Las cenizas de Akane
Capitulo 10 El secreto del cielo escarlata
"Extraños que se extrañan y juegan a olvidarse"
"Entonces el cielo"… me senté en el patio trasero debajo de un árbol, había entrenado duro y merecía un respiro, recordé fielmente lo que esa extraña chica de mis sueños decía "tu respuesta está en el cielo", el cielo, el cielo, por más que trataba de pensar en algo no lo conseguía, además porque el cielo era primero azul luego rojo o ¿Acaso será una nube? ¡Agh! no sé.
—¿Ranma, que te ocurre?, desde hace rato te estoy llamando para almorzar.
—Ah, Jon lo siento no te escuche.
—¿Estas bien? te vez un poco, desesperado.
—Está bien, te contare —Suspire resignado. Jon asintió en silencio y se sentó junto a mí a la sombra del árbol
—Veras, resulta que desde hace un año aproximadamente he tenido unos sueños muy raros, donde una mujer me visita en ellos. Es una chica muy extraña nunca he logrado ver su rostro, al principio solo lloraba, gritaba de manera desgarradora, pero esta ultima vez me dijo algo aunque no se no puedo descifrarlo.
—Pues a veces soñamos cosas muy raras, a mi me pasa cuando como mucho por las noches en especial cosas picantes. —El chico se cruzo de piernas mientras cerraba los ojos de manera pensativa—
—Jon no es broma —le lance una mirada.
—Lo siento, lo mío tampoco es broma, pero continúa.
—Me dijo que no podía decirme quien era porque yo la había olvidado, pero yo ni siquiera la conozco y nunca deja que vea su rostro, aunque por lo que he logrado ver de ella, tiene un cuerpo muy bonito y una hermosa voz, esa vez cantaba una canción y se alisaba el cabello, lo tenía tan negro que despedía tintes azules, lo último que dijo textualmente fue, "Ranma yo no puedo decirte quien soy porque tú me has olvidado, y yo no puedo regresar a tu vida por mí misma, tú tienes que descubrir quién soy, solo puedo decirte una cosa: tu respuesta está en el cielo". Y luego todo se puso de locos, Shampoo apareció de la nada y créeme se veía aterradora, la chica termino ardiendo en llamas y solo quedaron cenizas como siempre. ¿Jon, este bien?
La cara del chico era de ensueño, tenía los ojos abiertos como platos y la boca desencajada; sus manos se apretaban entre si.
—¿Eh? Si pero… a ver dime Ranma ¿De que color era el cielo?, ¿había nubes?
—Esto… bueno… ¿y eso que tendría que ver?, yo creo que ya alucino cosas.
—Pues tal vez es alguien muy importante de tu pasado.
—Pues yo no recuerdo a alguien con las características que te dije.
—A ver piensa, piensa, enfócate en el color del cielo. —Jon se mordía la lengua por dentro, pero si el soñaba con ella significaba que su subconsciente trataba de hacerlo recordar, porque Jon estaba seguro que Ranma amaba a Akane por sobre todas las cosas, aunque las circunstancias los habían llevado por caminos separados y a veces Ranma era un poco idiota, pero no importaba porque era su amigo y lo quería como tal así que, Jon tomo la iniciativa.
—Ok, digamos que me enfoco en el cielo, al principio era tan azul como el que estamos viendo en este momento tu y yo, después cambio a rojo, bueno más bien las nubes se habían vuelto rojas, como las nubes del atardecer, estas eran rojas casi color escarlata, ¿pero que tiene que ver eso con una mujer?
—Veamos, busquemos en google, separemos primero lo que buscaremos vamos a buscar nube escarlata.
—Ok — conteste dudosamente, nunca he usado internet para resolver mis problemas, pero creo que va siendo hora de modernizarme.
Jon, saco su móvil del bolsillo y tecleo rápidamente en el navegador mientras Ranma se acercaba más a él.
—Según google, estos son los resultados de los nombres que están relacionados con nube escarlata.
El maestro les había prohibido mencionar el nombre de Akane, pero nadie dijo que Ranma por simple y mera casualidad no pudiera leerlo por ahí, al fin y al cabo era un nombre muy común en Japón.
—Akane… es el significado de el nombre de Akane, ¿pero quién diablos es Akane?
—Hermano, creo que ahora que ya sabes el nombre de la chica de tus sueños o pesadillas como quieras interpretarlo, te será más fácil comunicarte con ella.
—Tal vez tengas razón, solo espero que esta noche llegue otra vez a mis sueños.
Un rugido gutural se escuchó entre los dos chicos que se miraban sorprendidos.
—Creo que es hora de almorzar, Jon.
—Sí, vamos.
…
Marcela había actuado raro últimamente, parecía que algo le preocupaba, no hacía más de un año que la había conocido y ya la adoraba con devoción, habían transcurrido dos días desde que habíamos ido a ver a Kogane y no habíamos tenido noticias de ella, eso me causaba cierto nerviosismo. Ranma me seguía a todos lados a veces ya no lo podía disimular, en ocasiones me preguntaban si hablaba con alguien y hasta me veían con cara de loca, pero yo solo negaba y juraba que hablaba conmigo misma, el casino iba viento en popa y las cosas estaban realmente relajadas, aunque a algo dentro de mí no le agradaba tanta calma.
