Hola a todos! volvi

Si un cap nuevo espero les guste

Ya saben la mitad de la historia y los personajes no son mios son de J.K Rowling


Cuando todos miraron se quedaron sorprendidos ¿Qué hacia un elfo domestico allí?, pero Harry, Ron, Hermione, Ginny y los Malfoy lo reconocieron al instante.

- ¡Dobby!- Gritaron Harry y Draco a la vez mientras todos los miraron asombrados.

- Señor Harry Potter es un gusto volver a verlo- Dobby miraba a Harry con admiración y luego se dio cuenta de Hermione y Ron –Señor Weasley, Señorita Granger ¿Como están?- Nadie decía nada solo miraban la escena.

- Muy bien Dobby, pero podrías decirnos ¿Qué haces aquí?- Preguntó amablemente Ron haciendo que su novia lo mirara con mas amor del que se suponía no tenían y Lavender los mirara con el entrecejo fruncido.

- Señor Weasley me llego una carta señor, y me pidió que viniera hacia aquí y me encontrara con ustedes señor- Dijo Dobby mirando al trío mientras otra carta calló de la nada.

Señores y Señoras:

El señor Dobby (cuando dijeron esto Dobby se les aguaron los ojos) tiene que estar presente desde ahora hasta que terminen con los libros, ahora –dijo otro chico con voz burlona- se les vuelve a repetir no juzguen antes de saber la verdad esto va para los abuelos, ¡JS cállate! –Gritó otra chica enojada- vas a arruínalo todo, esta, gracias JS, ahora como decía mi primo si atacan a alguien, no importa a quien sea o quien sea se les devolverá el hechizo, bien disfruten la lectura adiós.

- Bien Dobby, mira te presento a mis padres- Harry los presento a cada uno mientras Lily y James lo saludaban como a cualquier amigo y Dobby contento se sentó al lado de Harry.

- Profesora Sprout ¿Quiere leer?- Preguntó Dumbledore y la profesora sonriente tomó el libro y comenzó a leer.

- El próximo capítulo se llama "La Advertencia de Dobby"- Todo el comedor miró al chico que vivió y a Dobby y Harry miraba sonriente al elfo.

Harry no gritó, pero estuvo a punto. La pequeña criatura que yacía en la cama tenía unas grandes orejas, parecidas a las de un murciélago, y unos ojos verdes y saltones del tamaño de pelotas de tenis. En aquel mismo instante, Harry tuvo la certeza de que aquella cosa era lo que le había estado vigilando por la mañana desde el seto del jardín.

- Si señor, lamento haberlo asustado Harry Potter- Dobby lo miraba con sus grandes ojos abiertos.

- No importa, mejor te perdono por todo y no vuelvas a decirme lo siento o lo lamento ¿Está bien? – Dobby asintió y Lily miraba a su hijo sonriente.

La criatura y él se quedaron mirando uno al otro, y Harry oyó la voz de Dudley proveniente del recibidor.

-¿Me permiten sus abrigos, señor y señora Mason?

Todos miraban a Petunia y a Dudley haciendo que este se sonrojara furiosamente.

Aquel pequeño ser se levantó de la cama e hizo una reverencia tan profunda que tocó la alfombra con la punta de su larga y afilada nariz. Harry se dio cuenta de que iba vestido con lo que parecía un almohadón viejo con agujeros para sacar los brazos y las piernas.

-Esto..., hola- saludó Harry, azorado.

-Harry Potter -dijo la criatura con una voz tan aguda que Harry estaba seguro de que se había oído en el piso de abajo-, hace mucho tiempo que Dobby quería conocerle, señor... Es un gran honor...

-Gra-gracias- respondió Harry, que avanzando pegado a la pared alcanzó la silla del escritorio y se sentó. A su lado estaba Hedwig, dormida en su gran jaula. Quiso preguntarle «¿Qué es usted?», pero pensó que sonaría demasiado grosero, así que dijo:

-¿Quién es usted?

- Muy bien Harry con respeto- Dijo Hermione y Lily asentía mirando a su hijo sonriente.

- Por eso tu madre dejo libres a todos los elfos de la familia Potter- James miraba divertido a su hija y a su esposa.

- De verdad, ¿Teníamos muchos?- Harry miraba a Hermione que miraba con admiración a su madre.

- Uff demasiados, las familias mágicas antiguas y ricas siempre tienen muchos elfos, pero aquí tu madre los liberó a todos tan pronto nos casamos- James abrazaba a su esposa sonriente.

- Pero solo una no se fue, pero murió hace poco- Dijo Lily triste.

-Dobby, señor. Dobby a secas. Dobby, el elfo doméstico -contestó la criatura.

-¿De verdad? -dijo Harry- Bueno, no quisiera ser descortés, pero no me conviene precisamente ahora recibir en mi dormitorio a un elfo doméstico.

De la sala de estar llegaban las risitas falsas de tía Petunia. El elfo bajó la cabeza.

-Estoy encantado de conocerlo -se apresuró a añadir Harry- Pero, en fin, ¿ha venido por algún motivo en especial?

-Sí, señor -contestó Dobby con franqueza- Dobby ha venido a decirle, señor..., no es fácil, señor... Dobby se pregunta por dónde empezar...

-Siéntese -dijo Harry educadamente, señalando la cama.

- uhhhhh- Dijeron todos en el comedor- No debiste decir eso Harry –Dijo Cho desde su mesa haciendo que Harry se sonrojara y Ginny le entrecerrara los ojos.

Para consternación suya, el elfo rompió a llorar, y además, ruidosamente.

-¡Sen-sentarme! -gimió- Nunca, nunca en mi vida...

A Harry le pareció oír que en el piso de abajo hablaban entrecortadamente.

-Lo siento –murmuró- no quise ofenderle

-¡Ofender a Dobby! -repuso el elfo con voz disgustada- A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara..., como si fuera un igual

Harry, procurando hacer «¡chss!» sin dejar de parecer hospitalario, indicó a Dobby un lugar en la cama, y el elfo se sentó hipando. Parecía un muñeco grande y muy feo. Por fin consiguió reprimirse y se quedó con los ojos fijos en Harry, mirándole con devoción.

-Se ve que no ha conocido a muchos magos educados -dijo Harry, intentando animarle.

Dobby negó con la cabeza. A continuación, sin previo aviso, se levantó y se puso a darse golpes con la cabeza contra la ventana, gritando: «¡Dobby malo! ¡Dobby malo!»

- La familia a la que sirve debe tratarlo peor que a una rata- Lily frunció el ceño mientras Hermione asentía rápidamente dándole una mirada a los Malfoy-

-No..., ¿qué está haciendo? -Harry dio un bufido, se acercó al elfo de un salto y tiró de él hasta devolverlo a la cama. Hedwig se acababa de despertar dando un fortísimo chillido y se puso a batir las alas furiosamente contra las barras de la jaula.

-Dobby tenía que castigarse, señor -explicó el elfo, que se había quedado un poco bizco- Dobby ha estado a punto de hablar mal de su familia, señor

-¿Su familia?

-La familia de magos a la que sirve Dobby, señor. Dobby es un elfo doméstico, destinado a servir en una casa y a una familia para siempre

-¿Y saben que está aquí? -preguntó Harry con curiosidad.

Dobby se estremeció.

-No, no, señor, no... Dobby tendría que castigarse muy severamente por haber venido a verle, señor. Tendría que pillarse las orejas en la puerta del horno, si llegaran a enterarse

- Así debe de ser- Dijo Draco y su padre orgulloso asintió dándole la razón.

- Así no debe de ser, cállate asqueroso sangre limpia- Hermione estaba furiosa que hasta se levanto de donde estaba, Ron la tomó del brazo y la hizo sentar bajo la mirada de Lavender que estaba enojada.

-Pero ¿no advertirán que se ha pillado las orejas en la puerta del horno?

-Dobby lo duda, señor. Dobby siempre se está castigando por algún motivo, señor. Lo dejan de mi cuenta, señor. A veces me recuerdan que tengo que someterme a algún castigo adicional

-Pero ¿por qué no los abandona? ¿Por qué no huye?

-Un elfo doméstico sólo puede ser libertado por su familia, señor. Y la familia nunca pondrá en libertad a Dobby... Dobby servirá a la familia hasta el día que muera, señor

Harry lo miró fijamente.

-Y yo que me consideraba desgraciado por tener que pasar otras cuatro semanas aquí -dijo- Lo que me cuenta hace que los Dursley parezcan incluso humanos, ¿Y nadie puede ayudarle? ¿Puedo hacer algo?

Casi al instante, Harry deseó no haber dicho nada. Dobby se deshizo de nuevo en gemidos de gratitud.

- ¿No podías decirle simplemente que dejara de hacer eso?- Preguntó Sirius temiendo por lo que pasaría a su ahijado.

- Cada vez que se lo decía empezaba a golpearse- Harry simplemente se encogió de hombros.

-Por favor -susurró Harry desesperado- por favor, no haga ruido. Si los Dursley le oyen, si se enteran de que está usted aquí...

