FELIZ AÑO NUEVOOOOOOOOOOOOOOO..sí, este cap es mi regalito por el comienzo del 2008. Así que ojalá que ustedes me dejen a mi regalitos (reviews xD) y me hagan feliz!!!..Tardé poco vieron?

Agradezco los reviews a: kamy-evans18, grint eli loca, monse evans, ARYAM, NenaOrion, Sowelu, sanny-potter, Doutzen.VonTesse, Shia17Potter, viktor jos krum, LunaWP y ladyblacksu. GRACIAS!!!!..

NO LEAS ESTE FIC SI NO HAS LEIDO HP 7..PELIGRO DE SPOILERS.

Todos aquellos personajes y lugares que reconozcan, NO SON MIOS. En cambio, aquellos personajes que le resulten desconocidos..esos sí, me pertenecen xD.

Capítulo 10: Vidas complicadas.

Habían entrado nuevamente al castillo, rehuyendo de las miradas ante las fachas de ambas. Rose estaba completamente mojada y tiritaba, mientras que Lily rengueaba y lloraba en silencio, teniendo el maquillaje completamente corrido, y los ojos muy hinchados. Merlín, se veían fatales. Aunque...observando detenidamente a Lily, ella se veía peor.

Rose la arrastró consigo hacia el amplio salón en donde había una gran cantidad de mesas distribuidas, y la sentó en una cercana a la puerta. La miró. Lily sollozaba en silencio y temblaba. Suspiró.

-Dime qué te ocurrió-dijo Rose, arrodillándose frente a su sollozante prima. La miró con preocupación, mientras la joven Potter lloraba descontrolada y en silencio. Tomó aire hondamente.

-Bien-susurró-dime..¿qué te sucedió?-Lily sollozó ruidosamente, y se tapó la boca con las manos, para luego taparse los ojos.

-Le confesé-Rose enarcó una ceja.

-¿Confesar qué a quién?-preguntó ella. Lily tomó aire hondamente, intentando estirar la tela de su falda sobre sus desnudas rodillas blancas. No podía dejar de temblar debido al llanto.

-A Ted...-Rose pareció salir de un profundo trance, y abrió los ojos consternada.

-¿Q...qué?-Lily se restregó los ojos, manchándose la mano de rimel negro-Merlín..-Rose parecía en estado catatónico, y abría y cerraba la boca sin provocar sonido. –Y...-carraspeó-¿qué te dijo?-Lily sollozó fuertemente en ese instante.

-Me dijo que soy infantil y caprichosa, y que no soy su tipo-estaba gritando, pero no lo podía evitar. Quería llorar hasta que se le desgarrara la garganta y sus ojos se quedaran secos. –Y me rechazó...me dijo que tengo que quitarlo de mi cabeza y que no me merece-su voz sonó entrecortada, y notó que Rose fruncía el entrecejo, en clara muestra de que no había entendido del todo-dime cómo hago para quitarlo de mi cabeza, si yo lo amo-rompió a llorar desconsolada, hipando de vez en cuando, mientras se tapaba el rostro con sus blancas manos.

-Ya...-dijo Rose. Lily se encogió en la silla-por favor Lil, ya no llores-la abrazó fuertemente, acariciándole la espalda-por favor..-la joven Potter apoyó la cabeza sobre el hombro de Rose, derramando lágrimas sobre él. Se mantuvieron así, abrazadas durante largos minutos, mientras los sollozos entrecortados de Lily inundaban los oídos de ambas como una triste música fúnebre. La aparición de Hugo provocó que Rose levantara la mirada y se separara de Lily.

-Se lo perdieron-dijo Hugo divertido, sentándose junto a Lily-se perdieron a la tía Ginny insultando ácidamente a Cho Cha...-la expresión de Rose lo hizo hacer silencio, y giró su vista hacia Lily-¿Lil?-Hugo apoyó su mano sobre el hombro femenino-¿qué te sucedió?-la pelirroja se limpió las lágrimas negras que le empapaban las mejillas.

-Ted-fue Rose la que respondió. Hugo abrió los ojos de par en par.

-¿Ted?-preguntó él, entrecerrando los ojos.

-Sí..Ted-dijo Rose, hablando como si su hermano fuese un retrazado cerebral. Hugo frunció el entrecejo.

-¿Qué sucedió con Ted?-

-Le confesó que está enamorada de él-explicó Rose, y Hugo abrió la boca, tanto, que tranquilamente podría haber quedado sobre el suelo.

-¿De veras?-Lily asintió con la cabeza, mientras su labio inferior temblaba.-Oh Lil, has sido muy valiente-la pelirroja sollozó fuertemente.

-No me interesa la valentía-chilló-yo lo quiero a él-se lanzó a llorar nuevamente, mientras Rose y Hugo se miraban desesperados.

-Pues...-Hugo suspiró al ver que Lily se encogía y apoyaba la cabeza sobre las rodillas flexionadas-no perdiste nada Lil...-Lily levantó el rostro de golpe, fulminando a Hugo con la mirada. Sus ojos avellanados parecían arder de rabia.

-Claro que he perdido...-su voz se quebró-he perdido las esperanzas...y a él-

-Con lo hermosa que eres...-Lily señaló a su primo con el dedo índice, en forma de advertencia.

-No comiences con eso...se llama conformismo-Hugo frunció el entrecejo, mientras que Rose levantaba las cejas.

-No es conformismo-

-Sí, claro que lo es-Lily se veía cada vez más furiosa. –No voy a conformarme..no voy a...no voy a renunciar a él..yo lo quiero a él-

-Suenas como una psicópata, sé razonable-dijo Rose, apoyando ambas manos sobre los hombros de Lily. Ella la golpeó rudamente.

-NO..no soy una psicópata...y el amor no es razonable...-chilló. Varias personas giraron sus miradas hacia ellos, mirándolos con reproche-no porque sea hermosa voy a conformarme con otro hombre...yo lo amo a él-

-Ya Lil, cálmate¿quieres?-dijo Hugo, comenzando a impacientarse-por favor-Lily suspiró tristemente mientras miraba al suelo. Sus primos no la entendían. Ella no quería cualquier hombre, ella quería a Ted. Solo a Ted. Él era distinto, lo sabía, a pesar de que no lo conocía a fondo, y lo poco que sabía de él había sido gracias a que era el ahijado de su padre. Realmente nunca se había prestado demasiado atención cuando niños. Además, habían pasado tantos años...él no era el mismo niño idiota y bromista, sino que era un hombre maduro y encantador. Y caballero. E inteligente. Suspiró. Merlín¿tenía que ser tan condenadamente virtuoso?.

-Nos vamos-la voz de Albus llegó hasta ellos, y lo miraron sin comprender por qué ese tono en su voz. Albus suspiró-mamá se ha puesto a gritar-fue en ese instante en que él se percató de las fachas de Lily-¿te ha ocurrido algo?-ella suspiró y se levantó de la silla, mientras los gritos cada vez más altos de su madre llegaban hasta donde ellos se encontraban. Vieron a Ginny roja, muy roja, tanto que parecía como si su largo cabello rojo hubiese crecido en todas las partes de su menudo cuerpo.

-La voy a matar-oyeron que vociferaba, mientras Harry la tomaba fuertemente de los codos.

-Ya cielo, no te hagas problema-decía él una y otra vez, mientras Ginny le hacía señas groseras a una mujer de rasgos orientales que la miraba de forma sobradora. Como si Ginny fuese una cucaracha a la cual se debía pisotear.

-¿Y esa quien es?-masculló Lily.

-Cho Chang-fue Hugo quien respondió-la ex novia de tu papi-lo dijo de forma burlona, y Harry lo miró seriamente.

-Hugo, por favor-

-Sí Hugo, no hostigues a mi madre-dijo Albus, observando a Ginny, que tenía una vena tan grande en el cuello que temieron que estallara en cualquier momento.

-Aagggg, déjamela a mi-dijo Lily.

-No Lily-ordenó Harry-tú te quedas aquí-Lily hizo puchero, y Harry suspiró-no vas a lograr persuadirme...-Lily se cruzó de brazos-he dicho que no-

-La voy a matar, la voy a matar-repetía Ginny como posesa, mientras Harry la obligaba a caminar hacia las escaleras. Por eso fue que no notó cómo su única hija le hacía una tremenda zancadilla a Cho, y la hacía caer estrepitosamente al suelo.

-Ups, perdón..no la vi-dijo Lily riendo divertida-gorda fofa instigadora-susurró mientras volteaba elegantemente y caminaba hacia sus primos, que reían a más no poder.

-Estúpida niña consentida-la voz de Cho resonó por todo el amplio salón, y se hizo un potente silencio. Los magos y las brujas allí miraron estupefactos a la mujer que gritaba, y la música dejó de sonar. Harry se detuvo de golpe al inicio de las escaleras, y volteó, aún sosteniendo a Ginny.

-¿Disculpa?-para asombro de todos, no fue Ginny quien había hablado. Sino Harry. Ahora era Ginny quien lo sostenía a él. O más bien...quien lo instaba. Cho parpadeó y miró a Harry con rabia.

-Tu hija me hizo una zancadilla Harry-

-¿Ah sí?-la voz masculina sonó sumamente ronca-pues lo que mi hija haga no es mi responsabilidad, ella ya es mayor de edad-

-Dile algo-chilló Cho-no puedes dejar que me trate así-Harry miró a Cho con expresión ofuscada.

-¿Acaso es tu hija?-Cho lo miró como si él la hubiese golpeado-pues no...gracias a Merlín no-las risas de sus sobrinos lo hicieron sonreír.

-¡Qué descaro!-

-¿Descaro?-preguntó él, haciéndose el asombrado-descaro es hacer un escándalo por una simple zancadilla que tú dices que mi hija te hizo...-Lily le sacó la lengua a Cho mientras Harry hablaba-descaro es ponerse a la altura de una jovencita de diecisiete años...-él tomó aire, y tanto Albus como Lily se miraron temerosos. Cuando Harry empezaba a vociferar, nadie lo detenía. –Descaro es hostigar a mi esposa-gritó. Tomó a Ginny de la mano y la arrastró con él hacia las escalinatas-nos vamos-chilló, mirando a sus hijos y a sus sobrinos-Ron, Hermione..¿vienen?-

-Claro-contestaron a dúo, y acompañaron al matrimonio Potter a las escaleras.

-Nos vamos-dijo Albus, tomando a Lily del hombro, mientras ella le hacía muecas a Cho.-Lily, basta-Lily gruñó cuando Albus la tomó fuertemente del codo y la arrastró con él.

