Disclaimer: No soy Stephenie Meyer, asi que los personajes no me pertenecen… aunque sigo insistiendo en que no me molesto si ella me regala a Jacob y Edward jajaja

Hola chicos… vuelvo después de un largo tiempo. Los musos están inquietos y soltando todas las ideas nuevamente. Así que ahora si habrán actualizaciones más seguidas.

Dedico este capitulo a mi novio, se que nunca lo leerá, porque es una pobre alma desamparada que no comprende ni ama el slash… pero que se hace, ¡así te amo Joel!

Dedico también este capítulo (y toda la historia) a todos ustedes chicos y chicas que leen todas mis ideas chifladas pasadas a la pc. Espero que les guste :)

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Separación y unión

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Horas después Jacob continuaba descansando entre los protectores brazos de su amor. Y Edward no dejaba de vigilar el sueño del más joven, extasiado al ver la tierna sonrisa en el rostro de Jake.

Fue acercándose lentamente hasta posar sus labios sobre los del otro, ejerciendo un poco de presión, lo que hizo que Jacob abandonara el mundo de los sueños, para adentrarse a uno mucho mejor. El mundo de Edward. Lentamente empezó a responder el beso, hasta que éste se convirtió en una batalla de lenguas y de manos moviéndose por todas partes. Pero la falta de aire hizo que ambos tuvieran que separarse, todo esto sin dejar de mirarse a los ojos.

- Hola. – comenzó el vampiro, regalándole una de sus tan conocidas sonrisas de lado con las cuales volvía loco a Jacob.

- Hola. – respondió el nativo, acercándose más a Edward, si eso era posible.- Estas helado. – rió nervioso.

- Lo siento… cosas de vampiros. – empezó Edward, intentando alejarse un poco, cosa que Jacob no permitió.

- Edward… ¿te puedo hacer algunas preguntas?

Esto era lo que Edward sabía que iba a suceder. Era obvio que un joven como Jacob, a pesar de haber sido criado según las costumbres de su pueblo, pero sin conocer por completo los mitos y las leyendas del mismo, tendría mucha curiosidad después de todos los acontecimientos recientes. Y si a todo esto se le agregaba la corta edad de Jacob, era iluso para Edward el pensar que esta conversación ocurriría más tarde que temprano.

Pero no quería dudas entre él y Jacob. No ahora que estaba tan cerca a él, que sentía su olor, como sus brazos se cerraban alrededor de su cuello y como toda su anatomía se amoldaba a la suya propia.

Tenían que hablar.

- Se de lo que quieres hablar, Jake. Adelante. – expresó el mayor, mirando fijamente al otro, para asegurarle que todo seguía bien.

- ¿Estas seguro? No quiero incomodarte.

- Nunca podrías hacerlo Jacob. – confesó el vampiro mientras depositaba un suave beso en los labios del joven quilette.

- ¿Cuántos años tienes? – empezó por la pregunta que le pareció más fácil.

- 17. – fue la respuesta ambigua.

- ¡Edward! Dime la verdad. – refutó Jake.

- Es la verdad – rió Edward. – Tenía 17 años cuando Carlisle me convirtió, por lo tanto tengo 17.

- Me estás tomando el pelo. – añadió Jacob, dándole un ligero golpe en las costillas a su acompañante, claro que esté ni lo sintió. – Y con edad vampírica, ¿cuántos años tienes? – ahora que Edward había estado bromeando con él, ya no se sentía tan nervioso al hacer sus preguntas.

- Me transformaron en lo que el año 1918. Tengo 108 años.

- ¿En serio? – Jacob no podía creer lo que acababa de escuchar.

- Si. Y debo ser una especie de pedófilo por estar así contigo. – continuó Edward.

Jacob notó cierta inseguridad en los ojos de su compañero y rápidamente se pegó más a él, antes que el otro tuviera oportunidad de alejarse, y pegó sus labios a los de su mayor.

- No me importa tu edad. – dijo Jacob, una vez que hubo alejado sus labios de los del vampiro.

Edward siempre se había sentido inseguro de si mismo, por lo que era. Pero la mirada y la forma en que Jacob le respondió, lo hizo sentirse reconfortado consigo mismo y con el hecho de estar con alguien tan especial como lo era el jovencito. Definitivamente ahora comprendía que Jacob era la persona que había esperado.

- Siguiente pregunta. – dijo de pronto Edward, aligerando un poco la tensión.

