Hola, hola. Lamento la tardanza. Abajito les explico.
Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y Off Campus: The Deal lo es de Elle Kennedy. Solo soy una inmensa admiradora de sus obras.
Advertencia: Esta historia contiene lenguaje obsceno y escenas no aptas para menores. Leer bajo su propia responsabilidad.
He estado descuidando a mis amigos desde que empecé a darle clases particulares a Malfoy, pero ahora que ya ha hecho el examen, mi tiempo libre vuelve a pertenecerme. Así que una semana después de la fiesta de Grant Page, me reúno con mis amigos en las Tres Escobas durante la salida a Hogsmeade.
─Ya tenía tiempo que no salíamos los tres juntos─ Harry le da un sorbo a su cerveza de mantequilla.
─Tienes razón. Con eso de que Hermione ya tiene nuevos amigos.
─ ¿Qué tratas de decir, Ron?─ Lo observo desviar la mirada, ahí va de nuevo.
─Nada. Sólo que casi no te hemos visto.
Identifico el reproche de su voz lo que me hace soltar un suspiro.
─Ya les he dicho que he tenido muchas tareas y cosas que hacer. He estado demasiado ocupada. Además no es como si no hubiésemos hablado para nada estos días.─ Le explico, tengo que hacerlo cada vez que charlamos porque siempre saca el mismo tema.
─Bueno, todos sabemos quién te ha tenido demasiado ocupada. ─Suelta Ron recargándose en su silla.
─Escuchen. Sé perfectamente que ustedes se llevan mal con Malfoy, yo lo hago, bueno, hacía. Creo que esto ha servido para finalizar esa guerra de insultos y ataques el uno contra el otro. Sinceramente yo ya estaba harta de todo eso, y sí, extrañamente hemos llegado a congeniar pero no es nada más que eso.
De acuerdo. Ya lo dije.
Y entonces, ¿por qué no estoy tan segura de lo último?
No quiero seguir hablando de esto, así que cambio de tema.
─ ¿Y cómo les fue en su castigo?
─No estuvo tan mal. McGonagall solamente nos hizo hacer algunos encargos.─ Dice Harry.
─Yo creo que exageró. Ni que hubiéramos llegado tan tarde a su clase.
─Llegaron a la mitad. Yo pienso que les tuvo compasión.
─Si claro. Compasión. Oye, Harry, ¿te acuerdas de la vez que…
No sé como pero mi mente comienza a divagar en otras cosas. Los recuerdos de esta semana comienzan a flotar en mi cabeza, no he visto a Malfoy en estos días, ni hablado con él. Debería estar tranquila pero no. La única vez que nos encontramos fue en la ronda de prefectos. Pienso en la conversación que tuvimos.
─Tenías que haber venido a la fiesta ayer. Una chica le tiró una jarra de cerveza a Blaise en toda la cabeza.
Resoplo.
─ ¿Y eso por qué? Aunque estoy segura de que se lo merecía.
─Supongo que se le olvidó decirle que no salían juntos en exclusiva.
─Por supuesto. Hombres tenían que ser.
─Si te refieres a lo maravillosos que somos, acepto ese premio en nombre de todos nosotros, Granger.
─ Más bien el premio al más engreído. Eres el portavoz perfecto.
─Que graciosa, Granger.
─ ¡Hermione!
Muevo la cabeza de un lado a otro antes de descubrir a mis dos amigos observándome con curiosidad.
─ ¿Siquiera nos estás prestando atención?─ Harry entrecierra los ojos en mi dirección.
─Sí, sí. Lo siento, chicos─ Digo con un gesto de culpabilidad─ Estaba pensando en una tarea, ¿qué decían?
─Oh sí, le decía a Harry que ayer mientras paseaba con Lavender por los terrenos del colegio vimos juntos a ese compañero tuyo de canto, ¿Wayne? Con esa chica Emily de su misma casa─ Anuncia Ron─ Lavender dijo que tenían una cita, según lo que había escuchado.
─Bueno, yo sé que él la había invitado a salir —admito—. Pero albergaba la esperanza de que Emily fuese lo suficientemente inteligente como para decir que no.
En realidad no me sorprende escuchar que ella ha hecho todo lo contrario. Y ahora, lo que menos me apetece en el universo es ir al ensayo del lunes, porque si ahora Wayne y Emily son pareja no volveré a ganar una discusión sobre el dueto nunca más.
