Capítulo 10

Primera misión rango C


Al siguiente día…

Como cosa extraña, Kakashi esta vez llegó sólo 15 minutos tarde, aun así partieron de Konoha muy temprano. El cielo estaba un poco nublado pero de todas formas ese día sería estupendo, ya que por primera vez Naruto haría una misión que en verdad valiera la pena.

— ¡Maldición esto pesa una mierda! — se quejó el rubio por el peso de la bombona en su espalda.

— Joder Naruto apenas estamos comenzando la misión y ya te estas quejando. — Karin que caminaba a su lado, cruzó los brazos de manera desaprobatoria.

— Lo dices porque no estas llevando una mierda que pesa una tonelada en tu espalda. Sólo llevas ese bolcito que de seguro sólo tiene brillo labial. — A Karin le salió una venita de rabia en la frente.

— ¡No sólo tiene eso! — gritó enojada. — También tiene un botiquín de primeros auxilios que me obsequió Shizune-san.

— ¿Shizune-san? — repitió Naruto con interés. — ¿Es algún familiar tuyo?

— No, pero es como si lo fuera. Ella me enseño todo lo que actualmente se de medicina, es la mejor médico de Konoha, aparte de Tsunade-san claro. — dijo orgullosa. Naruto sonrió y luego todo quedó en calma mientras se alejaban poco a poco de Konoha.


Cinco horas después…

El grupo caminaba en la inmensidad de un bosque repleto de tupida vegetación, al lado de un mediano rio que los llevaría a su destino. Aún no habían cruzado la frontera entre el País del Fuego y el País del Arroz, por lo que tendrían que caminar un largo trayecto para llegar a Ôkiddo. Y tendrían que caminar deprisa ya que la entrega de las dos bombonas tenía fecha límite, y ella vencía en dos días. No podían entretenerse y debían detenerse sólo para hacer algo necesariamente importante.

Los cuatros integrantes del equipo se detuvieron cuando percataron que el rio que los guiaba se desprendía en dos caminos diferentes.

— ¿Cuál camino tomamos? — preguntó Sasuke. Kakashi miró ambos caminos, y luego de un momento de reflexión se decidió por uno.

— Tomemos el izquierdo.

Rápidamente los chicos empezaron a caminar hacia el camino indicado. Andaban acompañados por un agradable silencio. Es que no podían ni hablar. Esas condenadas bombonas pesaban demasiado. Que tenían ¿Oro…? Sasuke miraba de reojo a Naruto sufrir con esa bombona en su espalda, pero sin embargo el Uzumaki no se había quejado más, había resistido y por lo visto estaba dispuesto a resistir; así que él, siendo un Uchiha, también debía resistir hasta llegar a Ôkiddo, aunque tenía que admitir que quería tomar un descanso cada cinco minutos, pero no tenían tanto tiempo, y Sasuke no pensaba dejarse vencer por Naruto.

De la misma forma pensaba el rubio.

Mientras tanto, Karin caminaba junto a Kakashi en silencio. Mirando con recelo y disimulo hacia todas las direcciones

— Kakashi-sensei. — aludió Karin en un susurro.

— Si, lo sé. — Kakashi miró con prevención su alrededor.

— Son dos. — avisó Karin con voz baja. — Uno a la derecha y otro a la izquierda.

Kakashi asintió y rápidamente lanzó dos kunai hacia las direcciones dadas por Karin. La espontaneidad del ataque sobresaltó a Naruto y a Sasuke, los cuales se agacharon de forma innata debido a la sorpresa. Repentinamente dos ninjas desconocidos se posicionaron atrás del rubio y el pelinegro.

— Vaya se dieron cuenta que los seguíamos, ninjas de Konohagakure. — comentó uno de los ninjas, el cual tenía una larga espada y un traje negro; por cierto, ambos maleantes tenían bandas de Takigakure (Aldea de la Cascada).

Karin se horrorizó al ver que uno de los ninjas de Taki tenía una gran espada. Empezó a temer seriamente por el bienestar de su cabeza.

Naruto se levantó del suelo y encaró a ambos sujetos, señalándolos de forma desafiante.

— ¡Si su objetivo es llevarse las bombonas tendrán que pasar por encima de mi cadáver primero! — Naruto sacó un kunai espacio-tiempo y apuntó a los ladrones. —No dejaré que un par de ninjas de cuya aldea desconozco me hagan fracasar en mi primera misión rango C.

El otro ninja, el cual no tenía armas en sus manos pero estaba vestido al igual que su compañero, le dio una rápida patada a Sasuke directo al rostro y le quitó la bombona, tal y como si le fuese quitado un caramelo a un niño.

— Demonios. — susurró Naruto quitándose la pesada bombona de su espalda y colocándola atrás de él para protegerla.

— Ya tenemos una, — dijo risueño el ninja de Taki. — vamos por la del rubio.

— ¡IDIOTA POR QUÉ COÑO DEJASTE QUE SE LLEVARA LA BOMBONA! — le mofó Naruto a Sasuke. El ninja con la espada colocó la bombona en su espalda y aprovechó ese momento para ir hacia el rubio pero Kakashi lo intercepto con un golpe. El ninja calló al suelo pero rápidamente se levantó y comenzó una lucha con Kakashi, el cual arremetía con un kunai. Luego el ninja corrió camino abajo, y Kakashi obviamente lo persiguió.

Éste se detuvo al percatarse de que era perseguido. Al mismo tiempo Kakashi se detuvo a unos metros del ladrón.

— Te cortaré la cabeza con esta espada. — amenazó el exiliado de Taki. ¿Por qué exiliado? Pues Kakashi no pasó por alto esa raja intermedia en la banda de Takigakure que cargaba el ninja. Es decir, eran simples ladrones que quizá trabajaran para una organización más compleja, ya que, un ladrón ordinario no sabría cuál era el contenido de dichas bombonas. Incluso ni él, capitán del equipo 7, sabía el contenido de las bombonas. — Te cortaré la cabeza con mi espa—

— ¿En serio? — ironizó Kakashi levantando su ceja derecha. — Ven, hazlo.

El ninja bajó la pesada bombona de su espalda y luego corrió gritando hasta el albino con su larga espada en el aire. — ¡Maldito… no me menosprecies! — gritó.

Kakashi saltó y se posicionó atrás del ninja de Taki. Éste reaccionó fue cuando el peliblanco le quitó la espada de una manera idiotamente fácil y le cortó la cabeza, todo eso en menos de 20 segundos.

