Para cuando la practica termino, me sentía molido, entre los entrenamientos para bajar de peso y estar semi practicando la coreografía, no podía con mi alma.
Y si bien, no toda la atención de los alfas se había centrado sobre mi, eso no quita el hecho de que había estado sintiendo sus miradas para nada disimuladas.
En el camino de regreso a casa, por algún motivo, tanto Víctor como Yurio -como mi hermana había decidido llamarle-, estaban demasiado callados.
Demasiado para mi gusto.
Después de la plática que había tenido con Yurio en el Ice Castle, había quedado algo intrigado con respecto a lo que pudiera llegar a decirme y por otro lado, estaba Víctor, que aunque no había dicho nada "malo" -dentro de lo que cabe-, no se había quedado atrás, pues él no sabe lo que significa espacio personal.
Refunfuñe por lo bajo captando la innecesaria atención de los dos alfas.
—¿Sucede algo Yuuri?
La voz de Víctor hizo estremecer a mi omega, si bien al principio este se había visto encantado con la presencia de su alfa, en las últimas horas había comenzado a rechazarle, para mi completa sorpresa.
¿Acaso eso era posible?
¿Qué el propio omega negara a su destinado?
No había escuchado de algo así antes, y tenía dudas con respecto a ello.
Después de todo, a futuro podría ser un problema.
—No ocurre nada...—murmure yendo detrás de ellos. Note como Yurio me miraba de reojo sin decir nada.
Odiaba esa sensación.
De ser observado y a la vez no.
Era molesto.
Cuando llegamos a mi casa, no habían pasado dos horas cuando Víctor salió con la excusa de que quería conocer el lugar.
Estuvo insistente en que le acompañamos pero tras una rotunda negación por parte de Yuri y mía, Víctor termino por irse solo.
Dejándonos a ambos en casa.
Ni mis padres se presentaron ni mi hermana lo hizo.
—Yuuri, tenemos que hablar—su voz me saco esporádicamente de mis pensamientos.
—Si...
Se puso de pie, mirando de izquierda a derecha, para después hacer una seña con las manos.
—Aquí no... hay demasiados oídos escuchando.
No capte a que se refería pero de alguna manera, le hice caso.
Ambos nos marchamos a otro sitio, específicamente mi cuarto.
Le pedí que se quedará un momento afuera en lo que retiraba los pósters de las paredes, claro que él no me hizo caso y entró.
—Oh no lo creo—se burló quitando dos, imitando lo que yo hacía—. Estás más enamorado de lo que creía.
—Es admiración.
—Aja.
Me entrego los pósters y los guarde bajo mi cama, hasta el fondo.
Estando empujando una caja para cubrirlos, sentí como mi cama se sumía cuando Yuri se sentó sobre ella.
—Tenemos que poner las cartas sobre la mesa Yuuri.
Le mire desde mi sitio, antes de ponerme de pie y tomar asiento aún costado de él.
—¿De que quieres hablar?
—Sobre Víctor. Y porque te esfuerzas en negar tu conexión con él.
—No lo hago... no sé a qué te refieres.
—Claro que lo sabes...—me miró detenidamente antes de negar con la cabeza y desviar su mirada a otro punto de la habitación— Víctor, es especial Yuuri.
Fruncí el ceño.
¿Especial?
—Bueno, el no creció como un alfa normal, fue criado por betas, los cuales jamás le dijeron lo que era ser un alfa o lo que eso significaba. Nunca tuvo quien le enseñará nada relacionado con ese mundo, por tanto desconoce la mayoría de esas cosas, aún a su edad.
—Algo así supuse...
—Déjame terminar—me cortó—, por vivir como beta, inconscientemente él cree que lo es. Su cuerpo, rechaza y pelea contra su alfa. Él a diferencia de muchos alfas, no huele las feromonas de los omegas y tampoco reacciona a sus celos.
Algo en mi se vio perturbado.
Sus ojos volaron a los míos.
—Y aún así, él te detecto. Por ser su destinado.
—Yo no creo que...
—Ambos sabemos que eres su destinado. No necesitamos mentirnos por ese lado, el problema es que él no lo aceptara.
Y tanto yo, como mi Omega, no lo entendimos.
—No me corresponde a mi ser quien te lo cuente pero dudo que él lo haga por voluntad propia, yo me enteré por accidente y si te lo cuento, nunca debes de mencionarlo—me advirtio con el ceño fruncido.
¿Estaba bien inmiscuirse en la vida ajena de alguien más sin su consentimiento?
Era cierto que tenía curiosidad, de Víctor, el alfa más codiciado del mundo, pero, ¿de verdad estaba bien lo que estábamos por hacer?
—¿Qué cosa?
—Víctor estuvo comprometido hace unos años.
