Lo se, lo se... he tardado un pelín. Pero es que ha sido una semana complicada.

PD: Espero recompensaros con este capi y leer vuestros comentarios al final. Supongo que habrá muchas reacciones XDD.


POV Elena

Por qué no salgo huyendo de aquí?. Es muy simple. Recoger mis cosas, ir hasta el ascensor y no mirar atrás. Ya lo hice una vez, no me tiene que resultar difícil repetirlo.

No puedes, recuerdas?. Estas enchochada por el dueño de esta casa. Lo que te impide dar un paso mas allá de lo que alcanza su vista.

Miro mi reflejo y me digo a mi misma que no voy a llorar. Que esto es una broma de mal gusto y solo me ciega la atracción física que siento por él.

Ese maldito a puesto mi vida patas arriba y encima se atreve a reclamarme. Como si fuese su pertenencia una vez que ya me ha tenido. Esta muy equivocado si piensa ir por ese camino.

Y el colmo de los colmos es dejarme la cena plantada. De nuevo, su educación al traste. Parecía que trataba algunas veces con un hombre hecho y derecho y otras con un niño de ocho años malcriado y testarudo.

De todos modos, lo peor estaba por llegar. Katherine quería hablar conmigo, obvio cuando me he tirado a su marido, y yo aun no tenia idea de que contarle.

Mejor me voy a dormir. Estoy agotada y descansar me vendrá bien. Mañana será otro día...

Preparo el desayuno para los tres sin saber si aun están arriba o ya se han ido a trabajar. Salgo de dudas cuando Katherine hace acto de presencia.

- Buenos días, querida. Que tal?-

- Bien. Y tu?-

- Fenomenal.-

Su resplandeciente sonrisa no me agradaba en absoluto. Se lo que la provoca, hace menos de 48 horas era yo la que la estaba así.

- Te he preparado unos cereales y café.- los pongo en la mesa.

- Por que no nos sentamos y charlamos un poco?- me señala la silla.

- Tengo que servirle a tu marido el desayuno.-

- Damon no va a bajar. Lleva metido en ese sótano desde muy temprano. Así que no te preocupes.- me insta con la mirada y tomo asiento.

Se tirará todo el día allí metido? Lo podré ver hoy?.

Elena, eso no importa ahora. La mujer quiere que le cuentes todo lo que hiciste con su marido. Prepárate para pasar por la situación mas embarazosa de toda tu vida.

- Tengo entendido que lo pasasteis muy bien, aunque fue un poco breve. Te pido perdón por si después de ese estupendo día, te sentiste algo abandonada. Damon a veces es muy perfeccionista y controlador en su trabajo. Hasta que las cosas no le salen bien, no para.- comentaba como si le molestase que le prestara tanta atención a la labor que hacia.- Pero quitando eso...- me coge de la mano como si fuésemos las mejores amigas y me pregunta exaltada.- Te gusto tu primera experiencia sexual?.-

Esto es sub realista y no quiero contestar, pero no me queda otra. Ella me dio su permiso, se merece por lo menos algún tipo de explicación.

- Si. Fue muy bonito.-

- Se lo dije a Damon. Que fuera delicado. La primera vez es complicada. Duele mucho y es un poco asqueroso...-

Pues para mi no lo fue. Osea, si me dolió, pero de asqueroso nada. Volvería a pasar por ello con los ojos cerrados y mas si es con Damon.

- Katherine, lo siento, pero no estoy del todo cómoda hablando de estas cosas.-

- Entiendo, pero quiero que sepas que no tienes nada de lo que preocuparte. Se que aun no te acostumbras a esta situación. Pero con el tiempo te aseguro que te resultará de lo mas normal.-

No lo creo...

- Supongo.-

- Claro que si!- me anima- Bueno, y ahora que planes tienes?. Iras a por Matty ojitos azules?-

- Ahm... -

- Hombre, mientras te decides o no puedes seguir con Damon, pero te recomiendo que alternes. Es más divertido...-

La dejé hablar a ella. Total, pasaba de escucharme y solo se centraba en recomendar y aconsejarme sobre mi nueva vida sexual. Era bastante avergonzante la verdad, aunque no podía culparla de nada, solamente de estar como una regadera en cuanto a su relación, . Y tampoco yo tenia derecho a quejarme, porque como dicen por ahí, sarna con gusto no pica, no?.

Gracias a Dios que se dio cuenta de que llegaba tarde al trabajo y se despidió prometiendo que terminaríamos esta conversación mas tarde.