El día transcurrió normal, pero en la tarde Carmen desapareció sin decirle a nadie, así que me fui a casa después de las clases de español.
Me di un baño largo y me vestí lo más cómoda que pude, unos jeans azul marino, una camiseta negra y un blazer gris. Mi cabello cada vez más largo caía por los costados de mi cara hasta por debajo de mis hombros.
Estábamos en pleno octubre y a Carmen se le ocurrió hacer una fiesta de halloween para el Borderline, teníamos muchas cosas que arreglar, como las invitaciones para nuestros más fieles clientes, así como todo lo que conlleva una fiesta.
Marcela me dio las llaves de su jeep commander negra, que ya no usaba mas desde que se había comprado esa linda tahoe blanca, según ella entre más grande más segura. En fin, disfrutaba conducir, claro no tan salvajemente como lo hacían ellas dos, parecía que el auto agradecía que ya no forzara tanto, su máquina ronroneaba como gatito en la autopista, y mi tarjeta bancaria quemaba dentro de mis pantalones llena del dinero que ganaba y ahorraba como loca trabajando, ya estaba por comprarme mi propio auto cuando marce me dio este, resulto que llegaba más rápido a todos lados y me sentía dentro de un tanque de guerra. A Ranma le encantaba viajar de copiloto.
—Ojala pudiera conducir yo, odio como manejas pareces una abuela.
—Lastima eres un fantasma, así que acostúmbrate.
—¡Bah! Por cierto, creo que con el cabello así te ves un poco más femenina, aunque con esas piernas tan gordas la ropa tan ajustada no te queda.
—¡Gracias! Sé que me veo bien, y aunque a ti no te guste muchos hombres andan tras estas piernas gordas —le guiñe el ojo, él solo resoplo—Hemos llegado, por favor Ranma no me hables si estoy con alguien, de verdad me complicas la vida en el trabajo.
—¿Quién te entiende? Primero te mueres de amor por mí y cuando te beso ahí si no dices nada, pero no quieres que te hable frente a nadie eres tan bipolar. —Se burló de mí.
—¡Ay, eres insoportable! Solo no me hables ¿Ok?
—Ok, trataré.
La noche cayó fría y Carmen no aparecía el Borderline. El lugar estaba bastante tranquilo ese día así que marce y yo nos sentamos en la mesa de reserva para nosotras, mientras bebíamos café.
—Marcela, oye te he visto un poco rara.
—¿Que dices, Akane?
—Es que has estado muy dispersa y apagada últimamente, tú no eres así— ella me miro y sus ojos gritaban por auxilio, me miraban y vagaban hacia la puerta.
—Es que yo… Akane tengo que… tengo que confesarte algo que hice, algo muy malo pero nadie debe enterarse de esto, ¿de acuerdo?
—Si Marce puedes confiar en mí—hice a un lado la taza de café y vi como marce sacaba un cigarrillo y sus manos temblaban— oye tranquila, si puedes confiar en mí y si puedo ayudarte en algo créeme que lo haré, lo resolveremos juntas ¿Está bien? —Ella asintió pesadamente— Bien, entonces cuéntame—Suspiró.
—Veras, hace un par de días hice una llamada a una persona del pasado de Carmen, una persona que…
Ella no pudo terminar, un alboroto se acercaba directo hacia nosotras, era Carmen y arrastrando por la solapa traía a una muy enfadada Kogane.
—¡Hey!, ¿qué ocurre aquí? –preguntó Akira, quien se apareció de quien sabe dónde.
—Nada nada que te importe, ve a cuidar el lugar… ¡Apúrate y consígueme algo de beber! —Dijo Carmen que sentó de un empujón a Kogane en la silla contigua a mí, mientras Akira furioso se retiró.
—¡Hola Akanita!, ¡hola Marce! —Kogane nos dio su mejor sonrisa mientras Marcela y yo nos miramos desconcertadas.
—A ver, ahora si cabrona ya estamos aquí, ¿Qué es lo que tienes que decirle a, Akane? – Carmen estaba con el ceño fruncido.
—¡Ay!, pues que… no puedo ayudarte Akane.
—¿Que no puedes? ¿Pero, por qué?
—¡No me mires así! desde el día que te fuiste de la comisaria, me puse a investigar como loca con mis colegas brujos y tu caso, es raro porque tu mal no se cura con un simple brebaje, o una limpia ni nada de eso, tu maldición como tal no es mala, es solo un castigo hasta que te encuentres con alguien de tu pasado, todo tiene que ver directamente con el hilo rojo del destino— ella encendió un cigarro.
Todas menos Carmen nos quedamos mirando a Kogane sin entender nada de lo que decía.
—¡Ya vez!, ¡nadie te entiende, loca! — Carmen tomo los dos vasos y la botella que una mesera trajo para llenarlos.
