Holaaaaa! Bueno chicos... pido mis más sinceras disculpas por la tardanza. Pero deben saber que ya empecé clases y bueno no podré subir como antes. Sin embargo prometo tratar de no demorarme mucho. En fin para todas las personas que quereis hablar conmigo o quereis darme ideas u opiniones podeis hacerlo desde esta pagina:
w w w. fa ce bo ok Jay bFe
Ahora si mis hermosuras a leer. Agradezco a todas las personas que me han comentado ^^
CAPITULO 10: EL SECRETO DE SAKURA
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El marchitar de un árbol. Así era su vida, había llegado al punto máximo y ahora solo se estaba marchitando. Meneo la cabeza. ¿Cómo podía hablar así de su vida cuando recién la empezaba a vivir?. Tenía 14 años de edad, todavía tenía un mundo por delante, había secretos de la vida por conocer, sensaciones por sentir, personas por hablar, lugares por visitar… Era una novata en este mundo y por ello se estaba rindiendo tan fácilmente.
Trató de alejar los pensamientos negativos de su mente y siguió bajando por las escaleras. Eran las nueve y media de la mañana, y en media hora tenía que encontrarse con Sakumii –la chica que había estado con ella en la clínica de rehabilitación–, tenía que apresurarse si no quería llegar atrasada. Había decidido que este día se dedicaría a organizar su vida y para ello necesitaba a alguien que la entienda, y que mejor que aquella chica que sabía lo que era matar.
–¡Por favor, no lo haga! – paro de inmediato. ¿Acaso eso era una súplica? ¿De quién? ¿Por qué? – ¡Señor sasuke, por favor no lo haga! – ¿S… Sasuke?. Inhaló todo el aire posible y con pasos suaves terminó de bajar la escalera. Se escondió tras una pared y escuchó la conversación.
–¡Discúlpeme! – volvió a rogar la voz masculina. La pequeña lentamente se inclinó por la pared y observó la escena atentamente. Era un hombre de unos escasos 40 años que se encontraba arrodillado en el piso, mirando de frente a sasuke, quien tenía en su poder un arma apuntándole a la cabeza.
–¡Tengo una familia! – suplicó con miedo.
–¿Familia? ¡Tú no tienes aquello! ¡Eres solo un maldito drogadicto que me debe grandes cantidades de dinero! – acercó el arma al rostro del señor y la presionó contra su mejilla – ¡El plazo se acabó! ¡Y me debes demasiado!.
–¡Se lo pagaré lo juro!
–¡No, no lo harás!¡No tienes ni donde caer muerto! ¡Es imposible que lo consigas! – sacó una navaja del bolsillo izquierdo de su pantalón y cortó su mejilla derecha. El hombre cayó al piso y se revolvió de dolor. Sasuke se volvió a acercar y le dio una patada en el estómago.
–P… Por f… favor b…basta – le susurró el hombre.
–No…. Te mataré – le respondió el pelinegro – y lo mejor de todo es que lo disfrutaré.
–¿C…Cómo puede disfrutar de la muerte de a… alguien? – el señor tosió sangre y trató de regular su respiración.
–Porque disfruto matar – sonrió arrogante.
¿Porque disfruto matar? esa frase ya la había oído antes.
De inmediato esas voces volvieron a su cabeza. Se presionó fuertemente la cien y trató de no gemir de dolor. Otra vez ese estúpido recuerdo volvía a su mente. La sangre esparcida por la vereda, los sollozos de su madre, la voz de su padre diciéndole que pare y la mirada de miedo de su hermano mayor.
¡No me hagas daño!
¡Sakura basta!
¡Ya están muertos, déjalos!
¿P… Por qué no paras?
¡Onee-chan para por favor!
¡Sakura te lo pido… detente!
¿A… Acaso disfrutas matar?
¡Eres un monstruo!
¡Tú no eres mi hija!
¡Te odio!
Finas lágrimas surcaron su rostro. Todavía recordaba ese momento como si fuera ayer. Su propia familia le tenía miedo. Todo porque ella no paraba. Era una asesina y lo reconocía. Cuando sus manos por primera vez sintieron ese cálido líquido rojo, no se asustó, ni se intimidó, solo le impulso a que siguiera con su acto y ese había sido su mayor error.
El grito de agonía del hombre le indicó que este había llegado a su fin.