Una vez que me quedo sola, me acerco a la puerta cerrada a cal y canto del sótano. Amago con tocar, pero me arrepiento al instante. No quería molestarlo y mucho menos para no saber que decirle.

Me entretengo en las millones de cosas que tengo que hacer en la casa y así ocupo mi cabeza. Limpiar, planchar, preparar el almuerzo y deshacer la maleta de Kat.

En su dormitorio, al meter la ropa interior en el cajón, veo un objeto entre los sujetares que capta mi atencion. Es un puto consolador rosa de unos veinte centímetros aproximadamente. ¿Pero esta mujer para que quiere estas cosas teniendo el mejor pene del mundo?.

Con cada día que pasa voy conociendo un poco mas de ellos y contra todo pronostico no es miedo lo que siento. Si no mas bien mucha curiosidad.

Sentada a la mesa, con toda la comida servida para almorzar, espero a que presente Damon. Cinco minutos, diez minutos. Suele subir a esta hora...

La comida se enfría y supongo que no vendrá. Mis ilusiones se rompen y me levanto para recoger.

- Lo siento. Se me ha ido el santo al cielo.- entra de repente en la cocina con la bata blanca y sus gafas de vista.

Está tan sexy así que no me importaría que me hiciese un reconocimiento medico exhaustivo...

- Tranquilo. Acabo de poner la mesa.-

- Bien.-

Nervioso, ni me dirige la mirada y se sienta para servirse rapidamente en su plato. Yo me siento en frente y lo siento distante.

- ¿ Como vas en el trabajo?- quise romper el hielo.

- Mal. No encuentro los resultados que deseo-

- Deberías tomarte un descanso. Te vendrá bien.-

- Lo que necesito es comer rápido y volver .-responde escueto removiendo la ensalada.

Vale... esta enfadado. No se si la culpa la tenían sus investigaciones o si sigue con los cables cruzados desde anoche. Da igual, no le iba a permitir que me hablara así.

- El estrés crea alopecia, lo sabias?-

- Que?-

Levantó por fin su mirada hacia mi. Era lo que pretendía, captar su atencion.

- Que a este paso te vas a quedar calvo. Una pena, porque tienes un pelo precioso.-

Gracias a mi alago deja la cara de culo que traía y atisbo una leve sonrisa.

- No quiero quedarme calvo.- se pasa la mano por el pelo preocupado.

- Entonces sal mas de ese agujero. No creo que sea bueno pasar casi todo el día allí encerrado.-

- Lo que hago es muy importante, Elena.-

- No creo que sea mas importante que tu salud, no?-

- Estoy bien.- vuelve a la seriedad- Solo tengo que encontrar la solución a una formula y todos mis problemas se acabarán.-

Concluye y hay un profundo mutismo después. Yo ya no sabia que decir o hacer para que cambiara su estado de humor.

Terminamos con el cargante almuerzo y me dispongo a retirar los platos de la mesa.

- Y tu que planes tienes?- me pregunta fingiendo desinterés.

- Pues la tarde la tengo libre, así que estaba pensando en hacer algo de turismo. Aun me queda mucho por ver.-

- Iras con Caroline?- se pone en pie y me ayuda.

- No puede. Tiene que ayudar a Bonnie a mudarse.-

- Entonces...- vacila - Vas sola?.-

- Si- le afirmo mientras abro el grifo del fregadero y aprovecho que le doy la espalda para sonreír.- ¿ Quieres venir?- me giro para preguntárselo.

Mi invitación le hace ilusión en un principio, pero regresa a su pesado estado anímico.

- Ahm...No se...-

- Creía que querías enseñarme New York.- le dije poniendo mis ojitos de cordero degollado para convencerlo.

En menos de una hora ya estábamos en un barco en dirección a la famosisima estatua de la libertad. Que felicidad!

Esperamos religiosamente la larga cola que había y al fin pudimos subir a los pies de la descomunal escultura. La vista se me pierde en el cielo y mi boca permanece en forma de O todo el rato.

- Por la tele no se ve tan grande.-

- ¿ Quieres subir?-

- No se puede, no?-

- Si que se puede. Lo que ocurre que para evitar que suba tanta gente y estropeen la estatua, han subido los precios.-

- Cuesta mucho?-

Se ríe y ni siquiera me contesta. Me coge de la mano y nos introducimos en el pedestal.

El guarda de seguridad nos hace pasar por un detector de metales y nos acompaña hasta el ascensor. Ahí es cuando Damon saca su cartera y paga las entradas.

