Amos de la noche
Notas: Es L-e-m-o-n y En breve contesto reviews ¡Besos:)
Sirius jamás había asistido a una fiesta de Hallowen en el mundo magico no se celebraba tal acontecimiento por eso cuando Lily Evans; novia, de su mejor amigo James Potter los invito a celebrarlo en las tres escobas se mostró entusiasmado no tanto por la fiesta si no más bien por los disfraces. Se había dado de topes por no ocurrírsele ningún buen disfraz, desesperado había recurrido a Remus.
-Disfrazate de lo que eres ¡Un mereodador! Un amo de la noche
-Si te vas a burlar de mi Lunático
-Los mereodadores no se dan a notar Sirius y en esa fiesta lo que a petición general no queremos es que te robes la atención de las chicas así que ingéniatelas
-De todos los que consejos que me has dado este es el segundo peor lunático
-¿Cuál fue el primero?- pregunto intrigado el de cabello castaño
-El de portarme bien- ambos mereodadores se echaron a reír. Sirius no estaba seguro de querer que las chicas no pudieran admirarlo aunque…pensandolo
-La idea es divertida- comento a los otros tres que se disfrazaban. Remus de vampiro y con su palidez por la ultima luna era convincente, James de rock star aunque ni idea de que era eso y Peter de pirata uno bastante golpeado por el mar si le preguntaban al buen Sirius que debido a que tardaba mucho en arreglarse le dejaron, aunque estarían esperándole en el lugar acordado ¿Patrañas! iban con novias así que el soltero del grupo no sería ni recordado.
El animago canino salio de la ducha fue hasta la habitación donde vio su torso desnudo dando el visto bueno se puso los boxers negros que se ajustaban suficiente a su cuerpo, saco la impecable camisa negra perfectamente planchada por los elfos.
Abotono pacientemente como si tuviera todo el tiempo del mundo no se detuvo hasta dejar dos botones sin abrochar para respirar, fue su pelo negro de reflejos azules ondeando al recoger el pantalón sastre negro lo que le recordó que debía acomodarlo bien para no ser reconocido. Cuando se termino de calzar con los calcetines negros y los zapatos italianos del mismo color ondeo su varita recogiendo su pelo en diferentes estilos. Ninguno le agradaba así que opto por dejarlo suelto. Se coloco la capa negra por encima y saco su melena que llegaba hasta poco más debajo del lugar donde se pierde el nombre.
-¿Qué me falta? Loción ya, afeitada desde hace rato, varita, antifaz ¡Claro!- saco el antifaz que acorde al vestuario era negro, con la figura del mismo adornada por pequeñas piedras de un dorado brillante. El antifaz le quedo a la medida eso debía ser buena señal así que animado emprendió la marcha a las cuatro escobas. Por el camino se encontró siendo admirado y elogiado por varios de los retratos que le preguntaban su nombre y si de verdad era estudiante. El solo rió. No fue hasta la tercera escalera para bajar que se encontró con que esta se movía en una dirección equivocada.
-Malditas escaleras- no tuvo otro remedio que bajar en el pasillo que la escalera había decidido. Al bajar en aquel pasillo oscuro se encontró con algo que nunca había visto en Hogwarts, paredes limpias de cualquier retrato en lugar de eso el pasillo estaba iluminado por calabazas que flotaban iluminadas por velas, se agacho cuando varios murciélagos se aproximaron a él. Llevado por su curiosidad siguió el camino hasta empezar a escuchar una melodía; la conocía, su padre siempre la escuchaba e incluso él había aprendido a apreciarla era una opera con muchos matices que siempre le provocaban excitación.
Al final del pasillo luego de ver dulces, calabazas, murciélagos y telarañas había una puerta. Sus ojos pasearon por la habitación donde había un camino de dulces, velas flotaban por la habitación y el techo estaba encantado para parecer una típica noche estrellada en medio de la habitación se encontraba una enorme cama con doseles dorados, sobre la cama un edredón de color rojo y alrededor cojines de los mismos colores que los doseles. La boca se le seco al ver la figura que se levantaba dejando caer una larga cabellera castaña de rizos.
La mujer aparto su melena y mostró su rostro cubierto por un antifaz también negro como él de él. Paso saliva al verla levantar usaba un negligé negro, se levanto en la cama y con paso lento se fue acercando al borde para hincarse. Sus senos se ceñían por un sostén negro que resaltaba su piel, sus labios estaban rojos y un ligero rubor cubría sus mejillas.
