Kali: Hey! Como están? Pues nosotras un poco atrasadas con el cap :v hahaha *le avientan cosas* lo siento, es broma u.u si, sé que cada vez nos atrasamos más, pero pues ahh Inucchi es bien floja u.u no no cierto, hemos estado algo ocupadas xD
Inucchi: *le avienta cosas a Kali* Exacto, Kali es floja y me ignora cuando quiero escribir uwu En fin les traemos cap algo corto pero en poco tiempo subiremos otro, hubo un gran problema con este cap, no sabíamos si hacer dos cortos o uno largo.
Kali: Y aparte que Inucchi ya había perdido este cap hahaha :v *Inucchi le avienta más cosas* en fin creo que será mejor que los dejemos con el cap~
Disclaimer: Akuma no Riddle no nos pertenece, si fuera nuestro... Aparentemente nunca terminaría de publicarse.
Un dolor de cabeza fuertísimo se apoderó de su cabeza, el mismo que le hizo abrir los ojos y llevarse las manos a la cabeza, las náuseas amenazaban con hacerla vomitar, pero trato de mantener la sensación, se talló la cara con la mano, no debía volver a beber tanto, sentía frío ¿Es que no había prendido la calefacción? como fuera, intento tomar sus lentes pero no estaban, volteo rápidamente a ver a su al alrededor, ¡Esa no era su recamara! ¿Dónde diablos estaba?, miró debajo de la sabana, estaba en ropa interior, además estas no eran sus sabanas, ¿Qué diablos había hecho?
Solo recordaba haber ido a aquel bar de mala muerte donde Haruki le dijo que trabajaba. Trató de buscar con la vista borrosa su ropa, tenía que irse ahora mismo. No le interesaba francamente con quien se había acostado, ya después asumiría las consecuencias.
– Buenos días, Kouko-chan ¿Cómo amaneciste?– Kouko volteó a la dirección de esa voz, para encontrar la silueta borrosa de aquella mujer peli azul que le sonreía y estaba apoyada del marco de la puerta. Al parecer sus preguntas habían sido resueltas, ella se había acostado con la barman del bar en el que había estado. Suzu al ver que la pelinegra no se movía se acercó más y de repente recordó que la chica traía lentes y que se los había quitado para que durmiera en paz y no los rompiera.
– Aquí– le dijo cuándo se acercó y le dio sus lentes, la chica los tomó con cuidado y se los puso, ahora si podía ver con claridad, era un cuarto sencillo pero lindo y miró a la peli azul que aun sonreía. Se sonrojó al verla, pero su dolor de cabeza le recordó que esa mujer se había aprovechado de su debilidad al alcohol y ahora estaba en su cama. De repente recordó que estaba en ropa interior y pegó un pequeño grito cubriéndose con la sabana. La peli azul rio, Kouko frunció el ceño.
– ¿Pasa algo malo?–pregunto Suzu al ver la cara de molestia de la pelinegra.
– ¡Por supuesto que pasa algo malo! Tú... tú...– un sonrojo apareció en su rostro haciéndose mas grande a cada momento, incapaz de terminar la frase se cubrió el rostro con ambas manos avergonzada, Suzu entendió lo que trataba de decir. La reacción de la pelinegra de alguna forma le parecía adorable.
– Oh, eso, pero yo no hice nada malo Kouko-chan, no entiendo porque estas molesta– Kouko quitó las manos de su rostro y fulminó a Suzu con la mirada.
– ¿Aprovecharte del estado en el que estaba no es malo bajo tu criterio?–
– ¿Aprovecharme? Pero si tú fuiste quien me lo pidió.
Kouko abrió la boca y la cerró de nuevo sin decir palabra, ella no recordaba nada, pero la noche anterior estaba muy despechada como para pensar claramente y peor con el alcohol encima, era muy probable que lo hubiera hecho. Como fuera, tal vez en el primer momento no le había importado con quien se había acostado, pero ahora que sabía su rostro era distinto.
Ella nunca se había acostado con nadie ¿Ahora qué seguía? ¿Tenían una relación? Esas cosas se hacían en pareja ¿Entonces ellas lo eran? No lo había planeado, pero si así era entonces tendría que comenzar a conocer mejor a su nueva pareja.
La peli azul la miraba como se debatía mentalmente, sonriendo por las tiernas caras que ponía por cada pensamiento que tenía, hasta que la pelinegra la miró fijamente, se levantó y sin querer la sabana cayó de su cuerpo dejándola ver en ropa interior, Suzu se sonrojó al ver que la chica tenia buen cuerpo, pero su sonrojo creció al ver como se acercaba más a ella.
– Discúlpame por ser tan grosera, es la primera vez que estoy en una relación y bueno...– le dijo mientras le tomaba las manos y bajaba la cabeza por un momento – no sé qué hacer, prometo cuidarte bien.
Suzu se quedó sorprendida ¿Relación? Al parecer Kouko seguía mal interpretando las cosas, medito por un momento como explicarle las cosas a la pelinegra. No quería ser demasiado cruda, sabía por lo que estaba pasando ya que la misma Kouko se lo dijo.
– Espera, espera Kouko-chan…–
– ¡TAKECHI OTOYA!– la conversación de Suzu y Kouko fue interrumpida por ese grito que venía de fuera de su habitación, Suzu sabía bien de quien se trataba.
– Dame un momento Kouko-chan ya regreso–Suzu salió rápidamente de la habitación. Dejando a una Kouko confundida, conocía esa voz, se le hacía familiar, demasiado familiar, se visto lo más rápido que pudo y salió de la habitación encontrándose con la peli azul y con una chica castaña muy conocida.
