Primero de todo decir que este es el capítulo más difícil que he escrito nunca ya que no suelo escribir sobre estas cosas muy amenudo. Espero que sea de vuestro agrado y, ¡ah, advertencias! No lo leáis si no queréis ya que este fic es M por razones obvias que leeréis a continuación.
Es el capítulo más largo que llevo del fic y no podía dividirlo, aunque ya habréis podido comprobar que la media de palabras de los capítulos varían entre sí. No se me dan bien las divisiones, xD.
Bueno, no os entretengo más, si os ha gustado hacerme una review y si no os ha gustado hacerme un review diciendo por qué no o las cosas que tengo que mejorar.
Saludos, lectores.
A media mañana entró a verla y estaba despierta, mirando hacia la ventana, recién levantada.
-¿Cómo estás? – preguntó Vi acercándose al borde de la cama para verla.
Caitlyn la miró con los ojos llenos de ojeras. Vi le apartó un mechón de pelo con ternura y se quedó mirándola durante un rato.
-Estoy mejor.- le dijo en voz baja.
-Voy a prepararte algo de comer. Tienes que tomarte otro vaso de infusión.
-Por favor, más de eso no.- dijo haciendo un puchero que le arrancó una carcajada a Vi.
-Me has tenido preocupada toda la noche.- le dijo Vi todavía sentada a su lado.- Me alegro de que estés mejor.
Se levantó de la cama yendo hacia la cocina mientras la mirada de Caitlyn la seguía por toda la habitación hasta que salió. Vi estaba mostrando una faceta suya que no esperaba que sacara. Estaba demostrando que podía ser cariñosa cuando quería, al igual que atenta y servicial. Nunca se hubiera esperado eso de la ex convicta.
Una vez hubo salido por la puerta se giró hacia la ventana para poder observar la luz que se filtraba entre sus persianas. Cerró los ojos lo que ella pensó que fueron segundos y que cuando menos se lo esperó, Vi había vuelto con una bandeja de comida. Sopa y otra taza de esa horrible infusión que le estaba curando el veneno.
Le puso la bandeja una vez se hubo incorporado en la cama y empezó a comer. Vi se sentó en una de las sillas de la habitación después de abrir un poco para que entrara luz.
-¿Cómo sabías qué veneno era? – preguntó mientras tragaba la deliciosa sopa que le había preparado.
-Encontré el bote en la chaqueta del hombre. Es uno de los más comunes del barrio bajo. – le dijo.- Espero que tus hombres hayan detenido a esos desgraciados. Menos mal que la herida sólo te rozó el brazo, te llega a dar de lleno y me da algo.
Caitlyn levantó la mirada de la sopa para mirar a Vi, que estaba mirando hacia el suelo sin percatarse de lo que había dicho. Cait sonrió con ternura sabiendo que la joven estaba preocupada por ella de verdad.
-Gracias por todo, Vi.- le dijo sonriendo levemente mientras volvía la mirada hacia la sopa.
Vi la miró con una dulce sonrisa en sus labios. Caitlyn se fijó en el aspecto de cansado de la joven. No había descansado ni un minuto hasta que a Caitlyn le había bajado la fiebre y tenía un aspecto terrible.
-Deberías descansar un poco.- le dijo ella.- Yo ahora estoy bien. Me daré una ducha y dormiré otro rato más.
Vi bostezó cansada. Olía mal y estaba muy cansada del día pasado. Se levantó de la silla y le recogió la bandeja.
-Creo que haré lo mismo que tú.- le dijo depositando la bandeja con las cosas en el fregadero.
Caitlyn estaba recogiendo un poco la habitación, pero a ritmo muy lento debido al cansancio y la fatiga acumulados. Vi entró en la ducha, se cambió de ropa y se fue directa a la cama.
Caitlyn siguió sus pasos e hizo lo mismo que ella. Momentos más tarde, la casa estaba completamente en silencio, ambas durmiendo.