-Oigan, un momento-dijo Albus de repente, mientras caminaban por el túnel que los llevaría a Londres-¿han visto a James?-

-Er...-Harry y Ginny se miraron-pues no-

-¿Y no les preocupa que le suceda algo?-Harry miró a Albus con sorna-bueno ya...creí que tal vez les preocupara-

-James ya es bastante grandecito-dijo Ginny-no creo que le suceda nada...-

-¿Y Ted?-pregunto Lily. Las miradas burlonas de sus primos la hicieron sonrojar y bajar la mirada.

-Ted es bastante más grande que James...y estoy seguro que sabe cuidarse muy bien-se detuvo frente a su auto, y le abrió la puerta a Ginny. Ella lo fulminó con la mirada. Los Weasley se despidieron de ellos y caminaron hacia un auto de color verde aparcado a varios metros.

-¿Nos vemos en Grimmauld, Harry?-preguntó Hermione antes de entrar al coche, en donde Ron y sus hijos la esperaban. Harry la miró confuso.

-Como quieran-Hermione sonrió y entró al auto. Harry miró a Ginny, de pie junto a la puerta y con mirada rabiosa-anda cielo, déjame ser caballero-Ginny entró al auto enojada, mientras su marido suspiraba. Ella se cruzó de brazos cuando Harry se sentó en el asiento del conductor. Él suspiró otra vez.

-¿Qué te pasa?-

-Nada-masculló ella, mirando por la ventana del auto, mientras Harry encendía el motor.

-Mamá-dijo Albus-anda¿qué te ocurre?-Ginny suspiró.

-Se veía tan guapa-susurró con voz desesperada-como se nota que ella no tuvo tres hijos-Harry y Albus se miraron por el espejo retrovisor, y ambos pusieron la misma expresión de consternación.

-Gin...eres hermosa-dijo Harry, mientras acariciaba dulcemente la mano que ella tenía apoyada contra uno de los lados del asiento. Ginny intentó sonreír, pero no lo logró, y en su cara apareció una sonrisa forzada.

-Pero eso no quita que ella se vea guapa...y más joven...-lo dijo de forma atropellada, mientras Harry conducía por Londres-Harry..no te quedes callado maldición-lo pellizcó salvajemente en el brazo, y él chilló.

-Estoy conduciendo-terció él con voz chirriante.

-No quieres responder-chilló Ginny furiosa-¿por qué no quieres responder?¿acaso ella se veía tan hermosa que ahora no puedes decirme na...?-Harry había detenido el auto de golpe y, de improviso, tomó a Ginny de la nuca y la besó ferozmente. Albus y Lily se miraron consternados, aunque no podían esconder la sonrisa burlona. Harry y Ginny se separaron, y ella tomó aire a grandes bocanadas.

-¿Eso responde tu pregunta?-la voz de Harry sonó ronca. Tomó a Ginny del mentón y la obligó a mirarlo-eres la mujer más hermosa de mundo...y ninguna oriental tonta va a cambiar eso-ella se mordió el labio-te amo..eres la madre de mis hijos...-suspiró-¿qué más necesitas?-Ginny sonrió enternecida.

-Pero...ella...-

-Ella se casó y enviudó-dijo Harry-o mató al marido, no sé-Albus y Lily rieron. Harry encendió el motor del auto, y comenzó a conducir por Londres-ella está sola, y tú tienes una familia...eres la exitosa directora de la sección de quidditch de El Profeta...fuiste una de las más jugadoras más famosas e importantes de las Arpías Sagradas..y...te amo- (N/A: Holyheads Harpies).

-Ya...ya entendí-dijo ella, apoyando su cabeza sobre el hombro de Harry-lo siento..es que..la vi tan atractiva..y tú..-miró a su marido-eres tan apuesto, y tan...apetecible-Harry no pudo evitar reír-y tienes dinero, y buen apellido...-suspiró.

-Yo soy eterna y completamente tuyo-dijo Harry con voz melosa, aparcando el auto frente a Grimmauld Place doce. Ginny lo miró mordiéndose el labio, y se acercó a él lentamente. Lo besó dulcemente en los labios, mientras Albus y Lily se miraban divertidos.

-Creo que mejor nos vamos-susurró Albus cuando sus padres comenzaron a besarse como si no hubiese un mañana-

-Aagggg, no me digas que lo van a hacer en el auto-chilló Lily. Ginny y Harry se separaron y sonrieron con picardía.

-No, tranquilos-dijo Harry divertido-nos pueden ver los muggles-los cuatro bajaron del auto, y cruzaron la calle hacia Grimmauld Place doce. Ginny y Harry iban abrazados, y Albus escudriñaba a Lily con su verdosa mirada.

-A ti te sucedió algo-dijo él mientras cruzaban el vestíbulo. Lily suspiró.

-Sí-respondió ella en un murmullo. El sonido del timbre la hizo sobresaltar, y Albus cruzó en tres zancadas el vestíbulo y fue hacia la puerta.

-Sentimos el retraso-la voz de Ron sonó baja y conciliadora mientras cruzaba el umbral de la puerta, siguiendo a Hermione. Harry le sonrió, mirándolo a través de la oscuridad del pasillo.

-Acabamos de llegar nosotros también-dijo él, quitándole la túnica a Ginny y colgándola en el perchero.-Vamos a tomar algo a la cocina-el grupo entero cruzó el vestíbulo, yendo hacia la sala de estar.

Lily por poco sale huyendo al ver el espectáculo que se estaba llevando a cabo sobre el sofá más amplio. Un apuesto hombre se encontraba acostado sobre el acojinado sofá escarlata, mostrando su musculoso torso blanco, con los pies descalzos y unos encantadores pantalones celestes un tanto trasparentes. Miraba detenidamente hacia un punto fijo, provocando que sus ojos dorados brillasen, iluminados por las luces de las velas del candelabro apoyado a varios metros.

-Ted-dijo Harry-llegaste antes que nosotros-Ted los miró en ese momento. Se levantó de golpe de su cómodo lugar, y habló entrecortadamente.

-Oh...-se miró. Lily se mordió el labio con rudeza, mientras Rose abría la boca estupefacta-disculpen las fachas-susurró Ted, sonrojándose-creí que vendrían más tarde-

-Qué fachas ni que fachas-murmuró Rose, y Lily la fulminó con la mirada.

-No te preocupes Ted, eres un miembro más de la familia-dijo Harry con una sonrisa-¿quieres tomar algo?-

-Ya..ya tomé una cerveza de mantequilla-susurró con nerviosismo, tomando una botella vacía que había en el suelo. Caminó dando tumbos hacia donde ellos estaban.

-Ted, quédate-dijo Harry, sin comprender por qué su ahijado tenía esa actitud huidiza-pediremos comida, tengo ganas de comer sushi-

-Yo...-la mirada de Ted se cruzó con la de pelirroja enfundada en un cernido vestido rojo. Un vestido que, a juicio de él, era impúdico y...muy tentador. Ella era tan hermosa. La vio indefensa y débil. Notó que los ojos avellanados se veían hinchados y enrojecidos, manchados de maquillaje. Suspiró. Merlín, él nunca había querido hacerla llorar. Suspiró, mientras se removía con incomodidad. Sí..ella lo hacía sentir incómodo. Saberse amado por aquella muchacha...le resultaba atroz. Él no había hecho absolutamente nada para enamorarla.

Se miraron durante largos segundos. Algo en la mirada dorada de Ted le hizo saber a Lily que no se sentía cómodo cerca de ella. Frunció el ceño. Pues razones no le faltaban para sentirse así, la había rechazado... se lo merecía. Suspiró, mientras sacudía la cabeza. No quería tener esos pensamientos. Lo amaba, no le deseaba el mal.

-Me..me voy a mi cuarto-dijo Ted. Pasó como un vendaval junto a Lily, procurando no mirarla, y subió las escaleras hacia el segundo piso.

Lily suspiró, mientras observaba la espalda desnuda de Ted desaparecer en la oscuridad del piso superior.

-¿Podrían...?-la voz de Albus hizo que mirara hacia su derecha-¿cerrar sus bocas?-Lily parpadeó-ambas-ella y Rose se mordieron los labios y se miraron. –Merlín, babosas-él sonrió-vamos al sofá-los cuatro caminaron hacia el sofá en donde segundos antes había estado Ted.

Lily suspiró y aspiró hondamente el aroma del cojín. Olía a Ted...su perfume varonil había quedado impregnado en la tela escarlata. Merlín, qué bien que olía. Se mordió el labio fuertemente al imaginarse pasando la nariz por sobre la piel desnuda de él, aspirando ese exquisito aroma que tanto le gustaba. Sacudió la cabeza, ahuyentando semejantes pensamientos.

-Ya basta Lily-la voz de Hugo la hizo dar un respingo-por favor-

-Bien, ahora que ya estamos a solas-dijo Albus, acomodándose en el sofá, mirando a su hermana-cuéntame qué te ocurrió-Lily se mordió el labio. Jugueteó con la falda de su vestido, intentando encontrar las palabras para explicarle a Albus lo que le había ocurrido.

-Pues...-tomó aire hondamente.

-Se le confesó a Ted y él la rechazó cruelmente-dijo Rose de forma atropellada. La mirada fulminante de Lily la hizo sonreír-no me mires así, es la verdad-

-¿Te...te rechazó?-Lily miró a Albus.

-Pues..sí..pero no cruelmente como dice Rose...-golpeó a su prima fuertemente en el brazo-me dijo que...que entre él y yo no puede suceder nada...que no soy su tipo...que...que soy una niña caprichosa e infantil-la voz se le quebró-y que no me merece-

-Eso fue lo único medianamente sensato que dijo-terció Hugo.

-No digas eso-chilló Lily, mientras comenzaban a salir lágrimas de sus ojos-él me merece...él..él es el mejor hombre sobre este mundo...no es menos persona que nadie-había comenzado a llorar sin control.

-Ya Lil, cálmate-dijo Albus-creo que sería mejor que fueses a descansar-

Un chispazo verde hizo que los cuatro mirasen la chimenea. Se miraron. Otro chispazo, pero esta vez más potente y verdoso. Segundos después, apareció una cabeza entre las recientes llamas.

-¿Está Harry?-era Kingsley. Albus se levantó con brusquedad de su cómodo lugar, y caminó hacia la cocina. Segundos después, Harry aparecía frente a la chimenea, seguido no solo por Albus, sino también por Ron, Hermione y Ginny.

