ESCOLTANDO A WENDY.
Bebe estaba muy preocupada.
Kyle le había mandado un mensaje de texto en donde la citaba en los pasillos de la escuela cerca del audiovisual; el simple hecho de que Kyle la citara en un sitio dentro de la escuela podría significar una cosa: que él ya quería pasar al próximo nivel.
A un nivel para el cual ella no estaba lista… Y que no quiere llegar por miedo a perder ciertas libertades que ha gozado tanto en su noviazgo como en su soltería.
Cuando vio a Kyle, le hizo una seña con la mano, a lo que el pelirrojo respondió con seriedad.
- ¡Hola, amor! – exclamaba la joven un poco nerviosa mientras estaba a punto de darle un beso en los labios.
Kyle la detuvo de manera sorpresiva al interponer una mano entre ambos.
Bebe, muy consternada, le inquirió:
- ¿Qué pasa? ¿Todo está bien?
El pelirrojo la miró con seriedad, preguntándose para sus adentros cómo podía ser tan cínica luego de tener sexo cada noche con Cartman o con cualquiera de los hombres con los que le fue infiel durante su noviazgo.
Tras algunos minutos de silencio, Kyle se aclaró la garganta y, sin más preámbulos, le comunicó:
- Bebe, creo que esto no está funcionando.
Aquellas palabras fueron como un balde de agua fría para la rubia, quien se había quedado petrificada.
- ¿Qué? – fue lo único que alcanzó a decir.
- Bebe… Yo… Yo creo que no podemos seguir juntos. Siento que te he fallado en muchas cosas.
- ¿Pero por qué dices eso, Kyle?
- Es que… ¡CARAJO!
Kyle se llevó ambas manos a la cabeza; definitivamente era muy complicado decirle a Bebe que él había descubierto su infidelidad con Cartman. No obstante, tenía que hacerlo por el bien de ambos, sobre todo el de sí mismo dada la carga emocional y moral que le produjo el conocer tamaña infidelidad.
Bebe miraba a Kyle muy angustiada.
- Kyle – le llamaba -… Kyle, ¿qué pasa?
- Bebe… Sé que te acuestas con Cartman desde hace un año.
Todos los que estaban pasando por el pasillo se detuvieron y se voltearon a ver muy sorprendidos ante las últimas palabras del pelirrojo; la rubia se quedó petrificada y asustada.
- Kyle…
El pelirrojo sacó entonces de su mochila un sobre; de ahí, sacó una fotografía y se la mostró a Bebe, quien se sintió acorralada ante la evidencia y se había quedado en esa ocasión sin ninguna excusa que justificara su infidelidad.
- Kyle, yo…
- ¡MALDITA! – gritó Wendy, quien se había dado paso entre los presentes y se dirigía hacia la sorprendida rubia - ¡MALDITA PERRA!
Y le abofeteó en el rostro.
Bebe se sintió morir en ese momento; estaba consciente de que su infidelidad con Cartman iba a ser descubierta e incluso pensaba confesárselo a Kyle el día de su aniversario, pero por lo visto el joven había tenido de manera inexplicable los medios para enterarse.
Wendy, mientras tanto, estaba hecha un mar de lágrimas y un huracán de ira.
Se sentía traicionada por su mejor amiga y por el que supuestamente era el amor de su vida; de Cartman podía esperar muchas cosas dado su carácter y su actitud, pero jamás se había imaginado aquella infidelidad entre esos dos.
El aludido, quien también pasaba por ahí, observó la escena muy sorprendido e incluso quiso huir, mas la atronadora voz de Kyle le detuvo al decirle:
- ¡¿A DÓNDE CARAJOS VAS, MALDITO HIJO DE PUTA?
Wendy alzó la mirada y, con la ira consumiendo su alma, lo miró. Cartman intentó entonces acercarse a su novia, mas ésta se apartó bruscamente.
- Wendy... - le dijo Cartman.
- ¡DÉJAME EN PAZ!