Una vez en la corona, las vistas panorámicas del skyline de Manhatan se mostraban ante nosotros.

- Madre mia... Esto es ...-

- Impresionante?- dobla su sonrisa.

Muevo mi cabeza embobada en lo que me rodea. Acercándome un poco a una de las ventanas, miro al horizonte.

- Amo New York. En serio. Adoro esta cuidad!.- digo exaltada.

Escucho su risa y me fijo en él.

- Gracias.-

- Eres tú la que me has invitado.-

- Bueno, pues gracias por acompañarme. No creo que pueda haber un guía mejor que tú.-

- Me gusta enseñártelo todo. Es como revivirlo por primera vez.-

Oohhh... el reflejo del sol iluminaba sus claros y azules ojos teniéndome completamente hechizada. Mi mano actuó sola y la posé en su mejilla. Es tan guapo, tan sexy, tan ... A la mierda!, necesito sus besos.

Asalto su boca como quien atraca un banco. No puedo estar mal con él, no puedo verlo apagado, no puedo resistirlo más. Separamos nuestros labios y suspiramos a la vez.

- Si llego a saber que me darías esta recompensa, subimos hasta la antorcha.- dice divertido.

Me hace reír y rodeo su cuello con mis brazos para volver a sus labios. Me encanta como sabe...

De repente las pocas personas que se congregaban en el borde del mirador nos comenzó a mirar y el flash de una cámara nos sobresalta terminando con nuestro contacto.

- Up! Lo siento. No era mi intención interrumpiros.- decía un chico japones.- Es que no he podido evitar haceros una foto con ese fondo.-

- No pasa nada.- contesté algo avergonzada.

No estaba acostumbrada a esta expectación.

- Podías enseñárnosla?- le preguntó Damon.

- Pues claro-

Nos la mostró en la pantalla y realmente había quedado fantástica.

- Me la podrías enviar cuando puedas?-

- Por supuesto. Me deja su email?.-

- Claro.-

Se dieron los datos y concluimos con la breve visita. Solo estaba permitido subir una media hora o así.

Ya en el ferry de retorno, tomamos un helado mientras me contaba algunas anécdotas de cuando hacia turismo de niño. Animado, relataba las veces que su padre le regañaba por llevarse a su hermano pequeño de paseo sin su permiso y de como le gustaba perderse por Central Park. Igual que yo o más, amaba esta cuidad.

- Y donde están tus padres?-

- Viven a las afueras. Aunque de un tiempo para acá siempre están viajando.-

- Por trabajo?-

- Si. Mi padre está a punto de jubilarse y quiere aprovechar el tiempo que le queda para expandir la empresa internacionalmente.-

- Y tu hermano le ayuda?-

- Es él que se quedará de presidente al fin al cabo.-

La curiosidad mató al gato, pero...

- Y por qué Kol dijo que renunciaste?.-

- Porque es un entrometido de mierda.- bufo con ira- Mira, mi objetivo es hacer algo importante. Llegar a cambiar la vida de la personas. La medicina me gustaba, así que...- se encogió de hombros.

Pues conmigo no ha tenido que esmerarse mucho y aun así no solo me ha cambiado mi vida, sino todo mi mundo.

- No me malinterpretes. Le tengo mucho cariño a la comunidad. Es un negocio que inventó mi padre de la nada y trabajó duro para estar donde está ahora. Yo aspiro a ser como él, pero en mi terreno.-

- Por lo visto la dinastía Salvatore a creado a hombres muy apasionados en sus trabajos.- dije en forma de burla.

- Si...- con su pulgar me limpia un poco de helado que habría quedado en mi barbilla.- Somos apasionados en muchas cosas mas.-

Me congela con su rostro angelical, y como hice en la estatua de la libertad, no puedo evitar lanzarme sobre su boca.

Ni me acuerdo del taxi que cogimos, ni de pasar por recepción y saludar al conserje, ni tampoco de subir en el ascensor. No me acordaba de nada. Solo se que ahora estoy en la casa, a horcajadas sobre en él y en el sillón del salón tocándonos y besándonos como dos adolescentes de instituto. Estuvimos tanto tiempo así que la temperatura corporal que desprendíamos amenazaba con prenderle fuego a la habitacion entera. Por lo menos la de mi cuerpo, ya que notaba en Damon una especie de respeto. Solo se centrada en masajear mi culo y pasarme las manos por la espalda. No se acercaba a mis tetas.

Agarré sus manos y me las llevé a mi pecho. Necesitaba su contacto en esa zona. La otra vez las trató tan bien que ahora lo reclamaban.

