Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer...

La historia Its better when i bleed for you pertenece a xxSiLvErDrAgOnxx y cuento con su consentimiento para esta traducción. Links abajo.

Mi única excusa por el retraso fue el cómo se me complicó traducirlo, sabrán porqué aunque muchas se lo imaginan ya... es un capi cortito y espero que le haya hecho justicia ^^

Sam gracias por la ayuda ;)


Parte X – Te has estado controlando mucho tiempo…

Inhalé profundamente mientras abría mis ojos para observar como una gota de agua corría por su cuello. Seguí su recorrido sobre su pálida piel, sobre la suave curva de su pecho antes de verla desaparecer bajo el primer botón de su blusa.

Sentí una ridícula puñalada de resentimiento al no ser esa gota de agua.

Edward POV

Logramos llegar a su casa justo antes del amanecer, después de una hora o dos de flotar en el rio, viendo la tormenta caer lentamente sobre nosotros mientras se dirigía hacia el noreste. Ella había preguntado, mientras caminábamos de regreso, si podíamos ir a su casa en vez de la mía. Nunca dio una razón, pero no tenía que hacerlo. Sabía que nuestra familia la apoyaría, pero yo comprendía que necesitaba estar en algún lugar familiar a ella mientras se recuperaba. El día de hoy se preparaba para ser uno muy largo apenas salieran los primeros rayos de sol. Sin importar la historia que Alice y Carlisle hayan elaborado, Bella iba a ser atrapada dentro de las investigaciones del caso –no había manera de escapar.

Y no me gustaba. Significaba que Bella tenía que pensar sobre lo que había sucedido en su oficina –o más específico, lo que casi sucede. Y aunque había logrado hablar honestamente con ella en el bosque, no quería que su mente divagara en lo ocurrido. Era tema cerrado, ella había resistido la más nueva y potente tentación que existía.

Pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo –tan sólo nos enfrentaríamos a las cosas como fueran sucediendo. Sin embargo, me aseguraría que ella no tuviera que hacerlo hasta que fuera necesario.

Así mientras caminábamos frente a la pequeña zona de selva tropical que escudaba el frente de su casa, el sol en el horizonte se iba tiñendo de rosas brillantes. Verla maniobrar alrededor de las plantas me ayudaba a mantener fresca en mi mente la deliciosa memoria de observarla cazar. La seguí con la mirada mientas subía los pocos escalones que llevaban a la puerta del frente, observando el movimiento de sus piernas al caminar. Apenas treinta minutos antes, esas piernas habían estado envueltas en mi cintura mientras ella reposaba su cabeza sobre mi pecho cuando estábamos en el rio. Veinticuatro horas antes, esas piernas habían estado envueltas en mi cintura mientras yo la inmovilizaba contra la ventana de la casa.

Ahora me encuentro extremadamente impaciente de tenerlas envueltas alrededor de mi cintura… de nuevo, sólo que esta vez, de preferencia sin la barrera de nuestras ropas.

Ella se detuvo unos pasos delante de mí mientras la observaba doblar sus rodillas, inclinándose ligeramente y alzando su talón izquierdo del escalón para girarse hacía mí.

Le regresé la mirada y sentí una sonrisa de suficiencia expandirse sobre mis labios mientras asimilaba la expresión en su rostro.

Alzó una ceja, la comisura de su boca levemente levantada. Sus ojos miel ardiendo provocativamente mientras posaba su mirada en mí. Sabía que la había estado observando, y sabía en que estaba pensando.

Mi sonrisa creció mientras avanzaba hacia ella. Se giró para seguir mi movimiento, sus labios ya en una sonrisa. Retrocedió cuando yo di un paso hacia ella, su mirada suave atrapada con la mía, hasta quedar inmovilizada contra la puerta de entrada.

"Aún estoy esperando que me recuerdes como te besé en el rio el otro día," gruñí suavemente mientras me inclinaba hacia ella para besarla. Puso sus manos en mis antebrazos para acercarme aun más, dejando escapar una pequeña y entrecortada risa antes de que nuestros labios se encontraran.

Besarla no era para nada como cuando era humana. Sabía que no debía hacer comparaciones, que ella no lo deseaba... pero esto era algo que no podía dejar de lado.

