Y para no perder la costumbre :P Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la increíble historia es de Drotuno, yo solo traduzco.
Gracias a mi Beta estrella y amiga Erica Castelo por ayudarme nuevamente.
CAPÍTULO 10
EDWARD
"Isabella, trae tu dulce trasero de vuelta aquí," le dije cuando desapareció de mi visión, pero escuché cerrarse la puerta de nuestra recámara y el seguro hacer clic.
Me moví incómodo con las esposas, mirando de nuevo para ver cómo había esposado mi trasero a nuestra cama. Tuve que sonreír, porque todo lo que tenía que hacer era levantar la esquina de la cama para deslizarlas por debajo, aunque mis muñecas seguirían unidas. Me atrapó de prisa. Si esto hubiese sido una situación de vida o muerte, mi chica hubiese sido capaz de huir o matar a su atacante, pero no lo era; simplemente había sido una puta furia ciega, algo de lo que realmente no podía culparla.
"¿De verdad acabas de usar mi nombre completo, Edward Anthony?" Me preguntó con una suave risita.
"Sí," me mofé, poniendo los ojos en blanco. "Estoy esposado a nuestra cama en nuestra puta alfombra, dulzura," le dije, y mi sarcasmo fue fuerte y claro. "¿Qué esperabas?"
Otra risita llegó a mis oídos, y comencé a levantar la cama, pero una patada a mi pie me detuvo. Levanté la vista para verla parada a mis pies.
"No lo hagas. ¿Por favor?" Me susurró. Había una expresión en su rostro, una oscuridad en sus ojos, y tenía el ceño ligeramente fruncido. "Te dejaré levantarte. Lo prometo. Solo que… todavía no."
"Bella…" Comencé a replicar, pero caminó subiendo lentamente por mi cuerpo, con sus piernas a cada lado, solo para sentarse con cuidado sobre mi estómago.
"Los niños se fueron a la escuela, Wes está aquí con su pequeño ejército, y se llevaron a Kyra a la oficina," dijo en voz baja. "Miré por la ventana del baño. Joder, quería asegurarme que nos dejarían en paz."
"Dije que terminaríamos lo que empezamos en la cocina, ¿no es verdad?" Le pregunté, todavía sin poder precisar su estado de ánimo. "Pero no puedo hacer eso desde aquí, bebé…"
"Oh sí, si puedes," dijo entre su aliento, bajando la vista a mi pecho, mi brazo, y luego de vuelta a mi rostro.
Mis cejas se dispararon hacia arriba, porque justo en ese momento, me di cuenta de lo que Bella estaba haciendo. Yo mismo lo había hecho no hace mucho tiempo. Había sido en la cabaña en la cima de la montaña justo después de que habíamos recuperado a Bethy de las manos de Lilith, después de rastrear la locación del grupo D.D.A (1) a fin de recuperar a Bella. Había estado interrogando sospechosos, y Kenny Porter había admitido en falso el haber tocado a mi esposa.
Había perdido la maldita cordura, prácticamente matando al pedazo de mierda con solo mis manos, justo ahí, en un granero con demasiadas corrientes de aire en alguna parte del norte de California. No podía soportar la puta idea de que alguien tocara a Bella, sobre todo contra su voluntad. No pude pensar claramente con la maldita posibilidad de que hubiese sido violada o que todo lo que ella y yo habíamos trabajado por superar juntos estuviese arruinado. Había tomado a Bella de forma intensa en el puñetero bosque, solo para asegurarme a mí mismo que era mía.
Y eso era lo que estaba viendo—posesiva, protectora, preocupada. La primera de esas emociones era lo que mantenía mi trasero atado a la pata de nuestra cama. Había visto a Kyra tocarme y había visto que yo no lo había deseado, y a pesar de que era un adulto, profundamente enamorado de mi esposa, y un padre de dos niños, Bella solo vio una violación al espacio personal, el quitarme la opción, y a alguien más tocando lo que mi chica consideraba suyo. Sin mencionar la enfurecida mamá osa que había surgido de ella cuando Kyra le habló con rudeza a Bethy. No había nada que detuviera la ira de Bella.
Al encontrar su oscura mirada y deseando tanto el sostenerla, joder, simplemente… cedí, porque en el fondo, lo entendía. Era malditamente duro el ver a alguien más deseando lo que es tuyo, y Bella había estado luchando contra esta mierda por semanas. Se había acumulado y crecido hasta que Kyra finalmente presionó demasiado. De hecho, no estaba seguro de que Bella no la hubiese matado justo allí en mi cobertizo si no la hubiese alejado.
"¿Qué necesitas, dulzura?" Le pregunté con gentileza.
"A ti," dijo con un hipido. Con unas pocas lágrimas en sus intensos ojos marrones, sus manos cerradas en pequeños puños apretados al apoyarlas sobre mi pecho, y su respiración pesada. Se inclinó sobre mí, su cabello cayendo como una cortina alrededor de nuestros rostros, diciendo, "Te necesito… así."
"Hey," le susurré, levantando mi cabeza lo suficiente para rozar mis labios en los suyos. "Ella no ganó," le dije una vez más, asegurándome que Bella me mirara a los ojos, porque tenía que saber que lo que estaba sintiendo no era derrota. "Simplemente me acorraló después de que fui a correr… nada más."
Bella simplemente asintió, estirando su cuerpo sobre el mío, pero sus dedos apenas rozaron mis brazos al subir por ellos hacia mis muñecas. "¿Estás bien?" Me preguntó, delineando el metal de las esposas.
Me reí sombríamente. "Veamos… estoy atrapado debajo de la mujer más hermosa que conozco, me tiene a su merced, y me está mirando como si fuera su próxima comida. Sí, dulzura… estoy… muy bien."
Bella esbozó una sonrisa, dejando escapar una risita.
"Aunque hay un serio problema," le dije con falsa sinceridad.
"¿Qué?" Jadeó, incorporándose pero quedándose sobre mi estómago.
"Tienes… demasiada ropa, bebé," le dije, levantándole una ceja. "Si estoy atorado aquí, entonces tienes que ayudarme, hermosa. A estas alturas ya te habría arrancado esa mierda, ¿sabes?"
Me sonrió, mordiendo ese labio inferior suyo y alcanzando la orilla de su camiseta. Con rápidos movimientos, había desaparecido y caído junto a nosotros. Dejé escapar un descarado gemido lascivo al ver lo que estaba frente a mí, lamiendo mis putos labios al ver lo jodidamente ardiente que era realmente mi esposa, sobre todo cuando me estaba provocando así.
"Oh Bella, por favor, dime que los traes a juego," me reí entre dientes, sacudiendo mi cabeza, porque tenía que ver todo el conjunto de ropa interior.
"Siempre," dijo con una risita, poniéndose de pie desde su posición encima de mi estómago y quitándose sus jeans y tenis, lo que la dejó de pie frente a mí con la cosa más dulce y sexy que la había visto usar alguna vez—aunque solo podría ser que estaba siendo un parcial hijo de puta.
"Mm, mm, mm," murmuré, lamiendo mis labios al ver el sujetador y bragas con camuflaje de bosque, todo ribeteado con un femenino encaje rosa claro. Era una combinación muy traviesa, pero de pronto tenía mi polla en posición de firmes. Sus senos estaban elevados y los boyshorts abrazaban a mi esposa en los lugares perfectos. Mis dedos se movían nerviosos, queriendo tocar, arrancar, porque mi chica lucía increíble. "Mierda, amor… quiero tocarte…"
"No," me dijo, sacudiendo su cabeza despacio de un lado al otro. "Todavía no, Edward," me reprendió sensualmente, de pie nuevamente sobre mí, y no pude contenerme de admirar cada centímetro de ella, encontrando al fin su oscura mirada.
Se arrodilló entre mis piernas, agarrando la cintura de mis pantalones cortos de baloncesto. Los bajó y me los quitó en segundos, y también terminaron en alguna parte del suelo, pero no podía concentrarme en nada más que la vista de sus manos deslizándose por mis muslos, sobre mi bóxer, y por último envolviendo mi erección.