—¡Agh! Carmen eres tan desagradable, a ver, se los voy a decir más despacio, en efecto Akane lo que tienes ahí en tu manita es un estigma, pero no la clase de estigmas que te salen cuando un espíritu hace posesión de tu cuerpo, ¡no señor! El estigma que tienes ahí, es debido efectivamente porque hay una maldición, algo que debes de arreglar con alguien de tu pasado, ya ves, hasta tu pobre madre que en paz descanse metimos aquí, y ella no tiene nada que ver, ahora, otra cosa que salió en los caracoles y en el incienso, fue que, hay alguien ahí afuera que se la vive pensándote, vi claramente su sombra en tu aura—dijo ya más tranquila mientras le daba una buena calada a su cigarro.
—Ya veo, pero no estoy muy segura que alguien piense en mí, si eso fuera cierto ya me hubiera buscado, además el hombre que se iba a casar conmigo está muerto lo sé, sino no fuese así, ya hubiera venido a buscarme para salvar su honor y su ego—mire de refilón a Ranma quien se doblaba de risa en la silla junto a Carmen.
—Pues si me lo preguntas, yo nunca he creído que ese cretino este muerto – dijo Carmen mas tranquila.
—Yo pienso lo mismo —la secundo Marcela.
—Yo pienso que se largo con alguna de esas lagartonas que me contaste, en especial con la que vino a matarte hace un tiempo, ¡Rayos Akane, me hubieras dejado meterle un par de balas en la cabeza! –Carmen sonreía maliciosa.
Busque a Ranma y había desaparecido, ahora si el muy idiota me dejaba sola.
—¿Quien quiso matarte, Akane? ¿por qué siempre me pierdo las cosas tan buenas? ¡Maldita sea! –dijo Kogane.
—¡Nah! No te perdiste de mucho, a la japonesita le temblaron las piernas y casi deja que la china loca esa la matara cuando le dijo que su ex estaba muerto, si yo ni hubiera estado ahí para asustarla, ahora esta chica con ese perfecto trasero estaría alimentando gusanos, pero si te hubiera divertido ver la cara de esa perra cuando le apunte directo a su lindo rostro con mi arma.
—Seguro huyo como rata, como las que cocinan en sus restaurantes—ambas rieron al unisonó y chocaron sus vasos dando un trago al fondo.
Ambas reían descaradamente a excepción de Marcela que fingía una sonrisita cansada, yo aun no terminaba de asimilar todo lo que me decían, incluso la posibilidad de que fuera cierto que Ranma estaba vivo, y de ser así ¿por qué nunca me ha buscado? él siempre había movido cielo mar y tierra para encontrarme, ¿porque ahora no lo hizo?, ¿acaso será verdad que esta con Shampoo?, ellas ya habían dejado una espinita dentro de mí, pero ahora ¿Cómo carajos podría saber la verdad?, en fin, después me ocuparía de eso.
—Oye Marcela ¿Que te ocurre?, andas muy rarita últimamente. – Carmen la sujeto suavemente por el mentón y se acerco hasta rozar sus narices.
—Yo… este… no nada, es que estoy en mi periodo eso es todo —dijo Marce tranquilamente.
—A bueno. Akane, ¿qué pasa?, ¿cómo vas con la fiesta de Halloween?
—¿Harás una fiesta y de Halloween? , ¡Carmela porque no me has dicho! ¿Acaso no pensabas invitarme perra maldita? – Kogane se puso de pie y sacó su arma.
—Ya, ya relájate, apenas están comenzando los preparativos y claro que si te íbamos a invitar, la que está a cargo de todo es Akane, si a alguien hay que culpar es a ella. — Carmen movía su mano despreocupadamente.
Ella se dio vuelta y ahora me apunto a mí con su arma muy enojada.
—Tranquila, cómo te dijo Carmen estoy en los preparativos aun, obviamente tu invitación y la de Usagi serán las primeras, por cierto, ahora que tocan el tema, hay un cantante que quiero contratar para la fiesta, se llama Sardelli algo así, me podrían decir si lo conocen.
—¡KYAAAAA!
Kogane gritaba como niña, mientras los ojos se le hacían como estrellas abrazo su arma como si fuera un oso de felpa se acerco a mí y se arrodillo junto a la silla mientras chocaba sus dedos índices entre si
—Akanita chula, hermosa, preciosa si tu logras traer a Sardelli a tu fiesta de Halloween, te juro, te prometo que perseguiré a cada una de esas lagartonas que te hicieron la vida imposible, y les llenare la cabeza de balas, igual que a ese bastardo si es que aun sigue vivo y te traeré su cabeza como ofrenda, o si los quieres matar tú te ayudare a esconder los cadáveres, desapareceré sus registros de Japón.
—¿Ese es el cantante por el que se te caen los calzones Kogane? — Carmen, se burlaba y la miraba divertida.
—¡Si, es él! Carmen contrátalo por favorcito. —Suplicaba.
—Está bien, Akane has lo que sea no importa lo que cobre, lo quiero aquí ese día.
—Muy bien, música resuelta. Tienen que saber, que ese día todos deben venir disfrazados, hasta nosotras. Tengo muchos planes –dije.
—¡SI! —Gritaron las tres al mismo tiempo, parece que la fiesta pudo animar un poco a Marcela, aunque me quede preocupada con lo que me dijo.