- ¡Wendy, por favor…! – le decía Cartman - ¡Puedo explicarlo!
- ¡ALÉJATE DE MI, MALDITA BOLA DE MANTECA!
- ¡WENDY!
La pelinegra se fue corriendo con Cartman detrás de ella, dejando a Kyle y a Bebe mirándose uno al otro, aunque eso fue por poco tiempo.
El pelirrojo tomó sus cosas y se dispuso a marcharse, no sin antes decirle a Bebe estas palabras:
- Te perdono porque sé que tal vez también tuve culpa en esto… Pero hasta aquí hemos llegado.
- Kyle, por favor, escúchame…
- Eres libre de cualquier compromiso que te ate conmigo.
- Kyle…
- Adiós, Bebe.
Dicho esto, se marchó del lugar, dejando a Bebe hecha un mar de lágrimas ante la mirada inquisitiva de los testigos, quienes murmuraban unos a otros con aires de desaprobación ante lo sucedido.
- Pobre Broflovski – decían unos -. Bebe resultó ser más puta que la mamá de Cartman.
- Siento compasión por Wendy – decían otros -. Ese idiota de Cartman la cagó a lo grande al revolcarse con la novia de Kyle.
No obstante, a una cierta distancia de la muchedumbre, una figura solitaria sintió que una lágrima suya cayó de su mejilla al ver el estado de dolor en que se encontraba el pelirrojo.
- Kyle… - susurró la sombra solitaria de ojos negros.
Recostando en el sofá, Kyle meditaba sobre lo que había hecho; por alguna extraña razón, se sintió bien cuando terminó con Bebe ante todos los que estaban en el pasillo de la escuela sin discusión, sin gritos y sin tanto drama… Bueno, a excepción de Wendy, de quien escuchó que hacía unas horas que cortado todo contacto y relación con Cartman ante la presencia de Stan y Kenny.
Se supone que tenía que padecer de dolor emocional intenso tras haber roto la relación con alguien dada la cantidad de años que estuvieron juntos, pero se sorprendió a sí mismo el permanecer tranquilo y sin dramatismos en su propia casa.
Era como si nada hubiera pasado, como si siempre había estado soltero.
Tal vez…
Tal vez él realmente pensó que la amaba cuando en realidad no fue así. Tal vez ninguno de los dos estaba destinados a ser el uno para el otro…
De repente, escuchó que tocaran el timbre.
- ¡Voy! – exclamó el joven mientras se levantaba en el sofá y se dirigía a la puerta.
No obstante, al abrirla, se sorprendió.
Parada en el umbral de la casa se encontraba Wendy con los ojos enrojecidos.
- ¡Wendy! – exclamó Kyle.
- ¿Puedo pasar?
- ¡Por supuesto! ¡Pasa! ¡Pasa! Estás en tu casa.
Wendy sonrió débilmente y entró a la casa.
Una vez que ambos jóvenes se sentaron en el sofá, Wendy le comentó:
- He terminado con ese hijo de puta de Cartman.
- Lo sé… Me enteré hace unas horas por Stan.
Wendy se echó a llorar; Kyle, condolido, le abrazó y le dijo en tono conciliador:
- Ya no llores, Wendy. Esas cosas siempre pasan cuando uno menos lo piensa.
- ¡¿Qué he hecho yo para merecerme esto? ¡¿Por qué lo hizo? ¡¿Por qué?
- Wendy, yo también me pregunté lo mismo… Y he llegado la conclusión de que tal vez fue culpa mía por no dedicarle un poco más tiempo.
La pelinegra lo miró molesta.
- ¡¿Tu culpa? – exclamó indignada - ¡¿Qué tú tuviste la culpa? ¡Bebe es la culpable, no tú!
Kyle se sorprendió ante semejantes palabras. Wendy, enjugándose las lágrimas, añadió:
- Bebe siempre ha sido muy coqueta, muy acaparadora con los hombres. Incluso sé que ella se ha estado acostando con media escuela desde mucho antes de que ustedes fueran novios. Tú te esforzaste, Kyle… Tú te esforzaste al respetarla, al dedicarle tiempo y espacio a ella como es debido… ¡CARAJO, PRÁCTICAMENTE FUISTE EL UNICO HOMBRE CON QUIEN NO TUVO SEXO!
