∞ Titulo: "Love me, Brother"
∞ Autor:YUKI-NII.
∞ Género: Friendship
∞RantingNC17
∞ Pareja: SasuNaru
∞ N/ANaruto no me pertenece. Todo es de su gran autor, Kishimoto-Sensei
∞ Resumen:Dentro de este mundo, se volverán a encontrar, hasta que al fin puedan estar juntos. Y tú, tú amas a Naruto mas allá de lo natural, más allá de lo permitido, amas a tu pequeño hermano con el deseo perverso de hacerlo tuyo por completo.
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Capitulo. 10
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Julio 1980 Kansai…
Fue un descuido, es lo que ambos piensan cuando la puerta corrediza del baño se abre y se encuentran frente a frente. Naruto sostiene una toalla a la altura de sus caderas, tiene sucia la nariz y moretes violetas en rodillas y codos, cabello empapado de sudor. Ha sido un largo recorrido en bicicleta desde el campo de entrenamiento hasta la casa, las vacaciones han empezado, el verano es caluroso, con el canto de las cigarras y el sonido flojo del ventilador, no tenía idea de que hoy Sasuke regresaba a casa, así que su primer encuentro es ahí, desnudos entre el vapor del agua y el eco de los azulejos. Sasuke continúa sosteniendo la pequeña regadera portátil sobre su cabeza.
Y Naruto lo siente, no por primera vez, pero si más intensamente, espasmos naciendo desde el bajo vientre ante la imagen frente a él. Sasuke tiene las piernas flexionadas y abiertas, está sentado sobre un banquillo, el típico ritual antes de entrar a la bañera con agua tibia para relajarse por completo. Naruto, que ha visto millones de veces a su hermano en ese estado, duchas infantiles compartidas, largos días en la playa y piscina locales. Siente ese pensamiento un poco sucio, la sensación de saliva volviéndose espesa en la boca ante el ángulo del miembro dormido de Sasuke colgando ahí, entre sus piernas, una polla pesada cubierta de delgado vello oscuro. Testículos húmedos, jabón disolviéndose lentamente en la piel.
Naruto traga pesadamente y se obliga sonreírle al ceño fruncido de su hermano.
— ¿Vas a pasar o piensas quedarte parado ahí por siempre?
El rubio da un respingo, y asiente. Sasuke baja su rostro, cierra los ojos y continúa lavando su cuerpo, el sonido de la puerta cerrándose. Ha notado el leve temblor en el cuerpo del menor, pero lo ignora, junto al conocimiento de nuevas marcas que el béisbol ha dejado sobre la tierna piel apiñonada y la presencia dulcificada del más pequeño del clan. Nadie de la familia Uchiha tiene hijos, o piensa tenerlos en un futuro próximo, eso ha vuelto a Naruto, el niño consentido de todos. Sasuke siente que es el único que ha notado esos cambios en su hermano, los músculos desarrollándose, la permutación de su voz, y el vello púbico manifestándose.
Sasuke siente que ese semestre lejos de Kansai por las prácticas de medicina han sido en realidad un par de años que han pasado sobre Naruto para quitar su impúber cuerpo e ir formando al adolescente bateador de preparatoria. Respira profundo, suprime las ansias de acercarse y abrazarle. Hay una cierta necesidad por tocarse que siempre ha existido entre ambos, por eso sabe que no es el único que se está reprimiendo.
Porque aunque haya cambios físicos en ambos, siguen siendo hermanos, amigos, familia. El lazo es más fuerte que la distancia y Sasuke se sacude los pensamientos impuros y se recalca los genes compartidos.
—Sasuke-nii, ¿puedes mojarme? por favor
Sasuke gira hacia su izquierda, Naruto ha tomado un banquito del armario y lo ha colocado a un lado, se inclina hacia él y cierra sus ojos. Sasuke parpadea, tardando en procesar el pedido.
— ¿Sasuke-nii?
—Deja regular la temperatura, ya que no te gusta el agua fría.
—Hum, bueno ahora no importa mucho tebayo, en realidad tengo calor. La práctica me ha dejado todo sudado y Obito-nii dice que el agua fría ayuda a relajar los músculos mejor.
