Capítulo 10
When you love – Sinead O'connor
Close your eyes,
Leave
the world behind.
Find a place,
Deep inside.
Where you imagine,
That
love never dies.
Abrió los ojos completamente asustada. Malfoy gritaba como loco. Luego cayó en cuenta de lo que pasaba: era el despertador. Bien, si ayer le había parecido tonto, hoy no le agradaba para nada. La había despertado. Salió del cuarto, mientras se ponía una bata encima del pijama, con la varita en la mano.
- Malfoy está loco – susurró. Llegó a la habitación y acercándose a la puerta lo más que pudo, susurró un hechizo para callar el despertador (por siempre). Dejó de sonar, y satisfecha regresó a su habitación.
- ¡Ya se que fuiste tú, Amelia! – Hermione se detuvo, rompiendo en carcajadas.
- ¡Fui yo, Malfoy! – siguió caminando, divertida – Tonto – susurró. Un par de segundos después, la puerta de la habitación de Malfoy se abrió.
- ¡Hey, Granger! – Hermione volteó; no esperaba que él saliera, ni mucho menos, verlo en una bata también – ¿Te desperté? – ella sonrió.
- ¿Tú que crees? – y empezó a reír nuevamente. A Malfoy, por lo visto, no le pareció gracioso el asunto – No pasa nada Malfoy; aunque procuraré no regalarte ningún despertador algún día – terminó, para seguir caminando y entrar a su habitación. Malfoy se recargó en la pared, justo a un lado de su puerta, viéndola alejarse. Sonrió.
- Definitivamente, en persona eres más bonita, Granger – dijo. Ella no oyó.
In the night,
When you
reach for me.
In your heart,
Hear my sigh.
Now and
forever,
Will you remember?
- ¿Y cuando es? – desayunaban en el comedor, con las cortinas abiertas, por lo que Hermione pudo apreciar completamente la belleza de la enorme habitación donde comían. Era domingo: ninguno de los dos tenía cosas por hacer (o al menos, algo por el estilo).
- El sábado – ella alzó una ceja.
- Coincide con tu pasarela – comentó Malfoy, para luego voltear a verla.
- ¿Eso es malo? – preguntó ella.
- Que si tenemos invitados en común, a alguno de los dos eventos faltarán.
- No creo que eso afecte demasiado; si a lo mucho serán unos dos o tres.
- No. Yo invito a todos mis clientes y demás con sus esposas; tú, a todos tus clientas y demás con sus esposos. Obviamente, mis invitados faltaran por ir a lo tuyo, por que se que tus clientas no querrán llegar solas, por muy cosa de modas que sea.
- ¿Entonces? No creo que alguno de los dos quiera aplazar su evento – supuso Hermione, tomando un poco de jugo. Malfoy había estado meditando la mayor parte de la noche alguna muy buena excusa para poder llevar a cabo la brillante idea que se le había ocurrido mientras veía la revista. Y ésta, era su excusa.
- Juntemos las cosas – propuso él; ella lo miró raro. ¿Juntar moda con negocios? Malfoy se estaba volviendo loco – Innovemos la forma de vender, Granger. A ningún hombre le gusta acompañar a sus esposas a sus cosas de mujeres; y viceversa. Eso causa discusiones y enojos entre las parejas, por que siempre una de las dos quedará inconforme. Y a ninguno de los dos nos conviene.
- Así que mientras yo estoy en mi pasarela, tú estás con tu firma, y nuestros clientes están contentos.
- Entiendes rápido – dijo él.
- Me gusta tu forma de pensar – comentó ella, sonriendo.
- ¡Perfecto! – dijo – Hoy empiezo a arreglar todo – Hermione se veía muy emocionada, y eso le agradaba a Draco.
- ¿Tienes algo que hacer hoy, Malfoy? – él negó – Maravilloso – él volteó a verla.
- ¿Por?
When you love,
You're
not alone.
The one you love,
Is there besides you.
- No puedo creer que me haya dejado convencer por ti, Granger – dijo Malfoy, incrédulo de la situación en la que se hallaba.
- Cállate Malfoy; hablas y te mueves y haces que me equivoque – regañó Hermione, a lo que Draco no hizo más que una mueca de berrinche, de esas que solía hacer cuando era niño. No pasó ni un minuto, cuándo él volvía a quejarse.
- Es que me siento espantapájaros, Granger – reprochó.
- Un espantapájaros muy latoso, por cierto – replicó ella, haciendo que Malfoy volviera hacer la misma mueca de hace un instante. Pero esta vez, ella lo vio, y empezó a reírse.
- ¿Y ahora qué?
- ¡Es que pareces niño chiquito! Ya no te muevas tanto, que no podré hacer esto bien.
- No le veo lo gracioso; llevo como una hora así, y ya me cansé – ella siguió riendo.
Never lost,
Or on your
own.
A gentle hand,
Is there to guide you.