- Mmm… ¿y tus hermanos? ¿Como hizo para cambiarlos a ustedes cinco? – ésta era una de las preguntas que más se moría Jacob por hacer. Era obvio que en esas épocas, sería más que notoria la desaparición de 5 jóvenes.

- No somos hermanos. Al menos no biológicos.

- Pero… ustedes dicen que son hermanos.

- Tú sabes lo que la gente de Forks piensa de Carlisle y Esme, ¿no es cierto?

- Claro. Todos en el pueblo saben que ustedes son adoptados.

- ¿De verdad lo somos?

Jacob se puso a pensar por un momento. Edward y Alice iban en el mismo año, mientras que Rosalie, Emmett y Jasper iban un año más adelante… lo que significaba que…

- No tienen ningún parentesco de sangre, ¿no? – mas que una pregunta, fue una afirmación.

- Bingo.

- ¿Y de donde salieron?

Edward se acomodó mejor en el sofá, y empezó a contarle la historia de su familia.

- Ya sabes que Carlisle me convirtió. Estaba muriendo, y prefirió salvarme, aunque él asegura que también lo impulsaron sentimientos egoístas al hacerlo. Llevaba años, décadas buscando un compañero y me encontró. Años después encontró a Esme, casi muriendo y decidió convertirla a ella también. En el hospital donde la encontró, todos creían que ya había muerto o estaba muy próxima a morir, por lo que nadie notó cuando se llevó su cuerpo.

Rosalie fue la siguiente. No puedo contarte mucho de su historia, porque a ella no le gusta hablar de eso, pero en fin, seguramente te lo contará a ti. Después de todo, ella te adora.

Ante ese comentario, Jacob no pudo mas que ruborizarse. Él también quería mucho a la rubia, después de todo, gracias a ella el había logrado vencer su miedo respecto al Edward vampiro que había conocido. Además, ella lo había llevado a la casa, y ahora se encontraba en donde estaba. Dejo de pensar y se volvió a concentrar en lo que le decía Edward.

- ¿En donde estábamos? Ah si, luego vino Emmett. Rosalie lo trajo, ¿sabes? Lo encontró siendo atacado por un oso y lo trajo hasta nosotros para que Carlisle lo convirtiera para ella. Él se recuperó gracias a ella y terminaron enamorándose.

- ¿Y qué hay de Jasper y Alice?

- Ellos nos encontraron en realidad. Bueno, Alice nos encontró. Tuvo una visión de Jasper y lo encontró, luego tuvo una visión de nuestra familia y así se nos unieron.

- ¿Visión? – esto era cada vez más y más extraño para el joven.

- Alice, Jasper y yo tenemos ciertos dones, los cuales se acentuaron cuando nos convirtieron.

Por alguna razón, Jacob sospechaba que esto lo iba a sorprender más que incluso saber que los vampiros existían y eran reales, tan reales como que se encontraba entre los brazos de uno de ellos.

- Alice puede ver el futuro y Jasper puede manipular las emociones de las personas que lo rodean.

- ¿Y tú?

- Yo leo los pensamientos de las personas.

- ¿De todas? – preguntó alarmado Jacob.

- De todas. Excepto la tuya... y la de Bella.

- ¿Y por qué yo? – dejo deliberadamente de lado a Bella.

- No lo se.

- ¿Tendré algo raro en el cerebro?

- Jaja… yo leo mentes, ¿y tu crees que estas mal? – Edward no pudo evitar estrechar más fuerte a Jacob contra si. Estar con él era como un soplo de aire fresco. Era revitalizante ver tanta inocencia en alguien. – No Jake, no estás mal de la cabeza. Pero es raro que después de muchos años así, encuentre a alguien inmune a mis poderes. Pero estoy feliz por eso. Se que si pudiera leer cada uno de tus pensamiento y tu lo supieras, estarías frustrado, enojado… o triste.

- No me molestaría que leyeras mis pensamientos. Solo si se trata de ti.

Y así, vampiro y nativo continuaron conversando, sin percatarse de nada a su alrededor. Jacob comenzó a comprender más sobre el mundo de Edward, y a su vez, Edward se sintió aun más enamorado de tan comprensiva criatura. Cuando se dieron cuenta, ya era de noche y Jacob debía regresar a casa.

Edward inmediatamente se ofreció a llevarlo a casa y se pusieron en marcha luego de haberse despedido de los demás integrantes de la familia, los cuales se quedaron hablando de Jacob; Rosalie y Alice mas que los demás.