-Harry Potter pregunta si puede ayudar a Dobby... Dobby estaba al tanto de su grandeza, señor, pero no conocía su bondad...

Harry, consciente de que se estaba ruborizando, dijo:

-Sea lo que fuere lo que ha oído sobre mi grandeza, no son más que mentiras. Ni siquiera soy el primero de la clase en Hogwarts, es Hermione, ella...

Pero se detuvo enseguida, porque le dolía pensar en Hermione.

- Lo sentimos- Dijeron Ron y Hermione a la vez.

- No importa ya sabemos el porqué no lo isieron- Harry le dio una mirada a Dobby mientras el agachaba la cabeza avergonzado.

-Harry Potter es humilde y modesto -dijo Dobby, respetuoso. Le resplandecían los ojos grandes y redondos- Harry Potter no habla de su triunfo sobre El-que-no-debe-ser-nombrado

-¿Voldemort? -preguntó Harry.

Dobby se tapó los oídos con las manos y gimió:

-¡Señor, no pronuncie ese nombre! ¡No pronuncie ese nombre!

- ¡VOLDEMORT, VOLDEMORT!- Empezaron a gritar los merodeadores y los gemelos.

- Esperen no es Voldemort, es Voldy- Dijo Fred haciendo reír a todos los presentes.

- No es Voldy, es pedófilo- Todos miraron a George confundidos- Ya sabrán porque lo digo

-¡Perdón! -se apresuró a decir- Sé de muchísima gente a la que no le gusta que se diga..., mi amigo Ron...

Se detuvo. También era doloroso pensar en Ron.

Dobby se inclinó hacia Harry, con los ojos tan abiertos como faros.

-Dobby ha oído -dijo con voz quebrada- que Harry Potter tuvo un segundo encuentro con el Señor Tenebroso, hace sólo unas semanas..., y que Harry Potter escapó nuevamente

- Que mentira más grande- Dijo Umbridge haciendo que todos bufaran.

- Mire señora cara de sapo mejor cállese y deje que sigamos leyendo- Sirius la miraba exasperado y Lily con el entrecejo fruncido.

Harry asintió con la cabeza, y a Dobby se le llenaron los ojos de lágrimas.

-¡Ay, señor! -exclamó, frotándose la cara con una punta del sucio almohadón que llevaba puesto- ¡Harry Potter es valiente y arrojado! ¡Ha afrontado ya muchos peligros! Pero Dobby ha venido a proteger a Harry Potter, a advertirle, aunque más tarde tenga que pillarse las orejas en la puerta del horno, de que Harry Potter no debe regresar a Hogwarts

Hubo un silencio, sólo roto por el tintineo de tenedores y cuchillos que venía del piso inferior, y el distante rumor de la voz de tío Vernon.

-¿Qué-qué? -tartamudeó Harry- Pero si tengo que regresar; el curso empieza el 1 de septiembre. Eso es lo único que me ilusiona. Usted no sabe lo que es vivir aquí. Yo no pertenezco a esta casa, pertenezco al mundo de Hogwarts

- Cierto mi hijo ira a Hogwarts así sea lo último que haga- James miraba al elfo frunciendo el ceño mientras Dobby se estremecía.

- Papa, tranquilo si volví pero él lo está haciendo por una buena causa- Harry le sonrió a Dobby para tranquilizarlo.

-No, no, no -chilló Dobby, sacudiendo la cabeza con tanta fuerza que se daba golpes con las orejas- Harry Potter debe estar donde no peligre su seguridad. Es demasiado importante, demasiado bueno, para que lo perdamos. Si Harry Potter vuelve a Hogwarts, estará en peligro mortal

-¿Por qué? -preguntó Harry sorprendido.

-Hay una conspiración, Harry Potter. Una conspiración para hacer que este año sucedan las cosas más terribles en el Colegio Hogwarts de Magia -susurró Dobby, sintiendo un temblor repentino por todo el cuerpo- Hace meses que Dobby lo sabe, señor. Harry Potter no debe exponerse al peligro: ¡es demasiado importante, señor!

El señor Malfoy se removía en su asiento, ya sabía por donde iba la cosa y todos se darían cuenta que él era el culpable. Esto no le gustaba para nada.

-¿Qué cosas terribles? -preguntó inmediatamente Harry- ¿Quién las está tramando?

Dobby hizo un extraño ruido ahogado y acto seguido se empezó a golpear la cabeza furiosamente contra la pared.

-¡Está bien! -gritó Harry, sujetando al elfo del brazo para detenerlo- No puede decirlo, lo comprendo. Pero ¿por qué ha venido usted a avisarme? -Un pensamiento repentino y desagradable lo sacudió- ¡Un momento! Esto no tiene nada que ver con Vol..., perdón, con Quien-usted-sabe, ¿verdad? Basta con que asiente o niegue con la cabeza -añadió apresuradamente, porque Dobby ya se disponía a golpearse de nuevo contra la pared.

Dobby movió lentamente la cabeza de lado a lado.

-No, no se trata de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, señor.

Pero Dobby tenía los ojos muy abiertos y parecía que trataba de darle una pista. Harry, sin embargo, estaba completamente desorientado.

-Él no tiene hermanos, ¿verdad?

- Merlín nos libre Harry que ocurrencias- Molly miraba divertido a su yerno.

- Lo siento solo buscaba saber el porqué- Harry le sonrió a la señora Weasley.

Dobby negó con la cabeza, con los ojos más abiertos que nunca.

-Bueno, siendo así, no puedo imaginar quién más podría provocar que en Hogwarts sucedieran cosas terribles -dijo Harry- Quiero decir que, además, allí está Dumbledore. ¿Sabe usted quién es Dumbledore?

Dobby hizo una inclinación con la cabeza.

-Albus Dumbledore es el mejor director que ha tenido Hogwarts. Dobby lo sabe, señor. Dobby ha oído que los poderes de Dumbledore rivalizan con los de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado. Pero, señor -la voz de Dobby se transformó en un apresurado susurro- hay poderes que Dumbledore no..., poderes que ningún mago honesto...

- Gracias señor Dobby pero como he dicho yo igual soy un hombre- Dumbledore miraba sonriente al elfo.

- Dobby lo sabe señor, pero Dobby sabe señor como todos, que Aquel-que-no-debe-ser-nombrado siempre le ha tenido miedo señor-Dobby se retorcía las manos sin mirar al profesor.

- Una pregunta, ¿Por qué todos los llaman el que no debe ser nombrado, No lo están nombrando igual?- James miraba a todos confundidos.

- James es igual que hay otros que lo llaman Quien tu sabes pero, ¿Y si no sabes quién es?- Sirius puso la cara como James haciendo que todos rieran por sus ocurrencias menos obviamente Snape, Umbridge y Fudge.

Y antes de que Harry pudiera detenerlo, Dobby saltó de la cama, cogió la lámpara de la mesa de Harry y empezó a golpearse con ella en la cabeza lanzando unos alaridos que destrozaban los tímpanos.

En el piso inferior se hizo un silencio repentino. Dos segundos después, Harry, con el corazón palpitándole frenéticamente, oyó que tío Vernon se acercaba, explicando en voz alta:

- Estas en problemas- Dijo Luna que se había mantenido callada todo este tiempo sintiendo la mirada de Neville en ella.

-¡Dudley debe de haberse dejado otra vez el televisor encendido, el muy tunante!

-¡Rápido! ¡En el ropero! -dijo Harry, empujando a Dobby, cerrando la puerta y echándose en la cama en el preciso instante en que giraba el pomo de la puerta.

-¿Qué demonios estás haciendo? -preguntó tío Vernon rechinando los dientes, su cara espantosamente cerca de la de Harry- Acabas de arruinar el final de mi chiste sobre el jugador japonés de golf... ¡Un ruido más, y desearás no haber nacido, mocoso!

- ¡Y tu desearas no haberle puesto una mano encima grandísima morsa!- Gritaron los Potter, Sirius, Remus, Hermione, Ron y Ginny a la vez.

Tío Vernon salió de la habitación pisando fuerte con sus pies planos.

Harry, temblando, abrió la puerta del armario y dejó salir a Dobby.

-¿Se da cuenta de lo que es vivir aquí? -le dijo- ¿Ve por qué debo volver a Hogwarts? Es el único lugar donde tengo..., bueno, donde creo que tengo amigos

-¿Amigos que ni siquiera escriben a Harry Potter? -preguntó maliciosamente.

- Un momento… ¿Cómo es que lo sabe?- Preguntó Frank confundido.

- Ya verá señor Longbottom- Harry le sonrió al padre de su mejor amigo.

- Dime Frank

-Supongo que habrán estado... ¡Un momento! -dijo Harry, frunciendo el entrecejo- ¿Cómo sabe usted que mis amigos no me han escrito?

Dobby cambió los pies de posición.

-Harry Potter no debe enfadarse con Dobby. Dobby pensó que era lo mejor...

-¿Ha interceptado usted mis cartas?

-Dobby las tiene aquí, señor -dijo el elfo, y escapando ágilmente del alcance de Harry, extrajo un grueso fajo de sobres del almohadón que llevaba puesto. Harry pudo distinguir la esmerada caligrafía de Hermione, los irregulares trazos de Ron, y hasta un garabato que parecía salido de la mano de Hagrid, el guardabosques de Hogwarts.