Kyle no supo que decir a eso.
Se había preparado para una escena de reclamaciones por parte de la pelinegra, pero no eso, no esa justificación.
Wendy, por mientras, se calmó un poco y respiró hondamente.
Luego de un silencio incómodo, Wendy se levantó del sofá y le dijo al pelirrojo:
- Gracias por escucharme, Kyle.
- No hay de qué, Wendy. Lamento mucho lo sucedido.
- ¡Oh, no te preocupes! Tal vez… Tal vez Cartman y yo nunca estuvimos destinados uno al otro como lo hemos pensado – y esbozando una sonrisa añadió: - . Tal vez fue mejor el haber cortado con él y buscar a alguien más estable.
Kyle no supo qué decir al respecto; se hallaba maravillado de que Wendy fuera una joven fuerte y decidida a superar un mal sabor de boca como lo era su noviazgo con Cartman, pero también le había maravillado el hecho de haber recurrido a él y no a Stan, su antiguo novio, como normalmente hacía después de un rompimiento. Sin duda alguna, ambos pelinegros se habían superado mutuamente y habían madurado de puro milagro, ya que de no ser así, todavía estarían atrapados en la odiosa rutina del "pégame, pero no me dejes" y causarse un daño emocional permanente.
Wendy y Kyle se dirigieron entonces a la puerta y, tras abrirla, ambos jóvenes se dieron un fuerte abrazo.
- Adiós, Kyle – se despedía Wendy -. Gracias por escucharme, de verdad. Nos vemos mañana en la escuela…
- ¡Wendy! – exclamó una voz.
Kyle y la pelinegra se volvieron; cruzando la calle a paso acelerado, Cartman se dirigía hacia ambos jóvenes. Wendy, furiosa, le recriminó:
- ¡¿Qué carajos haces aquí? ¡Ya te dije que no quiero verte!
El pelirrojo pensó que lo mejor era no interferir y mantener cierta distancia antes de que le pudiera tocar alguna golpiza por parte del corpulento castaño, pero también pensaba que el tipo podría agredir a la pelinegra por alguna idiotez que haya pensado al verle, si es que realmente le vio, salir de la casa del pelirrojo, por lo que decidió cerrar un poco la puerta para observar y esperar el momento oportuno para actuar.
Mientras, la joven empezó a caminar a zancadas, buscando huir de su ahora ex novio, pero éste le alcanzó al tomarla fuertemente de su muñeca y obligarle a mirarle.
- ¡Me estás lastimando! – exclamaba la joven con lágrimas en los ojos - ¡Suéltame!
- ¡Tú vendrás conmigo!
- ¡No! ¡Yo no quiero ir a ninguna parte contigo, animal! ¡Suéltame!
- ¡Vamos!
- ¡NO! ¡SUÉLTAME!
Y en eso, Wendy le dio una fuerte bofetada al castaño, dejándolo bien cimbrado ante la sorpresiva fuerza que salió de la mano de la chica. Aprovechando la ocasión, la mujer se soltó del castaño y se fue corriendo nuevamente hacia la casa de Kyle; el pelirrojo, quien estaba aprendiendo a desarrollar su olfato para los problemas, se apartó de la entrada, permitiéndole a la pelinegra entrar, y le dijo a ésta en voz baja:
- Quédate aquí y no salgas hasta que yo vuelva.
La joven, asustada, asintió.
- Cierra la puerta y escóndete en la cocina – añadió el pelirrojo mientras salía.
Entonces el pelirrojo se escondió arriba del árbol que estaba frente a su casa, esperando a que el castaño hiciera algún movimiento, mas éste, una vez pasado el efecto de la poderosa bofetada que le propinó Wendy, se quedó mirando de un lado a otro con una mano en la mejilla lastimada.
