CAPITULO 8: ¿NUEVOS AMORES?
Ahora que todo había pasado no podía dejar de temblar ¡es que todo era tan horrible! Siempre fue consciente de que era alguien especial por tener magia, y aunque su familia usaba sus habilidades para ayudar, sabía que había personas que la usaban para causar daño pero… pero era diferente saberlo cuando estas en la seguridad de tu hogar a verlo cuando ves las heridas que causan. Nakuru y Spinel gravemente heridos, todos cansados, arañados y muy preocupados, y lo peor es que al momento de la batalla, ¡había sido una completa inútil! Era su deber protegerla y no solo no lo había logrado sino que su hermano había terminado herido por su culpa, tal vez no debía haber venido a Japón, tal vez debió quedarse en su casa, tal vez así hubiera sido más útil…
- ¿Mildred? ¡Qué estás haciendo ahí sentada? Necesitas ir a que te curen.
- No es necesario – enterrando su cabeza entre sus brazos – estoy bien.
- No sé a quien tratas de engañar pero es obvio que no estas bien.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque estas sola, sentada en un rincón abrazando tus rodillas, escondiéndote de todos y temblando como una hoja – sentándose al lado de su hermanita - ¿qué pasa Mildred?
- Nada, es que yo… es que yo… - lanzándose a los brazos de su hermano y comenzando a llorar - ¡estoy tan asustada!... Con todo lo que paso… no sé que hacer… era mi deber proteger a Nadeshiko… y no pude hacer nada… tú terminaste herido por mi culpa… y… y… perdón hermano, perdón – sollozando con más fuerza.
Abrazándola y acariciando su cabello para que se calmara – Tranquila, esta bien, todo esta bien.
Separándose bruscamente de él - ¡No! ¡No esta bien! ¿Qué no lo entiendes? ¡No pude hacer nada! ¡Te falle a ti y le falle a ella! ¿Cómo puedes decirme que todo esta bien?
- Porque lo esta – volviendo a atrapar a su hermana en un abrazo – no le fallaste a nadie Mildred, tienes 14 años Mildred, nadie puede pedirte más de lo que ya hiciste, te vi cuando estabas peleando, tan fuerte, tan decidida ¿y qué es eso de que no pudiste proteger a Nadeshiko? Hasta donde yo sé ella regreso a casa sana y salva.
- Pero yo…
Separándose de ella – A ver tú cuidas mucho a Nadeshiko ¿lo haces por qué quieres o por qué es tu obligación?
- Porque quiero, tú sabes cuanto la quiero y no soportaría ver que le pasará algo.
- Pues ella piensa exactamente lo mismo de ti – picándole la nariz con el dedo mientras lo decía – si bien en otros clanes es diferente, en el nuestro no solo nos mueve el deber, si bien tenemos la obligación de proteger a la familia principal, te puedo asegurar que todos los cuidamos porque los queremos y ellos nos cuidan por el mismo motivo.
- ¿Y qué pasará si nos vuelven a atacar? ¿Qué pasará si no puedo protegerla?
Señalándose a sí mismo – Entonces estaremos toda la familia para protegerlas a las dos.
- No siempre podrán estar conmigo para cuidarme, ¿y cuando cumpla los 23 años? Seré una carga de seguro.
- Así como tú te puedes cuidar sola, Nadeshiko puede hacer lo mismo, además todavía falta mucho para que cumplas los 23 años, todavía te faltan muchas cosas por aprender – tomando su barbilla para alzar su cara – nadie te esta presionando, eres una persona fuerte y sé que lo serás aún más pero debes hacerlo a tu propio ritmo.
- ¿A mi propio ritmo?
- Ajá – levantándose y tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse - ¿lista para ir con los demás?
Sonriendo – Sí, muchas gracias hermano.
Días después del ataque, todos seguían en guardia, ya que Sakura y Eriol por más que trataron no pudieron ubicar la presencia de quien los había atacado, cosa que los tenía muy preocupadas, ya que debía ser alguien sumamente poderoso para poder esconderse de ellos dos.
