Hola!!!
Gabriely: Hola!!! Jajaja recuerdos XD yeah creo que recuerdo tus mega súper largos comentarios XD *.* jajaja sii es lo malo de releer pero pronto leerás algún capítulo que no hayas leído antes :D Besos!! Gracias por comentar!
evlR: Hello! Jajaja también olvido dejar comentarios cuando leo así que es normal XD pero es bueno saber que todos te gustaron *.* jajaja pronto habrá P.O.V de los gemelos XD jajaja Patan se unirá muy pronto al grupo :D Besos!! Gracias por leer y comentar!
Max-Adventure: Hey!! Jajaja pobre Patán XD jajaja si creo que es obvio que están enamorados *.* Gracias por leer y comentar! ¡Besos!
Dark-hime7: Hola!!! Jaja la pobre Astrid XD aunque...muy pronto esa lucha terminará y ella reconocerá sus sentimientos :D Que bueno que te ha gustado el capítulo anterior y espero te guste este nuevo capítulo. Besos!! Gracias por comentar!!
Miu-Mizuno: Hey!! Jajaja yo extrañaba leer tus comentarios XD Este capítulo responderá alguna de tus dudas: sabrás que hacía Hipo en Berk esa noche :D jajaja vaya, vaya!! Que drama el que has montado en apenas unas lineas XD lamentablemente no ocurrirá así XD aunque definitivamente sería muy divertido que se encontrarán todos así de golpe XD pero, por lo menos, Valka y Estoico no se encontrarán por un tiempo...un tiempo muy largo XD jajaja Espero te guste el capítulo!! Jaja ¿Dejarás de ser Slytherin? Jaja vamos a ver si logras leerlo a tiempo! XD Gryffindor Forever 3 Nos leemos!! Besos!
Capítulo 10
Jinetes de Dragones
P.O.V Hipo
-Hemos revisado cada rincón en Mema, no hay rastros del Grito Mortal.- le comenté a Chimuelo dejándome caer sobre él, mi amigo me miró, levantó las orejas y luego se movió dejándome caer al suelo.
-¡Chimuelo! – le dije cuando me golpeé la nuca.
-Al parecer está enfadado contigo.- me dijo mi madre sentándose junto a mí y comenzando a mirar mi cabeza. Bueno, el golpe no había sido tan fuerte, creo que mi madre quiere hablarme de algo más.
-Esta extraño desde que volvimos de Berk…- comenté y luego abrí enormemente los ojos, espero que mi madre no se percate de lo que acabo de decir. Ella siguió acariciando mi cabello en silencio algunos segundos más.
-Quizás le impresiono ver tantos Pesadillas Monstruosas juntos.- comentó mi madre aun detrás de mí; suspiré tranquilo, ella pensó que estaba hablando de aquella vez en la cual ella me envió a revisar Berk.
-Hipo, me preocupa el Grito Mortal. Y me preocupan esos hombres que Heather y tú vieron en la playa.- comenzó a decirme mi madre y se sentó a mi lado.
-A mi también, es demasiado extraño que un dragón sin manos abra una jaula y aun más extraño que un barco consiga llegar a las costas de Mema.- le dije suspirando.
-Los jinetes no han hallado nada, los he enviado por cada recoveco de Mema y…simplemente no hay rastro alguno del Grito Mortal, ni siquiera marcas de agujeros.- me dijo encogiéndose de hombros.
-Solo nos queda una alternativa.- le dije poniéndome en pie.
-¿Cuál? Ya hemos revisado en todo lugar.- me dijo mi madre imitándome.
-Los túneles subterráneos, ahí no hemos revisado. Voy a llamar a Heather para que venga conmigo. Si me das permiso claro.- le dije subiendo sobre Chimuelo.
-Hipo…mandaré a Sayarin, no conoces esos túneles. Además, dudo que el Grito Mortal este ahí. – me dijo ella sujetando mi mano y haciéndome bajar.
