Hola chicos y chicas, siento la "tardanza" de la actualización, la verdad que los tengo muy mal acostumbrados, he tenido mucho trabajillo y por ello me tardé una semana más que de costumbre en actualizar (aunque sobre aviso no hay engaño). Bueno, pero espero que este capítulo les resulte muy interesante. No olviden dejar su comentario, mil gracias a aquellos que son fieles en hacerlo. Se les quiere. Para aquellas lectoras que son Mamitas y que festejan ese día ¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES! (Dice el dicho que más vale tarde que nunca, así que acepten mi felicitación retrasadita).
¡BESOS Y ABRAZOS A TODOS!
Resumen: Hermione lucha contra sus preocupaciones acerca de Harry y Oclumancia, Rita Skeeter, una interesante conversación con Luna Lovegood, y una impactante sorpresa en sus rondas nocturnas.
Aclaración: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas por JK Rowling, y pertenecientes a ella misma y editoriales. Ninguna ganancia económica se obtiene, ni se infringen los derechos de copyright. Algunos diálogos y descripciones de JK Rowling son brillantes, y se utilizarán apropiadamente dentro de los diálogos del Fic, mismos que pudiesen ser citados en las notas Post-fic del Autor.
Clap, Clap, Clap.
Hermione apretó los dientes con molestia cuando Madame Pince pasaba por su mesa, uno de sus zapatos tenía un irritante chirrido. Tenía montones de tareas qué terminar, y el calzado ruidoso de la bibliotecaria no hacía el trabajo menos difícil.
Tampoco facilitaba las cosas el que tuviera otro problema circulando en su mente. Otro rápido vistazo a su reloj le dijo que Harry estaba en camino a su primera lección de Oclumancia, y tenía un mal presentimiento sobre esto. Harry no estaba nada feliz acerca de la insistencia de Dumbledore para que tomara lecciones de Snape, y si su temperamento sacaba lo mejor de él otra vez, podría estar en serios problemas. Sin dejar de mencionar que todo lo que Hermione había leído acerca de Oclumancia mencionaba lo desgastante y potencialmente peligroso que podía ser para la salud de la persona que la practicaba. Pero ella sabía que era lo mejor para que Harry pudiera bloquear su mente de los ataques de Voldemort, así que haría todo lo que estuviera a su alcance para asegurarse de que Harry dominara ese arte.
Pero además de la visita de Snape a Grimmauld Place y el saber acerca de los padres de Neville, las vacaciones de Navidad habían pasado sin mayores complicaciones. Sus padres le había enviado una agradable carta con sus regalos diciendo que no la culpaban por quedarse y que ellos habían tenido un tiempo precioso visitando a su parentela, Fred y George no la habían atormentado demasiado, Harry no se le había echado encima enojado desde hacía días, y Ron ... Hermione miró a su mejor amigo. Efectivamente, tenía la barbilla apoyada en una mano y sus ojos estaban comenzando a cerrarse. Ron era exactamente el mismo de siempre.
Todavía se sentía como que algo había cambiado entre ellos. Habían pasado mucho tiempo juntos en Grimmauld Place, con Harry por supuesto, pero también por su cuenta. Harry había llegado a dormir hasta más tarde de lo habitual, así que ella y Ron pasaban el tiempo juntos esperando a que despertara. Se pelearon, como siempre, pero aún así había algo diferente que Hermione no podía muy bien explicar. Había empezado a notar la frecuencia con que ella y Ron eran observados cuando se reunían a solas, sobre todo por la Sra. Weasley, Lupin, y sorprendente, Moody. Tenía una muy buena idea de por qué estaban siendo objeto de estudio con tanta atención, pero no quería pensar en ello. Algo estaba cambiando, y no sabía si saldría de la forma en que lo había o no soñado.
Ron estaba empezando a roncar, así que Hermione apresuradamente le pinchó en las costillas. Se despertó sobresaltado con un resoplido de indignación, y miró a su alrededor confuso y desorientado.
Sí, Ron Weasley es realmente un sueño hecho realidad.
"¡Ron, por favor!" Hermione le reprendió en voz baja, inclinando la cabeza advertidamente hacia la señora Pince, quien estaba lanzando una mirada de descontento en dirección a ellos. Ron murmuró una disculpa, mientras que se incorporaba en su asiento, reanudó el garabateo de su pergamino. Ella suspiró mientras se inclinaba hacia atrás en su silla, todavía tenía seis pulgadas que escribir y por una vez se estaba quedando sin material. Necesitaba un nuevo libro. "Ahorita vuelvo", susurró. Ron asintió con la cabeza sin ni siquiera levantar la vista, y Hermione reprimió el impulso de golpearle con fuerza en la cabeza. Podría por lo menos tener la decencia de mirarla.
Hermione quietamente se paseó por la sección de Defensa y comenzó a examinar cuidadosamente los títulos de los gruesos libros.
"Hola Hermione",
Hermione se enderezó y sus mejillas se colorearon ligeramente. "Terry, hola" contestó ella.
"¿Cómo estuvieron tus vacaciones?" Terry Boot preguntó en voz baja.
"Bien, muy bien" respondió Hermione. "¿Y a ti, cómo te fue?"
"Bien, muy bien".
Hubo una pausa incómoda. Hermione se pasó de un pie al otro. No podía creer que alguna vez pensó que era realmente fácil hablar con Terry como lo era hablar con Ron. También ahora consideraba ridículo el haber pensado en salir con Terry.
"Bueno, como sea, Hermione", Terry aclaró su garganta, "Me pregunto si te gustaría ir a Hogsmeade conmigo".