— ¿Recién has salido de la practica? —
Sasuke aumenta la presión de la regadera y gira completamente hacia el rubio que asiente, alza su brazo y hace caer el agua sobre la cabeza del menor, va moviéndola, para empaparle. Naruto da un suspiro de alivio y Sasuke se siente retroceder en el tiempo. Con un niño de 5 años que chillaba si el agua no estaba calientita entre sus extremidades y reía fuerte cuando el jabón se le resbalaba entre las manos. Cuando la regadera llega a la altura de las piernas y ve raspones frescos y moretones entre los muslos, el mayor se siente ligeramente molesto. Quizás por la rama que está estudiando, o porque algo que atesora esta lastimado, cualquiera que fuese el detonante, Sasuke dejó caer su mano sobre las heridas, viejas y nuevas, que porta Naruto.
—Demasiados golpes para quien es la presumida estrella del equipo —Dice Sasuke, apretando entre sus dedos un moretón que se ve amarillo, una mancha de sangre lastimada bajo la piel, hay un espasmo pequeño en el musculo, Naruto abre los ojos, haciendo un mohín, Sasuke le frunce el ceño.
—Son heridas de guerra, es normal salir con unos cuantos golpes de los entrenamientos Nii-san, además no soy la estrella del equipo, ese es Shikamaru y sus estrategias de ampáyer que dan miedo.
Naruto se abraza así mismo al recordar la mirada afilada del Nara, y su media sonrisa dirigiéndose hacia el lanzador, augurando vitoria mucho antes de que la pelota sea bola muerta entre sus guantes, Sasuke enarca una ceja ante esa reacción, su molestia sigue sin disminuir.
—Eres descuidado, y torpe. Un Usaratonkachi que olvida que debes usar esto —Sasuke le da un golpecito en la frente — de vez en cuando.
—Deja de regañarme Sasuke-nii, ni siquiera has venido a ninguno de los partidos de la temporada.
Sasuke cierra la llave de la regadera y le ve, el estremecimiento de las azules pupilas, y el labio inferior levemente sobresalido. Naruto lo ha dicho, lo que se ha estado guardado desde que Sasuke tuvo que mudarse a la ciudad vecina por algunas materias de la universidad y las tardes lanzado para el rubio en el parque cercano se acabaron. Pero no es solo eso, no es su ausencia en los partidos importantes, es su falta durante las comidas en familia, es el hueco que dejo en su antigua habitación, es el vacío de horas compartidas de ambos, entre música en la radio, libros y programas de televisión. Es el termino de largas conversaciones y compartir cama durante alguna pesadilla, es la desaparición de las bromas y las pequeñas discusiones, es el nexo mismo de acabar con la existencia del toque diario que les era tan necesario a ambos.
Naruto le sostiene la mirada, retándole a contradecirle, presionándole a que conteste, a que rodee la conversación o que le enfrente. Sasuke tiene una tercera táctica que Naruto jamás puede combatir.
Se mueve hacia delante, lleva sus manos a las mejillas del menor, y dejar caer suavemente su frente contra la de Naruto, puede sentir la respiración agitada, y el hipear de su corazón, son solo unos segundos, Naruto pone sus manos sobre las suyas y el dique se rompe.
Esta sollozando, culpándolo entre lágrimas por haberlo dejado, y Sasuke siente que no tiene derecho a réplica ante la muda reclamación, que lo merece, a forma de compensación por todos esos meses lejos de casa.
Cuando Naruto se calma, y se lava correctamente para su disgusto y la orden firme de Sasuke, ambos terminan en la bañera, frente a frente, piernas entre cruzadas. La voz de Naruto resuena contra los azulejos, llena los espacios vacíos con risas y exclamaciones de los días en los que no estuvo ahí, y hay tantas historias en sus movimientos, pliegos de expresiones coloreadas en su rostro. Que Sasuke cierra los ojos y se dejar envolver por ellos, comienza a formar parte de los días de clases, y el sabor de las comidas de su madre. De las bromas de Itachi y su instinto protector, de la disciplina de su padre y los juegos tontos de Kakashi y Obito.