-Un ataque Harry-la voz de Kingsley sonó desesperada-un ataque..incendiaron el lugar...-nadie supo cómo fue que Harry tomó su túnica y su varita, porque lo vieron desaparecer de la vista y aparecer ya listo para partir frente a la chimenea.

-Harry-la voz de Ginny sonó chirriante-espera Harry-se acercó a él dando tumbos, y lo tomó de ambos lados del rostro. Sus ojos castaños se veían tristes y apesadumbrados.

-Deja que vayamos contigo-Ron caminó hacia Harry en varias zancadas-anda-

-No, tengo que ir solo-dijo Harry con firmeza-no voy a peligrarlos-

-Harry, deja de ser tan terco-chilló Ginny con voz entrecortada-por favor-Harry tomó aire hondamente y suspiró de forma prolongada. Miró con ojos fieros a Ron y a Hermione.

-De acuerdo, vengan-dio un paso hacia la chimenea, pero Ginny lo retuvo tomándolo de la túnica. Él volteó a mirarla.

-Prométeme algo-susurró ella desesperada. Harry la miró con aprensión-Harry...prométeme que volverás-él suspiró-por favor-Harry la besó dulcemente en los labios.

-Claro que sí-murmuró, para luego adentrarse en la chimenea y desaparecer tras una potente llamarada verde.

-Tranquila má-dijo Albus, apoyando su mano sobre el hombro de la sollozante Ginny-todo saldrá bien, papá sabe lo que hace-fue en ese momento en que Ginny se tomó el pecho, y Albus temió que tuviera un infarto o algo parecido. La mujer pelirroja comenzó a tomar aire a grandes bocanadas, y comenzó a ponerse pálida.

-¿Mamá?-chilló Lily, mientras Albus obligaba a Ginny a sentarse. Los pasos apresurados provenientes de las escaleras los hicieron mirar hacia el vestíbulo, y la silueta de Ted apareció cruzando la oscuridad. Sus ojos se veían preocupados y sumamente cautelosos cuando miró a Ginny acostada en el sofá, y a los cuatro adolescentes observándolo con fijeza.

-¿Qué sucedió?-preguntó con voz ronca, de pie junto al umbral que daba al vestíbulo. Lily se mordió el labio casi de forma imperceptible, mirando de soslayo al hombre apoyado contra la pared con los brazos cruzados, con una remera blanca demasiado cernida. Merlín, que lo maldijeran por ser tan condenadamente perfecto.

-Pues..que hubo un ataque en la fiesta-dijo Albus con rapidez-y papá fue allá con los tíos-Ginny sollozó-y pues...mamá se siente mal...-

-¿Todos están bien?-preguntó Ted, mirándolos uno por uno. Su dorada mirada se detuvo por minutos prolongados sobre Lily, y ella lo miró cohibida.

-Sí Ted...-respondió Rose, sin poder contener la sonrisa al notar que Ted y Lily se miraban detenidamente.

-Mamá, dime qué te ocurre-la voz susurrante de Albus se oyó demasiado alta por toda la sala. Había demasiado silencio sepulcral en aquella casa.

-Es que...-sollozó Ginny-tengo miedo por tu padre, estos ataques no son casuales...-

-Tuvimos suerte de habernos ido-terció Ted, apoyando su mano sobre el hombro de Ginny. Suspiró-fue un aviso, un aviso de que Harry no debe ser ministro...-

-O un aviso de que quieren matarlo-dijo Albus apesadumbrado. Ted suspiró al ver las expresiones de los dos chicos Potter.

-No le ocurrirá nada a su padre, quédense tranquilos-sonrió tenuemente-es un hombre más que fuerte-

-James está allí-susurró Ginny desesperada. Las lágrimas se agolparon en sus ojos y comenzó a llorar sin control-James...-

-Tranquila má-dijo Albus, abrazando a su madre fuertemente-James...se sabrá cuidar-rogó que así fuera. Su hermano no podía ser tan idiota como para no cuidarse.

-Voy a llamar a los abuelos-dijo Rose, levantándose de su lugar sobre la alfombra. Se acercó a la chimenea y, luego de lanzar dentro de ella polvos flú, susurró La Madriguera. Segundos después, Arthur y Molly salieron de la chimenea.

Ted se asombró al verlos. Molly se veía exactamente igual a como la recordaba, bajita, rechoncha, con un color de cabello rojizo y llamativo, y una expresión bonachona de madre comprensiva.

Arthur se veía más delgado, y su cabello, antes rojo, era ahora casi blanco. Sonrió apesadumbrado al ver cuántos años había perdido por haber huido a Italia.

-¿Qué pasa Ginny?-Molly se arrodilló frente al sofá y tomó la mano de su hija con ternura.

-¿Todos se encuentran bien?-preguntó Arthur, mientras se limpiaba las cenizas de sobre la ropa.

-Si abuelo-respondió Hugo. Miró a Ginny-bueno...la tía no se ve bien, pero nosotros estamos perfectos-

-Bien-dijo Arthur-supimos lo del ataque..la mitad del Ministerio está allí..-su mirada se posó sobre el hombro rubio-¿Ted?-su voz sonó dulce.

-Hola señor Weasley-susurró Ted-tanto tiempo-le tendió la mano a Arthur, pero en ese instante alguien lo abrazó fuertemente. Miró hacia abajo, encontrándose con una maraña de cabello rojo.

-Oh Ted-dijo Molly-qué guapo..qué grande-lo miró, y él sonrió divertido. Molly apretó sus brazos-Merlín, has hecho ejercicio..tienes el cuerpo duro-Lily rogó que la alfombra se la tragase cuando Rose y Hugo la miraron burlones.

-Gracias señora Weasley-dijo Ted-tanto tiempo-

-Sí..cuando lo sepa Victoire-Lily contuvo el aire en sus pulmones. Ted torció el gesto.

-Pues...hace mucho que no hablo con Victoire-susurró él.

-Oh...es que se fue a vivir a Francia, ya sabes que Bill y Fleur tienen una casa allí..y como a Bill lo ascendieron y lo mandaron allá..-

-¿Podemos dejar de hablar de Victoire?-chilló Lily, pataleando. Ted y Molly la miraron serios-es..que..er...mi madre está mal..y ustedes hablando de...-carraspeó-de esa zorra rubia devoradora de hombres-lo dijo más para sí misma que para los demás, y se cruzó de brazos, enojada.

-Lily tiene razón-dijo Ted-Ginny no se siente bien-

-Tranquila cariño-dijo Arthur, sentándose junto a Ginny-ya verás, Harry y James vendrán en cuestión de segundos...-

-Pues hace más de media hora que se papá se fue-dijo Albus.

-No ayudas Al-siseó Arthur cuando Ginny sollozó. Albus sonrió como disculpa.

-Lo siento..no quise asustarte má...-la llamarada verde que apareció en la chimenea los hizo dar un respingo.

-¿Ves?¿qué te dije?-dijo Arthur con una gran sonrisa al ver que Harry y James salían de la chimenea. La expresión de Harry era de enojo mientras observaba a su primogénito. Ron y Hermione aparecieron tras él.

-¿Todo salió bien?-preguntó Ginny, levantándose de golpe del sofá y lanzándose sobre Harry-Merlín¿estás bien?-él sonrió.

-Sí cielo, estoy de maravilla-

-¿Tú cómo te encuentras James?-preguntó Albus, mirando a su hermano. James sonrió abiertamente.

-ESTOY GENIAL-chilló, saltando alrededor de Albus. El joven de ojos verdes miró a su padre con consternación, y Harry sonrió divertido-MERLÍN, siempre he estado muy orgulloso de los padres que tengo...pero..jamás como ahora-se tomó el rostro con las manos-nunca en mi vida..nunca...siempre supe que papá tenía fama porque...se la había ganado..pero nunca había visto luchar a un hombre de esa manera...tan encarnizada y sangrienta...-suspiró-quiero ser auror-

-No..-dijo Ginny. Harry sonrió cuando ella lo fulminó con la mirada.

-Si él quiere-dijo. Ginny lo pellizcó. Él chilló de dolor-no le vendría mal algo de mundo real-

-Tengo tanta adrenalina en la sangre-dijo James, mientras sus primos y sus hermanos lo miraban como si él fuese un demente.

-¿No te lastimaron?-preguntó Ginny a Harry, besándolo dulcemente en el mentón. Él negó con la cabeza lentamente.

-No..todo..todo salió bien-

-Ven, vamos a cenar-dijo Ginny, caminando abrazada a Harry. El matrimonio Potter se dirigió a la cocina seguido por los otros dos matrimonios.

-¿No te ocurrió nada entonces James?-preguntó Ted divertido. James negó con la cabeza-¿estás...?-tomó el cuello de la camisa que James llevaba puesta, y la corrió un par de centímetros-¿completamente seguro?-

-¿Qué tengo?-preguntó James, apoyando su mano sobre su cuello.

-Un chupón enorme que de seguro se puede ver desde la luna-terció Ted divertido. Los demás hicieron exclamaciones burlonas, pero James ni se inmutó.

-Oh-

-¿Hay algo que..quieras contarnos?-preguntó Ted.

-Momento-dijo Albus-sí..-miró a James-luego de que fuiste tras..Meg...¿qué ocurrió?-James se mordió el labio, y sus ojos avellana brillaron.

-La besé..Merlín...por poco y lo hacemos, pero me acobardé porque era un lugar público y estoy seguro de que ella es...-carraspeó-lo que Lily es-ella lo golpeó fuertemente en la cabeza.

-Ah sí que Lily es virgen-dijo Ted, como si estuviese dando una clase. Lily se sonrojó a más no poder-me parece perfecto-Lily parpadeó confusa. ¿Le resultaba perfecto?, pues para ella era patético-tal vez aún no haya llegado el hombre correcto-ella se mordió el labio. Si él supiera que ese hombre correcto ya lo conocía..y se llamaba Ted..y oh, era él. Qué coincidencia –¿desde cuándo te preocupas porque las chicas estén inmaculadas e intactas?-Albus, Hugo y Rose lanzaron carcajadas, y James fulminó a Ted con la mirada.

-Pues..desde hoy-terció James, ruborizándose levemente. –Esa...esa chica me gusta demasiado como para echarlo a perder-

-Asi que la besaste-dijo Albus, asombrado-vaya..apenas sabes su nombre...-esto lo dijo con indignación, mientras fruncía el ceño y fulminaba a James con su intensa mirada verde. James torció el gesto.