Dobby, inquieto, miró a Harry y parpadeó.

-Harry Potter no debe enfadarse... Dobby pensaba... que si Harry Potter creía que sus amigos lo habían olvidado... Harry Potter no querría volver al colegio, señor.

Harry no escuchaba. Se abalanzó sobre las cartas, pero Dobby lo esquivó.

- Dale las cartas a mi hijo- Lily empezaba a ver ceñuda a Dobby haciendo que se estremeciera.

- Mama, tranquila ya verás porque lo hizo- Harry miraba de Dobby a Lily rezando para que su madre no perdiera los estribos y hechizara al pobre elfo.

-Harry Potter las tendrá, señor, si le da a Dobby su palabra de que no volverá a Hogwarts. ¡Señor, es un riesgo que no debe afrontar! ¡Dígame que no irá, señor!

-¡Iré! -dijo Harry enojado- ¡Déme las cartas de mis amigos!

-Entonces, Harry Potter no le deja a Dobby otra opción -dijo apenado el elfo.

Antes de que Harry pudiera hacer algún movimiento, Dobby se había lanzado como una flecha hacia la puerta del dormitorio, la había abierto y había bajado las escaleras corriendo.

Con la boca seca y el corazón en un puño, Harry salió detrás de él, intentando no hacer ruido. Saltó los últimos seis escalones, cayó como un gato sobre la alfombra del recibidor y buscó a Dobby. Del comedor venía la voz de tío Vernon que decía:

-... señor Mason, cuéntele a Petunia aquella divertida anécdota de los fontaneros americanos, se muere de ganas de oírla...

Harry cruzó el vestíbulo, y al llegar a la cocina, sintió que se le venía el mundo encima.

El pudín magistral de tía Petunia, el montículo de nata y violetas de azúcar, flotaba cerca del techo. Dobby estaba en cuclillas sobre el armario que había en un rincón.

- Así que eso fue lo que paso- Petunia miraba de igual manera a Dobby haciendo que se pareciera más a su hermana.

- Tía ya sabrás el porque lo hizo, dejen de mirarlo así- Harry se comenzaba a jartar ya que su madre y su tía no eran las únicas que miraban a Dobby de mala forma.

- Pero eso no es una excusa para que te haya robado el correo- Dijo Seamus que estaba al lado de Neville.

- Escúcheme bien todos, el lo hizo por una buena razón, aunque no me gustó la forma pero era así como podía advertirle, déjenlo en paz y lean para que sepan que fue lo que pasó- Ron se sentó ofuscado y Hermione tuvo el impulso de darle un beso pero se contuvo.

-No -rogó Harry con voz ronca- Se lo ruego..., me matarán.. .

-Harry Potter debe prometer que no irá al colegio.

-Dobby..., por favor...

-Dígalo, señor...

-¡No puedo!

-Entonces Dobby tendrá que hacerlo, señor, por el bien de Harry Potter.

El pudín cayó al suelo con un estrépito capaz de provocar un infarto. El plato se hizo añicos y la nata salpicó ventanas y paredes. Dando un chasquido como el de un látigo, Dobby desapareció.

Del comedor llegaron unos alaridos y tío Vernon entró de sopetón en la cocina y halló a Harry paralizado por el susto y cubierto de la cabeza a los pies con los restos del pudín de tía Petunia.

- Estas en grandes problemas- Dijeron todos a la vez incluso algunos Slytherin.

Al principio le pareció que tío Vernon aún podría disimular el desastre («nuestro sobrino, ya ven..., está muy mal..., se altera al ver a desconocidos, así que lo tenemos en el piso de arriba...»). Llevó a los impresionados Mason de nuevo al comedor, prometió a Harry que, en cuanto se fueran, lo desollaría vivo, y le puso una fregona en las manos. Tía Petunia sacó helado del congelador y Harry, todavía temblando, se puso a fregar la cocina.

Tío Vernon podría haberlo solucionado de esta manera, si no hubiera sido por la lechuza.

En el preciso instante en que tía Petunia estaba ofreiendo a sus invitados unos bombones de menta, una lechuza penetró por la ventana del comedor, dejó caer una carta sobre la cabeza de la señora Mason y volvió a salir. La señora Mason gritó como una histérica y huyó de la casa exclamando algo sobre los locos. El señor Mason se quedó sólo lo suficiente para explicarles a los Dursley que su mujer tenía pánico a los pájaros de cualquier tipo y tamaño, y para preguntarles si aquélla era su forma de gastar bromas.

Harry estaba en la cocina, agarrado a la fregona para no caerse, cuando tío Vernon avanzó hacia él con un destello demoníaco en sus ojos diminutos.

-¡Léela! -dijo hecho una furia y blandiendo la carta que había dejado la lechuza- ¡Vamos, léela!

Harry la cogió. No se trataba de ninguna felicitación por su cumpleaños.

Estimado Señor Potter:

Hemos recibido la información de que un hechizo levitatorio ha sido usado en su lugar de residencia esta misma noche a las nueve y doce minutos.

Como usted sabe, a los magos menores de edad no se les permite realizar conjuros fuera del recinto escolar y reincidir en el uso de la magia podría acarrearle la expulsión del colegio (Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad, 1875, artículo tercero).

Asimismo le recordamos que se considera falta grave realizar cualquier actividad mágica que entrañe un riesgo de ser advertida por miembros de la comunidad no mágica o muggles (Sección decimotercera de la Confederación Internacional del Estatuto del Secreto de los Brujos).

¡Que disfrute de unas buenas vacaciones!

Afectuosamente,

Mafalda Hopkir

Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia

Ministerio de Magia

- Y así piensan que tendrá buenas vacaciones- Bufaron los merodeadores molestos.

- Le pido una disculpa señor Potter, pero aún queda pendiente lo que pasó el año pasado- Dijo haciendo que los Potter miraran a su hijo pidiéndole una explicación.

- Ya lo sabrán, recuerden que no puedo decir nada- Harry miraba a Fudge enojado.

Harry levantó la vista de la carta y tragó saliva.

-No nos habías dicho que no se te permitía hacer magia fuera del colegio -dijo tío Vernon, con una chispa de rabia en los ojos- Olvidaste mencionarlo... Un grave descuido, me atrevería a decir...

Se echaba por momentos encima de Harry como un gran buldog, enseñando los dientes.

-Bueno, muchacho, ¿sabes qué te digo? Te voy a encerrar... Nunca regresarás a ese colegio... Nunca... Y si utilizas la magia para escaparte, ¡te expulsarán!

- Denle gracias a Merlín de que cambiaste a tiempo Petunia- Lily miraba enojada a su hermana.

- Yo se que todo lo que hice no tiene perdón pero, estoy arrepentida de eso y mucho- Petunia miraba a su hermana y a su sobrino mientras su hijo la abrazaba.

- No importa ya todo cambio y espero que en los siguientes libros no digan nada mas- Harry estaba sonriente y feliz, sabía que las cosas iban a cambiar para bien.

Y, riéndose como un loco, lo arrastró escaleras arriba.

Tío Vernon fue tan duro con Harry como había prometido. A la mañana siguiente, mandó poner una reja en la ventana de su dormitorio e hizo una gatera en la puerta para pasarle tres veces al día una mísera cantidad de comida. Sólo lo dejaban salir por la mañana y por la noche para ir al baño. Aparte de eso, permanecía encerrado en su habitación las veinticuatro horas del día.

- Así que también era verdad lo de los garrotes en la ventana- Dijo Molly sorprendida.

- Si mama, vez y no nos creíste no lo olvidaremos nunca- Los gemelos pusieron cara de tristes haciendo reír a todos los presentes.

Soñó que lo exhibían en un zoo, dentro de una jaula con un letrero que decía «Mago menor de edad». Por entre los barrotes, la gente lo miraba con ojos asombrados mientras él yacía, débil y hambriento, sobre un jergón. Entre la multitud veía el rostro de Dobby y le pedía ayuda a voces, pero Dobby se excusaba diciendo: «Harry Potter está seguro en este lugar, señor», y desaparecía. Luego llegaban los Dursley, y Dudley repiqueteaba los barrotes de la jaula, riéndose de él.

- Eres igual a James, que imaginación- Sirius y Remus rieron mientras James los miraba haciéndose el ofendido.

-¡Para! -dijo Harry, sintiendo el golpeteo en su dolorida cabeza- Déjame en paz... Basta ya..., estoy intentando dormir...

Abrió los ojos. La luz de la luna brillaba por entre los barrotes de la ventana. Y alguien, con los ojos muy abiertos, lo miraba tras la reja: alguien con la cara llena de pecas, el pelo cobrizo y la nariz larga.

Ron Weasley estaba afuera en la ventana.

- ¿En la ventana?- Todos preguntaron a la vez mientras Ron, Harry, Arthur y los gemelos se miraban divertidos menos la señora Weasley.

- Ese es el final del capítulo, ¿Quién quiere leer ahora?- Preguntó la profesora Sprout.

