El resto de mi vida

Capítulo 10: Fuegos Artificiales

Era mediodía, un sábado soleado en Lima. Era una lástima que a pesar de que el día estuviera así, su humor no y más cuando pasaría casi todo el día con Marley, después de haberle cancelado tan solo horas atrás.

Paso parte de la noche llorando, totalmente desilusionada.

Después de estar en un hermoso y maravilloso transe de ilusión, donde no había riesgos, ni miedos, donde todo era perfecto, donde creía que todo saldrá tal cual pensaba.

Donde sentir los labios de Rachel eran el cielo, que al sentirlos su mente voló y creo toda una historia llena de amor, imaginando un "Siento algo por ti" o un "Con este beso me he dado cuenta que te amo Quinn".

Pero no fue así. Porque a pesar de haber cumplido su deseo, de sentir el beso más tierno, delicado y cariñoso que le habían dado en su vida y una mujer. Todo fue parte de la maldita ilusión.

Ahora era tiempo de lo contrario… De la desilusión. Ahí nada era maravilloso, ahí nada era posible, solo lágrimas y un corazón claramente lastimado.

Y esta había llegado a los pocos minutos, al verla como bajaba los escalones y besaba a su asqueroso novio. Como si nada hubiera pasado.

¿Porque? Porque simple y sencillamente, Rachel Berry era solo su amiga. Solo eso.

Lo repitió miles de veces durante la noche haciéndose la idea, pero entre más trataba de hacerlo, todo volvía… Pero esta vez sumándole lo patética que se sentía al haber creado toda una historia de amor en su cabeza.

Como si con un beso Rachel fuera a descubrir que la amaba. No era Disney, no era como la Bella Durmiente, donde Aurora despertaba con el beso del verdadero amor. No. Esta era la vida real y tenía que aceptarla.

Rachel nunca la miraría como algo más.

Nunca.

Respiro profundamente, tratando de que las lágrimas no volvieran a brotar, tratando de ser fuerte y aceptar las consecuencias de sus actos.

Porque si tan solo hubiera dicho "no", el sufrimiento sería menor.

Otro tema importante venía a su cabeza. ¿Cómo reaccionar con Rachel? ¿Tenía que alejarse? ¿Podría hablarle a la cara como sin nada?

No lo sabía…

Negó con la cabeza golpeando el volante de su auto. Tapo su rostro con ambas manos, totalmente frustrada.

Unos golpecitos en su ventana la sacaron de su trance. Giro y miro a Marley.

Tenía más de 10 minutos estacionada frente a la pequeña casa de la ojiazul. Abrió la puerta y bajo.

Q: Perdona Marley, me quede pensando y se me fue el tiempo – murmuro algo aturdida.

M: No te preocupes, todo bien – Se acercó y dejo un dulce beso en su mejilla – Hola

Y por primera vez en el día, lo hizo… Sonrió.

Q: Hola – imito el gesto.

M: Pudiste conseguir la otra bicicleta? – pregunto haciendo señales para que la rubia la siguiera, hasta la entrada de su casa, donde estaba la suya.

Q: Si, antes de venir aquí, pase a casa de Puck, ya está dentro del auto – señalo su cajuela.

Marley sonrió satisfecha.

M: Te va bien el estilo "sport" - la miro de arriba hacia abajo. – Te ves linda…

Ambas caminaban hacia el parque, con la bicicleta a su lado.

Q: Es raro que me vista así… Para entrenar con las porristas, solo utilizo la falda.. Ya sabes – arqueo una ceja, con las mejillas levemente sonrojadas. – Pero... Gracias

M: Lo se... – se detuvo cerca de una pequeña baquita, aventó su mochila. – Aquí está perfecto, no creo que pase tanta gente

Q: Pero no estorbábamos? Estamos en pleno camino, deberíamos de ir a la ciclopista que esta al fondo – señalo a sus espaldas.

M: Es mejor aquí, vas por el pequeño camino y si llegas a caerte seria ya en el pasto… Te lastimarías menos – encogió uno de sus hombros – Claramente no se puede conseguir una bicicleta grande con rueditas a lado, así que no creo que te salves de unos buenos golpes – rio.