La noche termino y me dirigí a casa, Ranma de pronto apareció en el asiento copiloto, subió los pies al tablero y comenzó a hablar.
—¿Por qué te fuiste?
—Me aburrí, además esa tal Kogane te mete ideas raras en la cabeza, yo estoy muerto, Akane.
—Pues ahora lo dudo un poco —me frene y me estacione frente a la casa.
—¿Por qué lo dudas? Deberías saber que si fuera así yo creo que ya hubieran notificado desde hace mucho, ya sabes las noticias malas vuelan.
—Entonces Piensa lo que quieras, ¿esta noche que harás barra?, o ¿entrenaras con tus espadas?
—Nada, esta noche quiero dormir, ¿vas a dormir conmigo?
—¡Vaya! Ya te digo, eres bipolar Akane, pero si, esta noche dormiré contigo.
Se acercó peligrosamente a mí, metió su mano bajo mi blusa y me beso el cuello, se aparto y entramos a casa.
Los días transcurrieron y no había encontrado un momento para hablar con Marcela, ni siquiera en los preparativos para la fiesta, me había apoyado incondicionalmente con la hostess del Border, una chica muy guapa se llamaba Kiomi, incluso me pidió unas invitaciones para algunos de sus amigos, no le vi problema se las di para que las llenara y las entregara a su conveniencia, Los días siguieron trascurriendo, el cantante no se resistió a la oferta que personalmente le hice y así varios días después por fin, el día de la esperada fiesta de halloween llego.
…
Desde hacía días había tratado de por todos los medios de soñar con ella, pero no fluían mis sueños simplemente no aparecía.
Jon cada vez era mejor, hasta lo lleve a retar a algunos gimnasios de box que había en la ciudad y en los aledaños, nadie había podido vencerlo y por fin Kaze dio el visto bueno de Jon, ya solo faltaba que me enseñara a no convertirme en chica, pero por más que lo intentaba no accedía.
—Vamos maestro, cumplí mi palabra, Jon es lo suficientemente bueno ya nadie lo vencerá en el box.
—Lo sé, pero eso lo hiciste por gusto.
—Pero usted me dijo…
—Porqué el tiempo es apremiante Ranma, ¿Acaso ya te urge casarte con la chica esa? —se frotaba el bigote.
—¿¡Qué!? ¡NO! ¡Claro que no!
—¿Entonces?
—Ya te dije viejo, es por mi madre —dije cansado.
—Y yo ya te dije que ella te buscará – dijo molesto
—Pero ha pasado casi dos años y no sé nada de ella.
—Por algo ha de ser— esbozaba una sonrisa ladina.
—¡Oiga! ¿¡Que insinúa!?
—No insinúo nada, ya te dije que si ella quisiera, ya te hubiera buscado. —Hizo ademan restándole importancia.
—¿Será acaso que no quiere que venga?
—¿Que dices insolente?
—Pues si usted me dijo que la conocía desde niños, debe haber algo en ella que lo perturba y por eso no quiere que yo la busque.
—De verdad no te gustará saber de nuestro pasado muchacho, no te gustará.
—Realmente a mí no me importa, lo único que quiero es que me enseñe la técnica.
—¿Es acaso no puedes vivir con ello?, dime ¿crees que eres menos hombre si te transformas en una mujer?, ¿crees que eres menos fuerte?
—No, no lo soy.
—Entonces supéralo niño, no existe cura para las maldiciones de Jusenkyo, la única es que te sumerjas en otra fosa y te transformes en otra cosa así de simple, así de sencillo.
Sentí que algo dentro de mi hacia 'crack', siempre busque mi cura por todos los medios posibles y ahora venia este viejo que también era un maldito, a decirme que no había cura alguna, me enfurecí y salí de la casa rumbo al bosque, después de haber destrozado unos cuantos cientos de árboles, aunque ya hacia un poco de frio por la llegada del invierno, llegue hasta el mismo lago donde me había transformado en chica aquella vez , estuve meditando un rato bajo la cascada y el agua helada golpeaba fuerte mi espalda que ahora era más pequeña, después de un buen rato de meditación, hice una fogata y me quede mirando el crepitar del fuego rojo, tan rojo como mi cabello, tan rojo como las nubes de mi sueño. Ya comenzaba a caer la tarde y el cielo comenzaba a tener esos matices escarlatas. Me recosté en el pasto y me quede mirando fijamente las nubes, tenían diversas formas, pude ver un par de cachorros jugando entre sí, o tal vez estaban peleando no lo sé, sentí a alguien aproximarse y enseguida me puse alerta, alguien se paró a mi lado, era Jon.
—¿Amigo, que te ocurre?
—No lo sé, últimamente me ha entrado una desesperación por largarme de este lugar.
—¿Tanto así?
—Si Jon, es que no sé, no siento ya ganas de estar aquí, me siento fuera de mis casillas cada vez que me dice que no, me hierve la sangre.
—Yo creo que tiene que ver con esos sueños, con esa chica misteriosa, ¿Has soñado con ella?