- Yo- Dijo Sirius y parándose de la mesa de Griffindor camino hasta la de los profesores y volvió a su asiento- El próximo capítulo se llama "La Madriguera" –Los Weasley sonrieron radiantes-

-¡Ron! -exclamó Harry, encaramándose a la ventana y abriéndola para poder hablar con él a través de la reja- Ron, ¿cómo has logrado...? ¿Qué...?

Harry se quedó boquiabierto al darse cuenta de lo que veía. Ron sacaba la cabeza por la ventanilla trasera de un viejo coche de color azul turquesa que estaba detenido ¡ni más ni menos que en el aire! Sonriendo a Harry desde los asientos delanteros, estaban Fred y George, los hermanos gemelos de Ron, que eran mayores que él.

- ¡El auto!- Gritaron todos los que sabían cómo habían llegado los chicos ese año.

- ¿Un auto volador? ¡Genial!- Dijeron los merodeadores.

- Me lo tienes que prestar Arthur- Sirius le sonreía radiante mientras todos lo miraban diciendo, ¿de verdad él era un asesino? Porque no lo creían.

- No, lo siento Sirius no lo tengo, ya sabrás que pasó con el- Ron y Harry se estremecieron, pero más Harry mirando a su madre de reojo.

-¿Todo bien, Harry?

-¿Qué ha pasado? -preguntó Ron- ¿Por qué no has contestado a mis cartas? Te he pedido unas doce veces que vinieras a mi casa a pasar unos días, y luego mi padre vino un día diciendo que te habían enviado un apercibimiento oficial por utilizar la magia delante de los muggles.

-No fui yo. Pero ¿cómo se enteró?

-Trabaja en el Ministerio -contestó Ron- Sabes que no podemos hacer ningún conjuro fuera del colegio.

-¡Tiene gracia que tú me lo digas! -repuso Harry, echando un vistazo al coche flotante.

-¡Esto no cuenta! -explicó Ron- Sólo lo hemos cogido prestado. Es de mi padre, nosotros no lo hemos encantado. Pero hacer magia delante de esos muggles con los que vives...

-No he sido yo, ya te lo he dicho..., pero es demasiado largo para explicarlo ahora. Mira, puedes decir en Hogwarts que los Dursley me tienen encerrado y que no podré volver al colegio, y está claro que no puedo utilizar la magia para escapar de aquí, porque el ministro pensaría que es la segunda vez que utilizo conjuros en tres días, de forma que...

-Deja de decir tonterías -dijo Ron- Hemos venido para llevarte a casa con nosotros.

- Eso fue muy arriesgado- Lily miraba muy seriamente a los gemelos, a Harry y a Ron.

- Fue como único pudimos sacarlo señora Potter- Dijeron los gemelos a la vez asustados.

- Les doy las gracias, pero por favor llámenme Lily- Les sonrió haciendo que se sonrojaran y los merodeadores los miraran burlonamente.

- Valla Lily eres nuestra heroína, nadie hace sonrojar a estos dos- Lee jordan reía a carcajadas de sus dos mejores amigos.

-Pero tampoco vosotros podéis utilizar la magia para sacarme...

-No la necesitamos -repuso Ron, señalando con la cabeza hacia los asientos delanteros y sonriendo- Recuerda a quién he traído conmigo.

-Ata esto a la reja -dijo Fred, arrojándole un cabo de cuerda.

-Si los Dursley se despiertan, me matan -comentó Harry, atando la soga a uno de los barrotes. Fred aceleró el coche.

-No te preocupes -dijo Fred- y apártate.

Harry se retiró al fondo de la habitación, donde estaba Hedwig, que parecía haber comprendido que la situación era delicada y se mantenía inmóvil y en silencio. El coche aceleró más y más, y de pronto, con un sonoro crujido, la reja se desprendió limpiamente de la ventana mientras el coche salía volando hacia el cielo. Harry corrió a la ventana y vio que la reja había quedado colgando a sólo un metro del suelo. Entonces Ron fue recogiendo la cuerda hasta que tuvo la reja dentro del coche. Harry escuchó preocupado, pero no oyó ningún sonido que proviniera del dormitorio de los Dursley.

Después de que Ron dejara la reja en el asiento trasero, a su lado, Fred dio marcha atrás para acercarse tanto como pudo a la ventana de Harry.

-Entra -dijo Ron.

-Pero todas mis cosas de Hogwarts... Mi varita mágica, mi escoba...

-¿Dónde están?

-Guardadas bajo llave en la alacena de debajo de las escaleras. Y yo no puedo salir de la habitación.

-No te preocupes -dijo George desde el asiento del acompañante- Quítate de ahí, Harry.

Fred y George entraron en la habitación de Harry trepando con cuidado por la ventana.

«Hay que reconocer que lo hacen muy bien», pensó Harry cuando George se sacó del bolsillo una horquilla del pelo para forzar la cerradura.

-Muchos magos creen que es una pérdida de tiempo aprender estos trucos muggles- observó Fred-, pero nosotros opinamos que vale la pena adquirir estas habilidades, aunque sean un poco lentas.

Se oyó un ligero «clic» y la puerta se abrió.

- Ustedes son geniales- Sirius los miraba con asombro y admiración.

- Nos alaga que lo diga un merodeador, pero las gracias se la debemos a nuestros padres ¡Orgullosos Traidores a la Sangre!- Gritaron los gemelos a la vez haciendo que los nacidos muggle y los que no tenían problemas con ellos aplaudieran.

-Bueno, nosotros bajaremos a buscar tus cosas. Recoge todo lo que necesites de tu habitación y ve dándoselo a Ron por la ventana -susurró George.

-Tened cuidado con el último escalón, porque cruje -les susurró Harry mientras los gemelos se internaban en la oscuridad.

Harry fue cogiendo sus cosas de la habitación y se las pasaba a Ron a través de la ventana. Luego ayudó a Fred y a George a subir el baúl por las escaleras. Oyó toser al tío Vernon.

Una vez en el rellano, llevaron el baúl a través de la habitación de Harry hasta la ventana abierta. Fred pasó al coche para ayudar a Ron a subir el baúl, mientras Harry y George lo empujaban desde la habitación. Centímetro a centímetro, el baúl fue deslizándose por la ventana.

Tío Vernon volvió a toser.

Todos en el gran comedor rezaban para que no lo cogieran.

-Un poco más -dijo jadeando Fred, que desde el coche tiraba del baúl- empujad con fuerza...

Harry y George empujaron con los hombros, y el baúl terminó de pasar de la ventana al asiento trasero del coche.

-Estupendo, vámonos -dijo George en voz baja.

Pero al subir al alféizar de la ventana, Harry oyó un potente chillido detrás de él, seguido por la atronadora voz de tío Vernon.

-¡ESA MALDITA LECHUZA!

- ¡Corran!- dijeron la mitad de los del colegio asustados.

- Tranquilos aquí estoy- Harry rodaba los ojos mientras sus amigos lo miraban con burla.

-¡Me olvidaba de Hedwig!

- Enserio Harry, olvidarte de Hedwig- Los merodeadores negaban con la cabeza haciéndose los decepcionados- Definitivamente hay que ensenarle como ser un merodeador

- Escúchenme bien ustedes tres, no van a llevar a mi hijo por el mal camino ¿me entendieron?- Lily los miraba enojada haciendo que los tres tragaran con fuerza.

- Nos insultas pelirroja, ¿de cuando acá somos una mala influencia para alguien? Miren a los gemelos- Los mencionado chiflaban y hacían como si la cosa no fuera con ellos.

- Por eso lo digo, y creo que Molly, McGonagall y Severus estarán de acuerdo conmigo- Decía Lily mientras los tres mencionados asentían.

Harry cruzó a toda velocidad la habitación al tiempo que se encendía la luz del rellano. Cogió la jaula de Hedwig, volvió velozmente a la ventana, y se la pasó a Ron. Harry estaba subiendo al alféizar cuando tío Vernon aporreó la puerta, y ésta se abrió de par en par.

- Sal Harry- Grataba Cho alentándolo y Ginny la miraba como si quisiera golpearla fuertemente.

- Tranquila mini pelirroja ya sabes que es tuyo- James que la miraba le guiñó un ojo haciendo que la pelirroja se sonrojara y Harry sonriera por lo bajo.

Durante una fracción de segundo, tío Vernon se quedó inmóvil en la puerta; luego soltó un mugido como el de un toro furioso y, abalanzándose sobre Harry, lo agarró por un tobillo.

Ron, Fred y George lo asieron a su vez por los brazos, y tiraban de él todo lo que podían.

-¡Petunia! -bramó tío Vernon- ¡Se escapa! ¡SE ESCAPA!

Pero los Weasley tiraron con más fuerza, y el tío Vernon tuvo que soltar la pierna de Harry. Tan pronto como éste se encontró dentro del coche y hubo cerrado la puerta con un portazo, gritó Ron:

-¡Fred, aprieta el acelerador!