Mi garganta no quemaba insultándome por la sed que sentía, ningún errático latido me cantaba. Debajo de mis manos no había nadie quien resultara tan frágil como una burbuja de jabón… lo cual significaba que no había restricciones. Tan sólo era el dulce sabor a Fresia mientras su lengua danzaba lenta y delicadamente con la mía; el tacto de su sólido y hermoso cuerpo con sus modestas curvas al contacto con mis manos y recargado contra mi pecho.

Era una comparación que resultaba mil veces mejor.

Extendió su cuerpo junto al mío, como había hecho antes, con sus brazos sujetándose alrededor de mi cuello… pero no había ninguna otra necesidad oculta tras sus acciones. No intentaba seducirme para que le diera lo que ella quería, no intentaba distraerme –tan sólo necesitaba estar más cerca.

La atraje hacia mí, sujetándola tan fuerte como pude… y aún no era suficiente. Gruñí –el dolor de la sed había desaparecido, pero el dolor de quererla, de necesitarla, era casi imposible de soportar.

Se rio suavemente, alejándose.

"Siempre supe que te controlabas demasiado."

Sonreí y me incliné por otro beso, mi cabeza llena de cosas de las cuales estuve controlándome por ella. "Y esto sólo es un beso," bromeé.

Sus ojos se iluminaron mientras ella recobraba su aliento. Sus dedos acariciaron mi mentón mientras gentilmente me empujaba un poco. "Edward Anthony,"

El uso de mi segundo nombre me hizo sonreír y regresé la presión de mi cuerpo sobre ella, asegurándome de no presionarla muy fuerte sobre la puerta –no quería dañar la frágil madera. La mirada que me regresaron sus ojos, me indicó perfectamente lo que provocaba en ella.

"¿Sí?"

Su dedo índice se mantuvo trazando patrones sobre mi mentón mientras sus ojos se fijaban en mi boca.

"Lo estás haciendo de nuevo." Su voz en un murmullo sin aliento.

Sonreí satisfecho, cerrando mis ojos por un momento, rozando mi nariz sobre su sien, inhalando. "¿Haciendo qué?" Traté de preguntar inocentemente. Mi sonrisa se ensanchó cuando sus ojos en enfocaron de inmediato en mí, fulminándome juguetonamente con su mirada.

"Sabes perfectamente bien lo que estás haciendo," me informó.

"Lo siento," bromeé de nuevo, acercándome lo suficiente para besarla. "No tenía intención de deslumbrarte."

La comisura de su boca se levantó en una sonrisa torcida, sus ojos en mi boca mientras se inclinaba hacia adelante. "No, nunca la tuviste."

Nuestros labios se encontraron, tan suaves y gentiles, apenas tocándose –sólo una tierna caricia. De algún modo y por alguna razón, me contuve de besarla propiamente, manteniendo el contacto al mínimo o nulo. Nuestros labios se mantenían tan cerca y aún así tan lejos mientras nos provocábamos mutuamente. Soltó una risa mientas su lengua saboreaba mi labio superior.

Gruñí. "El sol saldrá pronto," murmuré.

Tarareó, saboreando mi labio inferior antes de alejarse. Con una tímida sonrisa en su rostro, se giró para abrir la puerta. Mantuvo su agarre sobre mi mano, atrayéndome hacia la casa, sonriendo en todo momento.

Era bueno que ya hubiera estado en su casa, con la oportunidad para explorar las pequeñas señales que contaban la historia del periodo de vida del cual no había sido testigo –la colección de libros, que iba de lo clásico de Austen y Shakespeare y la fantasía de Robin Hobb y Sarah Zettle, a los modernos trabajos de nuevos escritores. El anticuado álbum fotográfico que sostenía un registro de papeles de graduación de lugares como las escuelas superiores de Gresham y Tollan en Wisconsin y Connecticut respectivamente, y grados en la escuela de negocios de Minnesota, la universidad de Phoenix y –algo en particular que encontré y me hizo muy orgulloso –otro grado honorífico en Literatura Inglesa en Dartmouth.

Era tan bueno, porque eso indicaba que ahora, nada me podía distraer mientras exploraba algo que era más de mi gusto.

Me arrastró guiándome hacia su habitación –un enorme cuarto circular donde tres partes de la pared eran hileras de cristal. Se apoyó en mí hasta que encontramos la cama, y después se libró dando un giro y sentándose en el borde, levantó su pierna derecha hasta asentar su pie en la cama para poder alcanzar la pequeña hebilla que mantenía su zapato atado a su pie.