¡Oh diablos!
"Oh, Terry, es realmente dulce de tu parte", comenzó Hermione.
"... Pero prefieres no aceptar", finalizó Terry por ella.
Hermione dejó escapar un largo suspiro. "Lo siento", dijo simplemente.
Terry encogió un hombro. "Pensé que esto podría suceder".
"¿Cómo lo sabías?" Hermione preguntó.
"Estoy en Ravenclaw, respondió Terry con un dejo de pomposidad, "debería haberlo sabido mejor al pretender a una de las chicas de Harry Potter".
"¿Disculpa?" Hermione dijo con aspereza. "No soy la chica de nadie".
"Por supuesto que no", corrigió Terry a toda prisa, colocando su mano aplacadoramente en el brazo de Hermione. Ella sintió la urgencia de apartarlo, pero se resistió. "Yo solo- - yo- - bueno, supongo que no soy tan inteligente después de todo" dijo Terry al fin, bajando los ojos con pena.
Terry le recordaba con tanta fuerza a Ron en el momento que Hermione casi cambió de idea en ese mismo momento. Pero entonces se acordó del alto pelirrojo que le estaba esperando en la mesa del otro lado de la biblioteca, y pensó en la adorable manera en que sus orejas se volvían de color rojo, cómo se le iluminaban los ojos cada vez que sonreía, cómo no era atractivo en la forma convencional, pero él era el único chico al que ella miraría y en el que pensaría toda su vida. Y de esa manera se le hizo mucho más fácil alejar a Terry.
"Tú eres inteligente", ella le contradijo. "No es nada que hayas hecho, en absoluto. Eres una persona maravillosa, y si las cosas fueran diferentes, entonces yo saldría contigo sin pensarlo". Sus ojos volaron inconscientemente hacia la cabeza inclinada de Ron. Parecía como si hubiera vuelto a dormirse. Patán.
Pero amaba a ese Patán.
"Realmente lo siento", terminó sinceramente.
"Está bien", Terry se encogió de hombros de nuevo. "No te preocupes por eso".
"Gracias" Hermione nerviosamente metió un mechón de cabello detrás de la oreja. Realmente no sabía qué más decir. Nunca había tenido que rechazar a un chico antes. "Y por supuesto me encantaría seguir estudiando Aritmancia contigo".
"Realmente no necesitaba ayuda extra con Aritmancia", admitió Terry tímidamente.
Hermione se sonrojó intensamente, y agachó la cabeza para ocultarlo. "Me di cuenta", ella dijo.
"¿Ves?" Terry sonrió de lado. "En realidad deberías haber estado en Ravenclaw".
Hermione se rió en voz baja, y Terry se le unió,
"Gracias" repitió.
"Es un placer", replicó Terry.
"Bueno" Hermione señaló levemente hacia su mesa, "Será mejor que vuelva".
"Yo también", Terry también señaló a su asiento. "Estoy tratando de terminar la gran cantidad de tarea que Umbridge nos dejó".
"Es ridículo" dijo Hermione asintiendo con la cabeza. "Estoy tan agradecida de que hayamos empezado el E.D. de lo contrario, este curso sería completamente inútil".
"Bueno", dijo Terry tras otra pausa incómoda. "Nos vemos".
"Adiós", Hermione se escabulló de regreso a su silla y se dejó caer, su corazón palpitaba con bastante rapidez. Ella sabía que eso podría suceder, pero ahora que todo había terminado, todavía se sentía mal. Deseaba no haber lastimado los sentimientos de Terry de esa manera. Pero no era justo ilusionarlo: era la misma razón por la que había sido tan sincera con Viktor sobre su relación. No quería ilusionar a ninguno de los dos cuando sabía que realmente quería a alguien más. Claro, que ese "alguien más" era un completo idiota, pero él era su idiota. Hermione volteó a verlo y lo observó con amor por un momento antes de darle una patada en las espinillas.
"¡Ay!" Ron gimió cuando despertó sobresaltado. Madame Pince al instante los calló, y Ron frunció el ceño mientras se inclinaba hacia adelante para frotar su pierna dolorida. "¿Por qué diablos hiciste eso?"
"No debes estar durmiendo", susurró Hermione.
Ron le dio una mirada por última vez antes de, obedientemente recoger la pluma de nuevo y tanto él como Hermione reanudaron su trabajo. Hermione logró concentrarse en su tarea por diez minutos completos antes de escuchar a alguien ocupar el asiento frente a ella. Sabía quién era, incluso antes de mirar hacia arriba.
"¿Cómo te fue?" Hermione susurró, y luego, mirando preocupada preguntó, "¿Estás bien, Harry?"
Harry no se veía nada bien. Estaba pálido, muy pálido, sus mejillas eran casi tan blancas como Sir Nicholas. Su cicatriz en la frente, estaba más pálida que de costumbre y estaba cubierto con un brillo de sudor. Nunca había visto a Harry tan agotado.
Harry ahora les estaba diciendo todo lo que había experimentado durante su clase de Oclumancia, y Hermione estaba tratando de escuchar, en realidad lo hacía. Se las arregló para pensar en algunas teorías, pero lo único en lo que realmente podía centrarse era en lo horrible que Harry se veía. Una parte de ella quería insistir en que fuera directamente a la cama, pero tenía la sospecha de que esto sólo le costaría una discusión.
Su ansiedad alcanzó su punto máximo cuando Harry corrió las dos manos sobre la frente como si quisiera marcarlas. Se detuvo a medio pensamiento. "... Harry, ¿estás seguro de que estás bien?"