Q: Y te ríes? – frunció el ceño divertida, dejo caer poco a poco la bicicleta en el piso, quito la mochila de sus hombros y la miro – Es algo que ya sabía por eso vine preparada – sonrió victoriosa, sacando todo un kit de seguridad: Casco, rodilleras, coderas y para sus manos.

M: Es en serio Quinn? Como una niña de 10 años? – se burlo.

La rubia achico la mirada, para después darle un pequeño golpee en el hombro. Para después comenzar a ponerse toda su indumentaria. Mientras Marley checaba la bicicleta de la rubia, que todo estuviera en buenas condiciones, dándose cuenta de que era algo tosca que probablemente le costaría trabajo.

Después de al menos 20 caídas por parte de la rubia, sin causar ningún daño por lo bien que estaba protegida y de casi dos horas, lograron llegar a la ciclopista del parque, estar ahí al menos una hora, yendo despacio.

M: Vaya, has aprendido rápido.. Faltan algunos detalles, pero con la practica mejoraras – murmuro ya cuando iban de regreso por el pequeño camino, hacia el estacionamiento del parque.

Quinn iba delante de ella con una enorme sonrisa, manejando cada vez mejor la bicicleta, sin que el manubrio se moviera de un lado a otro.

Q: No olvides con quien hablas – murmuro volteando por unos segundos, perdió el control del manubrio y cayo a un lado, estrepitosamente. La ojiazul se detuvo y corrió hacia ella, dejando caer la suya.

M: Quinn! Estas bien? – pregunto poniéndose de rodillas a su lado.

La rubia contesto y comenzó a reír fuertemente, contagiando a Marley. La situación lo ameritaba, de cierta forma se había visto algo torpe.

Aun con pequeñas risas, Marley se puso de pie extendiéndole la mano a Quinn, la cual la tomo. La jalo y esta quedo frente a ella.

Q: La próxima tratare de no voltear mientras voy en la bicicleta – murmuro arqueando las cejas.

M: Te lo agradecería, no quiero que atropelles a alguien – se burlo.

Q: No sabia que eras tan graciosa Marley Rose

Esta solo encogió uno de sus hombros, para dejar un fugaz beso en su mejilla

M: Anda Quinn, vamos! – le grito ya arriba de su bicicleta – Me ha dado hambre… - regalando una mirada guiñándole un ojo.

La rubia con una sonrisa tímida por aquel gesto, la siguió.

F: En serio Rachel, yo no sé qué te pasa… Hay días en los que estamos bien y otros en los que estas tan ausente – murmuro

Ambos iban en el auto empezando una vez más, una discusión.

R: Estas loco Finn, son ideas tuyas, es todo – rodo los ojos.

F: No soy estúpido Rachel, ok? Solo quiero que me digas que tienes conmigo… Porque tus cambios de humor? – pregunto dirigiéndole una fugaz mirada – A caso es algo hormonal? Porque si lo es, yo puedo comprenderte

Rachel bufo algo desesperada. Desde que habían salido de su casa, el chico no dejaba de preguntarle que le pasaba, pero no podía concentrarse. En su mente, una vez más se repetía aquel beso con Quinn.

Llevo la yema de sus dedos a sus labios, rozándolos… Cerró los ojos, recordándolo una vez más.

F: Por una vez en tu vida, podrías prestarme atención? Porque últimamente te la vives con tus amiguitos y cuando estamos solos, prácticamente me ignoras - reclamo alzando la voz, trayendo a la realidad a Rachel.

R: Llevas todo el camino hablando y desde ayer en la noche, has estado igual… Así que Finn, podrías callarte un poquito? – lo miro con el ceño fruncido, cruzándose de brazos, desvió la mirada y pudo ver una melena rubia a unos metros de ellos.

Finn que no le hizo caso, comenzó a reclamarle una vez más, aprovechando que les había tocado el alto el chico con cada palabra que decía golpeaba el volante, pero sus sentidos estaban fijos en aquella silueta… En Quinn.

Una sonrisa se dibujó en su rostro, la cual poco a poco se fue desvaneciendo al ver quien la acompañaba.

M: Listo, ya lo demás está al frente, quieres que te ayude a meterla?

Q: No, al fin pude meter las dos… Este carro tiene una cajuela grande – respondió cerrándola de un portazo.