Cerró los ojos por un instante y se vio así misma 6 años atrás. Inmóvil en la verada mientras veía la sangre de esos tipos verterse a su alrededor. El sonido de las sirenas acercarse le hicieron caer en cuenta que la única culpable aquí era ella, y que gracias a que era menor de edad no podían meterla presa. Ese había sido el fatídico día en que las desgracias comenzaron para la familia Haruno.
–Gracias Neji por venir. Por favor, siéntate – se restregó la cara y quitó las lágrimas sobrantes. Una vez más prestó atención a la conversión del Uchiha que por lo visto estaba hablando con el prometido de Michiru.
–¿Qué paso aquí? – cuestionó.
–Lo de siempre. Dime ¿lograste hacer el negocio que te pedí?
–Así es. La cocaína se transportara mañana por la noche a las 11:30 de la noche, en el puerto que se encuentra en el sur.
–Perfecto – murmuró sasuke desganado – Por el momento podemos relajarnos.
–¿Sasuke pasa algo? – sakura asomó un poco su rostro y los divisó en el sillón hablando. – ¿Te noto decaído? ¿Acaso peleaste con tu padre? – vio negar a este con la cabeza – ¿Entonces con sakura?
–Sakura, sakura… sakura. No sale de mi cabeza neji. Mi mundo gira alrededor de sakura.
–¿Se pelearon, no? – afirmó convencido. Sasuke asintió con la cabeza y neji se acomodó mejor en el sillón. – ¿Qué se supone que pasó esta vez? ¿Te vio con otra chica? O ¿Acaso no la complaces bien?.
–Nada de eso. Me preguntó que por qué la amaba y no supe que responder, entonces ella optó por dejar nuestro compromiso, porque simplemente no iba a estar con alguien que no tenía razones para amarla.
–¡Wau!. Eso sí fue un golpe duro. Sin embargo pensé que tu rosadita era un poco más inteligente para deducir que a ti no te gusta hablar de tus sentimientos. – sasuke lo miró molesto, y este se encogió de hombros – Lo siento, pero sabes que tengo razón. ¿Qué espera sakura? ¿Un príncipe azul? ¿A alguien detallista?. Esas son tonterías. No existe tal cosa.
–Tal vez, pero tienes que recordar que todavía es una niña y no una que ha tenido la mejor infancia. Es algo obvio que ella quiera a un príncipe azul. Y ese mismo es el problema, yo no soy un príncipe azul, ni alguien detallista.
–Pero eres su mejor opción. Tú la puedes entender. Ella no pertenece al mundo de una niña normal. Ella sabe lo que es matar y drogarse. Lo que ella necesita es a alguien como tú, alguien que la entienda, que sepa lo que es convivir con ello – quitó la vista de la conversación y se marchó de inmediato. Ya había visto demasiado como para seguir escuchando una conversación ajena.
Abrió de un solo golpe la puerta y se entró en la primera limusina que vio. Le indico al chofer la dirección y se dejó caer en el asiento. Estaba agobiada, confundida, pero más que todo arrepentida. Sentía que todas las decisiones que había tomado eran las incorrectas. Ya ni siquiera podía reconocer lo bueno y lo malo. Todo parecía ser un laberinto sin salida. Se negaba a creer que había algo bueno en esta vida.
Entrecerró los ojos molesta. Se sentía como una idiota, más que eso como una estúpida. Tenía al frente de ella al hombre que la entendía a la perfección y lo dejaba ir como si no importase ni un centavo. Sasuke era el indicado y lo sabía desde el inicio. Pero el miedo a equivocarse la frenaba en cada acción y ahora que todo se empezaba a desmoronar ella lo entendía.
Se jaló los cabellos furiosa y se mordió los labios por no gritar de impotencia. ¿Ahora que hacía?. Él la había dejado libre porque pensaba que le hacía mal, por lo tanto su compromiso se anulaba. En otras palabras ya no eran nada. Sakumii definitivamente tenía que ayudarla, no sabía qué hacer ni decir. Necesitaba de urgencia a alguien que la guiara.
–Señorita hemos llegado – se bajó de inmediato y cerró la puerta tras de sí.
La puerta se abrió y se adentró sin dejar ver a la dueña de la casa. Una vez dentro la vio observarle con su típica mirada fría.
–Llegas tarde.
–Tuve un inconveniente.
–Tu inconveniente tal vez se llama Sasuke Uchiha? – la pequeña asintió de inmediato. – Déjame adivinar. Según el mensaje que me enviaste en la madrugada ustedes habían terminado, por lo tanto en este instante lo más probable es que tu estés deseando volver con él como loca. ¿Estoy en lo correcto?.