"Sí... bien..." dijo, bajando las manos, que le temblaban. "Me siento un poco... no me gusta mucho Oclumancia..."
"Espero que –alguien- también se sienta débil después de haber atacado tu mente una y otra vez", dijo Hermione con simpatía. "Mira, vamos a volver a la sala común, estaremos un poco más cómodos allí".
Pero la sala común desde luego no era más cómoda que la inquietantemente silenciosa biblioteca, desde que Fred y George estaban siendo unos idiotas por mostrar sus estúpidos sombreros -descabezados-. Era una invención ingeniosa, tenía que admitirlo, pero los gritos no estaban ayudando en nada a Harry.
"Voy a tener que hacer esto mañana", murmuró, empujando los libros que acababa de sacar de su mochila de vuelta al interior de la misma.
"Bueno, ¡escríbelo en tu organizador de tareas, entonces! " dijo Hermione alentadoramente. Esperaba que no se diera cuenta de lo preocupada que estaba por él ahora, porque eso no facilitaba las cosas ni un poquito. "¡Así que no te olvides!"
Mientras observaba a Harry arrastrando los pies a la cama se dio cuenta que esas palabras probablemente no fueron las mejores para alentarlo. No sabía qué decirle en este momento, y sólo quería que él se sintiera mejor. Harry había tenido unas vacaciones estupendas, y ahora tenía que ser el líder en el enfrentamiento contra Umbridge y Malfoy, y tenía que vivir sin Quidditch. Había leído sobre Oclumancia y sabía que había secuelas, que sería agotador y doloroso al principio, pero nunca imaginó que haría a Harry tanto mal. Se mordió el labio cuando Harry cerró la puerta del dormitorio de los chicos, mirando como si estuviera a punto de vomitar en cualquier momento.
"Maldita sea", comentó Ron. También estaba mirando a la puerta que su mejor amigo acababa de cerrar. "Se ve horrible".
"Sí, yo estaba preocupada por eso", reveló Hermione con una voz lejana. "Sus defensas van a estar bajas, más ahora que el profesor Snape ha estado entrometiéndose en su mente, pero nunca imaginé que podría verse tan mal". Se volvió hacia Ron, los ojos muy abiertos y redondos con aprensión. "Ron, ¿podrías tú..."
"Estoy en ello" la interrumpió Ron. Él rápidamente empujó su silla hacia atrás y se fue después de Harry. Hermione trató de regresar al trabajo mientras que Ron desaparecía escaleras arriba, pero no podía concentrarse. Tenía una sensación molesta en la boca del estómago, sentía que algo andaba mal, que algo estaba muy mal. Pero gracias a Merlín por Ron, pensó con gratitud. Es exactamente lo que Harry necesita ahora.
Ron bajó como bólido por las escaleras a los pocos minutos, y sus ojos se encontraron con Hermione desde el otro lado de la habitación. Las mariposas en su estómago se intensificaron; sí, algo estaba definitivamente mal. Ni siquiera tuvo que señalar con la cabeza hacia el agujero de retrato; Hermione ya estaba en sus pies y se dirigía a su encuentro. Como una regla tácita, no dijo una palabra hasta que llegaron a un salón de clases vacío, en el que habían hablado en otra ocasión. Ron le había dado una mala noticia entonces, y tenía una sensación de que ahora había más por venir.
"Tuvo otra de sus visiones", espetó Ron el momento en que cerró la puerta al salón de clases.
"¿QUÉ?" Hermione jadeó. "¿Tan pronto? ¿Qué pasó? ¿Está bien?"
"Yo - Yo creo que sí" respondió Ron provisionalmente. "Se fue directo a dormir. Pero, Hermione…" Ron tuvo que parar y tragar en este momento, "se reía... "
"¿Se reía?" Hermione intervino con perplejidad.
"Me dijo que tú-sabes-quien estaba muy feliz por algo, algo que estaba esperando sucedió ", transmitió Ron, con el miedo grabado toda su expresiva cara. "Y Hermione, no lo viste. Se reía como un loco, tuve que pegarle para conseguir que se detuviera". Se pasó una mano ansiosa por el pelo. "Estaba contento de que nadie más estuviera allí, Harry ya tiene suficiente gente pensando que está loco".
"Sí" asintió Hermione, "pero estoy más preocupada por otra cosa."
"¿Qué?"
Hermione miró a los ojos de Ron. "¿Por qué diablos Voldemort está tan feliz?"
La primera página del Diario el profeta respondido a esa pregunta en un instante, pero por una vez, el descubrir la respuesta a una desconcertante pregunta no infundió confianza y placer en Hermione. Todo lo que Hermione sintió fue, náuseas y un punzante miedo.
Cuando Hermione Granger normalmente escuchaba las malas noticias, por lo general, se ponía al principio bastante miedosa y emotiva. Sin embargo, ese fervor siempre se disolvía en el tiempo y era sustituido por una fuerte determinación para establecer las cosas en su sitio de cualquier manera posible.
Por esta razón, Hermione estaba corriendo por el pasillo a toda velocidad, su pesada mochila le golpeaba dolorosamente en su costado. Para cuando llegó a la lechucería, estaba sin aliento y estaba segura de que iba a tener una contusión masiva en su cadera, pero eso no importaba. Abrió la bolsa en el suelo, sacó una pluma y pergamino, y empezó a escribir inmediatamente.