—No. — solté un suspiro pesado
—¡Hum! Tal vez es eso, estás desesperado por saber quién es esa chica misteriosa, solo te puedo decir que estoy segurísimo que en cuanto lo descubras te entraran más ganas de irte de aquí, así que mejor calma, debes tranquilizarte.
—¿Por qué lo dices? ¿Acaso tú sabes algo que yo no?
—Mira hermano, hice una promesa que no puedo romper, lo único que puedo decirte es que guardes la calma, todo se resolverá a su debido tiempo y yo te ayudare — Jon, estaba de pie con una mirada triunfal, apretando un puño frente a él y un par de lagrimillas traicioneras salían de sus ojos.
—Jon calma, calma ok ya entendí, no me desesperare, lo prometo.
—Solo te pido algo Ranma, ten cuidado con Shampoo, ella no es lo que aparenta ser.
—No preguntare nada de eso Jon, pero si tomare en cuenta tu advertencia, y tomare todo con calma
—Ahora vamos a casa que muero de hambre.
—Vamos
La noche cayó fría y solitaria, me senté en resquicio de la ventana, el aire frío golpeaba en mi rostro y mecía mis cabellos, despeine mi trenza y la volví a hacer más apretada, escuche unos ruidos en la cocina y al momento salí de la habitación procurando no despertar a Shampoo, baje sigilosamente, cuando llegue ahí vi como alguien estaba en la cocina y salía rápidamente por la puerta trasera, salí tras el intruso peor fue más rápido que yo, sé adentro en el bosquecillo que estaba detrás de la casa y corrí lo más que pude pero no pude alcanzarle. Llegue nuevamente al lago a la fogata que había hecho horas atrás y que obviamente había apagado, estaba de nuevo encendida ,tome precaución y me puse alerta, seguramente era un rufián cuando sentí unos pasos tras de mí.
—¡Ranma, viniste!
Una vocecita hermosa y cantarina me hablaba a mis espaldas, me di vuelta rápidamente, ella estaba justo tras la fogata donde el fuego hacia sombra, así que no podía verla, solo distinguía su silueta en un lindo vestido blanco, se sentó en un montón de pasto que hace un rato yo había dejado, y sonreí como nunca.
—Ven, siéntate. —Palmeo el lugar junto a ella. —Yo obedecí aunque desde mi lugar tampoco podía ver su rostro esta vez.
—Hace tiempo que no te veía —dije tranquilamente.
—Bueno es que estabas bloqueándome de tu mente sin querer, creo que deseabas tanto verme que tu solito impediste que viniera.
—Entiendo, pero ahora ya estás aquí.
—Sí, y dime ¿Recordaste quién soy? — Pregunto con su voz tan tranquila.
—Eso creo—dije agachando la mirada.
—Pues entonces dímelo.
—A…Akane.
De repente el viento soplo fuerte y apago la fogata todo se puso negro, a tientas la busque a mi lado y logre encontrar su mano, entrelace mis dedos con los suyos y le apreté con fuerza, el silencio era sepulcral, trate de acercarla a mi pero de pronto todo se congelo, un brillo potente ilumino todo, cerré los ojos fuerte y cuando los abrí el cielo estaba azul y despejado, ella seguía a mi lado y su cabello estaba cubriendo su rostro, yo tenía un poco de nervios y mi mano seguía atrapando la suya, con la otra torpemente la acerque y toque su sedoso cabello negro, cuando lo toque se cayó como si fueran pétalos de cualquier flor, quedándose con una cabellera muy corta, su piel era blanca y sus mejillas tenían un tinte rosado hermoso, ella abrió los ojos lentamente aun sin mirarme, con la mano tome su mentón y gire su cabeza lentamente, observe su nariz pequeña y respingada , sus pómulos redondos y con un ligero tono rosa, tenía unos ojos hermosos color castaño con espesas pestañas, pero lo que me flecho al instante fue su sonrisa, era la más bonita que hubiera visto jamás, pegue mi frente a la suya su aroma era fresco, ella me abrazo y yo correspondí a su abrazo.
—Ranma no puedo quedarme mucho, pero te pido solo una cosa no le digas a nadie que sabes quién soy ni mi nombre, nadie lo entendería.
—¿Por qué?, ¿tu quien eres?, de verdad no sé quién eres.
—No te preocupes, todo a su tiempo, te estaré visitando más seguido pero promete que no dirás nada y menos a Shampoo.
—Eres la segunda persona que me lo dice.
Ella me regalo otra sonrisa, beso mi frente y se separó de mí.
—Te visitare pronto, lo prometo.
Soltó el agarre entre nuestras manos y su lejanía ya dolía, ella se desvaneció en un montón de mariposas blancas, de pronto otra vez, todo era oscuridad.
Abrí los ojos, estaba en mi habitación aun era de noche, estaba empapado en sudor pero solo lo limpie me rodé y volví a dormir tan feliz, tan tranquilo, como nunca antes en mucho tiempo.
…
Al fin, el día de la fiesta había llegado, todos nos habíamos disfrazado, yo elegí un disfraz sencillo un vestido negro ajustadísimo a mi cuerpo con mangas largas, zapatillas altas, una capa para ocultar mi espada y el arma la guarde en na cintilla especial en mi pierna, el cabello lo alise mas y mi maquillaje era excéntrico con sombras negras y labios color rojo.