"Tan duro, tan rápido, cariño," mencionó en voz alta, dándome una sonrisa pequeña, pero orgullosa.
"Sí… ha estado así desde la puñetera cocina," jadeé, cerrando mis ojos con fuerza, porque con cada pasada de su mano sobre mi ropa interior de algodón hacía que mis caderas se levantaran del suelo. "Correr para la revisión de perímetro fue un maldito… placer hacerlo así."
"Aw," canturreó, apoyando una mano en mi muslo, solo para inclinarse más cerca de mi entrepierna. "Pobre bebé," ronroneó, su cabello haciendo cosquillas en la piel de mi estómago.
Tragué saliva espesa cuando su nariz y sus labios trazaron el mismo camino que su mano acababa de recorrer—a través de mi estómago, alrededor de cada hueso de mi cadera, y sobre la tela de mi ropa interior. Dejó que uno de sus labios se atorara en la punta de mi polla, pero seguía sin usar sus manos para quitarme la maldita ropa interior. Todo mi jodido cuerpo ansiaba que me tocara de verdad, pero al parecer ella tenía otra idea, porque esos mismos labios hermosos se arrastraron por mi estómago, dejando besos con la boca abierta, cálidos y húmedos todo el camino hasta mi pecho.
"Aún sigues sudado," señaló, delineando con la punta de su lengua cada centímetro de mi tatuaje de la Fuerza Aérea, pero sus ojos estaban clavados a los míos. Lamiendo sus labios, me dijo, "Mmm, saladito. Me gusta."
"¿Quieres que te diga dónde sabes mejor, amor?" Le pregunté, mi voz más profunda de lo que había esperado, pero maldita sea, sino me estaba volviendo loco.
Sonrió, negando. "Creo que eso ya lo sé." Se echó un poco hacia atrás, mirando mis manos y cuerpo. "¿Puedes darte la vuelta?"
Mis cejas se dispararon hacia arriba, y evalué mi situación mentalmente. "Sí, aunque puede que el suelo se rompa bajo la presión, bebé," le dije, mirando hacia mi polla ahora dura como el acero y de vuelta a su rostro.
"No voy a lastimarte. Lo prometo," dijo con una risita, ayudándome a darme la vuelta sobre la alfombra, con mis manos cruzadas sobre mi cabeza.
En seguida, fuertes dedos encontraron los músculos de mis hombros, mi espalda, y luego mi trasero. Que me jodan, sino gemí con fuerza, mi frente golpeando el piso. Sentí su cuerpo alinearse de nuevo con el mío, y eché un vistazo hacia atrás por encima de mi hombro.
"¿Sabes por qué no quise este tatuaje en tu espalda, Edward?" Me preguntó, sus pequeños dedos delineando la tinta en mi brazo.
Negué, pero no pude decir nada, porque me perdí al sentirla deslizarse por mi cuerpo. Podía sentir la piel suave, el rasposo encaje, los pezones duros, y apretones firmes al bajar por mi espalda.
"Cristo, Bella, me estás matando," murmuré, mi frente haciendo un ruido sordo al golpear una vez más el piso, porque necesité todo mi control para no romper la cama, darme la vuelta, y tomar a mi chica con rapidez, profundidad y fuerza. Era malditamente sexy cada minuto del día, pero cuando se lo proponía, joder, era absolutamente mortal.
"No lo quise en tu espalda," me dijo, ignorando mi voz posiblemente sonando quejumbrosa, "porque el día que vi por primera vez ese escudo, tenías los más hermosos rasguños en tu piel, y eso era mejor que cualquier tatuaje."
Sonreí, porque eso era jodidamente asombroso. Levantando mi cabeza, traté una vez más de mirarla, pero estaba bastante hacia atrás por lo que no pude verla.
"Y tus motivos para el tatuaje eran tan malditamente adorables, cariño. Si era un recordatorio de que la familia era primero, quería que todo el maldito mundo pudiera verlo," gruñó contra la piel de mi omoplato.
Escuché la pura y absoluta indignación en la voz de mi esposa, porque no era simplemente que Kyra me hubiese tocado, o que le hablara a Bethy de forma grosera, era lo que Kyra había tocado. Mi tatuaje, mi escudo… el recordatorio de familia, lealtad, y simplemente… Bella. Era el significado detrás de él, y la violación de todo eso.
"Mierda," siseé, dándome la vuelta de nuevo, a pesar de sus protestas. Comencé a levantar la cama para liberarme, porque mis deseos de abrazarla, atraerla a mí eran simplemente demasiado, pero Bella me detuvo al sujetar mis muñecas con sus manos.
"No, no lo hagas," me suplicó, inclinándose sobre mí y obligando a mis manos a bajar nuevamente al suelo.
"L-Lo s-siento, b-bebé," balbuceé. "Venía de correr más de ocho kilómetros. ¡N-No s-sabía q-que e-ella e-estaba j-justo a-ahí!"
"Shh," siseó contra mis labios, pegando su frente a la mía. "Lo sé."
Nada podía detenerme de besarla. Nada. Sentí la necesidad de hacer algo para hacer desaparecer lo que sea que estuviese molestando a mi chica. Y si no podía tocarla, iba a besarla hasta dejarla sin aliento. Todo mi cuerpo se sacudió cuando nuestras lenguas se encontraron, todas resbalosas, enérgicas, e intensas, reclamando, calmando, y probando al otro. Mi chica se movió de manera que mi adolorida polla encontrara cierto tipo de fricción entre sus piernas, y los dos gemimos descaradamente.
Dedos frenéticos subieron, agarrando mi gorra y lanzándola lejos, entonces Bella deslizó sus manos dentro de mi cabello y lo agarró con fuerza, girando mi cabeza. Gemí otra vez, no por el dolor, sino por la simple idea de que Bella estaba simplemente… tomando. Y ella podía tener la mierda que quisiera.
Su dulce y caliente coño giró sobre mi polla, e incluso a través de la ropa interior, podía darme cuenta que estaba jodidamente mojada. Mis ojos rodaron dentro de mi cabeza cuando lo hizo de nuevo, provocando que ella misma jadeara en mi boca.
"Joder, dulzura," jadeé cuando se separó de mi boca, solo para incorporarse y girar esas fantásticas caderas de mierda otra vez. "Vas a hacer que me corra así," le dije, incapaz de no seguir su ritmo, porque joder, se sentía tan malditamente bien.
Se quedó quieta, bajó por mis piernas y agarró la cintura de mi ropa interior, tirando con cuidado por encima de mi polla y quitándomela. Llevó sus manos hacia su espalda, desabrochó su sujetador y lo dejó caer junto a ella. Metiendo sus pulgares en la cintura de sus boyshorts, hizo una pausa.
"Oh, no me provoques, bebé," le advertí con un rugido bajo, levantándole una ceja.
Se le escapó una dulce risita a medida que se quitaba la jodidamente ardiente ropa interior y volvía a subir por mi cuerpo, deteniéndose lo suficiente para arrastrar su lengua por el eje de mi polla, bebiendo el fluido intenso que ya se había acumulado en la punta, porque esa mierda de no poder tocar era algo sexy. Pero fue cuando su muy caliente y bastante húmedo coño se restregó en mi muslo que tuve que decir algo.
"Mmm, estás tan mojada, amor," canturreé, incapaz de no usar mi pierna para frotarla contra su sexo, lo que provocó que el dulce sonido de mi nombre se escuchara en la vacía habitación en un tono entrecortado, pero en un gimoteo. "Si me traes ese ansioso coño, bebé, prometo que cuidaré muy bien de él," le ofrecí, lamiendo mis labios tan solo al pensar en su sabor, en comerla hasta que todo lo que pudiera decir fuera mi puñetero nombre.
"¿Sí?" Me preguntó, dándome su versión de una sonrisa torcida. Y también lucía muy bien en ella.
