Capítulo 9.- "Zona de refugio | Narración"

·Aclaro: Los títulos o subtítulos que digan "Narración" serán narrados en tercera persona omnisciente. Me sirven para desarrollar otros escenarios que desde el punto de vista de Saki, no pueden ser contados.

La habitación estaba silenciosa, sólo escuché de fondo las pisadas descalzas de mi madre y el chorro de agua del fregadero. Dejé mi muñeco de peluche junto sus compañeros conejos y fui a la cocina, mamá estaba lavando trastes y mientras ella se encargaba de aquella tarea, yo veía su hermoso cabello largo y rosado caer en una coleta.

Inmediatamente llevé una mano a mi propia cabellera y al deslizar mis dedos por ella, arranqué una de las fibras y la observé. Ese color oscuro no era lindo.

—Mamá... ¿Por qué mi cabello es negro?

Ella me miró por encima de su hombro y cerró el grifo para secarse las manos con la toallita que colgaba en la estufa.

—Tu cabello es rosa, mi cabello tiene que ser como el tuyo.

—Sarada, tienes el mismo color de cabello que tu padre.

—¿Y dónde está él?

El rostro de mamá era triste, sus verdes ojos se volvían opacos y había algo en su expresión que me partía el corazón.

—Tu papá está en un lugar muy alto, Sarada. Desde ahí nos estará cuidando.

—¿Muy alto? Pero mamá, podemos escalar ¿verdad? Como las montañas, podemos subir y encontrarlo.

Su mano acarició sutilmente mi mejilla, sus labios se movieron pero no pude escuchar nada de su voz pues unos gritos ensordecedores llenaron todo el ambiente.

—¡Saki! ¡Muchacho! ¡Saki!

Un dolor inmenso me hizo abrir los ojos y jadear al reaccionar, al principio estaba desconcertada mirando a mi alrededor. La pared estaba destruida y había llamas por todo el campo frente a mí. El ruido de la madera consumiéndose y las exclamaciones ordenando a los reclutas que abandonaran el edificio era lo único que podía escucharse. El hombre que me sostenía en brazos era el general Kakashi, pero tardé en reconocerlo.

—El explosivo...

—¿Viste algo?

El hombre que se había quedado petrificado en el pasillo, ya no estaba. Miré allí queriendo encontrarlo pero no estaba por ningún lado y entre la multitud de muchachos saliendo presurosos, me sentí agotada. Tenía un fuerte dolor en mi espalda y mi cuerpo no poseía suficiente energía para mantenerse en pie.

—Salgamos de aquí, más tarde hablaremos de esto ¿puedes caminar?

Negué con mi cabeza.

—Te llevaré entonces, tenemos que abandonar la zona.

Cerré mis ojos y sentí que el señor Kakashi me cubría el rostro con un pañuelo, quizás su acción se debía al humo que rodeaba toda el área.

No pude ver nada y en alguna parte del trayecto perdí la conciencia hasta que al reaccionar me encontré acostada dentro de una habitación con paredes celestes.

Giré la cabeza hacia un lado y observé el suero que colgaba desde un gancho metálico y se conectaba a mi mano. Luego vi mi ropa, traía una bata blanquecina, no le di mucha importancia hasta que recordé que nadie debía conocer mi secreto. Sentí un escalofrío recorrerme al imaginar que cuando me desvistieron, se dieron cuenta de que yo no era un chico.

La puerta de la habitación se abrió y al ver al general Kakashi, sentí que el alma se me escapaba del cuerpo.

—Veo que ya despertaste —cerró la puerta tras de sí y avanzó hasta la camilla—, es bueno ver que estás bien.

Pasé saliva, me costaba trabajo respirar. No podía dejar de mirarlo con temor, en cualquier momento me diría que toda mi farsa culminó y me echaría fuera de los reclutas.

—Ge-general...