─ ¿Sigue ese tipo causando problemas en los ensayos? —pregunta Harry con el ceño fruncido.
─Sí. Es como si hubiese tomado la decisión de que su misión en la vida es fastidiarme. Pero no ensayamos los fines de semana, así que tengo descanso de sus tonterías hasta el lunes.
─Yo siempre he dicho que es un tarado. Igual que el novio de Ginny─ Ron hace un gesto de disgusto cuando vemos pasar por la ventana a Ginny y Michael tomados de la mano.─ Estoy haciendo una lista de los posibles candidatos para ella, a ver si de una vez por todas abandona a ese cretino.
─Estoy ansiosa por saber en quienes has pensado, pero primero iré por otra jarra. Ahora vuelvo.
Me dirijo a la barra de pedidos para situarme al final de la larguísima cola. El local está sorprendentemente lleno, más de lo usual. Me quedo perpleja cuando varias personas de la cola me hacen un gesto de saludo con la cabeza o me dicen hola. No conozco a ninguna. Sonrío con torpeza, devuelvo el gesto y a continuación finjo leer una copia de El Profeta que tomo de una mesilla, porque no quiero verme obligada a mantener una conversación con un extraño. ¿Quizá los conocí en la fiesta de Grant? Todas las personas que Malfoy me presentó aparecen totalmente borrosas en mi recuerdo. Las únicas personas cuyos nombres y rostros recuerdo son Grant, Roger y algunos otros que ya conocía.
Noto un suave golpe en mi hombro, me doy la vuelta y me encuentro con los oscuros ojos de Roger.
─Hola─ digo con una voz más aguda de lo normal.
─Hola─ Se mete las manos en los bolsillos—. ¿Qué tal?
Intento sonar casual a pesar de tener el corazón a mil por hora.
─Bien. ¿Y tú?
─Muy bien. Pero, tengo curiosidad por una cosa. ─Ladea la cabeza de la manera más adorable del universo, y cuando un mechón de pelo negro cae sobre su frente, me tengo que reprimir las ganas de apartárselo—. ¿Qué es exactamente lo que tienes en contra de las fiestas? —pregunta con una sonrisa.
Parpadeo.
─ ¿Qué?
─Te he visto en dos fiestas y en las dos te marchaste pronto. —Hace una pausa—. En realidad, en las dos te marchaste con Malfoy.
Cierto malestar se filtra en mi espina dorsal.
─Eh, sí. Bueno, últimamente hemos tratado de llevar las cosas en paz. Ya sabes, conocernos el uno al otro.
Se queda callado un segundo antes de decir en voz baja.
─ ¿Sabes qué? Te lo voy a preguntar directamente. Tú y Malfoy, ¿son amigos o hay algo más?
En el mismo instante que Roger plantea la pregunta, un pájaro de papel se choca en mi cabeza. Volteo a ver quién fue el que lo mando y pronto descubro los ojos de Malfoy observándonos, está sentado en una de las mesas de la esquina con sus compañeros y su rostro no muestra expresión alguna, pero estoy segura que ha sido él. Antes de poder evitarlo, Roger sigue la dirección de mi mirada y resopla.
─Supongo que eso responde a mi pregunta ─dice con ironía.
Rápidamente hago bola el papel.
─No. Malfoy y yo no estamos juntos. En verdad.
Roger parece dudar.
─Entonces ¿no están saliendo?
Dado que la razón para ir a la fiesta de Grant con Malfoy era convertirme en un objetivo deseable, sigo con la mentira.
─Salimos de vez en cuando, pero no estamos saliendo en exclusiva ni nada. También vemos a otras personas.
─De acuerdo. Solo era curiosidad. Creía que Malfoy no salía con hijas nacidas de muggles.
─Si, yo también.
La cola se va desplazando hacia la barra y voy avanzando junto con él.
─ ¿Eso significa que podemos salir alguna vez? —pregunta Roger con una leve sonrisa.
Una señal de alarma se enciende en mi vientre. No puedo entender a qué viene, así que decido ignorarla.
─Puedo hacer lo que quiera. Como te he dicho antes, Malfoy y yo no estamos juntos. Solo pasamos el rato de vez en cuando.
