BRAVE 10: KING ACTUANDO COMO UN KING

― ¡Por favor joven Daigo! ¿Podía dejar de moverse? ― Pidió Gentle mientras intentaba ajustar apropiadamente la corbata del mencionado.

― Ow Gentle esto aprieta mucho ¿Seguro que debo usar esto? ― Cuestionó Daigo haciendo un leve puchero. ― ¿Por qué no puedo ir con mi ropa normal? ―

Gentle negó con la cabeza alejándose un poco de Daigo para observarlo mejor.― Ya lo habíamos discutido joven Daigo, además usted fue quien insistió en que lo ayudara, ¿Recuerda? ―

― ¿Lo hice? ― Repitió el chico intentando recordar.

Era cierto, hace un par de días Daigo había escuchado una conversación de los Padres de Amy con ella, diciéndole que debía asistir a una fiesta de la alta sociedad en representación de ellos, tal y como lo esperaba, a su Amy no le agradaba en lo más mínimo ese tipo de eventos sofisticados y esas cosas, pero a pesar de haberse negado, sus padres insistieron en que debía asistir así le gustara o no. Daigo sabía mejor que nadie, que su chica fácilmente se aburriría, así que decidió (con la ayuda de Gentle) ir a esa dichosa fiesta y hacerle compañía a su novia.

Pero estaba claro, que para poder entrar, Daigo debía hacerse un cambio de imagen total, por ello su visita con el mayordomo. En este caso, el chico debía demostrar por qué lo apodaban King.

― Ahhh… bien Gentle, tienes razón ― Respondió el chico luego de aquel recuerdo. ― Continuemos con el cambio de imagen ― Declaró.

Con esto, el mayordomo asintió y siguió ayudando al joven a arreglar su vestuario.

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― Es un placer volver a verla Señorita Yuuzuki ― Saludó un hombre mayor al inclinarse.

Amy imitó aquel movimiento con una leve sonrisa. ―El placer es todo mío ―

― Jejeje has crecido mucho desde la última vez que te vi ― Informó sonriente. ― Dime ¿Cómo están tus Padres? ―

― Están muy bien, pero lamentablemente no pudieron asistir a este evento, ya sabe, el trabajo está hasta el tope ―

― Me lo imagino, y más aún siendo unos magnates reconocidos en Estados Unidos ―

Luego de oír aquello, Amy se escudó con un leve asentimiento y tomó un sorbo de la bebida en su mano.

― Dime Amy, ¿Planeas seguir los pasos de tus Padres? ― Pero Amy no pudo contestar pues por un momento se atragantó con la bebida que apenas cruzaba por su garganta. ― ¿Está bien señorita? ― Cuestionó el hombre algo preocupado.

Amy logró recuperarse de aquello. ― Lo siento, sí estoy bien, mmm y respondiendo a su pregunta, realmente sólo puedo decirle Señor, que haré lo que me haga feliz ― Respondió la chica con una sonrisa orgullosa. ― Ahora, si me permite, debo hacerme cargo de los demás invitados ― Con esto, la joven se alejó del hombre, el cual se haya confundido con aquello último.

Pero en vez de ir con los invitados, Amy tomó asiento, se encontraba muy pensativa respecto a sus Padres y su futuro; estaba feliz por sus Padres, siempre le brindaron lo mejor, pero también le hicieron mucha falta debido a la cantidad de trabajo que tenían; era algo en lo que difería con sus Padres, ella sueña con ser libre, no atarse a una oficina por el resto de su vida y he ahí otra de la razones por las que se había enamorado de su líder kyoyruger: ambos compartían ese espíritu de libertad.

La chica no podía esperar más para que el más grande viaje de su vida junto a su novio comenzara.

― Te ves algo aburrida… ―

Al oír aquella voz, la chica dejó sus divagaciones mentales y se giró para observar al chico más guapo de la Tierra… no más bien del Universo entero.

― ¿¡King!? ―

La chica no podía tener más abierta la boca del asombro. Es que era inevitable su novio se veía perfecto.

Su cabello oscuro se veía arreglado a la perfección. Portaba un conjunto de color negro, que consistía en una camisa, chaleco, saco, pantalón, zapatos y la problemática corbata de color rojo con figurillas de color negro.

Por su parte, el chico también estaba asombrado de la belleza de su novia, a pesar de portar un vestido sencillo de color blanco y unas botas de color rosa, podía evitar babear, después de todo sofisticada o no su chica era hermosa.

― ¡Wow! ¡King te ves espectacular! ― Exclamó la chica poniéndose de pie.

― ¿Lo crees? ― La chica asintió. ― Iba a decirte algo igual, pero no se me ocurre una palabra más grande que espectacular ―

La chica al instante se sonrojó. ― King… ― Murmuró al momento que le daba un golpecito en el pecho. El chico sonrió ante aquel gesto. ― Pero enserio dime, ¿Qué haces aquí? ―

― Bueno… hace unos días te escuché hablando con tus padres acerca de esta fiesta e imaginé, que como era una fiesta refinada y eso, tal vez te aburrirías, así que fui donde Gentle para que me ayudara con mi vestimenta, ¿Muy valiente, no? ― Pidió haciendo su signo de paz. Pero al instante, los demás invitados captaron su mirada en él de manera extraña. Al instante el chico dejo de hacer el signo de paz y actuó más serio. Después de todo, parte de los consejos de Gentle era guardar la compostura. ― Digo, es por eso que estoy aquí mi hermosa dama ― Dijo esta vez en un tono tipo Utchy. ― Espero no le moleste, mi inoportuna asistencia ―

Amy sonrió y negó con la cabeza. ¿Cómo no podía amar a este chico? Era perfecto. ― En absoluto mi King ― Respondió la chica en el mismo tono. ― Y ciertamente Gentle-san hizo un excelente trabajo ― Comentó mirando al chico de arriba abajo. ― Pero eso sólo fue la vestimenta y el habla, dime ¿Cree poder moverse en la pista de baile? ― Cuestionó divertida, al momento que se oía una canción lenta.

El chico sonrió con complicidad. ― Si lo desea, puede ponerme a prueba Señorita ―

Amy asintió y el chico la tomó de la mano y la condujo al centro de la pista de baile, ante la mirada interrogante de todos, ya en el centro, King besó la mano de Amy antes de hacer una reverencia, por su parte, Amy jaló un poco de vestido para poder hacer lo mismo. Luego de eso, entrelazaron una de sus manos, mientras el chico con la otra sostenía a su chica de la cintura y ésta con su otra mano la colocaba en el hombro de él.

Ambos sonrieron y se dejaron llevar por el ritmo de la música. Ambos eran el centro de atención de todos en el lugar. Pero para ellos, era como si estuvieran solos.

Amy rompió el contacto visual con su novio y recargo su cabeza en el pecho de él mientras colocaba sus manos en el torso de Daigo, y éste hacia lo mismo pero en la cintura de ella.

Al tenerla tan cerca, el chico podía gozar de aquel dulce aroma de cerezas que emanaba su novia todo era perfecto.

― Gracias por venir… hoy de verdad te portaste como todo un King ― Le susurró la joven.

Luego de aquellas palabras el chico cerró los ojos dejándose llevar por el embriagante perfume de Amy, y al instante se le formaba una sonrisa. ― Siempre estaré cerca cuando me necesites Amy… para lo que sea…―

Después de esas palabras ambos siguieron disfrutando de la compañía del otro.