"Oh sí," me reí sin humor mientras asentía despacio, agarrando el poste de la cama a fin de no romper toda la maldita cosa para llegar a ella. Me quería a su merced, y podía tenerme de esa forma, pero joder, necesitaba probarla, follarla, algo. "Tráeme esa cosita linda, y aliviaré un poco su ansiedad…"
Sonrió, se movió por mi cuerpo y de pronto, estaba rodeado por hermosos muslos, piel suave, rodillas a cada lado de mi cabeza, y el más delicioso coño que había tenido el honor de probar en mi vida. Lamiendo mis labios una vez más, clavé mis ojos en los de mi chica, que ahora apoyaba sus manos en la orilla del colchón encima de mí. Dejé un simple beso en cada muslo, antes de levantar un poco mi cabeza. Estaba abierta perfectamente para mí, y arrastré felizmente mi lengua de un extremo de ella al otro, deleitándome en el grito de alivio que se le escapó.
~oOo~
BELLA
"Oh, Dios," gemí, mi cabeza cayendo hacia atrás al sentir la boca de Edward en mí.
Solo mirándolo, tocándolo, sintiendo su deseo por mí endureciéndose cada vez más con cada segundo que pasaba me tenía sufriendo por él. Y entendió completamente y se dio cuenta de lo que quería. Necesitaba recuperar lo que era mío.
"Joder, eres malditamente bueno en eso," jadeé, soltando la cama y apoyando mis manos en cada uno de sus muslos.
Y Dios, era malditamente fenomenal en ello. Besaba mi sexo como besaba mi boca—de forma concienzuda y profunda, reclamándome con labios, lengua y fuerza de succión, haciéndome absolutamente incoherente. No había un centímetro de mí al que no le prestara atención, arrastrando su lengua, dientes y labios sobre mí. Pasó su lengua sobre mis pliegues, solo para chupar mi clítoris con fuerza, pero se detuvo justo antes de que me corriera. Era provocación en su máxima expresión, haciendo que me mojara cada vez más con cada segundo que me torturaba. Y disfrutaba de cada gota, bebiendo de mí como si no pudiese tener suficiente.
Edward no podía hacer que me quedara quieta, así que seguía cada giro de mis caderas, gimiendo con intensidad contra mi carne cada vez que mi centro se contraía. Y era entonces cuando retrocedía, mordisqueando con sus dientes el interior de mis muslos y sonriendo maliciosamente contra mi piel cuando gritaba.
Me llevó tan cerca que mis brazos ya no podían sostenerme. Comenzaron a temblar, y al fin volví a colapsar sobre él, lo que solo abrió aún más mis piernas para él. Otra pasada de su lengua, arremolinándose en ambas entradas, y finalmente aferró sus labios en mi clítoris en un intenso beso chupetón que me tenía mareada, mi espalda arqueándose y mis dedos enroscándose.
Mi respiración se detuvo por un momento, y todo mi cuerpo se contrajo antes de explotar. "¡Cristo!" Jadeé, mis ojos rodando dentro de mi cabeza, e incluso en medio de mi orgasmo, pude sentirlo sonreír con petulancia contra mi sexo.
Lágrimas de euforia saturaron mi visión a medida que salía de mi delirio, tratando de sentarme. Cuando al fin estaba nuevamente frente a él, no pude contener mi sonrisa de satisfacción porque se estaba lamiendo los labios como si acabara de comer la mejor comida de su vida, y portaba un ligero pero adorable puchero por no poder recibir más.
"¿Te sientes mejor, dulzura?" Ronroneó, mirándome mientras me cernía sobre él.
"Sí," dije entre mi aliento contra su boca, antes de besarlo hasta la inconsciencia. Todavía sabía a mí, y todo lo que hizo fue hacer que lo deseara aún más. Nos separamos jadeando por aire, pero pegué mi frente a la suya. "Pero quiero… mmm, más."
Sonrió, arrastrando su lengua por mi labio inferior. "¿Debería destrozar esta cama, bebé? O vas a montarme hasta dejarme sin puto sentido. Podemos jugar, Bella, pero joder, me estoy muriendo aquí."
Echando un vistazo a su polla, gemí en simpatía y porque la deseaba. Joder, estaba muy duro, firme como el buen soldado que era. Y seguía goteando de la punta. Deslizándome por su cuerpo, me coloqué sobre él, finalmente mirándolo a los ojos, y repentinamente todo me golpeó al mismo tiempo.
Un sentimiento casi rabioso de posesión se apoderó de mí cuando me hundía en él, lo dos gimiendo al mismo tiempo. Edward era mío, y alguien había tratado de interponerse entre nosotros. Yo había pasado por muchas cosas, lo había necesitado demasiado para que eso sucediera, pero otro sentimiento le dio paso a ese mientras miraba al guapo rostro de mi esposo, que estaba atrapado entre la necesidad de que me moviera y el que me quedara quieta. Ese sentimiento era calma, una fe serena.
Edward era mío, pero era mío porque él quiso serlo. No hubiese permitido que nada se interpusiera entre nosotros, y eso incluía mi ira incontrolable hacia Kyra, su malvada actitud hacia Bethy y sus interminables insinuaciones. Se puso entre nosotras no porque le importaba lo que le sucediera a ella o estuviese preocupado por sus sentimientos, sino porque nada malo podría pasarme a mí—o a Bethy, de hecho, que por casualidad estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Y fue por eso que me detuvo de matarla, sin importar que probablemente creí en ese momento que estaba justificada.
Giré mis caderas, llevándolo más profundo y deleitándome en la sensación de lo mucho que me estaba llenando. Mis deseos y necesidades estaban divididos; quería las manos de Edward sobre mí, pero también quería seguir reclamando, tomando, haciéndolo mío otra vez, borrando de él el recuerdo de las caricias de Kyra.
Las caderas de Edward encontraron las mías estocada tras estocada, pero podía ver sus manos cerradas en puños sobre su cabeza, sus dientes mordiendo su labio inferior, y cada músculo de su torso moviéndose bajo las yemas de mis dedos.
"Edward…" Jadeé, abrumada una vez más por mi conflicto de deseos.
"Te ves tan bien follándome, bebé," dijo con voz rasposa, sus manos agarrando la pata de la cama a fin de usarla como apoyo. "Si lo necesitas con más fuerza, dulzura… entonces tómalo."
Fue en ese momento que mi necesidad por una follada dura, ruda, y demandante simplemente… cambió, porque no necesitaba reclamarlo como mío; él se había entregado gustosamente a mí.
"Cariño, te amo tanto," le dije, las lágrimas acumulándose en mis ojos, porque no podía llegar a él, no podía dejar de montarlo, pero necesitaba su toque, su voz en mi oído, y sus brazos rodeándome.
Con unos movimientos rápidos, Edward levantó la cama y liberó la cadena de las esposas, incorporándose y rodeándome con sus brazos, con todo y sus muñecas atadas. Cuando capturó mi boca con la suya, podía sentir el frío acero de las esposas pegado a mi espalda. El tintineo del metal hizo eco en mi oído cuando un fuerte agarre capturó mi cabello en la base de mi cuello, pero Edward pegó su frente a la mía mientras continuaba moviéndome sobre él.
"Justo aquí, dulzura," ronroneó, su mirada oscura clavada en la mía. "Estoy justo aquí."
Asentí con mi sudada frente pegada a la suya. "Lo sé," dije con un jadeo.
"También te amo, Bella," me susurró, rozando sus labios en los míos, bajando por mi mejilla y luego chupo ligeramente mi cuello. "Eres tan jodidamente hermosa, bebé. Simplemente perfecta tomando lo que es tuyo. Y te pertenezco, amor."
Tomé su rostro entre mis manos, llevando sus labios de vuelta a los míos, porque siempre sabía lo que necesitaba escuchar. Al parecer lo había estado haciendo desde siempre.
"De eso, nada ha cambiado," murmuró, su voz profunda, suave y tranquilizadora, pero todavía saturada con ese tenor sensual. "Joder, bebé… siempre me follas tan malditamente bien. Mierda, estoy cerca… Córrete conmigo."