Por ellos, Sakura y Eriol reforzaron las protecciones de sus casa, al igual que las de Touya y Yukito, en un esfuerzo para que en caso de un nuevo ataque pudiera refugiarse de él, además de tener que ir a Hong Kong para informar de lo sucedido al concilio.
- Oye Nadeshiko ¿qué te parece si vamos al cine después de clases? – le preguntaba un compañero de clases, que al fin se había llenado de valor para invitarla.
- Lo siento, tengo práctica de porristas.
- ¿Y después de la práctica?
- No puedo, lo siento
Luciendo completamente desanimado - ¿Por qué?
- Tengo que volver a casa temprano.
- Pero…
- Lo siento – parándose y caminando hacia su prima - ¿nos vemos?
- Claro – saliendo del salón – Kimura no se da por vencido, es la quinta vez que te pide una cita y sigue insistiendo.
- Sí pero por lo menos ya tengo una excusa para rechazarlo.
- ¿Quieres… - Mildred no pudo terminar su frase al ser empujada por un alumno que iba saliendo de un salón, haciendo que terminará en el suelo - ¡Ay!
- ¿Qué? – Volteando rápidamente e inclinándose frente a ella – lo siento, lo siento, no fue mi intención, te juro que no te vi – estirando su mano para ayudar a levantarse - ¿estás bien? De verdad lo siento mucho.
Levantándose y sacudiéndose la ropa – No te preocupes, también nosotras ibamos distraídas.
- De verdad lo siento mucho, me nombre es Shingo Miwa y no puedo dejar que se vayan así por favor dejen que les invite algo.
- No es necesario Miwa sempai, no me paso nada.
- Eso no importa ¿qué clase de hombre sería si las dejará ir como si nada? Por favor, déjenme invitarles algo para disculparme, se los ruego.
- Es que ahora tenemos practica de porristas.
- Entonces ¿qué les parece si mañana les invito el almuerzo? Por favor digan que sí.
Mirándose entre ellas – De acuerdo, Miwa sempai.
- No me digan "Miwa sempai" me hace sentir viejo, por favor llámenme Shingo, por cierto ¿cuáles son sus nombres?
- Ella es mi prima Nadeshiko y yo soy Mildred Li.
- Ah sí, las primas Li según oí tienen familiares muy buenos en artes marciales – pensando un poco – ahora con mayor razón quiero disculparme con ustedes, no quiero que sus familiares me traten mal por no tratarlas como se merecen.
- No te preocupes por eso, fue un accidente.
- Aún así nos vemos mañana en el almuerzo ¡adiós! – despidiéndose mientras se alejaba corriendo.
Mirándose entre ellas – Eso si fue raro.
- Hola, ¿tú eres Hiraguizawa verdad? – pregunto una chica acercándose a Mattew que estaba leyendo un libro bajo la sombra de un árbol.
Levantando la vista de su libro – Sí, ¿te puedo ayudar en algo?
- Soy Elizabeth Hino, la maestra de música me dijo que iba a hacer equipo contigo para el concurso de canto.
- Es verdad, lo había olvidado, se supone que voy a acompañarte en el piano, es un placer, si gustas me puedes llamar por mi nombre.
- ¿En serio? Entonces de ahora en adelante puedes llamarme Lizzy, tendremos que practicar mucho.
- ¿De verdad tienes el último código para obtener la espada secreta? – preguntaba Kamui emocionada a una chica de su misma edad pero que iba en diferente clase.
- Claro, es más descubrí dos códigos secretos para vidas y puntos extras, si quieres podemos ir a mi casa a jugar.
- Hoy no puedo Minako pero podríamos dejarlo para mañana si tienes tiempo.
- Esta bien pero a cambio tendremos que jugar toda la tarde ¿trato?
Al día siguiente tal y como prometió Shingo invito a las dos primas a almorzar para compensarlas por el día anterior y a pesar de que en un principio se sintieron observadas por todos los alumnos (que un hombre se atreviera a acercarse a las primas Li a pesar de toda la leyenda de los hermanos Kinomoto, era insólito) con el paso del tiempo se fueron olvidando de todas las miradas, con lo que pudieron disfrutar más su almuerzo. Por un lado Nadeshiko quedo encantada con Shingo por su sentido del humor, haciéndola reír todo el rato, mientras que Mildred aunque también se divirtió le encanto aún más que él leyera tanto como ella, así pudieron discutir varios de sus libros favoritos; además de numerosos cumplidos por parte de Shingo quedando como todo un galán.