Llegando a la reserva, Jacob y Edward volvieron a besarse con la misma pasión de la tarde, siendo concientes que no sabrían cuando volverían a estar así nuevamente. Finalmente, Jacob entró a su casa y un muy feliz Edward hizo su regreso a casa.

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A la mañana siguiente, Edward ya sabía lo que debía hacer. Era sábado, por lo tanto fue temprano a la casa de los Swan con el fin de borrar la barrera que quedaba entre Jacob y él.

Llegó a la puerta de la casa y tocó un par de veces. Al cabo de unos minutos quien le abrió la puerta fue Charlie Swan, el padre de Bella.

- Buenos días, señor. ¿Se encuentra Bella? – preguntó impaciente el vampiro.

- Hola, Edward. No está, fue de compras con Renee a Seattle. Pensé que te lo había dicho.

Había estado tan preocupado y con prisa por hablar con Bella, que había olvidado por completo ese pequeño detalle. Tendría que esperar hasta el lunes para hablar con ella.

- Si me lo dijo, señor. Supongo que lo había olvidado. Gracias y hasta luego.

- Cuídate Edward. 'Eres lo mejor que pudo encontrar mi dulce Bells' leyó Edward en los pensamientos del jefe de policía. Pero prefirió pretender que no lo había hecho. Al final, más de uno estaría decepcionado que Bella y él ya no estuvieran juntos.

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En vista que no había encontrado a Bella en casa, el vampiro no tuvo mejor idea que ir a pasar el resto del día en la reserva. Y hacia allí se dirigió, más específicamente a la casa de los Black.

Apenas llegó, Billy lo saludó efusivamente, para luego pedir a su hija mayor que llamara a Jacob. La cortesía del hombre nativo era algo que sorprendía y encantaba a Edward.

A los pocos minutos bajó Jacob, dándole una sonrisa tímida al vampiro y acercándose para hablar con éste.

- Creo que deberían salir a caminar muchachos. – fue la sugerencia del padre de Jacob.

- ¿Disculpa? – preguntó sorprendido el menor.

- Es un bonito día para dar un paseo, ¿no lo crees Edward? 'Parece un día para que el amor flote en el aire' pensó al final, lo que fue percibido por el vampiro.

'Parece que si esta de acuerdo. Será mejor no desaprovechar.' Pensó el vampiro esta vez.

- Si que lo es. ¿Vamos Jacob? Tal vez encontremos a Rosalie dando vueltas por aquí. – sugirió ahora dicho vampiro al otro joven.

- Ehh… si, claro. Vamos.

Ambos salieron y empezaron a alejarse lentamente de la casa, en dirección al garaje en donde Jacob tenía su pequeño taller mecánico.

Edward no desaprovechó el tiempo y apenas estuvieron lejos de vistas curiosas, empujó al menor contra una de las paredes y lo empezó a besar con fiereza. Jacob no se quedó atrás y besó al vampiro con la misma pasión con la que estaba siendo besado, aunque al final su conciencia pudo más que la pasión y empujó a Edward lejos de él.

- Jake… ¿qué sucede?

- No quiero hacer esto Edward. – fue la respuesta que recibió.

Edward se quedó sorprendido.

- Pero Jacob, pensé que nos gustábamos.

- Y me gustas, Edward. Mas de lo que creí que me gustaría alguien. Pero tú estás con Bella. No podría interponerme entre ustedes.

- No lo estas haciendo, Jacob. Lo mio con Bella va a terminar. Quiero estar contigo.

- ¿Y qué pasara con ella? ¿Crees que no descubrirá la razón por la que la estarías dejando? Es mi mejor amiga, ¡por todos los cielos! No puedo hacerle esto, Edward. No puedo. – Edward no soporto ver así a Jacob, por eso lo abrazó lo más fuerte que pudo sin hacerle daño, mientras empezaba a murmurar palabras de cariño para él.

Jacob se fue relajando en los brazos del mayor y respondió al abrazo. Por un lado se sentía mal de estar así con él, ya que tenía pareja, y era alguien muy cercano a Jacob. Pero por otra parte, sabía que no podría renunciar a Edward después de haber sentido sus labios. No podría dejarlo ir. No quería dejarlo ir.

No iba a dejarlo ir.

Levantó el rostro y antes que el otro adivinara sus movimientos, lo besó en plena boca. Lo besó ansiosamente, mordiendo sus labios hasta sentir a su compañero responder a aquél beso, sintiendo como lo aferraban más contra su cuerpo.

- Habla con ella, Edward. – dijo Jacob apenas separaron sus labios.