– ¿Shiena?
Minutos antes Shiena había llegado al bar, como pudo bajo del taxi que tomó afuera de la casa de Sumireko, en la cual se había quedado, aun la borrachera no bajaba del todo ¿Cuánto había tomado entonces? se sentía aun mareada por el trayecto, sabía que Chitaru la iba a matar en cuanto la viera, se rio un poco, ahora podría saber cómo se había sentido ese día cuando se quedó a dormir con la enana de Hitsugi, tambaleándose llegó hasta el bar y rezó encontrarse con alguien en el camino, no quería subir gateando las escaleras.
Otoya se había levantado temprano su sueño se vio interrumpido por Tokaku que hacia ruido mientras buscaba algunas cosas en el cuarto, así que sin poder dormir más salió a comer algo y después a ver a quién podía molestar, tal vez así le daría sueño de nuevo. Se acercó a las escaleras para bajar hacia el bar cuando vio a alguien tambaleándose hacia las escaleras, se rio pensando que ella debía verse así de ridícula cuando bebía, pero de repente enfocó más la vista y se dio cuenta que era la única mujer que le robaba el sueño, extrañada por ver a Shiena así, bajó corriendo la escalera, evitando con eficacia que Shiena cayera al suelo.
– ¡Hey Shiena-chan! ¿Estás bien? – dijo mientras la sostenía suavemente, sonrojándose cuando sintió a la castaña abrazarse más a ella para sostenerse mejor mientras maldecía su suerte por haberse topado con Otoya, pero cuando levanto la vista miró la cara sonrojada de la peli purpura y sonrió, sabía que sobria no haría eso, pero ahora no le importaba mucho.
– Oh ¿Es que acaso he muerto? – dijo mirándola a los ojos, mientras la abrazaba también, Otoya se puso nerviosa, ella no era alguien que sonrojara con facilidad, pero en este momento sentía un molesto calor que subía hacia sus mejillas.
– ¿P-porque?– su cercanía la ponía nerviosa, la castaña pasó sus brazos por el cuello de la ojiturquesa, la cual pegó un pequeño respingo al sentirla tan cerca.
– Es que creo que estoy viendo un ángel– Otoya se acordó de esas palabras ¿Shiena le estaba coqueteando? algo estaba mal, la miró mejor y vio sus mejillas sonrosadas al máximo, al parecer había bebido bastante.
– ¿Desde cuándo usas mis frases para coquetear?–pregunto Otoya tratando de disfrazar el nerviosismo de tener tan cerca a la castaña.
– ¿Eso importa?–se acercó más a la peli purpura la cual pudo sentir el olor a alcohol proveniente de ella, definitivamente había bebido y demasiado.
Algo dentro de ella le decía que le siguiera el juego, pero al mismo tiempo algo le decía que Shiena solo hacia eso porque estaba bajo los efectos del alcohol talvez la estaba confundiendo con Chitaru, sintió una punzada de dolor, quería creer que no era así.
– Oye... Shiena-chan ¿Podrías decir mi nombre?– la castaña la miró confundida para después soltar una risa y gritar el nombre completo de la peli purpura a todo pulmón. Una sonrisa de orgullo apareció en su rostro y abrazo a Shiena por la cintura dispuesta a seguirle el juego.
O eso hubiera hecho de no ser por un par de pasos que bajaban rápidamente por las escaleras.
– ¡Otoya! ¿Qué le hiciste?– pregunto una Suzu molesta y confundida al ver la escena.
– ¿Eh? ¡Hey! No es mi culpa ella comenzó, esta ebria– Suzu fulminó con la mirada a Otoya pero después miro el rostro de Shiena y se dio cuenta de que decía la verdad.
Ninguna de las tres se dio cuenta de que Kouko había bajado detrás de Suzu y miraba la escena con una cara de completa sorpresa y confusión.
– ¿Shiena?– la nombrada volteó y por un segundo pareciera como si el efecto del alcohol se desvaneciera de su cuerpo.
– ¿Kouko?– Shiena no entendía nada ¿Porque su amiga estaba ahí? Más importante que eso ¿Cómo iba a explicar esa situación? Pero no le dio tiempo de explicar nada ya que alguien la interrumpió.
– ¡Tú! ¡¿Qué diablos haces tocando a mi amiga?! – Entonces sintió como la jalaban con rudeza, Kouko había llegado hacia ellas y prácticamente la había arrebatado de los brazos de Otoya– ¡No la toques! me doy cuenta que te gusta aprovecharte de las borrachas, ayer yo ¡Y ahora ella!– Otoya se quedó unos segundos anonadada por la escena, para después reír con fuerza.
– ¿De qué te ríes?–dijo dándole varios manotazos a Otoya la cual no podía dejar de reírse mientras los esquivaba, si Sumireko viera a Kouko no lo creería. Suzu pensó que era suficiente de la escena y tomó de la mano a la pelinegra.
– Bueno creo que es suficiente, creo que Shiena tiene cosas que hablar contigo ¿No es así?– Kouko asintió con un ligero sonrojo y Shiena asintió por inercia, sus ojos se comenzaban a sentir pesados.
– Lo siento– Kouko se acercó y deposito un suave beso en los labios de Suzu, dejando sorprendida tanto a ella, como a Otoya y Shiena– N-nos vemos después–Tomó la mano de Shiena y dio un par de pasos, para después regresar y darle una bofetada a Otoya y alejarse nuevamente de ahí.