Sí, ok… fue muy exagerado eso de la cabeza pero… ese ladrón se lo buscó. Kakashi presenció como la cabeza calló de un lado del bosque mientras su cuerpo tomaba otra dirección. Unas gotas de sangre habían salpicado su rostro, pero Kakashi se apresuró en limpiarlas con su mano. Tambien se tomó la molestia de lanzar la cabeza y el cuerpo de dicho ninja a un lado del camino. Como actuaria una pequeña jovencita junto a su madre que se dirigieran a Ôkiddo y vieran tal descuartizamiento en medio del camino…

— Oh, esta espada está muy bonita… — dijo Kakashi observando detenidamente la espada que le había arrebatado al ex ninja de Taki. — quizás a Ryûzetsu le guste. La conservaré.

Luego de guardar la espada en un pergamino, Kakashi tomó la bombona y caminó tranquilamente hacia su equipo.

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— Naruto yo tendré la bombona, — avisó Karin colocándose la dichosa carga en su espalda. — tu pelea con él.

Naruto asintió y luego volvió su mirada a su objetivo. El ninja de Taki sonrió maligno y se fue contra él con un golpe. Naruto lo esquivó saltando encima de la espalda del ninja y aterrizó en el suelo tras dar una voltereta en el aire. Luego ambos comenzaron una lucha de movimientos veloces. El rubio atacaba con su kunai pero el otro esquivaba y a su vez lo atacaba con patadas. Al parecer eso era lo que mejor hacía. Lanzar patadas a diestra y sin diestra. Luego de unas cuantas patadas más, ninguno de los dos había recibido un golpe, cosa que desesperó completamente al rubio. ¿Ese maldito ladrón le gustaba las patadas? Pues Naruto le brindaría una patada que jamás olvidaría.

— ¡Fûton: Gyakufû no Jutsu! (Elem Aire: Jutsu corte de viento) — Luego de unos rápidos sellos manuales Naruto lanzó una veloz patada en el aire el cual creo una onda de aire comprimido extremadamente poderosa y rápida que el ninja de Taki no pudo esquivar y lo impactó, cortándole el brazo y enviándolo directo al suelo, inconsciente. El brazo ensangrentado del ninja calló exactamente al lado de Karin.

— ¡KYAAA! — gritó la pelirroja apartándose de dicha extremidad. — ¡que desagradable!

En ese momento llegó Kakashi con la bombona que les había arrebatado el ninja con la espada. Probablemente ya el peliblanco lo había dejado tirado muerto por algún lado.

— Bueno, logramos que no se llevaran las bombonas. — dijo Kakashi sonriendo.

Y Sasuke… bueno, ese aún seguía sentado en el suelo.

Naruto no reprimió su risa al verlo ahí haciendo nada, y se agachó a su lado para molestarlo.

— ¿Idiota que fue eso? Parecías un gatito asustado. — Naruto le dio un pequeño golpe en la cabeza para que reaccionara. — Siempre me llamas fracasado pero en realidad tu eres el rey de los fracasados e inútiles, no hiciste absolutamente nada, casi se llevan una bombona. — Sasuke parpadeó confundido varias veces, luego frunció el ceño y avergonzado apartó la vista del rubio.

— C-cállate fracasado, es sólo que la situación me tomó por sorpresa. — se excusó el Uchiha cruzándose de brazos. En ese momento la otra Uzumaki se agacho al frente, con claros motivos de también joderle la paciencia.

— Ey Uchiha… ni modo que los ladrones anuncien su llegada 'Hola soy un ninja exiliado de Taki y voy a matarte' Obviamente ellos siempre atacan por sorpresa. — Ambos Uzumaki empezaron a reírse.

— Ya dejen de hablar y sigamos caminando que aún queda mucho camino por recorrer. — interrumpió Kakashi empezando a caminar.

— ¡Espéreme Kakashi-sensei! — Karin se levantó y empezó a correr para alcanzar a su sensei. Naruto se levantó y colocó nuevamente la pesada bombona en su espalda. Luego le tendió la mano a su compañero.

— Vamos Sasuke, levántate.

El pelinegro miró la mano tendida de Naruto. Y no tuvo más opción que dejarse ayudar. Ambos acomodaron sus bombonas en sus espaldas y corrieron hasta alcanzar a Kakashi y Karin.

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Horas después el sol se ocultó y la luna llena fue la que adornó el cielo. El equipo ya había caminado varios kilómetros y decidieron detenerse a descansar a la orilla del rio, donde casualmente había un hermoso claro que permitía ver nítidamente la luna.

— Siento que nos están observando desde algún ángulo. — Naruto aun miraba desconfiadamente su entorno.

— No es eso Naruto, — dijo Sasuke sentándose en el césped. — lo que sucede es que eres un gallina paranoico y tus nervios te traicionan en la noche. — Naruto lo fulminó con la mirada.

— Acampáremos aquí. — avisó el sensei tirándose en el suelo y bostezando.

— Que frio tengo, enciendan una fogata. — Karin se sentó al lado de Kakashi. Naruto y Sasuke fueron a buscar leña, y en unos minutos ya tenían una pequeña fogata para resguardarse del frío.

Tras el susurro del viento y el leve sonido de los grillos y las ramas de los arboles chocando entre sí, se escuchó un gruñido semejante al de un dragón escupe fuego. Tal sonido alertó al grupo pero al instante, y a juzgar por el repentino sonrojo del rubio, concluyeron que no se debía a alguna amenaza.

— Naruto tu estomago es muy traicionero… y ruidoso.

— Maldición, en este momento mi mamá debe estar sirviendo un delicioso y calientito plato de ramen… — La imagen mental le hizo agua la boca a Naruto.

— ¡Cállate que tengo hambre! — le gritó Karin.

— ¿Cómo se nos pudo haber olvidado empacar algo para comer? — Sasuke se removió en el césped palpando su estómago. El hambre era insoportable. Debían llegar rápido a Ôkiddo de lo contrario morirían de hambre.

— Alguien se acerca. — dijo Karin.

Los cuatro ninjas de Konoha se levantaron y rápidamente sacaron sus respectivas armas. Rodearon a los dos pesados objetos de valor que llevaban y pusieron firmes posiciones de combate tras la espera de ese alguien que se acercaba. La luz de la luna permitió que Kakashi viera al dichoso desconocido.