M: Eh Quinn… - hizo que detuviera su paso – Ayer vio una imagen en Facebook, sobre un gesto y quiero intentarlo contigo… Puedo?

Q: Huum – frunció el ceño – Supongo – se encogió de hombros.

M: Perfecto… Ok… - tomo sus brazos, los elevo y los unió, al nivel de su pecho, formando un circulo. – No muevas los brazos ok? – le indico, la rubia asintió.

Dicho esto Marley le sonrió y se las ingenió para meterse rápidamente en él, quedado a tres centímetros de su rostro.

Fueron unos segundos, donde ambas se miraron fijamente. Quinn trago saliva nerviosa, pensando lo que se avecinaba, preocupándole un poco por el lugar en el que se encontraban.

Pero fue todo lo contrario. Marley la rodeo con fuerza por el cuello, abrazándola.

M: Taran! – exclamo aun aferrándose a su cuello – Te quiero Quinn! – soltó una pequeña risa nerviosa.

Quinn aun con el rostro sorprendido, le correspondió el abrazo con una risa.

Q: Yo también Marley – murmuro con una enorme sonrisa.

Era tan infantil, pero al mismo tiempo adorable que por momentos hacia que olvidara a Rachel, haciéndola sentir cómoda y querida.

F: Carajo Rachel! Podrías hacerme caso? – exclamo furioso tomándola del brazo bruscamente

R: Que te pasa Finn? Me has hecho daño! Vuelve hacer eso y termino contigo! – dijo furiosa soltándose del chico, el cual la miro boquiabierto, siendo consciente de lo brusco que había sido – Que esperas? Avanza! Nos están tocando el claxon! – exclamo, logrando que Finn reaccionara y arrancara el auto.

Cerró los puños furiosa. Aquella escena le había hecho hervir la sangre producto de los celos y enojo. Poco le falto para abrir el auto, bajarse y quitársela de encima.

Negó con la cabeza y tapo su rostro. Se estaba confundiendo y se le estaba saliendo de las manos.

F: Lo siento Rachel.. Yo…

R: Nada Finn, llévame de a mi casa, no me apetece salir, por favor – sentencio, sin mirarlo.

Finn sintiéndose culpable, dio vuelta en el primer retorno.

De regreso a su casa fue en total silencio, Finn se detuvo frente a ella.

F: Listo – susurro triste, sin mirarla.

Rachel sintiendo un poco culpable, lo tomo de las mejillas.

R: Discúlpame… Yo… No sé qué me pasa, ok? – susurro – Solo necesito estar en mi casa tranquila…

F: Yo también he tenido la culpa, últimamente solo te hago preguntas y lo que hice hace rato no estuvo bien… Perdón Rachel – murmuro dándole un beso, que fue correspondido – Te amo – susurro dándole ahora un pequeño beso.

R: Yo también… Cuídate, vale? – murmuro separándose, el chico asintió y bajo del auto.

Quinn detenía el auto frente a casa de Marley, después de estar en bicicleta gran parte de la tarde e ir a comer.

Q: Sana y salva – la miro

M: Fue un bonito día, tenía tiempo que no me la pasaba así… Gracias Quinn – sonrió

Q: Me alegro que te la hayas pasado bien y una vez más, discúlpame por haberte cancelado ayer, pero no me sentía bien… - sonrió de lado.

M: No importa, hoy salimos y todo fue perfecto… Aprendiste andar en bicicleta, faltan un par de detalles, pero lo mejor… No le has hecho daño a nadie después de acelerar demasiado y no saber dar las vueltas haciendo que tu manubrio bailara – se burló quitando el cinturón y sentándose de lado subiendo una pierna flexionada en el asiento, Quinn la imito.

Q: Oye! Es algo difícil, pero para solo ser unas horas, he aprendido demasiado, no puedes negarlo – dijo orgullosa, Marley inclino su cabeza, achicando la mirada – Lo estás pensando! No es justo! – exclamo señalándola.

Marley soltó una pequeña risa, para después tomar su mano para que dejarla de señalarla y también, para tener contacto con su piel.

M: Es broma… Claro que sí, para el poco tiempo, es demasiado – murmuro regalándole una sonrisa tierna.

