Capitulo 10

John llego al departamento y se encontró con lo que podía ser descrito como una zona de guerra. John no lo haría, pero John había estado en verdaderas zonas de guerra y sin importar lo caóticos que podían ser gritones niños de cuatro años, no había comparación. Por una cosa, las zonas de guerra a menudo eran más silenciosas. Y los manchones rojos que uno solía ver no estaban acompañados de manchones azules, naranjas y amarillo.

Había pintura en todos lados. En su mayoría en la pared sobre el sofá, donde pudo notar que una gran sabana había sido puesta sobre los muebles, quizás para contener tanta locura. No había funcionando. La explosión de arcoíris se expandió, colores mezclándose juntos en ciertos lugares dejando sólo un manchón marrón, pero la mayor parte eran manchas y huellas sobre las paredes, el piso y los muebles donde se había corrido la sabana. Y los niños.

Estaban mirando hacia el otro lado, armados con brochas que sostenían como varitas, cubiertos de pies a cabeza en colores. Algunos parecían deliberados, como el sol dibujado en la manga de una de las niñas y los círculos decorando sus rostros. Pero sobre todo eran manchas y huellas de manos, un salvaje caleidoscopio salpicado de matices sobre antes impecables y grandes camisetas blancas y positivamente pequeños pies descalzos.

"¡Rojo! ¡Azul! ¡Amarillo!" El chillido de diminutas voces llenó el aire. "¡Rosa! ¡Perla!"

"Pur-pura." Y por supuesto Sherlock estaba allí, guiando el caos, sus ropas normalmente prístinas estaban cubiertas con huellas y manchas y su rostro estaba pintado como si fuera uno de los niños.

"¡John! ¡Johnjohnjohnjohnjohnjohn!" Y eso fue todo lo que John tuvo tiempo de observar antes que un pequeño y colorido destello con familiar cabello negro se arrogara contra él y chocara contra sus piernas. Los gritos se detuvieron de repente y cuatro caras se giraron hacia él en la manera incierta de lo muy pequeños que recién se han dado cuenta de que su diversión puede ser algo no muy bueno justo cuando alguien los pilla. Sherlock, que había estado sonriendo emocionado al igual que los niños un momento antes, ahora estaba mirando la habitación como si recién notase el desastre que habían creado antes de posar sus ojos en John y en la pequeña y colorida criatura que ahora estaba compartiendo dichos colores en los mejores pantalones de John.

"¿Tío John?" el grito emocionado de Harry tenía un dejo de inquietud, pero los pequeños brazos aun estaban apretados con fuerza contra sus piernas. Sin notarlo y aun sintiéndose choqueado, John acaricio la cabeza del niño mientras avanzaba más en la habitación cuando los pequeños brazos lo librearon. Cuando se había ido esta mañana, todo había estado perfectamente normal. Solo había un niño y Sherlock para cuidarlo. Ahora habían cuatro niños…y aun solo un Sherlock para cuidarlos. Reconoció a Neville y Susan. La otra niña lucia vagamente familiar.

"Si, John, hola… ¿cómo estuvo tu cita?" pregunto Sherlock mientras lo observaba con cuidado. Los ojos de él seguían dirigiéndose a sus rodillas y John se encontró bajando la mirada y encontró huellas de mano verdes y azules. Harry al fin noto lo que había hecho. Abrió sus ojos bien grandes.

Hubo un momento de completa calma, cuando cada posible resultado estuvo en perfecto equilibrio y John pudo ver cada uno, desde gritos y llantos y Harry escondido bajo el lavabo otra vez a padres furiosos y pérdida de control para disciplinar y escobillas y lecciones aprendidas. Y John miro a Harry y las huellas y tomo la única decisión posible.

"Hola, Harry." Lo tomo en brazos, manchando ahora su mejor camisa, "Parece que te has estado divirtiendo." Y le sonrió.

La sonrisa que recibió en respuesta valió cada hora que pasaría escobillando su ropa para sacar la pintura o la pérdida de su mejor traje.

"John," dijo Sherlock, su expresión aun cautelosa pero algo de la anterior emoción volviendo de poco, "Hemos estado realizando un experimento con pintura lavable y descargas glutinicas 'accidentales'." Pintura lavable. Entonces saldría. Gracias al cielo.