Sacudí mi cabeza, mi respiración pesada, porque quería sentirlo correrse con fuerza dentro de mí, sentirlo derrumbarse en mis brazos. Contrayendo mis músculos en torno a su polla, arrastré mis labios por su hombro, subiendo por su cuello y hacia su oreja. La sensación del frío acero prácticamente quemó mi espalda baja cuando agarró mis caderas para guiarme sobre él, murmurando que lo follara con más fuerza, más rápido y simplemente por… más.
Agarré su brazo donde se encontraba su tatuaje. "Córrete, Edward. Por mí," le ordené, y no pude evitar sonreír contra la piel de su cuello cuando una sarta de maldiciones salieron de su boca y pasaron por mi hombro.
El no correrme con él tenía sus ventajas, porque podía sentir sacudirse cada centímetro de él dentro de mí, derramándose finalmente con intensidad. El rostro de Edward era la imagen de la belleza, congelada en una expresión con la boca abierta que paraba el corazón. Su cabeza cayó ligeramente hacia atrás al mismo tiempo que sus manos se aferraban a mis caderas, atrayéndome a él con fuerza.
"Jesús, Bella," dijo con un jadeo, su frente cayendo en mi hombro. "Por favor, dime que tienes las llaves para estás hijas de perra," me dijo, riéndose entre dientes cuando solté una risita contra su cuello.
"¿Qué llaves?" Le pregunté, chillando histérica cuando gruñó por lo bajo, sus dedos enterrándose en mis costados. "¡En el baño! ¡En el baño!" Chillé, mi cabeza cayendo hacia atrás por la risa.
"Aún mejor. Una ducha, bebé," gruñó, poniéndome de pie. Una vez que él se levantó, se lanzó hacia mí, arrojándome sobre su hombro y dándole a mi trasero desnudo una nalgada. "Tus reglas, dulzura," dijo riéndose al entrar al baño. "No podemos irnos a la cama sin ducharnos…"
"Buen chico," lo felicité, lo que me valió otra nalgada en el trasero, y luego me puso sobre helado tocador, donde chillé por la sorpresa.
"¿Dónde, Bella?" Sonrió, levantando sus muñecas.
Soltando unas risitas, metí mi mano en el cajón junto a mis piernas. "Aquí tienes," le dije, tirando de él para ponerlo entre mis piernas. "Las necesitamos libres para esa ducha…"
"¿Ah, sí?"
"Oh sí… estamos extremadamente sucios. Tú, sobre todo," me reí entre dientes, señalándolo con un dedo una vez que las ataduras fueron eliminadas. "Tengo que quitar el toque de esa perra de ti."
Edward rodó los ojos, pero se rio de todos modos mientras murmuraba algo que sonó como, "Pensé que acabas de hacer esa mierda." Se metió a la ducha, abriendo la llave del agua, solo para darse la vuelta y bajarme del tocador.
"¡Entonces a lavar, mujer!"
Mi risa hizo eco en los azulejos, pero murió rápidamente cuando mis manos fueron capturadas por encima de mi cabeza, mis dedos entrelazándose con los de Edward. Le sonreí a mi muy sexy y ahora bastante mojado esposo.
Me sonrió de forma torcida, pegando su frente a la mía mientras me sujetaba contra la pared de la ducha. "Mi turno, dulzura…"
~oOo~
EDWARD
Voces apagadas y en susurros se escuchaban desde mi patio y lo que se escuchaba como mi cocina. Cerré mis ojos con fuerza, y luego eché un vistazo al reloj. Bella y yo habíamos caído en la cama después de nuestra ducha, exhaustos, agotados, pero muy, muy satisfechos. Hicimos lo que siempre hacíamos cuando algo nos sacudía; volvíamos a ser solo nosotros, perdiéndonos en el otro.
Tal parece que habíamos logrado dormir unas cuantas horas, pero por cómo se sentían todavía mis ojos, como si tuviera lijas detrás de mis párpados, realmente me servirían unas cuantas más. Dándome la vuelta hacia mi costado, admiré la vista de mi esposa dormida. Se movió cuando me moví, por lo que su mano se estiró a ciegas hacia mi almohada, encontrando mi rostro y tocándolo. Joder, me encantaba esa mierda, porque no solo me recordaba nuestra foto de infantes que estaba colgada en nuestra sala, sino porque aún en sus sueños, me necesitaba.
Ignoré las voces que apenas podía distinguir y planté un beso en el centro de su palma, trazando suavemente con mis dedos el medio de su espalda expuesta, simplemente disfrutando de la excepcional burbuja de tiempo a solas. Sabía que teníamos que levantarnos. Tenían que tomarse decisiones con respecto a Kyra, y después de la mierda de esta mañana, estaba jodidamente seguro de que Bella querría recoger a Bethy de la escuela ella misma, solo para asegurarse de que nuestra niña estuviera bien.
"Debería hacer que la arrestaran por asalto," la voz llorona de Kyra se filtró por la ventana del baño, lo que significaba que estaba en el porche delantero.
"No estoy seguro a qué te refieres," dijo Alec, y casi podía ver su ceja arqueada y sonrisa satisfecha, solo por el tono irónico de su voz. "Nadie vio nada," le dijo como si nada.
"¡Todos estuvieron ahí! Tenía un arma apuntando a mi cabeza," respondió Kyra.
"Mmm, no… no vi nada. Aunque llegué muy tarde," dijo Jasper arrastrando las palabras. "Personalmente, supuse que te habías caído y ella te estaba ayudando a levantarte."
Sonreí, sacudiendo mi cabeza, porque mi equipo era osado en cuanto a respaldarse entre ellos. Jurarían esa mierda en el corte si fuera necesario.
"Sin ningún testigo," añadió Wes, "entonces no tengo un caso contra asalto."
Escuché el ruido sordo de pasos en mi porche, como si alguien se estuviera paseando de un lado al otro, pero Wes continuó.
"Permítame explicarle algo, señorita Bailey," le dijo, y su voz tomó un tono que rara vez usaba. Era directo, sin nada de humor o sarcasmo. "Maldición, no puedo decir que culpe a Bella ni un poco. No, en lo absoluto. Porque déjeme decirle, que si se invirtieran los papeles y fuera Eddie el que tuviera que ver a un pendejo tocarla… Bueno, él destrozaría al tipo. Lo ha hecho antes, y estoy lo bastante seguro de que lo haría de nuevo. Varias veces. Lo que usted está haciendo, los problemas que le está provocando a esta gente, es lo que la metió en este lío para empezar. Joder, no sabe en absoluto a quién encabronó ahora, ¿verdad?"
Mis cejas se dispararon hacia arriba al escuchar eso, porque Wes era una tipo bastante tranquilo. También era extremadamente profesional. De modo que para que él la amenazara, aunque sutilmente como se había escuchado, era realmente extraño.
"Señorita Bailey, no le voy a mentir," continuó Wes. "Puedo y voy a tomarla bajo mi custodia, aislarla de todo. No podrá trabajar, no podrá hacer su trabajo, y no hablará con nadie. Y eso incluye a Cassie y Gator aquí presentes. Va a estar sola, pero estará a salvo. Sin embargo, sé por experiencia, que este grupo de personas es extremadamente capaz de no solo protegerla, sino que también encontrarán a este… este… tipo, Preston."
"Sí, pero…" Comenzó a decir Kyra, pero él la interrumpió.
"O… puede encontrar la forma de llevarse bien con este equipo, y todos podemos trabajar juntos. Realmente es muy simple. Y permítame explicarle algo, si usted no puede… si no puede ser honesta, diciéndonos todo lo que sabe, entonces la arrestaré por entorpecer mi investigación. ¿Comprendió?" Dijo con voz brusca.
"Oh maldición," dijo Bella entre su aliento, y giré mi mirada hacia la suya. "Mierda, no está jugando, ¿cierto?"
