Kiku y su hermana volvieron a sus casas, sin decirse ni una palabra en el camino, Kiku quería decirle algo, pero luego de aquella disputa que tuvieron, no sabía cómo decírselo.
A la semana siguiente, Japón estaba tan ocupado que no tuvo tiempo para ir a la casa de su hermana a hablar de lo pasado.
Finalmente tuvo una llamada, que pensó que podría ser tema de charla con su hermana.
-S-sakura! Mañana tengo una reunión, quieres venir?-dijo con una sonrisa media falsa.
-No, Onii-chan, no quiero causar más problemas-le respondió co una sonrisa que reflejaba dolor.
Japón estuvo pensando en su hermana toda la reunión, incluso cuando el americano, el inglés y el francés se peleaban. Alemania notó la vista perdida de Kiku, pero como Italia lo distraía, no pudo concentrarse en él.
Kiku sentía lástima por su hermana, pero despues de un tiempo, todo volvió a ser normal. Sakura obedecía todo lo que su hermano le decía, no volvió a salir de la casa y volvió a sonreír. Pero Kiku notaba algo vacío en ella, algo que no era lo mismo. Claro, Sakura extrañaba a Romano, pero como no quería causar problemas, no dice nada.
-Japón! Sabías que...-Kiku había recibido una llamada de su aliado italiano, que lo puso muy feliz.
-Grandioso! Entonces nos vemos mañana- y con éstas palabras de parte de Japón, la llamada se cortó.
En la cena Japón le habló a su hermana.
-Sakura, te parece si mañana damos un paseo?
-Porqué? Acaso no tienes ninguna reunión?
-No, además, hace tiempo que no paseamos juntos, que tal si vamos a aquella vieja montaña, que de niños subíamos con carreras?
-Si no tienes problemas con eso- dijo emocionada por la idea.
Así, los hermanos japoneses salieron al pie de la montaña y jugaron una carera.
-Supongo que ya estoy viejo...-murmuró con tono melancólico
-Vámos onii-chan! Tú puedes!- Le gritaba su hermana mirando hacia atrás
-No puedo más, Sakura!...-decía jadeando.
Su hermana volvió marcha atrás y ayudó a su hermano a cruzar la subida. Al notar que Sakura sonreía, Kiku le preguntó qué le pasaba.
-Es que me hiso acordarme de aquela época en la cual tú eras rápido subiendo esta montaña y terminabas ayudándome a subirla
Depronto Kiku da un salto sorpresivo.
-Me olvidé de traer la comida! La había dejado en la nevera para comer arriba, ya vuelvo...
-Onii-chan, no hay problema, yo la voy a buscar
-No, tú sube primero y espérame que voy volando- y así Kiku bajó.
Sakura, después de perder de vista a su hrmano, subió lo que quedaba de la montaña. Allí se encontró con un enorme árbol de flor de cerezos que de él colgaba una amaca.
Empezó a amacarse y recordó cuando era una niña, algo que le hiso sonreír nuevamente. La suave brisa primaveral hiso que se quedara dormida en la amaca, mientras pensaba en dónde podría estar su hermano.
-Ésta colina es muy alta, maldición- decía una voz jadeante.
Sakura no se despertó, pues apenas lo había notado.
P.A: acuerdense que Sakura y Kiku vivían en diferentes casitas