"¿Experimentando en los niños?" preguntó John con una ceja levantada, mientras avanzaba en la habitación con Harry, asegurándose de mantener su expresión ligera.

"Con los niños," Sherlock recalco.

"¡Hicimos cambiar los colores!" dijo Neville su voz por lo general tranquila ahora sonaba exuberante.

"¡Yo soy control!" le dijo orgullosa la niña desconocida, apuntando a su camiseta blanca donde se podía ver la palabra 'control' escrita bajo las manchas de pintura. Ahora que miraba más de cerca, todas las camisetas tenían palabras. La de Neville decía 'sujeto B'.

"¿Y cuál es tu nombre querida?" dijo John arrodillándose frente a 'Control' y dejando a Harry en el piso. Harry obviamente todavía estaba incierto sobre este giro en los acontecimientos porque no soltó la camisa de John.

"Licia," respondió la niña, y rápidamente le tendió la mano para estrechar la suya. Él la tomo sus ojos moviéndose expectantes hacia Sherlock.

"Alicia Lestrade; la sobrina de Greg. Él tuvo que irse de repente, asuntos policiales y le dije que no tenía problemas de que se quedara."

"Encantado de conocerte, Alicia; soy el Dr. John Watson. Puedes llamarme John."

"¿Eres el otro papá de Harry?" pregunto ella. John parpadeó. Antes que pudiera responder, Susan estaba susurrando en el oído de Alicia en lo que supuestamente debía ser voz baja con ojos solemnes mientras Neville las miraba preocupado.

"¡Son sus tíos, Licia! ¡Su mami y papi murieron en la guerra!"

"¡Lo siento!" grito Alicia con ojos muy abiertos ante esta inesperada tragedia y luego arrogo sus brazos alrededor de Harry y comenzó a llorar. Susan de inmediato lanzo sus brazos alrededor de Alicia, dejando a Neville parado solo con su brocha que goteaba, luciendo a punto de llorar también. Harry, por una vez, no estaba llorando. Tampoco había soltado a John pese al inesperado asalto de las dos chicas.

Claro que justo en ese momento, mientras la habitación decencia una vez más en el caos, la puerta se abrió.

"Hola, lo siento yo…ah…" comenzó el hombre en la puerta antes de detenerse al notar a los niños llorando y cubiertos de pintura.

"¡Tío Greg!" lloro Alicia liberándose de Harry y Susan para poder arrojarse donde Lestrade. John la agarro justo a tiempo para que el uniforme de Lestrade no quedara con el mismo diseño que de su ropa.

"¿Que es lo que pasa?" pregunto Lestrade, luciendo más bien divertido que molesto ante el estado de su sobrina. "¿Que paso con la idea de pintar sobre papeles? ¿En la cocina?"

"Experimento Científico. ¡Sujetos, alinéense! ¡Control, toma tu lugar!" y para sombro de John y Lestrade, los cuatro niños se movieron con rapidez para formar una línea, después de una breve confusión sobre que brocha era de cada quien.

"¡Yo soy control!" explico Alicia una vez más, esta vez para su tío. Los cuatro niños se veían ansiosos de mostrar sus roles.

"Sujeto A, B, C, muestren sus colores," instruyo Sherlock y Susan levanto su brocha y dijo, "¡Rojo!" Un manchón de pintura roja voló hacia la sabana colgada en la pared, la mancha mucho más grande de lo que uno esperaría por el tamaño de la brocha.

"¡Amarillo!" dijo Neville dando un pequeño saltito, su pintura amarilla como una explosión sobre la roja.

"¡Azul!" la exclamación de Harry salió casi tan entusiasta, aunque aun estaba observando con precaución a John por signos de desaprobación. Pintura azul salpico sobre la sabana.

"¿Control?" pregunto Sherlock. Alicia no tenía una brocha; ella tenía una serie de vasos frente a ella, con diferentes colores. Ella tomo un pincel de uno de ellos.