- Oye Mattew ¿qué te pareció la canción?
- Me parece una canción muy dulce y con tu voz se escucha muy bien.
- ¿De verdad? Yo creo que no me sale bien y de verdad quiero ganar.
- Si gustas podemos practicar un poco más.
- ¿No te molesta?
- No te preocupes, por mí no hay ningún problema, lo malo es que no podemos quedarnos muy tarde porque cierran la escuela.
- Si no te molesta yo… yo vivo muy cerca de aquí y en mi casa tenemos piano.
- ¿A tus padres no les molestaría que fuéramos a practicar a tu casa?
- No, mi papá no vive con nosotras y mi mamá trabaja todo el día.
Poniéndose nervioso - ¿Solos? ¿Tú y yo?
- Sí, solo nosotros dos, ¿hay algún problema?
Respirando para controlar sus nervios – No ninguno, si por ti no hay problema por mí tampoco.
Librería, 9:45 p.m.
Hien estaba muy ocupado acomodando los nuevos libros en los estantes, ya que como era un día feriado varios de sus compañeros habían pedido permiso para faltar ocasionando que Hien, Tao y otro compañero fueron los únicos que fueran a trabajar en la sección de la librería. Así que no se quedo tan sorprendido cuando sintió a Tao parada detrás de él viéndolo fijamente como siempre.
- ¿Por qué?
- ¿Perdón? – Hien levanto la vista sorprendido, dejando de acomodar los libros, ¿era su imaginación a Tao le había hablado?
- ¿Por qué?
- ¿Por qué que? No entiendo de qué me hablas.
- ¿Por qué me has ayudado?
- Porque me nació hacerlo ¿qué tiene de malo?
- ¡Pues no quiero que lo hagas me escuchaste! No quiero que me vuelvas a ayudar, quiero que te mantengas lejos de mí.
- ¿Y si no quiero? – mirándola desafiante.
- No te estoy preguntando si quieres, te estoy diciendo que lo hagas.
- Lo haré si tú dejas de vigilar todos mis movimientos.
- No lo haré.
- ¿Por qué lo haces en primer lugar?
- ¡Que te importa!
- Si me vas a contestar así, no tengo porque ser amable contigo, ya deja de vigilarme y para que te quede claro, si se me da la gana te voy a ayudar cuantas veces quiera, así que me vale si quieres mi ayuda o no.
Tao se quedo literalmente con la boca abierta, jamás pensó que él le gritaría de esa manera, siempre se había portado tan amable y educado, siendo tanta su sorpresa que no supo que contestarle así que solo se dio la vuelta para alejarse de él rápidamente.
Hien por su lado estaba realmente furioso, ¡¿cómo se atrevía a hablarle así?! Solo había intentado seguir el consejo de su madre ¡esa chica era realmente desesperante! Había sido amable, había sido educado ¡y ella termino gritándole! ¿por qué tendría que seguir ayudando a una loca como esa? Aunque fue interesarla ver como mostraba alguna emoción, sin importar que fuera el enojo, así que creo que voy a seguir ayudándola… oír lo menos un tiempo más… - pensaba el mayor de los Li mientras una pequeña sonrisa se plasmaba en su cara siguiendo con su trabajo sin ser conciente de la sonrisa en su boca.
Secundaria Tomoeda
- ¡Hola Shingo! - corriendo hacia él.
- Hola Nadeshiko que bueno que viniste.
- No es nada, ¿se te ofrece algo?
- Verás Nadeshiko yo… bueno quiero decirte algo pero espero que no me lo tomes a mal, bueno yo… creo que tu prima es muy linda y eso pero quisiera verte sin que ella este presente.
Luciendo totalmente desconcertada - ¿Por qué? ¿Te hizo algo?
