Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Catastrophia. I just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Catastrophia, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo 10: Asaltando el fuerte

—Así que esto es una sorpresa. Honestamente, después de cuatro semanas y ninguna noticia pensé que tenía mi respuesta. ¿Estás aquí para decirme que estaba equivocada? —cuestionó Bella, con sus cejas arqueadas. Casi podía ver la pared de piedra que había construido contra mí, completa, con cañones listos para atacarme.

—Siento eso, pero ¡me tiraste una jodida bomba! ¿Cómo se suponía que reaccionara? —reproché—. Estaba confundido, completamente confundido. Te busqué después de esa noche, dejé mi tarjeta en el bar con la esperanza de que volvieras, pero no podía recordar exactamente dónde vivías y todos los edificios eran iguales y no sabía tu nombre… ¡y ahora veo por qué nunca regresaste al bar! —me desahogué, mis manos moviéndose por obvias razones.

Era el turno de ella de observar con los ojos muy abiertos por la confusión ante mi arrebato.

—Mierdas, joder —maldije bajo mi aliento, mis manos tirando de mi cabello por la inquietud—. No quería… decirte todo eso… todavía.

Se hizo un silencio, ambos inseguros de qué decir. Sonó un timbre y una voz nasal salió del altavoz.

—Isabella, Seth está aquí. Dice que tiene toda la información y las fotos para el artículo, pero quiere repasarlo. Tenemos quince minutos antes de imprimir.

—Demonios —maldijo ella y me miró. Su mandíbula se apretó un par de veces antes de que se inclinara y apretara el botón—. Dos minutos, después mándalo.

»Está bien, Edward —dijo, acomodándose en la silla otra vez—, tienes menos de dos minutos.

—Quiero conocerla, quiero amarla —hablé, poniendo tanta convicción en mi voz como podía. La necesitaba—. También quiero conocerte. Estuve interesado en ti desde el comienzo, pero yo… bueno, esa es una historia para más tarde. Si me dejas tener un más tarde, eso es todo.

—Así que déjame entender la esencia de esta conversación —dijo y entonces comenzó a marcar dónde me había equivocado. ¡Incómodo!—. Conoces a una mujer en la que estás interesado en un bar, vas a casa con ella. A la mañana siguiente te vas sin dejar un apellido o un número de teléfono, en su lugar dejas una nota de mierda que la hace sentir como una puta que solo te dio una buena noche. Pero después te estás pateando a ti mismo por ser un maldito idiota y tratas de encontrarla, solo para fallar. Y finalmente, cuando regresa a tu vida haciéndote saber que serás padre, pierdes la habilidad de hablar, actúas como un tonto y vienes a buscar una oportunidad de conocerla y conocer a tu hija nonata un mes después. ¿Lo tengo todo correcto, Edward?

Demonios, ella estaba enojada. Rápido también. Si no quería que ella alejara a mi hija de mí, tendría que pensar en algo.

—Tus dos minutos terminaron, Edward.

—No —discutí. No me iría.

—Sí. No tengo tiempo para esto ahora —afirmó antes de tratar de levantarse de la silla. Ella lucía como una tortuga sobre su espalda—. Jodida estúpida silla —murmuró.

Caminé hacia ella y le ofrecí ayuda, la que por suerte no rechazó.

—Entonces esta noche —dije, sus manos en las mías mientras la ayudaba a pararse.

—No puedo.

—Por favor, Bella. Dame una oportunidad, realmente lo estoy intentando —rogué.

Ella sacudió la cabeza.

—No es eso, Edward. Estoy ocupada. Tengo clases de paternidad esta noche.

¿Clases de paternidad? Antes de que supiera lo que estaba diciendo, las palabras salieron de mi boca. Era increíble cómo ella podía hacerme hacer eso.

—¿Puedo… puedo ir contigo? —pregunté con esperanza.

—Es una clase paga, Edward. No creo que puedas entrar. —Hubo un golpe en la puerta y esta crujió—. ¡Treinta segundos! —gritó ella y la puerta se cerró de inmediato. Suspiró y me miró—. Puedes ir y ver si te dejan entrar, aunque probablemente tendrás que pagar tu parte.

Sonreí de oreja a oreja, tomándola desprevenida y ella me miró desconcertada.

—Ummm… —comenzó ella y se inclinó para tomar un bolígrafo y un trozo de papel—. Aquí está el número de mi celular, llámame alrededor de las cinco y te daré los detalles.

Ella me dio el pedazo de papel y rápidamente saqué mi teléfono. No tuve oportunidad de guardarlo cuando un hombre joven entró por la puerta.

—¡Isabella! Lo tengo todo, solo tenemos diez minutos.

Bella me miró disculpándose y me saludó con la mano antes de hablar a una milla por minuto en su voz de editora. Yo salí por la puerta hacia el mar de escritorios otra vez e hice mi camino de regreso a la oficina, esperando haber dado el primer paso para corregir mi montaña de errores.


¿Y? ¿Qué les pareció la charla? ¿Me cuentan en los comentarios?

Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Lady Grigori, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, Liz Vidal, krisr0405, Peyci Cullen, cavendano13, Sanveronica, libbnnygramajo, Pili, desiblack, Jade HSos, Adriu, Kriss21, Lizdayanna, kaja0507, Noelia, torrespera172, debynoe12, carolaap, alejandra1987, somas, Chayley Costa, Danny CullenMa, bellaliz, tulgarita, Smedina, jupy, terewee, Mar91, Maryluna, freedom2604 y saraipineda44.

¡Nos leemos mañana!