Mi novia Kagome
Cap. 10
''Respuestas''
-¿Cómo es que conoces a Naraku?- preguntó Kagome sintiendo ya la respiración de él más agitada.- Vaya, ya se quedó dormido- pensó quedándose con duda e intrigada por la respuesta que Inuyasha le podría haber dado.
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-NO!!- sentenció- ¡Mamá te dije que no volveré a verla! Y se acabó- dijo él dada por terminada la conversación
-Pero hijo, yo he conversado con ella y está tan arrepentida, si la hubieses visto. Me ha dicho que daría lo que fuera por estar contigo. Perdónala, se bueno. Además todos nos equivocamos, somos humanos- intentó persuadir la interlocutora al otro lado de la línea telefónica.
-Claro, pero este no es cualquier error. ¡¿A quien se ocurre hacer algo así en la luna de miel¡A nadie! O dime ¿a caso tu lo harías?-
-No lo sé- respondió su progenitora
-¡Qué¿Cómo que no lo sabes¿Le hubieses hecho algo así a papá? Realmente estás loca. Y sabes ya no quiero seguir discutiendo el tema, la respuesta es no y ya lo sabes. Bueno ahora estoy ocupado, luego hablamos. Adiós- murmuró sin más cortando la llamada.
-¿Con quién hablabas?- preguntó la chica que recién entraba a la habitación
-Kagome¿ya estás lista?- preguntó asiendo caso omiso a la interrogación de ella
-Sí, vámonos- dijo ella tomando su bolso.
-Pero necesito pasar a mi casa antes de irnos¿me acompañas?-
-Está bien, vamos- dijo la chica mientras cerraba con cerrojo la puerta de su departamento- A propósito ¿a qué vas a tu casa?- preguntó ella mientras caminaba por la acera rumbo al automóvil.
-Voy a buscar unos documentos que tengo que pasarle a mi jefe antes de que vayamos a almorzar. No te molesta¿cierto?- dijo Inuyasha ya subiéndose al carro.
-Claro que no, además me gusta estar a tu lado- confesó Kagome posando su mano sobre la de él que estaba encima de la caja de cambios.-Además aprovecharé de conocer tu casa- dijo sonriendo
Inuyasha quitó su mano de la caja de cambios alejándola de la de ella, sin embargo, volvió a acercarla para tomar la de Kagome y posarla en sus labios- espero que te guste- murmuró con un tono de voz seductor, para luego retomar a lo que iba, encendió el motor y arrancó en dirección sur.
-¿Por qué te compraste una casa¿No sientes que es muy grande para ti?- preguntó Kagome curiosa al observar el bello e amplio hogar de Inuyasha. Como quisiera ella poder vivir en algo así, pero no había caso, siempre se llevaba constantemente mudando de ciudades y países, así que ¿para qué?, no era una necesidad.
-Independencia- respondió simplemente él yendo hacia su habitación donde dejó los papeles de su jefe.
-Pero es grande, yo en tu lugar me hubiese comprado un departamento. Así no me sentiría tan sola- exclamó ella más alto para que la oyera de su cuarto.
Aquellas palabras le quedaron rondando en la cabeza. Si supiese ella el porqué de haber comprado esa casa le encontraría razón, pero no podía decírselo, no aún. Tenía miedo de que se fuese de su lado por estar casado, además que la estimaba demasiado para dejarla ir, ya llegaría el momento, así que no tenía por qué preocuparse. Se giró hacia la puerta salida de su habitación y ahí la encontró a ella.
-¿Qué….qué haces aquí?- murmuró él sorprendido
-¿A caso no puedo entrar a mi casa también?- preguntó ella observándolo como lo hacía antes, en el pasado.
-¿Cómo entraste aquí?- dijo serio, más que eso realmente estaba disgustado.
-Mis llaves- ella mostró su llavero
-¿Llaves¿Pero qué diablos…-
-Tu mamá, ella me las pasó. Fui a su casa, me dijo que me entendía, le dije que estaba arrepentida y es verdad Inuyasha, yo nunca quise hacer eso, nunca quise lastimarte. Sólo quiero estar contigo¿pensaste lo que te propuse el otro día?-
-No y creo que desde un principio supe la respuesta- sentenció él mirándola con recelo.
- Y ¿Cuál es?-
-Ya lo sabes, no tengo para que decírtelo, sé que no eres tonta- dijo saliendo del cuarto, dejando a su ex atrás.
En el corredor de encontró con Kagome que salía de la pieza del frente -Disculpa Inuyasha, estaba en el baño. Te escuché murmurar ¿con quién hablabas?- preguntó ella mirando la expresión desconcertada de él que estaba detenido con hojas en sus manos.
-Conmigo- exclamo Kikyo saliendo del cuarto de Inuyasha para posarse a su lado con una actitud desafiante.
- ¿Y tú eres …..?-
-Kikyo, Taisho Kikyo. Encantada- se presentó ella haciendo una reverencia para luego mostrar una sonrisa mas falsa que ni ella misma se la compraba.
-¿Taisho¿Eres hermana de Inuyasha?- preguntó Kagome algo confusa porque no tenía la mas mínima idea de que él tenía una hermana.