– ¡Hey!– Suzu no pudo evitar reír ante eso, la peli purpura la miro molesta– ¡No es gracioso! Controla más a tu nueva novia.
La risa de Suzu se detuvo, por todo ese alboroto no había podido aclararle las cosas a Kouko, soltó un suspiro y miro la dirección en la que ambas se habían ido, necesitaba hablar seriamente con esa chica.
Shiena era casi arrastrada por Kouko quien iba demasiado pensativa en todo lo que había hecho, ahora tenía una novia de la cual no sabía mucho y con la cual no había empezado bien, tenía ganas de contarle todo a sus amigas, pero no sabía cuál sería su reacción, por su lado Shiena aun iba medio aturdida por el alcohol y aparte por todas las tonterías que había hecho ¿Porque había coqueteado con Otoya, después de todas las cosas que ella le había hecho? Tenía que parar con eso ya en definitiva.
La pelinegra paro un taxi, el cual ambas abordaron en silencio, metidas en sus pensamientos, para llegar en poco tiempo al apartamento de Kaminaga. Prácticamente Shiena se aventó al sillón de su amiga, tenía mucho sueño, pero sabía que Kouko no iba a dejar las cosas así cuando vio que se sentó frente a ella mirándola fijamente, al parecer iba a tener que explicar muchas cosas, volteó a mirar a Kouko, la cual soltó un suspiro, quería saber muchas cosas pero primero tenía que ordenar sus propios problemas.
– Duerme un poco, cuando estés en un mejor estado hablamos– Shiena se extrañó por eso, pero no iba a quejarse ni a negarse a eso, cerró los ojos y rápidamente cayó en un profundo sueño, Kouko le quito las gafas y la cubrió con una manta mientras iba a ordenar sus propios problemas.
Chitaru bajo corriendo al escuchar ruido en la parte de abajo del bar, se encontró con una Suzu y una Otoya hablando sobre algo que no alcanzo a entender.
– Buen día ¿Saben si Shiena ya llegó?– ambas chicas voltearon a verla nerviosas, para después mirarse entre sí, al parecer Chitaru no había escuchado a su novia gritar el nombre de Otoya.
– Pues... Sí, regreso, pero después la novia de Suzu se la llevo de aquí– Chitaru se relajó un momento, para después procesar bien lo que le habían dicho.
– Oh... ¡¿Que?! Espera... ¿Desde cuándo Suzu tiene novia?
– No es así... una chica llego ayer, bebió de mas, se quedó dormida y la deje dormir en mi habitación... aunque... ahora parece que tiene una idea equivocada de las cosas.
Chitaru no entendía muy bien la situación, pero entendía mucho menos si eso tenía algo que ver con Shiena.
– Oh, entiendo... Suzu, no me mal entiendas pero ¿Todo eso que tiene que ver con Shiena?
–Pues... al parecer se conocían desde antes, tampoco entiendo que paso exactamente...
Chitaru soltó un suspiro lleno de frustración y un poco de enojo, no había dormido mucho, estaba preocupada por Shiena, ella no solía ausentarse nunca, lo peor es que estuvo llamándola y enviándole mensajes pero no respondió en ningún momento, no pudo evitar sentirse mal probablemente cuando ella paso la noche con Hitsugi había hecho que Shiena se preocupara igual o más, miró a Otoya que solo soltaba una sonrisilla tonta mientras la miraba, suspiró con fuerza, no tenía ganas de soportar las burlas de nadie esa mañana, estaba a punto de encarar a Otoya y preguntarle de que se reía de que se reía cuando apareció Tokaku, para interrumpirlas.
Para Tokaku no era extraño que tan temprano estuvieran haciendo alboroto en el bar, pero era demasiado extraño oír a Shiena gritando el nombre de su compañera de cuarto, no le hubiera importado en lo más mínimo si no necesitara a la peli púrpura en ese momento. Así que antes que la matara la misma Shiena o Chitaru debía ir por ella.
Bajo rápidamente las escaleras, solo para ver a Suzu y a las ya mencionadas excepto a la castaña, de algo hablaban, cuando sintió que alguien tocaba su hombro, para ver un caja de Pocky casi rozando su cara.
– ¿No quieres? – preguntó una Haruki sonriente, estaba a punto de contestarle alguna cosa ofensiva por el susto que le había dado, pero era muy temprano, así que solo negó con la cabeza y avanzó hacia las demás chicas.
– Otoya, necesito que ordenes tu parte de la habitación– dijo cuando estuvo frente a ellas, la peli purpura la miró confundida, a pesar de que compartía habitación con Tokaku, rara vez le pedía algo así, la peli azul siempre decía que mientras no tocara sus coas no le importaba como estuviera su lado de la habitación.
– Eh... lo hare más tarde– Tokaku reprimió un suspiro, no podía creer que después de tanto tiempo Otoya no entendiera ciertas cosas, por extraño que sonara necesitaba ayuda de su "hermana" aunque si lo pensaba bien, nunca había necesitado su ayuda, pero ahora, claro que no podía dejar que las demás se enteraran de eso.
– Ahora– dijo alejándose de ahí, Otoya parpadeo un par de veces, algo extraño pasaba con Tokaku, se fue detrás de ella no sin antes tomar uno de los pockys de Haruki, al llegar a la habitación notó que Tokaku estaba sentada en el borde de su cama, entró y cerró la puerta.
– ¿Pasa algo querida hermanita? – dijo la ojiturquesa mientras mordía el Pocky y sonreía.
– No me llames así ¿Por qué crees que ocurre algo?– dijo fulminándola con la mirada, Otoya reprimió un risa.