Querida Rita,
Estoy segura que te acuerdas de mí, pero esto es un recordatorio por si acaso tu cerebro de tamaño de un escarabajo no puede retener ningún conocimiento. Mi nombre es Hermione Granger, la llamada mujer escarlata que rompió el corazón de Harry Potter y Viktor Krum. También pasaste un par de días en un frasco mío, y tú y yo tuvimos una pequeña charla en la que llegamos a un acuerdo, ¿ya me recordaste?
Bueno, estoy añadiendo algo a los términos de nuestro acuerdo. Necesito que estés en Las Tres Escobas en Hogsmeade el 14 de febrero al mediodía para discutir acerca de ellos. Supongo que estás bien consciente del daño que te causará si no te presentas. Por favor, envía una respuesta para asegurarme que has recibido mi lechuza, te voy a estar esperando en Las Tres Escobas el 14.
Saludos,
Hermione Granger
Hermione se sentó sobre sus talones para volver a leer a toda prisa la carta. Perfecto. Varios búhos de la escuela se abalanzaron con impaciencia mientras metía el pergamino en un sobre y escribía el destinatario. Pig estaba gorjeando con entusiasmo en su oído, pero Hermione no creía que fuera prudente tomar a Pig sin el permiso de Ron. Le entregó la carta a otra de las lechuzas, la cual se apresuró hacia lo lejos en la mañana. El resto de las lechuzas, desalentadas, regresaron a sus perchas con excepción de Pig, que se paró en el hombro de Hermione y le picoteaba la oreja con cariño. Hermione acarició distraídamente el pequeño búho, con una expresión pensativa en su rostro.
Sólo espero que esto funcione.
"¿A dónde demonios te escapaste en la mañana?"
"Ron, por favor" rogó Hermione rodando los ojos. "¿Tenemos que hablar de esto ahora?"
"Sí" insistió tercamente Ron, su voz resonaba con fuerza por el pasillo que estaban patrullando.
"Si esto te preocupa tanto, ¿por qué no me preguntaste antes?" Hermione señaló.
"No quería sacarlo frente a Harry, porque él tiene suficiente de que preocuparse en este momento".
"¡Porque actúas como una loca!" Ron insistió. "No me gusta cuando tienes esa mirada extraña en tu cara, por cierto, ¡quítala!"
"Se le llama pensar, Ron, es posible que desees intentarlo alguna vez", respondió Hermione.
"¡Hermione!" Ron gritó, dando dos largos pasos para bloquear su camino. "¡Sólo dime!"
"Mira, Ron, no quiero decir nada hasta estar segura de que esto va a funcionar", explicó Hermione. "Tengo una idea acerca de cómo mejorar la imagen de Harry en los medios públicos, pero depende de ciertas cosas, te prometo que te lo voy a decir una vez que lo sepa todo, pero no ahora, ¿está bien?"
Ron aun mostraba en sus ojos recelo. "¿Es eso lo que realmente hiciste?"
"Por supuesto que lo es" Hermione se ofendió un tanto de que Ron no se fiase de ella. "¿Qué otra cosa podría haber hecho?"
Ron se encogió de hombros. "Haber visto a un amigo."
Hermione supo al instante hacia dónde iba Ron, y él tenía suerte de que estuviera tan agotada, de lo contrario podría haber comenzado a gritarle. "Ron", dijo con una calma forzada, el puño cerrado a su lado. "No estoy de humor para hacer frente a un ataque de celos en este momento. Así que, deja esto a un lado".
Ron la miró a los ojos, sabía que él estaba sintiendo las mismas cosas que ella. Ambos estaban físicamente agotados debido a todas las malas noticias que habían recibido en ese día, la muerte de Bode, y la libertad condicional de Hagrid, y sus nervios estaban en un punto de ruptura. Así que, por supuesto, estaban empezando a discutir el uno al otro, era lo que siempre hacían, y lo hacían bastante bien. Pero por alguna razón, Hermione no quería entrar en una disputa con Ron, no le haría sentirse mejor. Lo único que Ron realmente podía hacer por ella ahora mismo, era ser sólo un amigo. Bueno, también podría actuar como más que un amigo en este momento, y ella se sentiría muchísimo mejor, pero sabía que no lo haría. Ahora no. En su estado emocional actual, nunca lo haría. Pero algún día tenía que crecer, y estaba dispuesta a esperar hasta que llegara ese día.
Pero ese no era el punto, Hermione se recordó cuando negó ligeramente con la cabeza, como para limpiar sus pensamientos. El punto era que realmente no quería pelear con Ron, y pudo ver que en realidad él tampoco. Sólo estaban picoteándose el uno al otro por pura costumbre.
Ron dejó escapar un largo suspiro y dio un paso fuera del camino de Hermione, para que pudieran seguir patrullando. No dijeron una palabra más en el resto de la ronda, pero las palabras no eran necesarias. Era como el tiempo en el que se había sentado con Sirius durante el juicio de Harry en el Ministerio, en agosto pasado. Ellos simplemente tomaron la comodidad en el hecho de que el otro estaba allí, y que no irían a ninguna parte. Ron era muy similar a Sirius, Hermione pensó con una sonrisa.
Pero lo que realmente la hizo sonreír, era la constatación de que Ron por primera vez, no había negado que había estado celoso.
Algo definitivamente estaba cambiando entre ellos.
El Día de San Valentín amaneció brillante y frío, cuando Hermione abrió la ventana del dormitorio, una brisa fresca le hizo cosquillas en la piel. Lavender y Parvati, por supuesto, ambas le regañaron por abrir una ventana en febrero, y Hermione obedeció en silencio. Ella sólo quería ver cómo estaba el tiempo para ver lo que se pondría de vestir.