Naruto y Sasuke se sostienen de las manos, por debajo del agua, dedos encajando entre los espacios, y ambos sienten que el descuido ha terminado para mutar en la simple rutina costumbrista de amor disfrazado que ninguno ha notado, cruzo la línea delgada años atrás.
…
…
…
9 de Octubre 1980, Kansai…
Hsinchu Elementary se hallaba a 20 minutos en bicicleta. Naruto había abandonando la casa una hora y media antes de la entrada oficial. Itachi había madrugado ese día, mucho más que su madre para preparar un desayuno sustentable, huevos en forma de estrellas y pan tostado, jugo de naranja y media barra de proteína sabor chocolate. Se encargó también de levantar al menor de sus hermanos quien apenas había podido dormir, demasiado exitado con el gran día. Hsinchu había pasado a las finales y se disputaría su lugar para las nacionales como la escuela encargada de representar a la prefectura de Kansai.
Naruto había engullido rápido la comida, golpeándose el pecho de vez en cuando y con ojos viajando del bat al reloj. Itachi se quitó el delantal y camino hacia él, poniendo una mano sobre su hombro y su mentón sobre la rubia cabeza.
—Te ahogaras —. Susurro Itachi, sintiendo como los huesos de la mandíbula del menor comenzaban a masticar más despacio y el pulso de su garganta encontraba el movimiento rítmico adecuado. Itachi sonrió —Bien —. Y se retiró con una suave caricia de sus dedos en la nuca de su hermano.
—Itachi-nii —Le llamo Naruto cuando a la barra de proteína le quedaba solo un mordisco y las medias blancas de su uniforme habían resbalado un par de veces. Itachi estaba poniendo café.
—Dime.
— ¿Puedes recordarle a papá que tiene que ir temprano por Sasuke-nii?
—Puedo hacerlo. Aunque creo que es innecesario. Sasuke ha hablado ayer en la noche para confirmar la hora de llegada. Así que no tienes de que preocuparte.
Itachi intento que su voz sonara conciliadora, promesas escondidas entre sonidos monocordes. Naruto vio por última vez la hora y tomo su gorra que yacía frente a él en la mesa. Se levantó, corriendo hacia la salida, deteniéndose junto a Itachi y cerró los ojos, su hermano le había echado todo el alborotado cabello hacia atrás para darle un golpecito en la frente.
—Duele —Se llevó ambas manos a la zona afectada, Itachi sonrió más ampliamente.
—No olvides el amuleto que te dio Shisui
—Ya lo sé tebayo. Nos vemos en el juego.
La voz de Naruto se fue perdiendo por el corredor, Itachi sintió su corazón algo acelerado, quizás estar tocando a Naruto le hizo sentir esa misma sensación de nervios mezclada con emoción que el menor apenas podía contener. Se quedó viendo fijamente sus dedos. Le cosquillaban.
Cuando su padre llega a la cocina buscando café con el cabello revuelto y una camiseta vieja, Itachi ya tiene lista la humeante taza que Minato toma agradecido.
— ¿Se ha marchado ya?
—Calentamiento matutino. El juego comienza a las 11. Y Naruto ha dicho que no olvides recoger a Sasuke
—Sí, saldré a las 8. Espero que el vuelo no se retrase.
Minato ve el enorme reloj de cuerda cerca de la puerta, era las siete y treinta. Le quedaba media hora para prepararse e ir al aeropuerto en busca del único de sus hijos que faltaba.
—Sasuke sin duda demandaría a la aerolínea si eso pasa —, dice Itachi, tomando algunas manzanas del frutero para comenzarlas a partir — además, Naruto no se lo perdonaría, Sasuke se volvería loco si eso pasa.
Minato asiente en automático ante las palabras de su hijo, era un hecho conocido el poder de Naruto sobre sus hermanos. Itachi no pudo evitar sonreír, tomando uno de los trozos de manzana, mientras iba a dirección a la mesa, par de tostadas y té caliente incluido.