- Oh, Elena, no...- se resiste a cogerlas.

- Que pasa?. No te gustan?.-

Sabia que las de Katherine era mas grandes y bonitas. Pero las mías eran naturales. No tenia nada que envidiarle.

- Estas de broma?. Me encantan...- las aprieta con cuidado.

- Entonces?-

- Es que...Voy a perder el control, Elena. Y no quiero hacerte daño.-

- No digas tonterías. Por que crees eso?.-

Si que me va hacer daño, pero que remedio...

- Pues..., porque ahora no quiero follarte lentamente, Elena. Lo que quiero es follarte duro y que tus piernas terminen temblando por el dolor después de hacerlo.-

Conforme me decía esas cosas, presionaba con mas fuerza mis senos hasta el punto de quejarme por su brusquedad.

- Ves?. Tu cuerpo aun no esta preparado para que te lo haga de esa manera.-

- Pero, pero...- balbuceo por su negativa- Confío en ti, Damon.-

Por dios! que ni se le ocurra dejarme así. Me habré quejado, pero sigue siendo igual de estimulante.

- Ya, pero yo no me fío de mi mismo.- entona en un lamento y hunde su cara en mi pecho.- Es a lo que estoy acostumbrado.-

Lo abrazo por no estrangularlo. Ahora qué nos quita este calenton?.

- Y hay alguna forma que podamos cumplir con nuestros deseos sin tener que hacerme daño?-

- Oh, mi Elena- se despega y me pasa el flequillo tras la oreja- Existen miles.-

- Enséñamelas todas.- le pido ansiosa porque me muestre lo que tiene pensado.

Bueno..., no hubo coito, por llamarlo finamente, pero tampoco hizo falta. Me llevó a un orgasmo tras otro con tanta facilidad que era ya avergonzante. Y lo hizo tan solo con su boca y sus dedos.

Aprendí lo placentero que era el sexo oral y, aunque no fue por dolor, las piernas me temblaban vez finalizada su tarea, se pone a mi altura echándose sobre mi.

- Dios... pero que rica estas...- me comía el cuello a besos.

Su peso me aprisionaba contra el sofá y sentía su emergente erección dentro de su pantalón. La toqué, pero igual que con mis pechos, me la aparta. No quiso tentar a la suerte.

- Yo también quiero que te desahogues.- le digo porque necesitaba sentirlo dentro de mi.

- Lo haré, pero antes tengo que relajarme.-

- Y crees que lo conseguirás así?-

- Sinceramente?. Si. Porque verte disfrutar es mi mayor placer y me ayuda a bajar estas inmensas ganas de... de...- aprieta los dientes-... de violarte.- suelta una pequeña risa y atrapa mis labios.

Se que lo dijo en broma, pero me dio escalofríos esa palabra. Dejo de besarlo.

- Ocurre algo?-

- Es tarde, Damon. Katherine estará a punto de llegar. Tengo que preparar la cena.-

- Tranquila, no importa. Lo entenderá.-

- Ya...-

No me quepa duda de que lo va entender. Es la principal instigadora en esta trama. Me remuevo debajo suya para que se levante.

- Estas bien?-

- Si, solo que no quiero que nos pille. Una cosa es que tenga su permiso y otra que nos vea en plena faena en su salón.-

Me libera de su peso y aprovecho para subir mi pantalón y cubrirme. Estaba echa un desastre y seguro que si me miro al espejo, la palabra `` pendona´´ estaría escrita en mi frente.

- Tienes razón.- se acomoda su ropa y me ayuda a ponerme en pie.- Vamos a tu estudio?. Poco a poco estoy sintiendo como la fiera se va amansando.-

- Creo que te vas a quedar con las ganas.- le borro la sonrisa de su cara y salgo corriendo para la cocina a carcajada limpia.

- Elena!- me llama a mi espalda y me persigue.- Ven aquí!.

Así pasaríamos los días, en un juego constante por quien se deseaba más. Con el consiguiente problema de que mi encaprichamiento pasó a ser un enamoramiento en toda regla.

Si, Elena. No lo podías negar más. Este hombre te ha cautivado y es mentira si pensaste que todo esto no te llevara a un profundo abismo del que resultará muy difícil salir.

De hecho, ya me cuesta. Imaginarme estar lejos de él es una utopía para mi.

Una mañana, Khaterine salió temprano. Un próximo desfile oteaba por horizonte y las cosas en la revista se estaban poniendo frenéticas.