– Oh, bueno toda la noche estuviste dando vueltas en tu cama sin dormir y no es la primera vez, dime lo que pasa, Otoya-neechan te ayudara– dijo con una sonrisa, aunque para su sorpresa esta vez Tokaku no reacciono de manera defensiva.
– Lo diré solo una vez, ya que solo puedo preguntarte esto a ti– Otoya se sorprendió con la declaración, era extraño que Tokaku pidiera algo, sobre todo a ella, pero algo dentro de Takechi la hacía feliz, a pesar del carácter de la peli azul ella si la consideraba como su hermana– En un caso hipotético ¿Cómo NO arruinas todo con la persona que talvez te gusta?
Después de su pregunta, la peli purpura tenía unas ganas enormes de burlarse, pero al voltear a ver la cara de Tokaku se dio cuenta que si lo hacia la peli azul jamás confiaría en ella de nuevo, así que suprimiendo su risa, pensó en lo que había dicho, ella no era la indicada, pero si su "hermanita" le había pedido consejo haría lo que pudiera para ayudarla.
– Eso...bueno supongo que debes hacer las cosas bien– Tokaku asintió ¿De verdad tanto le gustaba esa chica?, suspiró.
– Para empezar creo que debes saber lo esencial de una cita, aunque ya tuviste una, dime ¿A donde la llevaste?
– ¿Que te hace pensar que hablo de la misma chica con la que salí?– pregunto Tokaku con el tono más frío que pudo tratando de disfrazar los nervios que comenzaban a surgir en ella.
– Bueno en base a tu extensa vida amorosa... Es la única opción– dijo Otoya conteniendo la risa.
– ¿Es necesario que te lo diga? –dijo la peli azul frunciendo el ceño, Otoya solo asintió– la lleve con tía Mako, a su restaurante a comer curry– dijo algo incomoda recordando la escena del curry.
– Oh, a la abuela Azuma no le gustara eso, pero descuida yo no diré nada ¿Solo eso?
– No, también fuimos a ver el atardecer, antes de que te burles eso no fue idea mía– dijo Tokaku al ver como Otoya hacia su mejor esfuerzo para no reír.
– Pues... No está mal para una primera cita, pero tampoco está bien. Solo hay dos opciones si quieres conquistar a alguien, o haces cosas románticas o haces cosas sexys, no puedes ser tan amargada, fría y neutral– Tokaku fulminó a Otoya con la mirada– ¿Qué? Es la verdad, necesitas planear mejor tu próxima cita ¿Te ha dicho algo?
– No, desde ese día no hemos hablado– Tokaku sintió un golpe en su cara, Otoya le había lanzado una almohada y la miraba con una expresión entre sorpresa y molestia.
– Llámala ¡Ahora!
La peli azul suspiró, no quería llamar a Haru frente a Otoya pero no le quedaba de otra, tendría que seguir los pasos que su hermana idiota le había dicho, así que tomo su teléfono y marcó el número de Haru, después de dos timbrazos una voz adormilada le contestó.
– ¿Diga? – Tokaku no sabía que decir, no después de una semana entera sin hablarle.
– Soy...soy Tokaku – entonces oyó un golpe seco al otro lado del teléfono.
– ¡Tokaku-san! que gusto escucharte, Haru pensó que ya no querías verla – dijo con un dejo triste en su voz.
– ¡Por supuesto que no! – se sintió idiota cuando escuchó la risilla de Otoya, por un momento se había olvidado que seguía ahí, aunque sabía que lo próximo que diría era material para que la ojiturquesa se burlara de ella una semana, no pudo evitarlo – Claro que quería verte...solo que estos días he estado ocupada.
– ¿De verdad?– Tokaku podía escuchar la alegría en la voz de Haru cosa que la hizo sonreír ligeramente, se dio la vuelta para que Otoya no pudiera verla.
– De verdad.
– Entonces... ¿Podría ir hoy a verte, Tokaku-san?– la peli azul lo pensó un momento, mientras su abuela no la viera no debería haber problema, pero ya no pudo contestar porque su teléfono fue arrebatado.
– Dice mi hermanita que sí, que acepta casarse contigo ¿Qué cuándo es la boda? – Haru se sonrojó al escuchar esas palabras, ¿casarse? aún era muy joven, aunque imaginar a Tokaku en traje no era mala idea, sacudió la cabeza para no babear con ello, escuchó una pelea del otro lado de la línea – Bueno, bueno, lo que le hayas dicho a mi hermanita, ella dice que sí, que como siempre.
Y entonces la línea se cortó dejando a Haru muy confundida, ¿Como siempre? la peli naranja supuso que a la hora que se habían citado antes, tal vez a esa hora Azuma ya estaría desocupada.
Tokaku miró con reproche a Otoya antes de quitarle el teléfono, había corrido a quitárselo cuando mencionó lo de la boda ¡Demonios! si aún no heredaba ¿Como esperaba Otoya que pudiera mantener a Haru? ella no iba a ser stripper siempre, cuando se dio cuenta de sus pensamientos, se sonrojó mientras oía a Takechi reír suavemente, no le quedó de otra que fulminarla con la mirada.
– ¿Qué? Tú me pediste ayuda, yo solo te estoy animando para pedir otra cita.
– No tenías por qué comenzar a hablar sobre boda–Tokaku fulminó a la peli púrpura con la mirada.
– ¿Hermanita querida es que acaso quieres morir sola y amargada con un montón de gatos?–preguntó Otoya con un tono de seriedad bastante falso.
– No me gustan los gatos.