-Yo no soy puntilloso como tú...si una chica me gusta, voy a por todo-

-No me digas puntilloso-chilló Albus.

-¿Prefieres que te diga mojigato cobarde?-

-Yo no soy cobarde-bramó Albus-si fuera cobarde, no estaría de novio con Gwen-tomó a James del cuello.

-Niños, por favor-dijo Ted, interponiéndose entre ambos jóvenes-no es hora de pelear-Albus y James se separaron y se miraron con odio.

-¿A quién rayos le dices niño?-terció James con rabia. Ted sonrió con picardía, y Lily contuvo un suspiro al mirarlo. Esa sonrisa traviesa que se le aparecía en el rostro le encantaba.

-Tienes razón Ted-dijo Albus, cruzándose de brazos-creo que me iré a dormir-se detuvo frente a las escaleras-aunque la próxima vez que me digas niño, te las verás conmigo-Ted sonrió más abiertamente.

-No Al, no te vayas porque el idiota de James te hostiga-

-Todos conspiran contra mi-chilló James cuando Rose y Hugo se acercaban a Albus.

-No conspiran en tu contra-dijo Ted divertido-es que..Albus es menos idiota-

-Eso dolió-mascullaron Albus y James a dúo.

-Niños, a cenar-la voz de Ginny llegó desde la cocina.

-Odio que me digan niño-susurró Albus, mientras caminaba hacia la cocina con pies de plomo.

-La fiesta no estuvo tan mal ¿no?-dijo James sonriente. Los demás a su alrededor suspiraron.

-Claro, a mi casi me violan..pero la pasé genial-terció Albus con sorna.

-A mi me rompieron el corazón-susurró Lily, más para sí misma que para los que s encontraban a a su alrededor.

-Yo tuve un percance con el idiota de Malfoy- "el idiota partible de Malfoy".

-Yo...-Ted tragó saliva ruidosamente-yo actué como un miserable-

-Pues estuvo genial-dijo James, no muy seguro de lo que decía.

Al cruzar el umbral de la cocina, el aroma de la comida los golpeó, y de repente sus estómagos se transformaron en voraces dragones hambrientos.

-Supimos que tuviste un ligero percance con tu ex novia, Harry-dijo Arthur, mientras Ginny y Harry ponían la mesa. El sonido de un vaso al romperse contra el suelo los hizo mirar detenidamente a Ginny. Ella sonrió con una sonrisa torcida y nerviosa.

-Pues sí-respondió Harry, sirviendo la cena-molestó a Ginny...y luego se metió con Lily-le entregó un plato repleto de sopa a Arthur.-Y si hay algo que no soporto, es que se metan con mis hijos- Ginny sonrió enternecida cuando su madre la miró sonriendo.

-Lo sabemos Harry-

-Por cierto cielo-la voz de Ginny sonó muy dulce, y Harry tragó saliva, al igual que Albus y James. Conocían esa voz, y no era precisamente para decir cosas bonitas.

-¿Sí?-preguntó Harry sentándose a cenar.

-¿Cómo es que sabes tanto de Chang?-los ojos entornados de Ginny y la boca tiesa le hicieron saber a Harry que en cualquier momento su bella y pelirroja esposa le lanzaría un tenedor por la cabeza. Tragó saliva.

-Ella..ella me lo contó-dijo, con su tono de voz más inocente. Albus y James se miraron. Se venía la hecatombe.

-¿QUÉ?-todos dieron un respingo al oír semejante grito. Harry se pegó al respaldo de la silla-¿y cuándo fue que eso ocurrió, si se puede saber?-él suspiró, y se levantó del asiento. Tomó aire y suspiró.

-Bien...sí...ella me lo contó...porque...-volvió a suspirar-había una vacante en el Departamento de Aurores, y todos los postulantes debían ser entrevistados por mi...-Ginny gruñó.

-¿Y no podía hacerlo otro?-chilló ella, mientras los demás comensales los miraban a uno y otro como en un partido de tenis.

-No-

-¿Por qué no?-

-No te atrevas-ordenó Harry. Ginny levantó las cejas.

-¿Que no me atreva a qué Potter?-masculló ella furiosa. Harry pareció ofendido.

-A hacerme una escena de celos-susurró con voz afligida-y..nunca me dices Potter-

-OH CLARO QUE SÍ, TE HARÉ UNA GRAN ESCENA DE CELOS...¿ACASO NO TENGO DERECHO?-

-Sí lo tienes-dijo él con cautela-pero...-

-PERO NADA-graznó Ginny.

-Gin, solo yo tengo que hacer esas entrevistas...soy el jefe-ella pareció calmarse.

-¿Cuándo fue?-

-Hará tres semanas-

-¿Por qué no me lo dijiste?-Harry levantó las cejas.

-Porque no creí correcto contarte eso-terció él-¿te habría gustado que yo te contase que atendí a más de cincuenta postulantes?-Ginny se cruzó de brazos.

-Sí si era tu ex novia-Harry la miró suspicaz.

-El otro día tu ex novio te fue a visitar a la oficina-dijo él rabioso.

-Te lo conté..¿o no?-

-Pero no fue una entrevista de trabajo..él fue a saludarte-

-Él trabaja en El Profeta-

-Cho trabaja en el Ministerio-

-¿Van a discutir por semejante idiotez?-preguntó Albus.

-Sí-respondieron Harry y Ginny al unísono. Albus suspiró.

-¿Hubo comida de por medio?-preguntó Ginny. Harry suspiró y puso los ojos en blanco.

-Sí-la expresión de Ginny los atemorizó.

-¿Te atreviste...?-Harry suspiró y se cruzó de brazos con cansancio.

-Fue en la hora de mi almuerzo-terció él con voz rasposa-yo estaba almorzando en mi oficina cuando ella llegó..quería despacharla cuanto antes..y me contó toda su vida..me dijo que estaba desesperada porque no conseguía empleo y quería darle una vida digna a su única hija-suspiró-gracias a mi ahora trabaja con Hermione-

-Que..que bueno eres-susurró Ginny.

-¿Contenta?-

-Sí-sonrió-lo siento-

-Sí, como digas-dijo Harry cuando Ginny se le lanzó encima para besarlo dulcemente-eres demasiado celosa-

-Es porque tú eres demasiado apetecible-terció ella abrazándolo por la cintura-y tu ex novia es...demasiado guapa-Harry hizo una mueca.

-Yo no lo creo así-dijo él-para mí-tomó a Ginny del mentón-tú eres la más hermosa-

-No me hagan vomitar-dijo James, haciendo reír a todos los que se encontraban en la cocina. Se quedaron en silencio de golpe al oír pasos desde la sala de estar.

-Pero..estamos todos aquí-susurró Ginny, mientras Harry se soltaba de ella y empuñaba la varita. Se acercó al umbral, cuando una cabeza pelirroja apareció tras la puerta.

-Merlín, George-dijo él-casi me matas del susto-

-¿No lo logré?-preguntó, para luego sonreír-¿están todos bien? Percy me contó lo del ataque-

-Estamos todos perfectos, gracias George-dijo Harry.

-Bien...entonces no tengo nada que hacer aquí-dijo George-buen provecho-

-Quédate-dijo Ginny-vamos..hay comida suficiente-George hizo una mueca.

-No..-dijo él-Angelina me espera a cenar en casa-sonrió-por cierto Ron-el aludido lo miró encogido sobre el plato-mañana tengo cosas que hacer¿podrías abrir tú?-

-Claro-dijo Ron con la boca llena.

-Traga y luego habla-dijo Hermione perspicaz. Ron hizo una mueca.

-¿Cómo están Fred y Roxanne?-preguntó Ginny, sirviéndole a George un vaso con agua. (N/A: no lo he inventado..).

-Pues bien...ambos trabajando-hizo una mueca-Roxanne está de novia-

-Ya era hora-dijo Ginny sonriente.

-Pues tiene la misma edad que Lily-Harry se atragantó-dieciocho años-

-Lily es pequeña-terció Harry-y tiene diecisiete-

-Ya está en edad de merecer-Harry fulminó a su cuñado con la mirada.

-¿No te tenías que ir?-

-Sí, ya me voy-dijo George divertido-qué celoso-se despidió de todos y salió de la cocina, yendo hacia la chimenea.

-Creo que deberíamos cerrar la conexión con los polvos flú por hoy-dijo Harry. –Así nos dejan dormir-

La cena pasó tranquila y sin sobresaltos, excepto, claro, la escena de celos de Ginny. Ya se habían dispuesto todos a ir a dormir luego de que los Weasley se habían ido a sus respectivos hogares.

Ted se removía insistentemente entre las sábanas de su cama, sin poder dormir. No había logrado pegar un ojo en toda la maldita noche. Sentía como si las sábanas blancas le rasparan y le lastimasen la piel. Estaba sofocado, y eso que la temperatura ambiente era fría. Se sentó en la cama, intentando pensar claramente. Apoyó la cabeza sobre la palma de su mano, y el codo sobre la rodilla flexionada. ¿Qué era aquello que no lo dejaba dormir?, la respuesta era simple, y saberla no lo hizo sentir mejor. No podía dormir...porque estaba pensando en Lily. Sí, patético. Está bien, admitía que se había enamorado en su vida, pero esas veces habían sido bien pocas...y nunca había sido demasiado romántico con sus novias, pero sí muy atento y caballero. Jamás había pensado en alguien de aquella manera. Ni en una novia, y eso ya era mucho decir. ¿Se estaría enamorando?.

Suspiró. No era necesario preguntarlo...estaba enamorado de aquella niñita. Se despeinó la cabeza con gesto desesperado, y gruñó. Miró el reloj sobre el buró. Las tres y cuarenta. Merlín, quería dormir.

Decidió ir hacia la ventana, tal vez el aire fresco del exterior lo hicieran sentir mejor. Abrió las persianas y se apoyó sobre el alféizar, mientras el aire de la noche lo golpeaba en la cara. Su ventana daba al jardín interno de la casa, así que pudo ver con regocijo las copas oscuras de los árboles, y las flores. Una gran mezcla de aromas llegó hasta él gracias a la brisa nocturna, aunque pudo percibir un perfume distinto. Sonrió al mirar hacia el jardín y percibir, en la oscuridad, un cabello rojo lacio y largo. La reconoció al instante. Ese aroma dulce y penetrante lo carcomía cuando decidió salir del cuarto e ir hacia el jardín para saber si aquel perfume era el de Lily. Cruzó el pasillo, bajó las escaleras y caminó hacia la cocina. En una de las esquinas de aquel amplio cuarto, había una puerta que, sabía, llevaba al jardín. Así que tomó el picaporte y salió. El aire le dio de lleno, y sintió frío. Grimmauld Place doce tenía un parque digno de la Bella Durmiente. Miró hacia uno de los árboles más frondosos, y allí la vio, sentada bajo él, mientras la brisa le despeinaba el cabello rojizo.