La Ciudad del Progreso al atardecer se mostraba realmente preciosa. La luz del sol arrojaba tonos cobrizos sobre los altos edificios que estaban construidos en la ciudad. Las calles se llenaban de gente que salía de trabajar, gente dando un paseo o que iban a visitar el Museo de Ciencias de Piltover. Otros simplemente disfrutaban de las vistas de la ciudad desde sus casas.
La gente de Piltover era conocida por tener en alta estima a los inventores, mecánicos y gente que trabajaba con la tecmaturgia en la ciudad. Uno de los más estimados era Jayce, gran inventor y héroe de la ciudad de Piltover.
La gente lo quería y admiraba y muchas de las mujeres de la ciudad lo deseaban. Muchas… pero no la que él quería.
Jayce pensaba que había algo que estaba haciendo mal. Quizás no había puesto demasiado empeño en mostrarse pulcro delante de ella, en estar presentable y ser un verdadero caballero. Con el resto de mujeres le funcionaba, ¿por qué con Caitlyn no?
Después de un día poco ajetreado como era normal, Jayce dejó de lado sus guantes y sus gafas y fue a la comisaría a ver si Caitlyn se encontraba en ella. Los agentes de la Sheriff le explicaron que desde ayer no aparecía y que iban a mandar a una patrulla a su casa a ver si estaba bien. Jayce se ofreció a hacerlo después de quejarse de la ineptitud de los agentes, sabiendo que si su jefa estaba desaparecida tardaban más de dos días en comprobar su casa.
Miró hacia los apartamentos del bloque de edificios donde vivía la Sheriff y empezó a subir las escaleras hacia donde se encontraba la casa de Caitlyn. Nunca había ido a su casa, pero los agentes le habían dado la dirección.
No llevaba el martillo, pero se valía con su fuerza y su presencia si alguien osaba atacarlo.
Al terminar de subir las escaleras y llegar al corredor que llevaba al apartamento de Caitlyn se detuvo en la puerta tragando saliva y arreglándose la ropa.
Llamó al timbre y a la puerta por igual.
Después de unos instantes oyó al alguien caminando al otro lado de la puerta. Respiró tranquilo, por lo menos Cait estaba viva.
Abrió la puerta la Sheriff con cara de pocos amigos, esperando que fuera cualquier otra persona. Se sorprendió de ver a Jayce de pie delante de ella. Él esperando que dijera algo antes de que su cara se sorprendiera de verla vestida de una forma tan poco habitual.
-¡Jayce! – exclamó por fin rompiendo el silencio y la situación tan extraña en la que se encontraban.- ¿Qué haces aquí?
Antes de que el hombre pudiera responder, Caitlyn le instó a que pasara al apartamento.
El hombre se fijó en el desorden que rondaba en la casa y se preguntó si no se habría equivocado con la Sheriff, de puertas para afuera no parecía tan desordenada.
-Disculpa el desorden, no he estado mucho tiempo en el apartamento.- le dijo ella disculpándose al ver dónde dirigía la mirada Jayce.
El hombre le dijo que no pasaba nada mientras se quedaba mirando a la joven paseando intranquila por el salón de su casa. Detrás de una de las puertas de la casa se encontraba Vi escuchando la conversación entre el héroe de Piltover y la Sheriff.
Después de unos segundos de silencio, Caitlyn volvió a romper el silencio.
-¿Qué haces aquí, Jayce? – se cruzó de brazos apoyándose en el sillón sin invitarlo a sentarse.
-He venido a ver cómo estabas.- le dijo él. – Tus agentes me dijeron lo que pasó ayer… pensaba que algo malo te había pasado.
-Estoy bien.- le dijo ella con voz calmada.- Los asaltantes están bajo custodia, ¿verdad?
-Sí, eso es lo que me han dicho en comisaría.
Parecía que había algo más que le preocupaba al hombre, Caitlyn podía deducirlo por la forma en la que se quedaba callado, mirándola fijamente.