Había estado muy contenta de que Harry finalmente le hubiese pedido a Cho salir, por razones múltiples. Harry necesitaba tener algo positivo en que pensar ahora mismo, y una amiga era la solución perfecta a este problema. Pero también significaba que ella y Ron podían estar solos. No sabía si pasaría algo, por supuesto, pero quería estar preparada por si algo sucedía. Y tan superficial como era, quería estar guapa para la ocasión.
Se puso el suéter que la señora Weasley había tejido para ella en Navidad y unos pantalones de mezclilla, antes de trenzar cuidadosamente partes frontales de su cabello para que el viento no azotara sus rizos en la cara. Aunque sería agradable si Ron aparta el pelo de mi cara, Hermione musitó mientras críticamente tiraba un poco de cabello para liberarlo de las trenzas, por lo que dejó pocos rizos colgando estratégicamente sobre su rostro. Ella ignoró el hecho de que sus compañeras la miraban con curiosidad, no solía pasar tanto tiempo delante del espejo. Antes de que pudieran hacer cualquier pregunta, Hermione se apresuró a salir del dormitorio.
"Buenos días" saludó Ginny en el camino hacia abajo. Ella miró a su amiga de arriba abajo. "Te ves bien".
"Gracias" respondió Hermione con una sonrisa. "¿Estás emocionada por tu cita con Michael?"
"No" dijo Ginny abatida. "Tuve que cancelar. Angelina insiste en que tengamos la práctica de Quidditch ahora".
Hermione se detuvo en los escalones, con evidente decepción en su cara. "¿Así que Ron no puede ir a Hogsmeade?"
"No" dijo Ginny con simpatía, sus ojos brillaron al darse cuenta por primera vez de la decepción de su amiga. "Lo siento mucho, Hermione."
"Yo también" respondió Hermione con tristeza. Dejó escapar un suspiro impaciente para hacer volar uno de los mechones que caían en sus ojos. Ahora esos malditos rizos le parecían molestos.
Afortunadamente, una lechuza certificada de Día de San Valentín llegó a ella. Supo al instante de quién era desde el momento en que llegó, rasgó el sobre y contuvo el aliento.
Voy a estar allí: 11:00, Tres Escobas.
Rita
Bueno, ahora tienes algo que ver en Hogsmeade mientras que Harry está con Cho y Ron en la estúpida práctica de Quidditch, Hermione pensó mientras sonreía tristemente.
Después de asegurarse de que Harry pudiera reunirse con ella en el bar, se apresuró a salir del Gran Salón para responder a la lechuza, con la vaga percepción de que los ojos de Ron estaban sobre ella cuando lo hizo.
Ella llegó a la lechucería en un tiempo récord debido al hecho de que no había una pesada mochila que obstaculizara su progreso en ese momento.
Rita,
Voy a estar allí, pero si te acuerdas, te dije a las 12:00. Nos vemos entonces.
Hermione
Hermione le entregó la carta a la primera lechuza que vio. Por supuesto, Ella estaría en Las Tres Escobas a las 11:00, a pesar de lo que le había dicho a Rita. No quería que esa horrible mujer pensara que la podía manipular a su antojo. Además, había dicho a Harry que no se presentara hasta las 12:00, por lo que Rita todavía tendría que esperar un poco, cosa que probablemente le molestaría, y lo cual era siempre un placer para Hermione. Suspiró ante la idea de la irritación de la audaz reportera. Por alguna razón, la idea de atormentar a Rita Skeeter no agradaba a Hermione tanto como de costumbre. Supuso que, después de aguantar a Umbridge durante seis meses, Rita Skeeter no parecía tan vil.
Hermione respiró hondo antes de empezar a correr nuevamente. Era el momento de la segunda parte de su plan.
"Luna, ¿te importa si hablo contigo un momento?"
"Por supuesto que no" respondió Luna con esa odiosa voz soñadora característica de ella. "Disculpa" dijo ella distraídamente a la muchacha con la que estaba hablando. La muchacha se miró más que aliviada por la excusa para correr de nuevo a su propio grupo de amigas, e iniciar el chisme a distancia acerca de la extraña conversación que debió haber tenido con Luna. Luna era ajena a las burlas de las chicas, y se enfocaba en Hermione. "¿Qué puedo hacer por ti?"
Cuando Hermione había planeado publicar la historia de Harry de lo que realmente ocurrió en la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos, no sabía lo que sería más difícil: ver a Rita Skeeter de nuevo o convencer a Luna para que a su vez convenciera a su papá para que publicara el artículo. Pero ahora sabía sin duda, era más difícil lidiar con lunática.
"En primer lugar" comenzó Hermione cuando ambas empezaron a caminar hacia Hogsmeade, después de haber pasado la inspección de Filch. "Quiero disculparme por mi comportamiento al inicio del curso. Realmente no quería decir lo que dije sobre la publicación de tu padre."
"No, en verdad si querías," Luna respondió despreocupadamente. "Pero está bien."
"Bueno" continuó Hermione vacilante."Es realmente del Quisquilloso acerca de lo que quiero hablar contigo. Me pregunto cómo exactamente puede uno publicar un artículo."
"Sólo tienes que enviárselo a papá", respondió Luna. "¿Estás escribiendo un artículo?"
"¡Cielos, no!" Hermione dijo con una carcajada. "¿Pero crees que tu padre escribiría la historia de Harry acerca de lo que realmente pasó en la tercera prueba del concurso de los Tres Magos?"