Damon me aviso la tarde anterior que no preparara el desayuno. Tenia otra sorpresa de las suyas preparadas para mi.

Yo esperaba que fuese el momento de revelarme su lado mas salvaje y pervertido. Tanto que hablaba de eso ya me estaba picando la curiosidad y me moría por probarlo.

Mientras terminaba de dejar la casa lo bastante limpia para no tener que hacerle mas nada durante el día, bailaba con el plumero en la mano mas feliz que una perdiz. El precioso ida ayudaba y saber que tendría a Damon para mi sola también.

Tal vez Katherine lo disfrutaba en la noche, pero yo lo tenia durante todo el día.

Hasta donde has llegado, Elena. Compartir un hombre con otra mujer y que no te importe nada. Definitivamente estas para entrar en un loquero.

Siento como unas manos rodean fuertemente mi cintura por atrás y me da la vuelta. Tropezando con sus enormes y preciosos ojos, Damon me beso antes de que pudiera darme cuenta de que era él.

- Buenos días.-

- Mmmmmm, hola.- lo saludaba encantada por estar de nuevo entre sus brazos.

Es el mejor lugar del mundo...

- No estas lista.-

- Me cambio rápido- me balanceo agarrada a su cuello.- Donde vamos hacer turismo hoy?.-

No se para que pregunto sino suelta prenda.

- Ponte ropa deportiva. Vamos a correr.-

- A correr?-

- Si. Te cansas pronto y necesitas fondo físico.-

- Me acusas de ser una vaga?-

Espero que tenga una buena explicación.

- No, por Dios!- se ríe ante mi ofensa- Pero si que deberías de hacer ejercicio. Es bueno para la salud, y como salgo todas las mañanas a correr, pensé en que me acompañaras.-

- Ya hacemos mucho ejercicio.- le recuerdo.

- No me refiero a ese ejercicio.-

- Odio correr. No me gustaba ni en el instituto.-

- A mi tampoco, pero cuando llegues a mi edad comprenderás que tienes que cuidar mejor tu cuerpo si quieres seguir estando bueno.- se señala de arriba a abajo, y aunque intenté resistirme, me contagió con su gracia.

- Valeee...- acepté resignada por darle de nuevo la razón.- Vengo en cinco minutos-

Me muero...Me muero de verdad. Un dolor en el costado me impedia dar un paso mas y no había suficientes arboles en Central Park para oxigenar mis pulmones. Y solo llevamos media hora.

- No puedo respirar...- me apoyo en una de las piedras al lado de uno de los cuantos lagos que había por el parque.

- Te daría un beso ahora mismo, pero es contraproducente tapar una de las vías por la que entra el aire.-

Que sexy se pone cuando utiliza ese lenguaje tan técnico.

- Lo empeorarías. Tu también me robas la respiración.-

-Ese es el efecto que creo en ti?.-

- El tuyo es mas placentero, te lo aseguro. Por lo menos ahí no me entran ganas de escupir un pulmón.- tosí.

De verdad, tenia ganas de vomitar...

- Ya..., pero noto como te cansas. Llevas unos días quedándote dormida y has faltado algunas clases en la comunidad.-

- Tengo agujetas y no consigo conciliar el sueño por la noche.- me excuso nerviosa.

No podía dormir porque el maldito pensamiento de Khaterine retozando con él me sacaba de mis casillas.

- Por eso tienes que mantenerte en forma.- me anima tirando de mi para reincorporarme.- Quiero que cuando terminemos de follar sigas conservando tus energías y no te caigas del sueño durante el día. No quiero ser el culpable de robarte también las fuerzas.- dulcifica su sonrisa.

No solo me has robado eso, Damon Salvatore. Mi corazón te lo has llevado...

Es lo que le diría si viviésemos en un mundo alternativo, donde seamos dos personas normales, sin un atormentado pasado y ningún tipo de ataduras. Pero me callo, porque esta casado y eso es lo que tiene que prevalecer en todo esto.

- Bueno, dejemoslo por hoy. Iremos poco a poco. Te parece?- se compadeció de mi.

- Es una buena idea.- acepté sin pensarlo.

Caminamos un largo rato por el grandisimo parque sin darnos cuenta de que se nos pasó la mañana volando. Como es posible que pueda convertir mis horas en segundos?.

- Uffff, se hace tarde. Deberíamos volver ya.- mira su reloj y se acabó mi diversión.- Antes de ponerme a trabajar me gustaría mucho ducharme contigo.-

O tal vez no...Ahora si que estaba dispuesta a correr hasta la casa.