Tomó la silla del escritorio y la puso un lado de la cama, se sentó y se cruzó de brazos sin dejar de mirarme.

—¿Cómo te sientes?

Medité en ello, tenía razón, ni siquiera recordaba que tras la explosión me golpeé contra la pared.

—Me dolía la espalda pero ahora casi no siento la molestia —contesté.

—Y bueno... Creo que tenemos que hablar de algo importante —su voz cambió de tono, se volvió más serio.

Oh, aquí viene.

—¿Qué hacías levantado a esa hora de la noche? Todos estaban dormidos, los únicos que permanecíamos despiertos éramos los encargados de vigilar la zona.

—Yo, no podía dormir, vi unas sombras por la ventana y me pareció extraño por eso salí de la habitación y al llegar al pasillo las luces se apagaron.

—¿Qué más sucedió?

—Al estar en medio de la oscuridad, de pronto vi algo. Era como un flujo de corriente eléctrica, brillaba pero no alumbraba nada, sólo estaba allí... No puedo explicarlo, lo siento.

El señor Kakashi deshizo el amarre de sus brazos para sobarse el mentón.

—Un flujo de corriente eléctrica —repitió.

—Sí. Después dejó de moverse y la luz regresó, entonces me di cuenta que esa energía fluyendo, era una persona. Estaba un hombre misterioso a mitad del pasillo y ni siquiera pestañeaba.

—Ya entiendo todo —el general dejó en paz su barbilla y en su lugar apoyó sus sus manos sobre el regazo—. Lo que viste era el flujo de chakra dentro del cuerpo de ese hombre.

—¿Su chakra? ¿Fue por el sharingan?

—Es curioso que hayas podido ver tal cosa si todavía eres novato en el uso de éste. Pero me temo que nuestro secreto tendrá que seguir.

—¿Se refiere a que nadie debe saber que poseo el sharingan? ¿Hay alguna razón en específico para que esto deba permanecer oculto?

—El sharingan es una habilidad poco común pero muy poderosa cuando se sabe manejar bien. Eres aún muy joven e inexperto con el uso de tu habilidad, incluso si tus demás compañeros lo saben el rumor se extendería fácilmente y eso no es bueno, no sabemos a oídos de quién pueda llegar esa información.

—Pero cuando luché contra Boruto, usted dijo que probablemente utilicé el sharingan. ¿No hubo forma de que él lo notara?

El señor Kakashi se sobó las rodillas y dio un largo bostezo, era lógico que estuviera cansado, se mantuvo despierto toda la noche.

—Podría ser, pero conociendo a ese chiquillo para estas alturas ya habría dicho algo. En fin, hay algo más que debo decirte, Saki.

Se volvió a poner serio.

—La zona de entrenamiento está cerrada, no volverán a ese lugar.

Levanté mi cabeza cuando le oí decir eso, él me volvió a acostar ejerciendo con su mano presión sobre mi frente.

—No te levantes, vas a lastimarte, sólo escúchame. La zona estaba protegida para no ser detectada, gracias a este atentado es que sabemos que la zona ya no es un sitio seguro. Ha sido un ataque por grupos menores ligados a Dragón de Koshi, por ese motivo debemos trasladar a todo el personal a un nuevo lugar pero antes debemos hacer ciertas investigaciones, asegurarnos de que el nuevo sitio esté fuera de peligro y eso tomará algunos días.

—¿En dónde estamos ahora?

—En la zona de refugio. Tenemos distintos puntos establecidos por todo el país, por seguridad sólo los altos mandos conocemos las coordenadas.

—¿Dónde está Mitsuki e Inojin? —Recordé a mis amigos, el general frunció el ceño— Mitsuki es el chico de cabello blanco que me derrotó en la primera prueba, Inojin es un rubio de ojos celestes... Es hijo de la enfermera Yamanaka y del sargento de la división de rastreo.