Su madre entra entonces, acomodándose el cabello en una alta coleta y murmurando un buenos días con media sonrisa. Se inclina entre ambos ocupantes de la mesa, con sus ojos aun un poco perezosos pero con el brillo matutino que el olor a tostadas y café le proporciona. Besa a sus dos hombres, mejillas pálidas y frías por el clima y le regala una caricia extra a su esposo en el brazo.
Itachi sonríe ante el gesto de eternos enamorados entre sus padres. Ha sido una vida entera de verlos besarse en el jardín, y tomarse de forma protectora, todavía, cuando caminan por las calles transitadas. Si Itachi se pone de pie puede constatar cuanto es que su altura ha sobrepasado a su madre, es él quien ahora le envuelve entre sus brazos fácilmente, le falta unos centímetros para alcanzar a su padre. Itachi no quiere hacerlo, quiere por un momento dejar de crecer, congelar el tiempo, quiere retener todo un poco más, solo un poco más, por favor. Sabe que es inútil y egoísta y que en realidad no esta tan mal en retrospectiva. Itachi tiene recuerdos con sabor a ajenos. Puede verse con una katana en medio del bosque, a veces está vistiendo una capucha con nubes rojas, otras solamente es un kimono de la era Edo, con un niño entre sus brazos, que sabe no es suyo y con el fiel pensamiento de hacer feliz a Sasuke. Su hermano es el único constante en todos los recuerdos. Itachi no sabe la razón, y nunca se ha detenido mucho a pensar en ello, porque él es así, simple, no hay gran complejidad en satisfacerle y si mucha sencillez en verlo pleno y orgulloso.
Quizás es por ello, que siente esa necesidad fuerte de mantenerlo todo en secreto, sus corazonadas, sus recuerdos, los sueños. Esta vida es diferente y lejana. Es una vida humilde y simplista. No hay nada más que él pueda desear.
Mikoto ha llegado tras la barra americana y ha tomado el plato que su hijo le ha dejado, huevos en forma de corazones y trocitos de pan con miel y vainilla. Sirve una taza humeante de café- regalo de Sasuke enviado por paquetería – y va a unirse a su pequeñita familia.
—Itachi, ¿iras antes que nosotros o nos esperaras? —Pregunta Minato, descorriendo la silla junto a él y tomando las rebanadas de manzana y durazno por parte de su esposa que se acomoda en el asiento a su lado.
—Les esperare. Quiero ver a Sasuke antes del juego.
—Cierto, cierto, Itachi y Sasuke no se han visto por casi un año. La última vez que Sasuke pudo venir, Itachi no tuvo vacaciones —Dice Minato, con una mano bajo la barbilla y recordando la semana en la que su hijo, futuro médico, había podido reservar para estar en casa.
—Es tan extraño, el único que queda en casa es Naruto. Esto se ha vuelto tan solitario y triste.
Mikoto murmura bajito, muy suavecito, se escucha nostálgica, mirando las sillas vacías frente a ella, casi podía sentir la presencia de Naruto y Sasuke, con muchos años menos, compartiendo hamburguesas y té de cebada a modo de cena. Itachi estira su mano tomando la de su madre quien da un respingo involuntario. Su hijo mayor le sonríe como un bálsamo, como siempre, para acunarle las memorias y besarle los recuerdos, ella entrelaza sus dedos con los de él.
—Pronto será navidad, y podremos estar todos juntos, solo debes tener paciencia.
Minato se une a las manos de su esposa e hijo, y les sonríe a ambos. El correr del tiempo ha dado su primer golpe.
…
…
…
La perfección no es condición humana, la vida se encarga a cada momento de recodárnoslo. Pero ahí donde la vida falla está el béisbol para devolvernos la fe en lo imposible.
Un juego perfecto consiste en registrar 27 outs de manera consecutiva (tres por cada una de las 9 entradas). Esto implica que no puede haber un hit, que nadie debe cometer errores que permitan que un bateador alcance la primera base, que el pitcher no de una base por bolas. Es, básicamente, regresar a cada bateador por el mismo camino por el que llegó al plato.