-¿Qué ocurre?
-Es sólo que… - empezó a decir.- Tu ayudante, me ha contado una historia bastante curiosa.- le dijo dando unos pasos hacia ella.- Ayer apareciste en comisaría con una persona un tanto… peculiar.- le empezó a contar.
Vi apretó los puños detrás de la puerta.
-¿Qué intentas decir? – preguntó molesta.
-Dicen que la joven con la que apareciste ayer es un peligro para todo el mundo, que tiene varias fichas abiertas y debería estar en la cárcel. He intentado comprender por qué alguien como tú estaría con alguien como ella, pero me sorprende más que te acompañara en la misión contra los asaltantes.
-Esa joven, como tú dices… - le dijo ella poniéndose delante, enfadada por el tono usado sobre la conversación en la que mentaba a Vi.- Me ha salvado la vida.
-Parece todo lo contrario. Hoy no vas a trabajar, tus agentes estaban preocupados. Ellos se pensaban que…
-¿Qué? – preguntó frunciendo el entrecejo.
-Que ella te había hecho algo. Obviamente era la causante de los desperfectos de los edificios y de pronto desapareces sin dejar rastro… era una conclusión bastante clara.
-¡Quizá si sus inútiles agentes fueran la mitad de buenos que yo no habría tenido que detener a los asaltantes! – gritó Vi saliendo de la habitación sorprendiendo a Jayce, que lo hizo recular unos pasos.
-Vi, tranquilízate.- le dijo Caitlyn poniéndole una mano en el pecho para que no se acercara a Jayce.
-¿Cómo me voy a tranquilizar si el mierdas este viene acusándome de algo que no he hecho?
-¿A quién llamas mierdas? – preguntó el otro enfadándose.
-¡Calmaos los dos! – medió Caitlyn entre los dos.
-¿Acaso no eres el gran Jayce, Héroe de la Ciudad de Piltover? – le dijo Vi separada por Caitlyn.- ¿Dónde estabas mientras atacaban el barrio industrial? ¿Y si tan preocupado estabas por Caitlyn por qué no viniste ayer y no al día siguiente?
-¿Quién te has creído que eres? – le espetó el joven inventor.- ¿Quién te has creído, maldita huérfana delincuente?
Caitlyn no pudo parar a Vi ni aunque hubiera podido. La joven la apartó tan rápido como el puño de ella se estrelló contra la mandíbula de Jayce haciendo que se tambaleara y se cayera de espaldas. Sin guanteletes también podía dar palizas de campeonato.
Caitlyn consiguió apartarla una vez Jayce estuvo en el suelo.
-¿Vas a permitir esto? – preguntó incrédulo desde el suelo.- ¡Eres la Sheriff, haz algo con ella!
-Vete de esta casa, Jayce.- le dijo ella ayudándolo a levantarse. – Ya has comprobado que estoy bien.
Vi lo miraba con ojos sanguinolentos, quería partirle la cara, quería seguir pegándole, pero Caitlyn estaba en medio.
Jayce se fue con cara de apaleado. Caitlyn no le pidió perdón. Cerró la puerta y se apoyó en ella mirando a Vi, que estaba respirando agitadamente por culpa de los nervios que le había causado el hombre. Antes de que Caitlyn le pudiera replicar, Vi la miró. Su mirada cambiada todavía llena de furia.
-¿Tú piensas lo mismo que él? - preguntó alterada. - ¿Piensas que también soy una pobre desgraciada? ¿Una huérfana delincuente?
Caitlyn se acercó a ella rápidamente, se abalanzó sobre ella tan rápido que no le dio tiempo a reaccionar. La Sheriff la abrazó apoyando su cabeza en su hombro.
-Jamás he pensado eso.- le dijo ella contra su cuello.