Y el coche salió disparado en dirección a la luna. Harry no podía creérselo: estaba libre. Bajó la ventanilla y, con el aire azotándole los cabellos, volvió la vista para ver alejarse los tejados de Privet Drive. Tío Vernon, tía Petunia y Dudley estaban asomados a la ventana de Harry, alucinados.

-¡Hasta el próximo verano! -gritó Harry.

- Ufff, que suerte- Dijeron la mesa de Griffindor y todos los amigos de Harry haciendo que este se sonrojara.

- Creo que lo de llamar la atención te lo tendrás que aguantar compañero- Ron miraba a su mejor amigo divertido tratando de no mirar a su novia, lo cual se le hacía imposible.

- Ya lo veo- Bufó el ojiverde riendo.

Los Weasley se rieron a carcajadas, y Harry se recostó en el asiento, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Suelta a Hedwig -dijo a Ron- y que nos siga volando. Lleva un montón de tiempo sin poder estirar las alas.

George le pasó la horquilla a Ron y, en un instante, Hedwig salía alborozada por la ventanilla y se quedaba planeando al lado del coche, como un fantasma.

-Entonces, Harry, ¿por qué...? -preguntó Ron impaciente- ¿Qué es lo que ha ocurrido?

Harry les explicó lo de Dobby, la advertencia que le había hecho y el desastre del pudín de violetas. Cuando terminó, hubo un silencio prolongado.

-Muy sospechoso -dijo finalmente Fred.

-Me huele mal -corroboré George- ¿Así que ni siquiera te dijo quién estaba detrás de todo?

-Creo que no podía -dijo Harry- ya os he dicho que cada vez que estaba a punto de irse de la lengua, empezaba a darse golpes contra la pared.

Vio que Fred y George se miraban.

-¿Creéis que me estaba mintiendo? -preguntó Harry

-Bueno -repuso Fred- tengamos en cuenta que los elfos domésticos tienen mucho poder mágico, pero normalmente no lo pueden utilizar sin el permiso de sus amos. Me da la impresión de que enviaron al viejo Dobby para impedirte que regresaras a Hogwarts. Una especie de broma. ¿Hay alguien en el colegio que tenga algo contra ti?

- ¡Malfoy!- Gritaron todos los miembros del ED haciendo que el rubio se le tornaran las mejillas con un rosa intenso.

-Sí -respondieron Ron y Harry al unísono.

-Draco Malfoy -dijo Harry- Me odia.

-¿Draco Malfoy? -dijo George, volviéndose- ¿No es el hijo de Lucius Malfoy?

- El mismo que viste y calza- Dijo Sirius y todos lo miraban extrañados. -¿Qué?

- ¿Cómo sabes eso? Es un dicho muggle- Lily lo miraba como si le hubiera salido otra cabeza, pero no era la única.

- A ver mi querida pelirroja, soy un Black pero como amo mucho a mi querida madre- decía Sirius un con deje de sarcasmo en la voz- me instruí de cosas muggle solo para molestarla, me tuvo que soportar hasta que me fui a vivir con nuestro querido cornamenta, mama Dorea y papa Charlus

- ¿Viviste con mis abuelos?- Harry estaba emocionado por conocer cosas de su familia.

- Si cachorro aquí tu padre tuvo que soportarme desde sexto curso en su casa- sonrió divertido a su ahijado.

- Por desgracia- James lo dijo en un susurro bastante audible.

- Me ofendes cornamenta ¿Qué diría mama Dorea?- Sirius se hacia el ofendido mientras todos miraban la escena divertidos.

- Que tengo toda la razón ya que tú hacías que ella te lavara los calzones- Remus y James chocaron las manos al ver a su amigo sonrojado.

- Mejor sigamos con la lectura- Todos en el gran comedor reían a carcajadas, el supuesto asesino de los Potter no parecía tan malo y se preguntaban si Lily y James conocían aquella información.

-Supongo que sí, porque no es un apellido muy común -contestó Harry- ¿Por qué lo preguntas?

-He oído a mi padre hablar mucho de él -dijo George-. Fue un destacado partidario de Quien-tú-sabes.

- Y apuesto que lo sigue siendo- James enviaba miradas matadoras a Lucius que estaba nervioso pero hacia todo lo posible para que no se notara.

-Y cuando desapareció Quien-tú-sabes -dijo Fred, estirando el cuello para hablar con Harry-, Lucius Malfoy regresó negándolo todo. Mentiras... Mi padre piensa que él pertenecía al círculo más próximo a Quien-tú-sabes.

"y aun lo sigue siendo para mi desgracia" pensaba Draco mirando a su madre que también tenía una mirada triste y aterradora a la vez.

Harry ya había oído estos rumores sobre la familia de Malfoy, y no le habían sorprendido en absoluto. En comparación con Malfoy, Dudley Dursley era un muchacho bondadoso, amable y sensible.

- Gracias, creo por lo que me toca- Dijo Dudley medio divertido y medio confundido.

- Créeme te toca mucho- Ron miraba a Draco sonriendo burlón.

-No sé si los Malfoy poseerán un elfo -dijo Harry.

-Bueno, sea quien sea, tiene que tratarse de una familia de magos de larga tradición, y tienen que ser ricos -observó Fred.

-Sí, mamá siempre está diciendo que querría tener un elfo doméstico que le planchase la ropa -dijo George-. Pero lo único que tenemos es un espíritu asqueroso y malvado en el ático, y el jardín lleno de gnomos. Los elfos domésticos están en grandes casas solariegas y en castillos y lugares así, y no en casas como la nuestra.

- Yo hago las cosas en mi casa y no es un suplicio, así que Molly mejor siga así- Lily le sonreía a su consuegra.

- Lo sé Lily, prefiero cuidar y hacerle las cosas a mis hijos que solo mirar como otros lo hacen, además Hermione me hiso abrir los ojos- Dijo la señora Weasley haciendo sonrojar a su yerna y que Ron tuviera unas ganas locas de abrasarla y besarla pero sabía que no podía.

Harry estaba callado. A juzgar por el hecho de que Draco Malfoy tenía normalmente lo mejor de lo mejor, su familia debía de estar forrada de oro mágico. Podía imaginárselo dándose aires en una gran mansión. También parecía encajar con el tipo de cosas que Malfoy podría hacer, el enviar a un criado para que impidiera que Harry volviese a Hogwarts. ¿Había sido un estúpido al dar crédito a Dobby?

- No sé de que hablas si nosotros tenemos más dinero que los Malfoy hijo- Harry miró con perplejidad a su padre.

- ¿Qu-e que tenemos más?- Harry estaba que no podía hablar igual que todos los del gran comedor.

- ¿No me digas que Lunático y Canuto no te lo dijeron?- James miraba a su hijo con asombro mientras Harry negaba con la cabeza- Pues sí, tenemos más que ellos por lo que se tu solo conoces una de las 5 bóvedas que son para gastos escolares o cosas diarias, nosotros tenemos más de 50 en las bóvedas subterráneas de alta seguridad y como todas las familias de sangre pura están emparentadas, los Potter tenemos más dinero que los Malfoy y los Black- Explico James mientras que solamente se escuchaba la respiración de los presentes menos las de Sirius, Remus y Lily que sabían todo aquello y sonreían ampliamente.

- Mejor sigo leyendo- Dijo Canuto ante la mirada atónita de todos.

-De cualquier manera, estoy muy contento de que hayamos podido rescatarte -dijo Ron-. Me estaba preocupando que no respondieras a mis cartas. Al principio le echaba la culpa a Errol...

-¿Quién es Errol?

-Nuestra lechuza macho. Pero está viejo. No sería la primera vez que le da un colapso al hacer una entrega. Así que intenté pedirle a Percy que me prestara a Hermes...

-¿Quién?

-La lechuza que nuestros padres compraron a Percy cuando lo nombraron prefecto -dijo Fred desde el asiento delantero.

-Pero Percy no me la quiso dejar -añadió Ron-. Dijo que la necesitaba él.

- Que quisquilloso- Dijeron los merodeadores haciendo que Percy se sonrojara por el enojo.

-Este verano, Percy se está comportando de forma muy rara -dijo George, frunciendo el entrecejo-. Ha estado enviando montones de cartas y pasando muchísimo tiempo encerrado en su habitación... No puede uno estar todo el día sacando brillo a la insignia de prefecto. Te estás desviando hacia el oeste, Fred -añadió, señalando un indicador en el salpicadero. Fred giró el volante.

- Tiene novia- Los merodeadores lo miraron sonriendo burlones.

- ¿Percy el prefecto perfecto con novia? Eso no lo podemos creer- Los gemelos miraban igual a su hermano que estaba sonrojado.

- Mejor sigan la lectura- McGonagall negaba con la cabeza exasperada.

-¿Vuestro padre sabe que os habéis llevado el coche? -preguntó Harry, adivinando la respuesta.

-Esto..., no -contestó Ron-, esta noche tenía que trabajar. Espero que podamos dejarlo en el garaje sin que nuestra madre se dé cuenta de que nos lo hemos llevado.

-¿Qué hace vuestro padre en el Ministerio de Magia?

-Trabaja en el departamento más aburrido -contestó Ron-: el Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos Muggles.

- No es aburrido- Dijo el señor Weasley sonrojado.