Puse mi mano sobre las suyas, usando mis dedos para detenerla. Me arrodillé frente a ella, besando los nudillos de la mano que sostenía en una de las mías, mientras la otra se deslizaba sobre su pantorrilla, bajando gentilmente su pie de la cama y trayéndolo a mi regazo.

Tomándome mi tiempo, las yemas de mis dedos trazaron lentamente la piel de su tobillo, desabrochando el delicado zapato –completamente opuesto de las pesadas botas a prueba de agua que ella solía usar –y aflojándolo de su pie. Entonces, tiré el indeseado zapato sobre mi hombro sin importar donde fuera a caer.

Su risa musical me dejó sin aliento y la miré, centelleando mi sonrisa, antes de tomar el otro tobillo y remover el otro zapato. Voló sobre mi hombro para unirse a su par.

Extendí mis manos por la parte trasera de sus pantorrillas, deslizándolas lentamente hacia arriba. Su piel parecía terciopelo al tacto. Estiré mis piernas y tracé mis manos mas alto, inclinándome hacia ella mientras una de sus manos se deslizaba por detrás de mi cuello, atrayéndome hacia ella mientras se reclinaba en la cama, manteniendo nuestros rostros suficientemente cerca para besarnos, pero sin hacerlo.

Me coloqué sobre ella mientras volteaba mi cabeza ligeramente para dedicar caricias a su cuello, su respiración se volvió acelerada sobre mi mandíbula. Sus manos que se encontraban en mi cuello, se apretaron a mi camisa. Se escuchó el ruido de las hebras rasgarse cuando rompió la tela para quitármela.

Mi risa hacia su impaciencia se convirtió en un gruñido cuando sus manos se movieron sobre mi pecho, sus uñas trazando la líneas de mis músculos. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y me separé para arrodillarme sobre ella. Su ceja se alzó en confusión hasta que la atraje hacia mí.

Nos observamos uno al otro, nuestras caras a menos de cinco centímetros de distancia, mientras extraía de su cuerpo la blusa de satín. Alzó sus brazos dejándome quitársela por completo. Pude sólo haberla desgarrado, como ella hizo conmigo, pero de este modo era mucho mejor –el observar el brillo de sus ojos intensificarse mientras la tocaba, escuchar sus gemidos mientras mis pulgares rozaban el borde de sus senos, el sentir su cuerpo estremecerse debajo de mis manos mientras las deslizaba por su espalda –sí, a mí modo era mucho más satisfactorio.

Presionó su frente en la mía, sonriendo cálidamente antes de capturar mis labios en un modesto beso. Cuando ella no siguió, la atraje hacia mí con una mano alrededor de su cuello. Mientras ella me atraía hacia la cama, sus manos se iban deslizando hacia mi cintura. Mis músculos se contrajeron al tacto dejando otro escalofrío recorrerme. Ella parecía disfrutar el efecto que estaba teniendo en mí, sus labios torciéndose en una sonrisa mientras nos besábamos, su risa sonando en el fondo de su garganta.

Bien, dos pueden jugar este juego.

Besé el borde de su boca donde comenzaba su sonrisa, antes de descender con besos mi camino hacia su garganta, sonriendo ante el pequeño gemido de protesta que hizo cuando retiré mi boca. Mi mano trazó su cuello, retirando de su hombro el tirante azul de su sostén mientras mis labios seguían la misma ruta, dejando un trayecto de delicados besos.

Despacio, tomándome el tiempo de saborear la hermosa piel que mis labios tocaban, retomé mi descenso hacia la parte superior de su seno, disfrutando la manera en la que su respiración se aceleró, volviéndose rápidamente irregular. Deliberadamente, mis besos siguieron el curso entre su pecho, una de sus manos se enredó en mi cabello mientras la otra tomaba fuertemente mi hombro y su espalda se curvaba ligeramente. Besé y lamí su torso hasta alcanzar el borde de su falda. La tomé cuidadosamente entre mis dientes y tiré de ella suavemente –lo suficiente para rasgar unas cuantas hebras, pero no para dañar realmente la tela.

Me senté de nuevo, consiente de su mirada sobre mí mientras yo me rehusaba a mirarla.

Gimió suavemente mientras mis manos la rodeaban para acceder al cierre detrás de su falda, pero cuando escuché un gruñido, pude sentir mis labios elevarse en una sonrisa.