Vi notó el calor que desprendían sus mejillas, se había puesto colorada y de golpe, se le pasó el cabreo. Caitlyn notaba el corazón de la joven latir fuerte y rápidamente contra su pecho y no pudo evitar sonreír tímidamente todavía abrazada a ella. El corazón de la Sheriff latía también fuertemente, sobre todo cuando Vi respondió a su abrazo de forma tierna, apoyando su cabeza contra el pelo de la joven.
Las dos encajaban tan bien la una con la otra que se quedaron abrazadas un rato, sus corazones latiendo contra el pecho de cada una.
Vi notaba que su temperatura corporal empezaba a aumentar, nunca se habría podido imaginar que tendría a Caitlyn entre sus brazos y menos de esta forma. La Sheriff respiraba contra su cuello lo que le hacía tener un cosquilleo que le recorría todo el cuerpo de una forma que ella conocía muy bien.
A pesar del encontronazo con Jayce, esto era estar en el paraíso. Pero si no se separaba ya perdería los estribos al estar tan cerca de la mujer a la que deseaba tan fervientemente. Aspiró su aroma embriagador y suspiró haciendo que Caitlyn se revolviera un poco en el abrazo.
Vi fue la primera en soltarse, pero justo cuando se iba a separar, las manos de Caitlyn agarraron el cuello de su camiseta, impidiendo que se separara de ella. Se separó unos centímetros del cuello de la joven y le susurró cerca del oído, haciendo que un escalofrío recorriera su espalda.
-Ni se te ocurra separarte.- le dijo ella.
Vi se dio cuenta de que la Sheriff se encontraba en el mismo estado que ella o peor. ¿Cómo era eso posible? ¿Se sentía de verdad atraída hacia ella?
La frase que dijo Caitlyn hizo que la sangre de Vi hirviera en menos de dos segundos, iba a salir loca. Notaba la respiración de Cait en su cuello y lo único que quería hacer era separarse de ella o tomarla en ese mismo momento. Se quedó paralizada.
Caitlyn fue la que tomó la iniciativa, acariciando su cuello hasta que levantó la mirada para contemplar los ojos llenos de deseo de Vi. Le acarició la mandíbula, le pasó los dedos por los labios y se mordió el labio inferior mirándola con hambre.
Esa fue la señal que necesita Vi para juntar sus labios con los de Cait con ferocidad. La besó con pasión y la Sheriff le respondió con la misma ferocidad que ella demostraba. Bajó las manos por su espalda juntándola más con ella, haciendo que sus cuerpos se rozaran mientras sus labios se besaban con tanta pasión.
Se separaron para tomar aire y mirarse con ojos lujuriosos. Las manos de Vi en la cintura de Caitlyn mientras que las manos de la Sheriff rodeaban el cuello de la otra. Estaban tan cerca que notaban el calor de las dos aumentar cada vez que se tocaban o se acercaban.
-Llevo tanto tiempo deseando esto que pienso que estoy soñando.- le dijo Vi en apenas un susurro.
-Te puedo asegurar que no lo estás.- le dijo besándola de nuevo con pasión, le mordió el labio inferior haciendo que la otra soltara un gemido involuntario. Caitlyn se rió haciendo que Vi sonriera mientras se besaban.
-¿Te hace gracia que gima? - le preguntó al oído mientras besaba su cuello bajando hacia su clavícula. Caitlyn ante toda respuesta se volvió a reír. - No te hará tanta gracia cuando te toque a ti.
Caitlyn tembló de excitación cuando empezó a besar su cuello con fuerza, echándola para atrás, golpeando en el proceso la pared del salón. No se esperaba el golpe y le hizo abrir los ojos momentáneamente mientras disfrutaba de la sensación de tener a Vi dándole besos húmedos por la zona del cuello y la clavícula.
Las manos de Vi acariciaron su espalda separándola un poco de la pared y sin que se diera cuenta las metió dentro de su pantalón agarrando su trasero fuertemente. La pilló por sorpresa y un gemido se escapó de sus labios involuntariamente. Vi se rió contra su piel mientras ella se ponía colorada.