En un abrir y cerrar de ojos el peliblanco se posicionó atrás del chico sujetando un kunai en su cuello.

— H-Hola. — saludó el muchacho nerviosamente. Naruto, Sasuke y Karin corrieron hasta éste y lo rodearon.

— ¿Quién eres y qué quieres? — preguntó el pelinegro.

— No me maten… vivo en una pequeña casita a unos kilómetros de aquí y vengo de Ôkiddo. — El chico tenía una estatura un poco mayor a la de Sasuke, su edad oscilaba entre 14 y 15 años. Su cabello era puntiagudo y de color anaranjado y su vestuario era simple. Un pantalón marrón oscuro y una camisa verde opaco. Una típica vestimenta de pueblerino. Ese chico no aparentaba ningún peligro, por lo que Kakashi deshizo su agarre.

— ¿Vienes de Ôkiddo? — curioseó Naruto acercándose al chico viajero. — ¿Ese lugar queda cerca?

— B-bueno, para serte sincero tardarías varias horas en llegar pero en caballo sólo tardas dos horas. ¿Están perdidos? — Naruto negó con la cabeza y luego lo invitó a sentarse al frente de la fogata con su equipo.

— No, sólo estamos pasando la noche aquí para luego partir muy temprano hacia Ôkiddo.

— Oh ya veo. — el peli naranja observó la pesada carga que llevaban, y al instante sonrió amablemente. — Si apetecen pueden quedarse en mi casa, queda a unas pocas horas de aquí, hacia allá. — el joven señaló el norte del bosque, dirección por la cual ya había pasado el equipo 7, es decir, que aceptar dicha propuesta conllevaría un retraso para el grupo.

— Agradecemos tu amabilidad — dijo Kakashi sonriendo. — pero preferimos pasar la noche aquí para no perder tiempo al partir en la mañana.

— ¡Pero sensei mmmm! — Naruto quiso protestar pero su boca fue tapada por la mano de la taheña.

Otro repentino gruñido proveniente del estómago de Naruto silenció todo el ambiente. Todos se miraron las caras.

— Bien, — habló el peli naranja mostrando cortésmente una canasta que llevaba consigo. — entonces aunque sea permítanme brindarles unas bolas de arroz que llevo aquí, parecen hambrientos. — Un montón de estrellitas brillaron en los ojos de los cuatro ninjas de Konoha al escuchar tan bonito y educado ofrecimiento. Ellos con mucho gusto se encargarían de desaparecer esas exquisitas bolas de arroz…

— Oe amigo ¿cómo te llamas? — inquirió el rubio después de tragar. El aludido parpadeó un par de veces para luego caer en cuenta que… ¡joder no se había presentado! Que mal educado…

— Me llamo Jûgo. — Karin se acercó al peli naranja y luego de engullir su aperitivo nocturno se presentó.

— Yo soy Karin, él es nuestro sensei, el del pelo amarillo pollito es Naruto y el que tiene esa la desagradable cicatriz en el ojo es Sasuke. — Jûgo asintió y después hizo una breve reverencia ante todos.

— ¿Y no te da miedo andar tan tarde por estos bosques? — lo preguntó el rey de los miedosos.

— No. Siempre acostumbro a ir semanalmente a la aldea para buscarle medicinas a una persona que vive conmigo, y por eso no le tengo miedo a la oscuridad del bosque. — Naruto deseó tener tanta valentía como él. — Además nunca me ha sucedido nada.

— ¿Hay alguien enfermo que te está esperando en tu casa? — interrumpió Kakashi con inquisición.

— Sí. Por eso no me puedo quedar mucho tiempo con ustedes, pero dentro de diez minutos me marcho.

— Jûgo — esta vez fue Sasuke quien lo aludió. — ¿Por qué vives tan alejado de Ôkiddo? Te ahorrarías todo el viaje si vivieras en la aldea y así la persona enferma en tu casa no se quedaría sola por días.

— Bueno lo que sucede es que…— Jûgo bajó su mirada. Melancólico. — en ocasiones yo me salgo de control, me convierto en otra persona, pierdo el control sobre mi propio cuerpo y soy capaz de herir a la gente y luego no acordarme de nada, entonces yo mismo decidí que era mejor alejarme de todo, de la gente y de Ôkiddo para no causar daño.

Los cuatros oyentes dejaron de masticar. Y se miraron mutuamente. Con desconfianza.

— Pero tranquilícense… ahora he sabido controlarme. — Al decir esto todos respiraron más calmadamente y siguieron masticando. — aunque en ocasiones me vuelvo loco sin poder evitarlo.

En ese momento Jûgo se puso de pie.

— ¿Ya te vas? — preguntó Naruto con la boca llena.

— Síp. Esa persona me debe estar esperando. — Jûgo empezó a caminar rumbo al intimidante bosque oscuro — Nos vemos luego.

— Gracias por la comida Jûgo-kun. — Dijeron los cuatro a la vez.

Momentos después, Naruto, Karin y Sasuke quedaron profundamente dormidos. Por el contrario Kakashi decidió vigilar las bombonas y el sueño de sus queridos pupilos.


Al día siguiente.

Sasuke se tomó la amabilidad de pescar unas cuantas truchas para el desayuno. Y en menos de una hora la mayoría del grupo había llenado su estómago. La mayoría. Exceptuando al rubio.

— ¡Naruto levántate! — gritó Karin enojada.

— Hmph. Dale un beso en la boca para ver si lo despiertas con tu aliento de pescado.

— hahaha que chistoso Uchiha-teme, pues tú también comiste pescado. — respondió la pelirroja tratando de guardar su compostura.

— ¡AHH CUIDADO ABAJO! — gritó el rubio luego de ser despertado por un balde de agua fría que le acababa de lanzar su queridísimo sensei.

— Ahora que ya despertaste podemos irnos. — dijo el peliblanco feliz.

— Pe-pero qué demonios… me duele la espalda y tengo hambre.

— No empieces con tus lloriqueos y vámonos ya para llegar antes que caiga la noche a Ôkiddo. — Karin levantó a su rubio pariente del suelo, le alcanzó la bombona y amablemente se la colocó en la espalda.

Caminaron más de lo que algún día creyeron poder caminar. Junto a una agradable brisa y el sonido de la corriente del rio. Finalmente cuando un hermoso ocaso adornó la tarde, el equipo llegó a la dichosa Ôkiddo. Una pequeña aldea rodeada por una gran muralla y una gran cantidad de flores, margaritas, amapolas, azucenas, tulipanes, narcisos, violetas, jazmines, claveles, lirios, entre otras flores. Karin simplemente se quedó encantada con la flora del lugar.