-¿El qué?

-Se trata de cosas que han sido fabricadas por los muggles pero que alguien las encanta, y que terminan de nuevo en una casa o una tienda muggle. Por ejemplo, el año pasado murió una bruja vieja, y vendieron su juego de té a un anticuario. Una mujer muggle lo compró, se lo llevó a su casa e intentó servir el té a sus amigos. Fue una pesadilla. Nuestro padre tuvo que trabajar horas extras durante varias semanas.

-¿Qué ocurrió?

-Pues que la tetera se volvió loca y arrojó un chorro de té hirviendo por toda la sala, y un hombre terminó en el hospital con las tenacillas para coger los terrones de azúcar aferradas a la nariz. Nuestro padre estaba desesperado, en el departamento solamente están él y un viejo brujo llamado Perkins, y tuvieron que hacer encantamientos para borrarles la memoria y otros trucos para que no se acordaran de nada.

- Eso no es aburrido, eso es genial- Remus y James le sonreían a Arthur, mas James que sentía que estaba en deuda con él.

-Pero vuestro padre..., este coche...

Fred se rió.

-Sí, le vuelve loco todo lo que tiene que ver con los muggles, tenemos el cobertizo lleno de chismes muggles. Los coge, los hechiza y los vuelve a poner en su sitio. Si viniera a inspeccionar a casa, tendría que arrestarse a sí mismo. A nuestra madre la saca de quicio.

-Ahí está la carretera principal -dijo George, mirando hacia abajo a través del parabrisas-. Llegaremos dentro de diez minutos... Menos mal, porque se está haciendo de día.

Un tenue resplandor sonrosado aparecía en el horizonte, al este.

Fred dejó que el coche fuera perdiendo altura, y Harry vio a la escasa luz del amanecer el mosaico que formaban los campos y los grupos de árboles.

-Vivimos un poco apartados del pueblo -explicó George-. En Ottery Saint Catchpole.

El coche volador descendía más y más. Entre los árboles destellaba ya el borde de un sol rojo y brillante.

-¡Aterrizamos! -exclamó Fred cuando, con una ligera sacudida, tomaron contacto con el suelo. Aterrizaron junto a un garaje en ruinas en un pequeño corral, y Harry vio por vez primera la casa de Ron.

Los Weasley se acomodaron en el asiento desesperados por saber que pensaba Harry de su casa.

Parecía como si en otro tiempo hubiera sido una gran pocilga de piedra, pero aquí y allá habían ido añadiendo tantas habitaciones que ahora la casa tenía varios pisos de altura y estaba tan torcida que parecía sostenerse en pie por arte de magia, y Harry sospechó que así era probablemente. Cuatro o cinco chimeneas coronaban el tejado. Cerca de la entrada, clavado en el suelo, había un letrero torcido que decía «La Madriguera». En torno a la puerta principal había un revoltijo de botas de goma y un caldero muy oxidado. Varias gallinas gordas de color marrón picoteaban a sus anchas por el corral.

- Se escucha genial- dijeron varias personas haciendo que todos los pelirrojos se pudieran del color de su cabello.

-No es gran cosa.

-Es una maravilla -repuso Harry, contento, acordándose de Privet Drive.

Ron le sonrió a Harry por aquellas palabras.

Salieron del coche.

-Ahora tenemos que subir las escaleras sin hacer el menor ruido -advirtió Fred-, y esperar a que mamá nos llame para el desayuno. Entonces tú, Ron, bajarás las escaleras dando saltos y diciendo: «¡Mamá, mira quién ha llegado esta noche!» Ella se pondrá muy contenta, y nadie tendrá que saber que hemos cogido el coche.

- Valla un plan perfecto pero si les pasa como a nosotros no va a dar resultado- Remus miraba a sus amigos que asentían sonrientes.

- Todavía siento las orejas calientes de tantas veces que mama Dorea nos jalo de ellas- Sirius y James rieron a carcajadas recordando los viejos tiempos.

-Bien -dijo Ron-. Vamos, Harry, yo duermo en el...

De repente, Ron se puso de un color verdoso muy feo y clavó los ojos en la casa. Los otros tres se dieron la vuelta.

- Se los dijimos- Dijeron a la vez divertidos.

La señora Weasley iba por el corral espantando a las gallinas, y para tratarse de una mujer pequeña, rolliza y de rostro bondadoso, era sorprendente lo que podía parecerse a un tigre de enormes colmillos.

- No tenias que fijarte en todo Harry- Molly estaba sonrojada.

- Lo siento- Harry la miraba sonrojado.

-¡Ah! -musitó Fred.

-¡Dios mío! -exclamó George.

La señora Weasley se paró delante de ellos, con las manos en las caderas, y paseó la mirada de uno a otro. Llevaba un delantal estampado de cuyo bolsillo sobresalía una varita mágica.

-Así que... -dijo.

-Buenos días, mamá -saludó George, poniendo lo que él consideraba que era una voz alegre y encantadora.

Todos en el gran comedor reían a carcajadas imaginando la escena, hasta Draco tenía una pequeña sonrisa en el rostro que intentaba ocultar fallando considerablemente.

-¿Tenéis idea de lo preocupada que he estado? -preguntó la señora Weasley en un tono aterrador.

-Perdona, mamá, pero es que, mira, teníamos que...

Aunque los tres hijos de la señora Weasley eran más altos que su madre, se amilanaron cuando descargó su ira sobre ellos.

-¡Las camas vacías! ¡Ni una nota! El coche no estaba..., podíais haber tenido un accidente... Creía que me volvía loca, pero no os importa, ¿verdad?... Nunca, en toda mi vida... Ya veréis cuando llegue a casa vuestro padre, un disgusto como éste nunca me lo dieron Bill, ni Charlie, ni Percy...

-Percy, el prefecto perfecto -murmuró Fred.

- No la pueden culpar, yo me hubiera puesto igual- Lily acariciaba su vientre mientras su hijo la miraba con amor y felicidad.

- Y créanos es peor que una leona cuando se enoja- James recibió un golpe en la cabeza de parte de su esposa- Hay lo siento, lo siento- Dijo haciendo reír a unos cuantos.

-¡PUES PODRÍAS SEGUIR SU EJEMPLO! -gritó la señora Weasley, dándole golpecitos en el pecho con el dedo-. Podríais haberos matado o podría haberos visto alguien, y vuestro padre haberse quedado sin trabajo por vuestra culpa...

Les pareció que la reprimenda duraba horas. La señora Weasley enronqueció de tanto gritar y luego se plantó delante de Harry, que retrocedió asustado.

-Me alegro de verte, Harry, cielo -dijo-. Pasa a desayunar.

- Valla ni mama Dorea nos trataba así- Remus miraba a Harry que estaba sonrojado.

- Mama siempre a tratado mejor a Harry que a nosotros que somos sus hijos- Los gemelos decían haciéndose los tristes.

- Ya déjenlo saben que no es verdad- Ginny miraba de reojo a Harry sonriéndole mientras Cho la miraba ceñuda.

La señora Weasley se encaminó hacia la casa y Harry la siguió, después de dirigir una mirada azorada a Ron, que le respondió animándolo con un gesto de la cabeza.

La cocina era pequeña y todo en ella estaba bastante apretujado. En el medio había una mesa de madera que se veía muy restregada, con sillas alrededor. Harry se sentó tímidamente, mirando a todas partes. Era la primera vez que estaba en la casa de un mago.

El reloj de la pared de enfrente sólo tenía una manecilla y carecía de números. En el borde de la esfera había escritas cosas tales como «Hora del té», «Hora de dar de comer a las gallinas» y «Te estás retrasando».

Todos escuchaban atentamente, pero más Petunia y Dudley que estaban fascinados por el reloj.

- Nosotros tenemos uno, nos los regalo mama y papa pero hay que añadir a Harry- James estaba fascinado con la vida de su hijo pero prometiéndose que iban a cambiar las cosas y todo sería igual para él, no dejaría que su hijo viviera sin sus mejores amigos y sin su novia.

Sobre la repisa de la chimenea había unos libros en montones de tres, libros que tenían títulos como La elaboración de queso mediante la magia, El encantamiento en la repostería o Por arte de magia: cómo preparar un banquete en un minuto. Y, a menos que Harry hubiera escuchado mal, la vieja radio que había al lado del fregadero acababa de anunciar que a continuación emitirían el programa «La hora de las brujas, con la popular cantante hechicera Celestina Warbeck».

La señora Weasley preparaba el desayuno sin poner demasiada atención en lo que hacía, y en el rato que tardó en freír las salchichas echó unas cuantas miradas de desaprobación a sus hijos. De vez en cuando murmuraba: «cómo se os pudo ocurrir» o «nunca lo hubiera creído».

-Tú no tienes la culpa, cielo -aseguró a Harry, echándole en el plato ocho o nueve salchichas-. Arthur y yo también hemos estado muy preocupados por ti. Anoche mismo estuvimos comentando que si Ron seguía sin tener noticias tuyas el viernes, iríamos a buscarte para traerte aquí. Pero -dijo mientras le servía tres huevos fritos- cualquiera podría haberos visto atravesar medio país volando en ese coche e infringiendo la ley..