Me reí entre dientes, negando, pero besando sus labios para callarla, porque la conversación no había terminado.
"Buena suerte con eso," Rose dijo riéndose sin humor. "Estoy segura que Bella dijo que estábamos fuera del caso. Y no puedo decir que me sienta mal por eso. Eres un dolor en el trasero, Kyra. Y no miento. Dices que necesitas ayuda, que necesitas la protección de Edward, pero no dices por qué. Insultas a todos a tu alrededor, le faltas el respeto a su matrimonio y sus hijos, ¿y todavía crees que va a querer continuar con este caso? Umm, no, princesa. Echa mierda en una mano y deseos en la otra; ve cuál se llena más rápido (2)."
Bella estalló en risitas, teniendo que ocultarlas en mi hombro para evitar que el sonido volara. No pude contenerme de besar la coronilla de su cabeza, porque algunas veces, Rose se iba directo al maldito grano y le decía a la gente la puta verdad, sin importar lo hiriente que pudiera ser.
Las risitas y las carcajadas murieron, porque habló otra voz, una que no sabía que estaba allí.
"Kyra," dijo Esme con un suspiro exasperado. "Creo que es momento de que tú y yo nos sentemos para tener una larga charla. Ven conmigo," le ordenó. "Vamos a usar la oficina de Bella."
"Uh oh," canturreó Emmett. "La doctora entra en…"
"Silencio, Emmett," lo regañó Esme. "Vamos, señorita Bailey. Quiero terminar con esto antes de que mi hijo despierte, porque no va a estar feliz después de los eventos anteriores. Y no creo que nadie aquí podrá detenerlo de decir lo que le tenga que decir. ¡Así que arriba! ¡Ahora!"
Mi corazón se apretó al escucharla llamándome su hijo, aún más por lo bien que me conoce, porque de hecho estaba planeando tener una muy desagradable conversación con Kyra—sin importar la decisión que Bella tomara concerniente al caso. Pero escucharla llamarme así provocó que algo muy dentro de mí cambiara, se calmara, y quería abrazarla.
"Ella realmente te ve como suyo, ¿sabes?" Me susurró Bella, delineando mi rostro con su dedo. "Así como a mí me ve como su hija."
Asentí, pasando saliva espesa. "L-Lo s-sé. E-Es s-solo q-que n-nunca l-la ha-había e-escuchado d-decirlo d-de e-esa f-forma…"
Bella se apoyó sobre un codo, extendió su mano en mi mejilla y me besó. "Es tan fácil amarte, Edward. Es realmente sencillo. De hecho, es lo que mantuvo mi temperamento bajo control con Kyra por tanto tiempo. Pensé que si estaba enamorada de ti, entonces podía entenderlo, pero no creo que lo que sienta sea amor. Te necesita, pero no estoy segura por qué. Es la razón por la que se está aferrando a ti con tanta fuerza. Sin embargo, lo demostró de la forma equivocada. Y no creo que conozca otra forma…"
"Entonces, ¿qué quieres hacer, dulzura?" Le pregunté, deslizando mi pulgar por debajo de su ojo, porque mi chica se veía exhausta. "¿Terminó el caso?"
"No lo sé," dijo con un suspiro, sentándose completamente y subiendo las mantas a su alrededor. "Aunque daría lo que fuera por ser una mosca en la pared de mi oficina en este momento."
"No jodas," dije riéndome entre dientes, sacudiendo mi cabeza.
"Si lo tomamos, ¿cuál es ese gran plan que tienes en mente?" Me preguntó, inclinando su hermosa cabeza hacia mí.
Me senté frente a ella, inclinándome para besar su frente. "Tú y yo. Carnada. Si este pendejo viene contra mí, entonces realmente podríamos hacer desaparecer a Kyra. Tú y yo podríamos hacernos cargo, lanzar el anzuelo."
Bella me miró molesta, su ceño frunciéndose. "Joder, que no me parezco a ella, Edward."
"No, no te pareces," le dije para tranquilizarla, besando suavemente sus labios. "Eres mucho más hermosa, pero tienes más o menos la misma altura, y las dos tienen cabello oscuro, amor." Tomé su rostro entre mis manos, forzándola a mirarme. "¿No la observaste en ese jodida foto, Bella? Cuando la conocí, tenía cabello castaño claro con esa mierda rubia rayada."
Bella sonrió, rodando sus ojos. "Mechas," me corrigió.
"Como quiera que se llame esa mierda," dije con una carcajada, encogiendo un hombro. "No tenía un tipo, dulzura. Ella está frente a una puñetera cámara todo el maldito día. Lo más probable es que se tiña esa mierda todos los meses. No hay forma de saber cuál es su color natural."
"El castaño claro," dijo Bella con un suspiro cuando calmó sus risitas.
"Muy bien, bueno, aun así… Joder, no te pareces a ella. Solo estoy diciendo que ya que todo el mundo sabe que ahora es morena, podemos hacerlo. Tú y yo. Actuaremos como si fuera el nuevo… nuevo…"
"¿Novio-diagonal-guardaespaldas?" Dijo Bella con un resoplido, poniendo los ojos en blanco. "Entonces, ¿vamos a usar a los paparazzi para nuestra ventaja?"
"Sí." Asentí una vez, pero tomé una respiración profunda. "Por el contrario, si lo das por terminado, entonces empacaremos su mierda en este momento."
Bella levantó su mano, quitando el cabello de mi frente y pasando sus dedos por él. "Tú y Sammy necesitan un corte," murmuró, casi para sí misma.
"Bien. Lo llevaré hoy a la peluquería," dije con una risita. "Háblame, amor."
Mordió ese labio inferior suyo, pero no dijo nada por un momento. "Este tipo Preston, ha hecho esto antes," comenzó a decir en voz baja, y podía darme cuenta que estaba prácticamente pensando en voz alta. "Me gustaría saber a quién y hasta qué grado. También me gustaría ver lo que Esme logra sacarle a Kyra, porque tiene serios problemas."
"Bien, ¿entonces esperamos?"
"Sí, solo… esperaremos," dijo con un suspiro de derrota.
"Oh, ¿y dulzura?" Le dije, arqueándole una ceja. "Ahora definitivamente tengo un tipo. ¿Quieres que te lo describa?" Le pregunté, poniéndola en mi regazo y sonriendo contra su cuello cuando soltó una carcajada. "Hermosos ojos marrones, luchadora, sexy como el infierno, y… mía," gruñí, mordisqueando suavemente justo debajo de su oído.
Bella dejó de retorcerse en mis brazos, relajándose muy parecido a como lo hacía Bethy cuando le hacía cosquillas. "Sí," dijo con un suspiro de felicidad. "Sí, tuya."
~oOo~
"Está bien, está bien, está bien," repitió Alice en voz baja, desplazándose por una gran cantidad de texto. "Preston Raulson… Bueno, contacté a la policía con respecto a su anterior arresto. Y técnicamente fue acoso, aunque en ese entonces, no se le llamaba así. Las leyes para el acoso todavía son muy inadecuadas por todo el país. Él tenía una novia en el instituto que trató de romper con él, y no quiso dejarla ir. La siguió, la llamó constantemente, e irrumpió en la casa de su familia. Acuchilló las llantas de su coche cuando le dijo que se iba a ir a la Universidad de Nueva York. Fue entonces cuando las cosas se pusieron realmente feas, y fue lo que condujo a su arresto."
"¿La lastimó?" Preguntó Bella, desviando su mirada de Alice de vuelta hacia la pantalla.
"Sí, la puso en el hospital. Un brazo roto, un hombro dislocado, un montón de moretones, y un ojo morado bastante feo," respondió Makenna, arrojando una impresión del artículo del periódico. "La llamé. Sigue en Nueva York… casada con un miembro de la élite de la ciudad, y ella es policía. De hecho, fue por la academia de policía que dejó California. Su nombre era Felicia Easton… ahora O'Brien. Se casó con un buen chico irlandés de Brooklyn," dijo riéndose. "En fin, Felicia dijo que Preston la siguió hasta Nueva York después del… único incidente del hospital." Levantó un dedo. "Una vez que el tipo se dio cuenta que estaba rodeada de los chicos de azul, desapareció."