Eso no lo esperaba. Y seguro la sorpresa fue más que visible en mi rostro.
—Por aquel entonces nadie sabía que era un alfa, la chica con la que estaba era una omega, y Víctor estaba perdidamente enamorado de esa chica, pero él creía que era una beta.
—¿Ninguno de los dos conocía la naturaleza del otro?
Yuri sólo negó con la cabeza.
—Tenían una relación muy fuerte, yo no la conocí personalmente, pero escuche de ella por parte de Mila. Era una... perra—rió al decir lo—, palabras textuales de Mila—hizo una pequeña pausa, como si pensara que diría a continuación—. Víctor nunca miraba fallas en ella, todo le parecía perfecto, una joven hermosa, de bella voz y preciosa figura. Él de verdad estaba enamorado como para pasar por alto las advertencias que le hacían sus amigos.
—Entonces... Si tanto la amaba, ¿qué paso con ella?—pregunte con la curiosidad a flor de piel. Estaba conociendo un poco más de mi destinado, no de la manera correcta, pero al fin y acabo, lo hacia.
Una tenue sonrisa apareció en el rostro de Yuri.
—Tal vez esto si lo escuchaste, fue una noticia muy sonada.
—¿Te refieres a...?—pero no quise decirlo, sabía a que se refería.
—Si, el patinador que estuvo involucrado en aquel escándalo, fue Víctor. Yakov de una u otra manera se las arregló para que nadie difundiera su nombre—comento mirando sus manos—. El motivo de aquella desastrosa noticia, fue esa chica. Víctor es un alfa, pero nadie lo sabía, ni siquiera ella, por ende, hubo ciertas complicaciones en su relación. Ella quería casarse con un alfa no un beta, ella quería más glamour del que le brindaba Víctor, el que solo podría brindarle un alfa.
Ahora yo fruncí el ceño, ¿cómo pudo ella hacerle tal cosa a un hombre como Víctor?
—En otras palabras, era una cazarrecompensas—dije molesto.
—Si, lo era. Y por más que se lo dijeron a Víctor... bueno, él no escuchaba, estaba demasiado enamorado. Y con el paso del tiempo, se volvió más difícil tratar con él. Y un día, de la nada, la chica termino embarazada. Quiso adelantar la boda y por supuesto Víctor no se opuso.
—¿Víctor tiene un hijo?
Eso alarmo a mi omega.
—No, no lo tiene. Antes de que la boda se llevará a cabo, la omega... como decirlo, se fugó con un alfa... abandonando a Víctor. Sólo entonces se dió cuenta que ella era un omega y que estaba premiada de alguien más.
Una sensación indescifrable se apodero de mí.
—¿Cómo pudo?
—Él nunca detecto ningún aroma en ella, nunca miro nada fuera de lugar en ella para él, ella solo era una beta. Mila me contó que ella olía a otro alfa, que tenía la marca de un alfa y nadie le dijo nada... era algo así como un castigo silencioso a Víctor por la ignorancia en la que había decidido sumirse.
—¿¡Porque!?—pregunté horrorizado.
—Porque él no hubiera escuchado. La amaba tanto y confiaba tanto en ella, que fue imposible decírselo sin que lo tomara como una broma. Él no escuchaba—dijo encogiéndose de hombros.
Recordaba aquella noticia, de hace seis años, nunca se había mencionado el nombre de ninguno de los involucrados pero se decía que ese beta había tenido una fuerte depresión.
—Pobre Víctor...
Entonces Yuri me vio y en su mirada pude ver dolor.
—Y ahora, de pronto, llegas tú y por primera vez, huele a un omega y no cualquier omega, si no su destinado. Dejándolo con una mal sabor de boca, haciéndolo abrir una vieja herida.
—Yo no...
—No es tu culpa Yuuri, lo que le pasó pudo ocurrirle a cualquiera y lamentablemente fue a él, un alfa sin olfato. Pero sabes, no es él único que está mal por culpa tuya.
Mire a Yurio pero él no me miraba a mí, veía hacia la puerta.
—Eres un omega muy interesante, lo pensé desde que te ví compitiendo en el Gran Prix Final el año anterior. Lo corroboré cuando llegué aquí y puedo decir, que eres un tanto especial. Me recuerdas a alguien que perdí hace un tiempo.
Torcí un poco los labios.
—¿Sabes porque no puedo ver a un omega sin tener el pensamiento de que son basura, sin tener que odiarlos?
Al oírlo me asuste un poco. No pensaba que él me contara su aversión hacia los omegas.
¿Había un trasfondo a demás de lo obvio?
—El motivo del porque odio a los Omega, es porque me recuerdan a mi madre—mi corazón tuvo un vuelco—. Su aroma y su presencia son suficientes para recordarme los débiles que son y lo rápido que se pueden marchar, pero más que odiarlos... les tengo rencor.