- No, no, tú prima es muy agradable pero es que so solo quiero verte a ti, yo… me gustas… y mucho, por eso quiero verte, quiero gustarte pero siento que con tu prima enfrente no podría hacerlo.
- Pero… pero…
- No tienes que contestarme ahora, piénsalo pro favor, ¿lo harás?
- Yo… esta bien, lo haré.
- Entonces te veré mañana ¡nos vemos! – Shingo se fue corriendo dejando a Nadeshiko en uno de los patios sonriendo pícaramente dirigiéndose inmediatamente a otros de los patios, donde Mildred lo estaba esperando.
- Hola Mildred, ¿me esperaste mucho?
- Para nada, ¿de qué querías hablar?
- Bueno yo… quiero decirte algo y espero que no me lo tomes a mal pero… pues… quisiera que nos viéramos mas seguido, pero me gustaría que Nadeshiko no viniera contigo.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Me gustas mucho, tu prima es agradable, en serio, pero yo solo quiero verte a ti, me gustas.
- Yo…
- No tienes que contestarme ahora, piénsalo por favor, ¿lo harás?
- Lo pensaré.
- Entonces te veré mañana ¡adiós! – dejándola sola.
Ambas primas se quedaron muy sorprendidas por la propuesta, no era la primera vez que alguien se les declaraba pero esta vez se sentía diferente. Una vez que ambas se encontraron para ir a casa solo se vieron un momento a los ojos y comenzaron a caminar a casa en silencio, después de todo, ambas pensaban, no estaba mal no decir nada de Shingo lo hacía para que la otra no se sintiera excluida, así que estaba bien guardar el secreto por un tiempo…
Días después
- Eriol estoy preocupada por Mattew y Kamui
- ¿Y eso por qué? – Eriol no pudo resistir el impulso de sentar a su esposa entre sus piernas para poder abrazarla cómodamente - ¿ha pasado algo?
- No es que haya pasado algo importante pero es que siento que ya no pasan mucho tiempo en casa.
- Bueno es natural si comienzan con su primer amor, ¿no será qué te sientes algo celosa?
- No, claro que no es eso, es que… solo tengo un mal presentimiento de esto.
- No tienes de que preocuparte Tomoyo.
- Pero…
- Yo los vigilaré ¿de acuerdo?
- De acuerdo – besando a su esposo pero sin estar enteramente convencida.
- Tía Sakura ¿te encuentras bien? Te ves algo pensativa.
- Estoy bien Marcus es que estaba pensando en los ataques.
- ¿Crees que se repitan?
Soltando un suspiro – Sí y eso es lo que más me preocupa.
- ¿Tienes alguna idea de cómo protegernos?
- No realmente, pero me sentiría mejor si todos se volvieran más fuertes.
- ¿Y que estamos esperando? Tú eres una excelente maestras, estoy seguro que si nos entrenas, todos mejoraríamos mucho.
- ¡Es una buena idea! Se la comentaré a Eriol.
Dos semanas después todo estaba arreglado a excepción de Maho y Hien que tenían que trabajar, Sora, Marcus, Takuya, Nadeshiko, Mildred, Selene, Cody y Cory ya habían comenzado a entrenar para incrementar su nivel mágico, a excepción claro de los hijos de Touya que se habían enfocado en sus habilidades físicas así como en tratar de desarrollar telequinesis.
En el caso de Hien, él se tenía que contentar con entrenar por las mañanas según el acuerdo que tenía con su mamá mientras que Maho solo podía practicar en su día libre y los domingos. Pero lo que más le preocupaba a Eriol es que Mattew y Kamui casi no habían asistido a los entrenamientos, alegando estar ocupados.
Mansión Hiraguizawa, 7:30 pm
- Mattew, Kamui ¿cuánto tiempo piensan seguir faltando a los entrenamientos?
- Lo siento papá – contesto Mattew – no puede de repente dejar de ensayar con Lizzy sería muy raro.
- Pero Mattew ensayan todos los días varias horas ¿qué tu compañera no se ha lastimado la voz? – pregunto su madre.
- No, ella estaba bien y siento que si hemos mejorado.
- ¿Entonces hasta cuando? – pregunto su padre.