-Pero mama, es el único lugar donde no hemos revisado. Además, Chimuelo tiene un sentido que le permite encontrar salidas y reconocer cuando hay dragones peligrosos cerca.- le dije suplicante.
-Revisaremos los túneles, pero tú te quedarás aquí, Hipo. Ya has ayudado mucho.- me dijo acariciándome el rostro antes de irse. ¡Genial! ¡Según ella, he ayudado mucho! ¡Según yo, no he hecho nada! ¡Llevamos cuatro días buscando en Mema! O mejor dicho, llevan cuatro días buscando. Yo estoy en "descanso".
-Bueno chico, solo faltan dos días.- le dije a Chimuelo acariciándole la cabeza, el miró el cielo y luego me miró. Negué con la cabeza y recibí un coletazo justo en la barriga. Chimuelo y yo solemos volar durante horas todos los días, y estos últimos cuatro días no hemos salido a ningún sitio. De cierta manera entiendo el enfado de mi amigo, él no puede volar sin mí y seguramente eso le molesta aún mas.
-No seas rencoroso, Chimuelo.- corrí hacia él lanzándomele encima para abrazarlo, fácilmente me giró y comenzó a lamerme la cara. No pude evitar reír; aunque está enfadado, Chimuelo seguía siendo mi mejor amigo. Además, sus enojos suele durar mucho menos que los de mi madre o que los de Heather.
-Basta, basta… ¡Chimuelo!- dije empujándolo, pero seguía encima mío lamiendo mi cara. Hasta que un ruido lo alertó y se salió de encima con las orejas alzadas y enseñando los dientes en dirección al bosque.
-¿Qué sucede amigo? ¿Qué escuchaste?-pregunté acercándome, la noche comenzaba a caer y no había un solo jinete por el alrededor. O eso creía yo. Subí sobre Chimuelo y comenzamos a caminar por el bosque, además del silencio y la oscuridad, yo no lograba percibir lo que sea que estaba alertando a Chimuelo.
Caminamos lo suficiente para alejarnos bastante del pueblo, no me quejé, tampoco le dije a Chimuelo que regresaremos, porque él seguía algo tenso y con las orejas alertas. De repente, bajo las orejas y se acercó a unas ramas espesas. Me sujeté mejor, porque algo me decía que Chimuelo iba a hacer algo que podría derribarme de mi silla. Mi amigo se preparó y luego salto hasta caer en un claro; era un lugar bonito. No había nadie allí…o por lo menos eso creí hasta que.
-¡Chimuelo! ¡Hipo! ¿Qué hacen?- gritó una voz femenina desde el agua.
-¿Heather?- pregunté bajando de Chimuelo.
-¿Qué hacen aquí?- me preguntó sonriendo, guardé la distancia, desde donde estoy solo se ve su rostro. No veo por ningún lado su ropa lo que quiere decir que esta vestida; pero mejor guardar la distancia por si acaso.
- Chimuelo ha estado un poco...nervioso.- dije dándole una palmada a Chimuelo, quien miraba algo confundido hacia todos lados. Bueno…quizás Chimuelo está un poco estresado por no haber volado desde hace días.
-El Grito mortal nos tiene a todos nerviosos. Por eso vine aquí, el agua me relaja. Ven, el agua esta deliciosa.- me dijo Heather sin dejar de sonreír.
-Es que…es muy tarde, y el bosque puede ser engañoso.- le dije nervioso.
-No seas miedoso, Hipo. No estamos tan lejos del pueblo.- respondió ella saliendo del agua, entrecerré los ojos con algo de vergüenza, pero al comprobar que estaba vestida los abrí dejando salir un suspiro de alivio. Heather suele ser extrovertida y no es que eso sea muy bueno.
-Bueno yo…no se…- comencé a excusarme.
-Ven, no me digas que le tienes miedo al agua.- me dijo jalándome hasta conseguir que me moviera. Intenté zafarme disimuladamente pero, Heather comenzó a hacerme cosquillas hasta lograr llevarme al borde del claro de agua.
-No lo hagas…- le dije sin poder borrar la sonrisa y mirando el agua detrás de mí.