Entonces, como si fuera lo más natural, dio un golpecito con la varita mágica en el montón de platos sucios del fregadero, y éstos comenzaron a lavarse solos, produciendo un suave tintineo.

- Gracias Molly no se cómo agradecerte todo lo que haces por mi hijo- Lily la miraba con cariño y agradecimiento.

- No es nada se que harías lo mismo por uno de mis hijos- Molly estaba sonriente.

- Que no te quepa la menor duda- Dijo James mientras Lily asentía de acuerdo con su esposo.

-¡Estaba nublado, mamá! -dijo Fred.

-¡No hables mientras comes! -le interrumpió la señora Weasley.

-¡Lo estaban matando de hambre, mamá! -dijo George.

-¡Cállate tú también! -atajó la señora Weasley, pero cuando se puso a cortar unas rebanadas de pan para Harry y a untarlas con mantequilla, la expresión se le enterneció.

En aquel momento apareció en la cocina una personita bajita y pelirroja, que llevaba puesto un largo camisón y que, dando un grito, se volvió corriendo.

Ginny se sonrojo muy fuerte al saber que era ella.

- Te veías hermosa- Harry susurró bajo para que solamente Ginny lo escuchara y se sonrojara aun mas.

-Es Ginny -dijo Ron a Harry en voz baja-, mi hermana. Se ha pasado el verano hablando de ti.

-Sí, debe de estar esperando que le firmes un autógrafo, Harry -dijo Fred con una sonrisa, pero se dio cuenta de que su madre lo miraba y hundió la vista en el plato sin decir ni una palabra más. No volvieron a hablar hasta que hubieron terminado todo lo que tenían en el plato, lo que les llevó poquísimo tiempo.

- Son unos idiotas- Ginny miraba furiosa a sus hermanos haciendo que tragaran en seco asustados.

-Estoy que reviento -dijo Fred, bostezando y dejando finalmente el cuchillo y el tenedor-. Creo que me iré a la cama y..

-De eso nada -interrumpió la señora Weasley-. Si te has pasado toda la noche por ahí, ha sido culpa tuya. Así que ahora vete a desgnomizar el jardín, que los gnomos se están volviendo a desmadrar.

-Pero, mamá...

-Y vosotros dos, id con él -dijo ella, mirando a Ron y Fred-. Tú sí puedes irte a la cama, cielo -dijo a Harry-. Tú no les pediste que te llevaran volando en ese maldito coche.

- Y estoy segura de que no lo hizo- Lily miraba sonriente a su hijo por ser como era con sus amigos.

Pero Harry, que no tenía nada de sueño, dijo con presteza:

-Ayudaré a Ron, nunca he presenciado una desgnomización.

-Eres muy amable, cielo, pero es un trabajo aburrido -dijo la señora Weasley-. Pero veamos lo que Lockhart dice sobre el particular.

Las chicas suspiraron cuando mencionaron al profesor mientras los chicos gruñeron igual que el trío de oro y los profesores.

Y cogió un pesado volumen de la repisa de la chimenea. George se quejó.

-Mamá, ya sabemos desgnomizar un jardín.

Harry echó una mirada a la cubierta del libro de la señora Weasley. Llevaba escritas en letras doradas de fantasía las palabras «Gilderoy Lockhart: Guía de las plagas en el hogar». Ocupaba casi toda la portada una fotografía de un mago muy guapo de pelo rubio ondulado y ojos azules y vivarachos. Como todas las fotografías en el mundo de la magia, ésta también se movía: el mago, que Harry supuso que era Gilderoy Lockhart, guiñó un ojo a todos con descaro. La señora Weasley le sonrió abiertamente.

-Es muy bueno -dijo ella-, conoce al dedillo todas las plagas del hogar, es un libro estupendo...

-A mamá le gusta -dijo Fred, en voz baja pero bastante audible.

- ¡Fred!- Grito Molly muy roja mientras todos se reían.

-No digas tonterías, Fred -dijo la señora Weasley, ruborizándose-. Muy bien, si crees que sabes más que Lockhart, ponte ya a ello; pero ¡ay de ti si queda un solo gnomo en el jardín cuando yo salga!

Entre quejas y bostezos, los Weasley salieron arrastrando los pies, seguidos por Harry. El jardín era grande y a Harry le pareció que era exactamente como tenía que ser un jardín. A los Dursley no les habría gustado; estaba lleno de maleza y el césped necesitaba un recorte, pero había árboles de tronco nudoso junto a los muros, y en los arriates, plantas exuberantes que Harry no había visto nunca, y un gran estanque de agua verde lleno de ranas.

Petunia hizo cara de asco pero prefirió no decir nada.

-Los muggles también tienen gnomos en sus jardines, ¿sabes? -dijo Harry a Ron mientras atravesaban el césped.

-Sí, ya he visto esas cosas que ellos piensan que son gnomos -dijo Ron, inclinándose sobre una mata de peonías-. Como una especie de papás Noel gorditos con cañas de pescar...

Se oyó el ruido de un forcejeo, la peonía se sacudió y Ron se levantó, diciendo en tono grave:

-Esto es un gnomo.

-¡Suéltame! ¡Suéltame! -chillaba el gnomo.

Desde luego, no se parecía a papá Noel: era pequeño y de piel curtida, con una cabeza grande y huesuda, parecida a una patata. Ron lo sujetó con el brazo estirado, mientras el gnomo le daba patadas con sus fuertes piececitos. Ron lo cogió por los tobillos y lo puso cabeza abajo.

-Esto es lo que tienes que hacer -explicó. Levantó al gnomo en lo alto («¡suéltame!», decía éste) y comenzó a voltearlo como si fuera un lazo. Viendo el espanto en el rostro de Harry, Ron añadió-: No les duele. Pero los tienes que dejar muy mareados para que no puedan volver a encontrar su madriguera.

Entonces soltó al gnomo y éste salió volando por el aire y cayó en el campo que había al otro lado del seto, a unos siete metros, con un ruido sordo.

-¡De pena! -dijo Fred-. ¿Qué te apuestas a que lanzo el mío más allá de aquel tocón?

Harry aprendió enseguida que no había que sentir compasión por los gnomos y decidió lanzar al otro lado del seto al primer gnomo que capturase, pero éste, percibiendo su indecisión, le hundió sus afiladísimos dientes en un dedo, y le costó mucho trabajo sacudírselo...

-Caramba, Harry..., eso habrán sido casi veinte metros...

Pronto el aire se llenó de gnomos volando.

-Ya ves que no son muy listos -observó George, cogiendo cinco o seis gnomos a la vez-. En cuanto se enteran de que estamos desgnomizando, salen a curiosear. Ya deberían haber aprendido a quedarse escondidos en su sitio.

Al poco rato vieron que los gnomos que habían aterrizado en el campo, que eran muchos, empezaban a alejarse andando en grupos, con los hombros caídos.

-Volverán -dijo Ron, mientras contemplaban cómo se internaban los gnomos en el seto del otro lado del campo-. Les gusta este sitio... Papá es demasiado blando con ellos, porque piensa que son divertidos...

Molly miraba fijamente a su marido mientras él se removía nervioso en su asiento haciendo reír a todos.

En aquel momento se oyó la puerta principal de la casa.

-¡Ya ha llegado! -dijo George-. ¡Papá está en casa!

- ¡Si, ya salgo en el libro!- Gritó alto Arthur emocionado haciendo reír a todos los demás.

Y fueron corrieron a su encuentro.

El señor Weasley estaba sentado en una silla de la cocina, con las gafas quitadas y los ojos cerrados. Era un hombre delgado, bastante calvo, pero el escaso pelo que le quedaba era tan rojo como el de sus hijos. Llevaba una larga túnica verde polvorienta y estropeada de viajar.

- Bueno Harry no te tenias que fijar en todo- el señor Weasley estaba sonrojado y Harry sonriendo emocionado.

-¡Qué noche! -farfulló, cogiendo la tetera mientras los muchachos se sentaban a su alrededor-. Nueve redadas. ¡Nueve! Y el viejo Mundungus Fletcher intentó hacerme un maleficio cuando le volví la espalda.

- Maldito seas Fletcher- Murmuró Harry por lo bajo pero sus amigos lo escucharon entendiéndolo, por culpa de él murió Ojoloco y eso jamás se los perdonaría.

El señor Weasley tomó un largo sorbo de té y suspiró.

-¿Encontraste algo, papá? -preguntó Fred con interés.

-Sólo unas llaves que merman y una tetera que muerde -respondió el señor Weasley en un bostezo-. Han ocurrido, sin embargo, algunas cosas bastante feas que no afectaban a mi departamento. A Mortlake lo sacaron para interrogarle sobre unos hurones

Todos los que sabían lo que le había hecho el falso Moddy a Draco lo miraron sonriendo burlones.

muy raros, pero eso incumbe al Comité de Encantamientos Experimentales, gracias a Dios.

-¿Para qué sirve que unas llaves encojan? -preguntó George.