- Lo haré. Te lo aseguro. Se que ella podrá entender y estará feliz viéndote a ti feliz.

- Respecto a eso… no creo que sea lo más adecuado el que nuestra relación se sepa. Al menos no por un tiempo.

- ¿Quieres que esto sea un secreto?

- La gente va a hablar, Edward, compréndelo por favor. Ya sabes como son todos aquí. Nos acosarían a Bella, a ti y a mí. Y no quisiera que Bella se sienta mal teniendo que vernos juntos.

- Está bien, Jake. Se hará como tú quieras. – aceptó el vampiro. Si eso era lo que Jacob quería hacer, él lo complacería.

- Muy bien. Ahora, cállate y bésame.

Y el vampiro hizo exactamente eso.

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Llegado el lunes, Edward estaba completamente determinado a lo que debía hacer. Y por eso mismo fue uno de los primeros en llegar a la escuela, a sabiendas que Bella siempre llegaba temprano.

Fue hacia donde ella se encontraba sentada a un lado de la entrada de la escuela. Ella al verlo, se levantó de su sitio y fue a su encuentro.

Ese día se había vestido provocativamente. Llevaba una camiseta que claramente dejaba ver un gran escote, junto con una falda que dejaba ver sus largas y bien torneadas piernas. Algo que a cualquier otro le hubiera encantado ver y mas aún sentir, pero que a Edward no le inspiraba nada mas que pena por lo que iba a hacer. Solo pensar en Jacob, le dio las fuerzas necesarias para hacer lo que debía.

- Hola, mi amor. – saludó la morena, colgándose inmediatamente del cuello de Edward, y tratando de besarlo en los labios.

Edward la esquivó en el último minuto y el beso solo llego a tocar su mejilla.

- Tenemos que hablar, Bella.

- Claro Eddie, dime.

- Aquí no. Caminemos.

Bella se alegró. Tenía todo preparado para seducir a Edward ese mismo día. Tal vez ahora si lograra excitarlo lo suficiente como para que la tocara indecentemente. Ese era su propósito: excitarlo, que la llevara a la cama, y así él ya no la dejaría, por el contrario, se obsesionaría con ella.

Claro que no sabía que todo se iba a venir abajo en cuestión de minutos.

- ¿Qué sucede mi amor? ¿Estás bien? – preguntó Bella mientras se acercaba seductoramente a su pareja.

Edward se alejó de ella y decidió soltarle la bomba de una vez.

- Esto ya no funciona, Bella.

- ¿De que hablas Eddie? – dijo una en verdad preocupada Bella.

- Hablo de nuestra relación Bella. Esto ya no da para más y quiero terminar. – soltó Edward.

Bella se quedó de piedra e inmediatamente empezó a sacar sus conclusiones.

'Crees que no lo se, ¿verdad? Terminas conmigo por ese mocosito de Jacob Black. ¿Qué te habrás creído para atreverte a cortarme a mí? ¡A mi! ¡A Isabella Swan! Deberías estar adorando el suelo por donde camino, ¡pero no! Suspiras por ese muchachito imbécil. Pero esto te va a costar muy caro Edward Cullen. Tu y ese idiota de Black, e incluso toda tu familia me las va a pagar… ¡ya lo verán!'

- Estás bromeado, ¿no Eddie? – preguntó Bella con cara de falsa inocencia.

- Ojala fuera así, Bella. Lo siento.

- No te disculpes. Algunas relaciones terminan y la nuestra es uno de esos casos.

- No te molestes conmigo.

- No estoy molesta, Eddie. No estoy feliz tampoco, pero al menos has sido sincero conmigo. Nunca podría molestarme o sentirme herida por eso.

- Bella…

- No, Eddie. Déjame decirlo. Se que ya no estaremos juntos, pero igual quiero que sigamos siendo tan amigos como cuando lo éramos antes de empezar a salir. ¿Me lo prometes?

Edward se sorprendió de lo fácil que parecía estar resultando todo. Bella estaba resultando ser muy comprensiva, claro que ella no sabia cual era el verdadero motivo para la ruptura. Pero ya que parecía estar tomando las cosas tan bien, y demostraba lo madura que era, estaba seguro que una vez se supiera de su relación con Jacob, ella se alegraría junto con él.

- Entonces… ¿amigos? – preguntó Bella.

- Amigos. – le sonrió Edward.

Bella lo abrazó delicadamente y Edward le correspondió el abrazo, sintiendo como se sacaba un peso de encima.