– ¡Peor aún! Sola y amargada.
– No debí pedirte nada– Tokaku se dio la vuelta molesta y aunque no lo admitiera algo dentro de Otoya se sintió mal al escuchar esas palabras.
– Te dije que no puedes ser tan neutral, solo estaba agregando un poco de humor, esa chica es muuy animada ¿No quieres perderla o sí?
– No, pero no sé qué hacer...– dijo Tokaku tallándose la cara con las manos, llena de desesperación.
– ¿Tal vez empezando con tomar un Pocky? – dijo una tercera voz, la peli azul levantó la cabeza mirando a Haruki sonreírle, mientras le ofrecía un palito de chocolate – espero no parecer imprudente, pero escuche todo lo que decían y quiero ayudar.
– ¡Perfecto! con otra persona será mejor – dijo Otoya tomando dos Pockys y llevándoselos a la boca.
– ¡Hey! ¡Eran los últimos dos! – dijo Haruki frunciendo el ceño y viendo su caja vacía– como sea, no te preocupes Tempano-san nosotros te ayudaremos –dijo sonriendo mientras le hacia una seña de victoria.
– ¿Tempano-san? Jajaja esa no me la sabia cofcof–Otoya comenzó a toser y Haruki a golpear su espalda, Tokaku las miró un momento, no sabía si eso iba a funcionar, pero por lo mientras iba a confiar en ellas.
Isuke miro el reloj molesta mientras golpeteaba sus uñas contra su sofá, miro su teléfono, después la puerta y de nuevo el teléfono. Le había dicho claramente a Haruki que llegara más temprano pero la peli roja no había llegado y ya pasaba de su hora regular de llegada. Siguió golpeteando sus uñas y volteo molesta a mirar la puerta, ni ella misma estaba segura de cuánto tiempo llevaba así, mirando el reloj, teléfono, puerta, reloj, teléfono y de nuevo puerta, hasta que una llamada entró a su teléfono. Se tomó su tiempo en responder no iba a dejar que esa idiota se diera cuenta de lo impaciente que estaba, pero el teléfono sonaba y sonaba y la tentación le ganó así que lo tomó y prácticamente gritó:
– ¿Dónde demonios estas?
– ¿Isuke-sama está preocupada por mí?–pregunto con una risa pero lo único que escucho fue un gruñido– Ehm, lo siento mucho tengo algo importante que hacer hoy ¿No te molestes si? Si puedo, iré más tarde, sino me presentaré hasta mañana.
Isuke sintió su sangre hervir de ira, primero Haruki no llegaba a la hora acordada ¿Y luego le llamaba para decirle que no iría?
– ¿Porque crees que a Isuke le importa eso? no me interesa si vienes o no– fue lo último que dijo para después colgar, dejando a una confundida Haruki del otro lado de la línea.
La pelirroja solo se encogió de hombros y guardo su teléfono, mirando como Tokaku y Otoya discutían sobre algo, sabía que Isuke estaría muy molesta con ella, pero después de lo que le había dicho días anteriores, no sabía cómo actuar muy bien frente a ella.
– ¡Hey! ¿Aun te duelen tus Pockys? ¿O porque pones esa cara? – le dijo Otoya tocándole el hombro – Después te compro otros, ahora vamos al centro comercial, pienso que es un buen lugar para enseñarle a Tempano-san como es una cit-ay ¡¿Porque me pegas?!– Otoya se sobaba la cabeza mientras Tokaku salía azotando la puerta, Haruki sonrió, ahora solo se concentraría en ayudar a Tokaku ya después vería como solucionar lo que fuera que tenía con Isuke.
Isuke fue a la cocina por una copa más molesta de lo que estaba hace unos minutos, no podía creer que esa idiota le hiciera algo así, su celular sonó nuevamente seguramente era Haruki de nuevo, contesto con molestia sin mirar la pantalla.
– ¿Qué?
– ¿Isuke? esas no son maneras de contestarle a mamá– al escuchar la voz de su "madre" toda ira que había acumulado se disipo de pronto.
– Lo siento mamá, pensé que eras… alguien más–dijo ahora con voz calmada, pudo escuchar la risa de Eisuke al otro lado de la línea.
– Y dime ¿Cómo van las cosas con la chica Hanabusa? su relación marcha bien supongo.
Aunque jamás lo admitiría Isuke se puso nerviosa con esa pregunta ¿Que iba a decirle? Algo como:
"Si, sobre eso, quiero cancelar el compromiso porque me atrae una sexy e idiota stripper. Sé que eso arruinara sus negocios pero ya me decidí"
Claro que no, eso no era opción, pero mentirles a sus padres tampoco era algo que quisiera hacer.
– Últimamente no la veo, está ocupada con su empresa y esas cosas. No sé si es el tipo de pareja que quiero mamá.
– Isuke ¿No me estarás ocultando algo verdad?
– N-no ¿Que te podría ocultar? – dijo Isuke tratando de no parecer nerviosa ante su madre, odiaba lo bien que la conocía, una risa que provenía del otro lado del teléfono la sacó de sus pensamientos.
– Vamos Isuke, sabes muy bien que a papá le puedes mentir, pero a mí no, eres mi querida hija y como tal solo quiero verte feliz, sé que no estás contenta con esto, como yo tampoco, pero...–
– Lo sé, si yo renuncio a esto los negocios de papá se irán a la quiebra, yo...yo no quiero que papá y tu sufran por mi culpa– su mano apretó el teléfono, odiaba sentirse obligada a algo, pero ella por su familia haría cualquier cosa, amaba a sus padres, más que a nada en el mundo, ella se sacrificaría por su bien – Supongo que no me queda de otra, además tengo que reconocer que Sumireko es buena...persona – se sentía terrible al darse cuenta de ello, sin embargo las emociones que le hacía sentir Haruki, opacaban la culpa que podía sentir.
