería volverme tan despreciable como tu… Me rehusé a la idea de ser demonio, y a pesar de mis múltiples intentos de suicidio… Nunca he podido terminar con esto… Es una de las consecuencias ¿Verdad?

-Así es, Bocchan.

Ese maldito sabía muy bien que esa palabra lo hacia volver al pasado, pero no al pasado cruel, sino que al pasado en que se sintió acogido y acunado por aquel demonio que "lo salvó" de aquel infierno en que el mismo lo había metido, pero no podía olvidar lo bien que se sentía cuando lo salvaba, lo protegido que se sentía cuando el sabía que estaría siempre para el, no podía evitar querer abrazarlo, hasta que esa tarde en el cuarto de baño hicieron un nuevo pacto y se entregó por completo a el, aunque sonara cursi en cuerpo y alma le perteneció durante toda la vida.

-¿Por qué me haces esto? – Inquirió abrazando el cuerpo que lo tenía arrinconado en ese mismo cuarto – Sí no me hubieras maltratado esa noche yo ahora… Ahora podría perdonarte y amarte…

-¿No le da asco decir eso a su padre? Se supone que se siente como un humano, y los humanos son muy escrupulosos, usted está diciendo todo al grano.

-No tiene caso ser escrupuloso… He llevado callando esto más de 100 años… – Confesó al momento que se abrazaba más a el – Eres un maldito demonio…

-No sabes cuanto me arrepiento de aquella noche – Confiesa, pero Ciel no era tan estúpido como para creerle a la primera – Bocchan, olvide el pasado y veamos un nuevo futuro… Tu y yo… Juntos para siempre… En un infierno, en un paraíso, en cualquier lugar… Eso no importa si estamos juntos, estamos destinados a permanecer juntos, aún así, sí ahora me rechazas, sé que en unos años más volverás nuevamente y quizás me volverás a rechazar… Hasta que nos quedemos juntos…

-Sebastián… - Susurró - ¿Por qué me haces esto?

-No fui yo quien decidió volver… Sí volviste fue porque…

-Porque necesitaba respuestas – Le interrumpió – A eso vine, no a una patética reconciliación de padre e hijo.

-Pero sé que me amas y es un amor enfermizo, no es el amor precisamente de "Padre e hijo"… Usted aunque no lo quiera… Bocchan… Es un demonio… Usted me desea… Me ama… Me extraña… Me necesita…

-Sebastián…

-Deja de negarlo y entrégate de nuevo a mi… No habrán más peligros… Lo hacía para que tú lado de hijo mío saliera a la luz… Pero ahora ya no es necesario… Ciel… Ven conmigo… Olvida lo pasado hace tantos años y vuelve conmigo…

-Sebastián… Yo no puedo dejarlos… Ellos son…

-Simples humanos – Completó y lo besó esta vez aún más apasionado que la vez anterior.

El vigilante abrió los ojos desmesuradamente, aquello parecía querer ir a algo más, con algo de asco desactivó la cámara de ese cuarto, no deseaba ver lo que continuaba, pero llamaría a los demás guardias para que abrieran la puerta y sacaran a esos demonios.

Minutos más tarde los guardias se encontraban pateando la puerta y forcejeando contra ella, pero no lograban abrirla, dentro del cuarto el muchacho desnudo de aparentemente 11 años gemía sobre el demonio.

-Bocchan… Parece que quieren hacer un video porno con nosotros… - Comentó cómico mientras tomaba sus tetillas – Usted se vuelve a sentir como hace 140 años… Como aquel niño exquisito, virginal e inocente…

-Ah… Sebastián… - Gemía mientras sentía su cuerpo más pequeño y notaba como su miembro perdía tamaño - ¿Qué… Sucede? – Pregunta abrazándolo y lamiendo su mejilla.

-Cuando le dije "Volvamos al pasado" Fue eso precisamente a lo que me refería… Literalmente…

-¿Cómo dices? – Pregunto cuando nota que las telarañas iban desapareciendo, las sábanas se iban blanqueando y la puerta dejaba de ser forzada – Esto es…

-El siglo XIX – Aclaró mientras tomaba el miembro del niño para masturbarlo y comenzaba a penetrarlo con sumo cuidado.