No se esperaba que hiciera eso, pero le gustó mucho. Mientras acariciaba sus glúteos ella le metió las manos por dentro de la camiseta, sintiendo la piel de la espalda de Vi ponerse de gallina. Paró de besarle el cuello y volvió a sus labios, mordiéndolos de vez en cuando mientras sacaba una de las manos para levantarle la barbilla y evitar que sus labios se separaran.
Caitlyn bajó las manos y agarró la cintura del pantalón, acariciando toda la piel de Vi hasta que llegó a la parte delantera de la prenda y se detuvo metiendo los dedos superficialmente por el pantalón. Vi se detuvo en seco. Miró los ojos de Caitlyn, que no mostraban miedo ni terror y que la instaban a seguir. No se esperada que la Sheriff fuera tan descarada en ese aspecto. Tiró de los pantalones hacia ella y sonrió maliciosamente.
-A la cama. Ahora.- le dijo empujándola hacia su cuarto.
Vi entró primero caminando de espaldas empujada por la delicada mano de la Sheriff. La empujó contra la cama y cayó tumbada en ella, Caitlyn se quitó la camiseta lanzándola al suelo mientras Vi se regodeaba con la vista de la mujer que tenía delante de ella. El cuerpo perfecto, la piel tersa y suave al tacto. Se relamió delante de ella, haciendo que ese gesto hiciera que Caitlyn se sonrojara más.
Vi se pasó la camiseta por encima de la cabeza y la tiró al suelo también mientras Caitlyn se acercaba a ella y se subía a la cama, sentándose encima de ella, acariciando su cuello con sus delicadas y femeninas manos. Vi acarició los hombros de la Sheriff pasando los dedos por los tirantes del sujetador que empezó a bajar con lentitud, disfrutando de la mirada de Caitlyn, feroz, bella, queriendo más de ella.
Se incorporó para besarla de nuevo mientras terminaba de quitarle esa prenda que evitaba poder obtener el placer de acariciarle los pechos. La dejó caer y bajó sus labios para empezar a explorar la nueva cantidad de piel que tenía delante de ella, mientras Caitlyn pasaba los brazos por detrás de la cabeza de Vi y la instaba a que continuara con su marcha, soltando gemidos en voz baja cada vez que Vi la hacía vibrar.
Nadie había conseguido tanto de la Sheriff como Vi. Nadie había llegado a ser tan íntimo con ella, Caitlyn jamás se había sentido atraída por una persona como le pasaba con Vi, era algo que no podía explicar, simplemente le había pasado.
Entre caricias y besos se encontraron las dos momentos más tarde completamente desnudas. Caitlyn se encontraba completamente doblegada por Vi, que había tomado la iniciativa y no paraba de explorar su cuerpo sin ninguna vergüenza, haciendo que Caitlyn disfrutara del momento como nunca hubiera imaginado.
La tumbó completamente en la cama y la besó con pasión, haciendo que abriera la boca y sus lenguas pelearan entre ellas arrancando gemidos por parte de las dos mientras se acariciaban al compás de sus respiraciones agitadas.
Vi subió la mano de la cintura de la joven hacia el pecho y apretó con fuerza, masajeando con soltura esa zona separando a Caitlyn de su boca y haciendo que gimiera de placer por el contacto que estaba manteniendo ahora mismo.
Se separó de ella para bajar hacia la zona de su abdomen mientras seguía masajeando su pecho. Notaba cómo su sexo estaba completamente húmedo y caliente debido a todo lo que Vi le estaba haciendo e iba a explotar. Le dolía el cuerpo y no paraba de temblar de excitación.
Vi le levantó una de las piernas mientras bajaba más y comenzó a darle besos por la zona interior del muslo, haciendo que creciera su nerviosismo, sabiendo lo que estaba planeando hacer. Vi la miró con malicia sonriendo mientras los gemidos de Caitlyn aumentaban y su cuerpo se volvía cada vez más tenso.