Rápidamente el grupo se dirigió a la mansión del Daimyô para entregar las molestas bombonas con cierta nostalgia. Al final de cuentas jamás supieron lo que se disponía en su interior. Y probablemente jamás lo sabrían.

Al día siguiente decidieron partir de la hermosa aldea. Naruto y sus compañeros estaban dichosos, con la frente en alto. Acababan de realizar su primera misión C, de manera exitosa. El Yondaime de seguro estaría muy orgulloso de ellos.

— Ahora que ésta misión fue un éxito, podemos empezar a realizar misiones rango B. — Naruto no podía tener una sonrisa más altanera como la que llevaba en ese momento. A lo que Kakashi le rodó una gota por la nuca.

— Para el carro Naruto, ese tipo de misiones son para Chûnin y…

— Ahora que lo nombra sensei — interrumpió el rubio con exagerada mueca — ¿Ha pensado en la posibilidad de decirle a mi padre que nos deje participar en los exámenes Chûnin? Por qué supongo que ya estamos preparados.

— Etto, me agarraste fuera de base Naruto, veras…

— ¡Ay sensei! Es porque no me ha enseñado suficientes jutsus ¿verdad? Sólo hemos practicado escalar árboles sin usar las manos y todas esas mierdas del control de chakra, ¿Cuándo nos va a enseñar verdaderas técnicas devastadoras? — le exigía Naruto. Pero Kakashi había dejado de prestarle atención desde hacía segundos. La causa de ello era que un hombre, de porte sospechoso, se encontraba de pie en medio del camino por donde el equipo transitaba. Sino fuera porque Kakashi no lo conocía, llegaría a la conclusión de que los estaba esperando.

— ¿Quién es ese sujeto? — inquirió Sasuke en voz baja.

— Sólo sigan caminando y no le presten atención. — Kakashi y sus alumnos siguieron caminando en silencio. El hombre en el medio del camino parecía una estatua. Tenía piel pálida, ojos verdes y dos puntos rojos en su frente, cabello blanco y largo recogido en dos coletas bajas, con unos pantalones marrones y sin camisa. No se movió ni un milímetro cuando Kakashi y los demás pasaron a su lado. Eso era demasiado sospechoso, pero ya no llevaban nada de valor. El día anterior habían entregado las bombonas, ¿Entonces que hacia ese tipo ahí?

Tal y como lo presintió Kakashi, el sujeto se movió bruscamente con intenciones de atacarlos. Situó específicamente su atención en Karin. La tomó por los cabellos y de manera brutal le dio un fuerte golpe en la nuca. A la pelirroja no le dio tiempo ni de gritar, sólo calló desmayada al suelo. Todo sucedió en fracciones de segundo.

— ¡Karin-onee! — gritó Naruto preocupado.

Kakashi se posicionó frente al hombre y lo atacó con su puño, éste se agachó y luego atacó al Hatake propiciándole en el estómago un golpe con la palma de la mano, de la cual salió una extraña arma parecida a un hueso, que perforó todo el estomagó de Kakashi. Pero éste sólo era un clon de sombras. El verdadero Kakashi se encontraba atrás del sujeto con un kunai apuntando a su cuello y otro hacia su espalda.

— Conque tú eres Kakashi Hatake, hijo del Colmillo Blanco de Konoha. — dijo el pálido individuo. Kakashi frunció el ceño desconcertado.

— Me alaga que sepas mi nombre pero yo no te conozco. — el sujeto sonrió y miró de reojo al peliblanco que mantenía la afilada arma en su cuello.

— Me llamo Kaguya Kimimaro. — Kakashi se desconcertó aún más. Joder seguía sin saber quién era ese bastardo. Trató de hacer memoria pero… ¡pero no recordaba! De seguro ni lo conocía. — Te preguntaras por que la violencia tan repentina, ¿verdad?

— Por lo visto quieres morir en este mismo momento. — dijo Kakashi moviendo peligrosamente el kunai a centímetros de su epidermis.

— No, no es necesario que nadie muera, yo sólo quiero a Karin.

— ¿A Karin? — preguntó Naruto alzando una ceja. ¿Por qué ese tipo quería a su Karin?

Kimimaro aprovechó el sobresalto de Kakashi para deshacerse del agarre y atacarlo con unas desagradables espadas de huesos que salían se las palmas de sus manos. Kakashi sacó dos kunai y se defendió. Tras varios golpes Kimimaro terminó de sacarse el largo y afilado hueso de la palma de su mano y se lo lanzó a Kakashi, a su vez éste le lanzó un kunai haciendo que ambas armas chocaran.

— ¡Naruto, Sasuke, llévense a Karin lejos de aquí, yo lo detendré! — exclamó Kakashi lanzando una serie de shuriken hacia Kimimaro. Naruto y Sasuke corrieron hasta Karin pero en medio trayecto los intercepto otro sujeto, el cual pateó a la pelirroja fuertemente hasta un árbol. Kami, Naruto se cabreó de sobremanera al ver aquello. Estaba a punto de gritarle mil y una barbaridades al maldito bastardo pero un detalle lo detuvo. El que acababa de patear a Karin tenía el cabello anaranjado, y aunque su vista estaba proyectada al suelo el Uzumaki reconoció aquella vestimenta. Ese era el chico que se habían conseguido en el bosque hace dos noches. Pero ahora la pregunta de los mil yenes, ¿Por qué coño Jûgo acababa de hacer eso?

— yo… yo necesito detenerlos… — susurró el peli naranja cabizbajo. — yo necesito salvarle la vida… yo necesito a esa chica… yo…

Naruto y Sasuke se miraron las caras desconcertados, cuando de repente…

— ¡MALDITOS HIJOS DE PUTA LOS MATARÉ! — gritó Jûgo con unas especie de marcas esparciéndose por un lado de su rostro. — ¡LOS MATARÉ ASÍ ME ENTREGUEN A LA PUTITA TAHEÑA! ¡LES QUITARÉ LA CABEZA JAJAJAJA! — reía como un loco. Su mano se convirtió en una gran garra marrón oscura y sus ojos se colorearon de un macabro negro con la pupila amarilla.