-La verdad no, soy su esposa- confesó Kikyo posesivamente, sabía que esa chica tenía algo con Inuyasha y qué mejor que recalcarle en su cara que ella era su esposa, la sorpresa que se llevaba.
-¿Esposa? Oh no tenía idea- dijo Kagome avergonzada mirando a Inuyasha con decepción.
-Kagome- murmuró él atreviéndose de una vez a hablar- No.. no es lo que crees-
- Oh no te preocupes, pero creo que debería irme. Ustedes deben de tener que hablar, eso creo- dijo haciendo una reverencia y marchándose lo más pronto posible.
-Eres una perra- escupió Inuyasha frente a Kikyo y salió detrás de Kagome.
Los rayos del sol pegaron en su cara cuando salió de ese maldito lugar. Caminó lo más rápido que pudo, cruzando sus brazos bajo su pecho. Se maldecía ¿cómo era posible que la hubiesen engañado de esa manera? Se sentía tan estúpida, tonta, maldita. Claro estaba casado, que más se podía esperar. Siempre le sucedía esto, siempre fracasaba de una u otra forma cualquier relación amorosa que tenía, ya estaba cansada de todo eso. Cansada de su vida y de estar huyendo del lugar en que vivía por evitar a la gente, esa era la razón por la que viajaba tanto, pero ya no. De a poco fue calmando su paso mirando a su alrededor ¿a quién tenía? Vivía sola, sus padres habían muerto y su única amiga era Sango, pero no tenía a nadie más. Detestaba pensar de esa forma, pero era la cruel realidad, su cruel y estúpida vida. De pronto sintió caer una lágrima por su mejilla, se quedo quieta, estática en mitad de la acera con la gente pasando a su alrededor, estaba detenida.
-Kagome- murmuró una voz detrás de ella. Cerró sus ojos fuertemente, no quería escucharlo, pero él la tomó de su hombro y la volteó.
-Kagome…yo..-se detuvo ya percatándose que ella lloraba y no quería mirarlo. Sin pensarlo la atrajo a su cuerpo, acomodando sus brazos alrededor de ella quien seguía rígida a pesar del estado en que estaban.
Inuyasha acarició su pelo y su espalda, dándole apoyo, pero ella seguía sin calmarse. Esto era estresante, le dolía. No podía verla así y todo era su culpa, qué más podía pensar.
-Perdóname- murmuró besando la frente de la chica –debí haberte dicho, pero yo ya no estoy con ella- dijo acercándola más a su cuerpo que podía sentir el calor que ella emanaba.-Quiero hablarlo contigo, quiero que me escuches, pero no ahora, no aquí- murmuró mientras Kagome se separaba de él y limpiaba su cara con sus manos.
Inuyasha la tomó de la mano, guiándola a un parque que se hallaba cerca de ahí. Kagome no protestó, no podía, ni siquiera se le venía a la mente que decir, solo tenía como opción escucharlo. Además si no lo hacía ¿qué le quedaba?
Se sentaron frente a una fuente, donde unos niños lanzaban sus monedas para pedir todos los deseos que pudiesen imaginar.
Aún no soltaba su mano, y no sabía cómo comenzar. La soltó y aclaró su garganta –Kagome, yo… no te lo dije, porque ni yo quería asumirlo…, vergüenza tal vez…… no lo sé, quería pensar que nunca estuve con ella y olvidarla, borrarla de mi vida y comenzar de cero.- dijo mirando un punto fijo. Estaba nervioso era más que notable, pasó una mano por su cabello y miró el cielo para proseguir- Yo.. estaba tan feliz, ella era la mujer con la cual compartí tantos años, así que le pedí matrimonio y nos casamos –suspiró esta era la parte más complicada, no sabía cómo decirla- y…bueno…nos fuimos de luna de miel..era el hombre más feliz del planeta…pero apareció otro tipo…y..bueno..que decir, simplemente me engañó. La encontré intimidando con él- murmuró tapando su rostro con las dos manos.
Kagome lo observó, era doloroso para él, es que no era para menos. ¿Qué tipo de mujer le haría algo así al hombre que amaba? Sintió la herida profunda que él tenía, como no sentirla si lo quería y más de lo que pensaba, quiso abrazarlo, pero no se atrevía.
-Y Naraku- él murmuró despacio.
-¿qué tiene que ver mi vecino?- preguntó ella intrigada
-Con él me engañó- dijo volteando su rostro hacia la de ella, mirándola a los ojos como si ansiara que ella se quedara siempre con él, que estuviese allí para él y él para ella.
-Inuyasha… lo siento- dijo Kagome sin saber cómo actuar, reprimiendo sentimientos.
De pronto él se acercó, acortando la distancia entre ellos lo mejor posible. Kagome no lo pudo esquivar, así que lo abrazó lo más que pudo, tratando de traspasar lo que ella sentía por él y demostrarle todo el apoyo que tenia para darle. Escuchaba los latidos de su corazón, como aquella noche cuando durmió con él, se tranquilizaba al escucharlos. Se alejó solo unos centímetros y posó su mano sobre la mejilla de él, acercando sus labios a los de él, sintiendo su aliento sobre su boca y sin más lo besó. Con eso pudo demostrar más que hablar, no tenía el don de la palabra, pero esto era mejor. Él le correspondió con más intensidad y no logró evitar colocar sus manos tras la nuca de la ella.