Merlín, ¡cómo ha sonado eso! Sé lo que piensan los chicos cuando escuchan algo así. Para eso podría haber dicho: solo me acuesto con él, pero sin compromiso ninguno.
Sin embargo, a Roger eso no parece desanimarle. Sus manos van de los bolsillos a las trabillas de su pantalón, componiendo una pose un poco rara.
─Mira, Hermione. Creo que eres una chica muy linda. —Se encoge de hombros—. Me gustaría llegar a conocerte mejor.
Mi corazón se para en seco.
─ ¿En serio?
─Totalmente. Y no me importa que estés saliendo con otras personas al mismo tiempo, pero… —Su expresión se vuelve intensa—. Si tú y yo salimos por ahí un par de veces y tenemos el tipo de conexión que creo que vamos a tener, querré firmar una cláusula de exclusividad enseguida.
No puedo evitar sonreír.
─Pero es demasiado pronto para hablar de esas cosas, ¿eh? ¿Qué tal si empezamos con una cita?
¡Por Morgana! ¡Me está pidiendo salir! Y no como amigos ni para estudiar.
Debería estar dando volteretas por dentro o algo así, pero en cambio no me puedo deshacer de un cierto temor que revolotea en mi estómago: las pequeñas campanas de alarma que me están diciendo que diga no. ¡Pero eso es una locura! He estado obsesionada con este chico desde que comenzó el curso. Quiero salir con él.
Exhalo una respiración lenta.
─Claro, eso suena muy bien. ¿Cuándo?
─Bueno, estoy un poco ocupado esta semana que viene. Tengo que escribir dos ensayos y estos días estaré entrenando con mi equipo. ¿Qué tal en una semana a partir de hoy? ¿El próximo domingo quizá?
Otra figura de papel aterriza en mi cabeza distrayéndome un momento. Los labios de Roger se fruncen ligeramente, pero se relajan cuando me apresuro a arrugarla y tirarla en el bote de al lado.
─El próximo domingo está excelente—le digo con firmeza.
─Estupendo.
Llegamos a la barra y pido mi cerveza de mantequilla, pero antes de que pueda coger el dinero de mis bolsillos, Roger se acerca a mi lado, hace su pedido y ofrece pagar por los dos.
─Yo invito.
Su voz ronca provoca un escalofrío en mí.
─Gracias.
Mientras avanzamos hacia el otro extremo de la barra a esperar a que nos traigan nuestras bebidas, hace esa inclinación de cabeza tan linda de nuevo.
Madame Rosmerta deposita nuestras bebidas en la barra. Roger coge su vaso y después me sonríe.
─ ¿Le apetece dar un paseo conmigo, bella dama?
Bueno. Eso ha sido muy cursi. Y no ha dado las gracias cuando le entregaron su pedido. No sé por qué, pero me molesta.
Aun así, fuerzo una sonrisa, a pesar de negar con la cabeza.
─Lo haría, pero estoy aquí con mis amigos.
Sus ojos parpadean.
─Eres una chica muy sociable, ¿no?
Me río con torpeza.
─En realidad no. Hacía tiempo que no salía con ellos. He estado demasiado ocupada como para hacerlo.
─No tan ocupada como para ver a Malfoy ─corrige. Hay un punto burlón en su voz, pero también noto algo más amargo. ¿Celos? O tal vez es resentimiento. Pero a continuación vuelve a sonreír y coge juguetonamente un mechón de mi cabello.─ Búscame cuando tú quieras y así podemos ir viendo los detalles para la próxima semana.
Mi corazón se acelera, pero esta vez es de excitación nerviosa. No me puedo creer que estemos de verdad planeando una cita.
Roger separa su mano de mí cuando algo cae, esta vez en su cabeza, y rebota hacía mí.
¡Sorpresa! Es Malfoy de nuevo.
─Quizá sea mejor que lo abras—murmura Roger.
Creo que podría tener razón. Aunque seguramente lo único que quiere Malfoy es molestarme como de costumbre.
─Nos vemos el domingo. ─Roger me sonríe despidiéndose, pero esta vez la sonrisa es demasiado extraña. Después se marcha del local.
Me alejo de la barra y leo lo que está escrito.
Te veo en la bodega.