– Sabes que papá y yo no queremos afectarte, si quieres cancelar el compromiso...
– No, está bien mamá– a Isuke le dolía escuchar a Eisuke tan preocupado.
– Bien, debo irme ahora, sabes que si necesitas algo puedes llamarnos a mí y a papá, te queremos.
– Isuke también los quiere– colgó el teléfono y se llevó una mano a la cabeza, le había dicho a Haruki que no se casaría con Sumireko y ahora no sabía que decirle, no sabía qué hacer.
Probablemente la peli roja le había creído y guardaba algún tipo de esperanza, tendría que romper esa esperanza pero no quería hacerlo.
Su celular sonó de nuevo y la preocupación de Isuke se transformó en molestia por un momento, ahora solo le faltaba que fuera Sumireko pidiéndole que pasaran el día juntas y eso era lo último que quería en ese momento.
Justo cuando iba a contestar su teléfono, la puerta de su departamento se abrió dejando ver a la persona que justo en ese momento no quería ver, Sumireko sonrió al ver a Isuke y camino hacia ella para abrazarla y darle un beso, sin embargo se antes que los labios de la peli naranja tocaran los de Inukai esta se apartó, Sumireko se extrañó mucho.
– ¿Isuke? ¿Pasa algo? – dijo mientras la miraba a los ojos, Isuke se maldijo internamente, pero es que aunque era estúpido no quería que la peli naranja la besara, sabía que era su prometida, sabía que tenía que cumplir, sin embargo no quería.
– Solo estoy un poco...aburrida, eso es todo– desvió la mirada y se soltó del abrazo para caminar hacía el sillón, la otra chica la siguió y ambas se sentaron.
Ninguna de las dos dijo nada, por un lado Isuke tenía una pelea mental sobre que debía hacer y por otro Sumireko estaba tratando de averiguar que le pasaba a su prometida, volteó a ver hacía la mesita de centro y notó que había una copa ahí, al parecer Isuke había estado bebiendo, eso solo pasaba cuando estaba muy enojada, no sabía el porqué y no iba a preguntar, sin embargo no quería ver a su prometida así, así que pensó en una manera de aliviar su mal humor.
– Isuke... Ya que estas aburrida ¿Porque no vamos al centro comercial?
La peli rosa lo pensó un momento, no tenía ganas de salir, pero Sumireko tenía que cuidar su reputación así que limitaría las muestras de afecto en público, eso era mejor que quedarse juntas en el departamento. Además así podría distraerse.
– Claro, dame un momento para tomar mis cosas.
La peli naranja solo asintió y se puso a esperarla, no sabía que tenía su prometida, a veces le gustaría que Isuke fuera un poco más abierta con ella, sin embargo ya se había acostumbrado a su forma de ser, la quería no había duda, le gustaba la idea de casarse con ella, sin embargo a veces sentía que le faltaba algo a su relación, algo como...ternura, nerviosismo, dulzura, como el que sentía cada vez que veía a ese par de chicas peliblancas, Sumireko sacudió su cabeza, ahora debía centrarse en su prometida que justamente iba saliendo de su recamara, a pesar de todo su belleza opacaba su frialdad, sonrió al verla, eso era suficiente para dejar de pensar en aquellas chicas por el momento.
Las chicas estaban paradas frente al centro comercial algo incomodas, sabían que no pertenecían a ese tipo de ambiente, sin embargo si es que Tokaku quería conquistar a Haru por completo entonces tendría que acostumbrarse a ello ya que Haru frecuentaba ese tipo de sitios, así que harían un sacrificio por su amiga.
– Bueno, aquí estamos, entremos – dijo Haruki mientras tomaba del brazo a Tokaku.
– Haruki... ¿Qué diablos haces? – dijo la peli azul para después sentir como Takechi maniataba su otro brazo.
– ¿Como que qué hacemos? Tienes una cara de que si te soltamos huirás – dijo la peli purpura mientras comenzaba a caminar al par de Haruki.
Tokaku suspiró, al parecer ese sería un largo y complicado día, pero no tenía opción así que se dejó guiar por ambas chicas.
– Primero, necesitas vestirte mejor para tu próxima cita–dijo Otoya levantando su dedo índice.
– ¿Hay algo de malo con mi ropa?– dijo Tokaku mirándose a sí misma.
– No, pero siempre puedes verte mejor y apuesto a que eso hará feliz a mi futura cuñada– dijo una sonriente Otoya.
La peli azul solo se dejó arrastrar por sus amigas hacia el área de la ropa para frenar un momento.
– Esperen– las chicas la miraron sorprendidas – ¿De dónde se supone que sacaré dinero para la ropa? – miró a todos lados – Se nota que todo es muy caro...–no es que Tokaku fuera tacaña, pero al ver los precios de las cosas de los aparadores era algo que excedía su presupuesto, Haruki se quedó viendo a Otoya y ella sacó algo de entre sus ropas.
– ¡Con esto! – dijo triunfante mostrándole una tarjeta de crédito, Tokaku abrió los ojos de sorpresa, esa era la tarjeta que su abuela le había dado para cualquier emergencia, se abalanzó hacia Otoya quien alzaba la tarjeta mientras la peli azul intentaba quitársela mientras la ojiturquesa reía.