'Verás que conmigo nadie se mete, Edward Cullen. Y tu zorra pagará por lo que me has hecho.' – fue el pensamiento de Bella en el tiempo que duró su abrazo con el otro joven.

Finalmente se separaron y ambos fueron en distintas direcciones. Edward fue directamente a la escuela a encontrarse con sus hermanos, mientras que Bella se dirigía a su coche, para luego emprender marcha hacia su casa. Ese día no podría enfocarse en los estudios. No cuando tenía mucho que planear.

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Nada mas llegar a su casa, Bella comenzó a gritar y a lanzar todo lo que se le cruzara en el camino.

- ¡Todo mi esfuerzo… todo mi maldito esfuerzo… arggghhh! – terminó gritando Bella una ves que hubo llegado a su habitación.

Empezó a romper todo lo que había en el cuarto, sin dejar de gritar por el ultraje del que había sido victima.

- Yo te maldigo, Edward Cullen. Y también te maldigo, Jacob Black. Esta afrenta me la pagarán. Así sea lo último que haga, primero los veré muertos.

Y así continuo gritando, llorando y lanzando cosas, hasta que la puerta de su habitación se abrió de improviso.

- Bells, ¿qué ha sucedido abajo? – preguntó un preocupado Charlie Swan, entrando junto a su esposa, Renee.

- ¡Papá! ¿Qué haces aquí? – preguntó ahora Bella, completamente nerviosa.

- Tu padre esta de vacaciones, hija. Pero dinos, ¿qué pasó? Abajo todo esta hecho un caos. Oh, no Charlie. ¿Y si alguien se metió a la casa? – empezó a preocuparse la señora de la casa.

- ¡Mamá! Cálmate, ¿si? Nadie se ha metido. Lo del desorden de abajo es culpa mía.

- ¿Qué? ¿De qué estas hablando, Isabella? – preguntó Charlie, comenzando a enfadarse.

- Yo… pues verán… - sonrío inocentemente a sus padres y comenzó su relato. – lo que sucede, papá, fue que estaba cargando unas cosas pesadas que tenía que botar y se me cayeron muchas cosas en la casa. – terminó, apenada y bajando la cabeza, por lo que ninguno de sus padres vio la sonrisa de arrogancia que adornaba su rostro.

- Oh, Bella. ¿Por qué no lo dijiste antes? – se enterneció Renee y terminó abrazando a su única hija.

- Si, Bells. Solo tenías que decirlo. – continuo ya un menos tenso Charlie.

- Después de todo, solo se compran cosas nuevas y listo. No te hiciste daño, ¿no cielo? – dijo una preocupada Renee.

- No, mamá. Estoy bien.

- De acuerdo, Bells. Te dejamos mientras tu padre y yo vamos a limpiar un poco abajo. Haz tu lo mismo con tu habitación, cielo.

Bella sonrió con autosuficiencia apenas cerró la puerta de su habitación. Sus padres eran dos mas de aquellos que la creían una santa paloma y obviamente no tenía ninguna intención de que eso cambiara. No que lo hiciera, ella era perfecta.

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Edward POV

Momentos antes… en la escuela…

Después de hablar con Bella, decidí volver lo más rápido posible a la escuela. A esta hora, Jacob ya habría llegado y quería contarle lo que había pasado lo más rápido posible.

Lo vi cerca a la entrada acompañado de Alice y Rosalie. Al parecer ambas todavía no desistían de convencerlo de ir de comprar con ellas, mientras que Emmett y Jasper se alejaban lo más rápido que podían de ellas.

Fui a rescatar a mi Jacob, antes que lo convencieran de hacer alguna locura. Era tan inocente, que aceptaría lo que fuera con tal de complacerlas.

Me acerqué y apenas Jacob me vio, su rostro se iluminó con una gran sonrisa, la cual respondí con otra de las mías. Ya pensaba en que sin Bella en el medio, podría empezar a acercarme físicamente a él, pero cada vez que lo hacía, sentía como se ruborizaba y se alejaba lentamente.

Decidí desistir para no incomodarlo, pero eso no significaba que me quedaría tranquilo. Al finalizar las clases, lo acorralaría y me tendría que escuchar… con suerte, esta vez no rehuiría mis besos o mis caricias

Fin Edward POV

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Para el final de las clases, Edward se encontraba a punto de colgarse por las paredes. En todo el día, no había podido encontrar a Jacob solo, sino era porque iba con sus compañeros de clase era porque ni Rosalie ni Alice lo dejaban acercarse al joven nativo.