Voy hacia donde deje a los chicos y les encargo mi bebida con la excusa de ir al baño, me alivia ver que están entretenidos hablando de Quidditch, creo que ni siquiera se dieron cuenta de mi charla con Roger. Como el cuarto de la bodega está a un lado no me preocupo mucho porque me vean, cruzo la puerta cerrándola rápidamente y busco entre los estantes. Encuentro a Malfoy recargado sobre unas cajas de madera al fondo.
─ ¿Qué ocurre? ─le digo, irritada.─ ¿No veías que estaba ocupada?
─Claro que sí, Granger. No soy tan idiota como para no saber que estabas ignorándome─ Se ve completamente molesto, ¿pero de qué podría estarlo?
─ ¿Qué es lo que quieres, Malfoy?
─ ¿De qué hablaban tú y Davies?
Su pregunta me sorprende. Claro que esperaba el que me empezara a cuestionar sobre lo de hace un momento, pero no creí que iba a ser así de directo.
─Solamente me preguntó sobre la fiesta, que por qué me fui tan pronto y esas cosas─ Omito la parte en la que me invitó a salir con él. Por alguna razón, no creo que Malfoy lo apruebe y no estoy de humor para discutir con él—. Y bien, ¿qué es eso tan importante que te ha hecho lanzarme un montón de bolas de papel sobre la cabeza?
─El cumpleaños de Blaise es mañana y celebraremos aquí mismo en las Tres Escobas. Probablemente terminemos la fiesta en nuestra sala común. ¿Vienes?
─ ¿Aquí? ¿Y cómo es que convencieron a Madame Rosmerta?
─Blaise fue quien escogió. Hizo un buen trato con ella, prometió no decirle nada a Dumbledore. Además dice que invitó a chicos que no estudian en Hogwarts, por lo que es la locación perfecta.
Me río.
─ ¿Y no podías esperar a decírmelo? Y, ¿Cómo puedes creer que tengo intención de entrar a su sala común?
─Ya has entrado antes, Granger.
─Si, pero ocultándome de los demás. Y tampoco es que me den muchas ganas de ver a un montón de chicos emborracharse, Malfoy.
Muestra una media sonrisa.
─Tú lo has dicho, Granger. Generalmente se cuelan dos o tres Gryffindors en las fiestas que hacemos en las mazmorras, y no ha habido problema alguno.
─No sé…
─Mañana me dan el resultado de mi examen ¿recuerdas? Y eso significa que estaré celebrándolo o compadeciéndome de mí mismo. Sea lo que sea, te quiero ahí.
Frunzo el ceño, confundida.
─ ¿Y por qué quieres que vaya?
─Porque creo que es hora de dejar un poco de lado tu faceta de sabelotodo aburrida y aprendas a divertirte. Estudiar a todas horas sin descanso también puede matarte, por si no lo sabías.
─Yo sé divertirme─ Exclamo indignada.
─Entonces ve, si es verdad lo que tanto alardeas.
─Eso no tiene nada que ver.
¿Qué debo hacer? Creí que con esto ya no habría más fiestas, que ya había terminado esa parte y ahora seguía una más relajada. Me aprieto el tabique de la nariz en un gesto de cansancio.
─De acuerdo. Iré─ Cedo. En realidad no sé por qué lo hago, pero así es.
─Estupendo. ¿Nos vemos ahí? Iría por ti pero no tengo muchas ganas de verle la cara a Potter y Weasley.
─Sí, está bien. A mí tampoco me apetece estar dando explicaciones sobre a donde voy.
Quedo de esa forma con Malfoy y salgo de allí preguntándome cómo es posible que en menos de diez minutos haya organizado no una, sino dos citas. Una con el chico que me gusta y otra con el chico a quien he besado.
Sabiamente, mantengo ambos detalles para mí misma cuando me reúno en la mesa con mis amigos.
Salta totalmente a la vista que Malfoy tenía razón. Es un potenciador de popularidad. Mientras camino por los pasillos hacia el aula de Aritmancia, al menos quince personas se dirigen a mí. Hola. ¿Cómo estás? .Qué bien te ves.
Me saludan tantas sonrisas, manos y voces que siento como si hubiese puesto el pie en otro planeta completamente diferente. Un planeta llamado Hermione Granger, porque todo el mundo parece conocerme. Pero yo no tengo ni idea de quiénes son, o si los llego a reconocer, se trata de chicos con quienes nunca antes había cruzado palabra.