Sus ojos volaron al castaño sentado a un lado suyo.
—¿Tu madre fue una Omega?
Sus ojos se habían cristalizado, signo del dolor que le costaba decir aquello.
—Lo fue... ella era una Omega... que patinaba como tú—sonrió tenuemente al decirlo.
No pude ni quise ocultar mi sorpresa.
—Ella fue asesinada cuando yo era un niño... Por mi padre alfa.
Mi respiración se corto del golpe.
Él había pasado por esa parte.
Él desde muy pequeño había conocido aquel mundo que un niño no debería de ver.
—Y sabes, ¿porque mi padre la mató?
Su voz se había vuelto temblorosa y creí que se quebraría en cualquier momento, verlo tan vulnerable me hizo querer esconderlo del mundo entero y desear que él olvidará su pasado.
—Ella quería que yo siguiera sus pagos y mi padre, que fuera un funcionario de gobierno igual que él, ellos solían pelear mucho por eso. Un día, tomo de más y... cuando llego a casa...
—Yuri no tienes que seguir si tanto te lastima...—le pedí al ver el estado en el que se estaba sumiendo.
—Él la golpeó hasta matarla y después de darse cuenta de lo que había hecho... camino hasta donde yo estaba y me dijo sin remordimiento alguno: los omegas solo sirven para esto.
Las lágrimas resbalaron por sus mejillas.
—¿Y sabes que es lo peor? ¡Le creí!—sollozo—. Olvidé todos los cariños y palabras dulces que mi madre alguna vez me dirigió y solo le creí a él... me sentí tan decepcionado de mí.
Mis manos capturaron las suyas.
—Me sentí débil e inútil por no poder ayudarla... por no poder protegerla. Y aún con todo eso... no pude llorar su muerte. No pude hacerlo.
—Yuri...
—Sabes... ¿Sabes porque me dedique al patinaje artístico?—sonrió con amargura tras apretar suavemente mi mano—. Fue mi forma silenciosa de decir mi descontento, de oponerme a mi progenitor. Mi padre lo comprendió y se marcho. Dejándome bajo el cuidado de mi familia materna, que era igual que él.
Sus ojos me vieron.
—Se que no es justificación para mi comportamiento, ni la forma en que los trate. Así es como fui criado y así es para mi como se debía de actuar—dijo con voz temblorosa—. Pero cuando llegue y te ví, de pronto, todo mi ser tuvo un paro instantáneo.
Apretó mi mano otra vez y me miro con dolor.
—De pronto mi actuar, se volvió inadecuado, de pronto mi forma de pensar era inaudita... de pronto, la idea de tratarte como un omega más era inaceptable—frunció levemente el ceño—. Tú comenzaste a recordarme a ella, todo tu... me recordó a ella.
Mi corazón voto contra mi pecho.
—Me recordaste a su amabilidad, a su forma de hablarme, a su dulzura, a su aroma... por eso me molesta verte. Porque eras un recuerdo viviente de lo que más me lastimaba.
Sentí como mi pecho se estrujaba con cada palabra que decía.
—Porque me recordabas lo débiles que son, lo amables que son aún si los dañan... porque me recordabas que en algún momento me dejaras atrás y te olvidaras de mí—su voz comenzó a temblar nuevamente y ya no me miraba—. Pero más que nada me recordabas que me abandonaras igual que ella ... tú sola presencia me molesta por eso... yo no te miro como un omega... te miro como a mi madre...
Su confesión me hizo sentir un increíble vacío en el estómago.
—Y cuando pienso en ello, no puedo evitar molestarme conmigo. Porque fui débil en aquel entonces, porque sigo siendo débil actualmente y más que nada, porque eres el recuerdo viviente de que seguí los mismos pasos que mi padre... yo le falle y no te quiero fallar a ti. No quiero lastimarte... quiero protegerte...
Cada vez era mas fuerte la necesidad de abrazarlo.
—No quiero que otra persona importante para mí vuelva a marcharse. No quiero que él te dañe. No podría soportarlo...
Y entonces me di cuenta de varias cosas.
Por ser un alfa, fue obligado a madurar antes de tiempo.
Por ser un alfa, le fue prohibido llorar por la muerte de su madre y a su vez, sentirse culpable por ello. Asiendo que con el tiempo solo el sentimiento de desprecio hacia la especie de su progenitora se quedará.
Él jamás pudo ser un niño.
Nunca tuvo esa opción.
Perder a su madre y ser abandonado por su padre. Y encima, ser tomado bajo la tutela de un alfa con costumbres diferentes, con ideales de otros tiempos.
Jamás supo lo que debía o no debía de hacer, no tuvo nadie que se fijara en su dolor y llorara con él. Jamás pudo decirle a nadie su sufrimiento. Tuvo que guardarlo todo para él. Se vio obligado a hacerlo.