"Es un abusador," murmuró Jasper, frunciendo el ceño al ver la foto de Preston en el tablero de noticias. "Simple y sencillo. Le gusta asustar a mujeres, le gusta tener el control, pero una vez que llega alguien más grande y malo que él, se retira como una maldita gallina. Interesante. No le tiene miedo a Gator, o a ningún 'guardaespaldas' que pueda haber contratado, pero cuando se dé cuenta que los federales están involucrados, puede que lo perdamos."
"Entonces, se detiene. ¿Cuál es el problema?" Preguntó Mickey, dándole a la puerta aún cerrada detrás de la que estaban Kyra y Esme una mirada feroz.
"El problema es que está empeorando," dijo Bella, frotando sus sienes. "Ya no puede simplemente quedarse con los brazos cruzados y esperar que sus regalitos asusten a Kyra. Necesita contactar con ella. Si la deja, o si lo asustamos, la siguiente chica que lo rechace, posiblemente, podría morir. Y va a rechazarlo."
"¿Cómo lo sabes?" Le pregunté, pero Alice fue la que habló.
"¿No escuchaste lo que dijo Kyra sobre él?" Preguntó, y asentí, pero no estaba seguro a qué parte nos estábamos refiriendo. "Dijo que una vez que estuvieron juntos, Preston necesitaba saber dónde estaba, con quién estaba, y lo que estaba haciendo… todo el tiempo. Preston necesita el control. Y es sofocante para la mujer, pero él no tiene idea. Cuando ella le dijo que habían terminado, fue cuando él perdió el control de ella. También significó que la fachada que se había esforzado tanto por hacer realidad se derrumbó. Apostaría que comenzó a acosarla desde ese momento… sino es que lo estuvo haciendo todo el tiempo."
"Y su papá lo encontró haciéndolo," añadí.
Todos asintieron de acuerdo.
"Y ese es el otro problema," Alice prácticamente gruñó, levantando un dedo. "Es un malhumorado bastardo tan pretencioso y abusivo, que apostaría a que fue él quien creó a ese monstruo."
Todos asentimos con su teoría, porque Alice estaba malditamente convencida que la crianza deficiente, abusiva, o negligente dañaba la psique de los niños, lo que sin duda, creaba los criminales del futuro.
"Bueno, sé de dónde viene lo de la flor," añadió Bella, girando su computadora. "Su madre era dueña de una florería. Se especializaba en ramos con significado."
"¿Dónde está su mamá ahora?" Preguntó Jasper, moviéndose hacia adelante en su asiento para mirar más de cerca a la pantalla.
"Muerta. En un accidente de coche cuando Preston tenía diez años," dijo Bella con un suspiro, su nariz arrugándose en simpatía, porque era horrible perder a tu mamá cuando eras un niño. "Bueno, eso explica por qué Preston terminó con Ike. La madre de Preston ya estaba divorciada de Ike para entonces, pero no había otros parientes para él. Sus anteriores matrimonios e hijos habían seguido con sus vidas. Ike aceptó a su hijo y lo crió solo."
"Bueno, mierda," bufó Rose, poniendo los ojos en blanco. "Todo en esa casa debe haber sido de color de rosa para él. Ike es tan tierno como un tejón encabronado."
Todos nos reímos, pero era cierto.
Bella le echó un vistazo al reloj, y luego a la puerta de su oficina. Frunció el ceño, volviéndose hacia mí, pero el anuncio fue para todos los que estaban en la habitación. "No voy a decidir hasta escuchar de Esme. En este momento, estaría dispuesta a entregar todo lo que tenemos a Wes y limpiarme las manos de ella."
"Mierda," siseó Cassie desde dónde había estado observándonos trabajar en silencio. Dijo que no estaba cansada, y a pesar de lo molesta que estaba con Kyra, apostaría a que estaba preocupada por su amiga.
"Maldita sea," gimió Gator, sacudiendo su cabeza. Él también había estado esperando escuchar en que había resultado la conversación con Esme, porque una vez que se enteró exactamente qué hacía mi madrasta para ganarse la vida, estuvo extremadamente receptivo a hacer que Kyra fuera evaluada. Y eso era precisamente lo que Esme estaba haciendo.
Se puso de pie, caminando de un lado al otro del piso de la oficina, solo para darse la vuelta y ponerse frente a mi esposa. "Bella, te suplico que lo reconsideres. ¡Por favor!"
"¿Por qué?" Dijo Bella con desdén, y coloqué una mano en el hombro de mi esposa para calmarla. "Gator, realmente me agradas y Cassie, pero esa mujer no quiere mi ayuda. Quiere la de Edward, pero desafortunadamente para ella, somos un equipo. No voy a permitir que se le falte el respeto a mi gente, a mis niños o mi matrimonio por más tiempo. Simplemente no lo haré. A estas alturas, no me importa si Preston pone un pie en esta propiedad usando un cinturón de dinamita."
"Lo sé, y lo entiendo, pero si es verdad lo que dices sobre Ike y Preston, entonces tenemos otro problema," respondió, arrodillándose frente a ella.
"Jesús, ¿ahora qué?" Kurt dijo con voz cansina y rodando los ojos.
Emmett se rio entre dientes, dándole al chico una palmada en la espalda, pero nos volvimos de nuevo hacia Gator y Bella.
"Si Ike abusó de Preston, entonces es muy probable que también abusara de Kyra," declaró Gator, y esa noticia cayó como una roca en la habitación.
"Bueno, demonios," dijo Rose con un suspiro, negando. "Sabía que el tipo era un cabrón, ¿pero en serio?"
"¿Saben algo sobre la familia de Kyra?" Preguntó Gator, pero solo estaba mirando a Bella.
"Sí, claro… su madre murió cuando ella nació, así que fue criada por su padre hasta que cumplió los diecisiete años…"
"Sí, y en ese momento, su representante la acogió," recalcó Gator, dándole una mirada significativa.
"Oh mierda," jadeó Bella, y se volvió hacia mí. "La primera vez que la fuiste a dejar a la casa de Carlisle… ¿No te dijo ella que tú eras la primera persona que la hizo sentir a salvo… desde su padre?"
"Sí, pero…" Comencé a decir, pero hice una mueca y sacudí mi cabeza.
"Oh joder," gimió Cassie, y todos nos giramos hacia ella. "No me extraña que no le cayeras bien a Ike entonces, Edward. Nunca le permitiste ser ofensivo. Jamás. Quiero decir, sabía que la controlaba con mano firme, pero no creí que fuera… así."
"¿Qué hiciste?" Me preguntó Bella, entrecerrándome sus ojos.
"Yo… Bueno, ¡él era un dolor en el trasero!" Gruñí, encogiendo un hombro. "No solamente era un cabrón con las chicas," le dije, haciendo un gesto hacia Cassie, "sino que también renegaba y se quejaba de todo. Trataba a los soldados que cuidaban de él como sirvientes, torturaba al pobre chico de la cámara, y trató de hacer esa mierda conmigo… una vez."
Jasper sonrió, recargándose en su silla y poniendo sus manos detrás de su cabeza. "Eso tiene que ser bueno. Escúpelo, Ed."
"Los llevé al primer campamento, Kyra actuó para un buen grupo de los nuestros, y al parecer, no fue lo bastante bueno," bufé, cruzando los brazos sobre mi pecho. "Señaló cada error, cada cosa horrible en la que pudo pensar, y para cuando terminó con ella, estaba llorando. Le dije que se relajara, que la dejara en paz, pero él me gritó en mi cara." Sonreí con suficiencia cuando gemidos llenaron la habitación, porque todos ellos me conocían muy bien. "Exacto, así que comenzó a decirme que preparara el helicóptero para sacarlos de ahí, y lo detuve… con firmeza. Le dije que no era su puto piloto personal, que mi oficial a cargo era quién me daba las órdenes, no su trasero, y luego le dije que tenía que cuidar las mierdas que decía todo el tiempo, o podría terminar cayéndose en medio del desierto sin forma de volver a casa, porque ella le estaba dando a esos chicos un gran regalo… con notas malas o no."