-"Amigo si parece una dama de la noche"- pensó el mereodador
-Acércate- pronunciaron los labios rojos- Sirius…
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Se más de ti de lo que imaginas pero el tiempo se agota, acércate- El mereodador saco la varita apuntándola hasta llegar frente a ella su varita salio volando cuando ella le tiro encima de la cama y se puso a horcadillas sobre él- Hermione
-¿Qué?
-Es mi nombre Hermione y esta noche te prometo que lo gritaras
-¿Cómo estas tan segura?- sonrió el mereodador que como siempre estaba retando
-Aún a los 17 sigues siendo necio
-¿Cómo sabes mi edad preciosa?
-Es la misma que la mía
-Ya comprendo estudias en Hogwarts ¿Cómo es que no te había visto antes?
-No me veras hasta otro tiempo, uno lejano donde a mi me espera una guerra
-Odio las guerras- refunfuño el pelinegro
-Estoy de acuerdo- sonrió misteriosa- yo prefiero hacer el amor
Hermione se inclino ara besarlo el esperaba que cuando se despegara el carmín dejaría rostro en su boca al ver que los labios eran realmente rojos sintió una presión en su pantalón estaba excitado. Hermione. Según ella ese era su nombre aunque el lo dudaba su pensamiento se nublo al sentir como ella le recorría con las manos desvistiéndole. Se sentía desprotegido de su ropa poco a poco.
-¿Qué tal voy?
-Maravillosa Hermione
Se besaron apasionados y mutuamente se denudaron sus cuerpos ardían en calor, besos, caricias, sudor y la promesa de sus ojos el antifaz era lo único que quedaba cubriendo sus cuerpos. Ella se entrego a él y el ritmo y los jadeos se incrementaban hasta alcanzar el autentico placer. Terminaron satisfechos con sus cuerpos arqueándose de placer.
-Eso ah sido lo mejor de mi vida Hermione- dijo él- Aunque tu dominaste
-¿Te estas quejando?- bromeo
-Algo me gusta ser el que manda
-¿Y que esperas?- el la beso y se hinco en la cama deleitándose la vista. Ella se tumbo boca arriba y elevo una pierna hasta colocarla en el hombro de él. Sirius gimió al verla debajo de él desprotegida ofreciéndole un gran regalo. Esa chica era toda sorpresa y era suya, lo había notado la primera vez pero no había dicho nada se sentía complacido con su efímera felicidad.
-Venga guapa ¿Solo una?- alento el mereodador, la castaña abrió sus ojos enormemente cuando el coloco ambas piernas en sus hombros y se acerco hasta rozar su miembro excitado al clítoris. Aun estaba húmeda por el ultimo encuentro, risueño siguió rozando ese botón de ella que le estaba provocando gran excitación, las manos de él estaban ocupadas en acariciar los muslos de las piernas en sus hombros, retiro un poco su miembro solo para con una de las manos dar un masaje aquel lugar femenino de placer.
-Sirius- gimió ahogándose en placer al sentir su caricia no tardo en invadirla un orgasmo- No te detengas amor…
-Amor- murmuro Sirius complacido jalando uno de los cojines para ponerlo a espaldas de ella y empezó su tarea, la humedad de ella le dio un rápido acceso para entrar ella gimió de placer llevando sus manos hasta brazos suficientemente musculosos del mereodador apretándolos al sentirlo entrar y salir. Los cuerpos seguían un ritmo placentero que los llevo al clímax casi al mismo tiempo. Sirius dio una ultima embestida antes del salir del todo y bajar las piernas de ella. Complacido se acostó sobre el cuero femenino dejando su rostro entre los senos de ella que acariciaba su larga melena. Se quedo adormilado y apenas si resintió un poco cuando Hermione se deshizo de sus brazos y se levanto hasta un espejo medio oculto.
Hermione miro el reflejo del espejo y no se reconoció ese imagen del espejo le ofrecía la vista de una dama de la noche y aunque el gira tiempo había retrocedido era su reflejo el que ya no mostraba a la niña que Sirius conocería en un futuro en su lugar estaba la mujer que había retado al tiempo solo para estar una noche, solo una junto al hombre que le había enseñado que el tiempo no puede ser desperdiciado. Sirius le enseño que la niña se podía enamorar del hombre y la mujer entregarse al amor de dos cuerpos en la secreta noche.
-Hermione- le escucho llamándolo desde la cama- Ven aquí o te enfriaras
-La noche esta por terminar y tengo que volver
-Cuando la oscuridad se cierna completa te prometo no detenerte; ahora, ven aquí- extendió su mano que prontamente envolvió con la de ella. La noche era suya.