–Sí. ¿Cómo supist-
–Sakura eres muy obvia – le interrumpió. Para mala suerte de su amiga, era tan transparente, que parecía que tenía escrito en la frente los problemas de su vida.
–¿Qué hago dime? – la miró a los ojos desesperada, mientras la zarandeaba. Pero se detuvo al instante al ver en su brazo un moretón. – ¿Te estuviste drogando?
Sakumii rodó los ojos y comenzó a caminar al interior de su casa.
–¡Respóndeme! – le exigió.
–Sí lo hice y ¿qué?. ¿Cuál es el problema? – respondió indignada. – Yo también tengo problemas sakura, tú no eres la única.
–¿Te volvió a p… pegar? – su pequeña cabeza de porcelana asintió. – ¡Hijo de puta, como se atreve!
Su pequeña amiga se sentó en el sillón de la sala y agarró otra inyección.
–¿Adivina dónde está el cabrón de mi padrastro? – preguntó mirando el filo de esta.
–Dime que lo mataste – se sentó a su lado y le quito el objeto a su amiga – quiero verlo muerto.
–No. Pero por lo menos le dejé un pequeño recuerdo. – miró a sakura y sonrió maliciosamente – le hice una gran cortada en su "bellísimo rostro". En este momento deben estar operándolo. – ambas se carcajearon fuertemente.
Definitivamente sakumii la entendía a la perfección, era como ella, solo que en versión oscura. Ya que de verdad que ella si daba miedo. Su mirada fría, su forma emo de vestirse y sus delineados ojos negros, le daban la apariencia de toda una sicaria suelta.
–¿Quieres volar?
–No creo que sea lo mejor. Yo quisiera olvidarme de est-
–Solo un poco – cogió la inyección y miró los ojos jades de su amiga – vamos, relajarse no es malo.
¿No había problema si se drogaba un poco, no?. Después de todo, ella regresaría tarde a la casa y el efecto ya se pasaría, además como ya no era pareja de sasuke ya no le debía explicaciones. Así que… ¿No había nada de malo, o sí?. Alargó su brazo y sakumii sonrió.
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~Horas después~
Presionó el acelerador aún más fuerte de lo común y maldijo en voz baja. ¡¿Cómo podía una niña de 14 años meterse en un gran problema en solo 11 horas?! ¡¿Cómo?!. No le dio libertad para que se metiera en líos cuando se le dé la gana. Apenas la dejaba sola unas horas y ya escapaba de romper todas las reglas posibles. Golpeó el volante furioso y le marcó a su abogado. Debía sacarla de la cárcel lo más pronto posible. Ese no era un buen lugar para su muñeca, de hecho era el peor. Tardó alrededor de una media hora en llegar a la comisaría. Se bajó apresurado de su Ferrari y se acercó a la primera secretaria que vio. La cual al instante de verlo se apresuró en arreglarse y poner su pose más prometedora.
–Busco a Sakura Haruno – acotó enseguida. No tenía tiempo para aguantar a una zorra de ese calibre.
–B… Bueno ella se encuentra en la celda 9 – soltó sorprendida ante la actitud del hombre que tenía al frente.
–Hmp… – avanzó sin decir nada más y creyó escuchar un leve "Señor no puede pasar" de parte de la chica.
Continuó sin mirar atrás. Nadie, le restringiría ver a su prometida… o mejor dicho a su ex-prometida. Miró al policía que se le había puesto en frente y lo escuchó decir un "no puede pasar". Lo mismo que la puta secretaria había dicho. Metió una mano en el bolsillo izquierdo y sacó su chequera. Si algo sabía en esta vida era que todos se vendían por el dinero. Sacó una cifra muy grande y discretamente se la ofreció, mientras le entregaba su cédula. El policía guardó el dinero y le devolvió la cédula. Se hizo a un lado y vio al fondo la puerta del oficial que daba los permisos para sacar a las personas de la cárcel. Entró de inmediato y cerró la puerta tras de sí.
–¡¿Pero quién se cree para entrar así a mi oficina?! – reclamó alterado.
Sasuke se dio la vuelta y el hombre callo enseguida. Era nada más y nada menos que el magnate Uchiha. Uno de los hombres más adinerados de todo Japón. Tenía diversas empresas en distintos países y contaba con un mínimo de 6 mansiones.
–¿S… Señor Uchiha?