—Ah... Sí, esos chicos ¿son tus amigos? —Moví mi cabeza afirmando— No te preocupes, todos están a salvo y libres de heridas; para tu mala suerte eres el único que salió lastimado.

Resoplé resignada a mis tragedias.

—He decidido que estarás a mi cargo.

—¿Eh?

Miré al general, él me contemplaba y sus ojos tomaban más profundidad gracias a esa máscara cubriéndole la mitad de la cara.

—No entiendo lo que quiere decir.

Se levantó de la silla y se echó las manos a la chamarra.

—Te dije que primero me aseguraría de ver buenos resultados en un mes, pero tus ojos parecen impacientes por mejorar y con lo poco que has podido usar el sharingan has hecho bastante. Dejarte a manos de otros censores no te servirá de nada, es mejor que sea yo quien te entrene.

Casi se me escapó todo el aire de los pulmones ¿hablaba en serio? ¡¿Iba a ascenderme?!

—No voy a ascenderte si es lo que estás pensando.

Mi emoción duró muy poco.

—Seguirás siendo un recluta, pero esta vez yo seré tu maestro.

—¿No será extraño que usted haga esto? Los demás podrían molestarse, además... No he hecho nada relevante, considero que aún estoy muy por debajo de todos.

—Es cierto, sigues siendo débil pero no es un privilegio estar bajo mi mando. Cualquiera temería estar en tu lugar. En la zona de entrenamiento tenían más comodidades que las que tú tendrás conmigo.

Eso no sonaba para nada tentador pero me relajé un poco al darme cuenta que él no sabía que yo era una chica.

—Haré todo para mejorar, general.

Su mirada seguía seria, quizás más triste que tranquila y sin dar cabida a pensar en los motivos que tuviera para estar así, el señor Kakashi habló.

—Siento mucho que estés lastimado, como encargado de vigilar no hice bien mi trabajo anoche. Fuiste más rápido que todos nosotros al detectar esa amenaza, gracias a tu sharingan no caíste en el genjutsu y en su lugar encerraste a ese sujeto en uno muy poderoso.

—Yo hice ¿qué? —Musité.

—Puedo decir que te estoy dando esta oportunidad de ayudarte a mejorar porque...

Le busqué la mirada, él lucía como si meditara lo que estaba por decirme.

—Gracias a ti, tus compañeros están vivos.

Volví a levantar mi cabeza y de inmediato me recostó.

—Haz caso y quédate quieto.

—Señor Kakashi... quiero decir, general —apartó su mano de mi cara.

—¿Qué quieres?

—¿Atraparon al sujeto?

—Sí.

—¿Confesó algo? Porque yo creo que vi sus recuerdos.

Miró hacia la puerta, después se agachó hasta ponerse a mi altura y habló con un volumen más bajo.

—Cuando lo encontramos seguía petrificado, he tenido que decir que él mismo cayó en el efecto del genjutsu y ahora mismo está siendo interrogado.

—¿El señor Itachi y el capitán Iruka saben que yo le quité el explosivo?

—No, nadie sabe nada pero ya que eres el único herido de todo esto, voy a decir que ibas al baño cuando esto sucedió.

—Si usted dice que nadie debe saber que tengo el sharingan, y que gracias a éste no caí en ese genjutsu ¿cómo explicará que yo haya podido estar consciente?

—Eres demasiado observador, muchacho. Por eso no te preocupes, hay técnicas para liberarse de un genjutsu, diré que has utilizado una. Ahora descansa lo suficiente que necesitas estar preparado.

Apenas terminó de hablar y se oyó un taconeo muy intenso, luego la puerta se abrió bruscamente y vi a la enfermera Ino sosteniendo un maletín frente a su pecho. Apenas vio al general y sonrió con un claro nerviosismo.

—Buenos días general Hatake, pensé que ya se había ido.

—Quería asegurarme de que el chico estuviera bien.

—Lo está, yo misma lo recibí esta madrugada cuando seguía inconsciente, ¿cómo te sientes ahora, Saki?