Carmen se disfrazó de súcubus y la verdad el disfraz de demonio le quedaba perfecto, Marcela era una hermosa muñeca creepy, Kogane se disfrazó de súper modelo ya saben para impresionar a Sardelli y se veía realmente guapa, Usagi de una linda y sexy conejita, Akira se disfrazo de samurái, pero creo que mas que disfraz se veía como lo que el realmente es en cuerpo y alma, debo admitir que se veía guapísimo, no solo yo lo note ya que a Marce se le caía la baba de manera literal cuando lo vio,
El cantante Sardelli era bastante bueno, y gracias a unos arreglos que hice con él, Kogane convivio a su lado toda la noche, nunca había visto a alguien tan feliz, las ganancias se desbordaban en las mesas. Todas las meseras se disfrazaron de maid´s lolis y se veían más guapas de lo que eran.
Todos disfrutaban de la fiesta, y hubo un momento donde me pareció ver a alguien muy familiar entre la gente, aun así lo deje pasar por completo ya que estábamos muy ocupadas atendiendo a nuestros clientes vip, cuando la fiesta ya casi culminaba y la gente ya se estaba retirando, nos sentamos en una mesa de reserva para nosotras, estábamos muy tranquilas bebiendo vino cuando volví a ver a esa persona, llevaba el cabello atado a una trenza en un rodete, era una mujer bajita y de un cuerpo extremadamente voluptuoso, llevaba un vestido negro corto y tacones de stilleto con un antifaz, me levante de la mesa pues parecía que nadie lo había notado, todas bebían y brindaban amenamente. Al parecer ella si noto mi presencia y se alejó, la chica parecía conocer el Border de pies a cabeza, camino por el pasillo de empleados que daba al estacionamiento trasero que estaba casi vacío, se escuchaba el pisar de los finos tacones que me había hipnotizado, la seguí hasta cierto punto, tuve que quitarme las zapatillas y dejarlas ahí votadas, aun así seguía escuchando los tacones, llegamos al fondo del estacionamiento ya habíamos pasado la última fila de coches, el frío me pego directo en el rostro pues el estacionamiento era al aire libre, la chica se detuvo al fin en un lugar donde no había farola, yo me pare como diez metros tras ella, me di cuenta que estábamos bastante alejadas de la entrada y no había nadie cerca, ya ni siquiera había autos, gracias a los dioses estaba armada.
—¿Quién eres? —pregunté.
Pasaron unos segundos, la mujer saco de su bolso un extraño cigarrillo delgado, lo encendió y lentamente se dio vuelta, no pude ver su rostro porque aún tenía el antifaz puesto.
—¿Quién eres?—repetí.
—¿Tú eres la nueva perra de Carmen? —su acento era extraño, no conocido para mí, pero tenía esos ojos tan familiares.
—Me llamo Akane, y no soy la perra de nadie. ¿Quién eres?
—Bien, entonces no vas a cooperar.
Ella comenzó a caminar hacia mí, las farolas iluminaban lo suficiente pero ella aun seguía perdida en la oscuridad, llego aproximadamente a cinco metros de mí, justo donde daba la luz perfectamente se quito el antifaz y mis piernas temblaron, la piel blanca parecía de porcelana a la luz de la farola, los labios perfectamente delineados en color rojo y sus ojos un par de lagunas azules profundas. Se desato el cabello y cayó la trenza era rojo, tan rojo como el fuego.
—Ra… ¿Ranma, eres tú? —Ella me miro descolocada.
—¿Ranma?, ¿quién es ese?, no lo conozco.
Ella se lanzó sobre de mí, salí de mi estupor y saque mi kodachi, rápidamente me dio una patada en el estomago y me mando a volar, me levante rápidamente, ella me miraba.
—No eres tan buena como me dijeron —ella sonrió.
—¡Cállate!
Ahora fue mi turno, rompí el vestido por los costados y me lance sobre ella, empuñe la espada, ni siquiera pude acertar un solo golpe, trate de barrerla y parecía que atinaba mis movimientos, otra vez me golpeo y esta vez me dio con el cacho de su arma, rápidamente cambie mi espada de mano y logre darle en la pierna.
—¡Vamos Akane! No seas estúpida tienes que ser más rápida. —Era Ranma.
Escuche su voz y me paralice más, no era posible ¿cómo podían existir dos Ranma en el mismo lugar?, pero no podía perder el tiempo con cuestionamientos tan tontos, me concentre y lance una patada que logró alejarla, se quitó los tacones y se fue sobre mí a los golpes limpios, trate de bloquearlos con la espada pero era demasiado rápida, otra vez arremetí sobre ella esta vez con todas mis fuerzas logre empujarla, tenía una fuerza brutal, parecía que peleaba con un hombre, gire en el aire y le di de lleno con la espada en la espalda, pero no pude perforar el vestido, parecía blindado, la empuje y le di un rodillazo en la cara, la avente como un saco de box y me moví rápido, de un salto llegue hasta ella, atrape sus brazos en una llave y apreté el agarre, pronto dejo de moverse.