–El mismo – el oficial abrió los ojos como platos y le extendió la mano. Sasuke la recibió gustoso y se sentó.
–¿Se puede saber qué es lo que lo trae por aquí?
–Por supuesto. Mi prometida se encuentra detenida, necesito sacarla de inmediato – se apresuró en decir – Su nombre es Sakura Haruno, aunque en su cédula se encuentra con el nombre Sakura Uchiha.
El hombre revisó los papeles del escritorio y vio la lista de las personas que recientemente habían sido arrestados.
–Aquí está – leyó el contenido y lo miró serio. – Su prometida fue arrestada por consumo de drogas y alcohol. – Otra vez drogas. Al parecer la clínica de rehabilitación le había valido mierda, porque en cuanto salió, ya había vuelto a probarla.
–¿Dónde estaba cuando la arrestaron? ¿Estaba con alguien?
–La recogimos en un bar que no era apto para menores, la acompañaba su amiga Hannako Sakumii.
–Ya veo. ¿Hace cuánto la recogieron?
–Hace media hora.
Apretó fuertemente las manos de rabia y trató de tranquilizarse. Discutió de la manera más sensata con el oficial, mientras trataba de llegar a un acuerdo. Luego de 40 minutos de ofrecimientos y palabras halagadoras logró convencerlo de dejarla libre a ella y a su amiga, pagando una fianza muy alta.
–¿Puedo verla? – el hombre asintió y lo guio a la celda.
Sakura definitivamente estaba en un gran problema. Tendría un duro castigo por todos sus actos indebidos, y de esta nadie la salvaba. A lo lejos la pudo ver sentada en una banca con la cabeza gacha.
–Sakura – la pequeña alzó la mirada y este la miró serio.
–Los dejo un momento a solas. Voy a arreglar los trámites para que pueda salir hoy mismo. – el azabache asintió y entró en la celda.
La miró a los ojos enfurecido y soltó un insulto al ver el moretón en su brazo, producido por inyectarse droga. Golpeó la pared con fuerza y la miró de frente.
–¡¿Pero qué mierda pensabas cuando te volviste a drogar?! ¡¿Ah?!
–Y… Yo – tartamudeo asustada mientras unas lágrimas se le escapaban.
–¡¿Tú qué?! ¡¿Dime sakura?! – ella calló y bajó la cabeza. – ¡No tendrás más salidas! ¡¿Me escuchaste?! ¡Te prohíbo salir! ¡Y desde ahora en adelante pasarás solo con guardaespaldas! ¡No harás nada sin mi autorización! ¡Desde hoy se acabó tu libertad! ¡Y olvídate de ingerir esas porquerías! ¡Porque si lo vuelves a hacer, te voy a volver a internar y no por un mes si no por un año!.
–P… Pero
–Nada de peros – gruñó molesto – Escúchame bien algo. Si tú te atreves a desobedecer mis órdenes no volverás al colegio, ni a ver a tus amigas, que de por sí ahora tienen permiso para visitarte 1 vez por semana y solo por 2 horas. No quiero a nadie que yo no conozca en la casa. Vas a seguir mis reglas y punto. Tú me perteneces y harás lo que yo quiera.
–Lo siento, yo no quería… es solo que…
–No digas nada. No quiero escucharte en este momento. – respiro hondo y trató de recuperar la compostura – Solo quiero llevarte a casa para que descanses. Mañana hablaremos de esto.
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El camino de regreso había sido muy silencioso. Ni uno intento mantener una conversación. Lo único que hicieron fue esquivar sus miradas, como si se odiaran. Cuando llegaron fue lo mismo. Cada quien se bajó del auto por su cuenta e ingresaron a sus respectivas habitaciones.
Lo primero que hizo sakura fue tomar un baño, sentía que la cabeza le iba a explotar, y más con todos los problemas que había acarreado sus malas decisiones. Se había quedado si fuera por ella todo el día en la bañera, pero el sueño le podía más.
…..
Sakura…
Sakura….
¡Hija, ven aquí!. Te quiero mostrar algo.
Sakura cariño, saluda a papá.
¡Onee-chan, te quiero!
¡Mamá, m… me gusta onee-san!
¡Sakura no digas estupideces!
¡Suelta el arma! ¡Sakura, dije que la sueltes! ¡No, dispares! ¡Para! ¡Monstruo te dije que pararas!
…..
–¡Mamá! – gritó al tiempo que abría los ojos. El sudor recorría su frente y las lágrimas inundaban sus mejillas sonrosadas.