—Bueno, tomemos todos un gran respiro ahora que vamos al momento más dramático de la Play ball Winter hight. El público en Kobe Universidad Memorial Stadium, 5 mil 517 personas rugirán con cada lanzamiento —. Gai se encuentra dentro de la pequeña cabina, a la altura del último palco del estadio universitario, el micrófono le tiembla entre las manos, la novena entrada ha comenzado, el equipo de Hsinchu continua en posición de defensa, lanzamiento contra ataque. El reloj marca la 1:17 de la tarde han rebasado las dos horas de juego. Gai está un poco rojo, piel coloreada de esfuerzo y calor. Su tono de voz impregnado de pasión no le ha abandonado ni un segundo. Es el jefe del área de béisbol de la universidad, y el narrador oficial de la final. No podría estar más feliz por ello —. Creo no equivocarme al decir que ningún hombre en la historia del béisbol había venido al plato en un momento más dramático. Ese hombre es el bateador estrella Haku.
Y todos lo han notado, como es que el partido ha sido llevado hasta ese momento. Naruto inspira hondo, sacudiendo su entumecido hombro, no ha abandonado su posición de Pitcher desde el comienzo del juego, Obito ha estado tentado a retirarlo, Kakashi le ha hecho saber que rompería la secuencia que tanto le ha costado al rubio.
—Recuérdalo —. Le ha susurrado Kakashi en la séptima entrada, cuando ha bajado desde el palco donde acompañaba a Gai —. Recuerda cómo se siente estar en la mitad de una final. Fuiste un jugador de Judo regional, y el bateador estrella de la universidad. No le quites esto a Naruto solo porque sientes que no podrá manejar la presión. Él es el número uno en sorprender a la gente. Así que —, Kakashi le dio un golpecito en la nuca y le sonrío —, procura no olvidarlo. La fe y confianza carecen muchas veces de estadísticas. Cree Obito.
Kakashi se ha ido, cuando Naruto poncha al bateador, mandándolo directamente por el mismo lugar por el que vino, abanicando el bat con rabia y los nudillos apretados alrededor del mismo. Obito agradece a su insufrible amigo mentalmente y se abraza la ansiedad y la adrenalina para depositar su hambre de victoria en la mano derecha de Naruto.
El rubio da un saltito sobre el montículo, para encontrar la mejor posición para sus piernas. Ojos fijos sobre el bateador, Haku, tiene una sonrisa bonita- demasiado encantadora para ser un chico si alguien se lo pregunta- ese gesto es compartido con el entrenador del equipo de la escuela rival, Zabuza cree que se llama, no importa mucho. En el momento en que los ojos chocolate de Haku colisionan con los azules, solo hay determinación, esperanza y voluntad brillándole en la faz del rostro. Naruto le sonríe de medio lado, están es la última entrada, a solo un lanzamiento más para ponchar al bateador, no fallara.
—El Memorial Stadium se sacude desde sus cimientos. Haku da un golpe en la planta de su pie izquierdo con el Bat, para aquellos que no lo saben, Haku es zurdo, pocos jugadores de este ámbito son capaces de enfrentarse directamente con un lanzador ambidiestro como lo es Uchiha, el ace de Hsinchu, esto es señoras y señores, una colisión única entre titanes a punto de convertirse en dioses.
Naruto no ha dejado de ver, los movimientos de la mano de Shikamaru, el swing de Haku parece querer obstruirle, hacer una cortina de humo, confundirle, pero es imposible, Naruto y Shikamaru han estado juntos desde primaria, reconocen todo tipo de gestos y señales, a través de cualquier interferencia. Dos dedos en forma de V invertida y Naruto se lambe los labios, los pequeños ojos de Nara siguen el Swing, sonríe. 3 dedos horizontales apuntados hacia la derecha y Naruto toca su gorra. El movimiento ha sido decidido.
Los segundos se congelan, el estadio se vuelve silencioso, Naruto solo puede escuchar el sonido del latido de su corazón, alza su pierna izquierda, extremidad flexionada y que le servirá como impulso, distiende su pie derecho, su punto de equilibrio y cierra los ojos.