—¡Akane, mátala! —me ordenó Ranma.
—¡No!, yo no puedo matarla, ni siquiera sé quién es.
—No seas estúpida si no la matas, ella lo hará.
—Pero es idéntica a Ranko.
—Pero no soy yo.
La mujer se deshizo de mi llave y comenzó a reír como loca, de un solo tirón se zafo de mi agarre, me coloco un fuerte golpe y salí volando, me estrelle en una farola la cual me dio justo en el estómago sacándome todo el aire, la capa se enredo entre el tubo y mi cuerpo así que ni siquiera podía levantarme, ella se acerco a mí con parsimonia, saco su arma y quito el seguro, su mirada era de un asesino y su sonrisa estaba deformada en una mueca siniestra.
—¡Akane, levántate, te va a matar! —Le escuche decir.
—No puedo, No tengo fuerza —susurre.
—¡Saca tu maldita arma!,¡yo no puedo hacer nada para defenderte esta vez!—Decía desesperado.
Débilmente saque mi beretta, me costó trabajo pero lo hice sin que se diera cuenta, y por dios maldita sea la hora en la que le deje el seguro puesto, le apunte rogándole a los dioses que no se diera cuenta de ello, se detuvo y me miro con satisfacción.
—Morirás como oveja— dijo mientras sacaba un cuchillo de entre sus ropas.
Trate de quitar el seguro pero me fue imposible, en cuestión de segundos ya me tenía en sus manos, con el filo del cuchillo acaricio mi escote de abajo hacia arriba.
Sería una pena que una perra tan bonita y brava como tu muriera en este lugar tan feo, por qué no vienes conmigo, eres buena, yo puedo hacerte mejor, mas fuerte, Carmen morirá pronto y te vas a quedar sin dueño.
Quite el seguro de la beretta y lo apunte directo a su estómago, jale el gatillo tres veces y el tiempo se congelo.
La mujer cayó sobre de mi inmóvil, sentí un extraño escalofrió correr por mi espalda, arroje a la mujer a un lado, rápidamente me puse de pie, recogí mi espada y ahora ya tenía armas en ambas manos. Mi pelo estaba hecho una maraña, me quite los cabellos que se habían pegado a mi cara por el sudor, patee un poco el cuerpo inmóvil de la mujer y nada, no se movía, trate de buscar mi teléfono, pero supuse yacía destrozado en algún lugar de por ahí cerca, la mujer comenzó a moverse y me puse algo nerviosa, era la primera vez que disparaba a una persona. tenia ambas armas apuntándole directo.
—Akane, dale un tiro en la cabeza —insistía Ranma.
—No Ranma, no lo hare y menos si esta aturdida, tal vez pueda hablar con ella y ayudarla.
—¡Akane, ya no seas tan tonta! ¡No toda la gente es buena, ni se reivindica!-Estaba frustrado.
La mujer se removió más en su lugar y luego se levanto rápidamente, su vestido tenía los 3 agujeros de la bala, pero al parecer lo único que logre hacer fue sacar el aire, porque efectivamente el vestido era blindado, ella se fue encima mío y nos enfrascamos en otra pelea, esta vez a puño limpio, golpee sus costillas tal como ella lo hacía conmigo, nuevamente trate de atrapar su cuerpo en una llave, pero no lograba hacerlo ya que aplicaba más fuerza que la mía, un disparo se escucho pero no era mío y tampoco de ella, se separo de mí y me arrojo, miro alrededor y vimos como un hombre se acercaba rápidamente donde estábamos nosotras.
—Vaya vaya, llego la caballería, lo siento mucho, creo que jugaremos en otra ocasión, dile a Carmen lo que paso aquí, cuéntale que he regresado para matarlos a todos ,dile que viste a Herb y que le manda su amor.
De un salto se puso de pie y salió corriendo del lugar recogiendo el par de zapatillas que había dejado anteriormente, el hombre aun seguía corriendo hacia mí con el arma en la mano, tome otra vez la beretta y apunte directo hacia él.
—¡NO TE ACERQUES! – grite, el levanto las manos en son de paz pero no retrocedió, también llevaba un arma en la mano.
—Oye tranquila no te hare daño— dijo él, era alto y musculoso solo eso alcance a mirar, tenía un acento europeo oriental muy marcado.
—¿Quién eres? —Pregunte otra vez.
—Eso no importa, ahora debo llevarte adentro para que te revisen, estas muy golpeada, había sangre esparcida por el suelo, así que accedí no muy confiada y nunca baje el arma aun cuando me ayudo a levantarme seguí apuntándole con ella directo al pecho, él no se inmuto ni, siquiera se veía nervioso y rápidamente me llevo adentro en sus brazos.
Me depositó en una banca, justo en la entrada del estacionamiento donde la luz estaba parpadeando tal vez por alguna falla eléctrica, yo aun seguía apuntándole.
Saco un móvil, se aparto para hablar con alguien y desapareció, en menos de un minuto llegaron Carmen y Marcela.