Decidiendo que ya había tenido suficiente jugando con ella decidió darle aquello que tanto anhelaba, con lo cual besó su zona erógena haciendo que la joven se quedara de piedra al notar sus labios contra su sexo. Vi comenzó a chupar y a lamer agarrando las piernas de Caitlyn fuertemente para que la otra no se moviera demasiado y le hiciera daño mientras trabajaba su zona con presteza, haciendo que la Sheriff levantara la voz y gimiera más todavía. La voz de Caitlyn le resultaba un placer a sus oídos, así que continuó chupando con fuerza, primero su clítoris y luego más abajo, usando la lengua magistralmente.
Las caderas de la joven se movían rítmicamente contra la boca de Vi haciendo que su entusiasmo y su ansia por hacerla gritar de placer aumentara. Movió una de las manos hacia el pecho de Caitlyn mientras ella bajaba las manos para agarrarle el cabello y apretar con fuerza mientras el ritmo se acrecentaba.
Justo cuando la notaba llegar al límite se separó de ella haciendo que los ojos de la Sheriff la miraran con rabia antes de que Vi metiera un dedo haciendo que la otra se sorprendiera y volviera a seguir el ritmo con cada acometida de la mano de Vi. Metió otro dedo aumentando el placer de la joven.
Vi se quedó mirando la cara de placer de Cait mientras notaba tensar sus músculos conforme la masturbaba y disfrutaba viéndola gemir.
-Vi… Vi… - pronunciaba entre susurros la Sheriff notándose cerca del clímax.
Aumentó el ritmo haciendo que en apenas unos minutos, Caitlyn gritara como nunca la había oído, agarrándose a la espalda de Vi, que se había inclinado sobre ella notando su calor y su respiración entrecortada. Sacó la mano cuidadosamente de la entrepierna de Cait y lamió sus dedos delante de su mirada. Por algún extraño motivo, esa imagen hizo que Caitlyn volviera a sentir el calor de hacía unos momentos y eso que se encontraba extasiada.
-¿Qué tal la experiencia, Sheriff? - le dijo burlándose.
Caitlyn la miró con los ojos entrecerrados y la obligó a quitarse de encima de ella. Vi la miró sorprendida, pensaba que se había enfadado. Se tumbó sobre su espalda y entonces Caitlyn se incorporó para sentarse encima de ella.
Puso sus manos sobre sus hombros y le sonrió mientras agarraba su cuello sensualmente acariciando su piel. Vi notó crecer su entusiasmo y las ganas que tenía de que Caitlyn la tocara. La Sheriff le pasó la mano por la cara y la levantó unos centímetros de ella.
-Chupa.- le ordenó mirándola maliciosamente.
Vi cogió la mano sumisamente y empezó a chuparle los dedos haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Caitlyn mientras la mano que tenía libre le acariciaba con fuerza uno de los pechos haciendo que gimiera mientras metía los dedos de la Sheriff dentro de su boca y los chupaba sensualmente.
Notaba cómo los músculos de Vi se tensaban y la cadera de ésta se movía contra el peso de Caitlyn mientras seguía sentada encima de ella.
Pasados unos minutos, le apartó la mano y masajeó los dos senos a conciencia, haciendo que gimiera de placer, pero no al tono que Caitlyn quería que llegara. Quería oírla gritar, quería que le pidiera que siguiera. Se inclinó sobre ella y le mordió el labio inferior continuando los besos hacia su mentón y luego por el cuello.
Paró de masajear los senos de Vi y empezó a bajar las manos. Como no podía llegar donde quería sentada encima de ella se inclinó totalmente hacia ella, buscando sus labios que respondieron con entusiasmo a sus besos mientras se tumbaba encima de ella, notando todo el calor que desprendía su cuerpo y el olor embriagador que era tan característico de Vi, la volvía loca.