"¡Verde!" exclamo. De inmediato Harry y Neville avanzaron juntos y con una entusiasta salpicadura verde de Alicia aunque no particularmente impresionante, ambos lanzaron sus colores, creando una mancha de pintura verde en el centro. Un grito de 'purpura' de Control hizo que Neville diera un paso atrás y que Susan avanzara. Naranjo, predeciblemente, siguió. Al final de su espectáculo improvisado, los niños miraron a John, Lestrade y de alguna manera a Sherlock, esperando por su reacción.

"¡Eso fue genial!" anuncio John mayormente hacia los niños pero igual le dio una breve mirada a Sherlock.

A Lestrade fue al único que se le ocurrió tomar fotografías. Por suerte, él parecía muy entretenido, incluso ante el prospecto de como tener que limpiar todo.

"Lo siento, John," le dijo después, cuando estaban solos en la cocina observando el destre restante de la inicial experiencia con la pintura mientras Sherlock estaba en la otra habitación convenciendo a su tropa para que se concentraran en desaparecer la pintura con magia. La disculpa de Lestrade habría sonado más sincera si dejara de sonreír, aunque había un atisbo de cansancio y lamento oculto detrás de su jovialidad. "Nunca fue mi intención dejarlo solo con Alicia y Harry, muchos menos con cuatro niños después que esa mujer apareció y dijo que los niños debían reunirse para jugar. De verdad fue una emergencia."

"Comprendo eso," John se apresuró a asegurarle, "He llegado a casa y me he encontrado con cosas peores. Él y sus malditos experimentos. Al menos ahora no hay sangre de verdad. La pintura saldrá. Er… ¿no es así?"

"…así es. Bueno, debería… es lavable…o eso dice en la etiqueta." Desde la otra habitación, se medio escucho un cántico guiado por la profunda voz de Sherlock de 'vete pintura vete!'. Los niños seguían cantado cuando Sherlock se le unió en la cocina, luciendo tan manchado de pintura como antes. Su expresión no era tanto culpable más bien ingeniosamente contrito, aunque no podía esconder la manera en que sus ojos bailaban con interés y emoción. Tampoco ayudaba en su intento de seriedad que aun tuviera líneas pintadas sobre su rostro.

"¿Quizás si conectamos una manguera al lavabo?" sugirió.

Lestrade y John se miraron uno al otro y luego ambos miraron a la mente maestro tras el proyecto de arte.

"¿Nosotros?" pregunto John dirigiendo su respuesta hacia Lestrade, "¿Crees que hay un 'nosotros' en la limpieza, Greg?"

"Creo que Sherlock estaba haciendo un muy buen trabajo encargándose de los niños que odiaría privarlo de terminar. ¿Podemos tomar té, John?"

"Es una idea esplendida, Greg. Pondré la tetera."

Sherlock bufo mirándolos con disgusto. "Bien. John, Greg, me ayudarían a limpiar la pintura causada por mi exitoso experimento que probo que el término ' magia accidental ' es inexacto y engañosa incluso dejando de lado el término 'magia'."

John continúo poniendo la tetera.

"¿Que pasa; acaso tu magia dejo de funcionar?" pregunto Lestrade limpiando la pintura de un sector de la mesa para poner las tazas.

"Es todo acerca de la liberación de los deseos intensos," explico Sherlock sonando exasperado ahora, aunque si era por la necesidad de explicar o por la situación en general era difícil de saber, "Como deben saber, los niños tienen fuertes deseos de hacer colores pero no de verlos desaparecer. Sherry probablemente podría hacerlo, pero no creo que quieran verlo en un estado en que necesite ver todo limpio."

"No," accedió John con rapidez, "No, solo tendremos que hacerlo a la antigua."

"¿En serio?" pregunto Sherlock luciendo de repente encantado.

"Y por 'tendremos', él quiso decir 'tendrás'," dijo Lestrade. Sherlock miro a John, esperando un segundo por si iba a contradecirlo y ofrecer su ayuda después de todo. Cuando eso no paso, su expresión volvió a decaer.

"Bien." Volvió a la otra habitación donde los niños aun seguían su cántico. Un momento escucharon su voz sobre las de ellos, pidiéndoles orden. John vacilo, a punto de seguirlo.

"Déjalo," insistió Lestrade levantando su mano para detenerlo, "Lo ha hecho bien hasta ahora. Jamás lo habría creído al comienzo de todo esto, pero en realidad no es tan malo."