-Lily-ella dio un respingo, y lo miró. Él sonrió-¿qué haces aquí?-ella lo fulminó con la mirada.

-Me hamacaba-fue recién en ese momento en que Ted notaba la hamaca que colgaba de la rama más gruesa de aquel árbol.

-Oh-

-No podía dormir-dijo Lily, jugueteando con su camisón. Lo miró-¿y tú?-Ted se mordió el labio de forma imperceptible.

-Yo tampoco-sonrió-pienso demasiado-

-Dicen que no hay que pensar si se quiere dormir-dijo ella. Ted la miró detenidamente. El jardín de la casa estaba amurallado por cuatro paredes, pero no era interno...es decir, no había techo sobre él, así que la luna iluminaba aquel espléndido y mágico lugar. Lily se veía muy hermosa a la luz de la luna...bah..más hermosa que de costumbre. Y hermosa era decir poco.

-¿Cómo está tu tobillo?-se acercó a ella con rapidez y se arrodilló sobre el suelo. Tomó el tobillo femenino con delicadeza, y Lily se estremeció.

-Está mejor-susurró ella, terriblemente avergonzada y ruborizada. Ted fruncía el ceño mientras escudriñaba el tobillo.

-Pero..pero si te lo doblaste-Lily sonrió.

-Rose estudia medimagia...¿lo olvidaste?-

-Oh...tienes razón-sonrió, aunque no soltó el pie. Se miraron durante algunos segundos, hasta que no pudieron sostenerse la mirada el uno al otro.

-¿Me harías un lugar en tu hamaca?-preguntó Ted, luego de ponerse en pie y observarla detenidamente. Ella le sonrió dulcemente.

-No creo que entremos-

-Pues entonces tal vez..podrías subirte a mi regazo y nos hamacamos juntos-la sonrisa se desvaneció del pecoso rostro de ella.

-No Ted...sabes lo que siento por ti...sería...-

-Confuso y comprometedor-susurró él-sí, tienes razón-ella se levantó de la hamaca y se alejó de él. Ted aspiró el aire justo cuando Lily pasó por su lado. Sí. Era el perfume femenino aquel que tanto le había gustado. Ella se detuvo a unos metros, y él la siguió. Estiró el brazo y tomó uno de los largos cabellos rojos.

Lily volteó al sentir que le tironeaban del cabello, y se sonrojó excesivamente cuando vio que Ted se acercaba un largo mechón a la nariz. Tragó saliva mientras él aspiraba su aroma y cerraba los ojos.

-Hueles increíble-susurró él, mientras ella se sonrojaba cada vez más-hueles a...-se miraron. Merlín, los ojos de él brillaban tanto-a lirios-

-No..no soy yo...-Ted sonrió.

-Sí eres tú-susurró, jugueteando con el largo mechón rojizo que tenía entre los dedos-porque tu cabello huele a melón...y a lirios...-

-¿Cómo..?-

-El shampú..es de melón-sonrió, y ella se estremeció cuando él la tomó de los codos fuertemente-y tu perfume es de lirios-

-No por nada me llamo Lily...-tragó saliva-¿cómo puede ser que...sepas cómo huele mi perfume si..?-la mirada traviesa de él la hizo callar. El corazón le latía muy aprisa.

-Si te lo digo...promete no tildarme de raro-ella sonrió de soslayo-tengo el olfato más desarrollado que la mayoría-Lily frunció el ceño.

-¿Se debe por la luna llena?-Ted tragó saliva. Pues no..pero pensar en la luna llena lo hacía deprimirse. Recordaba a su padre y a la vida tortuosa que había tenido gracias a eso.

-No..siempre tengo el olfato más desarrollado...lo heredé de mi padre-

-Oh-miró detenidamente al hombre frente a ella cando lo oyó suspirar.

-Oye Lil...por lo de hoy...no quise hacerte llorar-Lily se separó de él y caminó varios pasos hacia atrás, mirándolo.

-Ted..no quiero que hables sobre eso...-susurró ella apesadumbrada.

-¿Has cambiado de parecer?-preguntó Ted esperanzado. Ella lo fulminó con la mirada.

-Nunca...-tomó aire, sintiendo a su cuerpo temblar-te amo-

-No lo repitas-ordenó él. Suspiró-por favor Lily, yo no te convengo-

-¿Cómo lo sabes?-chilló ella-¿cómo..cómo puedes decir que no me convienes?-

-No tengo trabajo, no tengo dinero..y te llevo diez años...-sacudió la cabeza-te mereces algo mejor-

-Tú eres todo lo que necesito-susurró. –No imagino a nadie mejor que tú-. Ted la miró detenidamente. El camisón era demasiado corto, y la brisa provocaba que se adhiriera al menudo y perfecto cuerpo femenino. Tomó aire y suspiró.

-Yo...yo te...-no podía decirle la verdad. No podía decirle te amo. O creo que te amo. Patético.–Yo te aprecio..eres...como una hermana para mi-y Ted Lupin se gana el premio por el mejor cagador del año. Qué manera de cagarla, era experto en eso.

-Hermana-repitió Lily con desdén. Lo miró con fiereza-mira Lupin, sé que tú..-sacudió la cabeza-tal vez no tengas empleo, ni dinero..y me lleves diez años..pero eso no me importa...-lo golpeó en el pecho-me dijiste que soy infantil y caprichosa, pero déjame decirte algo: puedes pensar que soy infantil y caprichosa, pero te voy a demostrar que no soy una niña-se miraron detenidamente. –Soy una Potter y una Weasley...y siempre conseguimos lo que queremos...-se acercó mucho a él, tanto que esa posición podía tildarse de peligrosa. Los senos femeninos rozaron el torso de él. Ted sonrió y se mordió el labio. Eran tibios y suaves-y yo a ti te quiero demasiado-

-No sabes lo que dices-terció él cuando Lily decidió entrar a la casa, dejándolo más que aturdido con el vaivén del corto camisón que llevaba puesto. Piernas blancas y esbeltas.

-Oh..claro que sí-dijo ella-que tengas buenas noches-él suspiró cuando ella cerró la puerta.

-Buenas noches bella niña-

Y fue así que pasaron varias semanas. Semanas que cada uno vivió de forma distinta. Para Albus, esas semanas fueron las mejores de su vida. El noviazgo con Gwen iba de maravilla. Ella era...todo su mundo. Era cierto que las horas en la librería se tornaban demasiado cortas estando con ella, pero la pasaba tan bien. Y no paraba de agradecerle a Ofelia el enorme favor. Ella solo sonreía dulcemente ante las palabras de agradecimiento.

-Ya Al..no me tienes que agradecer nada-dijo Ofelia cuando él le dijo gracias por sexagésima octava vez-ya te estás poniendo pesado-sonrió dulcemente-yo solo te di una pequeña ayudita..tú hiciste el resto-

-POTTER-Albus dio un tremendo respingo, y miró a William con expresión aterrada. Sí..su noviazgo con Gwen era magnífico..el único problema: el padre de ella-ve a ordenar el sector de los libros de ocultismo-

-Sí señor-dijo Albus, y corrió hacia la esquina de la librería. Cruzó la pequeña cortina de canutillos y se metió dentro de ese largo pasillo repleto de libros.. "de magia". Suspiró, mientras tomaba una pila de libros y los acomodaba por orden alfabético. Dos manos le taparon los ojos en ese instante, y sonrió al reconocer el perfume dulce y de violetas.

-¿Quién soy?-

-Mmmm...no sé-dijo él divertido, mientras la oía reír-déjame ver...no eres un hada-tocó dulcemente los dedos que le tapaban los ojos-no eres una ninfa..ni una diosa-se destapó los ojos y volteó-pero eres tan o más hermosa que ellas-Gwen sonrió abiertamente.

-Tú eres hermoso también-susurró ella, acercando sus labios a los de él. Se besaron dulcemente durante algunos segundos, hasta que él la tomó de la nuca y la besó con ganas. Cayeron sobre la pila de libros contra uno de los estantes, y resbalaron hacia el suelo cuando los libros se desparramaron por todo el lugar.

-Lástima que esté tu padre-dijo él, jugueteando con la larga falda de ella. Gwen lo abrazó.

-Sí..aunque hay muchos lugares privados para que..practiquemos-Albus sonrió con picardía, y se separó ligeramente de su novia.

-¿Tú..?-ella se sentó a su lado, y lo besó en la mejilla.

-Sí-susurró, sonrojándose-se supone que..los novios hacen eso-sus narices rozaron, y se besaron tiernamente.

-Te amo...-

-Yo también-él sonrió.

-Eso es lo único que necesito saber-susurró Albus, acariciando dulcemente el mentón de ella-cuando tú digas Gwendy..-

-No me digas Gwendy-terció ella con fastidio. Él sonrió-y no soy yo la única que debe decidirlo..¿no crees?-

-Sí, es cierto-suspiró-que suceda cuando tenga que suceder-

-Me parece perfecto-dijo ella divertida-aunque no vendría mal que...practiquemos un poco-él enarcó una ceja.

-¿A qué te refieres con..practicar?-

-Pues que...hay muchas cosas para hacer...no solo..-el sonrojo en las mejillas de él la hizo sonreír abiertamente-oh vamos, las manos sirven para algo..¿no?-manos. Una imagen mental tan perversa apareció en su mente. Merlín...de pensarlo se sonrojaba hasta la médula.

-Y la boca-susurró él-de solo imaginarlo..-sonrió con picardía, y la miró mordiéndose el labio-me vengo-Gwen levantó las cejas.

-Ay Al, no seas asqueroso-se miraron para luego romper en carcajadas. Rieron durante minutos incontables, para terminar despatarrados en el suelo tomándose los estómagos.

-Te amo y eso no cambiará nunca-dijo Albus, abrazándola. Ella sonrió mientras apoyaba la cabeza sobre el hombro de él.

-Aunque te corras...-susurró ella, abrazándolo por la cintura.

-Sí-dijo él divertido.-¿Eso te parece mal?-

-Me parece bien-afirmó Gwen-en realidad, me parece perfecto-

-POTTER-ambos se sobresaltaron al oír aquel alarido, y se separaron segundos antes de que William entrara a incordiar.