-¿Qué no haga qué? ¿Esto?- y me empujó con fuerza lanzándome al agua. Estuve algunos segundos debajo del agua y cuando salí Heather se lanzó hacia mí volviendo a hundirme.
-Casi me ahogas.- le dije riendo.
-Pero yo tenía razón ¿Verdad? El agua esta deliciosa.- me dijo detrás de mí haciendo trenzas en mi pelo.
-Bueno, si, tienes razón…pero… ¿Viste aquello?- dije para distraerla. La vi girarse para mirar lo que yo había señalado y aprovechando su descuido volví a hundirla.
Estuvimos algunos minutos jugando en el agua, pasando un buen momento entre amigos, no me divertía tanto con ella desde hace meses. Normalmente, estoy volando a Chimuelo o inmerso en la herrería; casi no le dedico tiempo a nada más. ¡Pero oye! ¡Esto es genial! ¡Quizás saque más tiempo para estar con Heather! ¡Ella es genial!
-Heather…debemos irnos.- le dije riendo y reposé mi frente sobre su hombro algo cansado.
-Hipo…nunca voy a olvidar este momento. Gracias, por quedarte.- me dijo dándome un beso en la mejilla y saliendo del agua.
La vi salir y me quedé inmóvil, normalmente me siento incómodo cuando hace cosas así. En cambio, esta vez no se sintió como las otras, ese beso no tenía dobles intenciones. Fue solo eso, un beso de amigos. ¡Y lo sentí! ¡Lo sentí en el alma!
-Heather…- dije saliendo y corriendo para alcanzarla.
-¿Si?- me dijo girándose, extrañamente no me miraba a los ojos.
-Cada día me doy cuenta que… realmente... te quiero, enana.- le dije antes de abrazarla, ella siempre ha sido tan buena conmigo, es mi mejor amiga y no veo mi vida si Heather no está en ella.
-Yo…también te quiero, Hipo.- susurró y pude escuchar que se le raspo la voz. Me alejé un poco y vi que estaba llorando. No sabía cómo reaccionar, ella suele llorar; pero no de la nada y sin un motivo contundente.
-¿Por qué lloras?- me atreví a cuestionar, realmente sin entender.
-No lo sé, es que…eres demasiado bueno, Hipo.- me dijo secándose las lagrimas.
Cuando iba a hablar Chimuelo se acerco hacia nosotros y me empujó pidiéndome que lo siguiera. ¡No otra vez, Chimuelo! Era obvio que mi amigo no está teniendo su mejor momento, quizás su sexto sentido está comenzando a fallarle. ¡Al final, me trajo hasta aquí creyendo que había algo extraño! ¡Y solo encontramos a Heather!
-No, Chimuelo, vamos a casa.- le dije subiendo sobre él, Heather subió detrás de mí y se abrazó a mi espalda. Durante todo el camino de regreso a casa Chimuelo me lanzaba miradas asesinas, pero decidí ignorarlo. ¡Mi amigo definitivamente estaba algo enfadado! Tardamos un poco para llegar al pueblo ya que no regresamos volando, pero bueno…hubiésemos tardado más si nos íbamos a pie. Por lo menos, Chimuelo corre más rápido que nosotros.
-Voy a mi casa, nos vemos mañana.- se despidió Heather, yo le dediqué una sonrisa antes de comenzar a caminar a casa con Chimuelo a mi lado. Recibí un coletazo en la espalda a mitad de camino y miré mal a mi amigo. Él me miró con los ojos muy abiertos y murmuró algo que claramente no entendí, porque no entiendo lenguaje dragón.
-Chimuelo, debemos comunicarnos mejor.- dije abriendo la puerta de casa, no quiero seguir recibiendo coletazos sin si quiera saber el motivo de ellos. Mi amigo parece que no entendió lo que le dije porque se giró a mirarme y me lanzó un grito que me dejo sordo. Luego se fue apresurado hacía nuestro cuarto.