- Vale...-

Entrelazo sus dedos con los míos para darme la mano y nos marchamos a toda prisa a pillar un taxi.

Cepillo mi larga melena mojada frente al espejo. Con una tonta no paraba de sonreír al acordarme de los instante que hemos compartido en la bañera que tengo tras mía.

Damon aun sigue bajo el agua y tararea una canción mientras termina de enjabonarse. Las mamparas eran trasparentes y observo como tampoco puede borrar su sonrisa. Me encanta verlo despreocupado y contento. Y sobre todo que yo sea la culpable de que esté así.

Algunas veces creo que puede estar sintiendo lo mismo que yo. Es imposible que un hombre toque de esa manera a una mujer si no sintiese nada. Pero luego lo veo con Katherine. La compenetración que tienen, el respeto, la sinceridad, como se hablan, como se besan... Y olvido esa tontería de que por mi pueda dejar su matrimonio. Definitivamente ella le puede dar mucho más. Yo no tenia nada para ofrecerle, tan solo mi cuerpo.

- Oye...- sale de la bañera y se enreda la toalla a la cintura- Almorzaré contigo, pero esta tarde tengo que trabajar.-

- Noooo. Íbamos a ir al MOMA. Me lo prometiste.- me apené.

- Lo siento. He dado con una formula y creo que esta es la correcta. La inspiración viene y va.- hace pucheritos para que lo perdone.

- Y a que es debido tanta inspiración?.-

Que diga que soy yo, que diga que soy, que diga que soy yo!

- Pues tú!.-

Biiiiieeennn!

- Así que te inspiro, eh?- repetí orgullosa.

- Por supuesto- me da un tierno beso en la cabeza- Y como no he cumplido mi promesa, esta noche me gustaría recompensarte.-

- Dormirás conmigo?- pregunte con ilusión.

- No. Quiero invitarte a que nos acompañes esta noche.-

- Acompañaros?. Donde?. Es que vas a salir con Katherine?.-

- Si. Hoy es el día que hacemos nuestra salida nocturna.- comenta sin especificar mucho en lo de salida nocturna.

Salir con ellos dos?. Tragame tierra...

- Y por que quieres que vaya?.-

- Y por que tengo que explicarte cada cosa que quiero enseñarte?- me devuelve la pregunta cogiéndome por las mejillas.- Mi inocente Elena...- mete sus dedos entre mi pelo- no dices que confías en mi?. Pues confía en mi...- murmura acercándose para plantarme un delicado beso.

Consintiendo una vez mas, llega la hora acordada y soplo frente al espejo. Vestida lo mas arreglada y elegante que me es posible, gracias Caroline, me termino de retocar el maquillaje y tiemblo levemente al pintarme el ojo.

Vale, relájate de una puñetera vez, Elena. Solo es una simple salida con tus jefes. No tiene porque pasar nada y lo mejor de todo es que vas a conocer más cosas sobre ellos. Aun así no bajes la guardia, no sabes lo que pretenden conseguir con esto.

Parto hacia la entrada y me aferro a mi pequeño bolso para apaciguar mis nervios. Donde coño me van a llevar?.

Ya allí veo a Damon esperando al lado de la puerta del ascensor entretenido en ajustarse la corbata. No se percata de mi presencia, pero cuando lo hace se queda anonadado. El vestido con la espalda descubierta y el escote de infarto ha creado el efecto que buscaba en él.

- Me he muerto y estoy en el cielo?- hace una pregunta retorica aproximándose a un paso lento.

- Lo dices por esto?.- señalo el vestido- Es solo un trapillo.- finjo modestia al restarle importancia, pero realmente estaba encantada con su reacción.

- Estas...- se queda sin palabras y sacude la cabeza para despertarse - ... guapísima.-

- Gracias.-

- Oh... Dios... Mio...-

La voz de Katherine interrumpió proveniente de la escalera.

- Elena estas hermosa. Ese vestido es espectacular.- bajaba agarrando la falda de su largo vestido.

También era bonito y fino. Mas que el mio seguro. Pero para mi sorpresa no era nada insinuante. Siempre se vestia así y me costaba creer que ho fuera tan modosita.

- Gracias Kat.-

- Lo ha hecho Caroline?-

- Si-

- Voy a tener que hablar con ella. Tiene mucho potencial y me gustaría que trabajara para mi en la revista.-

- Se lo comentaré.-

La rubia se va volver loca cuando se lo diga...