Una sensación de malestar retuerce mi estómago y una oleada de vergüenza me envuelve. Acelero el paso. Desconcertada por toda la atención, prácticamente echo a correr hasta que entro en la clase y me siento en mi silla junto a Susan.
Malfoy y Roger no han llegado todavía, algo que me produce cierto alivio. No estoy segura de tener ganas de hablar con ninguno de ellos en este momento.
─Oí que saliste con Draco Malfoy el otro fin de semana. ─Es lo primero que me dice Susan.
Por las barbas de Merlín ¿No puedo estar ni un solo segundo sin que alguien me lo recuerde?
─Eh, sí ─digo sin darle importancia.
─ ¿Eso es todo? ¿Sí? Vamos, quiero todos los detalles sucios. Estuve toda la clase anterior esperando a que me lo contaras y nada.
─No hay ninguno. ─Me encojo de hombros. ─Solo pasamos el rato juntos de vez en cuando. —Al parecer, esta es ahora mi respuesta comodín.
─ ¿Qué pasa con tu otro flechazo? ─Susan hace un gesto descarado con la cabeza hacia el pasillo opuesto.
Sigo su mirada y me doy cuenta de que Roger acaba de aparecer. Se instala en su sitio y saca un pergamino de su mochila, y como si sintiese mis ojos puestos en él, levanta la cabeza y sonríe.
Le devuelvo la sonrisa y a continuación entra Vector. Rompo el contacto visual y me concentro al frente.
Malfoy se retrasa, lo cual es raro en él. No recuerdo haberlo visto en las clases anteriores. En fin, ojala y no haya pasado algo grave. Tomo los apuntes de la clase y mientras la profesora explica, mi mente empieza a volar. Pienso en mi próxima cita para salir con Roger y vuelvo a sentir esa sensación de inquietud que me hace tener el estómago revuelto.
¿Por qué estoy tan nerviosa? Es solo una cita. Y en eso se va a quedar. Hay chicas que se abren de piernas en la primera salida, pero desde luego yo no soy una de ellas.
Pero Roger es un jugador de Quidditch. Las chicas con las que sale probablemente se desnudan en el primer instante. ¿Y si espera eso de mí?
¿Y si…?
¡No!, me digo con firmeza a mí misma. Me niego a creer que Roger sea el tipo de chico capaz de presionar a alguien para que se acueste con él.
A los cuarenta y cinco minutos, Vector nos deja salir debido a una reunión con los demás profesores. Todos salen disparados en cuanto se despide. Mientras guardo mis cosas no puedo evitar pensar en Malfoy, quien no hizo acto de presencia.
Roger me sigue al pasillo.
─Voy a buscar algo de comer, ¿me acompañas?
—No, gracias. Debo ir a la biblioteca.
Curva los labios cuando se encuentran nuestras miradas.
─ ¿Sigue en pie lo del domingo?
─Sí.
Asiente contento con la cabeza.
—Genial.
No puedo dejar de observarlo mientras se aleja. Es realmente fantástico. Solo desearía tener una mejor idea de cómo es su personalidad. Todavía me resulta difícil saber cómo es y eso me da rabia.
Por eso precisamente vas a salir con él, para llegar a conocerlo.
Exacto. Me obligo a recordar eso en el trayecto a la biblioteca. Saludo a Madame Pince que se encuentra leyendo un libro y me devuelve el gesto por encima de él. Me acomodo en mi mesa habitual y saco lo necesario para terminar una última tarea de Defensa.
Ya llevo rato sentada cuando dirijo mi atención a la puerta principal. En ese preciso instante, Malfoy entra dando grandes zancadas, parece un poco agitado, algo extraño en él. Sus zapatos hacen un ruido sordo al chocar con el suelo brillante mientras se dirige hacia mí.
─ ¿Por qué no entraste a la clase?─ Es lo primero que le pregunto cuando se para frente a mí.
─Tuve una emergencia.─ Jala la silla que hay frente a mí y se deja caer.
─ ¿Qué clase de emergencia?
─Eres muy entrometida, Granger.─ Forma una sonrisa burlona─ Hubo un accidente. Al parecer alguien quiso jugarle una broma a Crabbe y Goyle, encantaron unos caramelos y se los dieron, pero Theo inteligentemente se los quitó y se los comió él. Ahora tiene la cara hinchada, lo acompañé a la enfermería.