-¡Uy! Alguien está enfadado.- dijo mi madre tendiéndome un plato de comida.
-¡Esta insoportable!- dije sujetando el plato.
-Quizás estas exagerando un poco.- me dijo dándome una palmada en la espalda.
-¿Exagerando? Mira mi espalda o mi barriga, me ha estado golpeando con su cola.- le dije sentándome a su lado.
-Quizás solo quiere mostrarte algo importante y no encuentra la manera.- susurró mi madre.
-Espero que se le pase pronto.- suspiré dejando que mi cabeza golpease la mesa.
-Trátalo con calma, Hipo. No es un humano, es muy sensible.- me dijo mi madre antes de levantarse e ir a darle comida a Brincanubes.
Suspiré y luego me fui a buscar el pescado para Chimuelo. Cargué la canasta llena hasta mi cuarto y al entrar vi a mi amigo recostado en aquel lugar que yo había preparado especialmente para él. Cuando entré, levantó la cabeza y miró la comida a la vez que una sonrisa chimuela asomaba en sus labios.
-Ten, Chimuelo.- le dije dándole la comida. Comenzó a comer y me senté a su lado mientras lo hacía. No entiendo que lo tiene tan nervioso pero, espero que no sea tan grave.
-Estoy cansado, amigo. Realmente cansado.- murmuré antes de cambiarme y acostarme a dormir.
Días después...
¡Hermoso día en Mema! ¡Simplemente perfecto! ¡Espera! ¡No! ¡No es perfecto! Mi pierna ya está bien y mi madre me envió a bañar a los dragones bebe. No es que esto sea muy difícil, pero... son bastantes dragones…y termino siempre todo mojado y sucio.
-Bueno…manos a la obra.- me dije optimista.
Horas más tarde estoy cubierto de sucio de pies a cabeza, completamente cansado y con ganas de irme a dormir. ¡Creo que extraño los días en los cuales mi madre no quería que hiciese nada! Pierna… ¿Por qué te arreglaste? ¡No crean que quiero estar enfermo! ¡Estoy feliz de volver a volar a Chimuelo pero, no de tener que hacer la tarea que nadie quiere hacer!
-Chimuelo. ¿Qué tal si damos una vuelta?- le dije a mi amigo cuando comenzó a caer la tarde. Realmente necesito tomar aire y dejar a un lado el cansancio.
Volamos hacia el norte. ¡Mi ruta favorita! ¿Por qué? ¡Bueno, es la ruta que lleva a Berk! ¡Además hay muchas islas entre medio! Islas hermosas, repletas de dragones y de misterios. Mientras volábamos pude ver unos barcos en la distancia, me dio curiosidad por lo cual me acerqué un poco. Gracias a la oscuridad no podrían verme así que me di a la tarea de ver quiénes eran.
¡Otra vez! ¡Eran ellos! Su emblema es un skrill y hay un loco gritando algo poco entendible. Me quedé mirando de lejos y pude ver que dentro de los barcos habían algunas celdas llenas de dragones. No habían muchas afuera, pero pude ver que las estaban acomodando. ¡Wow! Parecían ser… ¿Cómo podría llamarlos? ¿Cazadores de dragones?
Sean lo que sean no son para nada gente confiable y no parecen muy amigables. De todas formas, ¿Qué hacían en Mema aquel día? ¿Buscaban nuestros dragones? Muchas dudas se instalaron en mi mente. Los seguí de lejos hasta que Berk se alzo a la vista, no trazaron ruta hacia Berk, pero pasaron muy cerca. Iba a seguir detrás de ellos, pero Chimuelo levantó las orejas y miró en dirección a Berk.
-¿Sucede algo amigo? ¿Algo peligroso? – pregunté mirando hacia donde mi amigo miraba.
-vamos a acercarnos a ver.- le dije volando hacia Berk, el lugar se escuchaba silencioso y tranquilo, por un momento pensé que eran locuras de Chimuelo pero…
-¡Ah!- era la voz de Patapez.