Itachi tiene sujeto a Sasuke de la parte final de la playera, está inclinado sobre el borde de la vaya, sus asientos están en el jardín derecho, el lugar más cercano que encontraron, su hermano aun no perdona a su padre por haberse detenido a recargar gasolina en el momento en que se dirigían al estadio. Pudo haberlo hecho rumbo al aeropuerto y no cuando tenían que llegar temprano para ocupar un buen asiento. Minato ha sido consolado en los brazos de su esposa que solo acaricia su cabeza como un niño pequeño. Sasuke es el único de sus hijos que puede doblegarle tiernamente el corazón al rubio. Mikoto piensa que Sasuke lleva la ventaja por ser al que más han extrañado durante esos meses, que puede ser todo lo caprichoso y egoísta que desee. Pero él solo lo hace cuando hay un factor en juego; Naruto.
Mikoto enfoca a su pequeño hijo. Espalda ancha, brazos de bíceps marcados, cabello asomando a través del casco protector. A punto de cumplir 16, de estar en la cima de la juventud. Su niño reside dentro de ese adolescente a punto de convertirse en un héroe.
Y ocurre. La bola gana velocidad, va cargada de sueños, anhelos y declaración de guerra, lleva todos los sentimientos que Naruto acumulo durante ese año en que llego como un novato y ocupo pronto el puesto de titular, va empapada de la esperanza de los Sempai, de la visión compartida. Es un lanzamiento de equipo fluyendo desde la punta de los dedos del rubio.
90Mph atravesando el campo.
Y los segundos comienzan a convertirse en milésimas. La bola gira sobre sí misma y rompe el plato.
Haku ha tardado en notarlo, como es que el brazo de Naruto se ha flexionado con las manecillas del reloj. Es una Screwball. Así que Haku mueve su cadera lo más rápido que puede, solo hay una cosa que hacer si no quiere morir en el intento, y es hacer un toque sacrificio.
—Demasiado lento para nuestro Ace
El bate queda suspendido con la voz de Shikamaru. Haku cierra los ojos con dolor, un nudo formándosele lentamente en la garganta. Conoce el sonido y el olor característico de la boca colisionado contra el guante. Un silbatazo. El ampáyer se levanta y todos lo saben, el final ha llegado
— Lo tiene. Uchiha lo tiene. Un juego sin hit, un juego perfecto en una Play ball Hight. Nunca en la historia de este juego había sucedido algo así en una final de prefectura. Nos quitamos el sombrero frente a Uchiha Naruto. No hay carreras, no hay hits, no hay errores, no hay bases por bolas, no hay corredores en las almohadillas. El marcador final, Hsinchu, dos carreras, cinco hits, cero errores. Kobe: cero carreras, cero hits, cero errores, de hecho no tienen nada en absoluto. Este es un día para recordar, este es un juego para recordar, pero sobre todo, es el día más grandioso en la vida de Uchiha Naruto. Y además el juego más dramático y con el ahora mejor lanzador de la historia de la liga juvenil. El primer juego perfecto.
Naruto siente que puede quedar sordo en ese momento, es una explosión consecutiva, gritos, aplausos, todo colisionando contra sus tímpanos. Cuerpos empujándole, hundiéndole sobre la tierra, están en medio del gran diamante del campo de juego, el rubio es estrujado como una almohada entre miles de brazos. Así que es imposible, se dice, es imposible que haya reconocido una voz, entre todas ellas. Sasuke, Sasuke le está llamando, en un susurro, menciona su nombre, y Naruto se siente envuelto de pronto por algo melancólico, felicidad destilada nunca antes conocida. Sus ojos se mueven entonces por las gradas, por los palcos, pequeñas manchas de gente cantando su victoria.
Minato se pone de pie, no ha dejado de aplaudir. Porque apenas puede creerlo, que ese mocoso rubio sea el mismo niño que llevo alguna vez a ver a los Hanshin Tigers, que canto lleno de mostaza y relleno de soda encima de una butaca, porque era demasiado pequeño para poder ver sentadito, los azules ojos tiemblan, hay orgullo inflamándole el pecho, recorriéndole las venas. Naruto sonríe grande, luminoso, y por un momento, segundos que después se perderán en el tiempo,
Minato piensa en Kushina corriendo por el camino de la iglesia, agitando su mano, cabello de seda roja revoloteando a su alrededor. Deteniéndose solo cuando le tiene sostenido de la mano, para regalarle una risa ligera que se esconde juguetonamente entre sus dedos.