- Solo unos minutos más Malfoy, lo prometo – él dejó las cosas por la paz, y se dedico a observar el lugar. Estaban en el edificio de la Casa Hermione Jane, en un piso exclusivo para ella. Había otras dos mujeres, que previamente lo habían fotografiado en todos los ángulos; y otra más que le había tomado medidas. Las paredes estaban adornadas por pinturas fantasiosas, y algunos diseños enmarcados hechos por los diseñadores favoritos de Hermione. Era una excelente organización la que tenía Granger, tenía que reconocerlo. Pero aún así, no dejaba de sentirse espantapájaros – Ya, Malfoy. Mira – él se acercó a ver el boceto. Hermione quería que todo saliera perfecto, incluso la ropa que vistiera Malfoy el día del evento – No solo diseño ropa para mis modelos, Malfoy; cuando hago mis pasarelas, diseño absolutamente todo – Pero él no le puso atención a eso, ni al diseño (nunca había podido diferenciar una tela de otra); lo que más le llamó la atención, fue que lo había retratado a él, perfectamente. Cuando apenas iba a decir algo, la puerta se abrió.
- ¡Hermione! – gritó una muchacha pelirroja, que al ver a Malfoy se quedó boquiabierta. Hermione sonrió.
- ¡Oh, Ginny! Esperen un momento, iré a entregar a esto para que lo hagan – Hermione salió de la habitación.
- Qué sorpresa verte aquí, Malfoy – dijo ella.
- Las vueltas de la vida, pequeña Weasley – respondió él.
- ¿Y qué haces aquí?
- Granger me trajo a fuerzas – respondió – Quiere que todo salga perfecto, y se puso a hacerme un traje. Por tu cara puedo imaginarme que no sabes aún.
- ¿Qué cosa?
- Que ella y yo hemos decidido juntar nuestros eventos.
- Significa doble fiesta – susurró, algo extrañada. Hermione jamás había aceptado juntar sus eventos con los de Ron, y ahora resultaba que lo hacía con Malfoy. Alguna razón debía de haber. De todos modos, le pareció grandioso. Él, por su parte, tomó asiento para descansar un poco – ¿Y a ti no te incomoda eso?
- Pues no, en realidad. Si ella es feliz así, no hay inconveniente para mí – dijo, algo distraído, observando uno de los diseños enmarcados. En específico, el único que no tenía firma. Ginny no dijo nada ante la respuesta de Malfoy; se acercó a un enorme buró y sacó unas veinte revistas.
- En ese caso¿no te gustaría devolverle el favor a Hermione? Dices que ella te hizo el traje¿verdad? – decía, mientras se acercaba con las revistas.
- ¿En qué sentido lo dices?
- Un vestido para ella, Malfoy – exclamó sonriente, y sumamente divertida de la cara de él.
- ¿Qué yo diseñe un vestido para ella¿Estás loca Weasley?
-Ah, no me digas así. Llámame Ginebra – él la miró de soslayo, mientras tomaba una de las revistas – Y no, no pretendo que te sientes a dibujar. Lo que digo es que te encargues de su vestido.
- Dudo sinceramente que se ponga el vestido de otro diseñador, el día de su pasarela, Ginebra – comentó él, hojeando la revista que agarró del montón, mirando los vestidos de cada modelo.
- No pierdes nada con intentarlo – bueno, la muchacha tenía razón: no perdía nada con intentarlo. Potter habría de recompensárselo de alguna forma el favor que le hacía. Ya muchas veces había escogido vestidos para mujeres; estaba seguro que eso no sería problema. Hermione entró de nueva cuenta a la habitación. Casi al instante, el celular de Malfoy comenzó a sonar, y disculpándose, se alejó del par de mujeres.
- Eh, Granger. Tengo que irme – dijo él, acercándose nuevamente – Hay un problema en el Ministerio, y quieren que vaya – explicó, algo fastidiado.
- ¿Eres auror?
- Así es, mujer – respondió, sonriendo de lado, como acostumbraba a hacerlo en Hogwarts – Del sector secreto, así que no digan nada: es un secreto – las dos sonrieron – Tal vez llegue tarde Granger; nos vemos – dicho esto, desapareció. Ginny volteó a ver inquisidoramente a su amiga.
- ¿Tal vez llegue tarde? – imitó – ¿Estás en casa de éste? – preguntó, casi afirmando.
- Si, Ginny. Mi idea era solo pasar una noche ahí, y luego mudarme a una nueva casa, igual de lejos que la de Malfoy, pero muy lejos de la casa de Malfoy. Luego, me propuso que juntáramos eventos para no perder clientes, y pues tendré que quedarme en su casa unos días más, para organizarnos lo mejor que podamos y así todo salga bien – Ginny escuchó atenta, sin dar crédito a lo que oía; pero guardó sus tribulaciones para después.
Like the sun, That. . .
I am
shining down,
Through the vale,
Through the clouds.
When
you can't see me,
You must believe me.