Sentí un gran alivio cuando me enteré que estuve a su cuidado, si ella me cambió de ropa entonces no habría problema.

—Me siento mejor, gracias.

—Qué bueno es escuchar eso. Ahora voy a administrarte un último medicamento y cuando se acabe el suero te podrás ir de esta habitación.

—En ese caso, voy a dejarlo a su cuidado, enfermera Yamanaka.

—Claro que sí señor, cuente conmigo.

El señor Kakashi me miró por última vez y después abandonó la habitación, apenas se cerró la puerta y la enfermera comenzó a buscar algo en los cajones. Yo iba a hablar pero ella me miró y me indicó con su dedo que no lo hiciera, luego señaló la puerta.

Me dio el dichoso medicamento y acomodó mi mano con el catéter para que la sangre no saliera. Tras algunos minutos abrió despacio la puerta y la volvió a cerrar, subió el maletín a la mesa de metal y comenzó a mover las cosas dentro de ella.

—Ya puedes hablar, lamento lo de antes... Quería asegurarme de que el general no estuviera escuchando. Él no confía mucho en mí.

—¿Usted me puso esta bata?

—Sí, en cuanto te vi llegar en los brazos del general, supe que tenía que hacerme cargo de ti. Si él se entera de la verdad me dejará desempleada.

—Gracias por preocuparse... Bueno, aunque es lógico ya que su trabajo depende de la situación y por ese motivo...

—También me importas, Saki —interrumpió—, tienes la edad de mi hijo, podrías ser también como parte de mi familia.

No dije nada.

—El general me dijo hace rato que va a necesitarme, supongo que ya habló contigo acerca de crear un nuevo grupo de entrenamiento para reclutas.

—Dijo que me entrenará.

—Sí, y no serás la única persona. Ha elegido también a mi hijo.

—¿Inojin también estará bajo su mando?

—Ah, parece que ya se conocen —sonrió y dejó de buscar en su maletín—. Sí, él también. Verás, por regla general, cuando se crea un grupo de entrenamiento debe haber un encargado de la salud, así que me ofrecieron ser la enfermera que los acompañe.

—¿Usted estará con nosotros? —Me emocioné, si la enfermera Ino iba también, sentía que tendría una aliada.

—Así es.

—Eso es maravilloso.

—Saki, supe que la zona fue despejada y no queda ni un alma en aquel lugar. Se les va a entregar ropa nueva a todos, y por ese motivo te conseguí ropa interior, después de todo eres una chica y debes tener cuidado de no parecerlo tanto. Aunque aún eres muy joven para que se noten tus cambios, estos sostenes deportivos te servirán mucho.

Ver a la enfermera Ino me hacía recordar a mamá, era como una cálida caricia.

—Gracias...

|NARRACIÓN|

Kakashi, el general, caminaba por uno de los largos pasillos de aquella construcción subterránea. Allí fueron llevados todos los reclutas y capitanes una vez que desalojaron la zona de entrenamiento.

Todavía era de mañana y las cosas parecían calmarse un poco; todos estaban confundidos preguntándose cómo pudieron detectarlos. Kakashi no era el tipo de persona que entrara en pánico pero la creciente persecución que estaban recibiendo de un tiempo a la fecha por parte de Dragón de Koshi no era algo que simplemente se ignorara.

Llegó hasta una puerta de hierro y sin necesidad de llamar sólo la abrió e ingresó a donde Itachi, el capitán Iruka y otros elementos lo esperaban.

—¿Despertó? —Preguntó Itachi.

—Sí, ya está consciente.

Kakashi se sentó en la silla más próxima, se sentía agotado y sólo pensaba en que quería dormir un día entero.

—Menos mal. ¿Y qué te dijo?

—Él encontró al sujeto que pensaba colocar el explosivo.

—¿Qué hacía despierto? Y lo más importante... ¿Cómo logró escapar del genjutsu?