"Me gusta este conjunto," expliqué bajito mientras se dejó escuchar de nuevo su risa jadeante.

Bajé el cierre y ella elevó su cadera de la cama, contoneándose un poco mientras deslizaba su falda.

"¿Cómo es que entras en ella?" murmuré, preguntando lo que tanto quería saber desde que caminó ayer dentro de su oficina. Estaba profundamente sorprendido por lo bien que se ajustaba su falda a sus curvas sin rasgarla.

Se rió –un sonido profundo y sin aliento –pero nunca contestó.

Entre ambos esfuerzos, la falda logró deslizarse fácilmente y la lancé encima de su blusa. Estaba embelesado ante la vista frente a mí, pero ella no me dejó observarla por mucho tiempo. Le sonreí y ella me atrajo de nuevo hacia la cama.

"Eres hermosa," murmuré, acariciando su cuello de nuevo.

Sus manos se posaron sobre mis brazos mientras besaba mí mentón. "Creo que eres parcial."

"No significa que no sea cierto," planté un tierno beso debajo de su oreja. "Déjame mirarte."

Sus brazos se aferraron alrededor de mi cuello por un momento, sin alejarse, antes de deslizar sus manos hacia mi pecho y empujarme hacia atrás ligeramente.

"Me parece justo," dijo.

Alcé una ceja ante su comentario, pero fue en cuestión de segundos que me despojó de mis últimas prendas. La incertidumbre que creí haber visto se desvaneció tan pronto como observé la mirada en su rostro, sus ojos puestos en mí. Le di un beso antes de alejarla lo suficiente para mirarla de nuevo, y perderme en ella.

Pero apenas había pasado la elevación de sus senos cuando me atrajo de vuelta con un gruñido ansioso.

"Suficiente," gruñó.

Sólo porque tendría tiempo suficiente después –y pretendía usarlo inteligentemente –dejé la decisión en ella.

Si sentía alguna preocupación sobre como hacerle el amor, se esfumaron inmediatamente por el instinto y el deseo. La incesante necesidad que había estado sintiendo desde aquel día en el prado, que había sido repentinamente encendida cuando la vi balanceándose fuera de la librería hace unos días, invalidó todo. Era fácil rendirme a mis instintos, perderme en sus caricias, en su esencia.

Mi mundo se redujo sólo a ella –los sonidos que hacía mientras movía mi cuerpo contra el suyo, los suaves gemidos y los silenciosos quejidos mientras movía su cuerpo –el modo en que su espalda se arqueaba hacia mi pecho y sus caderas sacudiéndose contra las mías. El modo en que me besaba –sus labios rozando a lo largo de la línea de mi mandíbula y mordisqueando mi oreja. –Estaba completamente atento a cada pequeño movimiento y ruidito que hacía.

La observé mientras me movía debajo de ella, cerró sus ojos e inclinó su cabeza hacia atrás mordiéndose el labio. Inhalé la esencia de su cuello antes de saborearla. Su mano se deslizó entre mi cabello y hacia mi nuca mientras yo descendía su suave columna, su otra mano aferrándose en mi bíceps para levantarse y caer sobre mí, mi nombre escapó de sus labios en un pequeño gemido. Sus dientes rozaron mi oreja antes de presionar sus labios en mi cuello. Gruñí y presioné mi cara en su hombro, mi cuerpo respondiendo con estocadas que crecían en intensidad, causando que su aliento jadeara en gemidos cada vez más altos en mi oído.

Gimió mi nombre sobre mi hombro, y al mismo tiempo giré mi cabeza hacia ella para capturar su boca en un beso. Ambos gruñimos en respuesta, la sensación tan intensa para cualquiera de los dos. El gemido de Bella terminó en un quejido cuando se rompió el beso, jadeando, su cuerpo comenzó a temblar. Presionó su frente en la mía, sus ojos cerrados, sus manos fuertemente agarradas a mi cabello. Pase mi nariz a lo largo de su mejilla con un gruñido retumbando en mi pecho. Su risa era apenas más que un jadeo entrecortado y terminaba en uno de esos maravillosos ronroneos femeninos mientras su cabeza caía hacia atrás.