- ¡Carajo! – exclamó el castaño - ¡Maldita perra! ¿Hacia dónde habrá ido? ¡Coño!
El hombre corpulento cruzó entonces la calle y se subió al auto, en donde partió en dirección a su casa.
Ya después trataría de convencerla de que regresara con él, puesto que era de aquellos que no se rendirían fácilmente.
El pelirrojo, quien observaba su retirada desde lo alto del árbol, esperó a que el auto se hiciera un punto en el horizonte para poder bajar tranquilamente y entrar a su casa.
Al ver que el peligro pasó, se bajó del árbol y se adentró en su hogar; ahí dentro, se fue a la cocina, donde encontró a Wendy arrinconada junto a la alacena, con la mirada asustada y con más lágrimas en los ojos como las viudas en un funeral. Ésta, al verle, se abalanzó encima de él y le abrazó.
- ¡Gracias! – fue lo único que alcanzó a decir la joven entre sollozos - ¡Gracias!
- Hey… Tranquila. Todo está bien.
- ¡¿Qué ha pasado con él? ¿Te lastimó?
- No. De hecho, parece ser que lo dejaste tan cimbrado que perdió tu pista; ni siquiera vio que entraste nuevamente a mi casa.
- ¿Pero tú…?
- No me peleé con él. Simplemente me escondí en el árbol para agarrarle por sorpresa en caso de que intente patear mi puerta y gritar como loco. Lo que hizo fue irse… Claro que con insultos dirigidos a ti, pero fuera de eso, el imbécil subió a su auto y se largó, por lo que pienso yo, a su casa.
- ¡Dios!
Wendy se secó las lágrimas mientras que Kyle agarraba un vaso y le servía agua.
Al entregarle el vaso con agua, añadió:
- Tengo un amigo que tiene auto; él y yo podríamos escoltarte a tu casa.
- No, gracias, Kyle. En serio no quiero que te metas en problemas por mi culpa.
- Pero aún así creo que es mejor que te escoltemos hacia tu casa; ese cabrón de Cartman podría estar esperándote a las puertas de tu casa para armarte una pancha o algo peor, a juzgar por la forma en que te trató. Y si hay algo que odio más es que un hijo de puta como él trate así a una mujer.
Wendy sonrió.
Kyle entonces tomó su celular y marcó un número.
- ¿Diga? - contestó una voz masculina.
- ¿Ralph? Soy yo, Kyle.
- ¿Qué hay de nuevo, viejo? ¿Estás bien? Leo me comentó lo de tu ex novia.
- ¡Oh, no te preocupes! Estoy bien. La que no está muy bien que digamos es la ex novia de ese idiota de Cartman. Está aquí conmigo.
- ¿En serio?
- Sí. No te imaginas lo que ha pasado hace unos momentos, pero mejor te lo explicaré más tarde. Ahora necesito un gran favor.
- ¡Claro, lo que quieras!
- Me gustaría que pases por mí y por ella; quiero escoltarla a su casa, pero no quiero hacerlo solo, no con ese cabrón tan agresivo.
- Mmm… Suena serio. Iré para allá en cinco minutos. Estoy justamente aquí en South Park, en casa de una de mis amigas.
- ¡Magnífico! Te esperamos aquí en mi casa.
- Nos vemos.
- Gracias, viejo.
Kyle colgó y se volvió hacia Wendy, quien tenía su cabeza recostada en la mesa de la cocina. Estaba la pobre chica agotada de tanto llorar y por haber pasado el susto de su vida por culpa de Cartman, quien la había tratado de manera sorprendentemente agresiva.
Fue ahí en donde se preguntó cuál podría ser la causa de tanto ajetreo; si lo que tanto quería regresar con la chica, rogar su perdón o lo que sea, debió haberlo hecho de otra manera y no a la fuerza. Y si existía otro motivo para actuar así, entonces no estaba equivocado al pensar que Eric Cartman era un sociópata consumado que puede hacer y deshacer a su antojo en cualquier situación…
Un sociópata sumamente peligroso.