Y ahora, yo... estaba abriendo una vieja herida que jamás sano... una que solo se lleno de tierra y fue olvidada con el paso del tiempo, pero jamás superada.
Verlo llorar y pedir perdón fue demasiado para mi. Mis propias lágrimas bajaron por mis mejillas mientras mis manos acariciaban su cabeza, moviendo con cuidado su cabello.
Sus ojos al verme me hicieron estremecer.
Solo era un niño que nunca pudo ser lo y ahora buscaba el perdón que nunca pudo pedir antes.
—Estoy aquí Yuri... y no pienso abandonarte... sé que no me lastimaras— mi voz me traicionó y se rompió al hablar—. No eres como tu padre.
Mire su ceño fruncirse mientras arrugaba su nariz, lo sentí temblar bajo mi tacto antes de que asistiera con la cabeza, una y otra vez.
Sus manos, temblando aferraron a mi cuerpo entre ellas.
—Jamás podría dejarte Yuri.
Y no estaba mintiendo.
Verlo llorar despertó algo en mi interior que no sabía que tenía.
Mi omega lo había tomado como su cachorro.
Y no lo iba a dejar pasará lo que pasará.
Él me necesita.
—Estoy aquí Yuri, aquí estoy—murmuré tras abrazarlo con fuerza. Él se aferro a mi como yo lo hacía con él.
Ser un omega era una pesadilla, pero ser un alfa lo era aún más.
Y ahora lo sabía.
—Gracias Yuuri—su voz fue tan sincera, que me hizo sonreír.
Ambos estamos cerrando un capítulo de nuestras vidas. Y lo que pasará de ahora en adelante, lo afrontaríamos juntos.
Y mientras ambos descargamos el dolor y sufrimiento que nunca pudimos contar antes... Solo pude pensar en las palabras de Yuri, Víctor había pasado por mucho también, había sufrido al igual que nosotros.
Era normal que no quisiera pasar por eso otra vez, no quería volver a ser dañado.
Tenía miedo.
Ambos lo teníamos, yo, él... nos estábamos negando. Nos estábamos prohibiendo el uno al otro.
Cuando pensé en eso, solo algo cruzo por mi mente. La separación al final sería más sencilla, cuando todo eso terminara... cada quien seguiría con su camino.
Al final, me quedaría solo.
Esa era la única verdad. Ese era mi destino.
—Estoy aquí... Yuri. Estoy aquí—murmure besando su frente, entonces algo en mí lo penso—. Yuri... ¿te quedaras a mi lado si te cuento mi pasado?—dije con voz temblorosa.
Su rostro se levanto de mi pecho solo para verme.
—Estaré aquí...
.
.
.
Bueno, primero que nada, inspiración-sama se comporto muy perra conmigo esta ultima semana.
Segundo... ¿alguien dijo feels?
Ahora bien, ¿esperaban eso para él pasado de Víctor? Digo, Víctor es un caso especial como dijo Yurio, investigue, y de hecho, en algunas ocasiones, algunos alfas se quedan sin olfato y por eso pasan desapercibidos... como si fueran betas. Sólo que lo de Víctor en lugar de ser físico es psicológico.
Y luego tenemos, el pasado de nuestro bebe Yurio. Su culpa lo hizo sentir odio... no hacia los omegas, sino hacia si mismo... que se reflejaba como odio hacia los demás. Debo de admitir que tuve problemas con los pasados de esos dos, pero creo que los medio desarrolle, obvio faltan detalles.
Superar algo nunca es fácil, siempre deja secuelas... secuelas que se verán a lo largo del fic, así como los miedos, todo lleva su tiempo y algo que creo que me caracteriza un poco es... que a todo le doy su tiempo, al lemon, a las emociones, a los cambios, etc.
Aunque en partes anteriores, había tenido un poco de problemas para desarrollar esto.
A partir de aquí, la trama toma un giro un tanto oscuro, por así decirlo.
No lo había dicho, pero en un inicio tenía pensado la muerte de un personaje, pero conforme iba escribiendo... descarte esa idea jaja -le pegan- y solo deje la trama original sin la desesperación que esa muerte hubiera causado.
Quiero que el fic, sea lindo de cierta forma... escribir cosas oscuras no es lo mío -por lo menos no en este caso-, por eso había evitado escribir omegaverse, pues es un universo muy conflictivo.
Y les dejo esto por que de verdad quería decírselos. Para futuras referencias.
El próximo, no, los próximos capítulos... serán duros.
Además tenemos a nuestro cerdito... que tiene miedo de que Yurio se aleje de él si le cuenta su pasado... ¿que será como para que tema por ello?
Fin de la transmisión.
Cualquier duda... ya saben.
