Cap 10

Antes de irnos me besó levemente y salimos por los pasillos secretos del colegio hasta afuera, una vez ahí nos desaparecimos hasta llegar a otra ciudad.

-INICIO DEL CAPÍTULO-

Llegamos a una hermosa ciudad- Sydney - dije por lo bajo.

- Sí señorita Granger, estamos en Australia- me terminó de confirmar el lugar.

- Estamos con formalidades profesor- pregunté volviéndolo a ver.

- Sí señorita- dijo sonriéndome- se supone que estoy hoy de su niñero- confesó- ahora acompáñeme- dijo tomándome de la mano, instintivamente me acerqué más a él y caminamos.

Caminamos por largas calles hasta llegar a un restaurante, era hermoso.

- El Tetsuya's Restaurant- dijo Severus cerca de mi oído haciendo que yo me estremeciera.

Volví a ver el lugar, entramos y observé que era magnífico, tenía una decoración muy bella, se acercó un recepcionista a preguntarnos sobre la reservación, él le respondió que tenía y le dio el nombre, el muchacho nos acompañó hasta la mesa, nos sentamos en una parte alejada de todos, al principio nos volvimos a ver sin poder hablar nada, llegó el mesero y nos dio la carta del menú, la observé muy poco, los precios eran exorbitantes, pedí una especie de pescado arreglado y el profesor pidió unos mariscos (N/A: no es para lo que creen), traté de calmarme para hablar.

- Severus- dije tranquilamente- ¿puedo hacerte una pregunta?

- Sí preciosa- dijo y me sonrojé-dime.

- ¿Por qué me besaste?- dije volviendo a ver al suelo.

- ¿Qué por qué te besé?- dijo sorprendido- por lo obvio Hermione- volví a verlo directamente a los ojos.

- ¿Por qué Severus?- ahí me di cuenta que su nombre es fuerte, muy varonil, como él.

- Porque sentí la necesidad de expresarte cuanto te amo, porque estaba celoso del idiota de Potter y del cabeza hueca de Malfoy- dijo luchando contra el impulso de no decir nada.

- ¿Por qué Harry cariño?- dije sin pensar.

- Dilo otra vez- rogó tratando de disimular el deseo en la voz.

- ¿Qué cosa?, ¿lo de Harry?- pregunté extrañada.

- No- bajó la mirada- lo otro.

- ¿Cariño?- vi como él se reprochaba a sí mismo por haberme pedido eso, levanté su cara con mis manos para lograr que me volviera a ver- me encantas- le dije- no tienes que avergonzarte por pedirme nada.

- Señor, señorita- dijo el mesero interrumpiéndonos- aquí está su cena, que la disfruten.

Empezamos a comer tranquilamente, nos volvíamos a ver mucho pero muy discretamente, llegó otra vez el mesero a preguntarnos sobre el postre, mientras él llegaba comenzamos a hablar de pociones, jamás creí que salir con mi profesor de pociones podía ser tan instructivo, me explicó muy detalladamente los usos del bezoar, esa información la usaría para el castigo que nos había impuesto, discutimos los usos de la medicina muggle sobre la mágica, hasta que recordé la carta.

- Severus- volvió a verme más serio.

- ¿Sí?

- ¿Qué pensaste cuando leíste la notita hoy de Harry, Draco y mía?

- Mucha sorpresa la verdad- confesó- no esperaba que Draco se enredara con una comadreja- me enfurecí y él lo notó- cariño no te enojes pero así le decía Draco a Weasley 7.

- No enumeres a mis amigos- dije realmente furiosa.

- Está bien, a la señorita Ginny Weasley, tampoco esperaba a Potter- dijo con cierto odio en la voz- enredado y enamorado de Minerva.

- Todavía no lo están- dije saltando en su defensa.

- Pero lo estarán, los conozco a ambos, no se darán el lujo de perder la oportunidad de ser felices- dijo con voz más relajada- pero lo que más me sorprendió fueron las últimas frases, las que estaban escritas con tu letra.

- ¿Por qué?- dije avergonzada bajando la mirada al suelo.

- Porque no lo esperaba, me costó no gritarte en plena clase que yo sentía lo mismo que tú, que te amaba- dijo y yo me sorprendí muchísimo de su declaración- perdón si hablé de más- terminó de decir.

- Severus, vuélveme a ver- le pedí- yo también te amo- sonreí abiertamente y él me devolvió la sonrisa.

- Disculpen- dijo el mesero, su cuenta caballero- le tendió un sobre con el papel de la cuenta, no lo podía creer, era demasiada alta para un sitio muggle, él sacó una pequeña tarjeta que el mesero deslizó y le devolvió- vuelvan pronto- nos dijo.

Caminamos unos cuantos metros fuera del restaurante, lo tomé de la mano y caminamos muy despacio hasta donde no pudiera vernos nadie y me volví a preguntarle

- Ahora, ¿adónde vamos?- pregunté con ganas de no regresar pronto al castillo.

- A donde tú quieras ir- me respondió cerca de mi oído haciéndome estremecer y acercarme más a él.

- Vamos- le dije emocionada.

Lo llevé conmigo con un suave- plop- hasta una belleza de isla que había conocido hace poco.

- ¿Dónde estamos?- preguntó Severus sorprendido por el paisaje hermoso.

- En Playa Ancón- respondí tranquilamente.

- ¿Cuba?- volteó a verme para confirmarlo.