Me acerqué al área de entrenamiento y lo que vi me dejo… ¿Maravillado? ¿Asombrado? ¿Anonadado? Bueno, todo eso y más. Desde la distancia pude ver a los gemelos escondidos detrás de los escudos siendo asechados por un Cremallerus Espantous. Patapez corría de un Gronkle muy enfadado y… ¿Espera? ¿Esa es…Astrid?
¡Esto es un buen chiste! La rubia estaba escondida tras una tabla y luego intentó saltar sobre un Mortífero Nadder y fue arrojada contra una pared. ¡Uy! ¡Eso debió doler mucho! Me acerqué un poco mas, pero no me vieron. Estaban tan ocupados en… ¿Qué hacían? ¿Intento de Suicidio?
Estuve observándoles con una sonrisa en los labios durante algunos minutos. Debo admitir que pase un buen momento. Fue realmente divertido ver vikingos intentar ¿montar? dragones. Si. Lo es. Es muy divertido. Divertido en gran manera, pero más divertido es ver la cara de Patapez huyendo del Gronkle…y eso que es el dragón más sensible y amigable.
-Patapez ¡Armas!- le escuché decir a Astrid y supe que este era el momento de intervenir.
-¡No! ¡Por ningún motivo agarres esa hacha!- dije saliendo de mi escondite…el Mortífero Nadder es un dragón muy sensible, si Astrid agarra esa hacha lo alarmara más de lo que ya lo ha hecho y tranquilizarlo sería aun mas difícil.
Tengo que admitir que no pensé realmente lo que hacía cuando me di al descubierto. ¡Pero oigan! Me fue mejor de lo previsto. Los chicos no indagaron mucho en mi desaparición y realmente me alegré al ver que Astrid no intentó de ninguna forma obtener información sobre donde he estado. Aunque creo que no indagó, porque Patapez se le adelantó.
De todas formas, es genial poder estar con ellos. ¡Me siento en casa cuando hablo con ellos! ¡Cuando los gemelos hacen sus bromas y cuando siento el perfume de Astrid golpearme la nariz! ¡Podría quedarme aquí para siempre, pero no creo que sea el momento! ¡El hecho que ellos quieran acercarse a los dragones me llena de felicidad y esperanza!
¡Quizás de aquí a unos meses pueda transformar Berk desde el anonimato! Pero tengo que trabajar desde cero. Así que iniciaremos formando un lazo entre dragón y jinete. Los chicos están demasiado programados como para acercarse a los dragones sin ayuda. Sé que conmigo al lado de ellos, nada saldrá mal. ¡En poco tiempo, serán jinetes de dragones!
-Ven, Astrid. Empezaremos contigo.- le dije a la rubia tomando su mano, sentí que una corriente me traspasó el cuerpo, pero intenté disimularlo. Caminé agarrando la mano de la rubia hasta la jaula del Mortífero Nadder y cuando estábamos por llegar el dragón azul nos salió al encuentro y Astrid retrocedió a la vez que me soltaba.
Me detuve un momento viendo las reacciones de ambas. Astrid estaba en posición de pelea y estaba completamente tensa, fácilmente podría enfrentarse a cualquiera y salir victoriosa. La Nadder parecía tranquila, y nos observaba de manera extraña. Según mis cálculos, la dragona está evaluando si somos aliados u enemigos. Por supuesto, la tensión de Astrid no nos ayudaba en lo más mínimo.
-Tranquila…no te hará nada.- le dije a la rubia sujetándole la mano nuevamente y caminando junto a ella para que se acercara a la Nadder. La dragona no retrocedió, pero si preparó sus espinas y Astrid se tensó aún más.
-Solo intenta acercar tu mano.- le susurré a Astrid, me miró primero indecisa y luego siguió avanzando sola y lentamente extendió la mano.
La observé con una sonrisa, verla allí, tan dispuesta a hacer un lazo con los dragones y dejar a un lado sus reglas vikingas me hacía pensar que…quizás nunca debí haber huido. En aquel entonces, me cegó el miedo, la incertidumbre, y no me di la oportunidad de intentar convencer a los vikingos de que los dragones podían ser amigos.