A sólo unos metros de allí Kakashi miró con preocupación la escena. Pero pronto se percató de que Kimimaro acababa de arrojarle a Karin una lanza de hueso como la que le había aventado a él hace momentos. En un veloz movimiento Kakashi tomó a su alumna y la recostó de un árbol cercano.

— Dame a Karin y yo le diré a Jûgo que no mate a tus otros dos alumnos. — propuso Kimimaro caminando hacia Kakashi. Éste se levantó y se posicionó delante de la pelirroja para protegerla. Luego miró de reojo a sus otros dos alumnos.

Chicos… sé que ustedes pueden derrotarlo. — pensó Kakashi destapando su ojo izquierdo y serrando lentamente su ojo derecho. — No, yo pelearé junto a ti y ellos junto a Jûgo. — dictaminó el peliblanco dejando ver su Sharingan (Pupila giratoria).

— Jûgo los matará. ¿Prefieres perder la vida de dos alumnos a entregarme solamente uno? — Kakashi frunció el ceño.

Uzumaki Naruto… Uchiha Sasuke… ¿Podrán morir aquí? No, tengo que confiar en ellos. — decidió el peliblanco. — Bajo ninguna circunstancia te entregaré a mis alumnos.

Kimimaro chasqueó la lengua fastidiado mientras que unos huesos salían de su mano hasta convertir todo su ante brazo en una puntiaguda y gruesa lanza de gran tamaño, que dirigió hacia Kakashi. Éste lo esquivó dando un salto y corriendo hacia el rio. Kimimaro más atrás lo persiguió.

No muy lejos de Karin, se encontraban los otros tres chicos envueltos en una atmosfera de tensión. Eso sin contar la gran cantidad de chakra que surgía de Jûgo.

— ¡Jûgo contrólate! ¿Qué coño te sucedió?

— Naruto cállate él no te escucha, está vuelto loco. — Naruto y Sasuke dieron un gran salto hacia atrás para esquivar un poderoso ataque del Jûgo desatado.

Flashback, un día antes.

Jûgo caminó por el bosque prácticamente a oscuras mientras una fresca brisa rosaba todo su cuerpo. Ya hacía una hora que se había encontrado con el amigable grupo de ninjas de Konoha y el peli naranja se sentía feliz de haberlos podido ayudar. Mayormente él se descontrolaba cuando se encontraba con personas extrañas en el bosque, pero en aquella ocasión estaba realmente relajado, y haberles ayudado en vez de atacarlos le apeteció mucho.

Minutos después, Jûgo llegó a su casa. Era una pequeña cabaña que contaba con lo fundamental, dos cuartos, una cocina, un baño y una sala. Al abrir la puerta se encontró con una persona albina de aspecto pálido sentada en medio de la sala, meditando.

— Hola Kimimaro-san, — saludó Jûgo sentándose a su lado. — ¿Cómo sigues?

— Me duele un poco el pecho, pero estoy bien Jûgo, no te preocupes. — respondió Kimimaro con un tono de voz extremadamente calmado. El peli naranja sonrió y le entregó una bola de arroz de las que traía en la canasta.

— Me encontré en el camino unos chicos ninjas muy amables que se dirigían a Ôkiddo, estaban hambrientos y les di de comer. — narró Jûgo a la vez que llevaba una bola de arroz a su boca.

— Lo sé. — dijo Kimimaro empezando a comer. Jûgo lo miró de manera desaprobatoria.

— Kimimaro-san, ¿acaso saliste de la casa? El doctor dijo que no deberías salir de noche.

— No seas exagerado Jûgo, yo estoy enfermo, no inválido. Necesitaba respirar aire fresco. — se defendió el albino. —Además deberías agradecer que salí a echar un vistazo a los alrededores.

— ¿Por qué?

— Porque creo que uno de los chicos que iban en el grupo que te encontraste en el camino puede curarme. — Esa noticia hizo que a Jûgo se le callera la bola de arroz de su mano del asombro. — No estoy completamente seguro de que pueda funcionar, pero al agudizar mis sentidos pude percibir un extraño chakra fluyendo a través de la chica pelirroja.

— Karin…

— No sé cómo demonios se llamará, pero ese tipo de chakra son muy extraños, nacen niños así de uno en un millón, y por casualidad es la segunda vez que me encuentro con este tipo de chicos. Su chakra tiene el poder de sanar a las personas a una velocidad increíble, y si se suministra cada cierto periodo del día reiteradas veces, se podría curar enfermedades como la mía. — concluyó Kimimaro levantándose. — Claro, que la chica tendría que morir.

— No me importa, — dijo Jûgo poniéndose de pie. — por el hecho de que Kimimaro-san se mantenga siempre a mi lado no me importa matarla y traerla.

— No puedes ir tu solo, en el grupo hay una persona muy poderosa, así que yo iré contigo. — se apresuró a decir. — de seguro se tardaran todo un día para llegar a Ôkiddo así que los esperaremos pasado mañana al amanecer por el mismo camino donde tú te topaste con ellos.

Fin del Flashback

— ¡SI NO ME ENTREGAN A KARIN VOY A MATARLOS MALDITOS! ¡VOY A ARRANCARLES LAS MANOS Y LAS PIERNAS JAJA! — gritaba Jûgo mientras corría atrás de Sasuke y Naruto atacando con su gruesa garra.

— Fûton: Kenkaze no Jutsu (Elem viento: Espada de viento) — Después de hacer un par de sellos Naruto soltó por su boca una fuerte corriente de aire dirigida hacia Jûgo. El peli anaranjado no logró evadir el ataque del rubio y fue impactado por la violenta ráfaga de viento, sin embargo luego de rodar estrepitosamente por el suelo, se levantó como si nada hubiese sucedido. Naruto frunció el ceño enfadado. Odiaba que hicieran ver sus poderosas técnicas de nivel Chûnin como simples jutsus de Genin. Así que Naruto se dispuso a usar su artillería pesada:

— Tajû Kage Bunshin no Jutsu (Jutsu multi-clones del sombra) — Tanto Sasuke como Jûgo quedaron sorprendidos al ver como a su alrededor aparecían docenas de clones de Naruto, que sin pensarlo dos veces se a balancearon hacia Jûgo sin piedad alguna. Mientras el verdadero Naruto se posicionaba junto a Sasuke y veía la batalla de sus clones contra bipolar.