Quinn noto como poco a poco la relación iba cambiando. Hecho una mirada a sus manos, las cuales estaban juntas y no pudo evitar sonrojarse.

Q: Creo que… - balbuceo nerviosa – Creo que deberías de entrar, ya es tarde y… - la ojiazul iba acercándose poco a poco

M: Tienes razón – susurro – Solo quiero despedirme... – tomo su mejilla y la miro a los ojos.

Lo capto, la ojiazul la miraba para pedirle autorización y dejándose llevar, asintió.

Sin más, Marley apoyo suavemente sus labios sobre los de la rubia. Solo fue un simple contacto, por no más de 10 segundos.

Quinn sintió como pequeñas mariposas volaban en su interior, regalándole un toque de felicidad en su interior.

Bajaron del auto, le ayudo con su bicicleta y se despidieron con un simple beso en su mejilla.

Estaba a punto de meter un pie dentro del auto, cuando escucho como la bicicleta de Marley caía. Se giró y pudo verla correr en su dirección. Apenas trataba de reaccionar cuando sintió de nuevo aquellos labios suaves y dulces, sobre los suyos. Ya no haciendo un simple contacto, sino tratando de jugar con ellos, cosa que acepto en el momento, convirtiéndolo un poco húmedo, pero no profundo.

Volvieron a separarse y sin más Marley emprendió una carrera a su casa, tomando su bicicleta y antes de entrar, se despidió con la mano y una enorme sonrisa, contagiando a la rubia.

Ya dentro del auto con la mirada perdida en el volante, pensaba lo que tan solo minutos atrás había sucedido.

Sin duda le había gustado. Se había sentido bien besarla y al mismo tiempo tenia sensaciones buenas.

Sonrió y prendió el auto, yendo a su casa.

.

Después de un relajante y largo baño, se disponía a acostarse y leer un libro. Eran las 8 de la noche y llevaba casi todo el día fuera. Le extrañaba tener tanta libertad. Pero así era ahora. Sus padres siempre estaban ocupados, sumándole el poco caso que le hacía a aquel hombre llamado "Russell".

Se colocó su pijama, solo un par shorts con una blusa larga, su cabello lucia rebelde y sus mejillas sonrojadas, producto de aquel baño caliente. Tomo su libro y cuando estaba a punto de acostarse, tocaron su puerta.

J: Vaya, no pensé encontrarte en casa – murmuro recargándose en el marco de la puerta.

Q: Lo mismo digo… Es muy raro verte a ti y a Russell aquí – se encogió de hombros, abriendo su libro.

J: Es tu padre, empieza a llamarlo así Quinn, por favor – indico con un tono de molestia.

Q: Sabes qué? – por primera vez la miro – No quiero discutir contigo, no hace falta recordarte lo que pienso de que ese señor haya vuelto a la casa. Ahora, he tenido un día cansado, podrías dejarme tranquila? – pregunto con actitud prepotente.

Judy con el ceño fruncido y visiblemente molesta, cerro de un portazo su puerta.

Quinn aventó su libro a un lado, enojada. Después de lograr olvidar lo que tenía tan mal, disfrutando aquel maravillosa día con Marley, su madre venía a arruinarle la noche, tratando pretender que de nuevo fueran una familia, cosa que no volvería y mucho menos con aquel hombre que se hacía llamar su "padre".

Respiro profundamente tratando de relajarse. Cerró los ojos y pudo escuchar como su teléfono comenzaba a sonar. Lo tomo y noto que era Rachel. Una mueca triste se dibujó en su rostro, antes de contestar.

Q: Hey Rachel – saludo – Si, no tiene mucho que llegue a mi casa… Aja… La verd… ¿En serio? No, no, ya bajo… Espera – colgó.

Era consciente del amor que sentía por Rachel, pero en ese momento a la persona que menos quería ver, era a ella.

Estaba confundida, no sabía cómo reaccionaria y aun tenía que pensarlo, pero ahí estaba la castaña, abajo, en su auto esperándola para ir a tomar un café.

Se colocó una sudadera y los shorts los cambio por unos capris deportivos. Medio arreglo su cabello, tomo su celular y bajo rápidamente.