"Edward…"

Había una súplica en el modo que gimió mi nombre esta vez. La respuesta de mi cuerpo fue traerla más cerca, creando la menor distancia con la mayor fricción. Sus brazos y piernas a mí alrededor se apretaban a medida que acortaba la distancia, presionando su rostro en mi cuello. Giré copiando sus acciones mientras mi cuerpo continuaba moviéndo cada vez más rápido. Nuestros gruñidos mezclados en el aire, la voz de Bella alzándose sobre la mía mientras su cuerpo perdía control bajo el mío. Presioné mi boca sobre su cuello y la imité, terminando increíblemente fuerte antes de recostarme de nuevo a su lado, regresando completo y satisfecho a sus brazos.

El sol salió lentamente, como siempre, sin que ninguno de nosotros se moviera antes de sentir los primeros rayos del sol caer a través de mi espalda. Rodé sobre mi espalda, trayendo a Bella sobre mi pecho. Me sonrió, cerrando sus ojos y suspirando satisfecha. Observé el sol bañar su piel en arcoíris dispersos, y sobre mis dedos mientras trazaba las suaves y hermosas curvas de su cuerpo.

"Te amo," murmuré en voz baja.

"Mmmm…" tarareó, levantando su hombro sobre su mejilla para ocultar por un instante esa magnífica sonrisa. De pronto, abrió sus ojos y me miró fijamente mientras yo continuaba mi exploración, su piel brillando en la luz que reflejaba el sol sobre la alfombra blanca cuando no estaban directamente sobre ella. Las puntas de mis dedos deslizándose sobre la curva de su cintura y de regreso a su cadera. Inhaló bruscamente y cerró sus ojos de nuevo, estremeciéndose bajo mi tacto, me detuve –en parte porque desconocía si ella quería que me detuviera, y mayormente porque sus caderas se sacudieron contra las mías cuando se movió, logrando que repentinamente me sintiera ansioso por repetir las actividades previas. Sólo me detuve por un momento para ladear mi cabeza y ver su rostro claramente… lo hice nuevamente cuando ella abrió sus ojos una vez más. Su reacción fue la misma, alejando y retrocediendo sus caderas, una sonrisa en su cara.

"Hace cosquillas," murmuró en respuesta a mí expresión de curiosidad, "pero en un buen modo," frunció el ceño mientras consideraba el concepto.

Sentí mi sonrisa ensancharse mientras nos separábamos, guiándola gentilmente hacia su espalda. Dejé deslizar de nuevo las yemas de mis dedos sobre su cintura, sonriendo cuando estremeció sus caderas de lado a lado, tratando de escapar sin poner esfuerzo alguno. Me incliné sobre ella, esta vez rozando mi nariz sobre la curva de sus senos, inhalando mientras comenzaba a descender. Su esencia, tan finamente deliciosa, llenó mis sentidos de nuevo mientras curvaba su espalda, un pequeño gemido sonando desde su garganta.

Mis labios continuaron la tarea, marcando un sendero sobre su cuerpo que rápidamente se estaba convirtiendo en uno de mis favoritos. Su gemido se convirtió esta vez en mi nombre, sus manos se deslizaron entre mi cabello, curvando su espalda de nuevo… hasta que el teléfono comenzó a sonar.

Gruñó enfadada y yo sonreí con suficiencia al hecho de que ella no deseara ser interrumpida.

"Ignóralo, amor," murmuré, dejando un trayecto de besos hacia dentro en su cadera.

Ella lo hubiera hecho, si la contestadora no se hubiera prendido y una voz masculina no hubiera comenzado a hablar.

"Isabella, soy Luke, desde la oficina…"

Su cuerpo se tensó, yo alcé mi cabeza, y ambos nos estrellamos de regreso a la realidad. Me senté y observé como se arrastró fuera de la cama para sentarse en el sofá que estaba próximo a la pequeña mesa con el teléfono. La furia me recorrió y mis dedos se tensaron, el deseo de ir tras Victoria y despedazarla era tan fuerte. Miré como Bella se enroscaba como un gato, observando la maquina mientras la voz seguía hablando.

"Quizás estés aún dormida, pero te necesito en la oficina tan rápido como te sea humanamente posible. Ven directo hacia mi oficina y cuando llegues aquí, te explicaré todo. Por favor, tan rápido como puedas, Isabella."

...


links de la autora: http : / www . fanfiction . net/ u/ 1581686 / xxSiLvErDrAgOnxx (sin espacios)

link de la historia: http : / www .fanfiction . net /s /4272062 /1/ Its Better When I Bleed For You (sin espacios y con guiones bajos en el titulo...)

Sowelu~