Continuaban con aquel acto tan deseado, aún así Ciel no podía evitar desconcentrarse mientras veía como la pieza se tornaba limpia y reluciente de la nada, cuando escuchó una explosión supo que todo era cierto, ese debía ser Bard, rió feliz y se abrazó a Sebastián, besándolo antes de llegar al límite y terminando acostado sobre el.

-No puedo creerlo… - Musitó asombrado - ¿Qué tiempo es este?

-Usted ahora tiene 11 años – Le informó – Lo de la violación nunca pasó, lo del ataque de asma tampoco… De hecho la reina Victoria ahora está viva y en su escritorio hay una carta de ella para un trabajo… - Dijo sonriendo – Retrocedí el tiempo para enmendar mis errores, y para que las huellas de los daños que causé en usted no tuvieran más espacio… - Ante esto, Ciel observó sus brazos y notó todo perfecto, las marcas de los golpes de esa noche ya no estaban.

-No puedo creerlo… - Repitió – Esto es… Es… - Lo abrazó y besó con delicadeza – Empezar a tener 11 años de nuevo, sabiendo toda la verdad y habiendo tenido el tiempo suficiente para asimilarlo y superarlo… Hace que sienta que mis próximos 140 años contigo van a ser de los mejores… - Se puso de pie observando todo con detalle – Las sábanas ya no tienen sangre… - Comentó – Mí closet… Mis ropas…

-Ahora podría salir del closet – Dijo Sebastián riendo un poco, Ciel lo miró con enojo – Es una jerga que aprendí en el siglo XXI – Sonrió inocente – Permítame darle un baño, mí joven amo – Dijo haciendo una reverencia.

Al instante, ambos se encontraban dentro de la bañera, se vistieron con sus respectivos trajes, todo era sumamente nostálgico, Ciel casi había olvidado lo que era ver a Sebastián de mayordomo, tener su sello en el ojo, usar ese molesto parche y esos tan grandes y pesados trajes, pero no se sintió mal, aquello de empezar desde cero fue lo mejor que pudo pasar… Sentir que quería a sus sirvientes fue algo que jamás creyó que ocurriría, abrazó a Maylene, Finny y Bard "Como sí no los hubiera visto en años" Y notó el aprecio que siempre les tuvo desde el principio…

"Nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes"

Era cierto, jamás se creyó en esa situación de valorar a aquellos sirvientes por sus personas y no por sus capacidades, ser un niño de nuevo y no desperdiciar la oportunidad nueva que se le dio para correr por el jardín como un enfermo mental era algo que a los sirvientes les sorprendía, era como si de la noche a la mañana el pequeño y altanero Ciel Phantomhive volviera al niño que nunca fue y se comportara totalmente extraño, Sebastián sonreía igualmente y todo apuntaba que al parecer…

Los títeres no funcionarían mientras este no los manejara… Cosa que se rehusó a hacer y que jamás se volvería a repetir. Esa era la nueva mansión Phantomhive…

"Aún así… Yo nunca te amaré como padre… Tu para siempre serás mí amante…"


Notas finales:

Aclaraciones del final:

Después de tanta mierda que transmiti en este fic, quise dar un ultimo mensaje como mi despedida tambien, el perdon, por mucho que cueste, cuando se esta en verdad enamorado, siempre es capaz de perdonar, tambien si el otro esta realmente arrepentido y dispuesto a no hacer mas daño [Con la violencia intranfamiliar esto JAMAS debe pasar]

Se que es un final muy poco realista, pero quise transmitir un buen mensaje y darle un final inesperado, feliz y con esperanza, apuesto a que NADIE se imaginaba siquiera a que el final era feliz!

Recuerden que pasaron 140 años desde su desaparicion, por lo cual tuvo el tiempo de pensarlo y superarlo, por otro lado, sebastian tuvo el tiempo de pensarlo, arrepentirse, extrañarlo y amarlo...

El amor es fuerte y tiene la capacidad de romper obstaculos, transpasar montañas y quitar barreras que cualquiera hubiera podido cruzar...

Como el amor de sebastian hacia Ciel que fue capaz de retroceder el tiempo para enmendar sus errores...

Gracias por seguirme, leerme y comentarme...

Adios y hasta siempre!!!!