─ ¡Pobre Theodore! ¿Y cómo está?
Su expresión se vuelve seria.
─Pésimo, Madame Pomfrey dice que no puede reducir la hinchazón, su cabeza crecerá hasta que explote.
Emito un jadeo, ¡Oh por Dios! Mis ojos están completamente abiertos de la impresión, de repente escuchó unos sonidos, es Malfoy ¡y se está riendo! Cubre su rostro con sus manos moviéndose incontroladamente. ¡Es un maldito!
─ ¡Eres un estúpido! Como te atreves a jugar con algo así.
─ ¡Shhhhhh!─ Madame Pince nos observa severamente desde su escritorio. Me remuevo en mi lugar.
─Guarda silencio, Granger. Tampoco es para tanto, él se pondrá bien.─ Susurra acercando su cabeza y quedando a unos treinta centímetros de mi cara.
─Aun así, eres un idiota, Malfoy─ Resoplo.
─Sí, sí, lo que digas, sabelotodo.─ Se pone de pie─ Ah, por cierto. Quería hablar contigo de una cosa, pero primero iré a buscar a Vector para ver si puede darme mi examen corregido.
Lo veo salir por donde llego y yo me vuelvo a concentrar en mis deberes. ¿De qué querrá hablar?
Unos minutos después me levanto para ir por unos libros a los estantes; como se me dificulta un poco llevarlos todos sin que se me caigan, tomo la mitad y los llevo hacia mi mesa. Cuando regreso con los restantes me doy cuenta que ya no están los libros que había dejado al principio.
¿Y ahora qué? Los busco a ver si no los deje en otro lado, pero nada: se esfumaron. No puede ser posible.
─ ¿En dónde están?
─ ¿Qué cosa?─ Malfoy ya volvió, así que me dirijo directamente a él.
─Lo libros que dejé aquí encima.
─ ¿Hablas de estos?─ Mueve su varita y aparecen detrás de una pila de sillas.
─ ¿Por qué hiciste eso?─ Los agarro y los coloco junto a los demás. Entonces me fijo en una hoja que está sobre la mesa y no había visto antes.
─Mi examen ─Dice con simpleza.
Lo tomo y comienzo a leer. No sé qué cosa me posee que me hace abalanzarme y darle un abrazo. Él se queda completamente quieto, no dura mucho porque inmediatamente me doy cuenta de lo que estoy haciendo y me separo.
─Yo, lo siento. No sé qué estaba pensando─ Las palabras me salen tan torpes que incluso me da vergüenza mirarlo. ¡Por favor! Solo fue un abrazo, ni que lo hubieras besado.
Ya lo hiciste.
Cierto.
─Descuida─ Cuando por fin me entra el valor para observarlo noto que también desvía su mirada. Maldición. Pero es que después de todas esas horas que he invertido en esas clases particulares, siento que la nota es un poco mía también, y mi pecho se inundó de orgullo cuando vi escrito ese diez.
─Me alegro por ti─ Y es verdad, lo que lo hace más confuso.
─Creo que tiene significado que venga eso de ti, Granger─ Su voz ahora es más grave. Observo como centra sus magnéticos ojos grises en mi cara y luego baja su cabeza ligeramente; por un angustiante segundo creo que va a besarme.
Desvío su atención.
─Así que supongo que esta noche toca celebración ─digo, esperando sonar relajada.
─Todavía tienes pensado venir, ¿verdad? —Hay un punto de intensidad en su voz.
─ ¿No acabo de decir eso?
Su rostro cambia de expresión.
─Hay algo de lo que quisiera hablarte.
─ ¿De qué se trata?
Su mirada se queda fija en la mía
─ ¿Confías en mí?
¿Confiar en él? ¿En Malfoy? Una sensación de cautela me invade, pero, cuando respondo, lo hago con una certeza tan indiscutible que me sorprende a mí misma.
─Si.
No sé qué pensar. ¿En verdad confío en él? ¿Pero cómo puede ser eso? No hace mucho comenzamos a tratarnos con cordialidad, llevamos años llevándonos mal. Me llega la voz lejana de Ron repitiéndome lo mismo. Pero esa es la absurda realidad; sí confió en Malfoy.
Esto es tan extraño. Es más, últimamente todo se ha vuelto extraño entre nosotros. Creo que estoy usando mucho la palabra extraño.
