Retrospección

Albert recordó que salió del hospital después de una jornada difícil de trabajo, se dirigió hacia su auto eran las once de la noche, tuvo una cirugía en la que había sufrido complicaciones, en cuanto entró su carro y se sentó dos hombres lo sorprendieron amenazándolo con armas de alto calibre.

-Doctor Andrew

-¿Quiénes son? Si gustan llévense mi auto y mi cartera, sólo déjenme bajar no es necesario que me hagan daño.

-Si quisiéramos sólo el auto ya nos los hubiésemos llevado, requerimos sus habilidades como cardiólogo, nos han dicho que usted es el mejor en la ciudad de Chicago.

-Pero ¿Por qué lo hacen de esta manera? Pueden pedir una consulta y…

-Nuestro jefe es uno de los hombres más buscados por la interpol, no se puede exponer a que lo detengan por ir a una consulta, lo tendremos recluido hasta que le ponga el marcapaso.

-¿Quién le dijo que necesita marcapaso? Hay que hacer estudios preoperatorios y ver si lo requiere.

-Se hizo todos los estudios pero el primer cardiólogo se negó a operarlo y tuvimos que matarlo, por eso ahora acudimos a usted.

Albert se acordó que habían asesinado a su profesor hacía poco tiempo.

Le taparon los ojos y lo llevaron a una enorme mansión la cual contaba con su propio quirófano, le dieron los estudios de laboratorio a Albert es decir toda la información que necesitaba saber para efectuar la operación.

-Buenas noches Doctor William Andrew

Albert miró al hombre pero no lo reconoció.

-Buenas noches.

-Me lo recomendaron y es por eso que lo he mandado a traer, necesito que me opere.

-¡Yo no voy a estar aliado con la mafia! prefiero…

-¿Morir? ¿Cómo su mentor? Primero le cortamos las dos manos, luego le sacamos los ojos y al final le dimos el tiro de gracia, ¿Se acuerda del titular del periódico?

Albert pensó: Dios mío ¿Qué debo hacer? Siento que no estoy listo para morir, pero y si lo opero y de todas maneras me matan.

-¿Cómo me pueden garantizar que no me van a matar después de operarlo?

-Tiene mi palabra, aunque soy un delincuente suelo cumplir mis promesas, por ejemplo ahora mismo le prometo que si no accede empezaremos por cortarle la mano izquierda.

En ese momento uno de los hombres encendió una sierra eléctrica los demás lo sometieron y se fue acercando a él para intimidarlo, Albert vio que estaban decididos a cortar su mano y gritó: ¡Accedo a operarlo!

-Bien doctor Andrew, si algo sale mal, lo mataran sin que sufra demasiado, pues hizo el intento, pero si todo sale bien lo recompensaré.

-No puedo operarlo ahora, necesito descansar.

Será mañana entonces, tengo reclutada a una enfermera quirúrgica, ella lo asistirá, iba a traer a su hermosa novia pero pensé que se sentiría presionado, necesito que esté tranquilo para que realice la cirugía.

-Después de eso cada vez que tienen un herido vienen a buscarme, acudí a Neal para que me ayudara a salir de este problema pero no quiso involucrarse dijo que temía por su familia, ¡sólo muerto podré deslindarme de esto! Me pregunto si la muerte de Anthony tiene que ver con lo que me está pasando.

Fin de la retrospección

Candy estaba preocupada por Albert.

-¡Tía! ¡Albert ya debe de estar aquí! Hablé al hospital y dijeron que pidió permiso ¿Dónde más puede estar? Hablé a su departamento y el vigilante dijo que no se ha aparecido por ahí, ¡temo que lo hayan matado como a Anthony!

-Hija trata de calmarte.

-¡No contesta su celular! ¡Me manda a Buzón!—Candy se puso a llorar— ¡No quiero que lo dañen!

Escucharon el sonido del auto, Candy en ese momento se asomó a la ventana.

-¡Es Albert! ¡Gracias Dios mío! ¡Gracias!

La señora Elroy pensó: ¿Será que así amaste a mi Anthony?

Albert entró y Candy se aventó a sus brazos: ¡Gracias a Dios estás bien! ¡Temí que algo malo te hubiese pasado!

Albert comprendió el trauma de Candy.

-No tienes porqué preocuparte por mí, sé cuidarme sólo, estoy cansado tía, hoy no veré a las niñas creo que me estoy enfermando.

Albert quitó las manos de Candy que rodeaban su cuerpo y se fue a su habitación.

Candy miró a la señora Elroy y sonrió.

-Voy a mi habitación a darle gracias a Dios porque mi esposo regresó con bien.

-Ve hija.

Después que terminó de orar, arrulló a las niñas, se puso cómoda para dormir y recordó a Anthony.

Retrospección.

Estaban en el consultorio médico.

-¿Qué tiene mi esposa doctor? ¿Es algo malo? Últimamente se cansa mucho, temo que algo grave le esté pasando.

-Nada de eso, es un placer informarles que están esperando un hijo.

Anthony miró a Candy sonriente y la abrazó.

-¡Fuimos rápidos y muy atinados!

Candy estaba sorprendida, se había quedado sin palabras.

-Aproximadamente el embarazo tiene…

-¡No es necesario que lo diga doctor! – interrumpió Candy, ya lo sabemos.

Candy pensó: ¡Oh no me esperaba esto!

El doctor le pasó los resultados a Candy y ella lo guardó en su bolso.

Al llegar al departamento, fue a su recamara mientras Anthony se quedó en la cocina para preparar la cena.

Candy abrió el sobre y leyó: Embarazo de 16 semanas.

Ella respiró agitado: ¡No puede ser! si se lo digo…