-¿Señor?-

-Acabó tu hora laboral, largo-Albus miró a Gwen levantando las cejas. Ella sonrió como disculpa.

-De..de acuerdo...-susurró Albus, acariciando suavemente y a escondidas la mano de Gwen. Ella sonrió dulcemente y de forma casi imperceptible.

-Me voy-susurró Albus, mientras William salía con paso militar. Besó dulcemente la mejilla de

Gwen.

-Por cierto Al-dijo ella mientras lo acompañaba a la puerta. Él la miró detenidamente mientras se acomodaba la campera.

-¿Qué ocurre?-salió al exterior, y se abrazó para apalear el frío. Gwen se veía incómoda.-¿Cariño...?-

-Me gustaría..-carraspeó, y Albus frunció el entrecejo-me gustaría conocer a tus padres-él tragó saliva ruidosamente-y...conocer tu casa...-una luz roja se encendió en la mente de Albus. Una luz que decía constantemente: PELIGRO. Aún no le había dicho dónde vivía..y...y que era mago.

-Oh..todo a su debido momento...es más...er..cuando cumplamos un mes...te lo prometo-la tomó de las manos. –De veras amor...-se mordió el labio con fuerza, intentando refrenar las ganas que tenía de besarla, pero estaba seguro que William los miraba con recelo.

-No me cae bien ese Potter-Albus y Gwen se miraron frunciendo el entrecejo. Se sentaron sobre el suelo, escondiéndose de la mirada de William.

-No digas eso-la voz de Ofelia sonó dulce y conciliadora-es un buen muchacho-Gwen besó dulcemente a Albus mientras oían la conversación.

-No es novedad que no le caigo bien a tu padre-susurró él.

-Shh, quiero oír-dijo ella, tapándole la boca con la mano. Se quedaron en silencio, escondidas tras la pared.

-¿Acaso sabes algo de él?-preguntó William a su esposa.

-Sé que es un joven honesto-William gruñó.

-Su apellido me suena...y me da mala espina..y su cara..la he visto en otro lado..tal vez..tal vez conozca a su padre-

-¿Potter?-preguntó Ofelia-a mi también me parece conocido...-

-Espero que no se acerque demasiado a Gwen-terció William.

-Oh Will..no seas así-

Gwen miró a Albus con nerviosismo y culpa.

-Perdona por eso-dijo ella, acariciando el mentón masculino.

-Bueno...ahora sé por qué me odia-susurró él, apesadumbrado. Saber que William sospechaba...tal vez su padre y él se conocían. Merlín, eso sería terrible. Ojalá que William no recordara jamás quiénes eran los Potter. Suspiró.

-Me voy-dijo, levantándose del suelo, procurando que quienes estuviesen dentro de la librería no lo vieran-odio que pasen tan rápido las horas...-

-Sí, yo también-dijo Gwen-te amo Al-él sonrió. El cielo comenzaba a oscurecerse. Se venía una tormenta.

-Y yo a ti-sí, las mejores dos semanas de su vida. Ella sonrió dulcemente y lo besó de forma fugaz en los labios. Albus sonrió embobado mientras Gwen se metía en la librería. Suspiró. Merlín, era tan hermosa, y la amaba de tal forma... Sintió una sacudida en el pecho al pensar en que Gwen quería conocer a sus padres. Auque tal vez..podría presentárselos, pero no tenía por qué ser en Grimmauld Place doce, y él no tenía obligación de contarle que eran magos. Se sintió un poco mejor mientras cruzaba la calle y se acercaba a las casas número trece y once. Entró a la casa luego de introducir la varita dentro de la cerradura. Cruzó el vestíbulo, dirigiéndose hacia la sala de estar, y se encontró con la mirada enfurruñada de Lily, y la expresión pálida de Ted.

-¿Pasó algo?-preguntó Albus. Una cabeza pelirroja se asomó por la puerta de la cocina.

-Ooh Al-

-Abuela Molly-dijo él-¿qué haces aquí?-Molly se acerco a él y le estampó un sonoro beso en la mejilla.

-Vengo a almorzar-Albus frunció el entrecejo al oír que Lily susurraba algo por lo bajo.

-¿Solo a eso?-Molly sacó una carta del bolsillo de su delantal, y la movió frente a la nariz de Albus.

-Y a dar noticias, claro-

OoOOoO

Rose no opinaba igual. Las últimas dos semanas de su vida fueron demasiado atareadas. Aunque tenía una sola razón para opinar así: la universidad. Ella no trabajaba, su madre había sido firme: si trabajas, no estudias. Y ella había sido lo bastante inteligente como para decidir estudiar. Además, su padre estaba tan orgulloso, y con el dinero que tenían no era necesario que ella se diera a algún empleo. Y si lo hacía, era por aburrimiento.

Se estiró sobre su asiento. Oh sí, en ese mismo momento se encontraba escuchando una aburrida clase sobre enfermedades virales contagiosas por contacto animal. Suspiró, y fue en ese momento en que percibió una mirada gris clavada en ella. Se removió incómoda sobre el asiento, tapándose con la falda la parte expuesta de su pierna. Oh sí, otro tema a relucir de esas dos semanas: el repentino interés de Scorpius Malfoy por ella. Lo había estado esquivando durante aquellos catorce días con maestría. Él la solía esperar a cada salida para acompañarla a la siguiente clase, y en una oportunidad...le preguntó si quería que la llevara a su casa. Bueno, había que aclarar algo: moría por estar a solas con él dentro de su auto..pero no debía. ¿Acaso ella era tan mal hija como para aparecerse por su casa sobre el auto descapotable negro de Scorpius?. No. No era tan mal hija. Y luego de tanto rechazo, él había desistido. Aunque todavía tenía armas para usar en su contra. Como por ejemplo, esa hermosa y penetrante mirada gris. O esa sonrisa traviesa y juguetona que derretía a...la mitad del alumnado del instituto. Intentó no mirarlo, pero rayos, era inevitable. Estaba tan bueno. Y la pose en la que estaba sentado..no dejaba mucho a la imaginación. La camisa blanca era muy cernida, y había cuatro botones alevosamente desabrochados, mostrando...ese torso trabajado y níveo. Merlín. ¿Hacía calor de repente?.

El sonido del timbre la hizo dar un respingo, y percibió la sonrisa que aparecía en el rostro masculino. Idiota. Scorpius idiota al mango. Se levantó tambaleante de su asiento, y caminó hacia la puerta, sabiendo que él la miraba detenidamente en su trayecto. Se detuvo tras salir del aula, y tomó aire hondamente varias veces. Todas las aulas tenían puertas al exterior. El instituto tenía un enorme jardín circular, con una fuente en el centro. A varios metros se encontraba el estacionamiento.

-Rose..¿te encuentras bien?-Rose levantó la mirada.

-Si Hellen, estoy perfecta-

-Te ves pálida-

-Creo que me bajó la presión-

-¿No quieres que te lleve a tu casa?-Rose se sobresaltó al oír aquella voz ronroneante y masculina en su oreja. Volteó de forma tan brusca que temió quebrarse la nuca. Y ahí estaba él, apoyado sensualmente contra la pared, levemente despeinado y con cara de sueño. Merlín, las chicas lo miraban de tal forma al pasar junto a él. Ni que fuera comestible.

-No gracias Malfoy-susurró ella. "Di que sí zorra".

-Turner, déjanos a solas-Hellen dio un respingo al oír que le hablaban. Scorpius sonrió de forma sensual, y Hellen asintió con la cabeza, aturdida. Rose enarcó una ceja con indignación mientras observaba cómo su amiga se alejaba de ellos.

-Eso se llama...-la cercanía de él la hizo tensar.

-¿Qué cosa?-

-Eso se llama extorsión-él sonrió. Merlín, tenía una sonrisa más que hermosa.

-Eso se llama saber usar las armas que la naturaleza da-terció él con voz grave y masculina. –Consigo muchas cosas con esta sonrisa-.Miró al cielo-¿te llevo Weasley?-

-No gracias..-dijo ella, cruzándose de brazos y abrazándose. Comenzaba a hacer frío, y notó que el cielo oscurecía-prefiero caminar-

-Tú..tú te lo pierdes-dijo él, jugueteando con las llaves de su auto. Se encaminó con grandes zancadas a un hermoso auto negro, y se introdujo en él.

Rose gruñó, y caminó hacia la gran verja que separaba el enorme castillo de la calle. Una calle solitaria y a pocos metros de la concurrida Londres. Era claro que los muggles no veían aquel castillo escondido tras frondosos árboles, además, si a alguno se le ocurría mirar, encontraba un edificio en construcción. Era una suerte. Rose caminó por la desolada calle, que estaba ahora concurrida por los alumnos del instituto, que comenzaban a salir de las clases.

Caminó varias cuadras, y fue en ese instante en que el cielo, gris y encapotado, relampagueó. Rose suspiró con cansinamiento y se maldijo mentalmente cuando la lluvia comenzó a arreciar y a empaparla. Tal vez tendría que haber aceptado la estúpida y perversa oferta de Scorpius. Se tapó la cabeza con su bolso cuando la lluvia se intensificó. Se estremeció. Tenía toda la ropa empapada y pegada al cuerpo, y los zapatos llenos de agua. Encima la lluvia estaba congelada, eran como picos de hielo cayendo del cielo. Su bolso no le servía como paraguas, sus libros y sus cuadernos se mojarían sino. Suspiró. Ni siquiera un estúpido paraguas..Oyó sonar una bocina, pero no se detuvo y continuó caminando bajo la lluvia. El cabello lo tenía pegado a la cara, y el maquillaje completamente corrido. Otra vez el sonido de la bocina..bueno, la calle estaba concurrida por muchos autos, y seguramente se atascaría en cualquier momento.

-Eh, dama del lago-Rose se detuvo de golpe al reconocer aquella voz. Volteó, y se encontró con un bello muchacho de cabello platinado saludándola desde un encantador auto negro.

-¿Qué quieres Malfoy?-chilló ella, mientras retomaba la caminata.

-Oh vamos Weasley, no seas quisquillosa-terció él, siguiéndola con el auto-vamos, te llevo a tu casa..a este paso llegarás nadando-

-No gracias Malfoy-dijo Rose, y apuró el paso. No percibió nada de lo que él hacía, y fue por eso que lanzó un alarido aterrorizado cuando él, luego de detener el auto y caminar en grandes zancadas hacia ella, la tomó del codo y la obligó a voltear. Llevaba un paraguas en la mano (un paraguas negro, para variar).