Todo eso pensaba Kyle cuando escuchó el claxon de un auto.
- Wendy – decía en voz baja mientras la despertaba con cuidado -. Wendy. Wendy, despierta. Ya vinieron por nosotros.
La joven, somnolienta, asintió y se levantó del lugar.
Kyle tomó su chaqueta del perchero, dejó una nota en el refrigerador y escoltó a Wendy hacia la puerta de su casa, de donde salieron directo y con paso rápido al lujoso automóvil de Ralph… Bueno, en realidad era el automóvil de alguien más a quien este miembro del gremio de los ladrones había despojado hacia unas semanas por mero gusto del modelo y de las cualidades de éste.
- ¡Hola, Kyle! – saludó Ralph con un apretón de manos.
- ¿Qué hay, Ralph? Ralph, ella es Wendy, una amiga mía y ex novia del culón. Wendy, él es Ralph, un viejo amigo mío. Él es abogado, por si quieres demandar al idiota de Cartman en algún momento.
- Encantado – decía Ralph con una sonrisa mientras le estrechaba la mano.
Wendy, quien se había sentado en la parte de atrás, sonrió y se sonrojó al mismo tiempo que tomaba la mano de Ralph.
- Igualmente – respondió la joven con timidez.
Ralph entonces le dio un beso galante en la mano, lo que provocó en la joven toda una revolución de emociones encontradas. Luego, el ladrón encendió el auto y empezó a conducir.
Luego de varios minutos, Ralph le inquirió a Kyle:
- Sonabas muy serio en el teléfono, Kyle. ¿Qué le hizo ese pendejo a la chica?
- Intentó llevarse a Wendy por la fuerza.
- ¡¿Qué? – exclamó el hombre a punto de frenar violentamente - ¡¿Intentó llevársela por la fuerza?
- Sí – añadió Wendy, a punto de llorar-. Intentó llevarme hacia su auto… ¡Dios!
Wendy entonces empezó a sollozar. Kyle continuó:
- Ese idiota se bajó de su auto y se dirigió hacia nosotros a pasos agigantados y apresurados; hubieras visto la mirada que tenía. Llevaba una mirada de querer agredirnos o de hacerle daño a ella.
- ¡Cielos! – exclamó Ralph mientras veía de reojo a una Wendy sollozante y llena de miedo.
- Y eso no es todo: Ella le reclamó y se estaba yendo, pero él la jaló bruscamente de la muñeca, ¡más bien casi le rompía el brazo!, e intentó llevársela a rastras a su auto. Yo cerré discretamente mi puerta y observé lo que sucedía. Afortunadamente no pasó a más: Wendy le dio una buena bofetada que dejó bien noqueado a Cartman, causándole una pérdida temporal del sentido de la ubicación.
- ¡Por lo menos!
- Sí. Y ella fue corriendo hacia mi casa; yo le dejé entrar y le dije que se escondiera a la cocina mientras que yo salía discretamente de la casa y me encaramé en un árbol para agarrarlo por sorpresa en caso de que el muy hijo de puta intentara entrar a patadas a mi casa.
- ¿Y qué pasó?
- Simplemente dijo cosas no muy agradables sobre ella y se largó en su auto en dirección hacia su casa. Yo me quedé en el árbol por precaución, ya que no quería comprometernos a ambos. Al ver que era un puntito más en el horizonte, me bajé del árbol y entré de prisa a mi casa. Fue un verdadero susto para ambos.
- ¡MALDITO HIJO DE PUTA! – alzaba la voz Ralph, muy molesto - ¡Si hubiera estado ahí, habría mandado a llamar a mis amigos y entre todos le hubiéramos dado una golpiza! ¡¿Cómo se atreve a tratar así a una mujer, sobre todo a una chica tan linda como ella?
Wendy se sonrojó violentamente.
¿Me llamó linda?, pensó ella sorprendida.