"¿Y la dejó en paz?" Preguntó Bella.
"Al principio no. Se quejó de mí con mi comandante, pero esa mierda no le funcionó. De modo que se calmó, evitándome," terminé de decir.
"Todavía criticó su actuación," añadió Gator, "pero sí, Ike se suavizó un poco. Solo que no estaba seguro por qué… hasta ahora." Se rio entre dientes, dándome una sonrisa y sacudiendo su cabeza. "¿Bella, por favor? No te des por vencida. Creo que Kyra está aterrorizada…"
Bella le echó un vistazo al reloj y se puso de pie. "No estoy diciendo no, pero tampoco estoy diciendo que sí, Gator. Y tengo que ir por mis hijos."
"Yo lo haré," se ofreció Rose. "Necesito comprarle a Caleb unos zapatos nuevos. Sus pies van a ser tan grandes como los de Emmett antes de que cumpla cuatro años."
Emmett siseó orgulloso, "¡Sí!" Lanzando un puño al aire. "Ese es mi muchacho."
"Sí, y mi niño necesita un corte," dije riéndome, poniéndome de pie junto a Bella. "Vamos, iremos juntos por ellos. Vamos a salir de aquí por un rato." Me volví hacia Alice. "Por favor, haz que Esme nos llame cuando termine."
Quería solo a mi familia por unos cuantos minutos. No quería investigación, conversaciones sobre abuso, o más decisiones que tomar, porque no sabía qué pasaría una vez que Kyra saliera de esa conversación con Esme, y estaba malditamente seguro de que no estaba listo para que Bella y Kyra estuvieran de nuevo en la misma habitación. Sabía que todavía había que tomar decisiones duras, pero tendrían que esperar, al menos por una hora o algo así. Rose y Emmett se fueron con nosotros, siguiendo nuestro ejemplo de simplemente salir de una puta vez de ahí por solo un momento.
~oOo~
"¡Igual, papi!" Dijo Samuel con una sonrisa, señalando su cabello.
"Créeme, peque… No hay mucho que podamos hacer con cabello como el nuestro," le dije, riéndome entre dientes cuando el señor Barney soltó una risita detrás de mí cuando le quitó la bata a mi hijo.
"Al menos tienes cabello," el señor Barney dijo riéndose y frotando una mano sobre su brillante cabeza calva.
Sonreí y cargué a Sammy, pagándole al hombre por nuestros cortes de cabello. Miré por la ventana mientras él iba por mi cambio, sonriendo al ver a mis chicas, que estaban sentadas una a lado de la otra en los columpios del parque. Bella contestó el teléfono brevemente, pero lo guardó en su bolsillo igual de rápido.
"Aquí está su cambio, señor Cullen," dijo Barney, y luego se volvió hacia Sammy. "¿Dónde está esa linda hermana mayor tuya, Sam?"
"Beffy eta adi," dijo con una risita, señalando por la ventana. "Con mami."
"Bueno, aquí tienes, muchachote. Llévale también una paleta. ¿Está bien?" Preguntó Barney, dándole dos de las golosinas que tenía para los niños.
"Bien," mi hijo accedió con prontitud, dándome la suya en seguida para que se la desenvolviera.
Puse a Sammy en el suelo cuando cruzamos la calle, porque quería ir a jugar al arenero justo detrás de los columpios. Se tambaleó despacio con su dulce en una mano y la otra en la mía.
Antes de que saliera corriendo, lo detuve. "Dale a tu hermana la paleta que le mandó el señor Barney, peque."
Bella se rio entre dientes, levantando la vista cuando Sammy corrió hacia su hermana.
"Ten, Beffy," dijo sonriente, tendiéndole el dulce, y la pobrecita prácticamente se cayó del columpio para no golpearlo.
Mi hija sonrió, tomándola de su mano, y arrancando la envoltura. "Gracias, Sammy," habló sorbiendo su paleta, y Bella y yo nos reímos de ellos.
"¡Arena!" Respondió emocionado, a lo que ella asintió, se bajó del columpio de un salto y lo llevó al arenero.
Él se sentó en la arena, sus deditos regordetes se enterraron en la cosa blanca parecida al azúcar. En general, era un niño feliz, muy apacible y callado, por lo que su más inquieta hermana tomó la delantera, y comenzaron un gran proyecto de construcción. Bella y yo nos sentamos en una banca cerca.
"Esme llamó," ella dijo con un suspiro, descansando su cabeza en mi hombro, así que la rodeé con mi brazo.
"¿Y?" La sondeé, besando el tope de su cabeza.
"Dijo… y cito... 'Cariño, te ruego que tomes este caso," gimió Bella, y no tuve que mirarla para saber que sus ojos estaban en blanco.
"¿Nada más?"
"No," bufó, "solo que nos explicaría cuando volvamos."
Los dos levantamos la vista cuando Bethy se rio, pero Sammy gruñó, sonando vagamente parecido a mí. A mi hombrecito se le había caído su dulce en la arena. Bethy la recogió, alborotando su cabello, y corrió hacia su madre.
"Toma, Sammy la tiró," le dijo.
"Bueno, yo no quiero una vieja paleta sucia," Bella le dijo bromeando. "Tírala en la basura, niña tontita."
Me reí entre dientes cuando el rostro de mi hija tomó una expresión que básicamente decía, "Oh, sí… ya entiendo," antes de tirarla en el bote de la basura junto a nosotros. Samuel, sin embargo, ni se inmutó con todo lo sucedido y continuó enterrándose en la arena.
"Por lo general, Esme no lo pediría, al saber lo que hemos estado lidiando con Kyra," dijo Bella con un suspiro, girando su rostro hacia mí.
"¿Qué le pasa?" Bethy habló de pronto, y los dos nos volvimos para mirarla, porque creí que se había ido nuevamente con su hermano. "A la señolita Kywa… ¿qué le pasa?" Aclaró, su pequeña frente arrugándose mientras miraba de mí a su madre.
"¿Por qué preguntas, niña bonita?" Preguntó Bella, sentándose hacia adelante y poniendo a Bethy entre sus piernas. "Siento lo de esta mañana… no debiste haber…"
Bethy rodó sus ojos, viéndose asombrosamente parecida a Bella cuando ella lo hacía, lo que me hizo contener mi sonrisa. "No, mami," bufó, sin darle importancia a la disculpa de su madre. "O sea… ella está… triste y enojada y parece… asustada."
Bella se inclinó para besar su frente. "Ella siente todo eso, cariño. Le están pasando muchas cosas no muy buenas," trató de explicarle, y fue lo más amable que se había escuchado Bella cuando se trataba de Kyra, sobre todo desde el incidente de esta mañana.
"Pensé que ustedes iban a atrapar al tipo malo," nos reclamó, mirándome una vez más y volviendo con su madre. "Papi puede atrapar a quien sea."
"Eso es muy cierto," dijo Bella, su diversión al escuchar la declaración de Bethy manifestándose fuerte y claro, "pero no es tan fácil. No estoy segura que podamos ayudar a la señorita Kyra."
"¿Por qué?" Dijo con un jadeo.
Bella me miró, porque, ¿cómo le dices a una niña de cinco años que la mujer era insufrible, desagradecida, y que estaba reteniendo puta información que necesitábamos a fin de simplemente ayudarla? ¿Cómo le decíamos que Kyra quería interponerse entre sus padres de forma que era simplemente… un tema demasiado adulto para ella? Sin embargo, tampoco estaba seguro que mi pequeña fuera a aceptar cualquier pendejada como respuesta.
Dándole a Samuel un vistazo rápido para ver que seguía jugando contento, me incliné hacia adelante y rodeé a mis chicas con mis brazos. Les di a ambas un beso rápido.