- Sí- respondí, aunque era la isla más paradisiaca de Cuba, estábamos en una parte donde los turistas no llegaban, el lugar era hermoso, una gran playa de arena blanca, era agua azul sin ningún tipo de contaminación, era simplemente mágico.

- Hermione- me llamó- ¿cómo conoces este lugar?

- Simple- volteé a verlo- las vacaciones pasadas vine con mis padres y me enamoré del lugar- respondí.

- Entonces a mi pequeña leona le gusta el mar- dijo conjurando una sábana para poder sentarnos en la orilla, me fascinó que me llamara así.

- Sí- dije sentándome- y el calor, me gustan los dos muchísimo.

- A mí me gusta más besarte- dijo y me sonrojé- estás preciosa- dijo y me besó bajo una pequeña luna que había en el lugar, las olas iban y venían tocándonos pero yo estaba concentrada en los labios de Severus, eran una pequeña adicción que estaba formando, nunca ni con Viktor Krum ni con Weasley sentí tanta pasión en un beso, él me tenía con una mano alrededor de mi cintura y con la otra acariciaba mi pelo, y yo tenía la mía entre su cabello, lo empujé para subir sobre él y besarlo más profundamente, él solo levantó una ceja y me dejó hacer, nuestras lenguas eran perfectas, recorrí su boca hasta saber de memoria cada parte de ella, cuando vi que el deseo estaba demasiado fuerte paré, Severus solo se sentó otra vez y yo me recosté en sus piernas, él empezó a acariciarme el pelo y yo fijé mi vista en como la luna hacía brillar sus oscuros ojos.

- Severus- dije rompiendo el silencio- hay una pregunta que no me has respondido- dije recordando la pregunta que en el restaurante él había desviado.

- ¿Cuál?- volteó a verme directamente.

- ¿Por qué estabas celoso de mis amigos?- dije y al momento desvió la vista hacia el mar.

- Porque ellos pueden abrazarte, tenerte consigo todo el día, hablarte porque eres su mejor amiga y yo no podía tener nada de eso y era algo que de verdad deseaba.

- ¿Por qué?- pregunté con más curiosidad que antes, me senté frente a él y lo obligué a que me volviera a ver.

- Porque llevo mucho tiempo enamorado de ti, Albus me decía que acabara con eso y que te dijera pero nunca fui capaz de eso- dijo muy rápido, me costó entenderle.

- El director tenía razón- dije tendiéndole una mano para que se levantara- si me hubieras dicho antes me hubieses tenido antes.

Diciendo eso caminé hacia el mar, me quité los zapatos y con la varita transformé mi vestido en un bello traje de baño azul marino, la verdad ir a la playa sin entrar al mar era imperdonable, además, no sabría cuando podría volver a salir del castillo.

- Vienes- pregunté extendiéndole una mano, entré al mar, estaba cálida la temperatura del mar, vi como Severus me imitaba y transformaba su ropa en una pantaloneta negra, vi que estaba bastante en forma, el cuerpo era perfecto, aunque no era un chocolate de pecho no era gordo, era delgado pero sin caer en flacucho, tenía bastante pelo en los lugares indicados, piernas gruesas y firmes, quedé embobada viéndolo (N/A: admitámoslo, ustedes están igual de embobadas por él), él entró al mar y se acercó donde estaba yo, estuvimos abrazados y besándonos mucho tiempo sintiendo las olas en la piel hasta que él me indicó que debíamos irnos, salimos de ahí, nos secamos y pusimos otra vez la ropa, a él todavía le quedaban algunas gotas que hacían que se pegara su camisa al cuerpo, se arremangó las mangas y me abrazó para llevarnos hasta el castillo.

Llegamos al despacho y sin fijarnos mucho nos besamos muy rápidamente, nos separamos al escuchar como Albus hablaba.

- Severus, señorita Granger- dijo y volvimos a verlo, ahí también estaban Harry y McGonagall de espaldas a nosotros hablando- que dicha que están aquí- sonrió muy grandemente a ver cómo me sonrojaba, fui a donde estaba Harry y lo abracé.

- Severus- dijo McGonagall- necesito dejarte hoy a Potter contigo- volvió a ver donde estábamos nosotros con cierto brillo en los ojos- necesito ir con Albus a resolver un momento algo en Londres, ¿no te importa?

- ¿Tengo otra opción?- respondió secamente él.

- No- dijo Dumbledore- hasta mañana chicos- se despidió de nosotros.

- Hasta mañana profesor- respondimos los dos al unísono.

Ellos se fueron y entramos Severus, Harry y yo a la pequeña casa, Harry se sorprendió de lo que vio, él y yo nos sentamos en un sillón y le pregunté por debajo.

- Harry, ¿cómo te fue?- pregunté acerca de la declaración de hoy.

- Bien- dijo- necesito mostrártelo.

- Hay un pensadero en una mesa de noche en la habitación señorita Granger- dijo Severus asustándonos a los dos.

- Sí señor-respondí y nos pusimos de pie a buscarlo.

Entramos a la habitación y él sacó sus recuerdos y los puso en el pensadero, me hizo una seña para que entrara y viera, así lo hice, la imagen empezó a tomar forma.

-FIN DEL CAPÍTULO-

Bueno niños (as) aquí estamos hoy enseñándoles este cap, ¿qué tal les pareció? Me los llevé a Australia y a Cuba jajaja.

¿Qué tal Severus así? Taba riquísimo él, para comérselo jaja, me encantó este cap.

Ahora el turno de Harry y su declaración, vamos a ver qué tal les va, ese es el próximo cap.

Un beso enorme, espero sus reviews.

Mnica Snape.