– ¡¿Cómo es que tú la tienes?! – dijo mientras intentaba arrebatársela.
– ¿De dónde crees que salió mi chamarra de cuero nueva? – le dijo sonriendo mientras le daba un guiño, entonces Tokaku se quedó quieta, pero se sentía una aura negra manar de ella, Takechi dejo de sonreir, para retroceder un poco – jaja solo bromeaba, ¿hermanita? mira yo– dijo nerviosa.
– Corre o en serio te dejaré como pirata – las chicas la miraron sin entender – ¡Sin ojo y con una pata de palo! – Otoya solo pegó un chillido y comenzó a correr hacía el área de ropa masculina, mientras que Tokaku corría tras de ella, Haruki salió de su estupor y se rio de la escena tan hilarante que se había desarrollado ante sus ojos, tomó otro Pocky y lo metió a su boca, mientras comenzaba a caminar tras de ellas, sin embargo de reojo le pareció ver un destello rosa, volteó rápidamente, para darse cuenta que solo había sido su imaginación, seria demasiada coincidencia y un problema grande que su protegida estuviera aquí.
Isuke veía las tiendas indiferentemente, realmente no tenia deseos de comprar nada, pero para que Sumireko no sospechara nada tenía que disimular, la pelinaranja sentía cierta incomodidad de su prometida, así que trató de comenzar una conversación.
– Oh, ahora que recuerdo…No vi a Haruki-san en el departamento – Isuke se tensó un poco, pero trato de disimular, así que respondió con indiferencia.
– ¿Haruki? Me pidió permiso para faltar hoy, algo con su familia creo, no es algo que me importe – dijo mientras apretaba el paso, a Hanabusa le parecía un poco extraño el comportamiento de la pelirrosa, sabía que no era la persona más dulce del mundo, pero si era el tema era algo sobre familia le importaba mucho, tal vez estaba pensando demasiado, miró algo que le había gustado de una de las tiendas, así que tomó la mano de Isuke para llamar su atención.
–Mira entremos ahí– dijo Sumireko señalando una tienda de ropa. La peli rosa solo la siguió, al entrar alcanzo a ver un bulto de cabello rojo bastante familiar, su humor solo empeoro al verla con otras dos chicas ¿Esa idiota había faltado para ir con otras chicas? Aunque esas chicas se le hacían familiares pero no sabía de dónde.
– ¿Isuke?– la voz de su prometida la trajo de vuelta a la realidad, se dio cuenta que Sumireko le mostraba tres conjuntos de ropa, probablemente preguntándole cual le quedaría mejor.
– Los tres están bien– Sumireko sonrió y fue hacia la caja a pagar, Isuke fingía que miraba algo mientras se acercaba a donde había visto a la pelirroja.
Haruki había alcanzado al par de chicas que habían dejado de correr, para esperarla para que entraran a la tienda donde antes Haruki les había dicho, la misma donde las amigas de Isuke la habían llevado para que se comprara el traje para la cena.
– Llegamos, ahora Otoya ayúdame a escogerle algo que le quede – la ojiturquesa solo asintió y al igual que la pelirroja comenzaron a buscar algo que le quedara a Tokaku, mientras la pelirroja decidía si la camisa blanca o la camisa azul le quedaba mejor, pudo ver a través del aparador que en la tienda de enfrente estaba su protegida, entonces no había sido imaginación suya.
Su corazón comenzó a latir con más fuerza, Isuke se veía muy bella con lo que traía puesto, iba a acercarse cuando sintió una mano tocando su hombro.
– ¡Hey Haruki! ¿Ya escogiste algo? – dijo Otoya mientras le sonreía y le mandaba un guiño a una de las empleadas de la tienda, la cual solo se sonrojó, para luego voltear a ver a Haruki que estaba como ida.
– Si... Digo, no– Haruki se rasco la cabeza nerviosamente. Otoya miro en la dirección en la que la peli roja que estaba mirando.
– Haruki, que buen gusto tienes– dijo con una sonrisa– Espera ¿No es la chica con la que pasaste la noche aquel día? – Haruki solo asintió aun ida.
– ¿Otoya podrían hacerme un favor?
Haruki le explico que termino siendo guardaespaldas y le conto un poco acerca de su situación actual con la peli rosa, mientras intentaba no perderla de vista.
– Interesante, entonces ¿Quieres que distraigamos a la otra chica para que tu secuestres a la peli rosa sexy y su prometida termine siendo una cornuda?
– Eso suena tan feo si lo dices así...– dijo Haruki rascándose la nuca.
– ¿Oigan pueden concentrarse?– Tokaku se paró detrás de ellas, con una camisa azul de manga corta acompañada de una corbata negra.
– Oh hermanita eso te queda perfecto, comprémoslo porque tenemos una misión secreta.
– ¿Qué?
Sumireko había terminado de pagar, cuando vio a Isuke que estaba mirando hacia fuera de la tienda, sabía que debía cuidar su reputación ya que ella era una de las herederas más codiciadas del país, pero a veces le gustaba ser cariñosa con Isuke, así que llegó por la espalda y la abrazó, dándole un pequeño beso en el cuello, la peli rosa pegó un brinquito al sentir los labios de su prometida y al escuchar su suave risa muy cerca de su oído.
– Lo siento ¿Te asusté? – dijo tratando me mirar la reacción de Inukai, la cual solo sonrió falsamente, Sumireko la soltó y le iba a decir algo más cuando sintió un pequeño toque en su hombro y volteó para ver una chica con unas gafas y un enorme sombrero playero, que venía junto con otra chica de cabello azul y también unas gafas, Isuke al verlas las reconoció como las chicas que venían con Haruki y que también habían ido a su casa, ¿Qué diablos hacían ahí?