Enredó las manos en su pelo y se besaron de nuevo, disfrutando del momento. Vi enredó sus piernas con las de ella, momentos antes de que Caitlyn forzara a que se abrieran y subieran hacia su espalda, sintiendo la humedad del sexo de Vi contra ella, cosa que le hizo sonreír.
Bajó la mano y empezó a masajear su clítoris mientras los besos continuaban. Justo cuando volvía a mover las caderas contra ella insertó un dedo dentro de ella, haciendo que subiera el volumen de sus gemidos, lo que Caitlyn andaba buscando.
Notaba cómo las paredes interiores de Vi se tensaban dando paso al clímax final, pero Caitlyn decidió vengarse sacando los dedos antes de que terminaran, lo que le llevó a una reprimenda de Vi.
-Ni se te ocurra dejarme así.- le dijo con voz profunda.
-¿Cómo se piden las cosas?
-Eres una cabrona.- le contestó ella notando cómo los dedos se deslizaban fuera de ella.- ¡Por favor, Cait! ¡Termina!
Con una sonrisa de oreja a oreja y con los ánimos redoblados volvió a meterlos cumpliendo con lo que le había dicho y haciendo que Vi terminara y sintiera el clímax del orgasmo. Una vez se hubo calmado su respiración la volvió a besar.
Se separaron y se quedaron tumbadas una al lado de la otra, sin decirse nada. Vi miró a Caitlyn con ternura, haciendo que los ojos de Caitlyn buscaran lo suyo. Sus respiraciones agitadas empezaron a calmarse mientras Vi se acercaba para besar a la Sheriff. Ese beso no fue como los anteriores, estaba lleno de ternura y de cariño, cosa que sorprendió a la castaña, que se quedó procesando lo que había ocurrido.
¿Había sido el calentón del momento o había algo más? Las palabras que Vi le dijo el día anterior resonaban en la mente de Caitlyn todavía "Sólo fue un beso, no significa nada más.", ¿entonces... esto qué significaba? ¿Un polvo y nada más? Caitlyn sintió desasosiego dentro de ella. Se había implicado demasiado con ella, justo lo que no había hecho con nadie más simplemente por el hecho a ser abandonada, a que no respondieran de la misma manera.
Vi estaba pensando que la había cagado totalmente. No quería poner en peligro a la Sheriff intentando separarse de ella y ahora pasaba esto. No se arrepentía del todo, pero… ¿valía la pena acostarte con alguien a quién querías sabiendo que la próxima vez que saliera a la calle sería el punto de mira de mafiosos y del Alcalde?
Intentaron no darle vueltas a las cosas mientras se tapaban y se quedaban dormidas la una cerca de la otra. Vi le acarició la espalda tiernamente haciendo que la otra se quedara dormida enseguida. Vi la miró dormirse y sonrió con pesar, besó su espalda tiernamente y le susurró perdón al oído, sabiendo que no la iba a oír. Suspiró y se pasó las manos por el pelo, levantándose de la cama y diciéndole adiós.
Al día siguiente, cuando Caitlyn se despertó se encontraba sola. Sintiendo nerviosismo se levantó y miró por la casa buscando a Vi, no la encontró a ella ni encontró sus cosas. Se sintió como una mierda. Golpeó el marco de la puerta de la habitación donde había dormido Vi durante todo este tiempo, se maldijo a sí misma y a la pelirrosa y lloró desconsoladamente sabiendo que la había abandonado para siempre. Notó su corazón partirse en dos y se sentó en el suelo enfadada consigo mismo por pensar que Vi iba a ser diferente a los demás.
Jayce tenía razón, era una delincuente sin corazón, una desgraciada que la había usado para su divertimento y que ahora que había conseguido lo que quería, la había dejado de lado.
-Esto no va a acabar así, Vi.- dijo con ira mirando hacia la cama donde había dormido la ex presidiaria.