─Bien.─ Su voz se densa y se aclara la garganta antes de continuar─. Quiero que te tomes una copa esta noche.
Me pongo rígida.
─ ¿Qué? ¿Por qué?
─Porque creo que te vendrá bien.
─A ver si lo entendí bien, ¿por eso me has invitado a la fiesta de Zabini esta noche? —le digo con sarcasmo—. ¿Para emborracharme?
─No. ─ Malfoy niega con la cabeza, visiblemente agotado—. Sólo quiero que veas que no pasa nada por bajar la guardia a veces. Escucha, sé que es desconcertante que justamente yo te diga esto, pero no lo estoy haciendo con mala intención. Tal vez sea difícil de creer, tomando en cuenta quién soy, pero me comprometo a que no te ocurrirá nada esta noche, Granger.
Estoy extrañamente conmovida por su discurso. Pero no está para nada justificado. ¿Cómo se le ocurre?
─No soy una alcohólica que necesita beber, Malfoy.
─Ya lo sé─ Rueda los ojos─ También sé que tu amiga tuvo una mala experiencia bebiendo en público, pero te aseguro que nunca dejaría que eso te pasara a ti.
Me estremezco cuando dice tu amiga, pero por suerte, no creo que se haya dado cuenta. Parte de mí desea no haberle soltado nunca la típica excusa de le pasó a una amiga, pero me resulta imposible arrepentirme del todo.
─En fin, eso es todo lo que te quería decir. Solo piénsalo.─ No parece para nada el chico egocéntrico que es. Algo se contrae dentro de mí.
Mi garganta está tan estrecha que apenas puedo decir una palabra.
─Bien─ Exhalo un suspiro tembloroso—. Lo pensaré.
Cada pulgada de espacio disponible de esta sección en las Tres Escobas está ocupado por tantas personas que apenas hay espacio suficiente para respirar, y de lo de sentarse, mejor ni hablamos.
Nuestro equipo de Quidditch ha venido a la fiesta de cumpleaños de Zabini así como amigos y otros estudiantes de Hogwarts, pero también invitó a gente de fuera con la excusa de que quería festejar en grande, por lo que la estrecha sala está totalmente ruidosa y abarrotada.
Granger llega unos veinte minutos después que nosotros. Dijo que debía que asegurarse de que nadie la viera salir de su torre, así que le envié las instrucciones sobre el camino que debía tomar hasta acá. También insistió en que quería ducharse y cambiarse de ropa, y cuando la veo entrar, no hay modo en que vaya contra esa decisión.
Es imposible despegar la mirada de ella; está vestida completamente de negro en contraste de un cinturón dorado que trae puesto. Lo que más resaltan son sus rizos que caen libres por su espalda cuando gira la cabeza para saludar a Blaise, enmarcando su cara enrojecida.
─Hola─ dice ella—. Hace demasiado calor aquí dentro. Me alegro de no haber traído un abrigo. Aún no sé cómo es que lograron que nos dejaran entrar aquí un lunes y por la noche.
─Ya te lo he dicho. Blaise puede ser muy persuasivo─ No puedo evitar el observar sus deliciosos labios. Y es que a pesar de que yo considero esto una cita, estoy convencido de que para Granger no es así.─ ¿Tuviste problemas para llegar aquí?
─No, el pasillo del segundo piso estaba vacío. Pero no encontraba la estatua que decías, así que me tarde un poco en eso, Por lo demás, no hubo problema.
Asiento con la cabeza. Nos quedamos unos minutos en silencio observando a nuestro alrededor.
─ ¿Quieres beber algo?
Observo cómo su esbelta garganta se mueve de arriba abajo cuando traga saliva. No responde al instante. Solo me mira a los ojos, como si estuviera tratando de taladrar mentalmente mi cerebro y entrar en él. Termino conteniendo la respiración, porque sé que algo importante está a punto de suceder. Puede pasar que Granger deposite su confianza en mis manos o que la encierre y tire la llave. Esto último sería el equivalente a un buen puñetazo en el estómago porque, joder, quiero que confíe en mí.
Cuando finalmente contesta, su voz es tan débil que no puedo oírla por encima de la música.
─ ¿Qué?
Un suspiro se escapa de sus labios y a continuación levanta la voz.
─He dicho que de acuerdo.
Con esa pequeña frase siento algo moverse dentro mí.