- Bien. Oye y gracias por venir. Mi marido y yo estábamos deseando que aceptaras. Nos lo vamos a pasar de escándalo.- me guiña el ojo muy contenta.

La limusina aparcó delante de un club algo extraño. Tan solo una puerta roja iluminada, un letrero con el nombre del local y dos porteros en la puerta, es todo lo que había.

Damon saludó educadamente a los hombres y nos abrieron las puertas como si de la realeza se tratase.

- Preparada?- me pregunta Kat enganchándose a mi brazo.

Su sonrisa me heló la sangre. Algo tramaba y no era nada bueno.

Dentro, el ambiente era algo mas selecto, pero como una discoteca cualquiera, a diferencia de las paredes rojas, luces algo mas tenues y los reservados en las plantas de arriba. Cohibida por estar rodeada de personas mucho mas mayores que yo, me di cuenta de que había muchas parejas entre ellas.

Un camarero bien uniformado y con toda la cortesía del mundo nos guió hasta nuestra mesa. Yo seguía recabando información con mis lindos ojos para que no se me escapara nada. Tenia muchísimas preguntas y necesitaba respuestas urgentes.

Sentados ya, Damon se colocó entre las dos y pidió una botella de champán.

- Hay que celebrar que tenemos una invitada.- descorcha y nos sirve en las copas.

- Acaso soy la primera que traéis aquí?.- comienzo con la entrevista.

- Eres la primera que llegas tan lejos.- contesta Kat.- Nos tienes muy sorprendidos, Elena. La mas joven y la que mas valor le has echado.-

Ni que lo digas...

- Gracias, supongo. Osea, que habido antes unas cuantas?.- eché una mirada recriminadora a Damon.

- También unos cuantos.- se ríe ella - Somos un matrimonio liberal. Nos gusta divertirnos.- dice como si eso fuese una explicación lógica.

Damon no participa en la conversación y solo se dedica a fijarse en mi todo el tiempo. Con esa sonrisilla traviesa, ahora mi siguiente pregunta seria que le pasa por la cabeza. Pagaría por saberlo!. Pero no!, me tengo que centrar en lo importante. Que es lo que quieren de mi.

- Y como funcionáis?. Tenéis reglas?. Como controláis los celos?- me aturullo, pero ya no puedo parar.

- Para nosotros es un juego.- se pone a explicarme Kat.- Damon escoge por mi. Mas o menos acorde a mis gustos y despues yo le consigo a otra chica. Como le gustan las sorpresas, siempre intento ser creativa y original. Le doy lo mejor.-

Espera... esta hablando de mi como si fuese de su pertenencia?

- Y yo que tengo que ver en esta ecuación?- me sentí totalmente ofendida.

- Suelo tener un sexto sentido. Desde que te vi supe que eras una buena persona, con muchas ganar de comerte el mundo y saber de él. También que a pesar de tu juventud, eres muy madura y te encanta ver la vida desde otra perspectiva que no sea la corriente.-

- Pero esto no esta bien.-

- Por que?. Le haces daño a alguien?.-

Su pregunta me deja pensativa. Que digo ahora?.

- La sinceridad lo es todo en un matrimonio. Prefiero saberlo a no saberlo. Eso si haría daño.-

Maldita sea. Nunca podía replicarle nada a esta tía. Siempre me dejaba callada.

- Por que no le mostramos a Elena como es?- el mirón por fin decidió interferir y encima para soltar esa tontería.

- Venga vale.- se animo Kat.

Damon apoyó sus codos en la mesa y paseo la vista por toda la sala buscando algún hombre solitario en la pista.

- Ese!- señalo a un gordo de 120 kg.

Ella le dio un manotazo amistoso y lo obligó a elegir otro.

- Aquel. El de la esquina en la barra.-

Un hombre rozando la cuarentena, con barbita de una semana, sofisticado y refinado bebía una copa dando unos pocos pasos de baile. Al decir verdad era muy atractivo, pero a mi aun no me iban de ese estilo.

- No esta mal.- se relamía como una leona en celo.- Ahora vengo.- y se marcha dejándonos solos.

Creo que mi expresión mas repetida desde un tiempo para acá es quedarme con la boca abierta. Lo que estoy viviendo no tiene nombre. Y lo peor de todo es que me estoy adentrando en el infierno y mas ganas de quemarme tengo.

- Así de fácil?-

- Así de fácil. Ahora estamos solos.- me coge la mano que tenia sobre la mesa.

- Y si ella te escoge una te iras también?- no quise sonar miedosa, pero realmente lo estaba.