–Sakura, amor, tranquila fue una pesadilla – inquirió sasuke abrazándola. La apretó fuertemente hacia su pecho y la escuchó sollozar en silencio.
–S… Sasuke – gimoteo dolida. Como extrañaba a su familia, a pesar de no ser querida por ellos. No los había visto hace un buen tiempo y no sabía si estaban bien o mal, lo que le preocupaba indudablemente. Pero más que eso, sentía que ya no podía ocultar más el secreto que se mantuvo por años en su cabeza, sin ser escuchado por nadie.
–Ya, ya paso… – le acarició la cabeza y la acomodó en su regazo – fue solo una pesadilla…
–S… Soy una asesina – lo miró con los ojos adoloridos – me gust… ta matar
–Claro que no preciosa. Ya te dije que solo fue un mal sueño – ella negó con la cabeza y trató de regular su respiración.
–Hablo de mi… asesinato a los ocho años – se acomodó mejor en sus piernas y respiro hondo – nadie sabe lo que pasó en verdad esa noche.
–Sakura eso es pasado… – la miró de frente y vio en sus ojos reflejado el dolor puro, entonces la curiosidad despertó. – ¿Qué sucedió esa noche?
Ella sonrió tristemente y habló pausada.
–Esa anoche yo…
~Flash Back~
Era invierno. Las calles se encontraban cubiertas de nieve y una que otra persona las atravesaba. El tránsito era terrible y por lo general siempre tenían que esperar como dos horas estancadas en medio de todos los conductores para poder llegar a su destino. Pero esa noche no era igual como todas. Ellos no habían ido a carro si no a pie. Habían decido que esa noche harían un paseo familiar, para pasar más tiempo juntos.
–Me gusta la navidad – musitó una pequeña de ocho años.
–Sí, es hermosa igual que tú princesa – le respondió su hermano mayor, mientras la cargaba en brazos. Ella sonrió y lo abrazó con fuerza.
–Ya, deichi. Baja a tu hermana, que si puede caminar – inquirió molesta su madre. Desde que era pequeña no había tenido una buena relación con ella.
–Tranquila. Sé que sakura puede caminar sola, es solo que a mí me gusta tenerla entre mis brazos – sonrió abiertamente y depositó un pequeño beso en su mejilla.
Su mamá bufó y siguieron caminando. Detestaba que su hijo fuera tan cariñoso con su hermana, debería retarlo y castigarlo para que cambie su actitud. Pero no, no lo haría, era su hijo querido, no podía.
–¿Mamá dónde vamos? – preguntó el chico.
–A un lugar muy especial cariño – siguió caminando y sintió una pequeña manita agarrarse de su brazo. La miró, parecía tan inocente y pura. Le dio asco. Odiaba a esa niña.
Deichi observó la escena confuso y volvió a agarrar a sakura entre sus brazos, mientras le acariciaba la mejilla. Aquella pequeña era mucho más que su hermana, era su alma, su vida entera. Y sentía que eso era mismo lo que le fastidiaba a su madre. Que la amara más o menos que a ella y que la quisiera tanto que hasta de su vida por ella si fuera necesario.
–¿Qué hacen aquí? – la niña volteó a ver y vio frente a ella cuatro hombres.
–¡Hay mi querido Haruno! – jugó el más grande – Creía que te había dicho que el jefe no estaría muy contento si tú no le pagabas a tiempo.
El padre de sakura frunció el ceño y sus labios temblaron al recordarlo. No había sido bueno apostar y menos no pagarle a un narcotraficante.
–No tengo la suficiente plata. Estoy en la quiebra…
–¡Es una pena!. Y tan bien que me habías caído – chasqueo los dedos, y los tres hombres lo acorralaron – Muchachos jueguen un poco con él – sonrió malicioso.
El primer golpe fue directo a su estómago.
–¡Noo! ¡Por favor, no! – chillo Amaya. Su esposo y su hijo era lo que más amaba en este mundo.
–Pero mira no más a quien tenemos por aquí… – la escaneó de pies a cabeza, y se deleitó con su cuerpo – ¡Pero qué curvas!
La mujer retrocedió un paso y él avanzó uno. Sonrió. Este momento definitivamente sería muy grato. Hace tiempo que no tenía una buena revolcada con alguien.
–¡No la toques! – inquirió el haruno. Escupió sangre y lo miró retadoramente. – ¡A mi mujer no la toques!