En aquel instante sintieron que ambos pensaban lo mismo, sentían lo mismo, eran almas gemelas.
De repente sin más sintieron la presencia de alguien a sus lados. Se alejaron lentamente cortando el beso y vieron a un niño, pequeño de unos 5 años que los miraba con expresión de asco.
-Wakatela- exclamó al verlos, justo cuando una señora tomaba su mano y lo reprendía- ¡Cuantas veces te tengo que decir que no molestes a la gente!-luego dirigiéndose a ellos- Disculpen a mi hijo- dijo haciendo una reverencia.
-No se preocupe- dijeron los dos al unísono y sonrieron mirándose el uno al otro.
Al instante, Inuyasha soltó una carcajada.
-¿Qué onda?- preguntó Kagome al ver que no podía parar de reírse
-Es que hubieses visto la expresión del niñito. Es lo mas chistoso que me haya pasado- dijo con las manos en su estómago que comenzaba a doler.
-Vaya para si no fue para tanto. Además, estoy disgustada porque nos hizo terminar lo que estábamos haciendo- dijo Kagome con cara de niña caprichosa.
-¿Así? Con que te gustó, pero sabes podríamos terminar eso en otro lugar- propuso él con una mirada seductora, que podían hacerla caer si es que estuviese de pie.
-Pervertido- exclamó ella cruzándose de brazos y arrugando su entre ceño- Lo único que quieres es llevarme a la cama y ni siquiera te importan mis sentimientos-
-Mil veces-
-¿Cómo?- exclamó ella confusa ¿a qué se refería?
-Mil veces- volvió a repetir él
-Mil veces ¿qué?- preguntó ella ya algo asustada
-Que te quiero infinitamente mil veces- murmuró él con una sonrisa de burla al ver la expresión de la cara de ella.
-¡Tonto! Me asustas- dijo ella dándole un pequeño golpe en su antebrazo.
-¿En qué pensabas cabeza de alcantarilla?- la interrogó él adivinando sus pensamientos.
-En nada- contestó cortante
-Claro- murmuró Inuyasha observando la expresión de ella. Sonrió y luego la abrazó. Le encantaba hacerla enojar de esa forma, se veía tan hermosa.-¿Sabes?- preguntó él
-¿Qué?-
-Luces tan sexy cuando te enojas- confesó Inuyasha levantándose con ella en brazos
-Ahh Inuyasha ¡bájame!- gritó provocando que todos centraran la mirada en ellos
-No nunca- se opuso mientras avanzaba con ella en sus brazos
-Por favor, no me hagas esto. De verdad no me gusta que me tomen- dijo intentando que él le hiciera caso
Y lo logró, Inuyasha la dejo en el suelo- ¿Entonces como lo harás cuando te cases?-
-Mmmm pero no estamos casados, así que no tengo por qué pensarlo- respondió ella comenzando a caminar.
-Entonces no hay problema- dijo él volviéndola a tomar de la cintura para levantarla.
………………
-¿Me puedes bajar?- preguntó resignada
-Aun no-
-¿y ahora?-
-NO-
-¿Y ahora?-
-¡NOOOOOOOOO!-
Kagome suspiró –Entonces ¿me podrías decir a donde vamos?-
-No quiero-
-Ahh vamos Inuyasha es solo decirme- rogó ella
-Te dije que no- respondió casando de todas las preguntas que le hacía
-Pero vamos solo dímelo- insistió soplándole el cuello
-¡Ah! Está bien- dijo resignado- Vamos a mi casa-
-A no, eso sí que no. No me quiero encontrar con tu ex –se negó ella
-No te preocupes, no te hará nada además si está ahí yo te protegeré- le aseguró
-Está bien- dijo poco convencida
…………………………………
-Por lo que puedo ver sigues aquí- afirmó Inuyasha cortantemente con Kagome tomada de su mano.
-Sí y me quedaré a vivir aquí, ya sabes es el único lugar que tengo y tu eres mi esposo- dijo ella con seguridad y celosa al ver nuevamente a la chica que lo acompañaba.
-En ese caso tomaré mis cosas y puedes quedarte con la casa. Lo que es yo me iré- aseguró yendo a su habitación junto a Kagome y guardando todas sus pertenencias dentro de su maleta.
……………………….
-Bueno, ya salimos- suspiró Inuyasha luego de irse de su ''hogar'' –Ahora nada nos va a separar- murmuró para luego besar a Kagome suavemente y después tomar nuevamente su mano- Vámonos- dijo Kagome sonriéndole para tomar rumbo a su departamento e iniciar la travesía de vivir con alguien, con su amado Inuyasha.
FIN
disculpen la demora pero los estudios no me dejaban escribir, espero que les haya gustado este capitulo y gracias por el apoyo
NOS VEMOS!! PRONTO!