- El concurso es en dos semanas, después de eso me integraré a los entrenamientos, lo prometo.
Suspirando – de acuerdo, ¿y tu Kamui? – Volteando hacia su hijo menor- ir a jugar videojuegos no es una buena razón para faltar.
- Lo sé pero… no es por eso Minako de veras me necesita, esta muy sola todo el tiempo, sus padres no le prestan la más mínima atención, yo solo quiero apoyarla.
- Pero hijo, aunque me siento orgullosa por lo que haces, no puedes resolver todos los problemas de esa chica.
- Lo sé pero ella cuenta conmigo y de verdad quiero ayudarla – mirando a sus padres con ojos suplicantes.
- Pero…
- Sé que voy avanzando lentamente pero se que al final podré ayudarla, por favor téngame paciencia, prometo que muy pronto me pondré entrenar.
Mansión Li 7:30 pm
- Extraño cenar con mi hermano – comentaba Nadeshiko sentándose a cenar con su familia.
- No entiendo porque Hien se metió a trabajar, con solo decirlo tía Sakura le hubiera comprado cualquier cosa.
- No digas eso Sora, fue la decisión de Hien.
- Pero lo extraño mamá.
- No deberías quejarte tanto, ni que se hubiera cambiado de casa.
- Para ti es fácil decirlo, ya que Marcus vino contigo a Japón – todo el mundo se quedo desconcertado por los comentarios de Mildred y Nadeshiko no por lo que hayan dicho, sino por el tono en el que lo hicieron, como si estuvieran molestas entre ellas… algo sumamente extraño.
Al día siguiente, secundaria Tomoeda, hora del almuerzo
- Hola amor ¿cómo amaneciste? – preguntaba un chico mientras se sentaba al lado de la que parecía era su novia y la tomaba de la mano.
- Hola Shingo, muy bien ¿y tú?
- Ahora que te he visto, estoy perfectamente – sonriéndole y dándole un pequeño beso en el dorso de su mano.
- Shingo no quiero que nos sigamos escondiendo, quiero poder decirles a todos que estoy saliendo contigo.
- Lo sé Nadeshiko, lo sé, sabes que yo también me muero por gritarle a todo el mundo que eres mi novia pero aún no es el momento, además – acercándose y tomándola de la barbilla - ¿no crees que es mas romántico que salgamos en secreto?
- Cla-claro – completamente sonrojada.
Secundaria Tomoeda, hora de la salida.
- Hola amor, ¿qué tal tu día? – preguntaba un chico mientras se acercaba a la banca donde su novia le esperaba.
- Algo aburrido ¿y el tuyo?
- Igual hasta que te vi – sentándose a su lado y sonriéndole.
- Shingo quiero que me digas porque tenemos que escondernos.
- Yo sé que es molesto Mildred pero aún no es el momento para decir que estamos saliendo.
- Pero ¿por qué no?
- Porque quiero que tengamos una relación estable antes de decirlo, tal vez eso ayude a que tus primos no me asesinen.
- No digas eso, ellos no se atreverían.
- Tal vez sí, tal vez no pero – acercándose más y tomándola de la barbilla - ¿no crees que es romántico que salgamos en secreto?
- Por-por supuesto – contesto completamente sonrojada.
Una semana después Shingo se había encargado no solo de mantener en secreto las relaciones con las primas Li sino también había logrado poner a la una con la otra. Por un lado a Nadeshiko le menciono que Mildred había dicho que ya estaba cansada de tener que estar con ella y proteger a una llorona como ella; por el otro lado a Mildred le dijo que su prima había comentado que ojalá ella nunca hubiera venido a Japón porque así podría tener una relación con él. Logrando lo que nadie había logrado antes: que ambas primas se detestaran e hicieran todo lo posible por molestarse, negándose a decir a cualquiera la razón de ese odio.
Mansión Li, 4:00 pm
- Diablos no entiendo este problema – se quejo Nadeshiko después de media hora de intentar resolver un problema de matemáticas.
- déjame adivinar, como siempre estas llorando porque tu pobre cerebro no da para más.
- ¿Qué? – Volteando a ver a su prima que estaba recargada en el marco de la puerta – No recuerdo haberte invitado a mi habitación.