Minato parpadea, largas pestañas batiéndose para quitar las pequeñas lágrimas. Es feliz, es muy feliz. Mikoto, le acuna el rostro entre sus manos y le quita la humedad acumulada bajo los ojos. Minato puede ver en el gesto de su esposa, que ella también está orgullosa.
Es la voz de Itachi la que provoca que se muevan entre toda la gente que se acumula por los pasillos de la salida, ellos están caminando contra corriente, buscando llegar al campo, deslizándose entre las filas y filas de butacas, murmurando "con permiso" y perdones a su paso. Es Sasuke puede deducir Minato, cuando están a solo unos metros de bajar por la caseta en donde yacen las bancas de los jugadores, quien les está abriendo camino, Itachi mantiene su mirada atenta sobre su hermano. Y Minato sonríe ante las costumbres y el amor escondido es las pupilas de su hijo mayor.
Cuando pisan el terreno de juego Obito es el primero en interceptarlos. Sasuke sigue su camino silencioso dejándoles atrás, nadie se lo toma personal. No cuando Naruto salta de entre todos sus compañeros de equipos y corre con una sola meta en la mente; hundirse en los brazos de su hermano.
Sasuke apenas puede recibir el impacto del cuerpo del rubio, que parece un koala abrazado a un árbol, piernas alrededor de la cintura del mayor, y brazos enredados en el cuello, Naruto tiene la cabeza echada hacia atrás, vibraciones de risa recorriéndole el cuerpo. Se hacen más fuertes cuando Itachi deja caer su peso en la espalda de Sasuke y rodea a ambos hermanos menores entre sus brazos.
Naruto es el héroe, de mejillas sucias y rodillas raspadas. Es simplemente el rayo de luz Uchiha.
… … …Los impulsos a veces ganan, no la mayoría de las veces, pero si tienen anotaciones de mayor puntaje que la prudencia y las restricciones. Los impulsos son nuestros deseos escondidos en cortesía y buenos modales. Nuestros impulsos a veces pueden ser catalogados como pecados o arrebatos emocionales.
Naruto no está muy seguro si eso fue un impulso, una idiotez o simplemente estallo de tanto contener. Cuando lo dice ha sido el día más largo de su vida, madrugando antes que el sol salga, desgastando su hombro y su codo en lanzamientos infernales, ganando el pase directo a las nacionales y tenido una fiesta de ramen.
Tal vez es el cansancio, o la dulce victoria que le destilan a un por cada poro de su piel, Naruto no está seguro de saberlo, y no pretende enterarse bajo ningún concepto. Lo único que puede decir con total fe es que los labios de Sasuke saben a sake, que son suaves y delgados, y que todo parece un sueño.
Están en lados opuestos de la bicicleta, en la intercesión final para llegar al barrio Uchiha, las estrellas son las únicas luces del firmamento, la luna no ha salido hoy y los postes de alumbrado público aún no se encienden.
Naruto aprieta fuertemente los manubrios de su bicicleta, esta parado de puntillas, a centímetros del rostro sorprendido de Sasuke. Quiere llorar.
—Sasuke, me gustas.
Naruto está en la víspera de sus 16 años cuando se declara por primera vez, no solo a un hombre mayor que él, sino también a su hermano.
… … …Primero que nada una gran disculpa por haber tardado tanto tiempo en actualizar, debería arder lentamente en leña verde por todo lo que hice, sin embargo, ya tengo finalizado este Fic, así que no quedara inconcluso, todo se descontrolo un poco por cosas que pasaron en mi vida personal, mis propios sentimientos con el manga de Naruto y la última película sobre Boruto. Pero mi corazón es fuerte y ha sabido sobre ponerse.
Un agradecimiento a todos aquellos, review, fav y fallower, por su paciencia, cariño y espera. Y todos aquellos nuevos que se van uniendo en este camino a esta y mas historias.
Besos y abrazos YUKI-NII
Los amo un montón, ¡de veras!