Kakashi miró los ojos oscuros de Itachi, podría decirle del sharingan pero eso era algo que todavía no consideraba muy adecuado. Conocía a la familia Uchiha y sabía bien lo que significaba para ellos que alguien naciera con tal habilidad, por eso mismo le preocupaba que un pobre huérfano fuera víctima de algo con lo que no pidió nacer.

Kakashi pensaba que si Saki tenía el sharingan estaba claro que pertenecía a ese clan, mas el chico aseguraba ser huérfano y nadie hablaba de un menor en la familia. Desde hace muchos años no nacían niños Uchiha, mucho menos después de la masacre en la que pocos sobrevivieron y casi todas sus mujeres fueron secuestradas. Entonces creyó que era conveniente saber antes un poco más de aquel chiquillo que daba señales de potencial.

—Saki conoce la técnica de liberación, puesto que estaba despierto cuando ocurrió el genjutsu pudo salir de él.

Mintió, pero lo consideró lo mejor. Una mentira de ese tamaño no afectaba a nadie.

—Pocas personas saben hacer esto, Saki indudablemente debe ser muy astuto.

Kakashi no lo dijo pero estaba seguro que si Saki pudo salir del genjutsu no fue tanto por sus propios logros. Itachi era un hombre brillante y con más potencial que nadie, si bien Saki logró activar su sharingan en medio de la ilusión cuando la desesperante oscuridad lo aturdió, eso significaba que a pesar de estar preso de un truco, su cuerpo respondía. Sin embargo fue Itachi que con su propio sharigan liberó al muchacho sin darse cuenta.

Dos usuarios con el sharingan pueden liberarse el uno al otro. Eso Kakashi lo sabía bien, era uno de los tantos secretos de ese doujutsu.

—Entonces ¿descubriste quiénes son los responsables? —Preguntó Kakashi a Itachi, pues éste fue quien se encargó de revisar su mente luego de encontrarlo petrificado.

—Sí, son parte de Dragón de Koshi. Antes fueron reclutas pero fueron expulsados por rebeldía.

Hubo un fuerte silencio en aquella habitación.

—Y ahora se están uniendo a esa organización —mencionó con molestia el capitán Iruka.

—Tenemos que ser más cuidadosos con los miembros que elegimos. Y asegurar las coordenadas —habló el general—. Por mi parte he tomado la decisión de entrenar un equipo, las cosas se ponen cada vez peor y debemos conseguir ayuda pronto.

—¿Así que decidiste volver a ser maestro?

Itachi estaba sorprendido, Kakashi era conocido por ser reacio a tener alumnos mas en el pasado se hizo cargo de un pequeño equipo.

—No tenemos tiempo que perder. Elegí algunos muchachos basándome en las anotaciones que hice durante las pruebas.

—¿Y se puede saber a quiénes escogiste?

Kakashi sacó una lista de su chamarra, era una hoja la cual desdobló tomándose su tiempo.

—Inojin Yamanaka, Mitsuki, Saki, Shikadai Nara y Boruto Uzumaki.

—¿Eh? ¿También miembros de infantería?

—Así es, Shikadai no ha mejorado mucho desde que ingresó a la división y Boruto se ha vuelto más rebelde. Quiero evitar que éste último termine yéndose por el camino incorrecto así que pienso corregirlo antes de que sea tarde.

—Me parece que tienes muchas expectativas por eso voy a confiar en ti —dijo Itachi—. Informaré al comandante que haremos un nuevo plan de entrenamiento, eso lo calmará un poco.

Kakashi asintió.

—Y si el comandante lo permite, me gustaría llevarme a los chicos a la zona D.

—Se lo haré saber, en cuanto me responda te aviso.


Quiero aclarar un punto: Cuando Itachi revisó los pensamientos del hombre, no vio a Saki.
Gracias por leer, feliz inicio de año.