"Pequeña dulzura," dije con un suspiro, haciendo lo mejor que podía para pensar en qué decir, "no es que no podamos atrapar al hombre malo, pero no es fácil de ayudar a la señorita Kyra."
"¿Y? Mami dice que ella es como Sammy cuando no se siente bien… que solo está actuando mal," Bethy replicó.
Hice una mueca, porque tenía razón, en serio, pero no estaba seguro si Bethy estaba abogando por Kyra, o solo estaba sorprendida de que no pudiésemos resolver el problema.
"¿Por qué te molesta eso, Bethy?" Le preguntó Bella, levantando su mano para meter un mechón de cabello detrás de su oreja. "Creería que después de esta mañana…"
Bethy se encogió de hombros, viéndonos a ambos con el ceño fruncido. "¿No quieres atrapar al hombre malo, papi?"
Bella soltó una risita, besando la mejilla de Bethy. "Entonces, ¿lo que estás diciendo es que… si papi atrapa al hombre malo, entonces la señorita Kyra será más amable?"
Me reí entre dientes, porque la más adorable expresión de 'la cagué' cruzó por el rostro de Bethy mientras lo pensaba.
"Sí," dijo lentamente, considerando nuestras reacciones. "Como cuando le das medicina a Sammy cuando no se siente bien."
"Estoy muy segura que el problema de la señorita Kyra no es un dolor de panza, niña bonita," Bella murmuró con sarcasmo, rodando los ojos y sonriendo con suficiencia cuando me partí de la puta risa.
"Entonces, castígala encerrándola en su cuarto," sugirió Bethy con una risita y una sonrisa, porque mi pequeña, a pesar de lo bien portada que normalmente era, no desconocía ese castigo, simplemente por esos momentos cuando su naturaleza terca se encontraba de frente con la de su madre.
Las cejas de Bella se dispararon hacia arriba, y se volvió para mirarme. "Esa es una buena idea," se rio con ironía, dándome un manotazo en el brazo cuando no dejé de reír. "No, en serio. Kyra terminó las sesiones de grabación, así que todo lo que le queda es la realización de ese video después del concierto que se aproxima. Tal vez deberíamos llevarla a una casa de seguridad, y entonces usar tu plan para sacar a este tipo de donde esté."
Me volví hacia Bethy. "Ve a ver cómo está Sammy, mi niña lista," le susurré contra su sien, palmeando su pierna.
"Bien, papi," canturreó, regresando al arenero dando saltitos.
Me volví otra vez hacia Bella, levantando su cabeza por su barbilla para que me mirara a los ojos. "Todavía no has escuchado lo que Esme tiene que decir, dulzura," le dije, deseando más que nada leer su maldita mente.
"Lo sé," dijo con un suspiro, levantando su mano y pasando sus dedos por mi cabello más corto. "Estoy casi segura que tu hija piensa que eres un superhéroe, Edward," dijo riéndose y sacudiendo su cabeza.
"¡Demonios, sí!" Gruñí, hinchándome de orgullo y un amor abrumador por mi pequeña, lo que solo provocó que Bella se riera mucho más.
Mi esposa tomó los dos lados de mi cabeza, besando mis labios con rudeza, pero tomó una respiración profunda y la dejó salir.
"¿Qué pasa sí…" Dijo con un suspiro, sacudiendo su cabeza, como si no pudiese creer lo que estaba a punto de decir. "¿Qué pasa si Ike abusó de ella, Edward? Me refiero a que, piénsalo. No habría estado en una casa con solo un cabrón; habrían sido dos." Levantó dos dedos, y asentí para que continuara. "Creyó, cuando conoció a Roger con tan solo dieciocho años, que había encontrado un escape, pero no funcionó. Luego… se topa contigo… la única persona que parece asustar a su abusador. No me extraña que no haya querido dejarte ir, cariño. Y ahora… tiene a un Ike enojado y a Preston viniendo tras ella, por lo que está totalmente aterrorizada."
"Y tú quieres detenerlos. A los dos," conjeturé.
"Si ella pudiera actuar de una manera civilizada por cinco malditos minutos," siseó a través de sus dientes apretados, "entonces estaré dispuesta a escuchar su historia. Porque el miedo en verdad puede hacer que la gente actúe… de forma diferente." Dijo de nuevo con un suspiro, sacudiendo su cabeza. "Tal vez estamos manejando esto de la forma equivocada, cariño. Tal vez pusimos demasiado en ella, le dimos demasiado control. En realidad esto no se trata de ella; se trata sobre detenerlos a ellos."
"No sé si puedas lidiar con ella, Bella," gemí, pasando mi mano extendida por su cabello y bajándola por su espalda.
"Soy mejor de lo que hice esta mañana," murmuró, bajando la vista a sus manos. "Nunca debí perder el control de esa forma…"
"Yo lo hubiera hecho," le dije, encogiendo un hombro cuando sus ojos volvieron rápidamente a los míos. "Si los papeles se intercambiaran y ella fuera un hombre, entonces le hubiera roto la mandíbula si le hubiera hablado a Bethy de esa forma. Aún más, hubiera roto el cuello del tipo por tocarte. Pero no podía hacer ninguna de esas cosas, porque a pesar de los errores de Kyra, nunca podría golpear a una mujer. Créeme… quería hacerlo. Entiendo totalmente tu reacción, y definitivamente no pienso mal de ti. ¿Eso nos hace estar equivocados? No estoy seguro. Y todavía quiero tener una pequeña… conversación con ella," gruñí, levantando una ceja.
Bella sonrió con suficiencia, pero asintió. "Primero, vamos a hablar con Esme, ¿eh?"
"Lo que tú quieras, dulzura," le dije, y los dos levantamos la vista cuando Samuel estornudó con fuerza.
"Los zapatos, guapo," Bella lo regañó gentilmente, levantándose de un salto de la banca, porque nuestro hijo estaba enterrado sus regordetes dedos desnudos en la arena, a pesar del frío aire de otoño que casi estaba sobre nosotros. "Vamos, tontines," dijo riéndose, cargándolo y besuqueándolo mientras él se retorcía de forma adorable entre sus brazos.
Sonreí, porque si Bethy creía que yo era un superhéroe, entonces Sammy creía que su madre había colgado la luna. Y nuevamente, lo entendía, porque él no era tan diferente con ella de lo que yo lo había sido con mi madre.
"Vamos, chicos," les dije, tomando la mano de Bethy cuando corrió hacia mí. "Mamá y papá tienen trabajo que hacer."
(1) Si recuerdan, este grupo salió en Sin and Innocence 'Discípulos de America' D.D.A.
(2) En dicho en inglés que se refiere a que alguien desea lo imposible. No encontré un equivalente en español que me gustara así que lo dejé literal.
La química sexual de estos dos no se cuestiona para nada, y como lo hemos visto antes, ellos usan eso para recuperarse de momentos difíciles, para muestra basta Samuel jajajaja. ¿Y qué les pareció esa nueva teoría del maltrato de Kyra? ¿Será que Ike haya abusado de ella? ¿Será esa razón suficiente para disculparla por lo que intentó hacer con el matrimonio de Bella? Tendremos que saber qué fue lo que averiguó Esme.
Muchas gracias a quienes me dejaron sus palabras en un review: Kabum, vickyange, , Ali-Lu Kuran Hale, Injoa, AriiPattinson, Tecupi, Jenny CR, Srher Evans, Pera l.t, Marlecullen, cary, Jocelyn907, Nayuri80, Wawis Cullen, Fathy Hurtado, Laura Katherine, freckles03, EmDreams Hunter, ValenN Swan Cullen, pili, Fabiss, paosierra, lagie, Manligrez, Adriu, Acqua Cullen Potter, PEYCI CULLEN, Gladys, Yoliki, Tita Moon, Raquel M, leifer, glow0718, bbluelilas, Sully YM, Ericastelo, Pam Malfoy Black, miscullensanchez. Gracias también por sus alertas y favoritos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