Los luminosos ojos de luna se abrieron aun más. "A mi papá le encantaría, estoy segura de ello. Puedo enviarle una lechuza en este momento si lo deseas".
"Eso sería maravilloso", dijo Hermione. "Oye, voy a estar en Las Tres Escobas, ¿podrías verme allá en cuanto llegues al pueblo?"
"Esto no va a tardar ni minuto", Luna extrajo una pluma y papel de la bolsa que tenía colgada del hombro y garabateó rápido por algunos momentos, antes de colocar dos dedos en la boca y producir un extraño sonido ulular. Una lechuza gris moteada, revoloteaba hacia ella y le arrebató la carta de su mano antes de batir sus alas y alejarse rápidamente. "Estoy lista ahora".
Las dos chicas caminaban en silencio, y Hermione deseo ferviente que alguien estuviera caminando junto a ellas para llenar la incomodidad. No sabía qué decirle a la chica, ésta era la chica que andaba por todos lados con su varita detrás de la oreja, y que creía en toda la basura que su padre imprimía. ¿Cómo una chica sensible y lógica como Hermione, esperaba conversar inteligentemente con Luna Lovegood?
"¿Por qué quieres que papá imprima tu artículo?" Luna preguntó bruscamente. "Odias el Quisquilloso".
"Bueno, a tu padre le gusta imprimir historias más... fantásticas", Hermione eligió sus palabras con mucho cuidado. "No creo que una publicación tan respetada como El Diario el Profeta recogería una historia que contradice todo lo que han estado imprimiendo en los últimos siete meses. No es que el Quisquilloso no sea una publicación respetable", añadió a toda prisa.
"Tú no crees eso", respondió Luna.
Hermione estudió cuidadosamente a la chica. Esa era la segunda vez en cinco minutos que Luna había percibido que estaba mintiendo. Se había convertido en una mentirosa muy mala, o bien, Luna era más perspicaz de lo que aparentaba.
"Bueno, no" admitió ella, "No lo creo"
"No crees en las cosas a menos que las veas", continuó Luna, con una voz que poco a poco perdía la calidad de ensueño por la que era famosa. "Todo tiene que tener una explicación y una razón para que lo aceptes".
"Bueno, sí" admitió Hermione "Supongo que sí".
Luna negó con la cabeza tristemente. "Tú te lo pierdes".
"¿Perderme qué?" Hermione soltó un bufido de incredulidad. "El tratar de perseguir al Snorkack de cuerno arrugado? Sí, disfrutaría mucho localizar a criaturas que no existen."
Luna dejó escapar un suspiro largo y doloroso, como si la respuesta de Hermione le doliera físicamente. "Hay un montón de cosas en las que tú crees y no puedes ver o medir."
"¿Cómo qué?" Hermione se burlaba.
"El amor", Luna dijo simplemente.
Maldita sea, lunática tiene razón.
"Bueno, por supuesto, creo en el amor ", Hermione trató de redimirse, "pero eso es diferente".
"No", continuó Luna con serenidad. "No se puede ver el amor, lo sientes. Y sólo porque no tiene ninguna explicación lógica el por qué amas a alguien, eso no quiere decir que no puede existir".
Hermione estaba empezando a sentirse un poco incómoda, los ojos de Luna estaban clavados en ella de una manera extrañamente intensa.
"Pensé que podrías entenderlo", Luna siguió adelante. "No puedes explicar por qué amas a Ronald, sin embargo lo amas".
"¿¡QUÉ!" Hermione gritó, atrayendo miradas de varios de los estudiantes que caminaban delante de ellas. "¡Sabes acerca de eso!"
Luna se detuvo para poder mirar a los ojos de Hermione. "Sé que un montón de cosas", dijo en voz baja. "Sé acerca de cosas que tú nunca entenderás".
"Pero - pero - pensé – que…", La incomodidad entre las dos chicas se intensificaba a medida que Hermione se acordaba de sus sospechas sobre los sentimientos de Luna hacia el objeto de su afecto.
"¿Yo y Ronald?" Luna soltó una risita. "Eso sí que es una idea verdaderamente tonta."
"Pero - pero ¿por qué coqueteabas con él?" Hermione demandó.
Luna dejó de caminar de nuevo. "Sé cosas, Hermione" repitió ella, "yo sé un montón de cosas. He sabido de ti y Ronald desde hace siglos, pero no sabía si tú y Ronald sabían acerca de sus sentimientos del uno hacia el otro". Ella se encogió de hombros. "Así que decidí apresurar las cosas. Al coquetear con Ronald, me las arreglé para encelarte, y a Ron le hice comprender que la única chica con la que quiere coquetear es contigo".
Hermione nunca se había sentido tan terrible. Allí estaba, criticando a Luna en cada oportunidad que tenía, y Luna había estado en realidad tratando de ayudarle a que ella y Ron estuvieran por fin juntos. "¿Por qué haces eso?" Hermione preguntó con incredulidad.
Luna dudó por primera vez. "Sé cosas", repitió finalmente.
"¿Qué tipo de cosas?" Hermione presionó. Una idea le vino a la cabeza y abrió mucho los ojos. "Luna, ¿eres una vidente?"
Luna no contestó, y empezó a canturrear para sí, ahora los ojos clavados en los techos de paja de Hogsmeade. Hermione sabía que era inútil seguir hablando de ese asunto. Si era una vidente, desde luego no se lo diría a la chica que había sido grosera con ella durante todo el curso. Pero Hermione en realidad no necesitaba una respuesta, sabía que tenía razón. Luna lo había dicho, sabía cosas, y Hermione tenía la sensación de que el conocimiento de Luna en ciertos asuntos iba a ser útil algún día.