- Ni que quisiera entrar, solo quiero que te calles, tus lloriqueos no me dejan leer.
- Si me quejo o no, no, es mi problema, así que lárgate.
- Ya me voy pero te lo advierto, será mejor que te calles.
- ¿Ah sí? – Nadeshiko estaba realmente enojada así que espero que Mildred volviera a su habitación para buscar un CD de música pop, ponerlo en su reproductor y ponerla a todo volumen - ¡pues que te parece esto!
Para cuando Sakura volvió a cada a preparar la cena, no esperaba encontrarse con la escena que tenía frente a ella. Para empezar sentía que se iba a quedar sorda por la música tan alta que había, que cuando escucho con atención no era uno sino dos CD´s sonando a todo volumen, el suelo lleno de ropa que recorriéndolo con la vista se dio cuenta que era de tanto Mildred como de Nadeshiko, la de la primera completamente quemada y la de la segunda mojada y cayendo como ella como si nevara pedazos de papel que Sakura pudo reconocer como partes de libros. Obviamente ante esta escena Sakura no dudo en correr al piso superior para asegurarse queso hija y sobrina se encontraran bien.
- ¡Sakura!
- ¡Kero! – Corriendo hacia su guardián y evaluándolo con la mirada - ¿qué paso? ¿y las niñas?
- A pesar de lo que parezca estoy bien – refiriéndose al hecho de estar completamente empapado y con numerosas manchas de dudosa procedencia – pero en cuanto a Nadeshiko y Mildred… yo no estaría tan seguro.
- ¿Por qué? ¿Dónde están? ¿Qué paso aquí?
- Están en la sala de estar y será mejor que lo mires por ti misma, yo no puedo detenerlas – aún más preocupada por las palabras de su guardián Sakura se apresuro donde ellas estaban, llevándose una sorpresa mayúscula al encontrarlas en el suelo revolcándose - ¡Nadeshiko y Mildred Li, paren ahora mismo!
Tanto Nadeshiko como Mildred se quedaron congeladas al escuchar el tono enojado de Sakura, no quedándoles más opción que soltarse y levantarse para encararla.
- Se puede saber ¿qué les pasa? Mírense nada más – ambas estaban empapadas, con partes de su ropa quemadas y llenas de lo que Sakura ahora pudo identificar como pintura para ropa, estar completamente desaliñadas por estar pelándose en el suelo además tener todo destruido a su alrededor – estoy esperando.
- Tía Sakura yo… perdón pero no te lo puedo decir.
- Lo siento mamá, pero no puedo decirte nada.
- ¿Qué? ¿Eso es todo lo que me pueden decir por este desastre? ¿Una patética disculpa y que no me puedan dar alguna razón? – Al ver que ninguna de las dos respondía y solo bajaban la cabeza, Sakura soltó un respiro – bien si eso quieren, van a limpiar este desastre y el del piso inferior, me recogen su ropa, barren los pedazos de libros y me quitan esa música, una vez que haya arreglado su ropa y sus libros van a acomodarlos, lavar y planchar su ropa y no se irán a dormir hasta que lo hagan ¿quedo claro?
- Sí.
Cuando Hien llego esa noche se sorprendió de encontrar a su hermana y prima trapeando todo el piso de la planta baja, con unas pintas que parecía que las hubieran arrastrado.
- Nadeshiko Mildred ¿qué les paso? – al ver que nadie le contestaba - ¿qué? ¿No me van a decir nada?
- Ahora no, hermano.
- ¿Qué?
- Hien – comenzó Sakura – ya es tarde, vete a dormir por favor.
- Pero… ¿y ellas?
- Ellas dormirán cuando hayan terminado y se de un baño.
- Pero… esta bien – subiendo a su habitación.
Notas:
Bien dicen por ahí que la paciencia es una virtud, y yo espero que todos practiquen esa virtud.
La escena entre primas fue lo que más me gusto de este capitulo, me diverti pensando en ella, a pesar de que no fuera muy larga la escena.
Ya estoy trabajando en el siguiente capítulo, nos vemos.