- No. Cada uno tenemos nuestras exigencias. Katherine es muy veleta y le encanta alternar. Pero yo prefiero no abarcar tanto. Con dos mujeres me basta y sobra. Mis gustos van más por calidad que por cantidad.-

- Osea, que solo estas con ella y conmigo.-

- Efectivamente.-

Su afirmación me tranquiliza.

- Elena...- arrima su silla a la mía y pasa su brazo por encima de mis hombros.- Si en algún momento crees que estas haciendo algo malo y no estas conforme con ello, siempre puedes dar marcha atrás. Solo tienes que decirlo y ya no te molestaremos mas.-

Que encrucijada. Por un lado mis principios y creencias tiraba fuertemente de mí. Por el otro, el mierda de amor que siento por él mata cualquier posibilidad de alejarlo.

- Yo solo se que...- dejo la frase a medias y solo quiero decir dos putas palabras. Se las digo?.

- Tú solo sabes qué, Elena?.-

- Que...- hice un pausa- ... quiero seguir acostándome contigo.-

A ultimo momento cambias de opinión. Genial, fenomenal, un aplauso Elena. Te has coronado...

- Pues entonces no hay ningún problema.- se quedó contento con mi respuesta.- Ahora, si me permites voy a besarte.- abre su boca y atrapa mis labios atrayéndome con su brazo.

A mi se me olvido todo, incluso que su mujer estaba a unos metros de nosotros. Su mano no podía estarse quieta y la coloco en mi pierna.

- Puffff- escuché el resoplar de Katherine que se sentaba en su asiento desganada.

Me aparté de inmediato de Damon y agaché la cabeza.

- ¿ Que te pasa ahora, cariño?- le preguntó él con fastidio.

- Que es muy guapo, pero la ha cagado cuando me ha hablado. Por lo visto es la primera vez que viene y su mujer no lo sabe. Encima el muy desgraciado tiene dos niños. Puedes creerte que haya personas tan ruines?. Que asco.-

- Todo eso le has sonsacado en un minuto?- negaba él entre risas.- Mi querida esposa y su selecta selección.- presumía orgulloso.

- He echado un vistazo rápido y no me gusta nada de lo que hay esta noche. Tal vez tengamos que cambiar de sitio, mi amor. Este se está llenando de gentuza.-

Gracias al cielo se hizo la tonta con el beso y cogió la botella de champan para servirnos.

- Pues entonces bebamos y conversemos.- propuso Damon bebiendo su copa.

No se fue de mi lado, ni siquiera retiró su brazo de encima. Todo el rato junto a mí. Parecía mas mi pareja que la de ella, y bajo su ala protectora me reía de las anécdotas que me contaban sobre algunos matrimonios que conocían por estos lares.

Conforme el alcohol subía mejor me lo estaba pasando. El animo ya estaba por las nubes cuando por fin mi querida jefa dijo las palabras mágicas.

- Vamos a bailar?-

- Si, por favor.- me levanté de la silla ansiosa por salir a la pista.- Tú no vienes?- lo invité.

- No, gracias. Yo me quedo aquí.-

- Le da vergüenza.- se mete con él.

- No es eso. Es que tenéis unos pies preciosos y no quiero pisaros.- nos echó gesticulando con la mano.

Una vez en el centro de la pista, nos integramos entre las escasas personas y compaginamos nuestros movimientos acorde con la música que sonaba mientras bailábamos una frente a la otra.

- Hace tiempo que no hablamos. ¿ Como te va con Damon?- se acercaba a mi oído para así no tener que gritar.

- No me puedo quejar. Es muy dulce conmigo.-

- Pues si te gusta así, más lo hará cuando deje de serlo. Mi marido es capaz de hacerte tocar el cielo y al minuto siguiente bajarte al mismísimo infierno. Esa montaña rusa te vuelve loca.-

- Bueno, aun no se atreve a enseñarme ese infierno. Así que no puedo imaginármelo.- le confieso insatisfecha ante mi desinhibición.

- Entonces provoquemos a la bestia...- miró en dirección a él.

Yo la imité y lo observamos sentado en una pose relajada, tomando de su copa y sin quitarnos sus arrebatadores ojos de encima.

- Míralo. No le darías cualquier cosa que te pidiese?.- dice con adoración.

Pues si...

- Demosle lo que quiere.- se vuelve a mi y con el dedo indice me obliga a mirarla ahora a ella.

Con una picara sonrisa recorre la poca distancia que separa nuestros labios dándome un húmedo e incipiente beso.


XDDDDDD