Luna había recibido una lechuza de su padre momentos antes de la llegada de Rita, diciendo que estaría feliz de imprimir el artículo, por lo que la reunión con Rita y Harry había ido espléndidamente. No podía esperar a ver la cara de Umbridge cuando viera el artículo publicado; Luna había prometido que su padre remitirá una copia a Hogwarts.
Sólo lamentaba que el día de Ron y Harry no hubiera ido tan bien como el suyo. Ron se veía muy agotado y deprimido después de llegar de la práctica de Quidditch, y Harry había echado a perder completamente su cita con Cho. Hermione sabía que los problemas de sus mejores amigos eran fácilmente corregibles, pero no tenía una solución en este momento, bueno, otra además de escribir un libro sobre las locuras que hacen las chicas, tal y cual Ron había sugerido.
Bueno, será mejor que empiece con el problema de Ron, Hermione se dijo. Ella y Ron estaban patrullando de nuevo en el séptimo piso, por lo que no había tiempo como el presente para tener una buena charla con Ron. Se había quedado bastante tranquilo después de darse un baño, y sabía que había estado reprochándose a sí mismo por jugar horriblemente.
"¿Estás bien?" Hermione por fin rompió el silencio.
"Sí" dijo Ron con voz ronca.
"Ron, mira..."
"Hermione, no quiero hablar de Quidditch en este momento, ¿de acuerdo?" dijo Ron con brusquedad.
Bueno, tal vez este no es el mejor momento para resolver el problema de Ron.
"Está bien" dijo Hermione en voz baja. Ella habría dicho más, pero Ron había lanzado un brazo para detener su avance por el pasillo.
"¿Escuchaste algo?"
Hermione frunció el ceño mientras escuchaba atenta. Efectivamente, eran unos extraños sonidos que provenían de una de las aulas.
"Es extraño", indicó Hermione, señalando hacia la puerta cerrada. "Las aulas normalmente no están cerradas por la noche."
Ron sacó su varita. "¿Crees que deberíamos ir con McGonagall?"
"Todavía no" respondió Hermione. "Hay que comprobar que algo o alguien realmente está ahí". Ron asintió y giró con cautela el picaporte. Bloqueado. Dio un paso hacia atrás, expectante, y Hermione sabía exactamente lo que quería hacer. Sacó su varita de su propia túnica y giró su experta muñeca. "¡Alohomora!"
Ron volvió a su posición frente a la puerta, y le indicó a Hermione quedarse atrás. Hermione sujetó con más fuerza su varita cuando Ron abrió la puerta en silencio para poder meter la cabeza dentro.
"¡Demonios!"
"¿Qué? ¿Qué es?" Hermione de un salto llegó hasta Ron, e instintivamente se lanzó hacia la puerta para mirar. Pero Ron fue demasiado rápido para ella, cerró la puerta de nuevo y la empujó al mismo tiempo. "¡Ron! ¿Qué era?"
"Nada", las orejas de Ron se tornaron a un color granate vivo, y agarró a Hermione por la muñeca en un intento por alejarse. "Vamos a seguir adelante".
"¡Eso no fue nada!" Hermione insistió, tratando de dar un tirón del férreo control de Ron. "¿Qué diablos está pasando?"
"Cálmate, Hermione, todo está bien" la tranquilizó Fred mientras abría la puerta y se apoyaba en el marco de la puerta con su sonrisa habitual. "Ronnie aquí está sólo un poco avergonzado".
"¿Fred? ¿Qué estás haciendo aquí?" Hermione demandó. Fred se limitó a sonreír mientras se arreglaba su cabello extrañamente desordenado. Ron no podía mirar a su hermano y se ponía aún más rojo.
"Hey, Hermione", surgió Angelina Johnson también de la habitación, abrochando su túnica y alisándose el pelo.
¡Oh!
Ahora era el turno de Hermione para ruborizarse. "Lo siento" se disculpó ella, "yo no tenía ni idea. Acabamos de escuchar ruidos, y..."
"Todo está bien", Fred canturreó, dando golpecitos a Ron en el hombro. "Ya era hora de que Ron aprendiera todo sobre los pájaros y las abejas".
"¡Fred!" Ron gimió.
Fred sonrió y envolvió su brazo sobre los hombros de Ron. "Ahora, Ronnie, cuando una bruja y un mago se aman mucho..."
"¡Fred!" Ron repitió, con la cara más roja que su pelo.
"¿Dijiste se aman?" Angelina dejó escapar la frase con la boca abierta.
Fred palideció. "Oh, diablos"
"Así que estás enamorado de mí, Fred Weasley," Angelina presionó, con los brazos cruzados sobre el pecho, una sonrisa de triunfo en su rostro. "Porque odiaría que le dijeras a tu impresionable hermanito una cosa, y tú hicieras otra. Sabes que no soporto la hipocresía".
La cara de Ron había vuelto a la normalidad, y ahora tenía una enorme sonrisa.
"¿Y bien?" Angelina instó. "¡Háblame, amor!"
Fred dejó escapar unos pocos balbuceos incoherentes.
"Bueno, cuando finalmente hayas conseguido poner tu pie fuera de tu boca", continuó Angelina, "voy a estar esperando allá", dijo señalando por el pasillo a otra aula vacía. "¿Asumo que ustedes dos ya han revisado en ese salón?" Tanto Ron como Hermione asintieron con la cabeza. "Bien". Angelina avanzó pavoneándose por el pasillo hacia el salón indicado.