-Anda Weasley, déjame que te lleve a tu casa-ella pareció pensarlo. Lo miró detenidamente, reflexionando-te juro que tu honor quedará intacto-Rose se sonrojó al oír aquello-por favor, déjame ser caballero-la arrastró con él hacia el auto aparcado a varios metros, y le abrió la puerta del acompañante.

-Puedo abrir la puerta de un auto Malfoy, gracias-terció ella enojada cuando él subió al auto y arrancaba el motor. Scorpius sonrió divertido.

-Ponte el cinturón-

-¿Por qué?-él suspiró.

-Anda pesadilla, ponte el cinturón-ella se cruzó de brazos con terquedad. Él suspiró-ponte el cinturón, porque si chocamos, quedarás pegada contra el parabrisas o, lo que me divertiría mucho, quedarías descerebrada sobre el asfalto..-sonrió divertido cuando ella lo miró indignada. Rose se acomodó el cinturón de seguridad a regañadientes. Y fue recién entonces cuando el auto avanzó por la acera a toda velocidad. (N/A: gracias Kamy por la idea del parabrisas xD).

-Maneja más despacio idiota-masculló ella al ver el kilometraje-no puedes andar tan rápido en una calle muggle-lo vio enarcar una ceja y luego sonreír divertido.

-Este auto..es diferente a los demás-

-Oh vamos, no vas a decirme que tienes una relación sentimental con tu auto-

-No-dijo él con vehemencia-pero este auto es...como el autobús noctámbulo-

-¿Lleva magos desamparados?-

-No...-Scorpius sonrió abiertamente al ver la expresión de confusión de ella-los muggles no lo ven, ni lo oyen-aceleró, esquivando autos, semáforos, casas...Dobló una esquina, y Rose reconoció la calle en la que vivía.

-Detente aquí-susurró, señalando una casa de verjas blancas. Y entonces el auto se detuvo de golpe frente a la que Rose reconoció como su casa.

-Vaya...¿cómo sabías dónde vivo?-Scorpius sonrió.

-Yo sé todo de ti Weasley-ella levantó las cejas asombrada. Había un extraño aroma en el aire, suave y penetrante. Miró al joven sentado a su lado. Llevaba el cabello despeinado y con un desordenado flequillo platinado sobre la frente, y los ojos grises brillantes y expectantes.

-¿No piensas bajar?-preguntó él con diversión-no me molesta que te quedes en mi auto toda la vida...-fue recién en ese momento en que ella reaccionó.

-No..ya...ya me bajo-intentó quitarse el cinturón, forcejeando. Volvió a intentarlo. Nada. Se sonrojó al oír la risa de Scorpius. El maldito se estaba divirtiendo de lo lindo.

-No...no puedo quitarme el cinturón-susurró avergonzada. Él la miró sonriendo con sensualidad. Se acercó a ella. La cercanía la hizo tensar. Era como si él disfrutara de aquello, porque sonreía mientras movía los dedos alrededor de la hebilla del cinturón de seguridad. El sonido del chasquido hizo que Rose reaccionara.

-Ya está-dijo Scorpius, demasiado cerca como para poder evitar cualquier cosa. Uno de los brazos de él estaba acomodado tras la nuca de ella, y el otro sobre la hebilla del cinturón de seguridad.

Rose tomó aire hondamente. Si él lo quisiera..podía besarla y ella no podría evitarlo. Y no quería evitarlo.

-Gracias-susurró. Su corazón latía demasiado aprisa.

-Ya puedes bajarte-susurró Scorpius. Ella dio un respingo y tomó la manija que abría la puerta. Salió dando tumbos. Aún continuaba lloviendo, pero esta vez era más leve.

-Gracias por traerme-susurró Rose cuando él bajó la ventanilla y la miró sonriendo.

-De nada..fue un placer-ella sonrió tenuemente.

-Por cierto Malfoy...-

-Puedes llamar Scorpius-ella tomó aire.

-Scorpius...er...-tomó aire hondamente-no me molestaría que mañana me acompañaras a las clases..al fin y al cabo, tenemos las mismas materias-él sonrió ampliamente-y...si quieres, puedes traerme a casa...aunque caminar es más sano que venir en auto-dijo con perspicacia. Scorpius levantó las cejas mientras se acomodaba sobre el volante.

-Tengo una idea-dijo él-mañana...te traeré a tu casa..caminando-Rose sonrió.

-Me parece bien-Scorpius encendió el motor de su auto.

-Nos vemos mañana entonces Weasley-

-Puedes llamarme Rose-él sonrió con sensualidad, y ella se mordió el labio. Merlín, cómo le gustaba aquella sonrisa..y aquel hombre.

-De acuerdo...Rose-lo dijo como si su nombre fuese un hermoso poema. Ella se sintió como si estuviera en el cielo. –Hasta mañana belleza-arrancó el auto y desapareció.

Rose se quedó aturdida varios segundos, hasta que se percató de que estaba parada bajo la lluvia y a tres pasos de la entrada de su casa. Parpadeó, y volteó, dirigiéndose hacia la verja.

-Hasta mañana...bombón-susurró divertida, y entró a la casa. Esas dos semanas no habían sido tan malas en realidad. Un papel sobre la mesa de la cocina la hizo fruncir el ceño.

"Estamos en Grimmauld Place"

"Mamá y Papá".

OoOOoO

Las semanas para Lily fueron tortuosas. ¿Por qué?, claro es (N/A: sonó muy Yoda xD). Ted. Esa era la causa de todos sus problemas...y la solución a ellos, también. Durante dos semanas se ignoraron. O más bien..ella lo intentó, él siguió como siempre. Aunque era obvio que a ella le costaba mucho más que a él. Él solo tenía que fingir que ella no existía, cosa que le salía muy bien. En cambio ella tenía que intentar creer que él no estaba ahí, mirando hacia cualquier otra parte, oliendo de esa forma tan encantadora y penetrante, siendo el objeto de sus deseos y sus más impúdicas fantasías. Y además tenía que controlar sus emociones. Debía simular que..no sentía nada por él. Nada. Tenía que fingir que el más mínimo roce significaba nada, que oír su voz no la hacía sobresaltar, que verlo no la hacía sonrojar. Intentar controlar las reacciones de su cuerpo realmente era muy difícil. Además..no siempre lo lograba.

Como aquel día, por ejemplo. Todo había ido normal. Había decidido no verlo. Sí. Huir despavorida cada vez que él aparecía en el mismo sitio que ella. Era bien cierto que todos los miembros de la familia habían notado aquel comportamiento, pero qué más daba. No quería tenerlo cerca, porque había notado que, a pesar de que se ignoraban magistralmente, no lograba quitárselo de la cabeza, y mucho menos del corazón. Así que ese día, luego de que Albus saliera a trabajar, había decidido desayunar. Se había despertado muy temprano, y no había querido entrar a la cocina por causa de él. Porque él estaba ahí. Y Albus lo había notado.

Así que ella se había quedado toda la mañana en el cuarto de su hermano, mientras él desayunaba y se vestía. Luego de varias horas de encierro, había decidido ir a la cocina, sabiendo que Ted había subido al cuarto. Había mucha gente en la casa aquella mañana, no solo sus padres y sus hermanos, sino también sus abuelos y sus tíos Ron y Hermione. Desayunó con tranquilidad, sabiendo que la rutina de Ted, que la conocía muy bien, no por nada estaba enamorada de aquel hombre, era que, luego de desayunar, se daba un baño tibio y se afeitaba. Se mordió el labio al imaginárselo semi desnudo, solo con una toalla cubriéndolo, y el torso apenas húmedo. Se quedó tanto tiempo pensando en eso, que no notó a quien acababa de entrar a la cocina. Por poco se atraganta con la tostada al verlo. Llevaba unos jeans azules...y nada más. Andaba descalzo y sin remera. Merlín, deberían de enviarlo a Azkaban por...jodidamente perfecto.

-Ted, ponte algo-la voz de Molly sonó a reproche. Él la miró suspicaz.

-Ya voy, tenía calor..el baño estaba demasiado caliente-Molly sonrió y le palmeó la mejilla.

-Vaya..poniéndote guapo para recibirla-Ted frunció el entrecejo y miró a la mujer pelirroja que le hablaba. Lily enarcó una ceja mientras oía aquella conversación.

-¿Para recibir a quién?-Molly pareció caer en cuenta de eso, y se tapó la boca.

-Cierto, no te lo dije...-sonrió abiertamente-a Victoire¿a quién más?-Lily escupió el té que estaba bebiendo, y Ted empalideció.

-¿Victoire?-preguntó él.

-Sí, llega hoy de Francia..se quedará una temporada-

¿Cuánto era una temporada?. Lily sentía a su corazón salírsele. Victoire. La zorra come hombres de Victoire. Ay no, eso se ponía cada vez peor. Se levantó a trompicones de la silla, e intentó salir de la cocina, no solo porque comenzaba a ponerse nerviosa debido a la venida de su adorable prima francesa, sino también porque Ted estaba cerca. Pero tuvo tal mala suerte que tropezó con la silla y estuvo apunto de caer al suelo de no ser por dos hábiles manos que la atajaron. Miró al hombre que la sostenía. Merlín, enrojecer en ese instante sería vergonzoso. Pues bienvenida sea la vergüenza. Se ruborizó, y empujó ligeramente a Ted.

-Gracias por atajarme-

-Fue un placer-Lily suspiró. Oír su voz fue como oír el llamado de un ángel (N/A: qué exagerada xD). Caminó con paso firme hacia la sala de estar, y se sentó sobre el sofá frente al televisor. Y así se quedó durante varias horas, hasta que vio entrar a Albus a la casa.

-¿Pasó algo?-le preguntó Albus. Ella farfulló algo por lo bajo, pero la aparición de la abuela Molly la hizo morderse la lengua para no proferir insultos hacia cierta prima francesa..

-Ooh Al-

-Abuela Molly-dijo él-¿qué haces aquí?-Lily observó a Molly acercarse a Albus y estamparle un sonoro beso en la mejilla. Pobre rostro de Albus.

-Vengo a almorzar-ella susurró algo por lo bajo, y vio a Albus fruncir el ceño.

-¿Solo a eso?-Molly sacó una carta del bolsillo de su delantal, y la movió frente a la nariz de Albus.

-Y a dar noticias, claro-sonrió abiertamente, y Lily rogó morir en ese instante.