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Sus pequeños ojos se aguadaron. Sus manitas temblaron y Los gritos de sus padres retumbaron en su cabeza.
¡Ayuda! ¡Para! ¡Basta! ¡No quiero! ¡Por favor!
Miedo. El miedo se apoderó de ella. Miró a sus lados, deichi estaba tirado en el piso temblando de dolor, por las pateadas anteriormente recibidas. Miró al frente, su padre estaba prácticamente inconsciente y su madre, su madre estaba siendo violada…
¡Mátalos! ¡Solo mátalos! – dijo aquella vocecita – ¡Ellos te lo agradecerán! ¡Lo harán, lo juro! – concluyó.
Ella se negó. Su miedo la dejaba inmóvil e indefensa. No mataría, no, no lo haría. A pesar de su corta edad sabía que estaba mal.
Volvió a mirar al frente. Sus ojos quedaron en blanco.
Un tipo se acercaba a ella con una navaja. Tembló. No quería morir. No quería que la tocara.
No… No… No… ¡Retrocede!
¡Solo mátalo! ¡Si lo matas, nadie te hará daño! – otra vez la escuchó hablar – Hazlo… Hazlo sakurita.
Se dejó caer al piso rendida y el hombre se puso a su altura. Sus finas lágrimas cubrieron sus mejillas y sintió bruscamente al hombre desgarrarle la ropa.
¡No! ¡No! ¡Basta!
Sus toscas manos divagaron en su pequeña cintura y se acercaron a sus pantalones. Abrieron el primer botón.
"La gota derramo el vaso"
"La voz consiguió lo que quería"
"La sangre era cálida y de un rojo carmesí"
"Quiero más, quiero más, quiero más… sangre"
"La niña dejó de ser niña… y se convirtió en una máquina"
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~FIN DEL FLASH BACK~
Miró al vacío. Era la primera vez que le contaba a una persona la verdad. Podía ver entre sus manos las gotas de sangre todavía resbalar y la fina voz diciéndole "Mátalos".
–Sasuke quiero morir… – susurró apenas audible.
–¿Por qué? – su voz sonó dolida – ¿Por qué los mataste?. Sakura si hubo razón. No eres una asesina.
La pequeña apretó la mandíbula con fuerza.
–¡Si, lo soy! ¡Sasuke lo disfruté! ¡Me encantó, sentir la sensación de la sangre en mis manos! – gimió llorando – ¡No hubo arrepentimiento, solo placer!
–¿Y… qué? – ella alzó la mirada sorprendida. ¿Por qué la seguía defendiendo a pesar de todo? ¿Por qué seguía creyendo que era buena?.
Se miraron. Todo quedó en silencio. No hubo palabras, solo sollozos y pensamientos retorcidos.
–¿Y si te mato sasuke? – fría, su voz sonaba tan fría – y ¿si disfruto hacerlo?
Él sonrió de lado. Sus pensamientos retorcidos salieron a flote.
–¿Y si te quiebro sakura? – se acercó a ella, y la empujo fuertemente. Cayó boca arriba sobre la cama y se colocó encima. – ¿Y si quiero despedazarte poco a poco?
Ella desvió la mirada. Un pequeño sonrojo empezaba a aparecer. ¿Por qué siempre el dominaba la situación?.
–¿Quieres sexo? – preguntó irónica – Siempre quieres sexo. Se te ve en la cara de depravado que tienes. ¿Pero sabes que es lo peor?
El lamió su labio inferior en forma de asentimiento. Ella respiró entrecortada.
–Que vivo preguntándome que se sentirá hacerlo contigo…
Se acercó a su oído y le susurró.
–Te llevaré al cielo, lo disfrutarás, te retorcerás de placer y sentirás el mismísimo placer y lujuria…
Bien!. Dejadme un comentario y obteneis una actualizacion ^^. Por cierto PARA TODAS LAS PERSONAS QUE GANARON UNA PARTICIPACIÓN EN ESTA HISTORIA EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO APARECERAN.
En fin decidme ¿Qué os pareció? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Por qué si? ¿Por que no?
¿Lo he dejado caliente, no? XD
Ahora si, a partir de este momento. Aviso, a todas las personas que no les gusta la escenas perver tener mucho cuidado al leer...o mejor dicho si entraron aquí es porque son pervers a sí que no quejen de lo que vayan a leer ¬¬'
Por cierto, si quereis darme una idea de como hacer el lemon dejadmela, estoy abierta a cualquiera opción ^^
~Jay.B FE~