Fred la vio alejarse con una mirada sorprendentemente amorosa en su rostro. "Ella es fantástica", dijo en voz baja.
"¿Qué fue eso?" Ron incitado, le golpeó en las costillas alegremente.
"¡Nada!" Fred se echó hacia atrás en precaución y se volvió hacia su hermano pequeño. "Ahora ustedes dos no le contarán a nadie sobre esto, ¿verdad?", él les advirtió. "Ustedes saben que este tipo de comportamiento ocurre todo el tiempo". Hizo un gesto hacia la puerta junto a la que habían salido. "Ese es lugar de Malfoy y Parkinson".
"¡Guácala!" Ron gimió a la imagen mental que le había hecho estallar accidentalmente en la cabeza. "¡Fred!"
Fred se encogió de hombros. "Si me disculpan", dijo con un movimiento majestuoso de su túnica, "Tengo una dama esperando". Saltó al final del pasillo y prácticamente se zambulló en el salón de clases en el que había desaparecido Angelina.
Ron llevó sus dos manos sobre los ojos y gimió de nuevo. "¡No lo puedo creer, atrapé a mi hermano besuqueándose!"
Hermione normalmente habría dicho algo tranquilizador, pero estaba demasiado ocupada procesando lo que Fred le acababa de decir. "¿Malfoy viene aquí a besuquear?" repitió antes tronar sus dedos al entenderlo. "¡Es por eso que él estaba aquí!"
"¿Qué? ¿Malfoy aquí? "Ron dejó caer las manos de su rostro y buscó su varita.
"No, no" le corrigió Hermione. "Él estuvo aquí una vez durante una de las rondas de vigilancia"
La frente de Ron se surcó por su concentración. "No me acuerdo de eso".
"No estabas aquí", le dijo Hermione distraídamente. "Fue cuando tu padre resultó herido", la frente Ron se contrajo aún más, y ella rápidamente se apresuró a apaciguarlo. "No fue nada, de verdad. Me olvidé por completo de lo sucedido hasta ahora".
"¿Él te llamó con esa palabra?" Preguntó Ron con los dientes apretados.
"Sí" admitió Hermione, cerrando los ojos y preparándose a sí misma para una explosión.
"¿Por qué no me lo dijiste?" Ron exigió.
"Debido a que no valía la pena" respondió Hermione, "Soy capaz manejar a un hurón como Malfoy yo solita, muchas gracias".
Las imágenes del hurón tuvieron un efecto moderador en Ron, y sonrió ante el recuerdo de Malfoy, el increíble hurón rebotador saltando por el pasillo. Hermione se alegró de habérselas arreglado para calmarlo; no quería que Ron se pusiera machista y se empeñara en protegerla del feroz Draco Malfoy. Si quería protegerla, estaba muy bien para ella, pero quería que la protegiera de las cosas en las que realmente necesitaba ayuda. Si ella era capaz de manejar la situación por su cuenta, planearía el manejo de la situación por su cuenta. Así era ella; y estaba orgullosa de su autosuficiencia. Además, tenían cosas mucho más grandes de que preocuparse. No podían perder el tiempo preocupándose de un papanatas como Malfoy.
"Vamos" Hermione lideraba el camino por el pasillo. No podía dejar de sentirse también aliviada de que Malfoy había venido hasta aquí para besuquear, y no para husmear por la Sala de los Requerimientos. Si alguna vez se enteraba de esa habitación y para lo que era utilizada...
"¡Pst! ¡Tortolitos!"
Hermione y Ron se volvieron atrás hacia Fred, que había sacado la cabeza fuera del aula que él y Angelina estaban utilizando en ese momento.
Fred volvió la cabeza en la dirección opuesta. "Hay algunas aulas no utilizadas por el pasillo si desean continuar sus funciones de prefectos".
"¡Fred!" Ron y Hermione gritaron al mismo tiempo, ambos ruborizándose y evitando verse el uno al otro.
"Vamos, ustedes dos", continuó Fred con su ancha e irritante sonrisa, "¿se dan cuenta de que la gente cuenta que lo hacen todo el tiempo?".
"¿¡QUÉ!" Hermione nunca había visto a Ron tornarse en un vívido tono de color rojo. "¿Quién - qué - cuando - ¿por qué?" Hermione sólo se quedó mirando al suelo, ruborizándose cada vez más. No abriría la boca para evitar que algo revelador saliera de ella.
Fred se quedó mirando fijamente a su pequeño hermano, todo tono de broma ausente de su voz. "Sólo piensa en ello, hermanito".
"Fred, ¡vuelve!" Angelina llamó desde dentro de la habitación. "¿Qué estás haciendo?"
"Ah, el deber llama," Fred movió las cejas sugestivamente. Desapareció un momento antes de volver a salir. "Ah, y por cierto", hizo una pausa para esperar a que Hermione y Ron miraran hacia arriba, lejos de los puntos en el piso que habían estado mirando.
"¡Feliz día de San Valentín!"
Nota de Autor: Los siguientes fueron tomados de Harry Potter y la Orden del Fénix de JK Rowling:
-Escena con Harry después de Oclumancia
¡Gracias por leer! Capítulo siguiente Hermione continúa arregla los problemas de todos con una plática con Cho en el baño, y el cumpleaños de Ron, pero una complicación mayor se presenta de nuevo... (Advertencia: ¡Besuqueo importante en el próximo capítulo!)
¡NO SE VAYAN, NO SE VAYAN!
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