Estaba girando el picaporte, cuando Russell la llamo.

Ru: Has estado afuera desde la mañana y son casi las 9 de la noche, a donde se supone que vas? – su actitud fue prepotente, como casi siempre.

Quinn tratando de contestar de buen modo, mordió su labio y se giró.

Q: Una amiga estaba fuera, quiere que hablemos, al parecer tiene un par de problemas… No tardo

Ru: Si está afuera, hazla pasar. Pueden hablar aquí

Q: Es Rachel Berry, no creo que te haga mucha gracia verla aquí… O sí? – pregunto tomando la misma actitud.

Ru: Te quiero antes de las 12 en casa Quinn, estaré esperando y si no, no saldrás de la casa por un mes – sentencio, dando vuelta y dejándola sola.

Salió de malhumor, dando un fuerte portazo. Troto hasta el auto de la castaña y se metió rápidamente.

Q: Lo odio, lo oído! Con que cara viene y me impone cosas? Ese señor no es mi padre, así de simple! – exclamo frotando su rostro con ambas manos.

R: Ha sido mi culpa? – pregunto posando una mano en la espalda de Quinn, tratando de tranquilizarla – No debí venir, ya sé que no soy de su agrado… Lo siento

La rubia volteo y al verla a los ojos, todo en su interior se relajó, a pesar de sentirse un poco incomoda por al instante recordar lo que había pasado un día antes.

Rachel era su debilidad. Estaba claro.

Q: Claro que no Rach, no digas tonterías ok? – la tranquilizo, regalándole una sonrisa de medio lado – Dime… De que querías hablar?

R: He pasado por un Starbucks - señalo los dos cafés que se encontraban en lugar de las bebidas – Prefiero que vayamos al parque que está aquí cerca de tu casa… Esta bien? – pregunto.

Q: Claro, claro – sonrió – Creo no estar muy presentable para entrar a un cafetería o restaurante – señalo su ropa.

R: Con lo que sea te ves hermosa Quinn, ya te lo he dicho – murmuro con dulzura, arrancando el auto.

Medio sonrió y puso toda su atención al cinturón de seguridad.

El trayecto que tan solo duro 5 minutos, fue en silencio. Quinn ayudo a la castaña y fue ella quien bajo las bebidas.

Caminaron hasta llegar a la zona de juegos que obviamente, estaba desierto, como casi todo el parque. Cada una tomo asiento en los columpios.

Q: Habla Rach.. Que paso? – pregunto rompiendo el silencio.

R: Quería… - aclaro su garganta – Quería saber si todo estaba bien entre nosotras después de… Ya sabes.. – balbuceo.

La desilusión volvió a inundarla aunque horas atrás estuviera consiente de que no había significado nada para Rachel, pero escucharla era diferente y la lastimaba.

Tomo un gran sorbo de su café, sin importar si estaba caliente. Necesitaba aclarar su garganta y deshacer el nudo en su garganta.

La miro y fingió una sonrisa.

Q: Todo bien Rachel… Somos amigas no? Solo fue un beso y ya… Nada del otro mundo – volvió a sonreírle, pero esta vez mas forzada.

La castaña la miro y después le sonrió de lado. Fijo su vista al frente.

R: Claro… Amigas… Nada del otro mundo – repitió con una risa amarga.

Q: Y cómo vas las cosas con Finn? Abra boda? – pregunto tratando de cambiar de tema, pero sin saber porque exactamente le preguntaba por su relación.

Claro. Tenía que verla como una amiga y una amiga solía preguntar cosas sobre su pareja.

A pesar de que a ella eso le producía dolor.

Un dolor que le haría recordar que Rachel solo era su amiga y que solamente tenía que verla así.

R: No, no, claro que no – contesto rápidamente – Las cosas entre los dos han estado algo raras… Supongo que ya después se solucionaran – se encogió de hombros.

En realidad no iban nada bien, el estar a lado del chico cada vez se le hacía más incómodo. Lo quería, lo adoraba, si… Pero no como antes… Mucho menos después de aquel beso con Quinn, que solo le rectificaba que sentía algo más por la rubia. Pero ella no tenía ojos para ella, ni los tendría. Se lo había dicho, era amigas, solo eso.