– ¿Podrías por favor tomarnos una foto a mi hermana y a mí?– pregunto la chica de cabello morado, Sumireko asintió con una sonrisa y las tres avanzaron algunos pasos. Isuke estaba a punto de seguirlas cuando sintió que alguien tomaba su mano y la apretaba suavemente, se giró para ver a una Haruki sonriendo que puso un dedo sobre sus labios, indicándole que guardara silencio.
Ambas se alejaron de ahí bastante rápido.
Mientras Sumireko les tomaba varias fotos a las chicas desconocidas para ella. Le causaba gracia todas las cosas que hacia la chica peli purpura mientras que la peli azul se limitaba a mirarla molesta.
– Gracias– dijo Otoya con una sonrisa cuando notó que Haruki había cumplido lo que quería.
Isuke no sabía que decir, solo se había dejado llevar por la pelirroja que solo le sonreía a la vez que seguía caminando mientras sentía la calidez de su mano, sabía que había dejado a Sumireko atrás pero no le importó mucho. Ahora tenía a Haruki cerca, se sentía molesta consigo misma, pues sabía que no podría cumplirle a Haruki aquello que le había dicho, ella tenía que casarse, pero cada vez que veía a Sagae toda determinación suya se rompía, debía de parar de una buena vez con todo eso. Así se frenó de golpe, lo cual hizo que su guardaespaldas parara su carrera.
– ¿Que pasa Isuke-sama? – dijo Haruki mirándola y dándole una sonrisa, la cual hizo que la pelirrosa se sonrojara, a pesar de lo mucho que aquella mujer le gustara se repetía que debía terminar con eso...lo que fuera que tenían.
– ¿A dónde diablos vamos? – dijo Isuke mirando fijamente y con molestia a Haruki
Haruki miro a la peli rosa, se llevó una mano a la barbilla mirando al techo y después volvió a mirar a Isuke con una sonrisa.
– No lo sé, solo quería pasar el tiempo con Isuke-sama.
Nuevamente Isuke sentía toda su determinación desmoronarse con las acciones de Haruki, pero de verdad debía parar con eso, por sus padres.
– Debes olvidarte de lo que te dije y de lo que pasó– Haruki miro sorprendida a Isuke para después mirarla con molestia, no entendía porque Inukai estaba tan molesta.
– ¿Por qué?
– Porque yo lo estoy diciendo.
– No–Haruki se acercó peligrosamente al rostro de Isuke haciéndola retroceder– mi pregunta es ¿Porque estas actuando así?
– Pensé al respecto, olvida todo eso– dijo desviando su mirada de la de Haruki, pero la peli roja la tomo por los hombros y la obligo a mirarla.
– ¡No! Isuke-sama yo quería dejar esto y tú no me lo permitiste – dijo la pelirroja alzando la voz, no era normal pero estaba harta de esa situación, de jugar al gato y al ratón, sabía que no debía sentir lo que sentía pero no podía evitarlo, era algo que ya no aguantaba más, de una manera u otra tenía que acabar todo ello.
– ¡Tu no lo entiendes Haruki! ¡No sabes que es lo que pasa!– sabía que la pelirroja estaba enojada, tanto tiempo se la había pasado tentadora y jugando con ella de cierta manera, le había prometido algo que no iba a cumplir, pero no sabía cómo decírselo.
– ¡Entonces dímelo Isuke-sama! – dijo tomando el rostro de Isuke para que la mirara, Isuke no se había equivocado, los ojos de Sagae echaban fuego, pero también cierta desesperación, cada momento se veía más acorralada por su guardaespaldas, el calor que emanaba la pelirroja comenzaba a subir por su cuerpo, recorriéndola poco a poco haciéndola estremecer, la cercanía la mataba, sabía que debía romper con ello, no podía volver a fallar, su determinación era fuerte, hasta que sintió los labios de Haruki a unos centímetros de los suyos – dímelo, por favor Isuke – susurró la pelirroja, haciendo sentir escalofríos a su protegida al sentirla tan cerca.
Inucchi: No se que es peor tardar tanto o dejar un final así. Esperamos les gustara el cap y una vez mas sentimos el retraso tenemos varios inconvenientes- cofcoflaflojadeKalicofcof-pero no abandonamos el fic.
Kali: Ay...hasta yo sentí envidia de Isuke cofcof quiero decir, si, ojala les haya gustado el cap, hahaha Inucchi dice que ya no me quiere :(, porque en broma le dije que la ignoro para no escribir, pero nah yo sé que si :3, en fin, agradecemos sus reviews y que aun nos sigan soportando :3 Esperamos que el próximo cap esté más pronto.
Inucchi: Todos sentimos envidia digo... Ejem, no le crean a Kali xD como siempre saben que cualquier queja o ladrillazo es bien recibido por Kali ;3 nos leemos pronto en el proximo cap, que es la segunda parte de este y esperamos traerles lo mas pronto posible, aun si tengo que golpear... digo, presionar mas a Kali :3
Kali: Porque siempre me quieres golpear? esto lo arreglaremos en casa e_é okya xD Trataré de flojear menos para que podamos actualizar pronto, no quiero que sufran como Shiena :v okño en fin, ya saben que cualquier duda, comentario, amenaza de muerte o lo que sea es bien recibido, nos vemos en la segunda parte de este cap~
Que el fandom de Akuma no Riddle en español siga creciendo!