Nuevamente Naruto gruñó al ver como sus clones eran rápidamente derrotados por Jûgo. En menos de tres minutos la mayoría de los clones habían desaparecido, y al peli naranja parecía encantarle ser atacado y atacar por todas las direcciones ya que reía como un loco maniático. En uno de sus ataques de histeria, tomó el tronco de un árbol mediano y lo arrancó del suelo con raíces incluidas, y las aventó hacia los dos Genin de Konoha. Naruto se hiso a un lado del camino para esquivar el tronco, mientras Sasuke dio un gran salto y realizó un par de sellos manuales. Kami, ¡Al fin el Uchiha haría algo!

— Katon: Daihikaiten (Elem fuego: Llamarada de fuego) — Sasuke lanzó por su boca una gran pared de fuego dirigida hacia Jûgo.

El bipolar esquivó fácilmente el torrente de fuego dando un salto hacia atrás, pero luego se percató de que dos grandes shuriken escondidas atrás del fuego iban hacia él velozmente. Esquivó una pero la otra hirió su brazo derecho. Cosa que lo hizo gritar del enojo.

— Vaya parece que se cabreó. — comentó Naruto colocándose al lado del pelinegro. Luego de que el humo del se disipara, pudieron percatar de que el aspecto de Jûgo había cambiado. Ahora ambos brazos estaban cubiertos por una especie de coraza oscura y su cabello había crecido un poco. Y por supuesto, su chakra de alguna manera había aumentado.

Casi a una velocidad imperceptible para el ojo humano, Jûgo se trasladó hacia Sasuke y lo golpeó en el pecho. Tal golpe lo mandó a volar varios metros de distancia y cuando cayó al suelo causó un leve cráter. El peli naranja centró su atención en el rubio y le dio un rápido golpe que Naruto pudo evitar. Empezaron ambos una lucha cuerpo a cuerpo. Bueno, Naruto básicamente lo que hacía era esquivar los rápidos golpes que él otro le daba. No tenía tiempo de atacar ya que Jûgo era muy rápido. Trató de sacar un kunai pero el peli naranja le propició una poderosa patada que lo impactó contra varios árboles.

Joder, a Naruto le dolió todo el cuerpo, pero no podía darse el lujo de estarse quejando como una anciana. Difícilmente se colocó de pie, luego se percató de que Jûgo estaba a punto de atacarlo nuevamente. Kami sus golpes eran fuertes y rápidos. ¿Qué coño podía hacer para derrotarlo?

— ¡Apártate Naruto! — gritó Sasuke apareciendo en escena. Tras unos breves segundos de inactividad, Naruto reaccionó y subió a la rama de un árbol. — ¡Katon: Gôkakyû no Jutsu! (Elem Fuego: Jutsu gran bola de fuego) — exclamó el Uchiha para luego expulsar una gran bola de fuego hacia Jûgo.

Naruto y Sasuke se apartaron del peli naranja y se posicionaron en medio del camino. Su respiración era agitada y las gotas de sudor rodaban por sus mejillas. Estaban extremadamente cansados y su chakra se estaba acabando. Ese punto tenía a los dos chicos preocupados. Pero su preocupación aumentó más cuando vieron a Jûgo sin un solo rasguño, riendo como un demente psicominiático.

— ¡JAJAJA ESO ES TODO LO QUE TIENEN, MIERDECILLAS! — gritó Jûgo mientras tomaba unas ramas secas que había en el camino y las aventaba a toda velocidad contra los chicos. Ambos las esquivaron, pero no se percataron de que esa tan sólo era una distracción para atacar verdaderamente. Jûgo se movió hasta Sasuke y lo golpeó en el rostro.

Vaya golpe. Casi lo mata.

Sasuke rodó hasta el rio y calló en las frías aguas. Maldición, le dolía toda la cara. Por poco y el bastardo no le disloca la quijada. Pero no se podía quedar ahí quieto a esperar convertirse en comida para las pirañas. Así que Sasuke sacó fuerzas de quien sabe dónde, y se puso de pie encima de la corriente del rio.

En tierra firme Naruto estaba siendo atacado fermente por Jûgo, sin embargo el rubio se defendía y no dejaba que ningún golpe lo tocara. Sasuke salió del rio y se posicionó a unos metros de Naruto. Jûgo observó con sed se sangre a ambos chicos, y en un rápido movimiento tomó una rama de árbol, que más bien parecía una lanza otorgada por la naturaleza, y la aventó hacia Naruto a una velocidad supersónica. Era casi imposible, no, era imposible que el rubio la pudiese esquivar. Demonios, si esa cosa llegaba a Naruto, podría matarlo…

En ese instante el corazón de Sasuke latió rápidamente. Luego sintió como su vista era más nítida y su flujo de chakra aumentaba. Sus ojos se volvieron de un color rojo con un pequeño aspa al lado de su pupila. Esa era una sensación nunca antes experimentada por el Uchiha.

Puedo ver los movimientos más lentamente. — se dijo el Uchiha mientras corría velozmente hacia Naruto. Luego no tuvo otra alternativa que colocarse al frente de él, lo que causó que la lanza atravesara su pecho. Todo eso ocurrió en segundos.

Jûgo no paraba de reírse como un loco, mientras Naruto miraba horrorizado como su compañero caía al suelo.

— S-Sasuke… — dijo Naruto acercándose al pelinegro con preocupación. La herida de la lanza en su pecho comenzó a sangrar descontroladamente. La sangre incluso le llegó a salpicar una mejilla al rubio.

— Hmph, pareces un gatito asustado, fracasado. — balbució Sasuke difícilmente.

— ¡Idiota! ¿Por qué te atravesaste? Eres un idiota.

— No lo sé, mi cuerpo prácticamente se movió solo. — Naruto abrió sus ojos sorprendido al escuchar eso.

— Sasuke no te atrevas a morirte, aun no te conviertes en un líder ANBU.

— Yo creo que no podré… buscar a esa persona… — susurró Sasuke mientras serraba los ojos lentamente. — porque… no siento mis piernas. — luego Sasuke dejó de respirar.

— ¡JAJAJA! ¡AHORA TU SERÁS EL PRÓXIMO JAJAJA! — Gritó Jûgo con emoción.

— Maldito. — dijo Naruto mientras se levantaba. Extremadamente enojado. Una especie de chakra color rojo empezó a surgir de la piel del rubio y sus ojos se tornaron rojos con la pupila alargada. Sus uñas y colmillos aumentaron de tamaño y las marcas en sus mejillas se intensificaron.

— Es hora de que te de una mano, Naruto. — habló una voz femenina en el interior del Uzumaki.