Y como buena amiga, también tenía que preguntar sobre su vida amorosa, aunque eso le produjera unos celos inmensos.

Q: Espero que las cosas mejoren entre ustedes … Hacen bonita pareja – susurro.

R: Bonita pareja? – rio – Donde quedo e: "Tiene chichis de bombón" – recordó aun riendo.

Y eso hizo desvanecer un poco la tensión en ambas.

Q: Bueno… Eso no he dejado de pensarlo y tu tampoco, las tiene Rachel! – rio – Deberías de mandarlo hacer ejercicio! – exclamo.

Rachel soltó una fuerte carcajada y Quinn no pudo evitar hacer lo mismo. No sabia si por el apodo de Finn o por la delicada risa de su amiga.

Pero como todo momento entre ellas, se vio interrumpido por el celular de la rubia. Lo saco y contesto

Rachel se balanceaba en el columpio con una sonrisa.

M: ¿Es normal ver cientos de fuegos artificiales cuando te beso? – fue directa.

Quinn rio nerviosa e inmediatamente sus mejillas se sonrojaron.

Rachel la conocía, paro su balanceo en el columpio y la miro.

Q: Creo que si… Un par de gente me lo ha dicho – murmuro sin quitar la vista de sus pies.

M: Bueno… Creo que necesitare corroborarlo después…

Q: Si.. Bueno… - rio nerviosa – Claro que podrás..

M: No pensé que fueras tímida… En fin, te dejo… Buenas noches – susurro con dulzura – Te quiero…

Q: Te dije que soy una caja de sorpresas… - la ojiazul rio – Yo también Marley... – colgó

Rachel respiraba y respiraba profundamente, tratando de tranquilizarse.

R: Que te ha dicho para que te pusieras nerviosa y… - Quinn levanto el rostro – Tan roja? – trato de sonar tranquila.

Q: Es que... Hoy… - dijo nerviosa – Hoy… Me beso y me preguntaba si era normal que viera fuegos artificiales – murmuro.

La castaña arqueo las cejas y mordió su labio, tratando de contener los celos.

R: Ya.. – Susurro conteniéndose, pero cada segundo le costaba más trabajo – Te importa si nos vamos? – fue algo brusca, logrando que la rubia frunciera el ceño.

Q: Como quieras – contesto poniéndose de pie.

No le contesto, solo comenzó a caminar delante de ella, rápidamente. Faltaban unos pasos para que llegaran y de golpee Rachel se detuvo, girándose, logrando chocar con ella.

Sin más la abrazo fuertemente.

R: No me cambiaras por ella verdad? No dejaras de pasar tiempo conmigo? – pregunto aferrada a su cuello.

Q: Aun no es mi novia.. Solo nos estamos conociendo, pero no… No te cambiare – respondió algo confundida.

Soltó poco a poco su cuello, le dirigió una sonrisa y subieron al auto.

R: Te veo el lunes en el instituto, vale? – pregunto.

Q: Si, cuídate Rachel, buenas noches – se despidió bajando del auto.

R: Buenas noches – le sonrió, despidiéndose con la mano, cosa que la rubia imito.

Espero a que el auto arrancara y entro a su casa. Russel efectivamente la esperaba en la sala leyendo uno de sus libros.

Q: Misión cumplida Russell, has sido buen padre esperando y "preocupándote" – hizo comillas con los dedos - A que tu hija llegara a su casa – exclamo con una sonrisa irónica, subió las escaleras, ignorando sus gruñidos.

Cerró la puerta de su cuarto y escucho su celular sonar. Lo tomo y abrió el mensaje.

"Marley tiene toda la razón… Tus besos hacen ver fuegos artificiales. Te quiero my lady :) "

Q: Rachel, tu logras lo mismo con tan solo una mirada – susurro con un gran suspiro


Gracias por soportar mis continuas desapariciones, pero la inspiración deserto en mi, pero afortunadamente volvió y aquí les dejo un capitulo, un poco largo.

Pooor cierto! Para mi es poco el drama en estos capitulo que van.. O sea, en "Pretending" era demasiado, hasta a mi me deprimía… Pero bueno, es obvio que este también tendrá, que seria un fanfic sin drama? ;)

Dejen un bonito y preciado review!

Saludos!