—¡Carajo Akane! ¿¡Dónde demonios te metiste!? Te estuve buscando y tu maldito teléfono me mandaba a buzón —Ella no había notado mi maltrecha apariencia hasta que la luz parpadeante se quedó fija —¡Pero qué demonios te paso! —saco su arma y apunto directo a una sombra, justo donde había desaparecido el chico de hacia unos momentos.
—Sal de ahí y tal vez no sea tan cruel contigo— Carmen lo dijo entre dientes, mientras Marce me cubría y sacaba su propia arma.
De a poco, una silueta fue apareciendo de entre las sombras.
—Vamos zorro rojo, ¿así recibes a tus viejos amigos?
Vi como Marcela bajaba el arma y la guardaba rápidamente.
—Pero que mierda ¿Demian? ¿Eres tú? —dijo Carmen muy, muy, muy, sorprendida.
Yo me quede perpleja, Marcela se veía tranquila y Carmen tenía una cara entre confusión, desagrado y enfurecimiento, todo en una sola, ahora sí que no entendía nada.
Después de la llegada del misterioso Demian regrese agotada por la pelea, eso me dejo claro que aun debía mejorar mi velocidad. Ranma no me dirigió la palabra en todo el camino de regreso, en cuanto puse un pie dentro de la casa desapareció, note que Nodoka aún estaba despierta.
—Akane, hija ¿¡Que te paso!?
—Hubo un incidente pero no te preocupes tía, afortunadamente solo son raspones, pero ¿Que hace despierta?, son las cuatro de la mañana.
—Pues no podía dormir y decidí escribir una carta para tu padre poniéndolo al tanto de ti.
—Ya veo, por favor salúdelo de mi parte y dígale que no le he escrito por falta de tiempo, pero que los extraño —no toque más el tema, no quería llegar a la parte del varonil Ranma y escuchar que seguro me esperaba como rapunzel en su torre. —Me voy a dormir, buenas noches.
—Buenas noches, cariño.
Por la mañana Akane aun dormía y Nodoka no quiso molestarla, debía estar muerta por el incidente de anoche anterior, entonces una visita inesperada llego, tocaron a la puerta y Genma Saotome con semblante serio se quedo observando a su mujer en el umbral de la puerta.
—Nodoka, tenemos que hablar.
—¿Cómo llegaste hasta aquí?
—Eso no importa ¿Puedo pasar?
Ella le hizo un ademan para invitarlo a entrar, le sirvió de comer y beber la benevolencia de Nodoka era un distintivo de ella, el silencio era incomodo hasta que ella decidió romperlo.
—Debió ser un viaje largo.
—No recordaba cómo llegar a este lugar.
—Tu visita es inesperada, así que debe ser importante.
—Se trata de Kaze —soltó sin tapujos.
—¿Ka…kaze? hace tiempo que no lo mencionabas—dijo nerviosa, aunque tratando de aparentar que no lo estaba.
—Ranma salió en su búsqueda—Hablo Genma muy molesto.
—¿Qué?, ¿por qué? ¿Cómo? — A ella se le agolpaban las preguntas.
—No sé cómo dio con él, pero creyó que encontrándolo te encontraría a ti y a Akane.
—¿Cómo sabes todo eso?
—Soun me lo confeso hace un par de días, necesitamos estar preparados, la hora se acerca Nodoka.
El semblante de ambos era serio, las miradas entre ellos eran firmes, ambos eran un manojo de nervios pero no lo demostrarían, tenían que ser fuertes y estar preparados para lo que se avecinaba, ambos se tomaron la mano bajo la mesa en señal de respaldo el uno por el otro.
Continuara…
Hola, hola, holaaaaa, antes que todo un gran saludo y una disculpa a todos los que estaban esperando este capítulo a todos esos lectores que me mandan MP, mil gracias por esperarme pacientemente pero de verdad por la temporada se me ha hecho mucho más complicado escribir, aun así quiero ofrecerles mi más profundo agradecimiento por seguir leyendo mi fic.
Maryviza mi amoooooor mil gracias por estar siempre al pie del cañón conmigo, mi alma gemela, mi Beta Reader, mi mejor amiga mi todo gracias a la vida por ponerte en mi camino, por eso y más te amo.
A los desterrados Demian, lucia, Usagi mil gracias por todas sus locuras, su cariño y amistad sincera.
A mis grandes amigos Jon y Jin Kaze gracias por estar siempre brindándome su más sincera amistad y cariño.
Pfernando amigo querido te mando un abrazote gracia infinitas por tu manera natural de hacerme reír.
Un saludo bien especial a Denkar, Patohf, Zabitam1975, Maggy p-chan, WorldSandy12, Mina Aino, Mcppprsa, Hakufa, Rodrigo10, Znta, SiNom, Saphira, Vane87, Nancyricoleon, Akaneyamileth17, Akane-kun19, The-girl-of-pig-tailed, LaylaMT, , Zurgan, Arequian, P3ke208 también a todos los lectores silenciosos que dan follow y leen sin comentar mil mil miiiiiil gracias.
A todos les deseo un excelente año 2016 lleno de éxito, buena vibra, y que sean todos unos campeon s les mando un abrazote gigante su amiga.
Redfox