Repentinamente Naruto corrió colérico hacia Jûgo y lo golpeó en el rostro, luego le dio una patada el cual hizo que impactara en una columna de árboles, los cuales quedaron destrozados debido a la magnitud del ataque.

— Vaya te lo tenías bien guardado bastardo. — comentó Jûgo levantándose y corriendo hacia Naruto. — ¡TE MATARÉ!

Naruto también corrió hasta Jûgo haciendo que sus puños impactaran violentamente. Una gran garra del chakra del Kyûbi surgió de la mano de Naruto, con la cual tomó al peli naranja y lo aventó con todas sus fuerzas. Este voló muchos metros y luego cayó al suelo formando un profundo cráter. Naruto corrió nuevamente hacia Jûgo para seguir atacándolo y acribillándolo. Ahora el rubio era el maniático, quería ver muerto a ese desgraciado.

Jûgo se levantó difícilmente del suelo y al instante se percató de que el rubio estaba en frente de él. Se veía bastante molesto, con una larga cola de chakra a sus espaldas. Eso sin mencionar la inmensa cantidad de poder que brotaba de su interior, que incluso Kakashi y Kimimaro pudieron sentir. A su vez, el peli naranja se percató que a unos metros de su espalda había un gran risco, podría calcular como de sesenta metros. Es decir, que prácticamente estaba rodeado.

— Te vez realmente molesto, — dijo Jûgo mirando fijamente los demoniacos ojos de Naruto. —parece ser que acabo de matar a alguien importante para ti. Sabes, ¡NO LO LAMENTO! ¡TE VOY A MATAR A TI Y A TODOS JAJAJA! — gritó el bipolar empezando a correr hacia Naruto.

— ¡CÁLLATE! — Con su mano y su cola Naruto hizo una bola de chakra comprimido, y corrió hasta Jûgo de la misma forma.

Finalmente el ataque del rubio terminó siendo mucho mayor que el ataque de Jûgo. La bola de chakra impactó el cuerpo del peli naranja y lo envió hacia el fondo del risco.

Luego de unos minutos de silencio y de respiración agitada, Naruto fue regresando lentamente a su apariencia natural. El chakra del Kyûbi fue disminuyendo hasta que desapareció completamente. El rubio calló sobre sus rodillas, agotado. Y luego miró sus manos con asombro.

¿Qué fue eso? Acaso ese fue el poder… del Kyûbi — se preguntó.

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Mientras tanto en un lugar cercano al rio, Kakashi y Kimimaro mantenían un violento combate, que ya había dejado una gran porción del área destrozada. El peliblando de Konoha acababa de alzar una enorme pared de tierra para protegerse de uno de los peligrosos ataques del otro albino pero esas armas parecían indestructibles. Ya Kakashi lo había estudiado con su Sharingan. Esa especie de técnicas que usaba Kimimaro tenía que ser de algún Kekkei Genkai el cual le permitía manipular su estructura ósea en medio del combate. Incluso podía usar su columna vertebral como látigo y no sufrir daño absoluto. Además de que sus huesos eran condenadamente fuertes, casi como el acero. En ese momento Kimimaro acababa de atacarle con los huesos de sus dedos, los cuales servían como proyectiles y atravesaban cualquier cosa. Kakashi tuvo que dar un gran salto y hacer otra barrera de tierra para pensar en las posibilidades que tenía.

Tengo que acabar con este tipo para ir con Naruto y Sasuke… — pensó Kakashi. — Este maldito Kimimaro es veloz y poderoso, pero al parecer está gastando su energía muy rápido. Siento una obstrucción en su interior que lo debilita.

Mientras tanto Kimimaro se estaba preparando para dar un gran golpe. De sus dos brazos salieron dos puntiagudas lanzas las cuales unió formando un gran arma, del cual incluso brotaba chakra.

Estoy débil… debo acabar con esto lo antes posible. — concluyó el peliblanco corriendo a toda velocidad en dirección a la enorme pared de tierra. La traspasó como si ésta fuera simple mantequilla. Pero luego notó que Kakashi no se encontraba atrás de la dichosa protección de tierra. Encima de todo, Kimimaro sintió un breve mareo y una ligera puntada en el corazón debido a su enfermedad. Los efectos de la ardua lucha con el Ninja Copia de Konoha se estaban haciendo evidentes.

En cuestiones de segundo, Kakashi salió de debajo de la tierra con una poderosa concentración de chakra Raiton (Elem Rayo) en su mano.

— ¡Raikiri! (Millar de pájaros) — luego atravesó el pecho de Kimimaro sin que este pudiera incluso moverse para evitarlo. — Esto es lo que le sucede a los bastardos que se meten con mis alumnos. — Kimimaro empezó a sangrar por la boca, y cuando Kakashi sacó su mano del interior del albino, éste calló al suelo. Muerto.

Kakashi trancó su ojo izquierdo y luego lo tapó con su banda de Konoha. Vaya, ese tipo Kimimaro había sido un buen contrincante que lo había llevado al límite. Sin embargo se estaba metiendo con algo muy importante para el Hatake, y éste no perdonaba. Quizá si se fuesen conocido en otras circunstancias, hubieran sido buenos compañeros…

Dejando a un lado ese tema, Kakashi corrió velozmente hacia el lugar donde se había separado de su grupo para socorrerlos, y en breve observó a Karin tirada en el suelo.

— Karin, Karin despierta. — decía el sensei mientras tambaleaba a su pelirroja alumna en el suelo.

— S-sensei… — Karin abrió lentamente los ojos mientras se iba incorporando con ayuda del albino. — ¿Qué sucedió?

— Tenemos que buscar a Naruto y a Sasuke, levántate. — espetó sin más explicación. Karin sólo asintió y se levantó para seguir a su sensei.

Ambos corrieron varios metros rio arriba, y pronto se percataron de la devastación de ese trazo del bosque. Las ramas estaban quemadas, los arboles estaban arrancados y destrozados, todo el lugar estaba destruido. Pero la atención de Karin se proyectó específicamente a un cuerpo que yacía a un lado del camino.

— ¡Por Kami-sama Kakashi-sensei! ¡Es Sasuke! — gritó la pelirroja corriendo hacia su compañero. Más atrás iba un sensei muy preocupado. Maldición. ¡Maldición! Sasuke se veía en muy mal estado.