Lucho para controlar mi euforia conformándome con un ligero gesto afirmativo con la cabeza mientras la acerco hasta la barra del bar.
─ ¿Quieres un Whisky?
─ No, prefiero algo más rico.
—Te juro por Merlín, Granger, que si pides un jarabe de cereza o algo típico de chicas como eso, oficialmente dejo de hablarte.
─Pues lamento informarte que soy una chica —protesta—. ¿Por qué no me puedo tomar una copa de chicas? Ah, mira, creo que me apetece un ron de grosella.
Suelto un suspiro.
─Bien. Por lo menos es mejor que el jarabe de cereza.
Ya en la barra, pido la bebida de Granger y empiezo a examinar cada movimiento del barman. Granger también lo mira con ojos de halcón.
Con dos de los clientes más vigilantes del planeta haciendo un escrupuloso seguimiento del proceso de preparación de un ron de grosella de principio a fin, no hay ni un asomo de duda de que la copa no contiene alguna droga. Unos minutos más tarde, pongo la copa en la mano de Granger.
Le da un pequeño sorbo y después me sonríe.
─Vamos.
La vuelvo a coger del brazo y caminamos hacia el ruidoso grupo que hay en la mesa de billar; ahí le presento a Vaisey y a Bletchley. Theo y Pansy nos ven, se dirigen hacia nosotros y ambos saludan a Granger, Pansy con un simple gesto con la mano y Theo con un ¿abrazo? Bueno, así acostumbra él a saludar a las chicas, ¿pero a Granger? Apenas la conoce. El abrazo de Theo dura quizás demasiado tiempo, pero cuando me encuentro con su mirada, su expresión es de total inocencia. Es posible que esté siendo un poco paranoico.
Pero qué diablos, ya estoy compitiendo con Davies por la atención de Granger y lo último que quiero es a mi mejor amigo presentándose también como candidato.
Pero ¿estoy realmente compitiendo? Todavía no estoy seguro de lo que quiero de ella. A ver…, sí, quiero sexo. Quiero sexo ya, ya y ya. Pero si por algún milagro decide darme eso, ¿qué pasa? ¿Qué sucede después? ¿Clavo una bandera en la tierra y la reclamo como mi novia?
Las novias son una distracción y yo no me puedo permitir ninguna distracción en este momento, sobre todo cuando hace solo tres semanas he estado a punto de perder mi posición en el equipo.
No hay muchas cosas en las que mi padre y yo estemos de acuerdo, pero cuando se trata de centrarse y de ser ambicioso, estamos más que de acuerdo. Después de graduarme seré libre. Hasta entonces, tengo que concentrarme en mantener mis notas altas y en llevar a mi equipo a ganar la Copa de Quidditch. Fracasar no es una opción.
¿Pero ver a Granger besándose con otro chico?
Eso tampoco es una opción.
—No puede ser. ¡Cómo puede saber esto tan bien! —anuncia ella mientras se toma otro trago enorme—. Quiero otro ya.
Me río.
─Acábate primero ese. Ya después podemos hablar del siguiente.
─Tu no me ordenas─ resopla. A continuación vacía el resto de su copa a una velocidad que no he visto en la vida, lame sus labios y me mira sonriente—. Bueno, vamos por el siguiente.
Imposible reprimir la sonrisa que se extiende por mi cara. Tengo la sensación de que Granger va a ser una borracha muy interesante.
Como que a estos chicos les gusta mucho la fiesta ¿no? Jaja
Bueno, quisiera disculparme si las hice esperar con la actualización. Fue un poco complicado esta ocasión, estoy tratando de no hacer muy raras las personalidades de los personajes así que me la pasé corrigiendo y reescribiendo. Generalmente avanzo durante el día, pero en la noche vuelvo a leer y había cosas que no me convencían y pues no. Así que he decidido que mejor solo trataré de actualizar lo más pronto posible, ya no diré que día podría subir porque luego ni lo hago jaja.
Como ya vieron esta es la primera parte, la siguiente la subiré dentro de unas horas así que estén atentas ( jaja la última promesa que hago, enserio) Vi que quedaría demasiado largo y mejor quise hacerlo de esta forma.
Espero les haya gustado y ya vienen algunas cosas muuy buenas ehhh.
Gracias por los reviews, favs y follows. Las adoro. Mucho.
KSCG