-Para atormentar a los muggles -suspiró el señor Weasley-. Se les vende una llave que merma hasta hacerse diminuta para que no la puedan encontrar nunca cuando la necesitan... Naturalmente, es muy difícil dar con el culpable porque ningún muggle quiere admitir que sus llaves merman; siempre insisten en que las han perdido. ¡Jesús! No sé de lo que serían capaces para negar la existencia de la magia, aunque la tuvieran delante de los ojos... Pero no os creeríais las cosas que a nuestra gente le ha dado por encantar...

Todos los nacidos muggle asintieron ante las palabras del señor Weasley del libro.

-¿COMO COCHES, POR EJEMPLO?

- Ahora si te callo la gorda- Los merodeadores rieron por la cara del señor y la señora Weasley.

La señora Weasley había aparecido blandiendo un atizador como si fuera una espada. El señor Weasley abrió los ojos de golpe y dirigió a su mujer una mirada de culpabilidad.

-¿Co-coches, Molly cielo?

-Sí, Arthur, coches -dijo la señora Weasley, con los ojos brillándole-. Imagínate que un mago se compra un viejo coche oxidado y le dice a su mujer que quiere llevárselo para ver cómo funciona, cuando en realidad lo está encantando para que vuele.

El señor Weasley parpadeó.

-Bueno, querida, creo que estarás de acuerdo conmigo en que no ha hecho nada en contra de la ley, aunque quizá debería haberle dicho la verdad a su mujer... Verás, existe una laguna jurídica... siempre y cuando él no utilice el coche para volar. El hecho de que el coche pueda volar no constituye en sí...

-¡Señor Weasley ya se encargó personalmente de que existiera una laguna jurídica cuando usted redactó esa ley! -gritó la señora Weasley-. ¡Sólo para poder seguir jugando con todos esos cachivaches muggles que tienes en el cobertizo! ¡Y; para que lo sepas, Harry ha llegado esta mañana en ese coche en el que tú no volaste!

-¿Harry? -dijo el señor Weasley mirando a su esposa sin comprender-. ¿Qué Harry?

- Harry, el vecino del lado- Dijeron los gemelos haciendo que todo el gran comedor riese.

Al darse la vuelta, vio a Harry y se sobresaltó.

-¡Dios mío! ¿Es Harry Potter? Encantado de conocerte. Ron nos ha hablado mucho de ti...

-¡Esta noche, tus hijos han ido volando en el coche hasta la casa de Harry y han vuelto!-gritó la señora Weasley-. ¿No tienes nada que comentar al respecto?

-¿Es verdad que hicisteis eso? -preguntó el señor Weasley, nervioso-. ¿Fue bien la cosa? Qui-quiero decir -titubeó, al ver que su esposa echaba chispas por los ojos-, que eso ha estado muy mal, muchachos, pero que muy mal...

- Te tienen dominado Arthur- James reía a carcajadas sin darse cuenta de la mirada de cierta pelirroja.

- Cállate Potter- Lily lo miraba enojada haciendo que este parara de reír de golpe.

- Si amor- Todos miraban la escena divertidos.

- ¿Quién es el dominado ahora cornamenta?- Sirius estaba que se destornillaba de la risa.

- Tu también cállate Black, y no te atrevas a reírte Lupin- La pelirroja los miraba con fuego en sus ojos.

- Esta bien Lily- Dijeron los dos a la vez mientras todos reían y Harry los miraba divertido.

-Dejémosles que lo arreglen entre ellos -dijo Ron a Harry en voz baja, al ver que su madre estaba a punto de estallar-. Venga, quiero enseñarte mi habitación.

Salieron sigilosamente de la cocina y, siguiendo un estrecho pasadizo, llegaron a una escalera torcida que subía atravesando la casa en zigzag. En el tercer rellano había una puerta entornada. Antes de que se cerrara de un golpe, Harry pudo ver un instante un par de ojos castaños que estaban espiando.

Harry miraba a una Ginny sonrojada haciendo que Cho los mirase celosa.

-Me encantaba que me miraras así- Decía Harry bajito para que solamente la pelirroja lo escuchara.

- Gracias, supongo- Ella se mordía el labio para no besarlo allí mismo.

-Ginny -dijo Ron-. No sabes lo raro que es que se muestre así de tímida. Normalmente nunca se esconde.

Subieron dos tramos más de escalera hasta llegar a una puerta con la pintura desconchada y una placa pequeña que decía «Habitación de Ronald».

Ron se removía nervioso, pensando en lo que diría su amigo a continuación de su habitación.

Cuando Harry entró, con la cabeza casi tocando el techo inclinado, tuvo que cerrar un instante los ojos. Le pareció que entraba en un horno, porque casi todo en la habitación era de color naranja intenso: la colcha, las paredes, incluso el techo. Luego se dio cuenta de que Ron había cubierto prácticamente cada centímetro del viejo papel pintado con pósteres iguales en que se veía a un grupo de siete magos y brujas que llevaban túnicas de color naranja brillante, sostenían escobas en la mano y saludaban con entusiasmo.

-¿Tu equipo de quidditch favorito? -le preguntó Harry.

-Los Chudley Cannons -confirmó Ron, señalando la colcha naranja, en la que había estampadas dos letras «C» gigantes y una bala de cañón saliendo disparada-. Van novenos en la liga.

- Y no subirán mas de ahí- Gritó uno de Slytherin haciendo que el pelirrojo se sonrojara.

Ron tenía los libros de magia del colegio amontonados desordenadamente en un rincón, junto a una pila de cómics que parecían pertenecer todos a la serie Las aventuras de Martin Miggs, el «muggle» loco. Su varita mágica estaba en el alféizar de la ventana, encima de una pecera llena de huevos de rana y al lado de Scabbers, la gorda rata gris de Ron, que dormitaba en la parte donde daba el sol.

El trío, Remus y Sirius gruñeron mientras sus amigos se preguntaban que en donde estaba Peter.

Harry echó un vistazo por la diminuta ventana, tras pisar involuntariamente una baraja de cartas autobarajables que se hallaba esparcida por el suelo. Abajo, en el campo, podía ver un grupo de gnomos que volvían a entrar de uno en uno, a hurtadillas, en el jardín de los Weasley a través del seto. Luego se volvió hacia Ron, que lo miraba con impaciencia, esperando que Harry emitiera su opinión.

-Es un poco pequeña -se apresuró a decir Ron-, a diferencia de la habitación que tenías en casa de los muggles. Además, justo aquí arriba está el espíritu del ático, que se pasa todo el tiempo golpeando las tuberías y gimiendo...

Pero Harry le dijo con una amplia sonrisa:

-Es la mejor casa que he visto nunca

Ron se ruborizó hasta las orejas.

- Es el final del capítulo, mejor comamos antes de seguir- Dijo Sirius sobándose la barriga igual que Ron mientras Dobby daba dos aplausos apareciendo la comida en el gran comedor.


Espero les haya gustado el cap, se que no tiene mucha participacion de otros como Snape y eso pero apenas vamos empezando. Queria saber si les pareciera bien que lleve a los Sirius y Remus del pasado por favor me dicen y tambien si quieren que aparescan los hijos de los chicos obviamente sin decir mucho solo lo necesario, si quieren que aparesca por medio de una "pantalla gigante" o alli mismo en el gran comedor en persona, ojala me respondan.

Reviews:

CullenForever11: Ya viste quien es jajajaja si hay varios pero no todos los terminan yo tengo algunos en mis favoritos pero solo pocos han seguido con la historia, espero te guste el nuevo cap.

francesca85: Si, siempre e pensado que solamente Petunia estaba celosa de Lily pero que en el fondo no era mala solo que era culpa de sus celos y su marido la morsa xD, espero te guste el cap.

PrincesaSofia: Si, voy a escribir la saga completa y claro que incluire a Luna ella es de mis favoritas y ademas ella se da cuenta de todo aunque todos la tomen por loca xD

BlaEst: Si, yo odio a la Morsa y a el Sapo mas que al mismo Voldy xD epero te guste este capitulo.

Liliu's fan: si estan casados, se que te gusta mas Lily L. y Scorpius pero si me decido hacer otra historia la hago de ellos, es que me imagino la cara de los Weasley y de los Malfoy si se enteran de eso. espero te guste!

ChicaSnapeBlack: Solamente tu y ella se han ofrecido ahh claro y mi amigo sev snape pero me alegra que quieras me dices de que libro y ps claro y gracias por ofrecerte, me alegro que te guste y gracias por decirme que e mejorado mucho eso me motiva ;) ya me preguntaba en donde estarias ajjaja

TheSnapeGirl: jajajaja cuando vi las letras en grandes yo dije o.O que hise mal, espero te guste el nuevo cap y gracias por seguirme!

Brydanni: aki esta el nuevo cap ojala te guste y gracias por el review

sev snape8: Claro! jajaja que bueno que entendieras y creo que desde el cap siguiente te los enviare ok o algunos que crea que son malos te los envio me dices de este ;) y gracias!

Bueno gracias a todas las alertas y favoritos y los review me motivan! espero les guste el nuevo cap y espero sus review.

besos potterios

rosalie-key