Pero saliendo del edificio principal de la escuela, encontró que Jacob estaba sentado en su motocicleta… aparentemente esperándolo.

- Hola, Edward. – saludó tímidamente el joven.

- Hola, Jake. He intentado hablarte todo el día.

- Lo sé.

- Entonces, ¿por qué no…? – fue interrumpido por Jacob.

- ¿Por qué no deje que te acercaras? – terminó la pregunta por él.

- Si.

- Se de que va esa conversación, Edward. Y no me parecía que la escuela fuera el lugar apropiado para tenerla.

- Tienes razón. Espera un momento. – se fue por cerca de dos minutos a hablar con sus hermanos y luego volvió a donde estaba Jacob. Se subió detrás de él en la moto y se fueron rápidamente.

Edward no quería que sus hermanos escucharan la conversación. Ya se enterarían luego.

Cuando se hubieron alejado lo suficiente de la escuela, Jacob detuvo la motocicleta y Edward bajó de ella, ayudando luego a Jacob. Al igual que con Bella, Edward y Jacob caminaron adentrándose en el bosque, hasta que Edward tomó del brazo al menor y lo pegó a su cuerpo, besándolo antes que el otro pudiera reaccionar.

Jacob respondió inmediatamente el beso, subiendo los brazos hasta apresar el cuello del vampiro entre ellos, mientras Edward hacia lo mismo con la estrecha cintura del menor.

- Te extrañé.

- Nos vimos hace dos días, Edward. – rió el joven.

- Mucho tiempo. – dijo el vampiro antes de devorar los otros labios apasionadamente.

- Edward… Edward… - dijo el joven intentando separarse del mayor, mientras éste no dejaba de devorarle esta vez el cuello. – Edward, aun tenemos que hablar, ¿recuerdas? – terminó acaloradamente.

Edward se separó de él haciendo uso de todo su autocontrol y comenzó a relatarle todo lo referente a su plática con Bella.

Por su parte, Jacob se encontraba dividido. Por un lado, se sentía mal de que Edward hubiera terminado con su mejor amiga; pero por otra parte se encontraba feliz por el hecho y eso le daba un poco de miedo. No quería que su felicidad se construyera en la base del sufrimiento de otros.

- Jake, ¿estás bien? – preguntó Edward preocupado por el silencio del joven.

- Si, Edward. Sigue.

- Se lo tomo bastante bien. Aun desea que sigamos siendo amigos.

- ¿Como la viste? ¿Triste? ¿Molesta? – preguntó Jacob.

- Estaba bastante tranquila. Así que parece que lo acepto.

- No sabes cuanto me alegro de oír eso. – Jacob respiró aliviado. Su amiga no estaba molesta.

- Entonces… - comenzó el vampiro.

- ¿Si?

- ¿Ahora si aceptas ser mi pareja? – preguntó esperanzado el vampiro, lo que hizo que el otro se ruborizara mientras asentía con la cabeza.

Edward no se lo pensó dos veces y volvió a reclamar los labios de Jacob, esta vez como su pareja definitiva.

La vida les estaba sonriendo.

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En el mismo momento en que Jacob y Edward establecían su relación, Alice se encontraba tranquilamente sentada en su cama mientras su esposo la sostenía contra si y le susurraba cosas al oído que la hacían sonreír, cuando de pronto la vista se le nubló y tuvo otra de sus tan conocidas visiones.

Esta vez veía una niebla que rodeaba todo Forks, pero entre la niebla pudo distinguir claramente tres figuras desconocidas que se acercaban al campo abierto donde todos los Cullen mas Jacob se encontraban. Dos hombres y una mujer eran los componentes de ese trío de recién llegados.

Veía como ellos se acercaban lo más posible a los demás vampiros y como uno de ellos observaba fijamente a cada uno de los integrantes de su familia… hasta posar su mirada en Jacob Black, aspirando con fuerza y lentamente sonreír de una manera extraña mientras lo devoraba con la mirada.

De pronto todo se volvió negro y Alice salió del trance en el que estaba con una sola idea en la mente…

'Jacob…' - es lo único que pudo pensar.

- ¡Edward! – se levantó rápidamente de su sitio y salió corriendo antes de que Jasper supiera lo que había pasado.

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Notas del autor: Y así concluye otro capitulo de su telenovela… ay no perdón, de su historia "La Lucha de las Almas Gemelas".

Espero que el capítulo haya sido de su agrado… y también… ¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!! Que todo les vaya súper bien en este nuevo año que comienza… y si salen, no tomen mucho; y si toman, no manejen.

R&R.