"Supongo que no es posible que haga más desastres limpiando de lo que hizo…haciendo ese desastre," accedió John pero aun vacilo. Se sentía mal por estar escondido en la cocina mientras Sherlock estaba haciendo quizás que cosas con los niños. La tetera comenzó a sonar.

De alguna manera, John logro realizar el ritual de la preparación del té sin asomarse por la puerta, ni siquiera cuando escucho los gritos indignados de Susan y Alicia sobre que eran niñas.

"Probablemente esta intentando meterlos a todos en la bañera juntos," razono con calma Lestrade y sin un poco de preocupación mientras escuchaban la respuesta ligeramente desconcertada de Sherlock de '¿Qué importa? Ustedes tienen cuatro años."

"¡Cuatro y medio!" "¡Cuatro y tres cuartos!" fueron las respuestas a eso. John y Lestrade decisivamente no se movieron para ayudar, sentados dándole la espalda a la sala. Estaban tomando sus primeros sorbos de té cuando Harry entro a la cocina, caminando hacia John y jalándole la camisa para llamar su atención.

"¿Si, Harry?" pregunto John sonriendo gentil. El niño estaba más mojado que antes pero aun cubierto en pintura. Lucía ansioso.

"¿Limpio?" pregunto retorciendo la camisa de John en sus manos mientras lo miraba.

"¿Lo siento?" pregunto John confundido, subiendo al niño a su regazo. "¿Que sucede, Harry?"

"¿Yo limpio?" el niño pregunto ansioso, girándose para mirar a John a la cara. Sherlock cruzo la puerta de repente como a la carrera, aunque se detuvo de golpe cuando los vio.

"¿Perdiste a alguien?" pregunto Lestrade con una sonrisa gentil mientras sostenía entre sus manos su taza de té. Tras ellos podían oír a los demás niños gritando.

"No, claro que no," respondió Sherlock después de darles una sorprendente sonrisa suave a John y Harry, luego salió de la habitación frunciendo el ceño otra vez. John apenas lo noto. Sin importar lo que estuviera sucediendo en la otra habitación, John dejo de escuchar para intentar comprender que era lo que estaba molestando a Harry. El niño aun no le respondía y ahora estaba retorciendo sus manos.

"Lo siento, Harry, no comprendo," le dijo John. "¿Que es lo que quieres? ¿Quieres estar limpio?"

"Yo… ¿sí? Yo… ¿puedo limpiar la pintura? ¿Y me dan una estrella?"

"¿Quieres una estrella por limpiar la pintura?" pregunto John con el rostro arrugado por la confusión, antes de comprender. Una de las metas de Harry en su grafico era no limpiar excepto por ordenar sus juguetes. Y ahora de repente le decían que tenía que ayudar a limpiar la sala. John considero un momento como responder. "¿Tu ayudaste a hacer ese desastre?" pregunto al fin.

"… ¿Quizás?" Harry lo estaba mirando con atención.

"Cuando tu ayudas a hacer un desastre, debes ayudar también a limpiarlo. Y así recibes una estrella."

Harry considero esto.

"¿No soy malo?"

"Nunca," insistió John sus brazos involuntariamente aferrando con más fuerza al pequeño.

Lestrade aclaro su garganta, luciendo ligeramente avergonzado por estar allí en un momento tan intimo, aunque sus ojos brillaban. "Quizás dejamos a Sherlock demasiado tiempo solo." Sugirió dejando a un lado su taza de té. John asintió pero no sintió deseos de soltar a Harry. Así que lo levanto en sus brazos, algo que Harry parecía feliz de dejarlo hacer por el momento, más que feliz si el agarre en su cuello era una indicación.

Fueron a la otra habitación. Y la encontraron sorprendentemente limpia.

Sherlock lucia ridículamente satisfecho pese a las líneas de color que aun cubrían su cara mientras tomaba la limpia sabana y destapaba la limpia pared y dejaba a la vista un prístino sofá. Alrededor de él, tres niños inspeccionaban su limpia piel y blancas camisetas, sin marcas excepto por las etiquetas que Sherlock les había dado. La Sra. Longbottom también estaba allí con un ridículo sombrero y su varita extendida.