Ralph sonrió y añadió:
- Hiciste bien en haberla escondido en tu casa, viejo. De lo contrario, ese cabrón tal vez la habría golpeado o peor. ¿Dónde vives, Wendy?
- Ahí, en esa casa color morado.
- ¿Dónde está el auto rojo?
- Sí.
- Bien.
Ralph estacionó el auto frente a la entrada de la casa de la pelinegra, quien bajó del auto; de repente, la puerta se abrió y salieron corriendo sus padres, quienes abrazaron a su hija.
- ¡Wendy! – exclamaba la señora Testaburger mientras intentaba consolar a la pelinegra - ¡Oh, hija, nos tenías preocupados!
- Sí – añadía el padre, quien abrazaba fuertemente a la joven - . Ya, hija, ya. No te preocupes, todo va bien.
Luego se volvió hacia Kyle y Ralph, quienes lo saludaron con un "Señor Testaburger", y le dijo:
- Gracias por traerla a casa. ¡No saben lo preocupados que estábamos nosotros!
- ¿Qué ha pasado? – inquirió Kyle - ¿Vino ese hijo de puta de Cartman aquí?
- Sí, por desgracia. Estaba como loco buscando a Wendy. Nos exigió que le dijéramos en donde estaba ella, que quería hablar con ella, que quería que regresara con él… ¡Dios, ese hombre estaba desesperado y furioso!
- Eso fue lo que noté cuando fue a mi casa.
- ¡¿Qué?
- Sí, papá – intervino Wendy -. Ahí me encontró; yo pasé a ver a Kyle para ver cómo estaba luego de lo de Bebe, ¡y él nos vio! ¡Dios! ¡Estaba asustada, papá! ¡Muy asustada y más por la forma en que me trató!
- ¡¿Qué fue lo que te hizo? – inquirió su padre, quien ya entraba en un acceso de cólera - ¡Si te lastimó, iré personalmente a su casa y me lo muelo a golpes!
- Intentó llevársela por la fuerza, señor Testaburger – respondió Kyle -. Pero ella le propinó una bofetada que lo dejó sin sentido de ubicación por un momento y se refugió en mi casa. Afortunadamente él se había marchado.
- ¡Oh, por Dios! – exclamó la señora Testaburger - ¡Oh, querido, debemos llamar a la policía!
- Llamar a la policía sólo hará que él la acose más, señora – le dijo Ralph -. Si quiere, puedo conseguirle una orden de restricción, aunque eso no resulte en tipos como él.
- ¿Y usted es…?
- Ralph Thorpe. Soy abogado de la firma Thorpe y Adams.
Y le estrechó la mano a un sorprendido señor Testaburger.
Luego, el ladrón añadió:
- Kyle me comentó el caso de su hija y, realmente, no sería buena idea llamar la policía y hacer esto más grande de lo que es. Puedo conseguir una orden de restricción para mantener alejado a ese tipo de su hija, pero ni con eso se detendría. Mi sugerencia sería que ella se fuera de South Park inmediatamente y se refugiase en otro lugar durante un tiempo. ¿Tiene familia fuera de South Park?
- Sí. En Denver y en Miami.
- Yo tengo unas amigas en Denver. Tal vez con ellas estén a salvo – añadió Kyle, quien miró de reojo a Ralph.
Éste enseguida captó la idea, aunque negó con la cabeza y argumentó:
- No creo que sea prudente. No quisiéramos meterles en serios problemas.
- Pero con ellas Wendy estaría a salvo.
- Kyle, primero debería consultarlo con ellas. Yo pienso que es mejor que esté a salvo en Miami con sus parientes.
- Disculpen – interrumpió Wendy un poco confundida -, ¿de quiénes están hablando?
Ralph y Kyle se miraron mutuamente. El pelirrojo, aclarándose la garganta, respondió:
- Ralph tiene mucha familia en Denver; algunos de sus parientes son colaboradores de Protección a Testigos y tienen contactos con los coordinadores de ese programa. Pienso que podrías estar a salvo en el departamento de una de sus parientes… Concretamente con Rita Styles, su prima.