— ¡Sasuke! Por Kami. — exclamó Karin tumbándose al suelo para socorrer a su amigo. Joder, menos mal que ella era ninja médico, de lo contrario… no, no querían ni pensarlo. Sasuke se recuperaría. Kakashi levantó al pelinegro sutilmente mientras Karin sacaba el punzante arma que había penetrado su pecho. Al instante la herida empezó a sangrar más. Sasuke estaba más que pálido, blanco debido a la gran pérdida de sangre.

— Maldición no está respirando, tampoco siento su pulso. — informó el peliblanco mientras que palpaba la muñeca y el cuello de Sasuke en una búsqueda desesperada por sentir los signos vitales del pelinegro.

En un breve momento de lucidez Karin recordó que afortunadamente llevaba consigo el estuche de primeros auxilios que le había regalado su maestra Shizune. La pelirroja sacó apresuradamente una jeringa del dicho bolso y optó por sacarse un poco de sangre de su brazo.

— ¿Qué haces? — preguntó Kakashi.

— saco un poco de mi sangre para inyectársela a Sasuke.

— ¿Tu sangre? — repitió confundido. — ¿Qué tiene tu sangre?

— Shizune-san no ha logrado entender a qué se debe esto, pero en mi sangre está presente una especie de chakra capaz de sanar las heridas rápidamente. Con ello y con mi jutsu medico quizás… poder salvarle la vida. — dijo decidida. — Tengo que hacerlo.

— permíteme ayudarte. — Kakashi tomó la jeringa y empezó a sustraer la sangre de su alumna para luego inyectársela a Sasuke en el cuello, específicamente en la arteria carótida. Eso lo repitieron ocho veces, pero lo que lograban era que la herida sangrara aún más. En ese momento Karin juntó sus manos en el pecho de Sasuke y empezó su jutsu de curación…

Pronto se empezaron a manifestar las acciones de la pelirroja en el organismo de pelinegro. Su color fue regresando a la normalidad, la hemorragia cesó y la herida se serró levemente.

— Ya puedo sentir su pulso Karin. — indicó Kakashi sintiendo como el alma le volvía al cuerpo. Maldición, por poco y pedía a otro amigo.

— Karin-onee, Kakashi-sensei… — dijo Naruto acercándose a sus compañeros. El rubio entristeció su mirada al ver a Sasuke tirado en el suelo, sin embargo Karin se levantó y lo miró con una tierna sonrisa. Estaba pálida por la cantidad de sangre que donó a su compañero y agotada por el jutsu médico, pero en su rostro se manifestaba un gran alivio.

— No te preocupes Naruto, él está bien. La rama no tocó su corazón pero si perforó un pulmón así que tenemos que llevarlo a Ôkiddo para que reciba atención medica cuanto antes. — Naruto también se vio muy aliviado con aquella noticia.

— Bien, entonces vamos.

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Sasuke fue trasladado de regreso a Ôkiddo para tratar sus heridas con los médicos de la aldea. El equipo 7 permaneció una semana en dicha aldea para esperar una mejora en el organismo del pelinegro. De la misma forma Kakashi pudo descansar debidamente ya que usar el Sharingan debilitaba su cuerpo, y Karin y Naruto tuvieron mucho tiempo para dar largos paseos alrededor de la aldea y hacer varias amistades. Bueno, Naruto era Naruto, creando vínculos por doquier. Y Karin, bueno ella siempre procurando que su rubio no causara problemas en el lugar.


Ya en Konoha…

El equipo volvió a su aldea. Su hermosa aldea oculta entre las hojas.

— Ah… por fin estamos de vuelta. — comentó Karin respirando el fresco aire.

— Espero que te haya gustado mucho tu primera misión rango C Naruto, — Ironizó Kakashi sonriendo cariñosamente. — ¿Deseas que le diga al Yondaime que nos asigne una rango B?

— Etto… — Naruto se rascó la nuca apenado. — prefiero seguir cortando césped y recuperando gatos perdidos de señoras gordas. Es mejor que a partir de ahora nos concentremos en nuestro entrenamiento ya que aún nos falta mucho por aprender para ser poderosos. — ¡Vaya! A Kakashi le dio mucha felicidad esa apelación por parte de su rubio e imperativo alumno. Parece que sus oídos no escucharían reclamos referentes a las misiones por un buen tiempo.

— Bien, entonces iré a hacer el reporte de la misión. — Kakashi se despidió. — Nos vemos luego chicos.

— Yo también me largo a mi casa… tengo ganas de dormir. — dijo Karin despidiéndose de sus amigos.

El sol se encontraba en el punto máximo del firmamento, quemando literalmente las cabezas de esos dos chicos, que se dirigían a sus respectivas moradas.

— Pareces una vieja inválida. — comentó Naruto con rostro serio, haciendo énfasis al constante cojeo del vendado Sasuke.

— Cállate fracasado.

— ¿Estás seguro que no desea que la acompañe a su casa? Sasuke oba-chan.

— ¡Ya deja de molestarme Naruto! — gritó Sasuke enojado. — Lárgate de mí vista, yo me sé el camino a mi casa.

— Como digas…

De repente, una muy hermosa mujer pelinegra con unos voluptuosos senos se acercó a Sasuke y lo abrazó efusivamente. Todo al frente del rubio, el cual deseo ser él quien fuera abrazado por ella. Fuera quien fuera esa hermosa mujer.

— ¡Sasuke-chan estaba muy preocupada por ti! ¿Qué te sucedió? — preguntó la pelinegra mirando a Sasuke muy preocupadamente.

— Mamá no me abraces tan fuerte que me duele todo el dorso.

¡Esa era la mamá de Sasuke! ¡Kami-sama, pero que mamá tan bonita! Quizás he de allí la natural belleza de Amaya.

— Jovencito tienes que ser más cuidadoso, si te llegan a matar en una misión perderé a mi único adorado hijo hombre por el que he luchado siempre. ¿A caso quieres dejarme sin generación masculina?

— Mamá no seas tan dramática… — Sasuke se sonrojó de la vergüenza. — no en medio de la calle.

— Nada de eso jovencito. Soy tu madre y mi deber es preocuparme por mi hijo. Ven, súbete en mi espala, te llevaré a casa.

— ¡Mamá!

— ¡Hasta luego Sasuke-chan! — se burló Naruto caminando hacia su residencia con las manos dentro de sus bolcillos.

— Maldito… — susurró Sasuke subiéndose a la espalda de Mikoto. A regañadientes claro.