"Ahí estas, Harry, querido," dijo ella antes de mover su varita una vez más. Algo húmedo y frio los recorrió y Harry jadeo sorprendido antes de esconder su rostro en el hombro de John. Era su hombre malo y John dejo escapar un suave 'uf' pero no dio más señales de haberlo notado. La Sra. Longbottom frunció el ceño. La pintura cubriendo a Harry de pies a cabeza y las manchas en la ropa de John habían desaparecido, pero aun había manchas de pintura en las manos de John y una en la mejilla del niño.

"Interesante," dijo Sherlock, "la energía glutinica es capaz de afectar nuestra ropa pero no nuestra piel."

"Neville, Susan, ¿donde están sus ropas?" Demando la Sra. Longbottom y los dos niños dejaron de inspeccionarse para mirar por su desaparecida ropa con expresión culpable.

"Yo las guarde," Sherlock respondió por ellos con tono firme mientras se daba la vuelta y se dirigía a la habitación de Harry. Volvió con rapidez con un montón de ropa y zapatos. Hubo más confusión mientras veían que era de quien y luego cuando las niñas se rehusaron a cambiarse junto con los niños.

Aun así, todo resulta bien al final. Y si Alicia de alguna manera termino con una camiseta con corazones que se iluminaban cuando sonreía y se ponían negros cuando lloraba mientras que la camiseta rosa de Susan no combinaba para nada con su cabello pelirrojo…bueno, ambas insistieron que eran las camisetas en las que habían llegado.

"¿Y qué se dice ahora?" Le exigió la Sra. Longbottom a su nieto.

"Gracias por recibirnos Sr. Sherlock y Dr. John," dijo obediente Neville sus ojos mirando al piso.

"¡Fue muy divertido ser un expermento!" añadió Susan, "Y jugar con Sherry yLicia."

"Experimento," dijo de repente Harry levantado su cabeza al fin. Sherlock dejo de fruncir el ceño en dirección a la Sra. Longbottom para darle una gran sonrisa a Harry.

"Despídanse de Harry Potter, Neville y Susan. El padre de Susan la espera pronto en casa."

"Oh, ¿planea estas cosas con los padres?" pregunto Sherlock sonando perfectamente amable e inocente, "Pensé que era normal tomar a los niños sin ningún tipo de plan o preguntar antes de dejarlos con completos extraños."

"¡Chao, Sherry, chao Licia!" dijeron Susan y Neville mientras la Sra. Longbottom bufaba indignada.

"Que les vaya bien," dijo con amabilidad John sin impórtale esta vez disculparse por Sherlock, al fin la mujer se fue con Neville y Susan.

"Supongo que también es hora que nos marchemos," dijo Lestrade después de que los demás se habían ido, "Gracias una vez más, Sherlock. Lo hiciste muy bien."

"Por supuesto que sí," respondió Sherlock aunque no pudo contener una sonrisa de sorpresa o la manera en que se paro más derecho.

"Bien," dijo John cuando solo quedaban los tres, "Eso resultó muy bien. Aunque no salió todo de la sabana por lo que veo."

"Creo que es por la fuerza glutinica tras la pintura," respondió Sherlock estudiando la sabana manchada con expresión pensativa.

"Si. Solo falta terminar de limpiar. ¿Cierto Harry?"

"Limpio desastre y recibo una estrella," dijo con autoridad Harry, ya no escondiéndose en el hombro de John.

"¿Qué desastre?" pregunto Sherlock, "¡Todo está limpio ahora! ¿O quieres que te bañe?"

"La cocina, Sherlock," le recordó John, "Aun hay pintura en la cocina."

"Limpiamos desastre," dijo Harry removiéndose en los brazos de John para que lo bajara. Una vez en el piso, Harry con determinación marcho hacia Sherlock y le tomo la mano, jalándolo.

"Oh, está bien," dijo Sherlock suspirando exagerado, "Ensuciamos entonces limpiamos."

John le dio cinco minutos en el que se tomo el tiempo de lavarse la pintura de la manos antes de unírseles.

Dejo a Sherlock andar por ahí toda la tarde antes de decirle que aun tenía pintura en la cara.

Pese a todo, no fue un mal día.