-¿Noticias?-

-Sí-dijo Molly-adivina quién viene-Albus enarcó una ceja-ay Al, tu prima favorita-

-¿Rose?-Lily lanzó una carcajada.

-No cielo-dijo Molly-Victoire-la cara de Albus, todo un poema.

-¿Victoire?-preguntó él, anonadado.

-Sí-dijo Molly sonriente-toda la familia vendrá aquí para recibirla-

-¿Le has pedido permiso a los dueños de casa?-preguntó Albus.

-Por supuesto-

Y así pasaron las horas. El almuerzo pasó como vendaval, es más, ella no pudo probar bocado. No tenía apetito, su estómago estaba cerrado herméticamente y sentía que tenía una piedra en él. De a poco la casa fue llenándose de personas. Toda su familia estaba ahí para recibir a la zorra oxigenada. Excepto el tío Charlie, que vivía en Rumania, y los tíos Bill y Fleur, que residían en Francia con sus otros dos hijos. Los miró uno por uno. El tío Percy, hablando siempre de política; el tío Ron, charlando animadamente con Harry; y el tío George..bueno..hablando sobre sus nuevos productos de bromas. Y luego estaban todos sus primos. Aunque se llevaba bien con todos, solo dos de sus primos eran realmente importante para ella. Rose y Hugo. Y gracias a Merlín, ellos estaban ahí junto a ella, esperando. Fue en ese momento en que un coche se detuvo frente a la casa, y la abuela Molly chilló.

-Ahí viene-Lily suspiró, mientras sentía las palmadas de Hugo sobre su hombro.

-Al, ve a abrir la puerta-ordenó Ginny. Albus se dirigió en varias zancadas hacia la puerta principal, y la abrió.

-Albus, hola-aquella voz. La recordaba muy bien. Se estremeció.

-Hola Victoire-

-Vaya Al, qué guapo te ves-

-No hace mucho que nos vimos-terció él divertido. Y los pasos de los tacones se dirigieron hacia la sala de estar. Y la vieron cruzar el umbral.

Lily miró detenidamente a la bella mujer que acababa de entrar a la sala de estar. Lo que antes habia sido un largo y lacio cabello rubio, era en ese momento corto por las orejas. Pero aún así continuaba siendo hermosa de forma arrolladora. Su cuerpo bien formado y curvilíneo era adornado con la cernida ropa de otoño. Los ojos, de un intenso azul, estaban finamente pintados. Suspiró. Si antes no había tenido posibilidades con Ted, ahora las tendría menos. Victoire sonrió abiertamente, mostrando su bella sonrisa de publicidad de dentífrico y, luego de dejar la maleta en el suelo, los saludó uno por uno. Lily se maldijo por lo bajo al ver que Victoire, luego de saludarlos a todos con rápidos besos y fugaces abrazos, se detenía a mirar atentamente a Ted, parado de forma tentadora contra la pared.

-Ted-dijo ella, como si el nombre masculino fuese un poema. Ted se irguió.

-Victoire-ella se mordió el labio fuertemente, y se lanzó sobre él, abrazándolo con ganas.

Lily tomó fuertemente los apoyabrazos del sofá como si quisiera arrancar el tapizado al ver que Victoire abrazaba de aquella forma a Ted. Zorra, zorra potenciada.

-Te eché tanto de menos-dijo Victoire, tomando a Ted de los laterales del rostro.-Te ves mucho más guapo que antes- sí, era muy guapo, y Lily bien lo sabía.

-Han pasado ocho años Victoire-Lily sintió un regocijo interno al ver que Ted separaba a Victoire de él-muchos años-la rubia pareció golpeada.

-¿Aún sigues...?-él negó con la cabeza.

-Será mejor que no hablemos de eso aquí-terció, repentinamente sombrío, y Lily repentinamente interesada.-Disfruta de la bienvenida de tu familia-

Y así pasaron las horas. Lily no podía disfrutar del jolgorio y la fiesta por la venida de Victoire. ¿Por qué?. Por una simple razón: Ted. No podía quitarle los ojos de encima. Y parecía que Victoire tampoco. Lily miraba a uno y otro consecutivamente, furiosa, sabiendo que su prima había regresado para complicar aún más su ida y esa relación extraña que tenía con ese hombre tan bello y observado. Gruñó cuando Victoire clavó los ojos en Ted, sin importarle que todos estuviesen allí por ella. ¿Lo tenía que mirar tanto?..de acuerdo, él era..Merlín, lo más hermoso del mundo..peor odiaba notar cómo lo miraba. Aunque su único consuelo era que Ted miraba a cualquier parte, menos a Victoire. Y fue en ese instante en sus miradas se cruzaron. Lily casi no parpadeó en esos largos segundos en que la dorada mirada masculina se clavó en la de ella. Grabó el rostro de Ted en su memoria, cada rasgo, cada expresión. Los carnosos labios se encontraban apretados en un gesto serio, acompañados por el frunce de las cejas. El cabello castaño, largo hasta las orejas, caía con un elegante flequillo a un costado. Ella suspiró. Lo amaba, y no podía evitarlo. Aunque él tuviese esa estúpida manía de tropezar con todo, esa presencia desfachatada, y ese pequeño defecto de provocar incendios..él era, a ojos de ella, el hombre perfecto. Era locuaz, verborrágico, inteligente...y guapo. Le encantaba todo de él. Su cara era una bellísima conjunción entre ojos, nariz, labios y cejas. Suspiró y fijó la mirada en otro punto, sin poder sostenerle la mirada ni un segundo más.

-Te sigue mirando-le dijo Albus, y ella miró nuevamente a Ted. Y ahí estaba. Esa mirada dorada, del mismo color que la miel. Y a ella le encantaba la miel.

-¿Acaso lo hipnotizaste?-Lily rió al oír a Hugo.

-No-

-Pues no te quita los ojos de encima-terció Rose.

-Sí..pero recuerden..-dijo Lily con tristeza. Los tres chicos a su lado la miraron.

-¿Que recordemos qué?-

-Victoire-susurró Lily. Rose chasqueó la lengua, Albus levantó las cejas y Hugo murmuró algo. Una maldición, estaba segura.

-Mira-la voz de Albus sonó ruda-eres una muchacha hermosa-Lily sonrió agradecida. Cómo se notaba que aquel chico era su hermano-y es cierto que Victoire es guapísima..pero tú tienes algo que ella no..-

-¿El himen intacto?-preguntó Rose. (N/A: en otras palabras, su virginidad). Lily abrió los ojos de par en par, mientras Albus y Hugo se miraban y lanzaban carcajadas.

-Aparte-dijo Albus entre lágrimas. Lily lo miro con cara de póker-tienes una gran actitud-

-Como si eso sirviera-susurró ella.

-Lil..-Lily miró a Albus, y él le sonrió-en la mirada de Ted veo amor-

-Yo veo ganas-dijo Hugo divertido. Lily sonrió tenuemente.

-Nunca fuiste bueno en Adivinación Al-

-No es cierto, era uno de los mejores-terció Rose, y Lily amplió su sonrisa. Aunque fue en ese momento en que Victoire se levantaba de la silla y tomaba a Ted del brazo, y su sonrisa se desvaneció. Merlín..¿qué era ese odio tan grande en el pecho?. Ambos salieron de la sala de estar, y parecía que todos notaron eso.

-Me parece que se van a reconciliar-dijo Molly rebosante de felicidad. Lily maldijo a su abuela.

-No lo creo-terció Albus.

-Ojalá no-murmuró Lily. Se levantó de un salto del sofá, y caminó con rapidez tras los dos "tórtolos".

-¿A dónde vas Lil?-preguntó Ginny. "Piensa rápido".

-A mi cuarto-pero no fue así. Simuló que subía las escaleras, y al ver que nadie le prestaba atención, siguió a los otros dos. Se escondió tras la pared.

-Ted...-

-Victoire, déjame decirte algo antes de que hables-él tomó aire-han pasado muchos años...no pretendas que yo olvide tu abandono...-

-Ted...ya me he arrepentido de eso-

-Pero yo no lo he olvidado...tu familia no lo sabe ¿cierto?-Lily abrió los ojos asombrada. ¿Que no sabían qué?.

-No...no se los he dicho-

-Y ahora vuelves como si nada hubiese ocurrido..pretendiendo que yo te perdone..-

-No pretendo que me perdones..pretendo que lo dejes a un lado, tú lo has dicho: pasaron ocho años-

-Yo soy muy resentido Victoire-Lily gruñó al ver que Victoire tomaba a Ted del cuello.

-No me importa-susurró. Él negó con la cabeza.

-No Victoire-chilló Ted furioso. Se soltó de ella con brusquedad-¿a qué has venido?-Victoire sonrió. Realmente era muy hermosa. Lily se sintió tan insignificante. Dolía mirarla. Cualquier chica se sentía una cucaracha junto a aquella mujer.

-¿No te has dado cuenta?-se acercó a él-volví por ti-

-No jodas-susurró Ted. Lily se mordió el puño cuando Victoire besó a Ted dulcemente en los labios.

-No jodo-dijo ella-mi abuela me envió una carta diciendo que habías vuelto de Italia...-se encogió de hombros-y qué mejor oportunidad para...reconquistarte-

Lily caminó con paso firme hacia las escaleras, y subió al segundo piso. Lo que le faltaba: que Victoire volviese a Inglaterra para reconquistar a Ted. Para complicarle más la vida. Aquella intrusa volvía para fastidiarla. Sí. Una intrusa que hacía peligrar todo lo que ella había intentado. Sí quería guerra, ja, la iba a tener.

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Nota de Autora:

Bueno..FELIZ AÑO NUEVOOOOOOOOOOO...sí, este cap es un regalito..¿sorprendidos? xD.

Bien, solo diré que me encanta complicarles la vida a los personajes, no sé si lo notaron.

Rose y Scorpius...ayyy, los amo!!!...les juro que disfruto tanto escribiendo sobre ellos, me recuerdan tanto a los personajes de Crepúsculo...perdón por no poner mucho a James, pero si lo ponía, debía sacrificar a Rose y a Scorpius...sacrificar en sentido literal, claro xD.

Quería pedirles perdón por lo mediocre que quedó la escena Albus/Gwen...es que..no sé, esa pareja me bloqueó..son demasiado lindos y tiernos...pero bueno...

Y Lily/Ted..muhahahahaahhahaa..falta mucho..o falta, para que al fin ese idiota se digne a admitir lo que siente..y para empeorarla..llegó Victoire!!..muhaahahahahha

Bien, ya saben..REVIEWS!!!...Nos vemos!!!...