¡Quizás aun hay esperanza! ¡Quizás aun puedo arreglar las cosas! ¡Arreglar mi relación con los chicos! ¡Con mi padre! ¡Con Berk! Eso es lo que más deseo.
Astrid se detuvo a pocos centímetros de la Nadder con la mano aun extendida y pude ver como el dragón retrocedió un poco. Segundos después dejó a un lado se posición de ataqué y se acerco oliendo la mano de la rubia. Volvió a retroceder nuevamente, seguramente tiene una lucha interna, porque reconoce que esa rubia en cierto momento le hirió. Al parecer, esa lucha interna termino rápidamente, porque toco la mano de Astrid y cerró los ojos. Hofferson se giró a mirarme con una sonrisa y luego miró a la dragona, la cual abrió los ojos y también le miró.
-Muy bien, Astrid. Ahorra te permitirá subir sobre ella.- le dije desde mi ubicación, vi que la rubia lo dudo momentáneamente, pero luego se acercó y saltó sobre la dragona rápidamente.
-¡Esto es genial!- me gritó Astrid acariciando a la Nadder.
-Sí que lo es.- susurré mirándoles.
-¿Verdad que es genial, Tormenta?- escuché que le decía Astrid a la dragona acariciándole
-¿Quién es el próximo? ¿Patapez?- le pregunté al rubio acercándome a él.
-Bueno…vamos.- me dijo y nos acercamos al Gronkle que seguía tirado en el suelo.
-Vas Patapez, solo…no le tengas miedo.- le dije empujándolo suavemente.
-¡Mira Hipo! ¿Qué tal lo hemos hecho?- gritaron los gemelos, cuando me giré los vi haciéndole cosquillas al Cremallerus. Bueno, esos chicos siempre sorprenden. Ni siquiera esperaron por mí, basto con ver lo que tenían que hacer y lo hicieron…a su manera, pero lo hicieron.
-¡Muy bien, chicos!- les dije y me volví a mirar a Patapez quien estaba acariciando al Gronkle.
-Es como un perrito, es tan tierno.- dijo Patapez.
Al verlos ahí, con sus dragones se me inflo el pecho de orgullo. Eran berkianos como yo, y estaban haciéndose amigos de dragones. ¡Ya no me siento la oveja rara! ¡Me siento parte de ellos! Esa sensación…esa sensación de estar de vuelta en casa.
-¡Hipo! Saluda a Albóndiga.- me dijo Patapez volando en el Gronkle.
-¡Míranos Hipo! ¡Vomito y Eructo son increíbles!- me gritó Brutacio
-¡Lo son!- le apoyo Brutilda.
-Claro que lo son.- dijo Astrid aún encima de Tormenta y dedicándome una sonrisa satisfecha.
-Bueno chicos, yo ya debo irme.- les dije mirando el cielo, debían haber pasado algunas horas desde que salí de Mema.
-Sí, y nosotros debemos irnos también.- dijo Patapez metiendo a Albóndiga en su jaula.
-Yo quería romper algunas cosas con Vomito y Eructo.- se quejó Brutacio mientras cerraba la jaula.
-Sera otro día chicos, de todas formas…tenemos mucho que aprender.- escuché decir a Astrid, me giré a mirarla y la vi darle una caricia a Tormenta antes de enjaularla.
-Si…bueno…debo irme.- dije soltando un suspiro y subiendo sobre Chimuelo.
-Hipo, antes de que te vayas…creo que hay algo que todos debemos decirte.- comenzó a decir Patapez acercándose.
-Díganme…- le dije con una sonrisa.
Continuará…
"Procura que nunca te falte un sueño por el cual luchar, algo nuevo que aprender, un lugar a donde ir y alguien a quien querer." Anónimo.
¡Prometo no tardar en actualizar! Revisaré el capítulo once y lo subo luego :D quizás en dos días :D
¿Qué les pareció el capítulo?
